Categoría: Acción Humana

  • Los memes y el patrimonio popular en internet

    En nuestro imaginario existe una idea más o menos clara de lo que es un meme. Lo asociamos al tipo de imágenes estáticas que, acompañadas por texto, circulan por foros y redes sociales con una intención humorística. Fue en esa forma cuando se popularizó el término, coincidiendo con el clímax de la vida online 2.0: pasamos de una interacción unidireccional con los entornos digitales a una expansión de las posibilidades comunicativas en internet. Esta es su era de asentamiento, que fundamenta las bases narrativas y comunicativas de las que vendrán.

    Memes: objetos y procesos culturales

    En su sentido originario, el meme es una unidad o conjunto de elementos culturales que da lugar a los comportamientos, gestos y costumbres. Es decir, puede ser un objeto independiente, pero también una suma que construya, de forma orgánica, interacciones socioculturales. Por ejemplo, un sticker o clip divertido de mascotas sería un meme-objeto, pero que exista todo un afán colectivo por reproducir y compartir diariamente este tipo de contenidos sería un meme-procesual.

    El meme de Julio Iglesias señalando a cámara, acompañado del texto “Y lo sabes”, es un meme-objeto, mientras que el envío masivo por WhatsApp de imágenes alteradas de Julio Iglesias describiendo que llega el mes de julio sería un meme-procesual. El emoticono con pulgar hacia arriba, indicando “ok”, “me gusta” o “de acuerdo”, es un meme-objeto que forma parte de una interacción, pero su significado es un meme-procesual, pues ese sentido es aceptado por las generaciones boomers y millennials, pero las generaciones Z y alpha emplean otros iconos para expresar lo mismo.

    En su devenir digital, el meme ha ido adaptándose a todos los espacios disponibles, aumentando su sentido del humor hasta el absurdo y sus nociones básicas hacia artefactos más complejos, donde la ironía queda en un segundo plano y predomina lo autorreferencial y local. Desplazando, así, su intención original de socializar experiencias universales para, ahora, interpelar a comunidades más pequeñas que articulan sus propias jergas desde lo memético viral.

    Por ello, entendido como unidad o como engranaje de sentidos, el meme digital funciona como dispositivo clave de la comunicación digital, y es fundamental también para comprender el mundo actual que habitamos: un mundo-imagen, hipervisual e hiperconectado. Se cuela y configura las relaciones sociales, tecnológicas, culturales, icónicas y subjetivas que se activan en los espacios online de conexión continua.

    Memes y folclore digital

    En este punto, se pueden destacar algunas características principales de los memes contemporáneos. Los memes de internet son dispositivos culturales creativos y comunicativos, dinámicos y maleables, que interpretan la realidad y, al mismo tiempo, se versionan entre ellos. Su esencia, pues, se localiza en un movimiento constante, impregnando con su dinamismo cada proceso online. Si se detiene o se rechaza por parte de la comunidad, ese meme dejará de funcionar.

    Son, además, artefactos intangibles, inmediatos y efímeros, pues solo “suceden” mientras se están reproduciendo. Se propagan por un mecanismo similar al boca a boca, y cuando ya están instalados en las prácticas comunicativas, se convierten en un recurso fluido y natural para la cotidianidad. Con ello, son capaces de determinar los modelos para la conversación, no solo digital, sino también de las interacciones offline. De esta manera, van combinando actos digitales, físicos, analógicos, tecnológicos, culturales y políticos en las rutinas de las comunidades.

    Por ello, estos memes son parte de un patrimonio digital que ha ido creciendo según han avanzado las posibilidades tecnológicas, técnicas y artísticas entre personas y dispositivos. Existe, de este modo, un folclore digital que representa el conjunto de nuevas tradiciones, actitudes y códigos culturales que se desarrollan a través de las vidas conectadas en red.

    Junto con lo anterior, el meme digital se caracteriza por su plasticidad y flexibilidad a la hora de cambiar: para adaptarse, un meme debe permitir ser recontextualizado, expandido, reinterpretado. Todo esto multiplica sus opciones para ser reconvertido en otros formatos por los usuarios, de manera orgánica y colaborativa, conscientemente o no.

    Sobre todo cuando es un acto intencionado, se ponen en juego diferentes capacidades creativas que tienen que ver con las narrativas digitales, los procesos mediáticos y las interacciones lúdicas. Expresiones visuales como el collage, el pastiche o el fotomontaje (y ahora, las imágenes generadas con IA) son fórmulas que se basan en la creatividad distribuida y el remix. La creatividad distribuida se refiere a la creación colectiva o colaborativa, la cocreación, pero también a la creación desde la acumulación o fragmentación por la intervención de distintos usuarios. Es decir, modificar elementos de un meme al añadir, quitar o desplazar alguno de sus componentes para incorporar capas de significado o nuevas lecturas. Estas reconfiguraciones fomentan habilidades para la transformación y la reconstrucción de sentidos: implica experimentar con el remix de las imágenes y otras formas de expresión de los nuevos medios.

    Estas prácticas de remix y versionado en red se articulan desde diferentes opciones de autoría, que se alejan de la tradicional concepción y uso de la propiedad intelectual y el reconocimiento. Lo genuino y único no existe en internet tal como lo entendíamos en épocas anteriores: ahora, el bagaje previo de un material no es solo intelectual, sino que sigue existiendo visualmente o, por lo menos, en su huella digital. La mayoría de materiales son, pues, de autoría compartida o fluida, en la que acciones como el reciclaje de elementos (copiando, pegando, ensamblando, replicando) son ya habilidades asimiladas por la sociedad actual.

    El acceso y disponibilidad de herramientas creativas prometía un escenario de mayor democratización en el internet global, aunque es cierto que se ha demostrado una cultura condicionada en nuestros días. Sin embargo, sí existe cierta fusión entre alta y baja cultura cuando pueden convivir en situaciones de igualdad.

    Así, las instituciones y circuitos oficiales de la cultura comparten espacios mediáticos con prácticas de arte electrónico (netart), fenómenos como los NFTs, expresiones de activismo digital, cultura visual trash (imágenes pobres, deterioradas o molestas según los cánones comunes) y aplicaciones de creación audiovisual (apps de plantillas o filtros de imagen preconfigurados, de IA o de diseño gráfico, por ejemplo).

    Conflictos de hoy, propuestas de futuro

    En primer lugar, cabe señalar la consolidación del meme digital hoy desde el audiovisual. De esta manera, va abandonando sus formas clásicas estáticas para manifestarse en distintos formatos de vídeo, gracias al auge y predominio de plataformas como YouTube, TikTok y sitios de streaming. Y, por ser materiales más complejos, el meme contemporáneo tiende a ser un meme-procesual, siempre a favor de la máxima viralización, abandonando también poco a poco la conexión emocional con los memes-objeto. Hay por ello una brecha entre generaciones al visualizar, interpretar y socializar estos materiales (puede verse en vídeos de creadores más jóvenes cuando revisan y señalan que los “memes antiguos” dan cringe, vergüenza ajena).

    En épocas previas, el sentido de una red hiperconectada como internet se entendía desde la democratización y colaboración social. Sin embargo, algunas de las tendencias y contenidos del presente nos alertan que esto ha cambiado: la posibilidad (y el deseo) de monetizar cualquier contenido online prioriza escenarios individualistas y de jerarquización, también en las redes sociales de comunicación. Pretender convertir todo en un producto rentable o publicitario deviene en que los memes estén al servicio del algoritmo.

    De esta manera, fórmulas que antes se entendían como populares han sido manipuladas por las corporaciones y la tecno-élite: lo vemos en hilos de comentarios llenos de bots, en la repetición de anuncios en bucle, en el embarramiento de la experiencia del usuario en redes o en el uso de bulos e imágenes IA con fines de espectacularización ideológica. Por ello, los componentes del patrimonio digital se van convirtiendo en objetos y procesos más homogéneos y previsibles.

    En contraposición, tanto los memes como otros recursos para la comunicación digital nos pueden servir en la ideación y construcción de nuevas tendencias comunitarias online. Como tareas para ello, debemos experimentar modos de acompañamiento y cuestionamiento de las imágenes autogeneradas, de nuestra dependencia de ciertos espacios corporativos y de los usos de nuestros datos. Un ejemplo de este tipo sería el Fediverso, que se propone como un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas, externas a la dirección de las grandes empresas tecnológicas actuales. Este tipo de iniciativas se presentan como espacios de reconquista para volver a conectar con valores populares en un internet para todas las personas.


    La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.The Conversation


    Nuria Rey Somoza, Docente investigadora en la Facultad de Artes y Humanidades URJC, Universidad Rey Juan Carlos

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  •  Larry Fink habla sobre los “activos del miedo” y por qué importa

    En la reciente conferencia Future Investment Initiative (FII) en Arabia Saudita, Larry Fink, CEO de BlackRock, señaló que tanto el oro como las criptomonedas están dejando de ser meros instrumentos de inversión para convertirse en “activos del miedo”. La afirmación, lejos de ser un simple capricho, aporta luz sobre cómo las grandes instituciones ven el actual entorno financiero global: con incertidumbre monetaria, deuda creciente y un sistema fiduciario bajo presión.

    El oro y su caída simbólica

    Tradicionalmente, el oro ha sido considerado el refugio por excelencia: una reserva de valor cuando las divisas se debilitan, cuando los gobiernos imprimen o cuando los mercados tiemblan. Pero Fink observa una señal inquietante: el precio del oro ha experimentado una caída por debajo del umbral simbólico (por ejemplo, por debajo de USD 4.000 la onza). Esa caída pone en evidencia que incluso los activos “seguros” no lo son tanto cuando el miedo sistémico se filtra en los mercados. Fink explica que los flujos hacia oro y criptomonedas se comportan más como indicadores de ansiedad institucional que como simples refugios.

    Criptomonedas: de especulación a diversificación institucional

    En paralelo, Fink ha hablado de las criptomonedas —especialmente de Bitcoin— como algo más que activos de alto riesgo: las describe como “no malos activos”, y les concede un lugar similar al del oro.  Según él, el hecho de que grandes actores ahora contemplen las criptos refleja un cambio: la diversificación ya no es solo hacia más oro o más bonos seguros, sino hacia nuevas clases de activos que podrían responder al debilitamiento de los sistemas fiduciarios tradicionales.

    ¿Por qué importa para el panorama global?

    Tres consideraciones clave emergen de lo que Fink plantea:

    1. Deuda y riesgo soberano: En un mundo donde los gobiernos acumulan deuda, imprimen moneda o recurren a políticas expansivas, los activos tradicionales pierden parte de su atractivo relativo. Fink lo resume como una “moneda del miedo” en que muchos buscan refugio fuera de lo tradicional.
    2. Monedas fiduciarias cuestionadas: Si el dólar, el euro o el yen sufren depreciaciones o intervenciones masivas, los inversores institucionales comienzan a explorar opciones más allá de lo estatal. El oro y las cripto emergen en ese contexto.
    3. Cambio estructural en inversión institucional: Que BlackRock —gestora de más de 10 billones de dólares en activos— declare que las criptomonedas “tienen un lugar” y que el oro está recibiendo flujos por “miedo”, marca una transición en la forma en que entiende el riesgo global.

    Qué debemos observar

    Para quienes siguen los mercados globales, las declaraciones de Fink sugieren lo siguiente:

    • Cuidado con la idea de que existe un “refugio seguro absoluto”. Los entornos de alta incertidumbre pueden afectar hasta los activos considerados más sólidos.
    • Observar la entrada de capital institucional en criptomonedas: más allá del precio, el hecho de que actores tradicionales cambien de mentalidad es relevante.
    • Atender las señales macro-económicas: inflación, déficits fiscales, política monetaria y geopolítica tienen un papel directo en por qué los inversores buscan “alternativas”.

    Larry Fink nos pone frente a un mensaje claro: los hábitos de inversión tradicionales están cambiando porque el sistema financiero global está bajo tensión. El oro ya no brilla con luz propia como antes, y las criptomonedas están dejando de ser solo apuestas para convertirse en parte del debate serio sobre diversificación institucional. En un mundo donde “refugio” ya no significa lo mismo, estará en manos de inversores e instituciones adaptar sus estrategias al nuevo paisaje que Fink describe.

  • Por qué un “ethical hacker” no es tu solución rápida

    En un mundo cada vez más conectado, nos resulta casi natural pedir una solución rápida cuando alguien accede a nuestro Facebook, correo o mensajes: “¿Podrías hackearlo de vuelta?”, “¿Podrías recuperar lo que me robaron?”, “¿Podrías espiar al que me está haciendo daño?”. Pero como bien expone Juraj Bednar, profesional de la seguridad informática y ethical hacker, esa fantasía “a la carta” de ciberjusticia personalizada no se sostiene en la práctica —y menos aún desde la ética de la libertad, la privacidad y el respeto individual.

    En su artículo “I Can’t Hack Someone’s Facebook – Why an Ethical Hacker Won’t Help You”, Bednar detalla con precisión por qué no acepta esos encargos personales, y sus razones tienen implicaciones directas para la protección de nuestras libertades civiles, tanto en el ámbito digital como en el real.

    Las razones técnicas y de mercado

    Según Bednar, el trabajo del hacker ético y auditor de seguridad está orientado mayormente a contratos B2B (empresas que desean asegurar sus sistemas) o a programas de recompensas (bug-bounty) donde quien descubre vulnerabilidades entrega el hallazgo legalmente, y recibe una compensación. En ese contexto, vulnerar los sistemas de gigantes como Meta Platforms, Apple Inc. o similares implica inversión, riesgo y escala que no permiten que un particular “encargue” un hack sin consecuencias.

    Además, Bednar subraya que la mayor parte de los “hacks” del día a día no son brechas de servidores complejas sino ataques de ingeniería social: phishing, engaños, suplantaciones de identidad. Esto tiene dos implicaciones libertarias importantes:

    1. Es un error concebir la vulneración digital como una carrera de “hackers heroicos” cuando la falla está en que un individuo entregó sus credenciales. Es una cuestión de riesgo personal, no sólo de adversario poderoso.
    2. La narrativa de “recuperar acceso” mediante otro hack asume que el infractor va a cooperar, o que no habrá consecuencias legales, lo cual es una ilusión.

    Derechos, privacidad y límites éticos

    Bednar plantea tres razones de peso por las cuales un “ethical hacker” no aceptará un encargo para vulnerar una cuenta de otro usuario:

    • Legalidad y ética: intervenir ilegalmente en la cuenta de otro constituye una inmoralidad, es la vulneración del derecho a la privacidad y además, puede implicar delitos fuertemente castigados.
    • Éxito incierto: las tasas de éxito en intrusiones dirigidas son bajas, y los métodos poco sofisticados tienen mayor probabilidad de falla.
    • Costo real elevado: intentos personalizados requieren tiempo, recursos y salario elevado, lo que los hace inviable para encargos comunes.

    Desde la perspectiva de los valores libertarios, este planteamiento resuena en dos ejes: primero, la protección del derecho individual a la privacidad (nadie debe permitir que su cuenta sea usada sin consentimiento, y nadie tiene derecho a encargar que lo haga otro). Segundo, la defensa del estado de derecho digital: si cada uno empieza a contratar “hackeos de sit-down” personalizados la erosión de límites legales y de derechos sería grave.

    ¿Qué podemos hacer entonces?

    Bednar no ofrece un sombrero mágico de invisibilidad, pero sí presenta la opción sensata: fortalecer nuestra higiene digital. Algunas ideas adaptadas al enfoque del individuo responsable:

    • Usa contraseñas únicas, fuertes, actualiza sistemas y activa autenticación en dos pasos.
    • Desconfía de enlaces urgentes, mensajes que apremian al clic inmediato, versiones “oficiales” dudosas. Muchos ataques se basan en engaño, no en “hackeo sofisticado”.
    • Si sospechas una vulneración, no te lances a “hackear de vuelta”: denuncia al servicio, cambia credenciales, bloquea la cuenta y evalúa asistencia profesional legal.
    • Defiende el principio de que la vigilancia del Estado o de actores privados debe sujetarse al consentimiento y a la ley. No se trata de “hackear al que pienso que me engaña”, sino de asegurar que cada quien tenga su esfera digital protegida.

    Una red de ciudadanos responsables

    El artículo de Juraj Bednar nos pone frente a una realidad: la libertad digital no depende de contratar al hacker de moda, sino de proteger nuestra propia base —educación digital, responsabilidad individual, límites éticos y legales—. En un mundo donde los derechos civiles se extienden cada vez más al espacio en línea, es imprescindible entender que la invasión, la venganza digital o el “hack a pedido” no son soluciones del liberalismo; al contrario, socavan el principio de privacidad, aumentan el poder de quien viola los derechos y erosionan la ley.

    Si queremos que la tecnología fortalezca la libertad individual y no la represión o el corporativismo, comencemos por lo esencial: proteger nuestra cuenta, entender nuestros derechos y no delegar nuestra seguridad en atajos ilegales. Ese es, a fin de cuentas, el camino auténtico hacia una red de ciudadanos libres.

  • Cuando los Gobiernos se Desbocan

    Las noticias que a diario nos llueven buscan, más que nada o en buena medida, la sensación que crea y atrae audiencia. Lastimosamente, detrás de muchas noticias que cubren eventos noticiosos están los eventos que las generaron, tal como en su momento fue el drama del SARS-COVID-2; el cual, hoy día, como que ya no resuena y resulta muy lastimoso y perjudicial ya que el daño creado por la reacción politiquera en la forma que los gobiernos manejaron el COVID estará con nosotros creando problemas sociales y económicos por muchos años. Y, lo que vale resaltar es cuando los gobiernos se desbocan, mejor dicho, de los desgobiernos, ya que llamar “gobierno” a las medidas tomadas para y durante el COVID es una barbaridad.

    El daño producido a la comunidad no fue sólo los negocios afectados, los trabajos perdidos, la educación atropellada y tal sino otros daños que subyacentes que la población ni ve ni entiende; comenzando por gobiernos que sin más ni menos violaron derechos de libertad consagrados en la constitución alegando que nos están cuidando. Si así me vas a cuidar, mejor no me cuides. Y los daños subyacentes van por el lado de lo económico, que es un tema muy poco entendido por la inmensa mayoría. Abordemos el asunto a ver si entendemos.

    El mayor daño económico se dio con el gobierno gringo cuyas acciones para salvarnos del COVID ha dejado otros daños que podrían ser peores que el COVID. Y esas afectaciones también venían de arrastre desde el colapso económico inmobiliario del 2008, que fue creado por gobiernos anteriores como medida para crear casas para todos; y habría que ver quienes son “todos”.

    El desbarajuste económico tuvo consecuencias que afectaron a muchos y grandes sectores que, según la politiquería del momento, eran ‘demasiado grandes para dejar que colapsaran’. ¡Qué lindo!, y los chiquitos a Patacón. ¡Por supuesto!, que tal medida fue una avenida que favorecía más corrupción y desbarajustes futuros. Lo digo sin ambages (rodeos): ‘Las quiebras de negocios son elemento necesario del crecimiento económico’. ¿Qué sentido tiene salvar a la gran empresa que no supo o sabe tener éxito? Y… ¿qué implica ese “salvar”? Allí es dónde la puerca tuerce el rabo.

    Uno de los elementos fundamentales de una pujante economía está en lo que se conoce como “destrucción creativa”; es decir, que cuando algo no funciona, debemos dejar que quiebre, que ya vendrá otros que sí saben y no cometerán los mismos errores u horrores. En resumen, no hay mayor motivación o incentivo al buen emprendimiento que el pánico al fracaso. Si la empresa grandota quiebra, es una empresa; pero si la disque “salvan”, es probable que estemos “salvando” a algo que no funciona y eso no afectará a una empresa sino al resto de la comunidad, porque la estamos “salvando” con valiosos recursos de la comunidad.

    El meollo del tema que les abordo es el de la metichería de los políticos y malos empresarios compinches en lo que no es asunto de políticos ni de gobiernos; los cuales están allí para evitar las trampas y no como ocurre a diarios ‘para hacer las trampas’. Eso no es “libre comercio” ni tampoco es “capitalismo”, ni comunismo o socialismo, es ¡corrupción!

    En Panamá este puede ser el caso de MiBus y el Metro. Empresas gubernamentales que se ven lindas y todo el mundo las celebra y defiende, pero… ¿son buenas? ¿Son sostenibles? Yo opino que no, pero esas preguntitas nadie se las hace y no sabremos la respuesta hasta el día en que colapsen. Ayer me dijo una empleada que veía en MiBus con mucho miedo porque parecía que el mismo se iba a desarmar. Amanecerá y veremos…

  • Revolut obtiene licencia MiCA en Chipre y refuerza su expansión

    Revolut obtiene licencia MiCA en Chipre y refuerza su expansión

    Revolut, la fintech británica que cuenta con más de 65 millones de usuarios a nivel mundial, ha dado un paso decisivo en su estrategia de expansión en el mercado de criptomonedas al obtener una licencia bajo el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Comisión de Valores y Bolsa de Chipre (CySEC). Esta autorización le permite ofrecer servicios de criptoactivos regulados en los 30 países del Espacio Económico Europeo (EEE), consolidando su presencia en el mercado europeo.

    Un impulso estratégico para Revolut

    La obtención de esta licencia MiCA refuerza el enfoque de cumplimiento normativo de Revolut, permitiéndole operar de manera legal y transparente en toda la región. La compañía ha destacado que esta autorización es clave para ofrecer productos innovadores en el ámbito de las criptomonedas, asegurando la confianza de sus usuarios y el cumplimiento de las regulaciones europeas.

    Lanzamiento de la plataforma Crypto 2.0

    Como parte de esta expansión, Revolut ha anunciado el lanzamiento de su nueva plataforma «Crypto 2.0», que ofrecerá acceso a más de 280 tokens, staking sin comisiones con rendimientos de hasta un 22% anual y conversión 1:1 entre stablecoins y dólares estadounidenses sin márgenes. Esta plataforma busca proporcionar una experiencia de usuario más completa y competitiva en el mercado de criptoactivos.

    Expansión de Revolut X

    Además, Revolut ha ampliado su plataforma Revolut X, un intercambio de criptomonedas dedicado a traders experimentados. Esta plataforma, que ahora está disponible en 30 mercados del EEE, permite el acceso a más de 100 tokens con bajas comisiones y capacidades de intercambio en tiempo real. Revolut X ha atraído a más de 14 millones de usuarios de criptomonedas a nivel global, consolidándose como una herramienta clave para los entusiastas del trading.

    Implicaciones para el mercado europeo

    La obtención de la licencia MiCA por parte de Revolut representa un hito en la regulación de los criptoactivos en Europa, ya que permite a la fintech operar bajo un marco normativo claro y armonizado en toda la región. Este desarrollo es un indicativo de la madurez del mercado europeo de criptomonedas y de la creciente confianza en las plataformas que cumplen con las regulaciones establecidas.

    La licencia MiCA obtenida por Revolut en Chipre no solo refuerza su posición en el mercado europeo de criptoactivos, sino que también subraya el compromiso de la empresa con la transparencia y el cumplimiento normativo. Con el lanzamiento de su plataforma Crypto 2.0 y la expansión de Revolut X, la fintech está bien posicionada para liderar la próxima etapa de crecimiento en el ecosistema de criptomonedas en Europa.

  • Google rompe la barrera cuántica: el primer algoritmo verificable

    Google ha anunciado hoy un avance que podría marcar un antes y un después en la historia de la computación cuántica: ha creado un algoritmo denominado Quantum Echoes, que ejecutado en su procesador cuántico Willow logra una velocidad hasta 13.000 veces superior a la del mejor superordenador clásico para una tarea específica, y –lo más llamativo– es verificable.

    ¿Qué significa “verificable” en este contexto?

    Uno de los grandes desafíos de la computación cuántica ha sido demostrar que los resultados obtenidos no son errores, sino que efectivamente superan lo que una computadora clásica podría replicar. Lo que hace diferente a «Quantum Echoes» es que su resultado puede reproducirse en otro sistema cuántico con iguales características, o compararse con experimentos físicos, de modo que la validez del dato no quede solo en manos de quien lo ejecutó. Esa “verificabilidad” es algo que muchos algoritmos cuánticos anteriores no tenían o tenían de forma poco práctica.

    Según uno de los investigadores de Google: “Si no te puedo demostrar que el dato es correcto, ¿cómo puedo hacer algo con él?” Este énfasis es clave: la diferencia entre “supremacía cuántica” o “ventaja cuántica” y “ventaja cuántica práctica” pasa, en buena parte, por que los resultados puedan validarse con confianza.

    ¿Cuál fue la tarea que hizo 13.000 veces más rápido?

    El equipo usó 65 qubits del chip Willow para ejecutar lo que se llama un correlador fuera de orden temporal (OTOC, del inglés out-of-time-order correlator). En términos simples, consistió en aplicar una secuencia de operaciones cuánticas hacia adelante, perturbar un qubit, y luego revertir esas operaciones con la intención de “escuchar un eco” cuántico. Esa señal revela cómo la perturbación se “propaga” o se “mezcla” dentro del sistema — un proceso difícil de simular clásicamente debido al crecimiento exponencial del estado cuántico.

    Google estima que replicar esos cálculos en la supercomputadora Frontier requeriría varios años continuos, mientras que su chip cuántico lo hizo en horas. Esa diferencia de escalas es lo que permite decir “13.000 veces más rápido”.

    También hicieron una prueba secundaria: usaron datos de resonancia magnética nuclear (NMR) para comparar resultados, aplicando la técnica como una especie de “regla molecular”. Esto apunta a conectar la teoría cuántica con experimentos del mundo real.

    Impactos potenciales y advertencias

    El avance ha sido celebrado como un hito: Google afirma que se trata del primer algoritmo cuántico verificable en hardware que supera las capacidades clásicas.  Se espera que este tipo de algoritmos puedan usarse en campos como la química cuántica, descubrimiento de fármacos, ciencia de materiales, y simulaciones moleculares que hoy están fuera del alcance.

    Pero varios expertos advierten que esto no es aún un “computador cuántico universal práctico”. Uno de los comentarios recurrentes es que el resultado es “estrecho en alcance” y aún queda un largo camino para lograr máquinas con millones de qubits (y corrección de errores robusta).

    Por ejemplo, Winfried Hensinger (University of Sussex) señala que aunque es un paso convincente, no garantiza que todos los problemas reales puedan tratarse cuánticamente de forma fiable. Y otros comentaristas mencionan que en ocasiones avances similares han sido revertidos o relativizados por mejoras en métodos clásicos.

    Otro punto es la escalabilidad: mantener la estabilidad (bajas tasas de error, aislamiento cuántico) con más qubits es muy desafiante.

    Qué representa este anuncio de Google?

    Este anuncio de Google representa una frontera técnica: no solo acelerar un cálculo, sino hacerlo de una forma verificable, reproducible y significativa. Es un paso hacia la visión de que los ordenadores cuánticos no sean solo curiosidades, sino herramientas utilizadas en ciencia, industria y tecnología.

    Pero todavía no es el final del camino: queda demostrar estabilidad a gran escala, reducir errores, ampliar la cantidad de qubits y desarrollar algoritmos aplicables a problemas útiles. Aun así, hoy google marcó una línea simbólica importante: la transición de “teoría cuántica fascinante” hacia “instrumento cuántico creíble”.

  • RCP al alcance de cualquier persona: cómo salvar una vida paso a paso

    «Más que un conocimiento útil, aprender a realizar RCP es una responsabilidad y una herramienta crucial.».

    La vida es un viaje con un inicio y un final. Aunque la mayoría de las muertes se deben a causas naturales o enfermedades crónicas, hay situaciones en que llega de forma repentina. Una de las más críticas es la parada cardiorrespiratoria (PCR): el momento en que el corazón deja de latir y, por tanto, de bombear sangre al organismo. Pero es potencialmente reversible.

    Cuando esto ocurre, los órganos vitales dejan de recibir oxígeno. Si la circulación no se restablece pronto, el daño cerebral comienza en apenas 5 minutos y se vuelve irreversible en 10-15 minutos. Saber actuar en esos primeros instantes puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

    ¿Por qué se produce una PCR?

    Puede presentarse a cualquier edad y en distintas circunstancias.

    En adultos, las causas más habituales son:

    • Enfermedad cardiaca: a partir de los 50 años, las arterias coronarias pueden obstruirse por placas de colesterol. Si se bloquean por completo, el corazón puede sufrir un infarto que derive en arritmias graves y acabe en PCR. En menores de 50, las cardiopatías congénitas también son relevantes.
    • Traumatismos graves: accidentes de tráfico o laborales.
    • Otras causas: ahogamientos, atragantamientos, intoxicaciones o electrocuciones.

    En la infancia, la PCR suele deberse a problemas respiratorios (asfixia, ahogamientos o infecciones respiratorias graves), aunque los traumatismos y las intoxicaciones también son causas importantes.

    En todos los casos, la interrupción del latido cardiaco provoca un fallo rápido del organismo. Si nadie inicia maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) inmediata, las posibilidades de supervivencia caen en picado.

    Un problema de salud pública

    En Europa se producen hasta unas 700 000 PCR al año (una cada 45 segundos) y en España más de 50 000. Sin embargo, solo en un 12,5 % de los casos se inicia la reanimación antes de que lleguen los servicios de emergencia y apenas un 10 % de las personas afectadas logra recuperarse sin secuelas importantes.

    Si toda la población supiera realizar RCP, esta supervivencia podría duplicarse o incluso triplicarse. Por eso, aprenderlo no debería considerarse un conocimiento opcional, sino un deber ciudadano y una herramienta esencial de salud pública.

    La cadena de supervivencia

    La respuesta ante una parada cardiorrespiratoria debe ser rápida, precoz y ordenada, siguiendo la llamada cadena de supervivencia, que describe los eslabones sucesivos que aumentan la probabilidad de supervivencia.

    La cadena de supervivencia.
    SeMicyuc

    Estas actuaciones se basan en guías internacionales de organizaciones como la American Heart Association (AHA) y el European Resuscitation Council (ERC)

    Aunque existen diferencias entre adultos y la infancia, los primeros eslabones siempre requieren la intervención inmediata del testigo de la parada.

    1. Reconocer la PCR y alertar a los servicios de emergencias

    Una persona en PCR suele estar inconsciente y no respira o lo hace de forma anormal (gasping o boqueos). Ante esta situación:

    • Compruebe que el entorno es seguro.
    • Llame al número de emergencias local (112 en Europa, 911 en EE. UU.) indicando que hay una persona inconsciente que no respira y su ubicación.
    • Si hay más de una persona, una puede llamar y la otra iniciar la RCP. Si solo hay una, se debe poner el teléfono en manos libres e iniciar la reanimación sin demora.
    Reconocer la PCR.
    European Resuscitation Council

    2. RCP básica

    Tiene un doble objetivo: sustituir temporalmente la función del corazón y los pulmones para mantener el oxígeno circulando hasta que llegue ayuda profesional mediante:

    a) Compresiones torácicas:

    • Arrodíllese junto al pecho desnudo de la víctima.
    • Coloque el talón de una mano en el centro del pecho y la otra mano encima, entrelazando los dedos.
    • Con los brazos rectos, comprima con fuerza y rapidez (a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto). Puede seguir el ritmo de canciones como “Stayin’ Alive”, de los Bee Gees, o “Macarena”, de Los del Río.
    • Comprima unos 5 cm en adultos, usando el peso del cuerpo y dejando que el pecho se reexpanda entre compresiones.

    b) Ventilaciones:

    Alternar 30 compresiones con 2 ventilaciones para las personas entrenadas. Sin embargo, si hubiera algún problema para realizar esas ventilaciones por falta de entrenamiento u otros riesgos o dificultades, se recomienda realizar las compresiones torácicas de forma continua.

    3. Uso del desfibrilador

    Los desfibriladores externos semiautomáticos (DESA) están disponibles cada vez en más lugares como aeropuertos y centros comerciales o deportivos, entre otros muchos. Estos aparatos pueden restablecer el ritmo cardiaco en algunos casos de arritmia (como, por ejemplo, la fibrilación ventricular).

    Son fáciles y seguros de usar: guían con instrucciones de voz y aplican la descarga solo cuando está indicada. Cuanto antes se usen, mayores son las probabilidades de supervivencia. Tras la descarga, continúe la RCP siguiendo las indicaciones del desfibrilador.

    Particularidades en la infancia y lactantes

    El origen de la parada cardiorrespiratoria en este colectivo suele ser respiratorio. Es esencial prevenir accidentes (asfixias, atragantamientos) y usar siempre cinturones de seguridad.

    Si ocurre una PCR, la reanimación cardiorrespiratoria debe iniciarse con 5 ventilaciones de rescate antes de las compresiones torácicas, especialmente cuando solo hay una persona reanimadora. Hay diferentes maneras de realizar las compresiones según la edad:

    • Lactantes: con los dedos medio y anular o ambos pulgares en el centro del pecho.
    • Niño/as pequeño/as: con el talón de una mano.
    • Niño/as mayores: similares a las de la persona adulta, con ambas manos.

    La frecuencia recomendada es la misma que en adultos: 100-120 por minuto, con ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones.

    Si la persona está sola, se aconseja iniciar la RCP durante 1 minuto antes de llamar a los servicios de emergencias, priorizando mantener la oxigenación.

    La importancia de saber actuar

    Cada minuto sin realizar la RCP reduce un 7-10 % la probabilidad de supervivencia. Actuar con rapidez, iniciar las maniobras básicas y usar pronto el desfibrilador aumentan significativamente las posibilidades de recuperación.

    Más que un conocimiento útil, aprender a realizar RCP es una responsabilidad y una herramienta crucial. La formación continua desde las escuelas y en todos los entornos para saber actuar ante una parada cardiorrespiratoria resulta clave para que la cadena de supervivencia funcione y cumpla su objetivo: salvar una vida.The Conversation

    Jaime Barrio Cortes, Médico de familia e investigador senior en Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria en Atención Primaria (FIIBAP). Director del Máster en Salud Escolar y docente en Facultad de Salud, Universidad Camilo José Cela y Terín Beca, Médica especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Profesora de la Facultad de Salud, Universidad Camilo José Cela

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Bitcoin, crypto y Dorsey: una mirada mengeriana

    La reciente declaración de Jack Dorsey —“Bitcoin is not crypto”— reaviva un debate conceptual: ¿es Bitcoin una criptomoneda o algo diferente? Más allá del marketing, lo que está en juego es cómo entendemos la naturaleza de la moneda: ¿un bien de intercambio espontáneo, un monopolio estatal forzoso o un servicio privado sujeto al escrutinio del mercado?

    La moneda como bien de intercambio

    Desde la óptica libertaria, la moneda ideal no es una imposición estatal, sino un bien que surge espontáneamente del mercado: los agentes privados eligen libremente qué medio de intercambio toleran, en función de sus atributos (liquidez, divisibilidad, transporte, resistencia al deterioro, etc.). No es algo que “el Estado otorga”, sino que emerge como solución al problema del intercambio indirecto.

    Carl Menger, padre de la teoría subjetiva del valor y figura clave de la Escuela Austriaca, analizó cómo ciertos bienes primigenios (sal, ganado, conchas, metales) evolucionan hacia un uso monetario porque, históricamente, adquirieron demanda más allá de su valor de uso directo. Menger describe cómo, en un mercado libre, aquellos bienes que anticipan que se usarán en intercambios posteriores adquieren un valor especial: se generalizan como medios de intercambio.

    Para Menger, la moneda no es un fin en sí misma, ni algo decretado; es un bien intermedio que facilita el intercambio. La gente elige, en sus decisiones subjetivas, qué bien (o bienes) desempeñará ese rol.

    Así, en un mundo libertario no hay curso forzoso de uso, no hay dinero estatal obligatorio: hay competencia entre medios de intercambio privados. Si un activo privado es mejor aceptado —por estabilidad, seguridad, facilidad de uso— será premiado por el mercado.

    Bitcoin como emprendimiento privado

    Desde esa perspectiva, Bitcoin se inscribe como un emprendimiento privado de medio de intercambio basado en criptografía. El hecho de que no sea “moneda de curso forzoso” es una virtud desde el punto de vista libertario: nadie está obligado a usarlo; su adopción depende del valor que los usuarios le asignen libremente.

    Cuando Dorsey dice que “Bitcoin is not crypto”, trae a la mesa el argumento de que Bitcoin debe verse principalmente como dinero, no como un token o una “criptomoneda” entre muchas. Él subraya que el White Paper no emplea la palabra “crypto” sino que describe un sistema de “cash digital peer-to-peer” basado en prueba criptográfica.

    El matiz es válido: “crypto” es un término amplio que incluye multitud de proyectos con propiedades muy distintas. Pero el punto libertario central sigue siendo: Bitcoin es un medio privado, voluntario, descentralizado —no un dictado estatal.

    Claro que hay proyectos “scam”, “memes” o tokens con promesas vacías —y es legítimo distinguirlos. Pero todos ellos compiten en el mercado; su éxito o fracaso dependerá de su utilidad, credibilidad y respaldo real. No hay privilegios por decreto.

    Si Bitcoin logra combinar escasez predictible, resistencia a la censura, divisibilidad, verificabilidad, seguridad criptográfica y aceptación social, entonces puede crecer como medio de intercambio generalizado. Quienes lo rechacen pueden seguir usando otros medios. Esa es la competencia monetaria.

    Cripto, criptografía y libertad monetaria

    “Crypto” alude genéricamente a “criptografía aplicada” y “criptoactivos”. Bitcoin efectivamente descansa en cryptografía, pero lo hace como pieza en un sistema monetario distribuido. Decir “Bitcoin no es crypto” suena provocador, y en cierto sentido semántico puede tener aplicación si “cripto” se asocia con todo token especulativo. Se entiende lo que Dorsey quiere diferenciar y no parece que esté equivocado en lo esencial: enfatiza que Bitcoin apunta a servir como dinero más que como experimento especulativo; sin embargo, es preciso reconocer que Bitcoin (o cualquier activo similar) es un emprendimiento privado libre de curso forzoso, sujeto al juicio del mercado. Y he ahí la clave para una visión libertaria del dinero. No es que todos los criptoactivos sean moralmente equivalentes, pero su carácter voluntario y competitivo es lo que los torna interesantes.

  • ¿Quiénes son Originarios o Indígenas?

    Hoy me encontré con un escrito que plantea el tema que presento en el título de este escrito, el cual saca a relucir interesantes interrogantes respecto no sólo a que algunos que alegan que las tierras de Panamá les pertenecen dado que ellos fueron los primeros aquí o que son “indígenas”; razón por la cual me pareció interesante abordar el tema. Comencemos con las definiciones de palabras tal como el vocablo “indígena”, el cual puede referirse a “personas o comunidades, pueblos o culturas originarias de un determinado territorio; como también puede referirse a quienes son “naturales” de un territorio, con lo cual el chicheme se comienza a poner espeso.

    El problemita con lo planteado es que las definiciones se refieren, más que nada, a los pueblos que estaban en Panamá, en el caso que nos ocupa, antes de la llegada de Cristóbal y… ¡vaya usted a saber cuantos pueblos o culturas estuvieron antes de quien alegan fue “descubridor de las Américas”. Lo siento, pero ni Cristóbal fue quien descubrió a las Américas, ni los indígenas que nos acompañan en el Istmo son “originarios”. Y… ¡ojo!, que les respeto y he tenido buena amistad con algunos y algunas poblaciones indígenas.

    En cuanto a las culturas o etnias de pueblos indígenas en Panamá, representan como el 12% de la población, alrededor de más de 400,000, según censo del 2010; las cuales mantienen sus propias lenguas, tradiciones, formas de gobierno autónomo y territorios protegidos en comarcas.

    La controversia surge cuando a partir del argumento que algunos esgrimen, y no tanto en Panamá, sino en otros países, tales como en los EE.UU., que por ser indígenas u originarios entonces son los verdaderos propietarios; y se formó la rumba. Desde dicha postura el asunto se torna peliagudo o, al menos, confuso. No más con eso de que, si hace 500 años mis antepasados vivieron en este lugar entonces hoy me pertenece, el asunto se vuelve confuso.

    Y más allá, ni hablar que antes de quienes ocuparon Panamá hace 500 años hubo otros “originarios” o muchos originarios; o, los enredos cuando consideramos que en las comarcas, que yo sepa, no hay títulos de propiedad, ya que “los propietarios” son toda la comunidad. Muchos panameños no ven ni entienden que la Constitución de Panamá como que no aplica en las comarcas; no más vean lo que dije en el tercer párrafo, que “mantienen sus propias formas de gobierno”.

    Entonces, veamos aquello de “nosotros”, “aquí”, “primeros” y tal. ¿Quiénes son “nosotros”? ¿Dónde es aquí? ¿Qué hemos de entender con “primeros”? Todo ello introduce elementos de ambigüedad con los cuales no podemos llegar a ningún punto de claro entendimiento; y mucho menos cuando hablamos de propiedad.

    Pero, a fin de cuentas, lo que debemos procurar o hallar son puntos de entendimiento en cuanto a qué se busca, pretende, persigue y tal; lo cual me lleva a preguntar: ¿Les será posible a los pueblos indígenas en Panamá seguir manteniendo sus formas de gobierno per saécula-saeculorum? ¿No les sería mucho más provechoso evolucionar en conjunto con un mundo que se perfila a las estrellas?

    He escuchado decir que: “hay que respetar la cultura indígena.” Ok, ciertamente, pero; ¿qué quieren decir con eso o cómo hemos de respetarla? O ¿qué significa no respetar una cultura? Jamás olvido que cuando fui a registrar mis canciones y me preguntaron en la aplicación el “género” de las mismas, y dije que eran “típicas”, no me lo aceptaban. Consulté con dos maestros compositores de la Sinfónica y formaron mansa discusión; lo cual me llevó y lleva a preguntar: ¿Acaso lo típico tiene dueño? Yo creo que la música indígena es típica, lo miso que la de Azuero o la mía, que es capitalina 😊

  • Panamá y su revolución en el café de especialidad: del terroir al podio mundial

    En los últimos años, Panamá ha logrado posicionarse como una de las referencias mundiales en el ámbito del café de especialidad. Ajustando su mirada hacia la calidad más que al volumen, el país centroamericano ha combinado condiciones naturales privilegiadas —altitudes, suelos volcánicos, microclimas— con innovación agronómica, trazabilidad y una cultura productiva colectiva que ha permitido escalar premios y récords internacionales.

    Un ecosistema único para el café premium

    Las regiones de Boquete, Tierras Altas, Renacimiento y Dolega, en la provincia de Chiriquí, constituyen el corazón del café de altura panameño. Allí, la confluencia de suelos ricos, altitudes entre 1 500 y más de 2 000 metros, lluvias bien distribuidas y brisas que suavizan las temperaturas crean un “terroir” difícil de replicar. Ese entorno natural, mediado por productores con alta especialización, da como resultado cafés con perfiles aromáticos florales, notas frutales delicadas, vivacidad en acidez y una claridad inusual en taza.

    Pero el mérito no es solo del entorno natural: muchos caficultores han profesionalizado su labor, dominando catación, procesos de fermentación controlada, secado de precisión y trazabilidad genética. Esta atención milimétrica permite que sus lotes logren puntajes superiores a los 90 puntos —umbral para considerarse “de especialidad”— con frecuencia sostenida en competencias internacionales.

    “Best of Panama”: plataforma de excelencia y subastas globales

    La puerta de entrada del café panameño al mundo es, sin duda, el concurso Best of Panama (BOP), organizado por la Asociación de Cafés Especiales de Panamá (SCAP). Cada año, los mejores lotes de diferentes categorías —Geisha (lavado y natural), Pacamara, tradicionales, varietales— compiten en rigurosas catas evaluadas por jueces locales e internacionales. Los ganadores luego se subastan mundialmente, atrayendo compradores de Europa, Asia, Oriente Medio y América.

    La fama de Panamá se ha cimentado en esas subastas. En la edición de 2025, por ejemplo, un lote de Geisha Washed de la Hacienda La Esmeralda fue vendido por 30 204 dólares por kilogramo, estableciendo un nuevo récord global.  Esta cifra, jamás antes vista en la historia del café de especialidad, y no sólo en Panamá, ratifica cómo el mundo del café premium valora no sólo el origen, sino la narrativa, el control total de la cadena y la excelencia sensorial.

    De hecho, esa puja récord no es algo accidental: de los 50 lotes subastados en esa edición, 30 superaron los 1 000 USD por kilo. Y en otras versiones anteriores del BOP, lotes de Geisha han vendido por más de 1 000 USD la libra, haciendo de Panamá sinónimo de exclusividad cafetera.

    Innovación, colaboración y mirada al futuro

    Uno de los pilares del éxito de Panamá con el café de especialidad radica en el modelo colaborativo entre productores. A diferencia de otros países donde domina la competencia fragmentada, en Panamá se favorece el intercambio de conocimientos, la profesionalización colectiva, y la adhesión a estándares de calidad comunes. Además, existe un incentivo legal: cualquier persona puede convertirse en exportador incluso con pequeños volúmenes, lo que democratiza el acceso al mercado global.

    El 2025 también marcó otro hito: durante el BOP se anunció que Panamá será sede del World of Coffee 2026, el congreso internacional más importante del sector, y será la primera vez que se realice en Latinoamérica. Esta elección reafirma el protagonismo del país como epicentro global del café gourmet.

    Dentro del país, eventos como La Cosecha refuerzan la conexión entre el productor, el consumidor y el turista. En 2025, por primera vez, La Cosecha abrió su experiencia al público mediante paquetes turísticos, permitió visitar fincas emblemáticas y destacar la cultura cafetera como componente turístico-sensorial.

    Un camino de más que café

    El caso panameño trasciende la producción agrícola: es una historia de transformación cultural, científica y comercial. En apenas tres décadas, tras décadas de producción convencional, Panamá ha redefinido el café como lujo, cultura y obra artesanal. En ese trayecto, su especialidad (con el Geisha como emblema) ha servido para guiar la evolución global del segmento premium del café.

    Hoy, cada taza panameña que se consume en Europa, Asia o Norteamérica lleva consigo una narrativa de altura, de trazabilidad, de pasión y de un pequeño país que apostó por calidad en lugar de escala. Esa apuesta, respaldada por premios, récords y reconocimiento, inspira no solo a baristas y tostadores, sino también a productores de otras latitudes que sueñan con elevar su café más allá del convencional.