Joe Dudley recuerda vívidamente el comienzo de su carrera empresarial. Era uno de los dos negros en la división de ingeniería de una empresa de productos de consumo Fortune 500 en Ohio. Él era un hombre inteligente y preparado, una de las dos personas de su departamento con conocimientos de informática, sin embargo, según su relato, experimentó una gran tensión en el trabajo. »Estaba preocupado cuando me uní a la empresa y me di cuenta de que era uno de los dos negros de mi departamento », recuerda. “Crecí en una ciudad del sur con la noción de superioridad blanca. En el fondo, me preguntaba si podría competir, si era lo suficientemente inteligente”.
Posteriormente, y en un momento en el que el cuidado del cabello afroamericano era de interés solo para los afroamericanos, Joe Dudley y su mujer Eunice Dudley, vendieron productos Fuller para el cuidado del cabello de puerta en puerta en Brooklyn, Nueva York, antes de establecerse en Greensboro, Carolina del Norte, donde había escasez de productos Fuller. Entonces, decidieron comenzar a fabricar y vender su propia línea bajo la etiqueta Dudley Products en 1967. A diferencia de muchos proveedores de cuidado del cabello y la piel, los Dudley comercializaban su línea de productos directamente en los salones de belleza en lugar de a los minoristas.
En 1975, el dúo emprendedor ya tenía una fuerza de ventas de más de 400 agentes, en su mayoría afroamericanos, una escuela de belleza y una cadena de tiendas de productos de belleza. Bajo la insistencia de su padre, Ursula Dudley lanzó Dudley Products Cosmetics, una línea completa de cosméticos para la mujer multicultural, en 1992. Luego, en 2008, los Dudley reestructuraron la firma y entregaron todas las responsabilidades del día a día a su hija, que fundó Dudley Beauty Corp.
Hoy en día, conglomerados como L’Oréal y Alberto-Culver han comprado la mayoría de las empresas que compiten en el mercado del cuidado del cabello afro. Pero Dudley Products es una de las pocas empresas de propiedad negra que quedan.
Eunice Dudley at School. News & Record. 2015
En 2002, Dudley Products era la empresa industrial/de servicios perteneciente a afroamericanos más grande de los Estados Unidos con ventas de 80 millones de dólares. Un año después, desde su oficina corporativa de 80,000 pies cuadrados en Kernersville, Carolina del Norte, Joe, que actualmente tiene 82 años de edad, habló sobre por qué no venderá su empresa y la importancia que considera tiene la propiedad de empresas negras.
“La mayoría de la gente no entendía que los negros podían construir lo que nosotros hicimos. No solo fabricamos productos para el cuidado del cabello; tenemos la Universidad de Cosmetología Dudley, que enseña en cinco idiomas. Los cosmetólogos y peluqueros vienen de todo el mundo a nuestra universidad para aprender a cortar el cabello, peinar y aplicar el maquillaje. Abrimos dos escuelas en Zimbabwe y operamos en Japón, Corea y Brasil”.
“Para mí, Dudley es una misión para su gente. Cuando nací, 14 de nosotros vivíamos en una choza. Le prometí a Dios que, si me ayudaba a lograrlo, pasaría mi vida ayudando a otras personas. Debemos hacer una contribución en el mundo. Mi pueblo, los afroamericanos, necesitan más ayuda que muchos otros”, afirmó.
“No tengo nada en contra de las personas que venden su empresa. Pero no construí mi empresa para venderla. Construí mi empresa como un ejemplo de lo que se puede hacer con las dificultades de la vida. Quiero mostrarles a los jóvenes afroamericanos que ellos también pueden administrar un negocio. Entonces, en Dudley pasamos mucho tiempo siendo un modelo a seguir, a veces en detrimento de nuestro propio negocio. La venta de Dudley lo vería como una pérdida neta para la comunidad negra”.
Al grueso de la población poco les mueve las realidades económicas; sin embargo, ¡vaya ello si no le afectan! Es tan cómodo dejar que el rey se encargue de esos fastidios: “¡Economía!, ¿qué es eso? Para eso tenemos gobierno, y yo sigo con lo mío.” Luego, cuando lo económico se hace presente en nuestras vidas, las cosas cambian, aunque sigamos ignorando su razón y origen. Toda esa irresponsable delegación que venimos haciendo al gobierno, en cosas que realmente no son propias de una sana gobernanza, son fatales.
Podemos decir que hay “intervención o intervencionismo económico central” cuando los gobiernos se inmiscuyen en la economía de los ciudadanos más allá de su constitucional función de velar por la vida, libertad y propiedad. Simplemente, el gobierno no debe inmiscuirse en la economía; lo cual nos lleva a reiterar la definición de economía. Son muchas las definiciones, pero las auténticas guardan la esencia del asunto, algo así como: “Es el arte de poner la paila con lo que nos entra.” En términos menos vulgares: “Es la administración frugal o ahorrativa del gasto o consumo del dinero y otros capitales.” Es la planificación prudente de la casa o familia. Entonces ¿dónde entran los politicastros en todo ello?
La misma naturaleza humana responde a la necesidad de satisfacer deseos que son infinitos con recursos que son finitos. Pero ¡ojo!, que sólo son finitos en la medida de nuestra falta de visión de un mundo y universo infinito. Dicho eso, no hay caso que estamos limitados por nuestras propias limitaciones humanas, ya que el pastel es infinito y sólo hace falta ir descubriéndolo y ampliándolo; siempre y cuando los politicastros no se inmiscuyan.
Los humanos tenemos dos vías de acceso a las cosas que deseamos: 1) Es fabricándolas nosotros mismos, o… 2) Mediante el intercambio o mercado; al cual debo añadir, mercado no intervenido, y menos por bribones de palacio. No obstante, la ruta de entrada de los interventores centrales va por la ruta de “te estamos cuidando” contra el robo, fraude y tal. Sí, eso es potable, hasta que quien roba y comete fraude es quien te cuida. ¡Uy!, ‘ ¿ y cómo nos protegemos contra eso? Pues, limitando el tamaño y función de los cuidadores. ¿Recuerdan también aquello de la “división de poderes”?
Tristemente, una vez que hemos permitido o ayudado con la entrada de los bribones centrales en nuestras economías, el asunto se torna harto difícil de arreglar. Las tretas parecen ser infinitas: tal como aquello de una “economía mixta”. No sé por qué, pero me suena a “ménage a trois”. ¿Seremos tan ingenuos de pensar y creer que los gobiernos se meten en nuestras alcobas para colaborar con la coyunda reproductiva? Tristemente, sí somos ingenuos. Y ni hablar cundo nos dicen que están para “estimular” el asunto.
Debemos ser más que ingenuos o descuidados para creer que la intervención de los politicastros van a ayudarnos económicamente, y ni hablar en la alcoba. ¡Ya, basta! No es más que el zorro justificando su presencia en el gallinero. Y entonces entra el estado completamente obeso y metiche… y se me acaban las palabras y el buen humor.
Lo cierto, mis estimados lectores, consecuencias hay, y cada día están más próximas. Y aprovecho para reiterar lo que nos advirtió esa gringa nacida en Rusia, Ayn Rand, lo cual me lo recordó un amigo economista: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada: cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”
Los baños públicos en todo el mundo tienen la reputación de ser oscuros, sucios y peligrosos. La idea de usar un baño público con paredes transparentes puede sonar extravagante y contrario al sentido común, pero el famoso arquitecto japonés Shigeru Ban quiere cambiar esta visión, utilizando colores vibrantes y nueva tecnología para hacer que los baños en los parques de Tokio sean más atractivos y poder así abordar estas preocupaciones.
Los baños Ban se abrieron al público este mes y están ubicados en el Parque Comunitario Haru-no-Ogawa y el Mini Parque Yoyogi Fukamachi, ambos en el área de Shibuya, uno de los distritos comerciales y de entretenimiento más concurridos de la ciudad.
La fundación Nippon está detrás del proyecto Tokyo Toilet, reclutando arquitectos de fama mundial para crear inodoros «como nunca antes los había visto». La institución está rediseñando 17 baños públicos más en este área, trabajando con el gobierno local para implementar dos de las fortalezas nacionales de Japón, la devoción por la limpieza y el diseño, para abordar una necesidad pública.
«Hay dos cosas que nos preocupan cuando ingresamos a un baño público, especialmente aquellos ubicados en un parque», según la firma del arquitecto Ban. «La primera es la limpieza y la segunda es si hay alguien dentro”. De esta forma, quienes necesiten utilizarlos podrán comprobar la pulcritud del espacio y la seguridad de sus puestos sin tener que entrar ni tocar nada.
Las paredes transparentes pueden abordar ambas preocupaciones, dice Ban, mostrando a las personas lo que les espera en el interior. Después de que los usuarios ingresan al baño y cierran la puerta, las paredes del tocador se vuelven de un tono pastel empolvado y ya no son transparentes. «Utilizando una nueva tecnología, hicimos las paredes exteriores con vidrio que se vuelve opaco cuando se cierra la cerradura, para que una persona pueda ver el interior antes de entrar”, dice la Fundación Nippon.
Divididos en tres cubículos, los coloridos baños públicos combinan con los tonos que se encuentran en ambos parques, convirtiéndose instantáneamente en parte de ellos. Compuesto por baños de mujeres, hombres y una instalación accesible, los usuarios pueden saber si los inodoros están vacíos desde lejos.
Las instalaciones transparentes de Ban seguramente serán tema de conversación para cualquiera que visite el parque, y se destacarán aún más después del anochecer. «Por la noche, la instalación ilumina el parque como una hermosa linterna», dice el sitio web del arquitecto.
Cabe destacar que los 16 reconocidos arquitectos encargados de este proyecto son algunos de los nombres más brillantes de la arquitectura japonesa. La lista incluye cuatro ganadores del Premio Pritzker: Ban, Toyo Ito, Tadao Ando y Fumihiko Maki, junto con estrellas internacionales como Kengo Kuma y Sou Fujimoto. El diseñador de moda Nigo también está contribuyendo al proyecto.
Los organizadores de este proyecto esperan «demostrar las posibilidades de una sociedad inclusiva al ser accesible para todos, independientemente del género, la edad o la discapacidad» y se espera que los 17 baños estén terminados para principios de 2021.
Y usted querido lector, se animaría a usarlos? confiaría en que las llaves internas funcionen y oscurezcan las paredes internas impidiendo la visión desde afuera?
Las epidemias están en todas nuestras mentes en este momento. Probablemente, muchos de nosotros podríamos necesitar un descanso del incesante flujo de estadísticas, porcentajes y predicciones relacionadas con Covid-19. Aún así, pensamos que una mirada a algunas estadísticas de una era en la que la medicina moderna aún no había nacido podría proporcionar una pequeña perspectiva. Fue una necesidad de perspectiva histórica lo que, de hecho, empujó a Ellen Cotes a publicar la Dreadful Visitation de Londres, que recopilaba todas las “listas de mortalidad” impresas en Londres durante la Gran Plaga de 1665 (en la que 100.000 personas, o una cuarta parte de los población de la ciudad, pereció). Lamentando la desaparición de los documentos o estas listas de la anterior ‘Gran Plaga’ de cuarenta años antes, ‘la revisión de ellos ha sido muy deseada en estos tiempos’, Cotes “resolvió comunicar a la Nación, estas estadísticas posteriores” para que “la posteridad no se las pierda ”.
Pero, ¿qué eran estas “listas de mortalidad” y cómo surgieron? Ya en 1592, los funcionarios de la parroquia de Londres habían instituido un sistema para realizar un seguimiento de las muertes en la ciudad, tratando de frenar la propagación de la plaga rastreándola y poniendo en cuarentena a las víctimas y a quienes vivían con ellas. Dado que entonces no estaba legalmente obligado a reportar las muertes a una autoridad central, los funcionarios contrataron “buscadores de muertos”, cuya función era localizar los cadáveres, examinarlos y determinar la causa de la muerte. Estos “buscadores” no estaban capacitados en ningún tipo de medicina. Por lo general, eran mujeres pobres, analfabetas y mayores cuyo contacto con los infectados las aislaba socialmente y, a menudo, acababa prematuramente con sus vidas. También fueron, en uno de los ejemplos más espantosos de trabajo temporal ofrecidos por la historia, pagados por el cuerpo.
Las causas de muerte informadas por los buscadores fueron registradas por sepultureros y empleados en listas semanales de mortalidad: hojas vendidas como folletos por un centavo, destinadas a que los ciudadanos supieran dónde se había propagado la enfermedad.
La lista de mortalidad que se muestra arriba proviene de una semana en septiembre de 1665, cuando la epidemia estaba en su apogeo. Como se puede ver hacia la esquina inferior derecha, se proclamó que un total de 7,165 personas en 126 parroquias habían muerto de ‘plaga’, un número que la mayoría de los historiadores cree que es bajo, considerando cuántas personas (cuáqueros, anabautistas, judíos, y los muy pobres, entre otros) no fueron tomados en cuenta por los anglicanos registradores.
Además del alarmante número de muertes por la plaga, los londinenses, por supuesto, continuaron muriendo por otros medios y causas, tanto familiares como extrañas.
Muchas enfermedades familiares se esconden detrás del enigmático nombre. “Rising of the Lights”, aunque suene como un sueño, fue un término del siglo XVII para cualquier muerte asociada con problemas respiratorios (“luces” es una palabra para pulmones). ‘Ruidos en las tripas’ y ‘Detener el estómago’ se utilizaron de manera similar para las muertes acompañadas de molestias gastrointestinales. Lo más probable es que la «fiebre manchada» fuera tifus o meningitis.
Muchas etiquetas, como ‘de repente’, ‘asustado’ y ‘dolor’, hablan de la naturaleza a menudo aproximada de asignar una causa (no realizada por profesionales médicos sino más bien por los ‘buscadores’). ‘Planeta’ se refiere a cualquier enfermedad que se cree que fue causada por la influencia / posición negativa de uno de los planetas en ese momento (una fuente astrológica similar se encuentra detrás del nombre Influenza, literalmente influencia).
Otras causas de muerte endémicas de la Inglaterra del siglo XVII prácticamente ensucian las listas. La tuberculosis, tanto en forma de ‘consumo’ como de ‘Kingsevil’ (una inflamación tuberculosa de los ganglios linfáticos que se creía curable con el toque de la realeza), mataba a cientos de personas cada mes. “Surfeit”, que significa indulgencia excesiva en la comida o la bebida, a veces puede ser intercambiable con “Gowt” (gota) o “Dropsie” (edema). Y el costo de la maternidad tanto para la madre como para el bebé también es dolorosamente evidente en el proyecto de listas, con sus entradas para ‘Childbed’, ‘Infants’, ‘Mortinato’, ‘Abortive’, ‘Teeth’ (bebés que murieron durante la dentición) y “Chrisomes” (una palabra especial para los niños que murieron antes de que pudieran hablar).
Probablemente las entradas que más nos impacten, porque nos ponen a contar una historia en nuestras mentes, son aquellas que se leen como subtítulos en un libro de Edward Gorey: ‘Muerto por una caída de Belfrey en Alhallowes el Grande’, ‘Quemado en su cama por una vela en St. Giles Cripplegate ”, o“ Ahogado en una tina de lavado en una cervecería en St. Giles in the Fields ”.
Tres años antes de que la Gran Plaga asolara Londres y Cotes publicara su libro, el fundador de la ciencia estadística, John Graunt, publicó sus Natural and Political Observations Mentioned in a Following Index, and Made upon the Bills of Mortality (1662). En este trabajo pionero analiza las estadísticas que ofrecen las listas de décadas anteriores, precisamente el tipo de trabajo útil que Cotes quiso (y logró) facilitar con su compilación.
Aquí se puede leer una descripción general útil, de 1908, de la historia de las Listas de Mortalidad, y otra de 1843, aquí. Y a partir de una respuesta más poética a tales proyectos de ley, véase Stanzas on Mortality de William Cowper, una colección de sus poemas que se adjuntó a las Listas de Mortalidad de la parroquia de Northampton desde 1787 a 1793.
Increíblemente 500 años después, con un poco más de tecnología, la trazabilidad y conteo, se sigue manteniendo con sus formas casi inalterables y sirviendo para el mismo propósito: detener la propagación de la plaga o el virus.
La semana pasada se cumplieron 500 años desde la acuñación de las primeras monedas Joachimsthaler en Jáchymov, una pequeña ciudad minera en República Checa de 2700 habitantes cerca de la frontera alemana, y que ha jugado un papel importante en la historia del hombre moderno.
La ciudad acaba de ser nombrada Patrimonio Mundial por la Unesco. Y probablemente muchos no saben que, la moneda que impulsa al mundo libre se originó en esta ciudad que aún se tambalea irónicamente por el colapso del comunismo, y donde actualmente el dólar no es aceptado.
Ubicada en una zona rica en minerales en las montañas, la ciudad de Jáchymov fue fundada en 1516, el mismo año en que se abrieron sus minas de plata. Las monedas de plata se acuñaron por primera vez 2 años después. La propiedad comprada para establecer la casa de la moneda se encontraba junto a la casa de Jeroným Šlik, un noble local y hermano del fundador de la ciudad, el Conde Hieronymus Schlick, bautizó el área como Joachimsthal o “Valle de Joachim” en honor al santo patrón local de los mineros.
Las monedas locales se llamaban en alemán «joachimsthaler silber groß Denar”. El nombre imprácticamente largo fue acortado gradualmente ; primero a “joachimsthaler”, luego a “thaler” y finalmente al “tolar” en checo. La familia Šlik floreció a partir de la minería y la acuñación, hasta que las minas de plata declinaron y la operación de la ceca cesó en 1671. Todo el mundo, en casa y en el extranjero, intentó imitar el estándar exitoso introducido por la dinastía Schlick en los siglos siguientes.
En 1524 había 613 minas de plata y adits en la ciudad, con rendimientos que ascendían a 166.023 tolares. 6 años después, en 1530, ya había en la ciudad 1.000 minas de plata que empleaban a 8.000 mineros. En 1533, Joachimsthal era la segunda ciudad más grande de Bohemia después de Praga, con 18.200 habitantes. A mediados del siglo XVI, se calculó que unos 12 millones de táleros extraídos de estas montañas se habían extendido por Europa, mucho más que cualquier otra moneda del continente. Además, el tálero se fabricó con el mismo peso y diámetro que la moneda Guldengroschen de 29,2 g que se usaba en gran parte de Europa central, lo que facilitó que los reinos vecinos la aceptaran.
Posteriormente, en 1566, el tálero era tan conocido en toda Europa que cuando el Sacro Imperio Romano Germánico trató de establecer un tamaño estándar y un contenido de plata para muchas de sus monedas locales del reino, eligió el tálero, llamando a todas las monedas aceptables de plata «Reichsthalers» o «táleros del imperio». A principios del siglo XVII, los minerales de plata se agotaron en la región y la atención se centró en el níquel, el cobalto, el bismuto y el arsénico.
A medida que el tálero se extendió por el continente y más allá, los gobernantes locales cambiaron el nombre de las monedas en sus propios idiomas. Pero fue el leeuwendaler holandés, o daler para abreviar, el que dio su nombre a la moneda estadounidense. Primero fue traído a Nueva Amsterdam, colonia de los Nuevos Países Bajos en América del norte, por colonos holandeses y rápidamente se extendió por todo el país. En 1792, se convirtió en la moneda oficial de los Estados Unidos.
Sin embargo, a día de hoy, Jachymov ha dado la espalda al dólar por completo. Los visitantes extranjeros solo pueden pagar sus gastos en moneda local (coronas), euros o rublos rusos. El billete verde nacido de estas minas de plata y convertido en el becerro de oro del planeta, no es nada habitual en esta ciudad, tanto pintoresca como histórica. Solo se menciona en su museo, que presenta a los visitantes el auge de la acuñación de monedas cuya producción había circulado en Europa y en el resto del mundo durante 400 años.
Actualmente, según el FMI, el 62% de las reservas financieras del mundo están en dólares estadounidenses, más del doble de euros, yenes y renminbi juntos. 31 naciones la han adoptado como moneda oficial , más de 66 países le fijan el valor de sus monedas y es aceptada en lugares tan recónditos como Corea del Norte o Siberia. Y claro, la moneda que usamos en Panamá, que aún cuando por Constitución es de uso no forzoso, día a día al usarla, la validamos permanentemente.
F.A. Hayek refiriéndose a la planificación central, sostuvo: “A más planificación estatal, más difícil se le hace al ciudadano su planificación personal.” El tema de fondo es uno de principios, comenzando por nuestro inalienable derecho de ser libre para actuar en el marco de la moralidad y en busca de un bienandar que conduzca a un bienestar. Y lo que poco nos detenemos a meditar y comprender es la esencialidad de ser libres en la conducción de nuestras vidas, dado que de ello depende nuestro bienestar. Y la necesidad de esta libertad que nos fue legada en la misma Creación, surge a partir de las variantes que intervienen en nuestras vidas y debemos navegar de forma particular en la búsqueda de nuestros deseos y felicidad. Variantes que una planificación centralizada jamás podría suplantar. A modo de ejemplo: Un burócrata estatal podría decirnos que si nos lanzan una piedra, la esquivemos, pero jamás podrían predecir en el momento hacia dónde. En otras palabras, ser libre implica dejar al libre arbitrio sobre cómo reaccionar ante aquello que no podemos prever en tiempo real.
En el contexto del complejo pandémico en que nos encontramos, no sólo nuestra sobrevivencia sino la misma civilización descansa en la posibilidad de las tragedias. Cada día que salimos a llevar a los hijos a la escuela los ponemos en riesgo de lesión o muerte, pero ello es esencial. Sin embargo, vemos a un SINAPROC que llega hasta prohibir bañarse en la playa cuando hay marejadas, que es, precisamente, el momento ideal para el surfista.
Más allá debemos advertir que accidentes, tal como el pandémico que sufrimos, bien pueden tener un componente fortuito provechoso, tal como provechosas son las grandes olas para el surfista. Es decir, que se trata de una realidad que será enfrentada por una inmensa variedad de personas con diversidad de conocimientos y actitudes que les calificarán para enfrentar la particular situación; y el estado no debe jamás coartar aquello. Esas son las realidades de la ocasión y de las probabilidades. Y aunque por norma los accidentes no son provechosos, debemos prepararnos para encontrar en ellos el provecho. Esa es la realidad de nuestra existencia; y es lo que separa a los sobrevivientes de los que perecen. Frente a semejantes adversidades, lo único que podemos hacer es cargar a nuestro favor las probabilidades.
Todo ello guarda un paralelo con aquello de quienes buscan detener el cambio climático; lo cual no sólo es absurdo sino imposible, dado que la constante universal es la del cambio. La probabilidad de un impacto de asteroide que cambie por completo nuestra existencia es real; y el reto está en prepararnos para ello.
A todo esto, el uso y acuso de «la ignorancia del pueblo», como razón de una planificación central que llegue a reemplazar y controlar nuestro albedrío, es bochornoso. Y es bochorno que se presta para la peor de las catástrofes; es decir, la extinción de aquel don que nos provee de la gracia de la adaptación y la supervivencia. Aún más, y como bien lo señala Hayek: “Encontraremos que las instituciones de la libertad son adaptaciones al hecho fundamental de nuestra ignorancia, adaptada para lidiar con lo fortuito y sus posibilidades, no sus certidumbres.” El CORONA virus es lo que es; pero lo que no es certidumbre es cómo actuamos frente a ello.
Y sigue Hayek advirtiéndonos: “El hombre aprende mediante la desilusión de nuestras expectativas. Y no debemos aumentar lo impredecible de los eventos mediante la tontería de nuestras instituciones. Y, por encima de todo, nuestro objetivo debe apuntar al aumento de las oportunidades de aquellos humanos desconocidos que puedan aprender acerca de las cosas que ignoramos, y que puedan ponerlas a uso y provecho de sus acciones.”
Es, precisamente, por intermedio los esfuerzos ajustados de muchos, que podemos aprovechar el conocimiento de todos y no el de pocos. Es, precisamente, mediante el uso disperso del conocimiento es que surgen los grandes logros. La libertad es renunciar del control directo del burócrata gubernamental; ese cuya auténtica labor no es de liderar, como bien dice Irene Gimenez, sino de facilitar el que todos seamos líderes de nuestros destinos.
La novela Un mundo feliz, de Aldous Huxley, nos lleva a un futuro deshumanizado en el que la sociedad está dividida en un sistema de castas en el que los individuos están creados y alterados genéticamente. A pesar de ser una novela distópica, nos introduce en un mundo utópico, en donde la humanidad es permanentemente feliz, no existen guerras ni pobreza y las personas son lo que llamaríamos normales, tienen buen humor, tienen buena salud y son tecnológicamente muy avanzadas.
Un mundo perfecto y feliz realmente. Para ello, está el Estado Mundial, que gobierna en este mundo feliz, que a través de regulación elimina a la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía. En realidad, elimina a todo aquello que nos hace humanos, estandariza como una producción en serie de los carros Ford a los seres humanos (desde la selección genética para gestar a los perfectos, la inducción de las ideas mediante el sueño desde niños, hasta la división por castas de los mejores, los Alpha, a los de más baja cualificación, los épsilon).
El Estado Mundial (no les repugna la idea actual varias veces repetidas por políticos mediocres?) del mundo feliz tiene como lema: comunidad, identidad, estabilidad. Y para lograr ello, allí está la píldora de la felicidad en dosis, Soma. Si en algún momento aparecía algo de humanidad, el remedio eficaz sin contraindicaciones. Y todos felices.
Huxley considera que el mecanismo para aniquilar el humanismo e individualidad del ser humano es a través del consumismo excesivo y la obtención de bienes materiales, porque de esta forma se elimina todo aquello que nos revela nuestros sentimientos, como el amor, las artes, los sentimientos como la frustración, la tristeza, la curiosidad, en fin, una masa ignorante consumidora, que no piensa y que solo es feliz de esta forma y sin cuestionar nada.
El individuo de esta forma desaparece, el pensamiento está determinado por el sistema, el individuo ha perdido su capacidad y libertad de razonar, es un ser estúpido sonriente todo el tiempo y funcional al sistema. Y la tecnología, las máquinas, se ocupan de que este individuo pierda todas las características como ser humano, condicionándolos en todo su desarrollo. Al final, esta sociedad tecnológica es donde viven estas personas estúpidamente felices; y son estúpidas porque ellos se creen libres, aman ser esclavos sin saberlo, porque en verdad viven en una dictadura disfrazada de democracia.
Huxley lo describió como: “Una dictadura perfecta tendría apariencia de democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que gracias al consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían la servidumbre.”
Si no han leído aún Brave New World, su título en inglés, la cuarentena es buena época para hacerlo. Luego de ello, pónganla en contexto con el mundo actual en que estamos viviendo, la pandemia, los organismos a nivel mundial que quieren imponer su agenda, las mismas frases de gobierno mundial que incluso llegó a decir (consciente o no) la ex ministra de salud y pregúntense ahora qué quieren hacer, si tomarse una Soma o pelear por seguir siendo individuos, con sus imperfecciones, sus riesgos, pero vivos al fin. Y por vivos quiero decir exactamente eso, la posibilidad de seguir siendo humanos con una fecha (inexorable por ahora) de morir, pero morir en nuestros términos y no como un cuerpo revestido de piel , repositorio de órganos y un alma extinguida.
A menudo sucede que alguien viene a Paralelni Polis con una ‘billetera’, desde la cual tiene problemas para pagar en nuestra terminal. De hecho, el usuario está confundido por el término billetera e intercambio (o ‘billetera de custodia’). En este artículo, intentaré describir la diferencia entre estas aplicaciones.
Billetera (Wallet)
Una billetera de criptomonedas es una aplicación que administra claves privadas (y direcciones) y le permite realizar pagos de criptomonedas. Los ejemplos de billeteras incluyen Coinomi (admite varias criptomonedas, incluidas Bitcoin y Litecoin), Phoenix o Breez (admite Bitcoin, incluida la nueva extensión de pago de Lightning Network) o Trezor One, Trezor T o Ledger S o Ledger X (billetera criptográfica de hardware).
Si desea ver cómo funciona el pago con la billetera de criptomonedas Coinomi (incluida la compra de criptomonedas directamente en la billetera), hemos preparado un video ilustrativo para usted, también con instrucciones para instalar esta billetera.
Intercambio (Exchange)
El exchange de criptomonedas es un lugar donde puede intercambiar criptomonedas por otras criptomonedas, pero también por euros, dólares, etc. Algunos intercambios también permiten la compra de criptomonedas usando una tarjeta de crédito u otras formas. Los intercambios conocidos incluyen Simplecoin, Coinmate, Binance, Kraken, Coinbase, Bitstamp y muchos otros.
Estos intercambios son operados principalmente por una compañía con licencia, pero algunos (como Bisq o Hodlhodl) también están descentralizados o peer to peer (directamente de uno a otro sin intermediario).
Las aplicaciones del exchange le permiten enviar y recibir criptomonedas y, a menudo, euros, pero hay una gran diferencia en lo que eso significa. En primer lugar, los saldos no son sus criptomonedas; como decimos en la comunidad de criptomonedas, ‘si no tiene las claves privadas, las criptomonedas no le pertenecen’. Muchos clientes de las casas de intercambio más de una vez se han decepcionado cuando alguna de ellas quebró o cerraron y perdieron las criptomonedas que creían poseer. Una analogía simple es entre una billetera física y un banco: si tengo un billete en mi billetera, es mi euro; si tengo uno en mi cuenta, lo he guardado en el banco. Puedo indicarle al banco que los envíe a algún lugar, pero hay circunstancias en las que esto no es posible (por ejemplo, los bancos en Grecia o Chipre también han mostrado este problema a los usuarios de productos bancarios tradicionales).
La mayoría de las casas de intercambio tienen condiciones escritas (gracias a la llamada ‘regla de viaje del GAFI‘) de que puede retirar criptomonedas solo en su billetera.
Aunque la forma (escaneo el código QR) es similar, existen diferencias significativas:
El intercambio no tiene que procesar el retiro de inmediato. Algunos intercambios procesan retiros una vez al día, o pueden solicitar documentos adicionales para la acción (por ejemplo, quieren saber de qué actividad provienen las fuentes para las que compró criptomonedas, o necesitan un documento de identificación adicional). Entonces, si está esperando con su carrito de compras en el e-shop o en el bar y desea tomar el café que ordenó y está esperando el pago, puede esperar mucho tiempo.
Los intercambios no respetan la ‘cantidad requerida’. La dirección y el monto están en el código QR de pago. Sin embargo, dado que tiene que recolectar criptomonedas en su billetera, no usarlas para el pago, el intercambio puede deducir cualquier tarifa (que puede ser fácilmente equivalente a € 5 en una criptomoneda dada en algunos intercambios) del monto enviado. Por lo tanto, si desea pagar el almuerzo y el comerciante recibió 5 € menos, el pago se considerará incompleto y no se procesará.
El intercambio puede suspenderse por un período más largo. Es similar a los bancos, a menudo ocurre el tiempo de inactividad de las tarjetas de pago, las máquinas expendedoras o el apagado de los sistemas. La red bitcoin nunca se cierra (ni se puede cerrar), y si tiene una billetera real, siempre puede pagar.
Bitcoin ATM. PAralelni Polis
Cómo reconocer una billetera (wallet) y un intercambio (exchange)
Para empeorar las cosas, muchas billeteras (incluidas Coinomi o Trezor) tienen acceso integrado a los exchanges. Entonces, no todas las aplicaciones donde puede cambiar las criptomonedas se intercambian automáticamente. En Coinomi o Trezor, puede intercambiar Litecoin por Bitcoin, por ejemplo, a través de la integración del exchange. Sin embargo, la diferencia es que la moneda vendida en el intercambio irá al momento de la transacción y la selección de la criptomoneda comprada llegará a su billetera de inmediato. El intercambio, por lo tanto, tiene acceso a su dinero solo por la duración de la transacción. Esto todavía no significa necesariamente que la transferencia se llevará a cabo de inmediato (incluso dicho intercambio esperará a que se confirme la transacción y a veces puede solicitar documentos adicionales).
La forma más fácil de distinguir un intercambio de una billetera es ‘no inventar’ y usar las billeteras que recomendamos. Por supuesto, esto no significa que no deba usar intercambios: los intercambios son muy útiles para comprar y vender criptomonedas. Pero la forma correcta de usar e intercambiar es enviar para intercambiar lo que quiero vender (como euros), hacer un cambio y elegir lo que compré. No es razonable mantener un ‘saldo’ en el intercambio o pagar, en absoluto.
Sin embargo, si desea distinguir el intercambio de su billetera, la forma más fácil es ‘iniciar sesión’ y cómo creó su cuenta. Una billetera pura no quiere información personal de usted (ni siquiera una dirección de correo electrónico) y le permitirá hacer una copia de seguridad de sus claves privadas; en muchos casos, lo obligará o al menos le permitirá escribir 12-24 ( dependiendo de su billetera) palabras en inglés que representan la clave privada. Recomendamos hacer esta copia de seguridad.
Si instala la aplicación de intercambio, crea un nombre de usuario y una contraseña, confirma las transacciones con el intercambio, que a menudo le envía un enlace de confirmación por correo electrónico. Con mucha frecuencia solicitan documentos de identificación.
Pero confío en el intercambio ‘XY’
Eso es bueno. También confiamos en algunos intercambios. Pero eso no significa que funcionen bien como billetera para pagos. Por el contrario, la mayoría de los intercambios prohíben explícitamente en sus términos y condiciones el uso de retiros para cualquier otra cosa que no sea su dirección (es decir, la billetera que posee). Por ejemplo, la mayoría de los intercambios no tienen una licencia para enviar dinero (transmisor de dinero), sólo tienen para intercambiar un activo por otro.
En este blog, no queremos convencerlo de que desinstale todas las aplicaciones de intercambio. Le convencemos de que no pague con ellos, sino que retire el saldo de su billetera, que puede usar para el pago. Esto evitará esperas, estrés, tarifas y decepciones inesperadas.
Si es nuevo en las criptomonedas y tiene a sus héroes que comenzaron los intercambios o sus amigos le recomendaron una billetera o un intercambio súper genial, está bien. En Paralelni Polis, tenemos muchos años de experiencia con los pagos, los usamos a diario, y nuestra experiencia es: pagar desde el intercambio (exchange) es problemático y el resultado es que muchos usuarios están decepcionados y enojados. Por lo tanto, intente aprovechar nuestra experiencia y utilice el procedimiento que le recomendamos.
La semana pasada comentábamos cómo Apple, así como otras compañías tecnológicas, enfrentaban investigaciones antimonopolio tanto en Estados Unidos como en la UE.
El día 16 del mes pasado, la Comisión Europea abrió dos causas antimonopolio para investigar Apple Pay y la App Store. En el caso de Apple Pay, los reguladores están estudiando si Apple bloquea injustamente a los competidores del uso de la tecnología de transmisión inalámbrica NFC que alimenta a Apple Pay en sus dispositivos . Con respecto a la App Store, se está indagando si las restricciones que Apple impone a los desarrolladores perjudica a la competencia. El servicio de música Spotify desencadenó la investigación cuando presentó una queja ante la UE hace más de un año.
El iOS de Apple controla el 25% del mercado mundial de smartphones (el otro 75% está controlado en gran medida por Android de Google). Esto significa que para más de 1000 millones de personas (particularmente en los EE. UU., donde su cuota de mercado es casi del 50%), la única forma de instalar aplicaciones es a través de la App Store. Esto le da a Apple una enorme influencia sobre la forma en que el software se crea y se consume en todo el mundo.
Pero quizás la mayor expresión de este poder, afirman, sea el cobro del 30% que Apple aplica a los desarrolladores por todas sus ganancias de ventas a través de su App Store, que ahora es objeto de investigaciones antimonopolio, y que hace difícil mantenerse competitivos si se ven obligados a pagarle a su competidor el 30% de todas sus ganancias. Pero Apple, contrarrestó esto contratando a economistas de la firma Analysis Group, quienes dijeron que los honorarios del gigante tecnológico eran similares a los de la competencia.
Apple argumentó además, que la App Store no es diferente de un centro comercial, donde las empresas que buscan ofrecer sus productos deben pagar el alquiler al propietario del centro comercial (en este caso, Apple). Este argumento ignora según los afectados, el hecho de que solo hay un único centro comercial cuando se trata de iOS y no hay posibilidad de que un centro comercial de la competencia alquile un espacio. Además, alegan que es una tarifa que finalmente perjudica a los consumidores porque se transfiere indirectamente a través de precios más altos o a través de menos productos de la competencia en el mercado.
Apple, afirman, incluso ha llegado al extremo de prohibir las aplicaciones de la App Store si se niegan a ofrecer compras en la aplicación para funciones pagas que están disponibles para su compra en otros lugares. En otras palabras, Apple quiere un recorte de casi un tercio de sus ventas, independientemente de si desea vender en su plataforma o no. Esto fue precisamente lo que denuncia ProtonVPN, un proveedor de servicios de red privada virtual operado por la compañía suiza Proton Technologies AG, el primer servicio VPN gratuito e ilimitado del mundo que no rastrea ni registra la actividad de los usuarios.
En enero de 2020, la compañía afirma que presentó una actualización de la descripción de su aplicación iOS en la App Store. La nueva descripción destacó las características del servicio, incluida la capacidad de «desbloquear sitios web censurados» con la aplicación.
A pesar de que ProtonVPN había estado en la App Store desde 2018 y la funcionalidad básica VPN no ha cambiado, Apple rechazó la nueva versión de la aplicación y amenazó con eliminarlo. Exigieron que eliminaran este lenguaje en torno a la lucha contra la censura, con el argumento de que la libertad de expresión está severamente limitada en algunos países, cumpliendo órdenes de gobiernos autoritarios en países donde se protege la libertad de expresión.
La compañía declaró que, el flujo libre de ideas, junto con el derecho a mantenerlas privadas, es un principio en el que, aparentemente Apple ya no cree. Por ejemplo, Apple cumple voluntariamente con las leyes chinas que restringen el acceso de los usuarios a miles de aplicaciones y que requieren que las compañías extranjeras almacenen los datos de sus ciudadanos dentro del país y los pongan a disposición de autoridades.
En concreto, en China, Apple ha censurado plataformas de noticias como The New York Times y Bloomberg News, mientras que en Hong Kong bloqueó el acceso a la aplicación HKMaps que apoyaba las protestas por la democracia local. También acordó eliminar docenas de aplicaciones, incluidos podcasts, que según China violan las leyes de censura locales.
El número de accionistas que exigen que la empresa defienda los derechos humanos básicos ha aumentado. El año pasado, Apple reportó ganancias récord de $55 mil millones, lo que la convierte en la compañía tecnológica más rentable del mundo.
Según Proton, hubo un tiempo en que Apple se presentaba como una alternativa rebelde a gigantes como Microsoft. Pero hoy día para esta compañía entre otras, Apple se ha convertido en un monopolio, reprimiendo la disidencia y la competencia, y perpetuando su dominio del mercado a través de tarifas punitivas y censura, que afirman sofoca el progreso tecnológico, la libertad creativa y los derechos humanos.
La poderosa consultora de Bienes Raíces Cushman & Wakefield, a través de su herramienta patentada Experience per Square FootTM (XSF), ha capturado más de 2.5 millones de datos de trabajadores de todo el mundo en la era anterior a COVID-19 y otros 1.7 millones de puntos de datos de más de 50,000 encuestados respecto al trabajo actualmente en el entorno del hogar.
Los especialistas del lugar de trabajo analizaron estos datos para desarrollar un informe sobre el futuro del lugar de trabajo, que brinda una visión interna de las ideas inigualables sobre cómo los empleados están lidiando en este momento, identificando sus éxitos clave y desafíos críticos. Con estos datos, Cushman & Wakefield ha desarrollado un informe que proporciona tres aprendizajes claves obre el futuro lugar de trabajo.
La productividad puede ocurrir en cualquier lugar, no solo en la oficina:
Antes de COVID-19, los trabajadores remotos estaban más comprometidos y tenían una mejor experiencia laboral que los trabajadores de oficina. Sin embargo, durante la pandemia, la colaboración efectiva del equipo ha alcanzado nuevos hitos, a través de un mejor aprovechamiento de la tecnología colaborativa remota, y se mantuvo la capacidad de enfoque y estar concentrados.
La flexibilidad laboral y la opción de trabajar desde cualquier lugar se está acelerando.
El 73% de la fuerza laboral cree que las empresas deberían adoptar algún nivel de trabajo desde las casas. Además, el 90% siente que en el proceso hay más confianza para que trabajen de forma remota.
“El aprendizaje es claro: las oficinas serán parte del nuevo ecosistema. El lugar de trabajo incluirá varias ubicaciones y experiencias que fomentarán la cultura, productividad y bienestar. Allí, las oficinas seguirán evolucionando hacia las nuevas necesidades, permitiendo convertirse en epicentro para fortalecer la conexión cultural, el aprendizaje, el vínculo con clientes y colegas, la creatividad y la innovación”, asegura Juan Carlos Delgado, country manager argentino de Cushman & Wakefield.
La “nueva normalidad” será un ecosistema total del lugar de trabajo.
El lugar de trabajo ya no será una única ubicación, sino un ecosistema de una variedad de ubicaciones y experiencias para apoyar la comodidad, la funcionalidad y el bienestar del trabajo.
El propósito de la oficina será proporcionar destinos inspiradores que fortalezcan la conexión cultural, el aprendizaje, el vínculo con clientes y colegas, y que apoyen la innovación.
El tamaño actual de la huella se mantendrá estable, equilibrando la relajación del distanciamiento social de la densidad del espacio con una menor demanda de personal en el espacio de oficina en la nueva estrategia total del lugar de trabajo.
Los desafíos del mañana, entre la cultura y adaptación según las generaciones
El trabajo remoto ha traído desafíos importantes para los empleados. La encuesta de Cushman & Wakefield evidenció dos asuntos muy importantes para el presente y futuro de los espacios laborales. El primero es que el trabajo remoto ha afectado la capacidad de las personas para conectarse entre sí a un nivel personal. La conexión humana y los lazos sociales están sufriendo, impactando ello en la conexión con la cultura corporativa y el aprendizaje. Éste es un desafío importante a resolver.
Solo un poco más de la mitad de los encuestados se siente conectado con sus compañeros, lo que afecta negativamente el vínculo con la cultura empresarial. Ya no están cara a cara para interactuar y crear conexión y aunque siguen experimentando orgullo por trabajar en sus empresas, es difícil mantener ese sentido de pertenencia a la cultura organizacional que se nutre y vive en persona.
El segundo desafío tiene que ver con la forma como las distintas generaciones enfrentan y prefieren el futuro de sus trabajos. La colaboración se ha dado, pero ha limitado las oportunidades de aprendizaje y tutoría informal y el estudio resalta que para las generaciones más jóvenes se reportan más desafíos y dificultades trabajando desde sus casas.
El 70% de los Millennials (nacidos entre 1982-1994 aproximadamente) y la Generación Z (nacidos entre 1995 y 2010), manifiestan que les resulta difícil hacerlo, ya que no hay un tiempo fuera del espacio de trabajo, tampoco un corte real entre lo personal y laboral ni una separación natural propia entre el principio y final del día de trabajo, afectando negativamente el bienestar mental y físico. Sin embargo, contra todo lo previsto e imaginado, los baby-boomers, este grupo nacido entre 1946 y 1964 por el contrario, evidencia porcentajes más bajos de dificultad al trabajo desde sus casas.
Otro aspecto interesante del estudio de Cushman & Wakefield tiene que ver con el tiempo dedicado a las actividades fuera del trabajo. Allí, el XSF@home evidenció que los Millennials tienen menos cortes de trabajo.
Además, todas las generaciones experimentan un problema en común al trabajar desde sus casas y es el déficit en la conexión. Y mientras que para la Generación Z resulta ser una dificultad el tener un lugar de trabajo inadecuado, para los Millennials y la Generación X lo es también el rol de asistencia y cuidado que deben combinar con sus deberes laborales.
“Las empresas se encuentran ante un crucial momento de decisión y este estudio les provee herramientas para desarrollar estrategias innovadoras que combinen el trabajo de oficina y el remoto adaptados siempre a la realidad de cada empresa, pero también teniendo en cuenta que cada grupo generacional merecerá un estudio y condiciones distintas para los nuevos retos”, concluye Nicolás Garzón, Head of Project, Facilities & Property manager de Cushman & Wakefield.