Categoría: Politica y Actualidad

  • El Peligro del Poder Ilimitado según Bertrand de Jouvenel

    Bertrand de Jouvenel, en su obra «Sobre el Poder», ofrece una profunda reflexión sobre la naturaleza del poder político y sus implicaciones. En el capítulo sexto, Jouvenel examina el peligro inherente del poder ilimitado, argumentando que su expansión no conduce a la estabilidad sino a una serie de conflictos y tensiones que pueden socavar la propia estructura gubernamental.

    El Gobierno y la Ampliación de sus Competencias

    Una de las ideas centrales de Jouvenel es que «El gobierno no es más estable cuando sus competencias son más amplias. Al contrario, choca contra más intereses, y la propia presión que sobre ellos ejerce incita a éstos a desquitarse en otros intereses». Esta cita encapsula la visión de Jouvenel sobre cómo el incremento del poder gubernamental, en lugar de consolidar su autoridad, genera una mayor resistencia y conflicto.

    Cuando el gobierno amplía su control sobre diversos aspectos de la vida social y económica, inevitablemente entra en conflicto con intereses establecidos. Estos intereses pueden ser individuales o colectivos, económicos o culturales, pero todos tienen en común el deseo de proteger su autonomía frente a la interferencia estatal. La expansión del poder gubernamental, por lo tanto, no solo incrementa el número de fricciones, sino que también intensifica la oposición a sus políticas.

    La Presión y la Resistencia

    Jouvenel observa que la presión ejercida por un gobierno con competencias amplias provoca una reacción de resistencia entre aquellos cuyos intereses se ven afectados. Esta resistencia no siempre se manifiesta de manera directa, sino que puede llevar a los afectados a buscar compensación o desquite en otros ámbitos, creando así un ciclo de tensión y confrontación.

    Por ejemplo, una política gubernamental que afecte negativamente a un sector económico puede llevar a sus actores a presionar en otros sectores donde tienen influencia, generando así un efecto dominó de conflictos de interés. Este tipo de dinámica pone de manifiesto que el poder ilimitado no solo es incapaz de armonizar los intereses en conflicto, sino que en realidad exacerba las tensiones existentes.

    La Ilusión de la Estabilidad

    La ampliación del poder gubernamental puede dar la apariencia de estabilidad y control, pero esta es una ilusión. La realidad, según Jouvenel, es que un poder ilimitado crea un entorno de constante fricción y desafío. Los individuos y grupos que sienten sus intereses amenazados por la intromisión gubernamental buscarán formas de resistir y contrarrestar esta presión, ya sea a través de medios legales, políticos o incluso clandestinos.

    Esta resistencia puede debilitar la capacidad del gobierno para gobernar efectivamente, ya que sus esfuerzos por controlar y regular cada vez más aspectos de la sociedad son continuamente socavados por la oposición. En lugar de lograr una estabilidad duradera, el poder ilimitado se encuentra atrapado en una lucha perpetua con los intereses que busca dominar.

    Conclusión

    En el capítulo sexto de «Sobre el Poder», Bertrand de Jouvenel nos advierte sobre los peligros del poder ilimitado. Su análisis revela que la expansión del poder gubernamental no solo no asegura la estabilidad, sino que en realidad engendra una serie de conflictos y resistencias que pueden debilitar el propio gobierno. Al chocar contra una multiplicidad de intereses, el poder ilimitado se enfrenta a una resistencia que socava su autoridad y efectividad.

    La reflexión de Jouvenel es una llamada a la moderación en el ejercicio del poder y a la importancia de reconocer y respetar los intereses diversos dentro de una sociedad. En lugar de buscar controlar todos los aspectos de la vida social y económica, un gobierno debe aprender a equilibrar su autoridad con la autonomía de los individuos y grupos, promoviendo así una estabilidad genuina basada en el respeto mutuo y la colaboración.

  • La Crítica de Hayek al Gobierno Ilimitado y la Planificación Centralizada

    Friedrich Hayek, uno de los economistas y filósofos políticos más influyentes del siglo XX, es conocido por sus firmes críticas al poder gubernamental ilimitado y la planificación centralizada. Sus ideas, profundamente arraigadas en el liberalismo clásico, abogan por la limitación del poder estatal para proteger la libertad individual y la eficiencia económica. Esta visión se articula claramente en su afirmación de que «El principal mal es el gobierno ilimitado… nadie es apto para ejercer un poder ilimitado».

    El Problema del Poder Ilimitado

    Hayek sostenía que el poder ilimitado en manos del gobierno es inherentemente peligroso. Argumentaba que ninguna persona o grupo de personas es lo suficientemente sabio, justo o informado para manejar tal poder sin cometer abusos o errores. La concentración de poder tiende a corromper y lleva a la toma de decisiones arbitrarias, lo que puede resultar en la violación de los derechos individuales y la erosión de la libertad personal.

    Este argumento se basa en la desconfianza de Hayek hacia la capacidad humana para ejercer un juicio infalible y justo cuando se le otorga un control absoluto. La historia ha demostrado que los gobiernos con poderes ilimitados a menudo caen en el autoritarismo, la represión y la corrupción. Para Hayek, la solución a este problema es limitar estrictamente el alcance del poder gubernamental, asegurando que esté siempre sujeto a controles y equilibrios que protejan la libertad individual.

    El Conocimiento y la Planificación Centralizada

    Una de las contribuciones más significativas de Hayek al pensamiento económico es su teoría sobre la dispersión del conocimiento. Hayek argumentaba que el conocimiento relevante para la toma de decisiones económicas y sociales está disperso entre millones de individuos. Este conocimiento incluye información sobre recursos, necesidades, preferencias y circunstancias locales que no puede ser completamente conocido o comprendido por una autoridad central.

    La planificación centralizada, según Hayek, es inherentemente ineficaz porque intenta imponer decisiones desde una autoridad central que carece de acceso a toda esta información dispersa. Los planificadores centrales, al no poder incorporar todo el conocimiento local y específico, tienden a cometer errores y a tomar decisiones subóptimas. Esto contrasta con un sistema de mercado libre, donde los individuos toman decisiones descentralizadas basadas en su propio conocimiento y circunstancias particulares, lo que conduce a una mayor eficiencia y adaptación a las necesidades reales de la sociedad.

     Gobierno Limitado y Sociedad Libre

    Para Hayek, la combinación de un gobierno limitado y una economía de mercado es esencial para una sociedad libre y próspera. Limitar el poder del gobierno no solo protege contra los abusos de poder, sino que también permite que el conocimiento disperso se utilice de manera efectiva a través del proceso de mercado. En este sistema, los precios actúan como señales que coordinan las decisiones de millones de individuos, reflejando la información dispersa y ajustándose dinámicamente a las cambiantes circunstancias.

    La visión de Hayek subraya la importancia de la libertad individual y la descentralización en la creación de una sociedad que respete la dignidad humana y promueva el bienestar general. Al abogar por un gobierno limitado, Hayek no rechazaba la necesidad de un estado, sino que insistía en que su papel debía ser claramente definido y restringido para evitar la concentración de poder y preservar la libertad.

    Las ideas de Hayek sobre el gobierno ilimitado y la planificación centralizada destacan los peligros de concentrar el poder y la importancia de aprovechar el conocimiento disperso a través de un sistema de mercado libre. Estas ideas continúan siendo relevantes en el debate contemporáneo sobre el papel del estado y la organización económica de la sociedad.

  • Buscando educación en los matorrales de la corrupción

    A través de la historia la educación nunca fue vista como una actividad gubernamental; tristemente, son pocos los que entienden qué y para qué son los gobiernos y, mucho menos ¿qué es educar? En términos simples, gobernar no es hacer las cosas por la gente sino ver que la población haga las cosas sin que sean violadas las normas de convivencia humana.

    Pero, hasta el velar por la no violencia y, en general, por la trampa, no requiere necesariamente la involucración directa estatal a través de sus gobiernos; ejemplo que lo vemos en la gran cantidad de personas que contratan servicios de seguridad privada. Ante ello, algunos dirán: ¿y qué de los pobres, que no pueden pagar por una seguridad privada? Y… ¿cómo les va con la seguridad centralizada que se paga más cara que la privada?; igual que la educación estatal que es más cara y no educa. Y es en esto que debemos enfocarnos, en cómo logramos que sea el pueblo quien pesque y no los corruptos políticos.

    Acabo de leer un artículo de Karl Streitel en dónde pregunta si, ¿cuándo vuestros hijos asisten a los claustros que llaman “públicos” sienten que la escuela es algo que se hace para ellos y no a ellos? O, ¿cuántas veces han llegado tus hijos de la escuela fascinados con la experiencia? O, ¿si tus hijos se sienten respetados por la escuela? Difícil pensar que hay respeto cuando no logran educarse.

    O está la falaz idea que un timbre de clases marca el momento en el que los chicos están dispuestos al aprendizaje. ¿De verás que no hay mejores formas de educar mediante la emoción?; esa que es el motor indispensable para el aprendizaje. Todos los animales, incluyendo al animal humano, aprenden jugando y no cuando suena el timbre.

    O, que el gobierno y sus políticos torcidos nos tienen que obligar en salarios mínimos, en descuentos a viejitos, a usar máscaras o meternos inyecciones venenosas y tantísimo más. Lo único que estamos logrando con todo ese corrupto sistema que osan llamar gubernamental educativo es crear parásitos de los pillos políticos. ¿De veras que no vemos por qué los problemas de la juventud van en aumento? ¿Cómo no va a ser, cuando ni siquiera se promueve y respeta a la familia?

    Otra perversión educativa es el sistema de notas, que si A o C o de 1 a 5 o lo que sea. Hoy día se sable que los exámenes y las notas no son para calificar a los niños sino para que los que se suponen son educadores sepan por dónde van sus estudiantes y puedan ayudarlos. Los sistemas modernos de educación AI sólo usan las notas para saber qué deben repasar los niños. Y… ¡por supuesto! que no todos sacarán A. Marcar a un niño con D es estúpido y no es educar. Pregúntenme a mí que fue de los últimos en toda mi escuela primaria y más de la mitad de secundaria. A todo ello se le conoce como “agresión emocional”.

    Y, a fin de cuentas, tenemos gobiernos con su MEDUCA o, mejor dicho NODUCA, que mienten a los padres; en tantas maneras que ni puedo entrar aquí en ello; a más del ejemplo que en los EE.UU. hoy día muchas escuelas les esconden a los padres que sus hijos han decidido cambiarse de sexo y les están administrando hormonas y tal.

    En resumen, lo que más importa es el respeto, y es lo que menos imparten los gobiernos y el NODUCA.

  • El Poder de las Ideas: Divulgadores vs. Políticos

    El poder de las ideas: ¿moldean más la historia los políticos con leyes o los pensadores con visiones y valores?

    En el vasto panorama de la influencia política y social, surge una pregunta fundamental: ¿dónde reside el verdadero poder para moldear el curso de la historia? ¿Es en la arena política, donde los líderes toman decisiones y promulgan leyes, o en el mundo de las ideas, donde los pensadores y los difusores articulan visiones y valores que pueden cambiar la forma en que se gobierna y se vive?

    La historia nos ofrece un fascinante ejemplo de este debate en la figura de Anthony Fisher, un joven piloto de la Real Fuerza Aérea, cuya vida cambió después de leer una versión condensada del libro de Friedrich Hayek en la revista «Selecciones del Reader’s Digest» en abril de 1945. El impacto de las ideas de Hayek lo llevó a buscar al profesor en el London School of Economics, un bastión de pensamiento socialista fabiano.

    En su encuentro con Hayek, Fisher buscaba orientación sobre cómo influir en las políticas públicas y, quizás, seguir una carrera política. Sin embargo, la respuesta de Hayek fue reveladora: las grandes batallas de las ideas, afirmó, son llevadas adelante por los intelectuales, no necesariamente por los políticos.

    Esta distinción entre el papel del difusor de ideas, el académico y el político resalta una verdad fundamental sobre el poder transformador de las ideas. Mientras que los políticos pueden promulgar leyes y tomar decisiones que afectan directamente la vida de las personas, son los difusores de ideas quienes moldean el terreno sobre el cual se basan esas decisiones.

    En el caso de Hayek, sus obras influyeron en la forma en que se entendía la economía y el papel del gobierno en la sociedad. Sus críticas al intervencionismo estatal y su defensa de la libertad individual resonaron en las mentes de muchos, incluido Fisher, quien se vio inspirado a buscar formas de difundir esas ideas más ampliamente.

    Es en el mundo de las ideas donde se gestan las grandes transformaciones sociales y políticas. Los intelectuales, los escritores, los académicos y los difusores de ideas tienen el poder de cambiar la forma en que la sociedad piensa y actúa. A través de libros, ensayos, discursos y medios de comunicación, pueden sembrar las semillas de la libertad y la justicia, dando forma a la conciencia colectiva de una nación.

    Sin embargo, esto no resta importancia al papel de los políticos. Ellos son los encargados de traducir esas ideas en políticas concretas y acciones gubernamentales. Son quienes tienen el poder de implementar cambios tangibles en la sociedad. Pero su efectividad y su legitimidad dependen en gran medida del respaldo y la fuerza de las ideas que subyacen a sus decisiones.

    En última instancia, tanto los difusores de ideas como los políticos tienen un papel vital que desempeñar en la lucha por la libertad y la justicia. Cada uno aporta sus propias habilidades y perspectivas únicas. Los difusores de ideas pueden inspirar y educar, mientras que los políticos pueden legislar y liderar. Pero su éxito depende en última instancia de su capacidad para trabajar juntos en aras del bienestar de la sociedad más elevado.

    Así pues, la verdadera fuerza del cambio reside en la sinergia entre las ideas y la acción política. Cuando los difusores de ideas y los políticos se unen en la defensa de principios como la libertad, la justicia y la igualdad ante la ley, pueden desencadenar transformaciones profundas y duraderas en la sociedad. En este sentido, el poder de las ideas y el poder político son dos caras de la misma moneda, cada una indispensable para la realización de un mundo más justo y libre.

  • Prohibición de Florida sobre el Uso de Redes Sociales para Menores: ¿Una Restricción a la Libertad Individual?

    Florida se encuentra en el centro de un intenso debate sobre la regulación del uso de redes sociales por parte de los menores. La legislación propuesta, conocida como la Ley de Protección de Menores en Internet, busca prohibir que los menores de 16 años tengan cuentas en plataformas como Instagram o TikTok. Sin embargo, esta medida ha generado controversia y plantea interrogantes sobre los derechos individuales y el papel de los padres en la educación de sus hijos.

    La justificación detrás de esta ley se basa en preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los jóvenes en línea. Se argumenta que los usuarios jóvenes, en particular, están expuestos a comportamientos negativos en las redes sociales, como el acoso cibernético y el contenido inapropiado. Sin embargo, la pregunta que surge es si la prohibición del acceso a las redes sociales es la mejor manera de abordar estos problemas.

    Desde una perspectiva de derechos individuales, la prohibición de Florida plantea serias preocupaciones. Si bien es comprensible que los padres deseen proteger a sus hijos de los peligros en línea, ¿es apropiado que el estado intervenga y restrinja el acceso de los menores a las redes sociales? ¿Dónde está el equilibrio entre la protección de los niños y el respeto a su autonomía y libertad individual?

    Friedrich Hayek, destacado defensor de la libertad individual, argumentaría en contra de esta prohibición estatal. Hayek sostenía que la libertad individual es fundamental para el florecimiento humano y que el control estatal excesivo puede llevar a la tiranía y la opresión. En su obra «Camino de Servidumbre», Hayek advierte sobre los peligros de permitir que el gobierno dicte cómo deben vivir las personas, incluso en nombre de su seguridad.

    Además, la prohibición de Florida plantea cuestiones sobre el papel de los padres en la educación y crianza de sus hijos. ¿No deberían ser los padres los responsables de guiar y supervisar el uso de las redes sociales por parte de sus hijos, en lugar de depender del gobierno para imponer restricciones? Esta medida podría erosionar el papel de los padres en la toma de decisiones sobre la educación y el desarrollo de sus hijos.

    El término «fatales arrogantes», acuñado por Hayek, resuena en este debate. ¿Son los legisladores que promueven esta prohibición culpables de arrogancia al creer que saben lo que es mejor para todos los niños de Florida? ¿O deberían confiar en los padres para tomar decisiones informadas sobre el uso de las redes sociales por parte de sus hijos?

    En última instancia, la prohibición de Florida sobre redes sociales plantea preguntas más amplias sobre el equilibrio entre la protección de los menores y el respeto a sus derechos individuales y la autonomía de los padres. Si bien la seguridad en línea es importante, debemos tener cuidado de no comprometer los valores fundamentales de libertad y responsabilidad individual en el proceso. En lugar de imponer prohibiciones estatales, debemos fomentar la educación y el empoderamiento de los padres y los jóvenes para que puedan tomar decisiones informadas y responsables sobre su uso de las redes sociales.

  • Fatales arrogantes

    Una de las críticas más contundentes de Hayek hacia aquellos que defienden la planificación centralizada es su descripción de ellos como «fatales arrogantes».

    Friedrich Hayek, destacado economista y filósofo austriaco, es reconocido por sus contribuciones a la teoría del liberalismo clásico y su incisiva crítica a la planificación centralizada. En su obra cumbre «Camino de Servidumbre», Hayek resume mucha de su obra sobre el punto y argumenta vehementemente en contra de la planificación centralizada, destacando la importancia del respeto a la libertad individual y advirtiendo sobre los peligros de la presunción de conocimiento absoluto.

    La crítica fundamental de Hayek a la planificación centralizada se basa en su comprensión de la naturaleza dispersa del conocimiento humano. Argumenta que el conocimiento necesario para tomar decisiones económicas y sociales efectivas está disperso entre millones de individuos y es imposible de reunir y procesar de manera centralizada. Esta dispersión del conocimiento implica que ningún individuo o grupo de individuos puede poseer todo el conocimiento necesario para planificar y controlar eficazmente una economía o una sociedad.

    Para Hayek, la planificación centralizada conduce inevitablemente a la pérdida de libertad individual y a la aparición de una sociedad totalitaria. Al concentrar el poder en manos de unos pocos planificadores, se elimina la capacidad de las personas para tomar decisiones autónomas sobre sus propias vidas. Esto no solo socava la libertad individual, sino que también resulta en la supresión de la creatividad, la innovación y la diversidad que son fundamentales para el progreso humano.

    Una de las críticas más contundentes de Hayek hacia aquellos que defienden la planificación centralizada es su descripción de ellos como «fatales arrogantes». Con esta expresión, Hayek señala la presunción de aquellos que creen que pueden conocer y controlar todos los aspectos de la sociedad. Estos «fatales arrogantes» están convencidos de que poseen el conocimiento y la sabiduría necesarios para dirigir eficazmente la vida de los demás, ignorando la limitación inherente del conocimiento humano.

    La arrogancia de los planificadores centralizados, según Hayek, conduce a resultados desastrosos. Al creer que pueden anticipar y gestionar todas las eventualidades, estos planificadores a menudo generan más problemas de los que resuelven. Sus políticas suelen ser ineficaces e incluso perjudiciales, ya que ignoran las complejas interacciones y feedbacks que caracterizan a los sistemas sociales y económicos.

    Friedrich Hayek abogó fervientemente por el respeto a la libertad individual y advirtió sobre los peligros de la planificación centralizada. Su crítica se centró en la dispersión del conocimiento humano y la imposibilidad de conocer y controlar todos los aspectos de la sociedad. Al llamar «fatales arrogantes» a aquellos que creen en su propia omnisciencia, Hayek nos insta a ser humildes ante la complejidad del mundo y a reconocer la importancia de la libertad y el respeto mutuo en la construcción de sociedades prósperas y libres.

  • Elecciones en Cataluña: Cambios y Expectativas

    Las elecciones en Cataluña del día de ayer han dejado al descubierto un panorama político lleno de matices y posibles escenarios futuros. Quizás lo más llamativo ha sido el evidente debilitamiento del independentismo, una tendencia que, aunque tímida, sugiere un cambio significativo en la dinámica política de la región.

    Para entender la relevancia de este resultado, es crucial considerar el contexto histórico de la relación entre Cataluña y el reino de España. A lo largo de los años, el movimiento independentista ha ganado fuerza, alimentado por tensiones políticas, culturales y económicas. Sin embargo, las elecciones recientes han mostrado un giro inesperado, señalando un posible distanciamiento del impulso separatista.

    El presidente del gobierno español, Sánchez, se encuentra en una posición estratégica en este escenario. Su habilidad para navegar esta nueva realidad política podría determinar el rumbo de la región en los próximos años. Sin embargo, su enfoque pragmático y su búsqueda constante de mantenerse en el poder podrían llevarlo a tomar decisiones inesperadas, incluso a expensas de aliados políticos tradicionales.

    Es evidente que el independentismo ha sufrido un revés significativo en estas elecciones. Este cambio, aunque potencialmente histórico, deja espacio para múltiples escenarios futuros. Desde un gobierno en minoría liderado por Illa, el candidato socialista del oficialismo,  hasta posibles coaliciones inestables, el futuro político de Cataluña parece incierto y sujeto a negociaciones y alianzas cambiantes.

    Por otro lado, figuras destacadas como Puigdemont (líder separatista fugado de la justicia española por los hechos del 2017) emergen como actores clave en este nuevo escenario político. Su capacidad para influir en la dirección futura de Cataluña es innegable, aunque su relación con Sánchez y su gobierno plantea interrogantes sobre sus verdaderas intenciones y prioridades políticas.

    En medio de estas incertidumbres, una cosa es clara: el no-independentismo ha emergido como el vencedor de estas elecciones. Partidos como el PP han experimentado un resurgimiento notable, consolidándose como fuerzas políticas relevantes en la región y posicionándose para influir en futuras decisiones políticas. En una elección excelente, han levantado desde 3 que tenía a 15 los escaños conseguidos ayer.

    Sin embargo, el escrutinio no puede pasar por alto el escándalo que rodeó estas elecciones, desde la polémica intervención de Illa en el día electoral hasta las acusaciones de falta de respeto a la convivencia democrática. Estos incidentes subrayan la necesidad de un compromiso renovado con los principios democráticos fundamentales.

    En resumen, las elecciones en Cataluña han desencadenado una serie de cambios y expectativas que podrían tener un impacto duradero en el futuro político de la región. Mientras se desarrollan las negociaciones y se exploran nuevas alianzas, queda claro que la única certeza es la incertidumbre y la necesidad de un liderazgo político capaz de guiar a Cataluña hacia un futuro más estable y próspero.

  • Origen del estancamiento económico y la decadencia política

    Habernos acostumbrado al tamaño del mastodonte gubernamental y a lo profundo de su incursión en la vida de la población denota la malignidad de la patología que vive nuestra sociedad. Con sólo considerar el grado de confiscación fiscal existente en correlación con los resultados obtenidos debería ser obvio el problema. Pero así somos los humanos, realidad vertida en la historia bíblica de parte de la población judía que optó por no abandonar la esclavitud en Egipto al considerar las penurias que encontrarían en el desierto. Y en Panamá ciertamente encontraremos penurias muy pronto cuando ya no podamos seguir pagando los supuestos subsidios que muy poco o nada subsidian y son origen del estancamiento económico (y la decadencia política).

    No creo podemos encontrar mejor ejemplo del grado de violación de nuestros derechos fundamentales que los vividos y por vivir en la encerrona del COVID; como si no fuésemos más que una gran masa semoviente. Jamás olvidaré que una vez al entrar en Albrook Mall con un profesor visitante extranjero, un policía en la entrada me increpó que tenía la máscara muy baja, cuando a unos metros de distancia había mesas de comensales de un restaurante sin máscaras; y eso sólo un minúsculo detalle de la locura desatada.

    O, tal vez como cierta Big Tech clausuró nuestra revista electrónica por contenido inapropiado, referido a cosas como las que digo en este escrito. Sin embargo vieron bien las vacunas que poco o nada servían y que hoy admiten tienen efectos secundarios nada buenos. Pero del inmenso daño económico y social que pocos advierten aún está por delante, a raíz de la disrupción del mercado y los derechos humanos.

    Poco conocido y entendido el introito de la Constitución de Panamá que literalmente establece: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…” ¿Cuál libertad? ¿Acaso nuestros gobiernos se dedican a fortalecer la libertad, cuando hacen retenes delictivos, controles de precio, y violan toda clase de derechos?

    ¿Y cómo defender derechos cuando a través del tiempo hemos ido trastocando el sentido de las palabras?; tal como cuando un agente de tránsito viola tu derecho de transitar libremente para ver si dejaste vencer tu licencia, la placa o tal. Es decir, cometen un delito para ver si has cometido una falta.

    Lo que pocos entienden es que nuestros derechos son como la respiración, que si dejas de hacerlo, feneces. Presenciamos casos de esta índole por todas partes y no los advertimos. O está el caso de los llamados “subsidios” que nadie sabe su cantidad y costo. Y lo peor es llamar “subsidio” a lo que no subsidia sino todo lo contrario. Y si buscas el antónimo de subsidio te vas a divertir o frustrar.

    ¿Y qué de los “derechos” espurios que surgen día a día, que más que derechos son cartas a Santa? Llamar “derecho” a lo curvo no tiene sentido; máxime cuando esos falsos derechos terminan siendo la causa de la pobreza, tanto económica como la pobreza de conocimiento. Los verdaderos derechos son cosas que ya posees, tal como la vida, el pensamiento, la palabra, casa, celular, etc.; cosas que nadie tiene la razón o derecho de quitarte, tal como la vida, la palabra, el transitar y las cosas que son de tu propiedad.

    Bien lo señala Fin Andreen citando la primera oración de la Declaración de los Derechos Humanos: “La ignorancia, el olvido o el desprecio por los derechos humanos son las únicas causas del infortunio público y de la corrupción gubernamental.” Pero… cuando hemos delegado al corrupto colectivo político la educación de nuestros hijos; lo necio es pensar que no lo usarán para facilitar el pillaje.

  • Carta abierta al nuevo presidente y su Administración.

    ¡Felicidades por tu victoria en las elecciones! Ahora que has asumido el liderazgo de nuestro país, ya eres nuestro nuevo presidente, te encuentras frente a una tarea crucial: llevar a cabo reformas estructurales para impulsar el crecimiento económico, reducir la deuda y crear empleo genuino. En el contexto panameño, estas medidas son aún más importantes dada nuestra posición estratégica como país de tránsito para el comercio mundial, gracias al Canal de Panamá.

    1. Estabilidad económica y el Canal de Panamá: Panamá ha sido históricamente un centro logístico clave debido a la presencia del Canal, que conecta los océanos Atlántico y Pacífico y facilita el comercio internacional. Para mantener la estabilidad económica, es crucial optimizar la gestión del Canal, garantizando su eficiencia operativa y su competitividad frente a otras rutas marítimas.

    a) Priorizar la estabilidad económica: Implementa medidas inmediatas para controlar el déficit fiscal y estabilizar nuestra economía. Esto podría incluir recortes de gastos no esenciales y la optimización del tamaño del estado. Urge una gran discusión sobre el tamaño adecuado para cumplir las funciones que se le adjudiquen.

    b) Promover políticas pro-mercado: Adopta políticas que fomenten la competencia, la innovación y la eficiencia en todos los sectores de la economía. Esto exige la eliminación de barreras regulatorias y la promoción de la libre empresa.

    c) Invertir en infraestructura: Trabaja en nuevas formas inteligentes de colaboración con el sector privado para proyectos de infraestructura que mejoren nuestra competitividad.

    d) Apoyar a las pequeñas y medianas empresas (PYMEs): Reconoce el papel vital que desempeñan las PYMEs en la generación de empleo y el crecimiento económico. Implementa políticas desregulatorias que faciliten su creación, puesta en marcha y promuevan su desarrollo.

    e) Establecer un clima de negocios favorable: Trabaja para mejorar el clima de negocios, garantizando la transparencia, la seguridad jurídica y el respeto a los derechos de propiedad. Esto ayudará a atraer inversiones y a estimular el emprendimiento. Debemos recuperar y mejorar los puestos que ostentábamos en el Doing Business, que eran atractivos para captar inversión.

    2. Reforma fiscal pro-mercado y liberal: Reconociendo la importancia de un sistema tributario que fomente el crecimiento económico y la inversión, aboga por una reforma fiscal pro-mercado y liberal. Esto implica la simplificación del código tributario, la reducción de las tasas impositivas y la eliminación de exenciones y privilegios fiscales que distorsionan la competencia y benefician a unos pocos en detrimento del resto.

    Una menor carga impositiva no solo estimulará la inversión y la creación de empleo, sino que también promoverá la competitividad de nuestras empresas en el mercado global. Además, aliviará la carga fiscal sobre los ciudadanos, permitiéndoles disponer de más recursos para invertir, consumir y generar riqueza.

    Además, es fundamental promover la transparencia y la eficiencia en la gestión de los ingresos fiscales, asegurando que los recursos recaudados se utilicen de manera responsable y en beneficio del desarrollo económico y social del país. Esto implica una mayor supervisión y rendición de cuentas en el uso de los fondos públicos, así como la implementación de medidas para prevenir el despilfarro y la corrupción en el gobierno.

    3. Atracción de inversiones para el desarrollo infraestructural: El desarrollo de infraestructura es vital para el crecimiento económico sostenible. El Canal de Panamá ha sido un motor de desarrollo para el país, pero también se requieren inversiones adicionales en carreteras, puertos, aeropuertos y telecomunicaciones para mejorar la conectividad interna y fortalecer nuestra posición como centro logístico regional.

    4. Diversificación económica y oportunidades de empleo: Si bien el Canal de Panamá es una fuente importante de ingresos y empleo, no podemos depender exclusivamente de esta industria. Es fundamental diversificar nuestra economía, fomentando a través de la desregulación y apertura a la competencia, sectores como el turismo, la tecnología, la agricultura y la manufactura o los que el mercado decida. Esto no solo reducirá nuestra vulnerabilidad a los shocks externos, sino que también creará empleo en áreas no relacionadas con el transporte marítimo. A partir del cierre de la actividad minera, estas tareas se hacen cruciales. Una reforma laboral es necesaria, pero deberás marcar las prioridades entre aquellos cambios que pueden ejecutarse más rápidamente que otros.

    5. Fomentar la adopción de tecnologías financieras innovadoras: Reconoce el potencial de Bitcoin y otras criptomonedas como herramientas para mejorar la eficiencia y la inclusión financiera. Considera la implementación de políticas que fomenten su adopción y regulación responsable.

    a) Modernizar el sistema bancario: Trabaja para modernizar nuestro sistema bancario, promoviendo la competencia y la innovación. Esto podría incluir la simplificación de los procedimientos de apertura de cuentas y la promoción de servicios bancarios accesibles para todos los ciudadanos.

    b) Promover la simplificación del mercado financiero: Identifica y elimina barreras innecesarias que dificultan la participación en el mercado financiero. Esto podría incluir la simplificación de regulaciones y procedimientos administrativos, facilitando así el acceso de las empresas y los individuos a servicios financieros.

    6. Negociaciones estratégicas sobre la deuda: Dada nuestra importancia geopolítica y económica, Panamá está en una posición favorable para negociar términos favorables en la reestructuración de la deuda. Esto nos permitirá reducir la carga financiera y liberar recursos para inversiones prioritarias en infraestructura, educación y salud. A partir de la rebajas calificatorias, es crucial atender este punto.

    7. Fortalecimiento institucional y calidad de la justicia: La confianza en nuestras instituciones y en la calidad de nuestra justicia es fundamental para el desarrollo económico y social de Panamá. Trabaja en la consolidación de un sistema judicial independiente, transparente y eficiente que garantice el Estado de derecho y proteja los derechos de todos los ciudadanos, independientemente de su origen o estatus socioeconómico. Esto no solo fortalecerá nuestra democracia, sino que también generará un ambiente propicio para la inversión y el crecimiento económico a largo plazo.

    8. Promoción de una democracia participativa y transparente: La participación ciudadana es esencial para una democracia vibrante y funcional. Fomenta la participación activa de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones y promueve la transparencia y la rendición de cuentas en todas las instancias del gobierno. A futuro, garantiza elecciones libres y justas, con un sistema electoral confiable y procesos de votación accesibles para todos los ciudadanos. Además, fortalece los mecanismos de control y fiscalización para prevenir la corrupción y garantizar la integridad en la gestión pública.

    Las reformas estructurales son esenciales para el futuro de Panamá. Al aprovechar nuestra posición estratégica, diversificar nuestra economía y promover la modernización financiera, sumado al fortalecimiento institucional, tributario y la calidad de la justicia, se cimentarán los pilares fundamentales para el desarrollo sostenible de Panamá. Al garantizar la independencia judicial, promover la participación ciudadana y combatir la corrupción, podemos construir desde ahora y entre todos un país más justo, equitativo y próspero para todos los panameños.

    Recuerda que tienes el respaldo del pueblo y la confianza de aquellos que te eligieron. ¡Adelante y mucho éxito en esta importante tarea!

  • «Por qué no soy conservador» nos fundamenta Hayek

    El post scriptum «por qué no soy conservador», extraído de «Los Fundamentos de la Libertad» de 1959 de Friedrich A. Hayek ofrece una profunda reflexión sobre las diferencias entre el conservadurismo y el liberalismo, así como una crítica a la asociación entre los defensores de la libertad y los partidos conservadores.

    El autor comienza señalando que, en tiempos en los que la mayoría de los que se autodenominan progresistas abogan por restricciones a la libertad individual, aquellos que realmente aman la libertad a menudo se ven obligados a aliarse con grupos conservadores en busca de oposición. Sin embargo, advierte sobre los peligros de esta asociación, ya que el conservador carece de un objetivo propio y tiende a ser arrastrado hacia posiciones más radicales.

    El conservadurismo, según el autor, se basa en una oposición legítima al cambio brusco, mientras que el liberalismo, contrario al conservadurismo hasta el auge del socialismo, se centra en la defensa de la libertad individual. En los Estados Unidos, el liberalismo ha sido la base de la vida política, a diferencia de Europa donde el conservadurismo ha desempeñado un papel importante.

    El autor señala que la posición conservadora depende de las tendencias predominantes, y que los conservadores tienden a adoptar ideas socialistas a medida que estas se vuelven populares. Por otro lado, los liberales tienen objetivos específicos y están constantemente buscando mejorar la sociedad.

    Una de las principales diferencias entre liberales y conservadores es su actitud hacia el cambio. Mientras que el conservador teme la mutación y se aferra a lo establecido, los liberales abrazan la transformación y la evolución. Los conservadores tienden a confiar en la autoridad para mantener el orden, mientras que los liberales confían en las fuerzas espontáneas del mercado y la libre evolución.

    El autor critica la falta de principios políticos de los conservadores, quienes tienden a confiar en la autoridad y no comprenden las fuerzas que regulan el mercado. Mientras los conservadores tienden a proteger las posiciones privilegiadas, los liberales abogan por igualdad de oportunidades y la eliminación de privilegios. El autor critica la inconsistencia de los conservadores en materia económica, quienes rechazan el dirigismo en la industria pero son proteccionistas en el sector agrario. Señala que muchos políticos conservadores han contribuido al desacreditamiento de la libre empresa.

    En cuanto a la democracia, el autor defiende sus ventajas, aunque reconoce que el problema radica en el poder ilimitado del gobierno, ya sea democrático o no. Los liberales abogan por limitar el poder estatal, independientemente de quién esté en el poder.

    Una de las principales razones por las que Hayek se distancia del conservadurismo es su oposición a todo nuevo conocimiento y su tendencia al nacionalismo patriotero. Mientras los conservadores suelen resistirse a lo internacional y abogan por el nacionalismo, los liberales reconocen la importancia de las ideas transnacionales y se muestran más abiertos a la cooperación internacional.

    Hayek reflexiona sobre la dificultad de encontrar un nombre adecuado para el partido de la libertad, considerando la historia y las asociaciones actuales del término «liberalismo». Reconoce que el uso del término liberalismo puede generar confusión y propone el término «libertario» como una posible alternativa, aunque personalmente lo encuentra poco atractivo. Destaca la necesidad de encontrar una expresión que refleje el amor del liberal por lo vivo y lo natural, así como su apoyo al desarrollo libre y espontáneo.

    Finalmente, Hayek argumenta que los verdaderos investigadores políticos no pueden ser conservadores debido a la falta de orientación hacia el futuro en la filosofía conservadora. Mientras que el conservadurismo puede ser útil en la práctica, carece de principios generales que guíen hacia el progreso y la libertad. Por lo tanto, Hayek se identifica más con la tradición del «viejo whig», que defendía la libertad individual y la separación de poderes, y aboga por una clara separación entre los modos de pensar conservador y liberal.

    En resumen, Hayek nos ofrece el siguiente mapa conceptual:

    Diferencias entre Conservadurismo y Liberalismo:

    • Actitud hacia el cambio: Hayek señala que el conservadurismo tiende a oponerse al cambio abrupto y drástico, mientras que el liberalismo abraza la transformación y la evolución, siempre y cuando se dirija hacia una dirección deseable.
    • Enfoque hacia el progreso: Mientras que el conservador tiende a reaccionar ante el progreso y a mantener el statu quo, el liberal busca constantemente mejorar la situación presente y eliminar obstáculos para el desarrollo libre y espontáneo.
    • Confianza en las fuerzas del mercado: Hayek destaca la confianza del liberalismo en las fuerzas autorreguladoras del mercado, en contraste con la tendencia conservadora a favorecer la intervención estatal para mantener el orden y la estabilidad económica.

    Relación Triangular de los Partidos

    En esta sección, Hayek propone una visión triangular de la política, donde los conservadores ocupan un vértice, mientras que los socialistas y los liberales ocupan los otros dos. Destaca cómo los conservadores, a lo largo del tiempo, han tendido a asimilar ideas socialistas y han adoptado una postura oportunista en respuesta a las tendencias políticas predominantes.

    Relaciones entre Conservadores, Socialistas y Liberales:

    • Adopción de ideas: Hayek argumenta que los conservadores han tendido a absorber ideas socialistas en lugar de mantener una postura independiente, lo que los lleva a desplazarse hacia el socialismo y alejarse del liberalismo.
    • Oportunismo político: Los conservadores, según Hayek, son propensos a adoptar una posición oportunista, buscando aliarse con el partido político dominante en lugar de mantener una postura firme basada en principios.

    Conclusiones: El texto de Hayek ofrece una crítica detallada del conservadurismo tradicional y destaca las diferencias fundamentales entre conservadurismo y liberalismo en relación con el cambio, el progreso y el papel del Estado en la economía. Además, sugiere que la alianza entre conservadores y defensores de la libertad puede ser problemática debido a la falta de un objetivo común y a la tendencia conservadora hacia el oportunismo político. Esta reflexión proporciona una base sólida para examinar las diferencias entre conservadurismo y liberalismo, así como para considerar la posición del partido de la libertad en el panorama político contemporáneo.