Categoría: Politica y Actualidad

  • Celebración de la Unión Aduanera: el mayor bloque comercial del mundo cumple cincuenta años

    Hoy, 1 de julio, la UE celebra el cincuentenario de la Unión Aduanera, uno de los mayores logros de la Unión Europea.

    La Unión Aduanera, propiciada por los acuerdos históricos alcanzados en la posguerra que allanaron el camino a la integración europea, empezó a funcionar en 1968. Al suprimir los aranceles en el comercio de mercancías dentro de lo que hoy es la UE, la Unión Aduanera dio un primer paso decisivo en el proceso que ha convertido a la UE en el mayor bloque comercial del mundo, en el que las 28 administraciones aduaneras de la UE actúan como si fueran una única entidad.

    A lo largo de los cincuenta últimos años, la Unión Aduanera se ha convertido en una de las piedras angulares del mercado único. También facilita un porcentaje cada vez mayor del comercio mundial: las aduanas de la UE tramitaron el 16 % del comercio mundial en 2017.

    El 1 de julio de 2018, exactamente cincuenta años después de la creación de la Unión Aduanera, la Comisión va a organizar actos en aeropuertos y centros de enseñanza de toda la UE para difundir este logro extraordinario.

    Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, ha declarado: «La Unión Aduanera es un logro enorme y único. Permite a los europeos aprovechar plenamente las ventajas del mercado interior, manteniendo la fluidez del comercio y preservando la seguridad de los consumidores. Deseo expresar mi agradecimiento a los muchos miles de personas que han contribuido, y lo siguen haciendo, a este logro europeo a lo largo de los cincuenta últimos años».

    ¿Cómo funciona la Unión Aduanera?

    La Unión Aduanera de la UE quedó establecida por primera vez en el Tratado de Roma y, en 1968, se suprimieron los derechos de aduana cobrados en las fronteras entre los Estados miembros de la Comunidad Europea. En la actualidad, se trata de una zona comercial única donde todas las mercancías circulan libremente, tanto las producidas en la UE como las producidas fuera de sus fronteras. Los derechos de importación sobre las mercancías procedentes del exterior de la UE se suelen abonar cuando estas entran por primera vez en la Unión. De este modo, los servicios de aduanas se aseguran del pago de esos derechos y los intereses financieros de la UE y de sus Estados miembros quedan protegidos. Las aduanas también evitan que entren en la Unión productos que supongan un riesgo para la seguridad o la salud de los ciudadanos de la UE; además, impiden la entrada de mercancías que hayan sido objeto de tráfico y contrabando o supongan un peligro para el medio ambiente y el patrimonio cultural europeo, o de mercancías que dañen los intereses financieros de la UE y de sus Estados miembros.

    A fin de garantizar el correcto funcionamiento de la zona aduanera única, los Estados miembros de la UE utilizan un conjunto común de normas, cuyo elemento central es el llamado Código Aduanero de la Unión. Merced a este Código, actualizado en 2013 y de aplicación desde 2016, los países de la UE aplican las mismas normas y procedimientos para gestionar la importación, la exportación y el tránsito de mercancías.

    Las autoridades aduaneras nacionales de todos los países de la UE son las principales responsables de la gestión cotidiana de la Unión Aduanera y de cooperar entre sí y con la Comisión para hacer que funcione. Al mismo tiempo, la cooperación internacional es esencial para la protección de los intereses de las empresas y los ciudadanos europeos en todo el mundo. En este sentido, la UE ha firmado más de cincuenta acuerdos internacionales de cooperación aduanera y asistencia administrativa mutua con ochenta países terceros para apoyar los controles y el cumplimiento, y simplificar y armonizar los procedimientos aduaneros, lo que a su vez reduce la carga administrativa y los costos para las empresas europeas.

     

  • Cortes sanas y Cortesanas.

    Las «cortesanas» eran mujeres que frecuentaban las cortes de los reyes de antaño, intercambiando favores como compañía, rumores, y sexo a cambio de gozar una cuota del poder que se les negaba legalmente a las mujeres en esas épocas. Las hubo muy famosas, sobre todo en Francia.

    En América Latina las cortes de justicia, en lugar de serlo, de controlar al poder, están básicamente para legitimarlo, son cortesanas y no Cortes Sanas. EL proceso actual que se le lleva al ex presidente Ricardo Martinelli funciona porque éste ya no está en el poder, sino la Corte Suprema de Justicia prácticamente sería impotente ante los abusos de poder de un presidente en el ejercicio de su cargo.

    Esto es agravado por las carencias del sistema jurídico romano germánico o napoleónico que heredamos. El sistema romano germánico presupone una desconfianza en los jueces, los cuales tienen que atenerse a la letra de la ley; por algo la doctrina del positivismo jurídico que equipara el Derecho a la legislación vigente, es tan popular en nuestros países. Los jueces pueden interpretar la ley mediante la jurisprudencia, pero esta no suele tener un carácter tan vinculante como en el caso del sistema anglosajón, donde un fallo de una corte superior obliga a todas las cortes de menor jerarquía a adoptar su interpretación de la norma para todos los fallos futuros.

    En el sistema romano germánico o napoleónico, estas interpretaciones si bien se usan de guía para fallos futuros, no son tan tajantes y por lo tanto permiten no solo a jueces de menor jerarquía no seguir la jurisprudencia de cortes superiores, sino que permite a las cortes superiores cambiar de opinión en casos parecidos. Esto es una fuente de corrupción. En los Wikileaks, una de las críticas que los diplomáticos norteamericanos hacían del sistema de justicia panameño era su tendencia a fallar de maneras distintas en casos similares o hacer fallos totalmente contrarios a la razón y la tradición jurídica previa.

    Otra característica del sistema anglosajón versus el sistema napoleónico es que los anglosajones dan a los usos y costumbres un carácter mucho mayor. La palabra vacío jurídico no existe.  Si algo no está regulado por ley, las cortes todavía pueden fallar sobre esto fundamentadas en la razón y la costumbre. La jurisprudencia permite llenar rápidamente los vacíos de la legislación. Y esta jurisprudencia tiene valor de Ley. Es sistema anglosajón permite tener un sistema judicial mucho más rápido en responder a los desafíos sociales. La costumbre para ellos antecede a la legislación; si algo no está regulado no es excusa para parálisis judicial.

    Esto tiene un precio importante que los anglosajones están dispuestos a pagar. La majestad del juez, su formación y su honestidad son vitales. Porque el Juez, con sus fallos, de hecho está creando legislación. Los jueces suelen ser nombrados por largos períodos, para dar estabilidad al sistema y evitar la corrupción. Por eso los nombramientos no solo de los magistrados de sus Cortes Supremas sino también de los tribunales superiores suelen estar sometidos al control legislativo y al escrutinio de la prensa y opinión pública.

    La carrera profesional del juez, sus fallos, sus escritos, sus opiniones informales en entrevistas, sus escritos como estudiante universitario, sus clases si el juez ha sido docente, su vida privada, todo, es rigurosamente analizado por los senadores o parlamentarios, así como por los periodistas especializados. Todo para asegurar que el juez que va a ser nombrado por un período bastante largo, (de hecho los magistrados del supremo norteamericano son vitalicios), sea el correcto. La idea de los periodos largos es sencilla. Que los magistrados no tengan que preocuparse por su vida al terminar la magistratura, salen del puesto literalmente a esperar la muerte. No tienen que ver a qué bufete se asocian. Por eso el nombramiento suele ser muy cuidadoso; durante este largo período van a sentar jurisprudencia, y la jurisprudencia es igual a la ley para los anglosajones.

    Esto se ve el acontecimiento político y mediático que es el nombramiento de un nuevo magistrado de la Corte Suprema de Justicia en los Estados Unidos.

    Este acontecimiento se va a iniciar ahora mismo en los Estados Unidos con el anuncio del Magistrado Kennedy de que pasa a retiro. Esto le da al presidente Donald Trump la oportunidad de nombrar un nuevo magistrado de la Corte Suprema de Justica. Y por lo tanto dar a la Corte Suprema de Justicia una mayoría conservadora por décadas.  En mi opinión esto sería un legado positivo de la presidencia de Trump. En los Estados Unidos ha existido una tendencia al activismo judicial que extiende la facultad del juez de interpretar la jurisprudencia, de interpretar la costumbre a dictar lo que debe ser. Esto se inició con la Corte Warren en los años sesenta. Pero tiene raíces más profundas.

    La división política entre los jueces que opinan que la constitución debe interpretarse de acuerdo con las intenciones originales de los “framers” o sea de los padres fundadores de los Estados Unidos aplicándolas a temas modernos, o los activistas, que opinan que la constitución se ha quedado corta en muchas cosas, y que los magistrados mediante la jurisprudencia pueden llenar los huecos y “corregir” las carencias de la Constitución. Ambas tienen origen en la cultura legal anglosajona, pero los activistas muchas veces pasan de aplicar la costumbre como es, a aplicar la costumbre como ellos creen que debería ser.

    Los activistas por ejemplo, ante temas como el derecho de portar armas, pese a que está claro que los padres fundadores pensaban que era un derecho individual, muestran una tendencia a vaciar este derecho cediéndolo al estado, porque eso es lo que “debería ser” ya que la posesión personal de armas es un legado del siglo XVIII. Los conservadores, por el contrario, dicen que si es un derecho individual debe seguir siéndolo porque ésa era la intención de los constituyentes. Lo mismo sucede con otros derechos como los derechos de propiedad, que los conservadores ven como fundamentales y los activistas como más sujetos a regulación estatal. O el derecho al aborto, que los conservadores ven como inexistente en la constitución, pero los activistas dicen que es una extensión natural del derecho a la intimidad.

    Kennedy se retira ahora, lo que les da a los republicanos la oportunidad de nombrar un magistrado conservador antes de que los demócratas puedan recapturar el Senado. Esto le daría la oportunidad de tener una corte polarizada con 4 magistrados activistas (rehúso llamarlos liberales porque suelen ser bien estatistas) y cuatro magistrados conservadores, más un juez moderado de magistrado presidente que sería el voto de equilibrio. Las cosas se van a poner interesantes.

     

  • Malasia recurre al crowdfunding para aliviar su situación financiera y a menos de un mes ya recauda más de 25 millones de dólares.

    «¿Quién necesita Netflix cuando se tiene estos desarrollos globales?», dijo Hendra Gunawan, vicepresidente ejecutivo de United Overseas Bank (Malasia) a una audiencia de tesoreros, directores financieros y líderes de la industria financiera en la primera sesión de la Cumbre de Directores Financieros y Tesoro corporativo de Malasia, realizado por el medio The Corporate Treasures.

    En un guiño divertido, sarcástico y evidente a las recientes elecciones dramáticas que arrastraron al caudillo político de 93 años Mahathir Mohamed al poder, Gunawan señaló otra característica del panorama económico de Malasia: una resistencia y una estabilidad sorprendentes.

    Sin embargo, existen cuatro temas principales que afectan la economía del país del sudeste asiático y ellos son:

    Ringgit: con el banco central encargado de restaurar el valor del ringgit a su ‘máximo potencial’, los panelistas  de la Cumbre observaron el futuro de la moneda y cómo la estabilidad es necesaria para su fortaleza.
    Mega proyectos: cómo la reciente decisión del gobierno de detener el megaproyecto de infraestructura de Belt and Road Initiative ha enviado señales importantes al mercado.
    Impuestos: la reciente decisión popular de eliminar el muy difamado impuesto a los bienes y servicios (GST) del país dejó un gran agujero en los ingresos. Su reemplazo sigue siendo un tema de intensa especulación.
    Reformas corporativas: mejorar los problemas de gobierno corporativo (por ejemplo, el escándalo de 1MDB). Lo que esto implica y cómo los inversores deberían reaccionar ante esto.

    Y todos ellos están finalmente relacionados a la deuda del país  que ha resultado ser de RM 1 billones (USD 250 mil millones), más alta que la cifra anunciada por la administración anterior.

    Tun Dr Mahathir Mohamad

    El Primer Ministro Mahathir Mohamad ha convertido en prioridad cortar las deudas  y pasivos de Malasia,  estimados en el 80% del PIB, después de tomar en cuenta las garantías del gobierno y otros pagos. El Gobierno ha culpado a la mala gestión económica y la corrupción bajo el líder Najib Razak y la coalición gobernante que fue derrocada por una derrota sorpresiva en las elecciones nacionales del 9 de mayo.

    Esta realidad impulsó a Malasia, entre otras principales medidas, a establecer un fondo para que los miembros del público donen efectivo para ayudar al nuevo gobierno a pagar su considerable deuda nacional (crowdfunding).

    El Ministerio de Finanzas dijo en un comunicado que el Malaysia Hope Fund proporciona una plataforma sistemática y transparente para administrar todas las donaciones públicas.  «Debido al reciente desarrollo económico y la creciente preocupación entre los rakyat [personas] sobre la posición actual de la deuda del país, hay signos de conciencia por parte del rakyat de prestar su apoyo al Gobierno», dijo el Ministerio de Finanzas en un comunicado.

    La movida es inusual para un gobierno, pero se produce como respuesta a una campaña de crowdfunding iniciada recientemente por un malasio para ayudar a resolver la abrumadora deuda del gobierno, una actividad privada voluntaria de recaudación de fondos ¡Ayuda a Malasia! que recibió más de USD 3,500 en pocos días de donaciones en el sitio web GoGetFunding en un intento por ayudar al país del sudeste asiático a reducir sus deudas.

    «Hubo muchos malasios que estuvieron dispuestos a donar al gobierno cuando descubrieron cuán mala es la situación financiera de nuestro país. Damos la bienvenida a su posición patriótica», dijo el Dr. Mahathir.

    La victoria electoral de la alianza del Dr. Mahathir inspiró el sentimiento patriótico entre muchos ciudadanos que han expresado orgullo en las redes sociales por ser parte de una nueva Malasia libre de injerencias y políticas raciales. En su campaña de recaudación de fondos Nik Shazarina Bakti, de 27 años, dijo que los malasios en el pasado le dieron al gobierno joyas, dinero y objetos de valor para ayudar a recaudar fondos en busca de independencia de Gran Bretaña.

    «Esta vez, lo estamos haciendo. Podemos decirles a nuestros hijos y nietos de esta iniciativa en la que todos hemos participado para salvar a Negaraku [mi país] Malasia», dijo.

    El Gobierno ha establecido este fondo fiduciario conocido como Tabung Harapan Malaysia (THM) que ha reemplazado y continuado el esfuerzo privado iniciado en GoGetFunding, que fue cerrado y redirecciona a la cuenta oficial del Fondo, en el banco Maybank bajo el número 566010626452.

    Ha pasado aproximadamente un mes desde que se lanzó el fondo Tabung Harapan Malaysia (THM), y hasta el día 25 de junio a las 3 p.m., ¡han alcanzado un hito histórico!

    Según el Malay Mail, el Ministerio de Finanzas dijo que el THM recaudó más de 100 millones de RM, de hecho, es de RM 108,215,946.39 el monto exacto al corte, lo que equivale a unos 26 millones de dólares en contribuciones libres y voluntarias.

    Los malasios están demostrando ser personas generosas. Esto muestra que cualquier cosa puede suceder cuando hay unidad,  y sobre todo, ausencia de coerción; y definitivamente ello se ha estado demostrando en el último mes. Para el caso, aquí hay un resumen de las motivaciones de la gente para realizar algunas de las contribuciones significativas al fondo THM.

  • Una nueva forma de ganar la guerra comercial

    Liberar el comercio interno para competir en el comercio internacional

    A partir de 2018 se acabaron los miramientos: Estados Unidos comenzó a castigar a China por sus injustas prácticas comerciales y les advirtió a sus aliados, como Europa o Canadá, de sus políticas de comercio dispares. Desde entonces, el comercio ha estado en todos los titulares, con amenazas y contra amenazas de ambos lados.

    Pero este ir y venir distrajo al mundo del hecho de que estamos en un paradigma anticuado, y que una solución mayor podría resultar ser bastante simple.

    Para el paradigma actual de comercio, cuando se lo ve desde dentro del complejo y rígido sistema de comercio burocrático internacional que es la Organización Mundial de Comercio (OMC) y las diferentes instituciones nacionales con la tarea de administrar el comercio, esta escalada en la guerra comercial de la administración de Trump es entendible y justificada.

    Según las (muy defectuosas) reglas de juego, China se está aprovechando de las políticas de libre comercio de Europa y EE. UU. para avanzar oficialmente con su política de completa dominación de todas las industrias. Europa y el resto de Asia están tratando de ganarle un poco de ventaja a Estados Unidos, aunque en principio están más interesados que China en un comercio justo.

    Para Estados Unidos, la tolerancia de tales prácticas de comercio acabaron en un déficit comercial persistente con el resto del mundo, valuado en cientos de miles de millones de dólares, la pérdida de millones de puestos en fabricación y billones en obligaciones de deuda internacionales. En lo positivo, aumentó el rendimiento de ganancias de corporaciones multinacionales americanas que producen en el extranjero y venden en Estados Unidos. También ha bajado el precio de algunos dispositivos (algunos productivos, muchos otros inútiles) para los consumidores.

    Por eso, el plan de la administración de Trump es igualar el terreno, nivelando más o menos los aranceles en bienes entrantes, que son en promedio 10% en China, 4,8% en la Unión Europea y 3,5% en Estados Unidos. Esos aranceles pueden llegar a ser un termómetro simplificado de las complejas barreras de comercio que maneja cada país, pero proveen una buena estimación de qué tan realmente interesado está determinado país en el libre comercio.

    Quedará por ver si el aumento en los aranceles funciona en última instancia. China tiene más que perder pero también puede suprimir mucho más el descontento que EE. UU., donde algunos estados e industrias se movilizarán políticamente para defender el status quo una vez que sufran las represalias.

    Liberar el comercio interno

    Una mirada rápida al manual de la OMC para aplicar tarifas y contra tarifas, como también las muchas consecuencias inesperadas de controlar el comercio, incluso si son pro EE. UU., muestran que este problema necesita ser resuelto a un nivel más alto, fuera del paradigma del comercio controlado por el gobierno.

    La solución es liberalizar radicalmente el comercio, pero no solo a nivel internacional, la liberalización del comercio interno es más importante.

    ¿Comercio interno? La economía clásica y la prensa nos han adoctrinado para que creamos que solo las naciones comercian. Sin embargo, al igual que las estadísticas económicas, no tiene sentido. Son las compañías e individuos los que comercian y en realidad no importa si es nacional o internacional.

    Si compro un par de barras de chocolate suizo Cailler Frigor en Amazon, yo comercio con la compañía que me los transporta desde Europa por Amazon. Les envío dinero y ellos me envían el producto.

    Pasa lo mismo si compro por Amazon chocolate Hershey producido en el país (mucho más barato pero no tan bueno) y lo hago desde aquí, Estados Unidos.

    Los bienes y servicios son intercambiados por dinero, ya sea dentro del país o internacionalmente. Cada impuesto, arancel o regulación que se impone en el camino es un obstáculo al comercio.

    Para el comercio interno en Estados Unidos, las barreras más importantes al comercio entre individuos y compañías son los impuestos al comprar y vender bienes y servicios (impuesto a las ventas) y más importante, impuestos al vender servicios de trabajo (impuesto a las ganancias, o impuesto a la renta).

    Los impuestos a las ganancias de capital y los impuestos sobre los dividendos obstaculizan el camino del libre flujo del capital. El corrupto sistema de dinero fiduciario de reserva fraccional bajo la administración de la Reserva Federal impide que el capital encuentre lugares adecuados para invertir, produciendo exceso de capacidad en sectores como el de bienes raíces y una completa falta de infraestructura de inversión, por citar solo un problema.

    Falta solo agregar otras regulaciones que limitan o prohiben las transacciones comerciales, especialmente en el mercado laboral, para ver que el comercio interno está gravemente lisiado y opera muy por debajo de su capacidad.

    Es irónico que la mayoría de la gente que pide más fervientemente la liberalización del comercio internacional (en realidad solo quieren regulaciones que los favorezcan) son los que están más en contra de la liberalización del comercio interno.

    Si se liberara completamente el potencial del comercio interno, Estados Unidos no tendría que preocuparse sobre el 10% de tarifas promedio en China o de las exportaciones a China en general, porque los bienes nacionales producidos podrían competir fácilmente con productos que vienen de una economía en desarrollo, semi-planeada por el Estado. Sin los costos regulatorios y de los impuestos, incluso los paneles solares producidos en Estados Unidos serían más baratos y mejores que los subsidiados de China.

    El planeamiento estatal es menos eficiente y efectivo que la operación de los mercados libres; por lo tanto, China no puede ganar el juego a largo plazo, como tampoco pudo la Unión Soviética, ni Japón, cuyos mercados estuvieron fuertemente regulados por el Estado durante sus años de crecimiento. Por supuesto, esto no significa que China no pueda apuntarse algunas victorias aisladas bajando el precio de algunos productos para el mercado estadounidense, virtualmente gratis, y socavar alguna industria. Nada es perfecto. Pero los costos para China serían incluso más altos de los que son hoy en día y agotaría los recursos del país a largo plazo.

    Como resultado de liberar el comercio interno, la gente y compañías en Estados Unidos producirían en el país, debido a que las regulaciones y el costo impositivo serían mucho menores o incluso nulas; o comerciaría con países interesados en el comercio libre real. El escenario ideal sería que casi todo producto que entra ahora de China sea producido en el país por el mismo precio o menor, para que no sean necesarios los aranceles comerciales internacionales.

    El presidente de EE UU. Donald Trump con una proclama en una ceremonia en la Casa Blanca, que establece aranceles a la importación de acero y aluminio. Washington DC, 8 de marzo de 2018. (Leah Millis/Reuters)

    Es interesante que la administración de Trump está encauzada en esta dirección, y la desregulación y baja de impuestos va en la dirección correcta considerando el punto de partida no liberal del comercio interno. No obstante, si Estados Unidos quiere competir con jugadores extranjeros hostiles como China, los impuestos y regulaciones tienen que desaparecer.

    Atrapado en el medio

    Por el momento, Estados Unidos ocupa una incómoda posición media. Sus políticas de comercio internacional son relativamente libres comparadas con sus competidores, y también lo son sus regulaciones y políticas de comercio internas; por esta razón es que Estados Unidos es aún la economía grande más competitiva del mundo según el Índice de competitividad global del Foro Económico Mundial (FEM).

  • ¿Realmente nuestros gobernantes son necesarios?

    El Poder Ejecutivo está perdido. Se han ido convenientemente a Rusia, en una visita diplomática justo en medio del Mundial de Fútbol. Y después de las visitas iniciales, pareciera que éstos han desaparecido. Están en Panamá, siguen en Rusia, no sé. No ha sido muy transparente este viaje, pese a que todos lo pagamos.

    Lo cierto es que la ausencia del Presidente y la Vicepresidente de los medios, deja claro una cosa. ¿Son éstos realmente necesarios? No me refiero a los viajes, sino a las figuras del Ejecutivo y no a éstas, sino a todas. Total, este gobierno se ha caracterizado totalmente por su falta de grandes iniciativas que requieran del uso de capital político. Más que todo se han dedicado a arrojar subsidios a los problemas, pagándoles con más deuda, dejar que la fuerza pública se auto administre renunciando al deber del control civil sobre ésta, a continuar planes de obras dejados por el gobierno anterior, y de firmar e implantar todo lo que la OCDE, el GAFI y la Unión Europea les pidan.

    Para eso no se necesita tener presidentes o vicepresidentes con algún tipo de liderazgo político; con un administrador interino es suficiente. Estamos ante un gobierno que no aspira a grandes reformas de nuestro sistema económico y político, que no aspira a tomar grandes iniciativas internacionales. Así que no se necesita una gran dirigencia; es más, es posible que no necesitemos nada.

    Nuestros jefes del ejecutivo están desaparecidos, y sin embargo, Panamá no se ha caído en pedazos, esto es positivo, significa que Panamá es un país estable, y realmente los problemas diarios de Panamá son solucionables sin grandes esfuerzos políticos que nuestro ejecutivo no tiene la menor intención de hacer de todas maneras. Así que todo sigue igual.

    Cuando un estado está funcionando, un gobierno no es obligatoriamente una necesidad. Bélgica o Alemania han estado meses sin fijar gobierno, y todo sigue igual; es más, la economía crece. Un ejecutivo fuerte solo es necesario cuando se intentan hacer grandes reformas, algo que en Panamá no se hace desde los años 90s del siglo pasado. Entonces ¿para qué queremos un ejecutivo tan fuerte como el que tiene la constitución de 1972?  Se habla mucho de llamar a una Asamblea Constituyente, un gobierno hasta ahora alérgico a las grandes reformas, que inclusive es alérgico a las reformas parciales, decide proponer la reforma más peligrosa por ser la más profunda de todas. Una Asamblea Constituyente, que reforme toda la pirámide de Kelsen desde la cabeza, dejando al país en medio de un limbo jurídico unos meses, sin ni siquiera poder decir qué se quiere arreglar con la Constituyente.

    Porque si hay algo que reformar o cambiar la Constitución, una de las cosas más importantes que se deben tocar es el presidencialismo excesivo, que como estamos viendo es innecesario para el funcionamiento del Estado y es una fuente de corrupción y clientelismo.

    Cuando hablamos de Constituyente, casi todas las partes lo que quieren es presentar una carta al Niño Dios, con una especie de lista de deseos donde cada grupo de presión tiene su propuesta mascota propia, deseando que se le dé rango constitucional a su mascota, como ya se demostró en el experimento de la Junta de Notables durante el gobierno de Ricardo Martinelli.

    Los verdaderos temas del por qué deberíamos reformar o cambiar la Constitución, que son la estructura del Estado, no se discuten. El exceso de poder del Ejecutivo, la falta de independencia del Órgano Judicial, el diseño unicameral del Legislativo, todos estos problemas se ignoran; es más, ni se discuten, porque todos sueñan con una constituyente para incluir sus mascotas constitucionales.

    Y el problema del ejecutivo todopoderoso en un país donde está demostrado que no es necesario, es un problema que debemos tocar y no lo hacemos. Y debemos hacerlo, porque está demostrado que el exceso de poderes del ejecutivo solo sirve para dos cosas: para el clientelismo y la corrupción. Para nada más. Mejor que nuestros presidentes se vayan a pasear al Mundial siempre.

  • Tenemos una Agencia de Viajes

    El Presidente viajó a Rusia…. en una visita oficial, como diría el personaje Church Lady de Saturday Night Live, “¡qué conveniente!”  Es obvio que el presidente quería ir a ver el Mundial, y en lugar de ir con dineros de Odebretch como lo ha hecho alguien que hoy es reo, quiere ir con dineros del contribuyente, que es básicamente lo mismo pero de manera más directa. Porque en serio, ¿es tan importante ver a Putin en medio de un Mundial? ¿Visitar la tumba de una persona como Lenin? ¿Llamarlo un gran filósofo?  ¿Estaba el presidente de Panamá visitando la URSS o la República Rusa?  No tiene nada de malo visitar las momias en museos o santuarios, pero en una visita oficial visitar la tumba de Lenin es un gesto político que no va a pasar desapercibido.

    Lo que nos hace preguntarnos qué tiene en mente la Cancillería. Parece que tenemos Cancillería, pero no sabemos muy bien para quién funciona. Ciertamente no funciona ni para los empresarios del país, ni para el Partido Panameñista que a diferencia del PRD no está atado por la agenda internacional de la Internacional Socialista, ni para los funcionarios de la Cancillería. Funciona para el Presidente sin duda, quien parece que no quiere problemas con la OCDE y el GAFI, y desea viajar a lugares exóticos, pero no sabemos si funciona para alguien más.

    Veamos, visitar la tumba de Lenin…..

    Si lo hubiera hecho de manera privada, actuando como un turista más pero pagado por el contribuyente, no importa tanto. ¿Pero hacerlo de manera oficial y dando declaraciones favorables al muerto? Hubiera sido mejor decir que se visitaba una Momia.

    Estamos hablando de que se visitó la tumba de alguien que dio un golpe de estado contra una Asamblea Constituyente, financiado por dineros de una potencia extranjera, Alemania, contra la cual su país estaba en guerra. Que provocó una guerra civil que ganó gracias a su falta de escrúpulos en matar a 3 millones de campesinos de hambre para alimentar a su ejército; que creó una policía secreta, la Cheka aún peor que la zarista; que ordenó la ejecución de la familia imperial rusa, incluyendo a niños inocentes; que trató de evitar mediante la guerra la independencia de Polonia.

    Una persona que persiguió y encarceló a sacerdotes, monjas y rabinos. Una persona que siempre manifestó su desprecio por la democracia formal, y su amor por el centralismo. Una persona que bajo la excusa de la dictadura del proletariado, creó una dictadura de partido que luego heredó Stalin, un asesino aún peor que él. Como le dijo Martin Amis a Christopher Hitchens, cuando este último era trotskista, “sin duda te gustan los asesinos, porque tus ídolos Trotsky y Lenin eran asesinos, todos ellos eran asesinos de niños y monjas.” Una persona que no solo asesinó a zaristas conservadores, sino a liberales, a socialdemócratas, a anarquistas, o sea a todos los que no compartían su visión de la política y la historia.  Su lenguaje respecto a sus rivales era el de la epidemiología. Sus rivales o detractores no eran seres humanos, eran bacterias o parásitos para erradicar, no seres humanos con ideas que había que evaluar aunque sea para descartarlas. No vemos cual es el interés de nuestro presidente en visitar semejante personaje. Y la pregunta es, ¿dónde estaba la Canciller durante todo esto?

    Porque la Cancillería fuera de actuar como ente ejecutor de la OCDE y el GAFI, y de renunciar a su deber de proteger los derechos de panameños amenazados por la Lista Clinton, parece que no tiene nada claro que hacer, fuera de ser la agencia de viajes presidencial. ¿Realmente tiene que ir nuestro Presidente durante un Mundial a otro país a firmar acuerdos que bien pudieron firmar funcionarios de menor categoría?

    Si esto es así propongo algo.

    Que todas las firmas de acuerdos importantes se den durante eventos deportivos en el país donde se firman los acuerdos. O si el presidente es fanático de las artes, que se den durante festivales de cine, bienales de artes plásticas, o temporadas festivales de música. Así nuestro presidente podrá culturizarse mientras viaja con nuestro dinero. Y siempre podrá tener la excusa de que firmó un acuerdo de vuelos directos entre el país huésped y Panamá. En lugar de dejar que funcionarios de las respectivas autoridades, actuando mediante las respectivas embajadas lo hagan.

    Vamos, que uno de los privilegios del presidente debe ser viajar a costa del contribuyente.

     

  • El cantón suizo Sion rechaza ser sede de los JJ OO de Invierno para no malgastar los recursos públicos.

    Los votantes del cantón del Valais rechazaron la candidatura de Sion para los Juegos Olímpicos de Invierno en 2026 con más del 54% de los votos.

    La oposición al proyecto se centró en los temores de deficits presupuestarios. Los detractores a la candidatura argumentaron que un cantón económicamente débil como el Valais haría mejor en invertir  en sus calles, hospitales y en el sector social en general, que en financiar los Juegos Olímpicos.

    La pregunta del Referendum del 10 de junio se relacionaba «exclusivamente» con el compromiso que asumiría el cantón del Valais de tomar un crédito por 100 millones de francos para organizar los Juegos Olímpicos (60 millones para infraestructuras y 40 para seguridad).

    Evidentemente, es imposible organizar unos Juegos Olímpicos con solo 100 millones de francos. Se estima que el presupuesto total sería de 2.400 millones de francos suizos, confirmó recientemente el Director Financiero del Comité Sion 2026 a la televisión pública RTS. De este monto, el gobierno suizo aportaría casi 1.000 millones de francos, si el Parlamento le otorgaba su aval.

    El rechazo al proyecto fue más pronunciado entre los suizos de más de 65 años  que entre la población entre 18 y 34 años. Sobre todo el rechazo fue hacia la contribución estatal de 1.000 millones de francos (866 millones de euros) que el Gobierno había autorizado ya, ya que un 65 por ciento se pronunciaba en contra o más bien en contra de la aportación financiera a través de los contribuyentes.

    El importe comprometido, según el Gobierno, era en su mayor parte una garantía ante posibles déficits, pero aún así solo un bajo porcentaje de los suizos aceptó  la contribución federal.

    Los votantes del NO del cantón lo hicieron convencidos de que este certamen les costaría mucho más que el beneficio que podría haberles representado. El no al proyecto también fue motivado por la desconfianza al Comité Olímpico Internacional (COI). Su campaña se centró en «30 días de fiesta, 30 años de deuda».

    Los promotores de Sion 2026, por su parte, se apoyaban en la visibilidad que el evento daría a la región con el consecuente aumento del turismo. Argüían que la existencia de infraestructuras habría reducido al mínimo la necesidad de nuevas construcciones. Su campaña trató de imponer el: «Sion 2026, los juegos en el corazón de Suiza».

    Sin embargo, sus esfuerzos fueron vanos y la capital del Valais no será la capital olímpica en el invierno de 2026, como tampoco lo fue en intentos precedentes.

    Un NO de larga data

    Suiza, que se ve a sí misma como un paraíso para los deportes de invierno, donde sus atletas se destacan en varias disciplinas, no ha recibido los Juegos desde 1948. En nueve ocasiones, el pueblo arrancó la candidatura de raíz: Ya en Sion, en 1963, en Berna y Zúrich unos años después, en los Grisones en 1980 y 1986, en Lausana en 1988, en Berna en 2002, luego otra vez en los Grisones en 2013 y 2017. Esta era la quinta vez que la capital del Valais soñaba con acoger la justa olímpica.

    En 1970, los Juegos de Invierno de 1976 fueron atribuidos a Denver, que derrotó a Sion solo en la tercera ronda de votación, con 9 votos por delante (de 69). Pero dos años más tarde, el pueblo de Colorado, consultado mediante referéndum, rechazó una subvención a su capital. El COI recurrió en última instancia a Innsbruck, Austria, que había sido sede en 1964.

    En 1995, Sion volvió a perder ante una ciudad estadounidense para los Juegos de 2002, que se celebraron en Salt Lake City. La candidatura suiza ocupó el segundo lugar, igual que la de Östersund (Suecia), a 40 votos del ganador, en un contexto de escándalo por corrupción.

    En 1999, se produjo la sorpresiva victoria de Turín contra Sion para los Juegos de 2006. Según el nuevo procedimiento establecido por el COI, las dos ciudades permanecieron hasta el final de la contienda, y todos daban a Sion el triunfo, sin embargo, perdió por 36 votos contra 53. Este 10 de junio de 2018, finalmente, es el pueblo del Valais el que aborta la candidatura. Como en 1963.

    La pregunta que respondieron los valesanos el 10 de junio se relacionó «exclusivamente» con el compromiso que asumiría el cantón del Valais de tomar un crédito por 100 millones de francos para organizar los Juegos Olímpicos. La población dijo «no», y la aventura terminó ahí.  ¿El círculo está completo?

  • Hablamos con Scott Hodge, el artífice de la reforma fiscal de EEUU

    Scott Hodge es el presidente de la Tax Foundation, uno de los centros de pensamiento más influyentes en la compleja esfera política de Washington DC. Durante las dos últimas décadas, Hodge se ha ganado el reconocimiento de políticos, periodistas, inversores y analistas gracias a su reputación como un pensador innovador, pragmático y reformista.

    Durante el último lustro, la organización que preside ha liderado la batalla intelectual a favor de la aprobación de una reforma fiscal en Estados Unidos. GCC Views se ha entrevistado con él para conocer los entresijos del proceso y entender mejor las implicaciones de la nueva situación para la economía norteamericana y el resto del mundo.

    P: ¿En qué momento decidieron ir a por todas y reivindicar una reforma fiscal tan profunda?

    Creíamos que era el momento de actuar, de impulsar una reforma tributaria de calado. El tema lo habíamos puesto en la mesa desde hace al menos cinco años. Ya entonces logramos que en el Congreso se empezase a hablar de estas cuestiones con mucha intensidad. Nuestra inspiración venía de la reforma de 1986, liderada por Ronald Reagan, que partía de un enfoque neutral desde el punto de vista recaudatorio, pero aspiraba a conseguir un cambio sustancial en la forma de recaudar ingresos, para hacer el proceso mucho más eficiente.

    P: ¿Qué obstáculos se enfrentaron?

    Cuando empezamos a estudiar los planes de reforma fiscal que se estaban proponiendo en el ámbito legislativo nos encontramos con que las ideas que se estaban barajando no iban por mal camino en lo tocante a la simplificación de la regulación impositiva, pero no contribuían a disparar el crecimiento.

    Por ejemplo, se proponían se modificaciones en las reglas de cálculo del Impuesto de Sociedades que, si bien ayudaban a reducir el tipo general del gravamen, también acababan con deducciones muy necesarias para impulsar la actividad empresarial, como por ejemplo las reglas de depreciación o las exenciones aplicadas a determinadas inversiones. Si se hubiese aplicado aquella propuesta, no habríamos logrado cambios económicos tan profundos como los que estamos viendo.

    Esto nos devuelve a lo que pasó en 1986. En aquella reforma, que se centró en bajar el Impuesto sobre la Renta de forma muy agresiva, se compensó dicho recorte con modificaciones paralelas que, en la práctica, endurecieron la fiscalidad empresarial. De modo que quisimos aprender la lección de lo que ocurrió 1986 y decidimos apostar por una reforma fiscal enfocada en promover el crecimiento.

    P: ¿En qué se traducía ese enfoque pro-crecimiento?

    Hacía falta otro tipo de perspectiva. Desde un primer momento, defendimos que la reforma fiscal debía reunir varias cuestiones: una rebaja dramática del Impuesto de Sociedades, un refuerzo de las deducciones a las inversiones empresariales y un giro hacia un modelo territorial de tributación, lo que implica dejar de gravar las rentas percibidas por las compañías estadounidenses en el extranjero. Para tener más apoyo político, también propusimos un recorte del Impuesto sobre la Renta y de otros aspectos, pero esa era la guinda del pastel, no el objetivo prioritario.

    P: ¿Cómo lograron marcar la agenda en medio de unas elecciones presidenciales tan polémicas?

    Quisimos influenciar el proceso de reforma fiscal desde el primer momento. Nos pusimos en contacto con los candidatos que aspiraban a la Presidencia y que querían apoyar una rebaja tributaria. Les dimos acceso directo a nuestro equipo de expertos y a nuestro sistema de modelización macroeconómica, que permite estimar el impacto de distintas propuestas. Esto fue de gran utilidad, porque seis candidatos del Partido Republicano aceptaron el ofrecimiento y entraron en una “competencia” por lograr la propuesta más atractiva. Entre ellos estaba la campaña de quien luego fue elegido presidente, Donald Trump.

    En paralelo, empezamos a trabajar con Paul Ryan, un congresista clave desde hace años. El trabajo que hicimos junto a él y Kevin Brady sirvió para avanzar también por la vía legislativa. Después de los comicios, Ryan fue elegido portavoz de la Cámara de Representantes, de modo que supimos trabajar con las personas más adecuadas. Obviamente, una reforma así no se consigue fácilmente, pero el esfuerzo merece la pena y el acierto fue enfocar todo planificando a largo plazo.

    P: ¿Qué balance hace de la reforma que finalmente se ha aprobado?

    A nivel nacional, creo que hemos conseguido algo histórico. No es una reforma perfecta, pero sí es una reforma muy importante. Se acerca mucho a lo que defendíamos desde la Tax Foundation. Hay elementos de la ley que deben ser rectificados y mejorados, obviamente, pero ahora la conversación ha girado hacia los territorios subnacionales de la Unión, de modo que hemos empezado a trabajar con distintos gobiernos estatales que quieren mejorar su clima fiscal de modo similar a lo que ha ocurrido en el plano federal.

    P: En Nueva York y California tienen mucho miedo, porque la reforma fiscal les obligará a competir fiscalmente con mucha más fuerza.

    Hasta ahora, los excesos de su sistema tributario estatal se enmascaraban debajo de deducciones que permitían compensar esos impuestos a la hora de hacer la declaración federal. Eso va a cambiar y la competencia fiscal va a dispararse de forma exponencial. Nueva York, California… no lo van a tener fácil. Ya llevan años perdiendo a millones de trabajadores por motivos fiscales, de modo que las nuevas reglas acelerarán esa tendencia.

    P: ¿Y qué supone la reforma para el resto del mundo?

    La última vez que Estados Unidos rebajó su Impuesto de Sociedades, la OCDE vivió una auténtica “guerra fiscal”. Todos los países desarrollados bajaron su fiscalidad empresarial. En el mundo emergente tomaron nota poco después y se produjo un fenómeno similar. Espero que la reforma de 2018 sea evaluada en 2028 como el principio de una nueva oleada de rebajas fiscales que condujo a un mejor clima tributario para todos. Una economía como Estados Unidos, con tanta influencia en el resto del mundo, ha convertido el 21% en el nuevo estándar con el que habrá que competir.

    P: ¿Y qué supone esta reforma para los centros financieros internacionales?

    Hay 800.000 millones de dólares de dinero de empresas estadounidenses que están en el extranjero, en efectivo, y que ahora pueden volver, gracias a las nuevas reglas de repatriación. Esos 800.000 millones serán una gran inyección para la economía americana, pero al mismo tiempo supondrán una descapitalización importante para jurisdicciones en las que, durante los treinta últimos años, se han acumulado esos ingresos.

    Los paraísos fiscales y los centros financieros internacionales ayudan a facilitar la canalización de inversiones a lo largo y ancho del Planeta. Y, mientras haya diferencias fiscales entre unos y otros territorios, siempre habrá quien busque hacer negocios a través jurisdicciones que brinden un clima fiscal y económico más atractivo.

  • El modelo autoritario detrás del ‘Un cinturón, un camino’ de China

    Asia soporta el desequilibrio mientras el régimen chino fortalece su sistema político con ambiciosos proyectos

    En abril, el ministro de defensa chino, Wei Fenghe, anunció en una reunión con el jefe de la Marina pakistaní que Beijing estaba abierto a proveer “garantías de seguridad” para su proyecto de inversión insignia, la iniciativa “Un Cinturón, Un camino” (UCUC).

    La declaración de Wei generó dudas en cuanto a los dichos del régimen chino de que UCUC es un proyecto civil sin objetivos políticos o militares.

    También conocida como la Iniciativa Cinturón y Camino, UCUC fue anunciado en 2013. Se trata de inversiones entre unos 4 a 8 billones de dólares, la mayoría en infraestructura como carreteras y represas, en docenas de países por Asia Central, Asia y otros lugares.

    UCUC atrae a los gobiernos de países más pequeños que no tienen la riqueza, estabilidad política o reputación internacional necesaria para obtener préstamos en circunstancias normales. Sin embargo, el proyecto ha sido criticado por profundizar la corrupción en países con instituciones débiles, por ser una amenaza a la democracia y por beneficiar a las compañías chinas en vez de servir a intereses locales.Muchos observadores, analistas y personas de países que reciben inversiones chinas han tenido por largo tiempo preocupación de que UCUC no sea más que la apuesta de China para construir un bloque de poder, usando su poder económico en naciones más pequeñas y menos desarrolladas, para luego subvertir sus instituciones a fin de que sirvan a los intereses políticos de la autocracia comunista.Otra posibilidad más siniestra es que el desarrollo de métodos avanzados de tecnología de policía y vigilancia por parte del Partido Comunista Chino prolifere más fácilmente en otros regímenes represores si están ya involucrados con Beijing mediante la economía.

    Una elección reciente en Malasia tuvo como ganador al primer ministro Mahathir Mohamad, de 92 años, quien pudo expulsar al partido que gobernó durante 60 años. Malasia es un país del sudeste asiático, donde las compañías chinas con apoyo estatal han invertido más de US$ 30 mil millones en varios proyectos; entre ellos una vía ferroviaria costera y una línea de gas.

    La campaña de Mohamad se basó en una plataforma anti corrupción y planteó dudas hacia las grandes inversiones chinas, entre ellas la iniciativa inmobiliaria “Ciudad bosque” donde la mayoría de los compradores no fueron locales, sino chinos.

    El 16 de mayo, el Financial Times escribió citando a Euben Paracuelles, un economista que trabaja en Singapur para Nomura Securities de Japón, que la elección de Mahathir podría moldear la forma en la que Malasia lidia con la influencia china.

    “Es difícil decir si los proyectos serán cancelados o no, como mínimo, podrían ser demorados significativamente, no hay proyectos aprobados por el momento”, dijo Paracuelles al Financial Times.

    El líder chino Xi Jinping y el presidente de Rusia Vladimir Putin (izq) en una cumbre por la iniciativa Un cinturón, Un camino en el Centro Internacional de Conferencias en Lago Yanqi, al norte de Beijing el 15 de mayo de 2017. (Lintao Zhang/AFP/Getty Images)

    ¿Prosperidad en la que ganan todos o cooperación en la represión?

    El régimen chino enfrenta una creciente disconformidad civil e inestabilidad política a medida que el PBI desacelera. Los catalizadores de estos desafíos internos son acciones que toman los gobiernos extranjeros, como los altos aranceles de importación propuestos por el presidente Trump para corregir desequilibrios comerciales del pasado, o las sospechas sobre el poderío militar del PCCh, que se refleja en las amargas relaciones entre Beijing y los países vecinos como Japón, Vietnam e India.

    Según Xie Tian, profesor de negocios en la Universidad Aiken de Carolina del Sur, el régimen chino exporta al extranjero protecciones laborales por debajo del estándar y sobrecapacidad industrial, para construir fuerza geopolítica en Asia.

    “De hecho, el PCCh está exportando su ideología comunista y su sistema comunista de gobierno”, dijo Xie en una entrevista con La Gran Época.

    Con el tiempo, los Estados más débiles que entran en la órbita de la economía china se vuelven efectivamente tributarios dependientes de la buena gracia de Beijing, permitiéndole al PCCh aportar su ayuda para quitar la influencia de Estados Unidos y sus aliados del Este de Asia, dice Xie.

    “Al expandirse hacia afuera, el PCCh puede ostentar su credencial nacionalista en casa”, dice Xie.

    Zeng Jianyuan, un pensador de desarrollo nacional en la Universidad Nacional de Taiwán en Taipei, dice que el régimen chino se enfrenta a una crisis ambiental y escasez de recursos, y por lo tanto, descontento interno.

    “Justo ahora China está tratando de continuar su expansión y desarrollo”, dice Zeng. “Al invertir en pequeños países subdesarrollados de Asia-Pacífico, que no tienen manera de pagar los préstamos, el PCCh puede garantizarse un control duradero en los abundantes recursos estratégicos que ese país posea”.

    Al inflar una nación en UCUC con grandes inversiones, Beijing podrá extraer concesiones si el gobierno local entra en cesación de pago, como pasó con Sri Lanka en diciembre. Cuando el gobierno de Sri Lanka tuvo dificultades para pagar una deuda de 1500 millones de dólares que le debía a inversores chinos, puso al estratégico puerto de Hambantota a préstamo por 99 años a una gran compañía china de Hong Kong.

    Aunque el gobierno de Sri Lanka ha asegurado que Hambantota no será usado con fines militares, la reciente declaración del ministro de defensa chino Wei sugiere que Beijing mantiene esa opción abierta.

    Otros países como Laos, Birmania, Filipinas y Pakistán (todos con gobiernos autoritarios de izquierda) han aceptado grandes préstamos chinos. Ellos también están ubicados en regiones donde el PCCh tiene intereses considerables, como el disputado Mar Meridional de China, donde el ejército chino ha aumentado su presencia en violación del arbitrio internacional.

    El puerto Gwadar, parte importante de la iniciativa Un Cinturón, Un Camino en Pakistán, en una imagen de octubre de 2017. (Amelie Herenstein/AFP/Getty Images)
    En la zona del Océano Índico, la influencia del régimen chino en países como Sri Lanka, Birmania, Bangladesh y Malasia amenaza la seguridad geoestratégica de India. Pakistán, un socio de China de mucho tiempo y también potencia nuclear, está muy involucrado en proyectos UCUC.

    Infraestructura autoritaria

    Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética lideró una alianza con regímenes afiliados ideológicamente al comunismo y con Estados satélites que se oponían al mundo capitalista. Quizá el Partido Comunista Chino haya aprendido la lección de no involucrarse en combates ideológicos abiertos con el resto del mundo, y por eso representa sus relaciones con el extranjero y objetivos internacionales como pragmáticos y orientados al desarrollo.

    La propaganda de fuentes chinas y de afuera han contrastado siempre el enfoque de China con la política exterior de Estados Unidos, el cual, como custodio efectivo de la ley y el orden internacional, ha tenido que lidiar con extensas acusaciones de hegemonía, imperialismo y otras.

    La aparente falta del componente militar o ideológico de Un Cinturón, Un Camino y otros proyectos de inversión chinos oculta la naturaleza del cálculo estratégico de Beijing.

    A fines del siglo XX, muchos en el mundo occidental albergaban esperanzas de que la China comunista se movería inevitablemente hacia el cambio político, mientras se abría hacia el mundo exterior con reformas de mercado.

    Durante toda la década de los 90, Estados Unidos le concedió a China relaciones comerciales favorables, ayudando al crecimiento económico y desarrollo tecnológico. Pero en vez de liberalizar, el Partido Comunista Chino redobló la represión sistemática de disidentes, minoría étnicas, grupos religiosos y otros aspectos de la sociedad civil.

    Mientras tanto, lo que el PCCh llama “socialismo con características chinas” (juntar capitalismo con autocracia), ha propiciado una rampante corrupción sistémica y graves desequilibrios económicos. Una gigante burbuja inmobiliaria y creciente deuda pública amenazan con una crisis financiera; una preponderancia de capital encerrado en empresas estatales o conectadas estrechamente con el partido ha producido una sobrecapacidad industrial a gran escala.

    En el peor de los casos, el PCCh se arriesga a aislarse internacionalmente y a estancarse económicamente, algo que caracterizó a la Unión Soviética en los últimos días de la Guerra Fría, previo al colapso económico y luego el colapso político.

    La corrupción, un vicio endémico del sistema político totalitario del PCCh, aceita las inversiones de UCUC en el exterior, ya que Beijing se involucra en países con gran corrupción donde las instituciones democráticas son débiles o inexistentes.

    En Asia Central, una región que fue parte de la Unión Soviética, UCUC ha estado asociado con la corrupción de liderazgo local. En un análisis publicado en el South China Morning Post de Hong Kong en mayo pasado, se menciona que los inversores chinos suelen apurar los tratos con sobornos.

    Zeng Jianyuan, académico taiwanés, sostiene que el régimen chino preferiría que sus vecinos fueran autocracias propensas a los sobornos, en vez de democracias limpias e independientes.

    “Para asegurar la estabilidad de su propia autoridad política, el PCCh no quiere ver a los países que lo rodean desafiar el sistema autoritario o que se produzcan revoluciones de color, cosas que pueden afectar el sentimiento de las masas en China”, dice Zeng. “El objetivo del PCCh es tener bajo control a la política y economía de sus vecinos”.

    Por Leo Timm. Yi Ru contribuyó con este reporte.

  • Rajoy, “Yo o el caos”. Puede ganar el caos.

    Rajoy llegó a una España en crisis dejada por el futuro inspector de nubes, Jose Luis Rodriguez Zapatero. Pero su partido, el Partido Popular, nunca ha sido muy popular en España, donde el votante promedio suele ser o de algún tipo de izquierdas o cercano a algún partido autonomista, de derecha o izquierda. Los fantasmas de la Guerra Civil, y la dictadura franquista siguen estando allí y marcando la política.

    Si vemos los números fríos no lo hizo mal, rescatando a una España al borde de la quiebra, y enfrentándose a los separatistas catalanes. Sin embargo, su carácter personalista, que planchó dentro del Partido Popular a quien pudiera relevarle o hacerle competencia, y el hacerlo mirando al otro lado a la corrupción resultante, ha dejado al Partido Popular en la decadencia. Durante dos años sorteó la crisis del caso Gurtel pero al final quedó arrinconado y siendo el primer jefe de gobierno español que cae gracias a una moción de censura. De nuevo su personalismo se ve reflejado.

    Pudo haber dimitido lo que dejaba su partido en el poder unos días o meses más, y llamado a nuevas elecciones. En su lugar prefiere que el PSOE llegue al poder con minoría, sin ser producto de unas elecciones que reclaman la mayoría de los españoles y con los votos de separatistas y comunistas. Lo cual significa que el PSOE hará un gobierno débil y rehén de las peticiones económicamente imposibles de Unidos Podemos, y de ceder a los separatistas con el riesgo de verse como antiespañol.

    Deja a Ciudadanos en el aire y deja al PP fuera del poder. Pero lejos de la corrupción. Rajoy está claro que tiene una estrategia similar a la de Bashir Al Assad, “O son yo o es el caos”. Al Assad y Putin se dedicaron primero a destruir la oposición siria moderada para que la única alternativa fuera que se quedara en el poder su partido Baaz o que ganara la guerra civil siria ISIS o Al Qaeda. Rajoy de seguro va contra el PSOE, que ahora está en el poder débil y rehén de comunistas y separatistas y contra Ciudadanos, que ahora queda en el aire, no es gobierno, pero ya no es la leal oposición.

    Crear caos debilitando al PSOE y a Ciudadanos para presentarse como la única opción ante comunistas y separatistas. Al Assad, Putin, Berlusconi ya han demostrado que el método funciona, destruye a los moderados para obligar a la gente a elegir los extremos. Está claro que la negativa a dimitir sabiendo que iba a ser depuesto porque ya tenían los votos para la moción de censura es algo que Rajoy esperaba. Flaco favor le ha hecho a España y a Europa. Rajoy quería ver llegar al poder con los votos de comunistas y separatistas y tras haber perdido las elecciones. Después de Rajoy el caos.

    Porque si bien España salió del hospital donde la encontró Rajoy, sigue siendo un paciente de cuidado. Es como la persona que sale del hospital después de una crisis cardíaca, pero tiene que someterse a cuidados especiales porque si no lo hace, tendrá una crisis peor. Y una parte importante de ella, Unidos Podemos para empezar, dice que hay que dejar de cuidarse y volver a comer grasas, dulces y dejar de hacer ejercicio y parar la pendejada de tomar medicinas. Ahora el PSOE débil queda a merced de aquellos que dice que debe dejar de cuidarse. De hecho Pedro Sanchez, el guapo, ha dicho que va a aumentar los impuestos. Y sus promesas electorales implican gastos. No tanto como los que quiere Podemos, pero gastos. En una economía que apenas sale del hospital.

    Jose Luis Rodriguez Zapatero, en su afán de arrinconar al Partido Popular, gobernó con los separatistas los cuales pasaron del autonomismo federalista a hacer planes independentistas. El Partido Popular de Rajoy, en su afán de presentarse como “nosotros o el caos” se dedicó a confrontar a los independentistas sin hacer diferencias entre moderados y radicales. España, que apenas estaba saliendo del túnel económico, ahora también tiene que lidiar con la tormenta separatista, con un gobierno débil que no es producto de unas elecciones. Sanchez va a tener que lidiar con una tempestad desde el día uno. Seguro que Rajoy sabía todo esto, y como Sansón, prefirió morir si mueren también los filisteos.

    Porque la tormenta económica todavía no ha terminado. España sigue sin poder mantener sus déficits por debajo del 3% del PIB que exige la Unión Europea. La deuda pública ahora es casi el 100% del PIB. Y Sanchez, comprometido con su programa electoral va a gastar más, y hacer que las empresas gasten más.

    Rajoy rescató a los bancos, modernizó en parte las leyes laborales, la España actual es más competitiva, exporta más, atrae más inversiones, es más productiva y hace las cosas mejor que antes de Rajoy. Pero no todos son rosas. España no puede controlar los déficits y ni el PSOE, ni los grupos comunistas nuevos como Podemos o viejos como Izquierda Unida parecen inclinados a la disciplina fiscal. España sigue teniendo un paro alto, sobre todo el juvenil, sigue teniendo un problema de divorcio entre el mundo laboral y el educativo, sigue teniendo sectores cerrados a la competencia, sigue teniendo déficits en nuevas tecnologías. Sigue teniendo un problema con las pensiones, y la postura del PSOE y de los otros partidos de izquierda va encontrar todavía más lejos que la del Partido Popular de lo exigido por la Unión Europea. En España el discurso populista fuerte contra la propiedad privada, contra el libre mercado, contra la austeridad en lo personal y lo público, sigue siendo culturalmente fuerte. Rajoy fracasó en lograr cambios substantivos en estos temas.

    Y el problema es que los socios europeos, al ver que no solo se incumplen sus exigencias, sino que además se está en abierta rebeldía, pueden imponer a España condiciones más duras, como ha pasado con Grecia. Es una España con un gobierno débil y a merced del chantaje de Podemos y de los separatistas. Los panameños podemos esperar que el nuevo gobierno se sume al discurso fácil contra los paraísos fiscales. Eso es casi seguro.

    ”O soy yo, o es el caos”, dijo Rajoy. Bueno, ya sabemos que Rajoy no es….. Tocará a Sanchez evitar el caos.