Etiqueta: intervención de la economía

  • Cuál Justicia Social?

    Lo que llamamos constitución en Panamá, desde su preámbulo, habla de “exaltar la dignidad humana, promover la justicia social…” y tal, pero, le pregunto al lector ¿sabes lo que es la justicia social? La llamada constitución no lo aclara; y digo “llamada constitución” ya que no estoy solo al opinar que dicho mamotreto no constituye sino el desorden económico y social; tal como está en el Artículo 78 que intenta establecer que:

    La Ley regulará las relaciones entre el capital y el trabajo, colocándolas sobre una base de justicia social y fijando una especial protección estatal en beneficio de los trabajadores.”

    ¿Tienes la mínima idea de la complejidad y magnitud de lo que son las “relaciones entre el capital…” ¿Quién rayos es don Capital y quien es el señor trabajo? ¡Nadie! Son los que se les ocurra y convenga a los nefastos “gobernantes” de turno. Son palabras y frases comodín que abren el camino a una discrecionalidad sin límites. Y es embuste total decir que “beneficia a los trabajadores”; no, a quien beneficia es a los ladrones del estado profundo.

    Más adelante la incoherente constitución en su Artículo 91 vuelve a la carga en el al decir que:

    La educación es democrática y fundada en principios de solidaridad humana y justicia social”.

    Y menos mal que aclararon que se trataba de “solidaridad humana”; imagínense si fuese solidaridad entre caimanes o mapaches. ¿Y qué quisieron decir que la educación sería democrática? La democracia supone ser el gobierno por el pueblo a través de los gobiernos electos; lo cual no tiene nada que ver con la educación. ¿Será la excusa para que el gobierno centralice la educación para mejorar su capacidad de adoctrinamiento y centralización? ¿Educar no es gobernar? Lo que compete a los gobiernos del estado es ver que no se hagan trampas en el mercado educativo y no ser ellos los tramposos.

    Y, finalmente, la tortuosa farándula de hemorragia verbal termina en el Artículo 284 que es una oda que enaltece el carácter comunista de la misma:

    El Estado intervendrá en toda clase de empresas, dentro de la reglamentación que establezca la Ley, para hacer efectiva la justicia social a que se refiere la presente Constitución y, en especial, para los siguientes fines:

    1. Regular por medio de organismos especiales las tarifas, los servicios y los precios de los artículos de cualquier naturaleza, y especialmente los de primera necesidad.

    2. Exigir la debida eficacia en los servicios y la adecuada calidad de los artículos mencionados en el aparte anterior.

    3. Coordinar los servicios y la producción de artículos. La Ley definirá los artículos de primera necesidad.

    Hay que ser osado, ingenuo o no sé qué para montar una empresa en un país en el cual la mafia gubernamental puede dictarte tarifas, los servicios y precios, exigir lo que el burrócrata cree es la eficacia de los servicios y la calidad; y, que pretenda coordinar los servicios y la producción… ¿Se da cuenta el lector el grado de desquicio al cual llegó el constituyente y quienes firmaron semejante mamotreto? Y ni hablar que aún hoy, en el 2025, habiendo reconocido lo terrible que es la constitución que padecemos, muchos estamos temerosos de que terminar con una peor de la actual, que lo único que constituye es el desorden; tanto así que ni han intentado cumplir a cabalidad con semejantes mandatos constitucionales.

    La actual constitución panameña no instituye el libre mercado sino la intervención del mercado por parte de la Cosa Nostra; lanzando a quienes se aventuran en la actividad productiva formal a las fauces de la jauría burrocrática del estado profundo.

  • Economistas y Gobiernistas no Conjugan

    Como bien lo señala nuestra constitución en su artículo 282: “El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares…”, lo cual no es sólo cierto sino fundamental; lastimosamente luego de un punto y coma la constitución se contradice agregando que el Estado hará lo que le venga en gana con la economía, lo cual demuestra con plena claridad el alma totalitaria de la clase gobernante en nuestro hermoso istmo.

    ¿Y cómo no va la economía a ser asunto de los particulares si su principio central y fundamental es ser el medio para mejorar el bienestar humano a título personal y de la familia, mediante la apropiación de bienes de consumo?: comida, ropa, cobija, casa, y tanto más; cosas cuya producción o captación no corresponde a los gobiernos del estado ya que para eso no son. Quien no se da cuenta de la enormidad de la faena de procurar y producir todos los bienes de consumo, bienestar y deleite humano está desasociado de la realidad; que es la carencia y cada quien sabrá lo que necesita, más no el gobierno.

    Los gobiernos comunistas en Rusia intentaron dictar la producción y fue inmenso fracaso; tanto así que cuando el gobierno ponía en venta los productos, tal como hace el IMA en Panamá, no tenían como determinar los precios y para ello usaban los catálogos de la Sears. El meollo del asunto y a riesgo de ser cansonamente repetitivo: el juego es para los jugadores y no para los gobernadores, cuya función es el arbitraje. Lástima que ni saben ni pueden arbitrar por estar ocupados en el pillaje.

    Los gobiernos del Estado no son el pueblo sino organismos creados por el pueblo para desempeñar una función de arbitraje. Y, ojalá no fuese necesario tener árbitros. ¿Acaso cuando joven no jugaste algún partido sin árbitro, que si uno hacia trampa los otros le caían a pelonera?

    Lo otro que se les escapa a casi todos es que el pueblo o la población es una masa amorfa o informe -sin forma; es decir, que carece de personalidad y carácter propio. Pero no así los gobiernos del pueblo o estado, que son, supuestamente, organizaciones piramidales con mando y jurisdicción. Los gobiernos tienen propósito, pero el pueblo, carente de personalidad y en conjunto no tiene propósito sino en su cultura; y eso, en Panamá, nos abre una Caja de Pandora. Bien lo dijo Bastiat:

    El estado es la gran entidad ficticia mediante la cual todos buscan vivir a costillas de los demás.”

    Y precisamente eso es lo que debe evitar la población; el caer en semejante ficción que conduce al servilismo. Prueba de ello la tenemos en las narices; vale decir, en el crecimiento desbocado del tamaño de los gobiernos, en los cuales tantos buscan acomodo partidario.

    Y, por otro lado, está la naturaleza humana que no podemos extinguir así no más. Me refiero a que, a cada presidente, ministro, diputado, y tal, siendo humano, que busca mejorar su condición personal, le será más que difícil separar esas inclinaciones de su tarea como autoridad. Pero no sólo están las autoridades gubernamentales sino todo el ensamble del funcionariado que fácilmente se convierten en las rémoras de los gobiernos convertidos en tiburones de rapiña. El instinto de las entidades gubernamentales es crecer y crecer.

    En fin, gran cantidad de economistas se han integrado al estado profundo en la función de consejeros y promotores del estado regalón. Estos amiguitos del centralismo se la pasan inventando argumentos mafá que promueven el crecimiento desmedido del aparato gubernamental. Y… como preguntó uno por allí: “¿Cuál es la diferencia entre un economista y un viejo senil? El economista es el que tiene la calculadora en mano.

  • La Economía de Burbujas y del Engaño: La Economía Populista

    En EE.UU. muchos culpan a Trump, entre otras, de ser el creador de la economía de burbujas o populista que padece los EE.UU.; situación que se asemeja mucho a la realidad económica panameña populista que hoy hereda Mulino. Las “burbujas económicas” o especulativas o financieras, se caracterizan por un aumento irreal o engañoso de los precios de bienes. Las causas o factores que contribuyen a inflar los precios son variados pero quizá el peor factor se da cuando los gobiernos son los gestores de la burbuja del engaño; tal como ocurrió con la crisis inmobiliaria del 2008 en EE.UU. en la cual ciertas agencias gubernamentales se convirtieron en garantes de última instancia de los préstamos hipotecarios. Pero también están las economías populistas, que también crean burbujas como pompas de jabón que brillan en lindos colores hasta que se rompen salpicando grasas.

    En el caso de la crisis o burbuja inmobiliaria populista que pretendía subsidiar el sueño estadounidense de un hogar para todos; nadie se preguntaba si los subsidios son una función gubernamental legítima y sostenible. A juzgar por la crisis del 2008, la cual hoy en el 2024 no se ha subsanado pues sólo se emparchó, aumentó y complicó, debía ser obvio que no es algo en que se deben involucrar los políticos y las razones sobran.

    La caridad y la subsidiaridad corresponden al prójimo, que, por estar próximos conoce y puede ayudar o subsidiar. Tal ocurre con nuestros hijos y abuelos; o, con la viuda de al lado a quien se le murió el marido y no tiene como alimentar a sus hijos. Ya sea que uno los ayude o el barrio, la iglesia y tal. Pero, en la medida en que los problemas dejan de ser “próximos” o del prójimo, la tentación es la de endilgárselos a las maras políticas; lo cual nos va metiendo en terreno cenagoso.

    El colapso inmobiliario del 2008 va por ese camino de malandar, de endilgar a las maras políticas lo que no es gobierno, pero que éstas aman pues son las llaves del gallinero o el corral dónde encierran a sus víctimas. Así, tal como ha ocurrido con la CSS, nos metemos en un callejón sin salida. ¿Crees que desde 1941 que se creó la CSS ninguno de los economistas y mafiosos gubernamental sabía que se trataba de una estafa piramidal? ¿Hasta dónde puede llegar la ingenuidad, la ignorancia y el engaño? Algunos llamamos a todo ello “la ladera resbalosa hacia el servilismo”.

    Hoy, agarraditos de las manos subimos la cuota obrero patronal de 4.25 a 7.25 diciendo, los graduados del NODUCA que sólo es un aumento de 3 puntos porcentuales. ¡El aumento entre 4.25 y 7.25 es de 70%! Digan que es el único parapeto posible dada la terrible realidad política imperante que hemos heredado de una historia de desgobierno y lavado de cerebro MEDUCA; pero no le llamemos “solución”.

    Pero si remiendas por un lado, dejas un enredo por otro; que al menos 1/3 de las pocas empresas formales que quedan en el país están al borde del colapso y apenas logran subsistir al asedio burrocrático y a los descuentos a viejitos, salarios mínimos y tal. Si entran más viejitos de la cuenta, el negocio no gana ese día. Ahora todos los formales tendrán que aumentar su cuota del IVM en 70%. Conozco una empresa que acaba de aumentar a todo su personal.

    En fin, buen gobierno es lograr que el emprendimiento y la economía sean de los ciudadanos y no de los zorros del gallinero; que han sido buenos en el negocio del pillaje pero no en el negocio de dejar negociar en libertad.

     

  • Menos Mal que Tenemos Economía Informal

    En Panamá, tanto los gobiernos del estado como los medios de información y los grupos que idealizan el confisca parte y reparte para quedarse con la mejor parte, ignoran o peor, burlan la libertad capitalista con el propósito de favorecer el intervencionismo central politiquero que es el fétido manantial de su corrupción. Es común ver los artículos mediáticos que culpan a lo que ellos llaman “la economía informal” de los problemas de pobreza, tal como la falta de seguridad social, transporte, alimento y más. Y ¡por supuesto! que ese cuento es fácil de tragar ya que se cuela por las sendas del peor de los pecados que es la envidia y el deseo desordenado de resolver las carencias personales aunque sea pisoteando las de otros.

    Según Iniciativa en Panamá Sin Pobreza, la economía informal casi alcanza el 50%, aunque hay quienes, como yo, aseveran que es mucho mayor; entre otras, dado que dentro de la supuesta formalidad hay un buen grado de informalidad, de tantas empresas, particularmente pequeñas, que buscan desesperadamente como sobrevivir los embates de la burrocracia gubernamental. Y lo tristísimo de ello es que casi nadie apunta o destaca que tanto la formalidad como la informalidad son calificaciones subjetivas y hasta hipócritas; tal como cuando se dice que la informalidad es mala y la formalidad buena.

    ¿Qué hay de malo en ganarte la vida por la vía que llaman economía informal, cuando ir por lo formal es imposible? En todo caso, ¡menos mal! que existe la vía informal. Y es que como bien apunta el joven boliviano Sergio López -ecónomo graduado en la Universidad de Arkansas, quien estudia la historia de Bolivia y más, “las estadísticas denotan la naturaleza arraigada en las políticas estatales y su impacto socioeconómico perjudicial.”

    Sergio López también señala algo más tétrico que yo veo también tenemos en Panamá: “Bolivia tiene una sicosis estatista destructiva que parece imposible de ser revertida y que les lanza de manera eterna en un abismal ciclo de una crisis tras otra.” En Panamá yo la he venido ventilando en mis apuntes como columnista de diversos medios como el fenómeno del “no a la privatización”; ya que si no quieres empresa privada… ¿¡Qué rayos quieres!? Obvio, pues la única alternativa es la del estatismo o marxismo. O peor, al “maleanterismo político”.

    Recién escuché al presidente Mulino quejarse de que resulta casi imposible para un informal inscribirse en el programa de IVM individual; lo cual es absurdo y confirma lo que vengo señalando. En Panamá es común decir que “los empresarios también andan con la corrupción”. ¡Por supuesto!, ya que todos estamos inmersos en la burrocracia y quien no paga la coima lo llevan a la quiebra.

    Lo otro que me saca de quicio es escuchar: “Ojalá Mulino resuelva todo…” ¡No!, mis estimados hermanos; Por más bien que apunte Mulino, él no es mago. Si los panameños rechazamos las verdaderas soluciones, no hay salida. Y, por otro lado, pocos saben o se atreven a proponer verdaderas soluciones a los problemas; ya sean de la CSS, de la educación, etc. ya que todas resultan impopulares. Es como ocurre con la Mina de Cobre que la quieren cerrar en vez de arreglar; con lo cual vamos a causar mayor daño económico y ambiental que lo que produjeron los corruptos políticos que nos metieron en el jaleo.

    Salir de los enredos en que nos hemos metido no será nada fácil y habrá que tomar medidas muy duras de tragar. Las soluciones existen pero no será posible si preferimos seguir con el “bien cuidao” politiquero. Algo de esto habló Rubén Castillo con un mensaje dirigido a “quienes amenazan con salir a las calles… a imponer criterios”, pero no soluciones.

  • Desplome Bursátil Japonés desde la Perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía

    El 5 de agosto de 2024, los mercados japoneses sufrieron un desplome bursátil significativo, con el índice Nikkei 225 experimentando la mayor caída de un solo día en su historia. La caída del 12.4% en el Nikkei fue impulsada por una combinación de factores, incluyendo el fortalecimiento del yen y datos económicos decepcionantes de Estados Unidos que avivaron temores de una recesión en la mayor economía del mundo. Esta crisis se extendió a otros mercados asiáticos y europeos, provocando un pánico global en los inversores. Analicemos este fenómeno desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía, que ofrece una interpretación única de las causas subyacentes y las posibles soluciones a tales crisis.

    Contexto Inicial

    El desplome japonés fue precipitado por varios factores. El yen se fortaleció significativamente, afectando negativamente a las exportaciones japonesas. Además, un informe de empleo débil en Estados Unidos aumentó los temores de una recesión, lo que llevó a una venta masiva en los mercados globales. Las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente también añadieron incertidumbre al entorno económico global.

    Perspectiva Austriaca sobre los Ciclos Económicos

    Para la Escuela Austriaca, los ciclos económicos son principalmente el resultado de la manipulación gubernamental de la oferta monetaria y las tasas de interés. En Japón, el Banco de Japón ha mantenido políticas monetarias extremadamente laxas durante años, con tasas de interés cercanas a cero. Esta política ha fomentado una expansión artificial del crédito y una burbuja en los mercados de activos. El reciente aumento de las tasas de interés, aunque necesario, ha desencadenado una corrección abrupta, revelando las malas inversiones realizadas durante el periodo de dinero fácil.

    Impacto de las Tasas de Interés Artificialmente Bajas

    Los economistas austriacos advierten que las tasas de interés bajas distorsionan las señales del mercado y fomentan la toma de riesgos excesivos. En Japón, muchos inversores habían dependido de un yen barato y tasas de interés bajas para financiar inversiones arriesgadas. Con el reciente incremento de las tasas, estas malas inversiones han sido expuestas, llevando a una rápida liquidación de activos y una caída en el mercado.

    Crítica a la Política Monetaria y la Inflación

    Muchos analistas internacionales mencionan que el informe de empleo débil en Estados Unidos y la percepción de que la Reserva Federal actuó demasiado lentamente para reducir las tasas de interés exacerbaron la caída. La Escuela Austriaca critica fuertemente la manipulación de las tasas de interés y la expansión del crédito para combatir la inflación. Sostienen que tales políticas crean una falsa prosperidad que eventualmente lleva a crisis económicas. La reciente inflación, que ha aumentado los precios de bienes esenciales, es vista como una consecuencia inevitable de estas políticas.

    Geopolítica y Riesgo Económico

    Las tensiones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente, también juegan un papel importante en la volatilidad del mercado. Los economistas austriacos reconocen que los eventos políticos pueden tener efectos significativos en los mercados, pero argumentan que una economía sólida, basada en principios de libre mercado y dinero fuerte, es más resiliente frente a estos choques.

    Soluciones Propuestas por la Escuela Austriaca

    Desde la perspectiva austriaca, la solución a largo plazo para evitar crisis similares es reducir la intervención gubernamental en la economía. Se aboga por un sistema de dinero sólido, como el patrón oro, para evitar la manipulación monetaria y las burbujas de crédito. También se insiste en que las tasas de interés deben ser determinadas por el mercado, no por decisiones centralizadas, para reflejar mejor las condiciones económicas reales.

    El desplome del mercado japonés y la reacción global subsecuente son vistos por la Escuela Austriaca como el resultado de políticas monetarias distorsionadas y una excesiva intervención gubernamental. La reciente corrección del mercado es una consecuencia inevitable de años de expansión artificial del crédito y tasas de interés bajas. Para evitar futuras crisis, los economistas austriacos sugieren un retorno a principios económicos más sólidos, con menos intervención gubernamental, tasas de interés determinadas por el mercado y un sistema de dinero fuerte. Este enfoque, fomentará una economía más estable y resiliente a largo plazo.

  • La Libertad Económica en las Ideas de Juan Bautista Alberdi

    Juan Bautista Alberdi, uno de los grandes pensadores y juristas de Latinoamérica del siglo XIX, dejó un legado perdurable a través de sus ideas sobre la libertad, la economía y el papel del Estado. Una de sus citas más memorables dice: «¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.» Esta frase encapsula de manera brillante su visión sobre la libertad económica y la relación entre el Estado y la creación de riqueza. En este artículo, desglosaremos esta cita, explorando sus implicaciones y el contexto en el que Alberdi desarrolló sus ideas.

    La Metáfora de Diógenes y Alejandro

    La referencia a Diógenes y Alejandro el Grande es una metáfora poderosa. Según la leyenda, cuando Alejandro Magno encontró a Diógenes, un filósofo cínico conocido por su austeridad, le preguntó si podía hacer algo por él. Diógenes respondió: «Sí, apártate, que me tapas el sol.» Con esta respuesta, Diógenes subrayaba la importancia de no ser obstaculizado por el poder para vivir su vida conforme a sus principios.

    Alberdi utiliza esta metáfora para ilustrar su creencia de que la riqueza se genera mejor en un entorno donde la ley y el gobierno no interfieren excesivamente. Así como Diógenes solo quería que Alejandro no le hiciera sombra, Alberdi argumenta que la riqueza florece cuando el Estado no impone trabas innecesarias al emprendimiento y la actividad económica.

    Libertad Económica y No Intervención

    En el contexto de Alberdi, la cita refleja su fuerte defensa de la libertad económica y su crítica a la intervención estatal. Alberdi creía que para que la riqueza se produjera y creciera, era esencial que el Estado no la obstaculizara con regulaciones excesivas, impuestos desmesurados y restricciones burocráticas. Esta visión se alinea con los principios del liberalismo clásico, que aboga por un mercado libre y un gobierno limitado.

    Para Alberdi, la intervención estatal excesiva crea un entorno económico opresivo que ahoga la innovación, desalienta la inversión y frena el crecimiento económico. La libertad económica, en su opinión, es la clave para el desarrollo y la prosperidad de una nación. Esta idea está presente en su obra más influyente, Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, donde defiende la necesidad de un marco legal que promueva la actividad económica sin imponerle barreras innecesarias.

    El Rol del Estado en la Economía

    Sin embargo, Alberdi no abogaba por una ausencia total del Estado en la economía. Reconocía que el gobierno tiene un papel crucial en la creación de un entorno que proteja los derechos de propiedad, asegure el cumplimiento de los contratos y mantenga el orden público. Lo que criticaba era la interferencia excesiva y la creación de obstáculos que impidieran a los individuos y a las empresas prosperar por sí mismos.

    Esta distinción es fundamental. Alberdi veía al Estado como un facilitador de la libertad económica, no como un director de la actividad económica. En su visión, el mejor papel que puede desempeñar el gobierno es establecer un marco legal claro y justo que permita a las fuerzas del mercado operar libremente. La protección de los derechos individuales y la promoción de la justicia eran, para Alberdi, las funciones legítimas del Estado.

    Relevancia Contemporánea

    Las ideas de Alberdi sobre la libertad económica siguen siendo relevantes en el mundo actual. En una era de globalización y mercados interconectados, los países que han adoptado políticas de libre mercado han experimentado, en general, un crecimiento económico más rápido y sostenido. Sin embargo, también existe el desafío de encontrar el equilibrio adecuado entre la libertad económica y la regulación necesaria para proteger el intercambio pacífico y evitar abusos.

    La cita de Alberdi nos recuerda la importancia de no permitir que el Estado se convierta en una sombra que obstaculice el desarrollo económico. En lugar de ello, el gobierno debe ser un aliado que facilite y promueva las condiciones para que la riqueza se genere y se distribuya de manera justa y equitativa.

    En un mundo donde las políticas económicas siguen siendo un tema de debate constante, las ideas de Alberdi ofrecen una guía valiosa para fomentar la prosperidad y el desarrollo sostenible.

  • El manantial de los monopolios

    La tendencia monopólica es una de las realidades más controvertidas en las sociedades, aunque pocos reflexionen en ello. En Panamá, hemos visto como desde la misma ley se han ido creando monopolios en las actividades económicas tal como el reservarlas para los nacionales. Desafortunadamente, poco o nunca se debate el tema en los medios en cuanto a si tales normas monopólicas favorecen o no a la comunidad; y la respuesta va emergiendo tan pronto como vemos que semejantes leyes no emanan desde las operaciones de la economía del mercado sino de la acción deliberada por parte de la politiquería gubernamental que busca satisfacer intereses de grupos y partidistas.

    Muchos acusan que los monopolios son inherentes al capitalismo, lo cual es trompeteo socialistoide. El rol del buen gobierno es mantener la paz evitando las acciones aviesas, la trampa; y, si no cumple con tal función básica, no tiene sentido que se dedique más nada.

    La constitución panameña al dar el primer paso en su preámbulo, declara: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…” El inmenso reto del propósito de fortalecer la nación garantizando la libertad, es que los humanos somos ingeniosos a la hora de tomar atajos aviesos para lograr aquello que creemos nos favorece, aunque a menudo no es así y resulta puro espejismo.

    Si creemos que la libertad es el primer paso, debemos tener alguna idea de lo que es la libertad. ¿Acaso los monopolios son compatibles con la libertad? Acaso nuestras leyes laborales respetan la libertad. ¿Cuándo se dictan salarios mínimos estamos respetando la libertad y favoreciendo un sano desarrollo económico?

    ¿Acaso nuestra legislación laboral promueve la inversión extranjera? COPA, que la mayor parte de su negocio es externo, no podría existir sin personal extranjero; lo mismo que las grandes inversión industrial, inmobiliaria, turística y tal, que mayormente son de afuera. En fin, Panamá debe enfocar sus políticas y leyes más allá de lo interno, lo cual no es contrario a la clase trabajadora nacional sino benéfico.

    Para el marxismo o sus derivados, está la premisa de que la libertad económica favorecerá a algunos y no otros y producirá monopolios abusivos. Lo que no ven es que muchas leyes anti monopolio pueden ser contrarias a la libertad laboral; la cual poco se toma en cuenta.

    Otro gran problema de leyes que supuestamente protegen a los trabajadores y evitan monopolios, es que terminan siendo muy vagas o ambiguas, creando confusión; y la confusión es lo que más ahuyenta a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

    Y entonces están los sindicatos los cuales terminan siendo los monopolios más perjudiciales a la población en general y a los sindicalizados en particular. Ni hablar que a los pocos favorecidos con privilegios políticos alejados del mandato constitucional de libertad. Y en ello aparece la violencia que típicamente se les perdona cuando cierran calles y tal. O la obligación de pagar cuotas sindicales aunque no pertenezcan al sindicato. A fin de cuentas, ninguna clase de monopolio sindical es posible sin la ayuda de una politiquería viciosa e interesada.

    Debemos distinguir entre el sindicalismo compulsivo y el no compulsivo, dado que el segundo, que no goza de privilegios, es buen actor en la economía. En resumen, la función gubernamental es mantener la paz y jamás debe prestarse como agencia de repartir canonjías y ventajas. Y, el otro abuso que es endémico en Panamá lo tenemos en las empresas que no son ni gobierno ni privadas, sino todo lo contrario, tal como lo diría Tres Patines; las cuales poco invierten en modernizar porque le restan ingresos al socio central.

  • Menos gobierno mejores gobiernos

    ¿Cuántos panameños creen que nuestros gobiernos han contribuido a disminuir la pobreza en el país? Algunos pensarán que fueron “beneficiados”, pero si les preguntas: ¿beneficiados, cómo así? La respuesta típica sería algo como: “Bueno, es que me dieron un trabajo en la fábrica de botellas? Pero el asunto va mucho más allá y si hemos puesto algo de atención verán que lo que hacen los gobiernos es más de lo mismo: más engaño, actividad improductiva, más creación de pobreza y dependencia.

    Quien esté verdaderamente interesado en conocer la realidad del mejor camino de salida de la pobreza debe comenzar por entender algo muy básico; que la pobreza es el estado natural del ser humano. Que para llegar a la riqueza hay que usar la inteligencia y trabajar muy duro, sin esperar que Tío Gobierno te tire la toalla; pues, simplemente, eso no es gobernar sino controlar y crear sumisión.

    Hoy día la inmensa mayoría de los que llamamos pobres viven mucho mejor que los reyes de antaño. La extrema pobreza era el estado típico de la inmensa mayoría; y que los ricos de antaño lo eran relativo a la masa. El progreso económico y de vida surgió a partir del mercado, de los intercambios voluntarios entre la gente, bajo sistemas de libertad y respeto a los derechos humanos, con poca intervención normativa.

    En particular, el gran cambio hacia la riqueza comenzó con la Revolución Industrial y la publicación de Adam Smith, Wealth of Nations (la riqueza de las naciones); en dónde expuso la importancia de una especialización, de manera que ello contribuyó al intercambio de bienes y servicios.

    Otro elemento que contribuyó al incremento general de la riqueza, y que pocos conocen, fue el nacimiento de los EE.UU. Que, en especial, exaltó la importancia fundamental de la libertad; del respeto a la vida, la expresión, el tránsito y a la propiedad; lo cual se traduce en simplicidad. Por algo, la primera constitución gringa sólo tuvo 7 artículos y no como la nuestra con más de 300.

    En términos más simples: a menos políticos y menos funcionarios mayor riqueza. Quien se tome el trabajo de examinar las leyes y reglamentos que tenemos, verá que sus propósitos no apuntan a lo sencillo, ya que si es muy fácil no da lugar a la coima.

    Otro aspecto que obviamente no vemos o peor, vemos y nos importa un bledo, es el proteccionismo que no solo no protege sino que crea dependencia y pobreza. Tanto en los EE.UU. como en Panamá, los emigrantes han sido motor del desarrollo y leyes que limitan el trabajo de buenos extranjeros son dañinas, dado que dichas leyes existen no para crear riqueza sino para dar votos a los zorros políticos del gallinero.

    Otra realidad poco conocida es que cuando los gobiernos subsidian, si es que es tal cosa, con ello logran más pobreza. O lo peor, es que muchos politicastros lucran con la pobreza, ya que el desvalido es quien les da más votos. ¿Sabes cuánto de cada dólar cobrado en impuestos llegan al pobre?

    Los impuestos sólo son buenos cuando no son exagerados, ya que cuando son excesivos alimentan la corrupción. Otro gallo cantaría si los panameños pudiésemos ver la realidad de grandes obras, tales como la del Metro, cuyos costos de construcción y luego de operación han sido abominables.

    Ningún político puede sacarlo a uno de la pobreza. Si no puedes salir por esfuerzo propio es mentira que algún funcionario contribuirá; a menos que sea disminuyendo las trabas típicas de la burrocracia.

  • Evergrande: Repercusiones Profundas en el Sector Inmobiliario Chino

    En el tejido de la narrativa económica china, la historia de ascenso y caída de Evergrande resuena como un recordatorio crudo de la fragilidad de los imperios corporativos basados en cimientos de deuda. El reciente fallo del tribunal de Hong Kong para liquidar China Evergrande Group no solo marca el fin de una entidad comercial, sino que anticipa un cambio sísmico en el mercado inmobiliario, una vez la joya de la corona del milagro económico chino y ahora una fuente de posibles temblores financieros.

    La narrativa de Evergrande refleja una historia más amplia: la del mercado inmobiliario chino y su papel monumental en la economía nacional. En su auge, el sector representó cerca del 30% del PIB chino, una cifra que destaca su importancia y, al mismo tiempo, su vulnerabilidad.

    Con pasivos que superan los 300.000 millones de dólares, Evergrande ostenta el título del desarrollador más endeudado del mundo. Su potencial colapso plantea un riesgo sistémico significativo. La respuesta del Partido Comunista Chino (PCC) a su incumplimiento en 2021 marcó un hito, donde las consideraciones de riesgo moral primaron sobre el impulso de un rescate estatal.

    El proceso de liquidación se enfrenta a complejidades interjurisdiccionales y financieras. Con activos mayormente en China y acreedores extraterritoriales, el conflicto de intereses es evidente. La resolución sentará un precedente para futuras insolvencias corporativas en China.

    Para el mercado inmobiliario chino, la liquidación de Evergrande es como la caída de un gigante en una sala llena. El impacto reverberará más allá del colapso. Con el sector ya tambaleándose por crisis de confianza, caída de precios y exceso de inventario, la liquidación podría empujarlo a un punto de inflexión, exacerbando su declive.

    La posibilidad de una venta desordenada plantea un riesgo sustancial. Podría erosionar la confianza y tensar la financiación para otros desarrolladores. La restricción de la liquidez podría resultar calamitosa si los bancos reducen préstamos y los compradores postergan sus adquisiciones.

    Beijing enfrenta el desafío de estabilizar el mercado sin alimentar la inversión especulativa. Las políticas deben evitar los excesos pasados y apoyar al sector. El contagio global es una amenaza, pero la exposición exterior limitada reduce la probabilidad de una crisis a gran escala. La opacidad en la liquidación afecta la confianza global en la gobernanza financiera china.

    Para el PCC, la desaparición de Evergrande refleja la paradoja de gobernanza. El control del partido choca con la dinámica impredecible de las economías de mercado. Esto se evidencia en las medidas regulatorias y cambios de política abruptos.

    La liquidación de Evergrande trasciende la crisis inmediata. Habla del agotamiento del modelo de crecimiento basado en deuda de China. Mientras Beijing busca una estructura económica más sostenible, los problemas inmobiliarios presentan obstáculos y oportunidades para la reforma.

    La saga Evergrande prueba la resiliencia económica china. La reorganización del sector inmobiliario es dolorosa pero necesaria. Las decisiones políticas tendrán implicaciones duraderas, no solo para el mercado inmobiliario, sino para la economía china en su conjunto.

    El PCC debe equilibrar la estabilización económica con la reforma estructural. La tarea es formidable, pero puede ser un punto de inflexión hacia una economía más equilibrada. La historia de Evergrande, advertencia sobre el exceso y la vulnerabilidad, también puede marcar un nuevo capítulo de prudencia y sostenibilidad en la evolución económica china.

  • Informalidad, la otra cara de la moneda

    El periodista de La Prensa Rekha Chandiramani saca un interesante artículo intitulado “Informalidad ¿cómo vencerla?, y, como toda moneda tiene dos caras, a ver qué les parece el dorso de la que bien nos trae Chandiramani😊, quien basa su escrito en un análisis del Centro Nacional de Competitividad (CNC).

    La primera pregunta que se me vino a mente cuando leí el interesante artículo de Chandiramani fue: ¿Es mala la informalidad?
    No es malo querer proteger al trabajador; lo malo está en el pugilato entre los adulterados intereses de la politiquería y los auténticos intereses y necesidades de los trabajadores y… los emprendedores; pues no debemos ignorar que no todos los “informales” son “trabajadores”, en el sentido callejero del término. En fin ¿cómo hemos de llamar al trabajador que labora por cuenta propia?

    ¿De verás que nuestras autoridades gubernamentales laborales no entienden que el intervencionismo central tiene consecuencias no previstas y muy indeseables?, tales como: 1) Aumentar el salario mínimo vía la ley crea desempleo entre los trabajadores marginales; 2) que las políticas de protección feminista inducen a las empresas a contratar menos mujeres; 3) que las leyes de protección laboral son el motor de la AI y la robotización; etc.?

    Otro elemento que es vital en todo emprendimiento en todos los sectores, sean empresariales o los llamados “laborales”, es la capacidad de ajuste o flexibilidad para enfrentar los cambios que pocos prevén y no son fáciles de ajustarse a ellos. La experiencia que hoy tantos desconocen y los viejos olvidan fue que durante la Gran Depresión las normas de protección laboral fueron las culpables de aumentar y prolongarla.

    En los EE.UU. y ahora en Latinoamérica hemos ido creando la Bable de llamar “liberalismo” al antiliberalismo, neoliberalismo o socialismo. Tales fueron las llamadas privatizaciones que al tomar monopolios gubernamentales y transformarlos en monopolios medio privados; fórmula perfecta para crear billonarios. El caso de Venezuela ilustra en grande, cuando vemos un gobierno “democrático” en dónde no hay libertad.

    Típico son normas laborales y demás programas gubernamentales antipobreza que no pasan de ser el curandero estatal dando tratamiento a los desordenes que él mismo conjuró. La vida trae sus propios desórdenes y desafíos y, tristísimo es ver que nuestras “autoridades” en vez de tirar salvavidas lo que hacen es aventar anclas normativas.

    ¿Qué sería una persona con título de “autoridad gubernamental” sin un programa tipo conjuro que aduce eliminar o mitigar la pobreza? Luego de la Invasión, vimos al gobierno de Endara gastando millones para reconstruir los guetos destruidos pues ¿qué sería de los pobres políticos sin pobres clamando asistencia gubernamental? Guetos de los cuales es casi imposible fugarse.

    Fuimos dotados en Creación con la capacidad de resolver nuestros problemas dado que sentarse a esperar que tío político los resuelva es… mejor ni lo digo. Lo que sí digo es que tantos problemas, cada uno muy particular, no pueden ser resueltos desde el Palacio de las Garzas o, mejor dicho, el Palacio de los Gallotes Políticos.

    Las normativas típicamente están diseñadas para crear pobreza y dependencia; lo cual me consta luego de 14 años como funcionario y dos veces director de una institución gubernamental; ambas veces despedido por no permitir la robadera.

    ¿Cuándo aprenderemos que la economía nace, crece y vive entre la población y no entre los gallotes carroñeros políticos? ¿De dónde crees que nacen los mercados negros si no es de las normativas negras?; tal como la de salarios mínimos y control de precios.

    ¿Cómo es que hoy día sale más económico viajar en Uber que en los taxis amarillos? Pues, porque los Uber y tal no están tan regulados o controlados por la mafia del transitar. El “cupo” cuesta muy poco, pero la coima miles. ¿Qué son los conductores de taxi, trabajadores o empresarios? “Ni uno ni el otro sino todo lo contrario”.

    ¿Qué es la informalidad? Es no vivir en jaulas de zorros. ¿Somos tan ciegos que no vemos que mientras más pobre es la gente más necesitan la informalidad? Que para sobrevivir en la “formalidad” se requiere ser: Houdini, coimero o genio.