Etiqueta: intervención de la economía

  • Intervencionismo empobrecedor

    Hay un genial dicho que reza: “si no está roto no lo repares.” Desgraciadamente pocos parecen entenderlo o peor, pocos lo quieren entender; tal como los pervertidos políticos que si no hacen ver que reparan las cosas, se mueren de hambre; tal como los zorros que no logran entrar al gallinero. El mal del intervencionismo en los asuntos propios del ciudadano es que toda acción económica conlleva efectos colaterales o consecuencias imprevistas e indeseables que afectan las estructuras productivas y el buen o mal aprovechamiento de los recursos; sean estos naturales o humanos.

    Y es que, desde el instante en que los zorros entran al gallinero, las gallinas se ponen nerviosas y dejan de poner huevos. Es impresionante ver la cantidad de inversiones que se han esfumado en Panamá debido a la actividad zorrera. Quienes jamás han montado empresas, particularmente las más aventuradas, poco o nada entienden de lo difícil y riesgosas que son; y mucho peor si además debes navegar entre enjambres de zorros coimeros y rateros.

    El otro malandar que es endémico en nuestro patio consiste en desestimar la importancia de la ‘creación de valor’, cualidad que se pierde cuando dejamos entrar en el gallinero a los zorros políticos; esos que alegan lo hacen para beneficiar al pueblo. Peor aún es la nefasta coyunda que se ha formado a través del tiempo entre los zorros y algunas pervertidas gallinas empresariales.

    Hoy día, en la ecuación interventora han aparecido otras argumentaciones estrambóticas que se valen de verdades a medias para justificar la intervención en la vida ajena. Hablo del: cambio climático, la contaminación, sea minera o de otra índole; que si la pesca mal llevada y así va el engaño. Engaño que se basa en no distinguir entre el buen y mal manejo los recursos, tal como ocurre con lo del cambio climático. ¡Por supuesto que hay cambio climático!, si el cambio es una constante universal; el asunto es cuanto de dicho cambio es de origen androgénico y qué podemos y conviene hacer al respecto.

    El otro valor que poco vemos es el de la riqueza humana que existe dispersa entre toda la comunidad y que sólo se expresa en un sistema de libre emprendimiento. Para ilustrar, tomemos el ejemplo del Título X de nuestra corrupta constitución, título que consagra la intervención de los zorros en el gallinero nacional: Artículo 284: “El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para los siguientes fines: 3. Coordinar los servicios y la producción…”

    O la intervención de los salarios mínimos que supuestamente subsidian a los que menos tienen; tanto en recursos económicos como de otra índole. ¡Falso!, por completo; sólo se trata del aullido engañoso de los zorros. Las normas de salario mínimo, que son control de precios, sólo benefician a los zorros del gallinero, al tiempo que causan grandes perjuicios a quienes suponen asistir. Que no seamos capaces de verlo es harina de otro costal.

    Las leyes deben beneficiar al sector productivo empresarial del cual depende el bienestar y mejoramiento de los trabajadores. Desgraciadamente, los malhechores gubernamentales han sido sumamente exitosos en el engaño; tal como en el “no a la privatización”. Si no quieren a las empresas privadas ¿qué quieren? ¿A los zorros?

    Los beneficios que pierde la comunidad por causa de la intervención no se ven dado que esos negocios y desarrollos tecnológicos jamás llegaron a realizarse. Conozco íntimamente una inversión que inicialmente hubiese sido de unos 30 millones, que no se hizo realidad gracias a la desconfianza de los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

  • Plan económico Panamá, ninguno

    En el título de este escrito digo que Panamá no tiene plan económico, basado en que debía ser más que obvio. Obvio porque desde el mismo instante en que un gobierno hace metástasis hacia el gigantismo, está demostrando con toda claridad que su plan es politiquero; que no tiene nada que ver con economía y… podía dejar allí este artículo, pero vayamos un poco más allá.

    Entrémosle al tema por el lado de lo que es economía, término, tristemente, poco conocido. Los griegos le llamaban “oikos” a la casa, y “nemo” a quien la administraba; de dónde salió el vocablo “okomos” o administrador de la casa. Visto así, debía ser obvio que la economía concierne a los asuntos del hogar y no de la ciudad; dado que la característica distintiva y esencial del ser humano es el concepto de la acción o acción humana; vale decir, lo que hacemos para sobrevivir en un mundo de escasez, o como me gusta decirlo: “cómo poner la paila con lo poco que nos entra”.

    De lo señalado salta o debe saltar a la mente que toda acción humana económica debe estar preñada de propósito. Así, cuando vamos al súper o al chinito, nuestro actuar o comprar está, como dije, preñado de propósito o, propósito económico; vale decir, de economizar. Y en el vocablo “economizar” o “economía” va el otro elemento vital de todo esto; que estamos hablando de ser ahorrativos, selectivos, eficientes en el uso del recurso pecuniario del que disponemos. Visto así… ¿es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Todo lo anterior nos debía conducir por un nuevo derrotero o idea de lo que es o debe ser un gobierno o un gobernar; veamos. La función básica y primordial de un gobierno no es económica; dado que la economía se refiere a los asuntos de la casa y de la persona y no de todo el país. La gobernanza debe estar enfocada en promover la libertad de pensamiento, palabra, tránsito y propiedad. ¡Pongan atención!, que en lo señalado no hay nada sobre economizar; a no ser que sea en el actuar del gobierno en las funciones señaladas. Y vuelvo a la carga: ¿Es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Como bien lo señaló Murray N. Rothbard en su obra “Man, Economy, and Sate” (El hombre, la economía y el estado): Lo que debemos descubrir acerca de la acción humana es que la misma sólo le es propia a la persona o individuo. Quien puede ahorrar son los ciudadanos. Los grupos, es decir, el estado o sus gobiernos, no pueden economizar por los ciudadanos. Otra cosa es el despilfarro gubernamental; y… ni hablar del pillaje.

    En resumen, la acción humana económica está referida a la persona y los propósitos de cada quien; ya que la acción implica una imagen de un fin que se persigue y ¡vaya usted a ver si los diputados y tal tienen el fin de cada ciudadano en su mente! Pedirles a los políticos y, particularmente a los torcidos, que se encarguen de lo económico es de tontos.

    Si los gobiernos y sus “autoridades” y funcionarios no puede siquiera cumplir con los encargos básicos de vida, libertades, tal como las de tránsito, cosa que hemos visto en estos días, y propiedad, ¿para qué les vamos a dejar que se encarguen de nuestra economía; es decir, que se birlen los dineros de sector productivo para hacer fiesta con lo ajeno. ¡Por favor!

  • Subsidios gubernamentales: Un Análisis Crítico sobre su Efecto en la Economía y la Sociedad

    Los subsidios gubernamentales son un tema de discusión recurrente en el ámbito económico y político. A través de los años, se han justificado como herramientas para estimular la economía, apoyar a sectores vulnerables y promover el bienestar social. Sin embargo, un artículo escrito en 2006 por John Bennett cuestiona la efectividad y las consecuencias de estos subsidios, destacando las siguientes ideas clave.

    Subsidios: ¿Ayuda o Distorsión?

    Bennett comienza abordando la esencia de los subsidios. Estos son concesiones económicas otorgadas por el gobierno a ciertos grupos o individuos con el propósito de reducir los precios de los bienes de consumo final. La pregunta fundamental que plantea es si los subsidios realmente cumplen su objetivo. Según el autor, en muchos casos la respuesta es negativa.

    Los subsidios pueden generar distorsiones en la economía al distanciar a la sociedad de la comprensión de los verdaderos costos de producción y la competitividad. Además, fomentan la dependencia en lugar de la solidaridad, lo que va en contra del principio de subsidiaridad. La subsidiaridad defiende que una entidad superior no debe interferir en las actividades de una entidad inferior, a menos que sea absolutamente necesario para el bien común. Los subsidios, al contrario, a menudo provocan una falta de responsabilidad en la sociedad.

    Consecuencias Económicas y Sociales

    Bennett destaca varios problemas económicos y sociales asociados con los subsidios. En primer lugar, los subsidios pueden prolongar la existencia de empresas ineficientes a costa de las eficientes, lo que afecta la capacidad del mercado para adaptarse a las cambiantes realidades económicas. Esto conduce a un perjuicio para los consumidores, ya que se restringe su capacidad de elección y se generan distorsiones en los precios.

    Además, el autor argumenta que los subsidios crean castas y fomentan la politiquería en lugar de la eficiencia. Al otorgar subsidios, se premian hábitos ineficientes y se castigan los buenos. Además, los subsidios a los pobres pueden tener un efecto negativo al quitarles el incentivo para buscar soluciones por sí mismos, lo que genera más pobreza y crea un círculo vicioso.

    El Rol de la Libertad y la Subsidiariedad

    Bennett aboga por un enfoque basado en la libertad y la subsidiaridad como alternativa a los subsidios gubernamentales. La subsidiaridad sostiene que la sociedad florece mejor cuando diferentes organizaciones sociales tienen distintas funciones y no interfieren en exceso en las actividades de las entidades inferiores. La libertad, según el autor, es inherente a las instituciones humanas, incluyendo la política, la economía y la cultura moral.

    Un enfoque basado en la subsidiariedad y la libertad permite que las personas busquen soluciones por sí mismas y promueve la solidaridad. Bennett argumenta que la intervención del gobierno a menudo socava el imperio de la ley, un principio fundamental para una sociedad democrática.

    Conclusión

    El artículo de John Bennett ofrece una perspectiva crítica sobre los subsidios gubernamentales y destaca sus efectos negativos en la economía y la sociedad. Plantea la importancia de la subsidiaridad y la libertad como enfoques alternativos que promueven la responsabilidad individual y la solidaridad. Aunque escrito en 2006, las ideas presentadas siguen siendo relevantes en los debates actuales sobre políticas públicas y subsidios.

  • Elecciones y abejas

    En la «Fábula de las Abejas», Mandeville destaca cómo la colmena de abejas prospera cuando actúan de acuerdo con su interés propio en lugar de obedecer normas altruistas aparentes. Aunque inicialmente puede parecer que estas abejas actúan de manera egoísta, “viciosa” para obtener beneficios personales, es lo que finalmente conduce a un orden espontáneo en el que el bienestar general emerge de sus acciones individuales egoístas.

    Esta paradoja se relaciona con la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social de varias maneras. Primero, muestra cómo las agendas políticas que no se alinean con las verdaderas demandas y deseos de la sociedad pueden llevar a una especie de «virtuosidad aparente» similar a la de las abejas en la fábula. Los candidatos y partidos pueden prometer acciones altruistas o políticas moralmente elevadas, pero si estas promesas no están respaldadas por una comprensión genuina de las demandas reales de la población, pueden resultar ineficaces o incluso contraproducentes.

    En segundo lugar, la «Fábula de las Abejas» sugiere que cuando se imponen agendas moralistas desde arriba, se corre el riesgo de desencadenar consecuencias no deseadas. Del mismo modo, cuando las políticas se diseñan sin tener en cuenta la información distribuida en la sociedad y las verdaderas preferencias de los ciudadanos, pueden surgir efectos adversos. Las políticas pueden carecer de la adaptabilidad y la eficiencia que emergen de la autoregulación en un orden espontáneo.

    En el análisis de las diferencias entre los conceptos de orden creado y orden espontáneo, en las ideas de F.A. Hayek, en lo que el denominó taxis y nomos, se revela mejor aún la fascinante comprensión de cómo las sociedades y las normas emergen en la interacción humana. Este enfoque destaca la distinción entre dos tipos de órdenes: aquellos creados y planificados por alguien o grupo orgánico, y aquellos que surgen de manera natural no creado ni producto de designio alguno.

    El orden creado se manifiesta a través de estructuras que se originan a partir de mandatos específicos emitidos por entidades reconocibles, como empresas, gobiernos y familias. Estas estructuras tienen propósitos concretos y se alinean con objetivos específicos, como el logro de beneficios económicos o el mantenimiento del orden legal y social. En contraste, el orden espontáneo es una concepción que subraya su carencia de origen preciso y finalidad predefinida. Este tipo de orden, abstracto y difícil de percibir sensorialmente, se desarrolla a partir de interacciones humanas complejas. La sociedad misma, los mercados, el lenguaje y otras redes de comportamiento humano son ejemplos de órdenes espontáneos en los que la estructura y las normas no son impuestas desde arriba, sino que emergen hacia arriba de manera inorgánica.

    En resumen, la «Fábula de las Abejas» de Mandeville, las ideas de Hayek y la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social se conectan a través de la idea del orden espontáneo. Ambos casos resaltan la importancia de entender cómo las interacciones individuales y las preferencias personales pueden conducir a resultados beneficiosos y cómo las agendas o cambios impuestos desde arriba pueden tener consecuencias inesperadas, a pesar de sus muy buenas intenciones. Y para que las interacciones, este orden espontáneo pueda darse, sólo se necesita libertad. La respuesta está allí: más individuos y menos estado. Pensemos en todo esto en vista de las próximas elecciones.

  • Menor libertad de elección en el cryptomundo americano: se retira Revolut

    En un giro sorprendente para los usuarios de criptomonedas en Estados Unidos, Revolut, el banco digital pionero en la adopción de monedas digitales, ha anunciado el cierre gradual de sus servicios criptográficos en el país norteamericano. A partir del 2 de septiembre, los clientes ya no podrán comprar nuevas criptomonedas, y para el 3 de octubre, toda operación con criptomonedas será desactivada por completo en la plataforma. La medida, que solo afecta al 1% de los usuarios globales de Revolut, según la compañía, ha sido justificada por la incertidumbre regulatoria que rodea al criptomercado en los Estados Unidos.

    En un contexto donde la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) intensifica su escrutinio sobre las criptomonedas, Revolut, la plataforma fintech, ya venía  tomando medidas para cumplir con las regulaciones. Recientemente, suspendieron las compras de Polygon (MATIC), Solana (SOL) y Cardano (ADA) en EE. UU. debido a su clasificación como valores no registrados. La SEC también ha demandado a importantes intercambios de activos digitales como Coinbase y Binance por ofrecer valores no registrados.

    Como respuesta a estas demandas regulatorias, Revolut ha retirado el comercio de SOL, ADA y MATIC, y sus usuarios tienen hasta el 18 de septiembre para mantener y vender estas criptomonedas. Esta acción sigue el ejemplo de otras plataformas como eToro y Robinhood, que también suspendieron estos tokens en el mercado local.

    A pesar de estas restricciones en EE. UU., Revolut, el neobanco con sede en el Reino Unido, continuará operando con normalidad en otros mercados globales. Esto significa que los usuarios fuera de los Estados Unidos podrán seguir accediendo a los servicios de compra, venta y custodia de criptomonedas en la plataforma.

    Esta decisión plantea un interrogante fundamental en el mundo de las finanzas descentralizadas y la tecnología blockchain: ¿hasta qué punto es adecuada la regulación en este emergente espacio financiero? Si bien es innegable que la regulación puede tener un papel esencial en la protección de los inversores y en la prevención de actividades ilícitas desde el punto de vista del regulador, también es crucial considerar cómo esta puede afectar la libertad de elección de los usuarios.

    El entorno regulatorio en torno a las criptomonedas ha sido un tema candente en los últimos años. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) ha estado aumentando su escrutinio sobre el mercado criptográfico, argumentando que muchas criptomonedas podrían considerarse valores y, por lo tanto, estar sujetas a las normas de protección de los inversores. Esta posición ha llevado a intercambios y plataformas a tomar medidas cautelares, como la suspensión de operaciones con ciertas criptomonedas, como en el caso de Revolut.

    Sin embargo, la sobreregulación puede tener consecuencias no deseadas. En un mercado caracterizado por la innovación y la experimentación, imponer restricciones excesivas podría limitar las opciones disponibles para los usuarios y frenar el desarrollo de tecnologías prometedoras. La decisión de Revolut de abandonar por completo el mercado criptográfico en Estados Unidos plantea un claro ejemplo de cómo la incertidumbre regulatoria puede empujar a las empresas a tomar medidas drásticas para cumplir con las normativas, a expensas de los usuarios que desean acceder a estas opciones financieras.

    La cuestión fundamental es cómo lograr un equilibrio adecuado entre la protección del inversor y la libertad de elección. En lugar de una persecución total, ¿no sería más sensato trabajar en conjunto para establecer un marco regulatorio que permita la innovación y el crecimiento del mercado criptográfico? La tecnología blockchain y las criptomonedas tienen el potencial de revolucionar la industria financiera al brindar a las personas un mayor control sobre sus activos y transacciones. La sobreregulación podría socavar este potencial y limitar las oportunidades para los usuarios.

    La situación también resalta la necesidad de una educación sólida en torno a las criptomonedas y las finanzas descentralizadas. A medida que más personas ingresan al espacio criptográfico, es esencial que comprendan los riesgos y las oportunidades involucrados. En lugar de prohibir opciones, las autoridades reguladoras podrían enfocarse en promover la información a los usuarios y fomentar prácticas financieras seguras.

    En última instancia, la historia de Revolut en Estados Unidos sirve como una advertencia sobre los peligros de la sobreregulación en el mundo de las criptomonedas. Si bien la protección del inversor es primordial, también debemos salvaguardar la libertad de elección y la innovación en este emocionante y cambiante espacio financiero. En lugar de cerrar puertas, es hora de construir puentes entre la regulación y la libertad, para que los usuarios puedan disfrutar de las opciones financieras que deseen, sin comprometer la seguridad ni el potencial de crecimiento del mercado criptográfico.

  • Salario mínimo en el 2023

    El salario mínimo o salmin es una política de control de precios (CP) con la cual desde la época del Código de Hammurabi en el antiguo Egipto hace 4000 años intentaban resolver problemas de inflación, carencias y tal. Sería difícil hallar una práctica política/económica más experimentada en la historia. Y ¿cuáles han sido los resultados? ¿Cuándo han logrado las políticas de CP controlar la inflación y resolver las carencias del mercado? Para quienes se tomen la molestia de estudiar la historia, verán que es una historia de fracasos económicos y vanas ganancias politiqueras.

    El CP, sea el salario mínimo u otro es, en esencia, herramienta de los corruptos e ignorantes politiqueros que engañan a su clientela ciudadana que no entiende de economía pues se enfoca en el hambre de hoy. Pero el mal va mucho más allá, creando otros problemas serios, tales como mercados negros, carencias y, en general, una mala asignación de los recursos.

    Y es así, ya que al dar a los productores y consumidores las señales equivocadas, porque los precios «bajos» para los productores limitan la oferta y los precios «bajos» para los consumidores estimulan la demanda, los controles de precios amplían la brecha entre la oferta y la demanda. Vaya usted a explicar esto a Tío Pueblo. Y… ni hablar que a la vez que promulgan viciosas políticas de CP, igualmente promulgan otras que producen inflación y toda clase de efectos degenerados.

    Quizá el peor efecto es el de reducir la libertad, esa que según el Preámbulo constitucional establece que: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…” ¿Acaso obligar a unos a vender al precio político fortalece la libertad? Al fin, ni la libertad ni la salud económica de la nación salen bien.

    ¿Por qué, a pesar de 4000 años de experiencia contraria al CP los gobiernos siguen el mal camino y la mayoría de los ciudadanos apoyándolo? Se trata de clientelismo por el lado gubernamental y por el otro, de una población que busca la comida hoy. Es cierto que en algunos casos el CP sí ha logrado capear los efectos inflacionarios, pero sólo a corto plazo. Luego, cuando llega la podrida los politicastros que las instituyeron ya tomaron las de Villa Diego y Tío Pueblo no logra atar cabos.

    A todo ello, menos mal que Panamá no imprime moneda de algodón y lino pero, por otro lado, sí seguimos prácticas económicas barbáricas. En esencia somos fascistas; es decir, nuestra política sigue vetas totalitarias, tales como el CP. El fascismo se opone a la democracia liberal clásica y se va por la vía del gobierno todopoderoso que supone encarnar el espíritu del pueblo. Si fuese por Tío Pueblo no habría siquiera la medio privatización de Balladares y sólo habría un partido, vaya usted a ver cuál: a la Mussolini, Franco o Hitler.

    En síntesis, el fascismo es el gobierno todopoderoso, mal llamado estado, disque por y para el pueblo; razón por la cual no hace falta buscar nada fuera del poderoso gobierno que mantiene a la población embobada por intermedio del ministerio MEDUCA que más bien es NODUCA.

    Ojalá despertemos a la realidad de que los CP pueden causar daños permanentes a la economía y al pueblo; más que nada impulsando el centralimo y destruyendo el mercado. ¿Cuántos nos fijamos en las distorsiones que produce el CP en el mercado? Es terrible que a unos les da ventaja mientras a otros los entierra.

    ¿Quiénes se fijan en los daños que el CP produce a los inversionistas, sin los cuales el país naufraga? ¿Cómo calcular racionalmente los costos de inversión cuando no hay seguridad frente a controles caprichosos? Entonces, todo ello da pie a que los politicastros y zurdos digan que el mercado no funciona y con ello justifican el intervencionismo castrante. Y todo esto es apenas un atisbo al tema.

  • Constitución Nacional y la economía. Parte 1

    El Título X de la Constitución política de Panamá, que aborda el tema de la Economía Nacional merece cuidadosa atención, por diversos motivos. Porque el tema económico es central al bienestar ciudadano y debemos atender los principios que deben servir de guía para el mejor desempeño económico de quienes son los actores esenciales en todo ello. Igual debemos alejar dicha actividad de los vaivenes e intereses de desnaturalizadas políticas que reprimen la auto determinación de las personas, elemento sin el cual no prospera lo económico ni lo social. Esto cobra mayor importancia no sólo por el desatino de la constitución de 1972, nacida durante la época del totalitarismo militar; que, obviamente, fue alterada para proveer más controles a los intereses dictatoriales. Luego, en la “propuesta constitucional 2012” persisten execrables vicios. Me refiero a la pretensión de salvaguardar “funciones económicas sociales” que no sólo no quedan definidas, sino que son indefinibles en el contexto de la acción humana que es central al desenvolvimiento económico de las personas y de la unión familiar. En particular, el Título X abre la puerta de par en par a la discrecionalidad de las autoridades, lo cual la misma Constitución prohíbe en el Artículo 18, que le precede. Veamos y analicemos este artículo y otras normas:

    ARTICULO 282. El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares; pero el Estado las orientará, dirigirá, reglamentará, remplazará o creará, según las necesidades sociales y dentro de las normas del presente Título, con el fin de acrecentar la riqueza nacional y de asegurar sus beneficios para el mayor número posible de los habitantes del país.

    El Estado planificará el desarrollo económico y social, mediante organismos o departamentos especializados cuya organización y funcionamiento determinará la Ley.

    Artículo 282 del Título X, “el ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente[1] a los particulares…” acciones económicas que debemos suponer interactúan en un mercado de intercambios voluntarios, libre de toda coacción. Con esta introducción al tema económico, antes del punto y coma, los constitucionalistas dan un paso firme y seguro al reconocer lo obvio y natural, porque nadie puede economizar por otra persona, igual que tampoco pueden respirar por ella. Pero, luego de un punto y coma, los amanuenses del poder militar dan rienda suelta a sus verdaderas intenciones de control, al decir: “pero el Estado las orientará, dirigirá, reglamentará, remplazará o creará, según las necesidades sociales…”, dando en una misma oración la prioridad económica a la persona para luego negarla. En materia legislativa es imperativo ser sumamente cauto al momento de poner peros y establecer excepciones que tienden a negar el principio primordial que ya se ha establecido, en virtud de circunstancias que difícilmente pueden ser determinadas por lo cual da lugar a dudas y la creación de suspicacias o peor, de contradicciones que promueven la discrecionalidad de las autoridades y de sus agentes.

    Es obvio que los constitucionalistas del 72 no creían en la libertad de la persona, término que originalmente nace para referirse a Jesucristo como la tercera Divinidad. Y si entendemos que fuimos creados en la imagen y semejanza de nuestro Creador, debemos entender que lo que lo caracteriza y heredamos es el albedrío o juicio propio. Entonces, cuando los constitucionalistas dictaminan que “el estado podrá ‘crear…”, no podemos más que preguntarnos: “¿Crear qué cosa? Ello no deja más lugar que lo pretendido es el ejercicio de las actividades económicas, que ya con anterioridad declaran corresponder primordialmente a los particulares; y, por tanto, no a esa entidad elusiva que llamamos “estado”. No sólo se trata de una imposibilidad sino que algo absurdo. ¿Cómo va el Estado a crear, orientar, dirigir, reglamentar o remplazar lo que hace cada persona? Y más allá de lo imposible, saca a relucir la tendencia totalitaria del constitucionalista. De aquí en adelante es inevitable cuestionar la validez de todo el resto del Capítulo X, lo cual quedará claro cuando revisamos los artículos posteriores; que se supone complementan y amplían el precepto inicial y primordial.

    Pero antes de seguir examinando los artículos posteriores, detengámonos a explorar con mayor esmero el principio del albedrío.[2] ¿Qué es el hombre sin albedrío? Si el ser humano fue creado con albedrío a la imagen y semejanza de su creador, siendo aquello que determina su misma humanidad, cualquier ley que no lo reconozca y pretenda negar esta facultad, automáticamente pierde sentido y queda invalidada. Invalidada porque es incumplible; análogo a legislar la prohibición de respirar o alimentarse. Y cuando decimos que el albedrío es elemento connatural e inviolable de la persona humana, no faltarán los que piensen y argumenten que ello abre el camino al “libertinaje;” lo cual no es cierto, porque la libertad para actuar, en la misma Constitución, está constreñida a la actuación lícita.

    Más allá de estar constreñida a lo licito, el albedrío sólo tiene sentido cuando está circunscrito a un bienandar, que en última instancia coincide y depende del bien del otro. Ese actuar está establecido en las costumbres de los pueblos y depende de la ley natural que es previa a los códigos legales. La ley no se inventa, se descubre. Por ello, debemos ser cautos en cuanto a lo que es y no es “lícito,” debido a que la misma ley es vulnerable a ser falaz y convertida en instrumento contrario a la naturaleza del ser humano. Entonces, ¿qué ocurre cuando la ley es viciada, al punto que se torna difícil o imposible de acatar?

    Así, en el contexto de lo que se discute, ¿cómo podría el ciudadano ejerce con albedrío su economía[3] personal y familiar, si antes debe esperar que el estado le “oriente, dirija, reglamente, remplace, o cree según necesidades sociales” que no quedan definidas? Y no sólo el hecho de que no queda claro, sino que arrebata libertad y con ello criterio, para ser remplazado por el criterio de otras entidades, que sabemos son eminentemente políticas; más que nada en el sentido peyorativo del vocablo. Abundan las fuentes autorizadas que hacen énfasis en la necesidad de no alienar al ser humano de su albedrío; tal como la ya citada en cuanto a que el ser humano por naturaleza es libre, moldeado a imagen y semejanza de su creador, que si algo lo caracteriza es la libertad. Esto está reconocido en la Carta universal de los derechos humanos y en incontables constituciones y en otras fuentes. Paso a enunciar algunas.

    Encíclica papal “Año Centésimo,” en dónde el Papa Juan Pablo II delineó los principios de la solidaridad y de subsidiaridad[4] y demostrando un entendimiento de las reacciones que puede darse en la esfera social cuando los límites del estado no quedan bien definidos y mantenidos. Aunque esta encíclica fue escrita hace más de dos décadas, bien puede ser aplicada al mundo del momento: Mediante la intervención directa estatal en el mercado se despoja a la sociedad de su responsabilidad, y el estado de asistencialismo central deviene en la pérdida de las energías humanas y en un desmedido aumento de las agencias públicas, que son dominadas más por maneras burocráticas de pensar que por una auténtica solidaridad y deseo de servir al cliente ciudadano; todo lo cual es acompañado por un enorme aumento del gasto. De hecho, las necesidades de los más desposeídos son mejor servidas por quienes están más cercanos a ellos y que por eso los entienden mejor; sin mediar intereses electoreros y peores. Hablamos de los vecinos y de la comunidad inmediata y más cercana. A menudo las necesidades humanas van mucho más allá de lo material y requieren de una respuesta más profunda y humana que no puede venir por intermedio del aparato político.

    [1] PRIMORDIAL: “muy importante o necesario, fundamental” – rae –; también, “primitivo, primero o esencial,” y más aún: eje, elemental. Primordial

    También deriva en “primar,” que es aquello que “sobresale, prevalece o domina.” Una vez que el legislador establece el carácter primordial de la actividad en la persona no tiene sentido más adelante anular el principio con vaguedades. Algunos interpretan que “primordial” significa que existe una segunda instancia que abre el camino a la intervención centralizada. Sin embargo, primordial se refiere solamente a la persona.

    [2] ALBEDRÍO: Albedrío deviene del latín arbitrium, generando así una dualidad expresiva en albedrío y arbitrio. Arbitrium en latín significa la capacidad de juicio, discernimiento y opinión. Es la libertad de opinar o actuar según nuestro juicio. Desafortunadamente el uso ha ido desfigurando el significado y sentido del término; al cual se le ha añadido la innecesaria redundancia de “libre” albedrío. Y más trágico aún es que la RAE destaque en primera acepción que se trata la “voluntad no gobernada por la razón, sino por el apetito, antojo o capricho.” Decepciona esta definición de la RAE. ¿Qué sería el hombre sin arbitrio o albedrío? ¿Acaso el actuar a juicio propio es desorden? El ser humano es libre para actuar, sí; pero constreñido a la actuación lícita o de bien. La misma Constitución dice que somos libres para todo lo que no está prohibido.

    [3] Economía: o economizar es ver como logramos satisfacer necesidades ilimitadas con recursos limitados. Como lograr que la quincena alcance.

    [4] solidaridad: sólo se puede ser solidario a título personal y con aquello que es propio; por ello los gobiernos no pueden ser solidarios. Subsidiaridad: principio que advierte que una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo de orden inferior, privándola de sus competencias, sino que más bien debe sostenerla en caso de necesidad.

  • La represión de la SEC y su impacto en la innovación y los derechos individuales en el mundo de las criptomonedas

    En medio de la creciente represalia de la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) contra los exchanges de criptomonedas, un exfuncionario de la SEC, John Reed Stark, ha aconsejado a los inversores que abandonen estas plataformas lo más pronto posible. Esta advertencia resalta las preocupaciones sobre cómo las acciones de reguladores como la SEC podrían frenar la innovación, intervenir en los derechos individuales de los ciudadanos y conducir hacia un estado totalitario que se asemeje a una ciudad distópica.

    En un extenso Tweet, este ex funcionario advierte que es una situación aterradora para cualquier cliente de estos servicios:

    La represión de la SEC y su impacto en la innovación:

    El martes, la agencia federal acusó a Coinbase de operar como corredor, una agencia de intercambio y compensación simultáneamente sin registro. Un día antes, la SEC había acusado a Binance y su CEO, Changpeng Zhao (‘CZ’), con 13 cargos, incluidas presunta mezcla de fondos de clientes de manera inapropiada y la falta de controles internos adecuados.

    Ambas empresas han rechazado las acusaciones, criticando a la SEC por las acciones coercitivas y su falta de claridad regulatoria. Asimismo, los directores ejecutivos de ambas también han insinuado que las medidas no hacen sino perjudicar la posición de liderazgo de EE. UU. como centro tecnológico y de innovación a nivel mundial.

    Las acciones no están aisladas. En lo que va de año, la SEC ya ha presentado cargos similares contra un amplio listado de exchanges, incluidos Kraken, Bittrex y Gemini. Los reguladores también han estado persiguiendo e incluso han multado a celebridades como Kim Kardashian por promocionar tokens en redes sociales.

    Las últimas medidas no son más que una renovada señal de la postura estricta de la agencia federal en contra la industria más amplia de monedas digitales, que a parecer de su presidente, Gary Gensler, “opera en base al incumplimiento“.

    Los reguladores alegan que estas plataformas ofrecieron valores sin el debido registro, violando las leyes federales de valores. Estas acciones coercitivas y la falta de claridad regulatoria han llevado a críticas de las propias empresas y de los líderes de la industria, argumentando que perjudican la posición de liderazgo de Estados Unidos como centro tecnológico e innovador a nivel mundial.

    La SEC ha utilizado el cumplimiento del registro como un requisito para garantizar la protección de los inversores y para asegurar que las empresas brinden información adecuada sobre sus políticas y procedimientos. Sin embargo, desde la perspectiva de Stark, las plataformas de criptomonedas quedan fuera por su propia naturaleza de la supervisión de la SEC, lo que limita la capacidad del organismo para detectar y disuadir conductas fraudulentas. “Con las plataformas de comercio de criptomonedas, la SEC carece de cualquier tipo de supervisión y acceso, y tiene escasa capacidad para detectar, investigar y disuadir conductas fraudulentas“, explicó.». Esta falta de supervisión puede ser vista como una restricción a la innovación, ya que impone barreras y limitaciones a las nuevas tecnologías financieras.

    Intervención en los derechos individuales:

    La advertencia de Stark de abandonar los intercambios de criptomonedas resalta una preocupación más amplia sobre la intervención en los derechos individuales de los ciudadanos. Las acciones de la SEC pueden interpretarse como una forma de control gubernamental sobre el uso y comercio de criptomonedas. Al restringir la actividad de los exchanges, se limita la libertad de las personas para gestionar sus propios activos y tomar decisiones financieras independientes.

    Además, las demandas y cargos presentados por la SEC también pueden afectar a los usuarios y clientes de estas plataformas. Si los intercambios no cumplen con las normas regulatorias impuestas por la SEC, podrían ser obligados a cerrar en los Estados Unidos. Aunque esto no implica necesariamente la pérdida de los fondos de los usuarios, genera incertidumbre y dificulta la accesibilidad a los servicios financieros basados en criptomonedas.

    Hacia un estado totalitario de una ciudad distópica:

    La acumulación de acciones represivas por parte de la SEC y otros organismos reguladores en el ámbito de las criptomonedas puede llevar a un escenario distópico en el que el estado ejerce un control totalitario sobre la industria financiera. Si se impone una regulación excesiva y se restringe la innovación y la libertad individual en el uso de criptomonedas, se podría socavar el potencial transformador de esta tecnología. En lugar de fomentar la creatividad y el progreso, se estaría estableciendo un entorno en el que el gobierno tiene el poder de determinar qué tecnologías financieras son permitidas y cuáles no.

    Este escenario distópico plantea preocupaciones fundamentales sobre la privacidad y la autonomía financiera de los individuos. Las criptomonedas, con su capacidad para permitir transacciones rápidas y seguras sin la necesidad de intermediarios centralizados, han brindado a las personas un mayor control sobre sus propios activos. Sin embargo, la intervención regulatoria excesiva amenaza con despojar a los ciudadanos de esta autonomía y someterlos a un sistema financiero centralizado y controlado por el gobierno.

    Es importante reconocer que, si bien la regulación puede ser necesaria para prevenir fraudes y proteger a los inversores, debe aplicarse de manera equilibrada y proporcionada. Una regulación excesiva y restrictiva puede obstaculizar la innovación y el desarrollo de tecnologías financieras disruptivas que podrían beneficiar a millones de personas en todo el mundo. Aunque ellos no favorecen la innovación y más bien utilizan el garrote legal como último recurso para poder mantener bajo control un asunto que ya se les está escapando.

    En lugar de frenar la innovación, los reguladores deberían enfocarse en fomentar un entorno favorable para la adopción de criptomonedas y blockchain, promoviendo la educación y la conciencia sobre los riesgos y beneficios asociados con estas tecnologías. Además, es fundamental establecer un marco regulatorio claro y predecible que permita a las empresas y a los individuos operar dentro de los límites legales y al mismo tiempo fomentar la innovación responsable.

    En conclusión, la represión de la SEC y otras acciones regulatorias en contra de los exchanges de criptomonedas plantean serias preocupaciones sobre la innovación, los derechos individuales y el surgimiento de un estado totalitario en el ámbito financiero. Es fundamental buscar un equilibrio entre la protección de los inversores y la promoción de la innovación, para garantizar que las criptomonedas y la tecnología blockchain puedan desplegar su potencial transformador en beneficio de la sociedad en su conjunto.

  • El papel de los bancos centrales y los tipos de interés explicado de manera sencilla

    La estabilidad en los precios es comúnmente aceptada como un elemento primordial para el funcionamiento adecuado de la economía. Por ello, el principal objetivo de la política monetaria es alcanzar dicha estabilidad. De eso se encargan los bancos centrales a través de la acción o inacción deliberada de determinadas operaciones que les permiten modificar la cantidad, la disponibilidad o el coste del dinero en la economía, que no es otro que el tipo de interés.

    Instrumentación y transmisión de la política monetaria

    Los bancos centrales instrumentan su política monetaria influyendo en el tipo de interés (generalmente a corto plazo) y la liquidez del sistema. Para ello disponen de diferentes instrumentos, entre los que destaca la oferta de créditos y depósitos al sector bancario.

    Por un lado, conceden a los bancos créditos (o financiación) a muy corto plazo, cobrándoles un determinado tipo de interés. A su vez, les ofrecen también depósitos en los que invertir sus excedentes, remunerando estos a una tasa determinada.

    Cuando la intención del banco central sea inyectar liquidez en el sistema financiero, buscará incrementar el volumen de créditos concedidos a la banca, para lo que reducirá el tipo de interés cobrado (es decir, abaratará el coste del crédito o del dinero).

    Por el contrario, cuando su intención sea drenar liquidez del sistema financiero, buscará aumentar el volumen de depósitos de los bancos en el banco central, elevando la tasa de interés con la que los remunera, para así reducir el excedente de liquidez del sistema bancario y evitar que este se traslade a la sociedad.

    El objetivo de los bancos centrales no es obtener beneficios en sus operaciones sino conseguir la estabilidad de los precios y, en última instancia, de la economía y del sistema financiero. Al igual que los bancos comerciales, los bancos centrales ofrecen a los depósitos que remuneran un tipo de interés diferente (más bajo) al que cobran por los créditos que dan.

    Por ejemplo, el 22 de marzo de 2023, los tipos oficiales del Banco Central Europeo (BCE) se fijaron como sigue:

    • Para financiación (crédito) a una semana en el 3,50 % (este es el tipo que mayormente se conoce como tipo oficial del dinero).
    • Para financiación a un día, en el 3,75 %.
    • Para depósitos a un día en el 3,00 %.

    Estos tipos de interés contrastan enormemente con los que el BCE fijó hace tan solo diez meses (el 27 de julio de 2022) en el 0,50 % y 0,75 % para financiación a una semana y un día respectivamente, y en el 0 % para el depósito diario. Y si nos vamos más atrás en el tiempo (septiembre de 2019), el tipo oficial de los depósitos diarios en el BCE llegó a estar incluso en negativo: -0,50 %.

    Estos tipos de interés, fijados por el BCE en sus operaciones de crédito y depósito y denominados tipos de interés oficiales, son muy relevantes en la economía porque, a partir de ellos, se forman los restantes tipos de interés.

    El euríbor, que es el interés al que se prestan dinero a corto plazo los bancos entre ellos mismos, suele situarse muy cerca de los tipos de interés oficiales.

    A su vez, los tipos de interés que cobran los bancos a sus clientes por los créditos están con frecuencia referenciados al euríbor.

    En función del riesgo que el banco perciba que tiene el cliente, sea este un hogar o una empresa, establecerá un diferencial mayor o menor sobre el euríbor (es lo que se llama prima de riesgo, que es uno de los componentes del tipo de interés).

    También a mayor plazo de vencimiento del crédito, mayor diferencial impondrá el banco, ya que, debido a la incertidumbre sobre el futuro, mayor riesgo de impago hay.

    Por el lado contrario, si el crédito tiene asociado un activo colateral que lo garantice (sería el caso de las hipotecas), menor será el diferencial por riesgo, pues en caso de impago el banco podrá cubrir este a través de la venta del activo colateral.

    La financiación de las empresas

    Las empresas, especialmente a partir de cierto tamaño, tienen una alternativa para financiarse –más allá de la solicitud de un crédito bancario– que los hogares no tienen y es la posibilidad de emitir deuda en los mercados (pagarés, bonos, etc.).

    Pero, como los bancos, el tipo de interés que necesitan ofrecer (en función de su nivel de riesgo) para conseguir inversores que adquieran los títulos de deuda que emitan, debe tener relación con los restantes tipos de interés vigentes en ese momento en la economía. Por ello se habla de primas de riesgo con relación a la deuda soberana de referencia.

    Por ejemplo, si una empresa tiene un riesgo elevado, debido al sector en el que opera o el nivel que ya tiene de deuda, y quiere emitir un bono a 10 años, deberá ofrecer un interés superior al que ofrecen los bonos del Estado de referencia a dicho plazo, ya que, de no ser así, los inversores preferirán adquirir estos últimos.

    ¿Cómo se establecen los tipos de interés de los bonos del Estado?

    Como en cualquier mercado, su precio es, en gran parte, el resultado de la oferta y la demanda. Si un Estado necesita emitir deuda pero tiene un déficit elevado que financiar o un riesgo político alto, habrá poco interés en adquirirla, debido al riesgo percibido. Por tanto, dicho Estado deberá emitir su deuda a un tipo de interés más alto para atraer a los inversores.

    Por el contrario, si el riesgo de un país se considera bajo porque su déficit está controlado y disfruta de una gran seguridad jurídica, podrá ofrecer una tasa de interés inferior al emitir su deuda. Este razonamiento, basado en el riesgo percibido, explica las diferentes tasas de interés que observamos en la deuda soberana emitida por distintos países, así como en la deuda corporativa.

    Los bancos centrales también pueden ejercer influencia en los tipos de interés de la deuda publica a través de uno de los instrumentos de política monetaria de los que disponen: la compraventa de deuda pública en los mercados. Cuando quieren reducir las tasas de interés de la deuda emitida por los países, compran deuda de estos. Al contribuir a incrementar la demanda, no es necesaria una remuneración tan alta y el tipo de interés cae.

    En cambio, cuando quieren elevar las tasas de interés de la deuda, la venden. La oferta de un mayor volumen de deuda en el mercado hace que deba hacerse a un tipo de interés más elevado para acaparar el interés de un mayor numero de inversores.

    Como puede observarse, el impacto de las variaciones de la demanda y la oferta de deuda sobre el tipo de interés es inverso. Si la demanda de deuda aumenta, su tipo de interés se reduce al haber más interés por adquirirla; si la oferta de deuda se incrementa, su tipo de interés bajará para atraer más compradores.

    Así pues, a través de los dos mecanismos comentados, operaciones de crédito o depósito a corto plazo y compraventa de deuda pública, se produce la transmisión de la política monetaria orquestada por los bancos centrales al conjunto de los mercados, influyendo en el nivel de las tasas de interés.

    ¿Cómo influye el tipo de interés en la inflación?

    La inflación, o nivel general de precios, es consecuencia del equilibrio entre la oferta y la demanda de bienes y servicios. Si la demanda crece y la oferta permanece invariable, los precios suben. Si la oferta se ve reducida por cualquier razón y la demanda permanece constante, los precios suben también.

    Cuando los tipos de interés están bajos se potencia el crédito y, por tanto, la demanda de consumo, a la vez que el ahorro resulta menos interesante porque no se remunera. Por el contrario, cuando los tipos de interés están en niveles elevados, el crédito sale más caro, lo que desincentiva la demanda e incentiva el ahorro, al estar mejor remunerado. Este es el mecanismo a través del que los tipos de interés impactan en los precios, influyendo en la demanda de bienes y servicios.

    Es cierto que la inflación que se está experimentando en Europa desde finales de 2021 es, en gran parte, una inflación ocasionada por restricciones en la oferta provocadas por la política china de covid 0, que ha paralizado su producción, y la invasión rusa a Ucrania, que está generando una guerra geoestratégica con repercusiones en la oferta y en los precios de las materias primas y energéticas.

    Pero también es cierto que entre 2009 y 2021 los tipos de interés se situaron en torno al 1 %, llegando a ser incluso negativos en el periodo 2016-2021, como consecuencia de una política monetaria expansiva que buscaba fomentar el consumo para paliar los efectos de la crisis financiera primero y de la pandemia –de efectos económicos descomunales– después.

    Las altas tasas de inflación registradas en la eurozona en 2021 y 2022 (5 % y 9,2 % respectivamente, medidas por el IPCA o IPC armonizado), y que continúan en 2023, hicieron saltar las alarmas. Inició entonces un cambio radical en la política monetaria del BCE, que trata ahora de al menos no alimentar los procesos inflacionistas por el lado de la demanda.

    Los efectos de la subida de tipos

    La subida de la tasa de interés oficial del dinero (que a través de los mecanismos ya discutidos se traslada al mercado) frenará la inversión de las empresas en activos productivos debido al encarecimiento de los créditos. Esto, a su vez, generará una disminución en la demanda de materias primas y energéticas, ayudando a la contención de sus precios.

    Ciertamente, esta menor inversión tendrá repercusiones en la generación de puestos de trabajo, lo que reducirá el consumo de las familias, que también se verá desincentivado por el incremento del coste de los créditos. Todo ello, en conjunto, contribuirá a frenar la escalada de precios, a costa de ralentizar el crecimiento económico y la creación de empleo.

    Y los tipos de interés, ¿volverán a bajar o seguirán subiendo?

    Parece razonable esperar variaciones en los tipos de interés oficiales dependiendo del contexto económico. No obstante, también resulta coherente que estos se muevan en torno a cierto rango y que solo ante coyunturas muy adversas, y de forma temporal, se salgan de él. Esto es así porque, en última instancia, los tipos de interés oficiales, establecidos por las autoridades monetarias, suponen una intervención en el funcionamiento del libre mercado regulado por la oferta y la demanda. Por supuesto, dicha intervención está justificada para corregir los fallos del mercado y conseguir un equilibrio más eficiente que maximice el bienestar social.

    Para delimitar ese rango adecuado, debemos pensar que el tipo de interés es el precio de equilibrio entre la demanda y la oferta de dinero. Un préstamo de dinero debe tener un precio (el interés que el prestamista recibe) que debe compensarle por tres conceptos:

    1. El coste de oportunidad por prestar ese dinero, ya que mientras lo presta no puede usarlo.
    2. El coste de la inflación, ya que esperará que la capacidad adquisitiva de ese dinero, cuando se lo devuelvan, sea al menos la misma que cuando lo presta.
    3. El coste por el riesgo asumido, pues el hecho de prestarlo hace que pueda que no se lo devuelvan. Por ello, a mayor riesgo percibido en el prestatario, mayor prima de riesgo en el tipo de interés.

    En un mercado donde se intercambia un bien con un valor, el precio de dicho bien rara vez será cero. Y esto es lo que ha pasado en el mercado del dinero en la última década: el precio del dinero ha sido cero, o incluso negativo, debido (en parte) al contexto de baja inflación del que ha disfrutado Europa, pero también a la política monetaria expansiva, que hizo que el precio del dinero estuviera por debajo de su equilibrio natural. Esto puede justificarse en un periodo corto y bajo unas circunstancias extremadamente adversas, pero no durante un periodo tan largo.

    Por tanto, no parece probable que el tipo de interés vuelva a los niveles de la última década sino más bien que siga elevándose progresivamente o que, en el mejor de los casos (si se produce una reducción drástica de la inflación, algo que parece poco probable) se estabilice en torno a su nivel actual. Debemos por tanto incorporar a nuestras expectativas, unas tasas de interés normalizadas más elevadas.The Conversation

    Laura Núñez, Directora del Observatorio del Ahorro Familiar de Fundación IE y Fundación Mutualidad Abogacía y Profesora de Finanzas, IE University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Una política fiscal más estricta

    Leo que un tal Nigel Chalk del FMI aboga por una política fiscal más estricta. La clase de respuesta que semejante desquicio suscita en mí, no lo debo verter en este artículo. Antes que nada ¿qué es una “política fiscal más estricta? El artículo de marras da un ejemplo: aumentar lo que les roban a los ricos, llamado impuestos. ¿Qué es un “rico”. ¿Será una persona con buen sabor, delicioso y tal? Y, en todo caso, ¿a quienes más van a desplumar, acaso a los que no tienen plumas? ¿Dónde colocas el límite entre rico y no rico? Ello es puramente especulativo y disparatado.

    Luego Chalk nos “ilumina con aquello de “contener la inflación y quietar así más peso a los bancos centrales en su política monetaria”. Dementes económicos como este nos han encauzado en la antesala de una recesión que bien podría llegar a ser la madre de todas las recesiones. Política fiscal es una bribonada gubernamental para robar más a unos para luego gastar más, disque para incentivar una economía Titanic.

    Por otro lado está la política monetaria, en dónde los bancos centrales (no Panamá) cambian la cantidad de papelitos falsificados (dólares o tal) y efectúan ajustes a las tasas de intereses bancarios; luego de lo cual se voltean y venden o compran lo que, hipócritamente llaman, “seguridades del tesoro”, para lograr un supuesto “control” inflacionario”. Curioso que eso hacen en muchos países aunque a fin de cuentas no funciona.

    Semejante demencia nos lleva a situaciones tan absurdas y ridículas como las del “Efecto Cantillon” que en 1755 Richard Cantillon sugirió que el dinero no es tan neutral nada. Que la inyección de dinero, papel o lo que sea, bien puede no tener efecto alguno a más largo plazo, y lo que sí hace es afectar de diversas maneras a diversos grupos económicos; tal como ciertos programas de “asistencia a los necesitados” que a fin de cuentas no ayudan sino todo lo contrario. Creer que la clase política típica va a asistir a los pobres es idiotez.

    Por ejemplo, cuando una banca central falsifica más papelitos y se los entrega a los bancos, esos $ van, antes que nada, a sectores más poderosos que los usan antes que la gente se de cuenta del efecto inflacionario. A medida que el dinero circula y ocurre la inflación, disminuyendo el valor de los papelitos falsificados, los menos cocotudos serán los más afectados.

    Los impuestos afectan aspectos económicos, sociales y políticos en nuestras vidas que ni siquiera vemos o entendemos. Tomemos el ejemplo de una familia que invierte en reubicar su restaurante y ello le da buenos resultados; pero con los “buenos resultados” vienen los impuestos aumentados, los cuales afecta el ahorro y la factibilidad de montar una sucursal. Y ni entremos a ver la inmensa variedad de impuestos y como producen recaudos repetidamente a través de la cadena transaccional. Te cobran cuando importas, cuando vendes, cuando declaras dividendos, cuando haces trasferencias y más. Pocos llegan a ver y entender los efectos de todo ello. Y ni entremos a ver aquello de las prestaciones, los salarios mínimos, controles de precio, vacaciones, etc.; en la formalidad, lo cual no aplica a la informalidad, que crece día a día.

    Pocos legisladores entienden o les importa lo económico, lo cual explica la cantidad de consecuencias no previstas que se generan. En muchos casos los impuestos a los ricos terminan aumentando brechas, ya que los más ricos tienen los medios para jugar la pacheca, pero no los pobres; y a todo ello los politicastros deambulan en tinieblas.