Etiqueta: intervención de la economía

  • El control de precios: una advertencia histórica y actual

    En 1971, C. Jackson Grayson lideró la Comisión de Precios durante el congelamiento decretado por Nixon y relató sus experiencias y fracasos sobre el control de precios, en Confessions of a Price Controller. Allí advirtió que:

    • Tratar de regular millones de precios con una burocracia humana es una misión imposible.
    • Las normas fueron arbitrarias y contradictorias, generando caos administrativo.
    • El control distorsiona los mercados, suprime inversión e innovación, y dirige la economía hacia la burocracia, no hacia el bienestar ciudadano.

    Hoy su advertencia resuena con fuerza ante el control de precios que como oleada,  resurgen en países desarrollados: desde Estados Unidos hasta Europa y Centroamérica.

    Tendencias globales en 2025

    1. Estados Unidos: medicamentos bajo control

    Durante la administración Biden y confirmada bajo Trump en 2025, se adoptaron medidas para fijar precios de medicamentos esenciales (insulina, monoclonales). Aunque buscan bajar costos, críticos advierten que:

    • Podrían disminuir la innovación farmacéutica,
    • Recaerían en fuertes disputas legales,
    • Funcionan como un control encubierto de precios con riesgos de efectos adversos

    Grayson habría advertido lo obvio: menos ingresos, menos I+D, menos avances médicos.

    2. Europa: energía y alimentos bajo corte regulatorio

    El debate sobre inflación ha llevado a Europa a considerar nuevamente controles de precios:

    • Hungría limitó márgenes en alimentos básicos al 10%, medida replicada por Croacia, Bulgaria, Grecia y Eslovaquia, como reacción a protestas sociales por alza de precios .
    • La UE estudia volver a imponer tope al gas, bajo la presión de industrias afectadas por aumentos desde la guerra en Ucrania.
    • En el Reino Unido y Polonia, persisten congelamientos en electricidad y gas, traducidos en costos para las arcas públicas y mercados distorsionados.

    Aunque justificadas como medidas sociales, estas intervenciones causan:

    • Escasez y reducen oferta,
    • Desincentivan inversión en energía,
    • Y crean una carga fiscal que recae en los contribuyentes.

    3. EE.UU. municipales: control de alquileres y más

    En Nueva York, la propuesta progresista conocida como “Zohranomics” plantea congelar alquileres en un millón de viviendas, abrir supermercados estatales e incluso transporte público gratuito.

    • Economistas alertan sobre riesgos de desinversión, fuga de capitales y escasez de viviendas.

    Grayson lo anticipó: los controles pueden asistir algunos sectores, pero tienden a generar efectos negativos en el mediano plazo.

     Lecciones de Grayson aplicadas hoy

    1. Complejidad implacable: los mercados se mueven demasiado rápido para controlar cada precio.
    2. Confusión normativa: reglas arbitrarias llevan a burocracias ineficaces.
    3. Carga administrativa: formularios fallidos, protocolos mal diseñados, burocracia inflada.
    4. Efectos perversos: menos oferta, menor innovación y mercado manipulado.
    5. Deslizamiento ético: el control se convierte en excusa para el dominio estatal.

    Grayson ya vio estas dinámicas en 1971; ahora volvemos a repetirlas.

     Conclusión de orden liberal y práctica

    El control de precios resurge como medida temporal ante inflación o crisis. Pero si algo enseñó Grayson es que tales controles:

    • No solucionan el problema básico —como la falta de ingresos reales o distorsiones estructurales—,
    • Pueden convertirse en trampas institucionales difíciles de desmontar,
    • Y socavan la autonomía del individuo y del mercado.

    La alternativa correcta no es legislar más precios, sino:

    • Fomentar competencia,
    • Facilitar transparencia,
    • Estimular producción real e inversión,
    • Reforzar esquemas de protección social desvinculados de controles.

    El pasado nos advierte: sin corrección de fondo, sin diversidad económica y sin límite ético, las intervenciones vuelven maneras prolijas del abuso. La verdadera recuperación requiere menos controles y más libertad.

  • A más gobierno más pobreza

    Dudo que podría excederme en mi constante criticar no sólo el desbocado poder gubernamental sino el desbocado tamaño de megalodón gubernamental. Y ¡ojo!, que no uso el término “estatal”, ya que estado, supuestamente somos todos y gobierno son los supuestos «servidores públicos», esos que poco sirven. El asunto está en ¿por qué no sirven? Y, la respuesta ya la di: porque se han o nos hemos excedido no sólo en el tamaño del aparato de gobierno sino en los encargos que le hemos o se han dado.

    Lo cierto es que, desde el momento en que una población permite el desbocamiento de su gobierno, dicha población está en problemas; ya que el aparato gubernamental es como un león glotón, que mientras más le das más quiere. Pero, no sólo eso, sino que dicho organismo estatal se va transformando y mutando en un monstruo que ya no sirve el interés de su gente, sino que sólo se enfoca en satisfacer su insaciable apetito.

    El elemento clave en todo esto es lograr que sean los ciudadanos, en su persona, en su familia, en el barrio y así, quienes atiendan y resuelvan sus vidas. ¡A cosas que jamás se delegan! La constitución la hace la gente, y le delega el cumplimiento de ello al gobierno. Pero, si, de salida, la constitución está mal constituida, allí comienza el problema. O peor, cuando una constitución, tal como la panameña, es tan torcida que instituye una absurda discrecionalidad a una abusadora clase política.

    Cuando hablamos del “mercado” estamos hablando de la relación entre ciudadanos, en dónde el poder estatal juega el papel mediador y no de ejecutor. Pero, cuando el gobierno pasa árbitro a jugador, se pone en marcha un proceso fatal; el proceso de juez y parte, permitiendo que el juez se quede con la mejor parte.

    Hay variedad de casos que ilustran el problema; tal como aquello del COVID o el Cambio Climático, que son como tantos males que, o no son tal como los pintan, o se curan con reposo y sopita de caldo de pollo; pero, ¡jamás con lobotomía!

    Cuando, como ocurre en Panamá, quien paga coima es quien se lleva la chuleta, entonces todo el mercado se prostituye. Me consta, ya que nuestra empresa perdió contratos ganados en licitación porque no “pagó”.

    Y ¡por supuesto! que los que menos tienen son los que más ilusión tienen de “¿qué hay para mí?” Es como el caso de los comederos para pájaros y tal, en dónde ya nadie trabaja en producir sino en ver qué “autoridad” es la que más promete dar lo que no le pertenece. Por algo en los años desde el COVID en nuestro patio son pocas las nuevas empresas que han sido creadas; sólo la informalidad y las botellas y garrafones.

    Desde 1751 ya personajes como el marqués d’Argenson habló del “laissez-faire”, que traduce “dejar hacer”. Tristísimo que luego de 271 años aún no veamos que dar al gobierno lo que es del gobierno y al pueblo lo que es del pueblo. En fin, los subsidios sirven, más que nada, para beneficiar a los politicastros y no a la población que, a la larga, sale perdiendo; ya que la verdadera riqueza es aquella que emana de la producción y no de la repartidera.

    Por otro lado, los precios deben obedecer o reflejar la realidad del mercado y no la codicia de los politiqueros. ¿Qué es más urgente, el aumento de salarios impuesto por agremiados o el logro de mayor empelo? Y, los bonos gubernamentales son un mecanismo destructor de la productividad y la riqueza. No es fácil de entender, pero es la realidad. En fin, sin una reducción del malgasto gubernamental, no hay salida.

  • Quien fracasa es el gobierno no el capitalismo

    «El capitalismo es un sistema que va por el trillo de la libertad de emprendimiento y no por la vía de dictámenes e intromisiones políticas alejados de lo moral».

    Hoy leí un artículo del Instituto Mises, escrito por George Ford Smith en el cual comienza señalando que la crisis económica inmobiliaria del 2008 se dio debido a que, como dijo en su momento el presidente Bush: “Wall Street se embriagó”; a lo cual añadió Peter Schiff diciendo: “Así fue; y quien puso el licor fue la FED”. Un año antes de la crisis del 2008 consulté un experto que me dijo estuvo en Wall Street y allá le aseguraron que no había problema alguno; que mis inversiones estaban seguras pues el gobierno no dejaría que nada malo ocurriera. ¿Quién iba a pensar que confiar asuntos económicos al gobierno era malísima idea?; ya que “gobernar” y “economía” ni riman ni conjugan.

    ¿Deben los gobiernos entrometerse en los asuntos económicos de la población o sólo velar por las mejores condiciones bajo las cuales los ciudadanos y extranjeros en nuestro país manejen sus asuntos económicos? Si fuésemos a tomar en serio nuestro mandato básico constitucional que en su artículo 282 establece que “el ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares” debía ser obvio que el gobierno no debía entrometerse. Lastimosamente, el mismo artículo luego de un “pero” y un punto y coma, se contradice o y agrega que “el Estado planificará el desarrollo económico y social…” supuestamente para “asegurar beneficios para el mayor número posible de habitantes…”; contradicción que es una barbaridad que abre las puertas al pillaje de los fondos públicos.

    Es risible que los izquierdistas del patio digan que Panamá es un país capitalista, ya que el capitalismo es un sistema que va por el trillo de la libertad de emprendimiento y no por la vía de dictámenes e intromisiones políticas alejados de lo moral. Si algo dejó claro el Título X de nuestra actual constitución, creada en la época arnulfista, fue el intento de volver a Panamá un país socialista, fascista, comunista, todos estos hijos del mismo padre, el colectivismo. Bien lo dijo Benito Mussolini, quien comenzó su carrera como editor de una revista socialista. Y ¿cómo olvidar que Arnulfo Arias admiraba a Hitler?

    El enredo de fondo germina con una población falta de buena educación o peor; una educación diseñada hacia el adoctrinamiento y el servilismo hacia los políticos y sus secuaces ladrones que dejan migajas al pueblo. ¿Cree el lector que el SUNTRAC y los funcionarios del magisterio público del MEDUCA cierran calles y luchan por una mejor educación? ¿Acaso luchan por sus clientes, los estudiantes? ¡Ja!, el colectivismo no tiene clientes.

    La pregunta que poco o jamás nos hacemos es ¿si la intromisión gubernamental política en lo económico nos conduce hacia una mejor economía o sólo sirve para facilitar el pillaje central? Es ceguera no ver que, hasta ahora, el intervencionismo, más que nada, ha servido para el pillaje. Y lo peor es que ni siquiera vemos o cuantificamos los daños colaterales de todo ello. ¿Cuánto cuesta el desorden vial, la mala educación, el mal transporte, agua, electricidad, etc.? Tristemente, hoy día, cambiar todo eso requeriría un «ejército Buqueles». No le envidio la tarea a Mulino.

    Toda actividad que dificulta la actividad del mercado causa daños terribles a la economía; más que nada del que menos tiene. Decir que el mercado fracasa es lo mismo que culpar la borrachera al licor. La medida de éxito empresarial que logremos hoy día en Panamá no es gracias a los gobiernos sino a emprendedores que saben sortear perversas leyes y autoritarismo gubernamental. Pero ¡cuidado!, que la cultura de intervencionismo pillaje central enquistada en nuestro país está herida y busca como sobrevivir.

  • Cuál Justicia Social?

    Lo que llamamos constitución en Panamá, desde su preámbulo, habla de “exaltar la dignidad humana, promover la justicia social…” y tal, pero, le pregunto al lector ¿sabes lo que es la justicia social? La llamada constitución no lo aclara; y digo “llamada constitución” ya que no estoy solo al opinar que dicho mamotreto no constituye sino el desorden económico y social; tal como está en el Artículo 78 que intenta establecer que:

    La Ley regulará las relaciones entre el capital y el trabajo, colocándolas sobre una base de justicia social y fijando una especial protección estatal en beneficio de los trabajadores.”

    ¿Tienes la mínima idea de la complejidad y magnitud de lo que son las “relaciones entre el capital…” ¿Quién rayos es don Capital y quien es el señor trabajo? ¡Nadie! Son los que se les ocurra y convenga a los nefastos “gobernantes” de turno. Son palabras y frases comodín que abren el camino a una discrecionalidad sin límites. Y es embuste total decir que “beneficia a los trabajadores”; no, a quien beneficia es a los ladrones del estado profundo.

    Más adelante la incoherente constitución en su Artículo 91 vuelve a la carga en el al decir que:

    La educación es democrática y fundada en principios de solidaridad humana y justicia social”.

    Y menos mal que aclararon que se trataba de “solidaridad humana”; imagínense si fuese solidaridad entre caimanes o mapaches. ¿Y qué quisieron decir que la educación sería democrática? La democracia supone ser el gobierno por el pueblo a través de los gobiernos electos; lo cual no tiene nada que ver con la educación. ¿Será la excusa para que el gobierno centralice la educación para mejorar su capacidad de adoctrinamiento y centralización? ¿Educar no es gobernar? Lo que compete a los gobiernos del estado es ver que no se hagan trampas en el mercado educativo y no ser ellos los tramposos.

    Y, finalmente, la tortuosa farándula de hemorragia verbal termina en el Artículo 284 que es una oda que enaltece el carácter comunista de la misma:

    El Estado intervendrá en toda clase de empresas, dentro de la reglamentación que establezca la Ley, para hacer efectiva la justicia social a que se refiere la presente Constitución y, en especial, para los siguientes fines:

    1. Regular por medio de organismos especiales las tarifas, los servicios y los precios de los artículos de cualquier naturaleza, y especialmente los de primera necesidad.

    2. Exigir la debida eficacia en los servicios y la adecuada calidad de los artículos mencionados en el aparte anterior.

    3. Coordinar los servicios y la producción de artículos. La Ley definirá los artículos de primera necesidad.

    Hay que ser osado, ingenuo o no sé qué para montar una empresa en un país en el cual la mafia gubernamental puede dictarte tarifas, los servicios y precios, exigir lo que el burrócrata cree es la eficacia de los servicios y la calidad; y, que pretenda coordinar los servicios y la producción… ¿Se da cuenta el lector el grado de desquicio al cual llegó el constituyente y quienes firmaron semejante mamotreto? Y ni hablar que aún hoy, en el 2025, habiendo reconocido lo terrible que es la constitución que padecemos, muchos estamos temerosos de que terminar con una peor de la actual, que lo único que constituye es el desorden; tanto así que ni han intentado cumplir a cabalidad con semejantes mandatos constitucionales.

    La actual constitución panameña no instituye el libre mercado sino la intervención del mercado por parte de la Cosa Nostra; lanzando a quienes se aventuran en la actividad productiva formal a las fauces de la jauría burrocrática del estado profundo.

  • Economistas y Gobiernistas no Conjugan

    Como bien lo señala nuestra constitución en su artículo 282: “El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares…”, lo cual no es sólo cierto sino fundamental; lastimosamente luego de un punto y coma la constitución se contradice agregando que el Estado hará lo que le venga en gana con la economía, lo cual demuestra con plena claridad el alma totalitaria de la clase gobernante en nuestro hermoso istmo.

    ¿Y cómo no va la economía a ser asunto de los particulares si su principio central y fundamental es ser el medio para mejorar el bienestar humano a título personal y de la familia, mediante la apropiación de bienes de consumo?: comida, ropa, cobija, casa, y tanto más; cosas cuya producción o captación no corresponde a los gobiernos del estado ya que para eso no son. Quien no se da cuenta de la enormidad de la faena de procurar y producir todos los bienes de consumo, bienestar y deleite humano está desasociado de la realidad; que es la carencia y cada quien sabrá lo que necesita, más no el gobierno.

    Los gobiernos comunistas en Rusia intentaron dictar la producción y fue inmenso fracaso; tanto así que cuando el gobierno ponía en venta los productos, tal como hace el IMA en Panamá, no tenían como determinar los precios y para ello usaban los catálogos de la Sears. El meollo del asunto y a riesgo de ser cansonamente repetitivo: el juego es para los jugadores y no para los gobernadores, cuya función es el arbitraje. Lástima que ni saben ni pueden arbitrar por estar ocupados en el pillaje.

    Los gobiernos del Estado no son el pueblo sino organismos creados por el pueblo para desempeñar una función de arbitraje. Y, ojalá no fuese necesario tener árbitros. ¿Acaso cuando joven no jugaste algún partido sin árbitro, que si uno hacia trampa los otros le caían a pelonera?

    Lo otro que se les escapa a casi todos es que el pueblo o la población es una masa amorfa o informe -sin forma; es decir, que carece de personalidad y carácter propio. Pero no así los gobiernos del pueblo o estado, que son, supuestamente, organizaciones piramidales con mando y jurisdicción. Los gobiernos tienen propósito, pero el pueblo, carente de personalidad y en conjunto no tiene propósito sino en su cultura; y eso, en Panamá, nos abre una Caja de Pandora. Bien lo dijo Bastiat:

    El estado es la gran entidad ficticia mediante la cual todos buscan vivir a costillas de los demás.”

    Y precisamente eso es lo que debe evitar la población; el caer en semejante ficción que conduce al servilismo. Prueba de ello la tenemos en las narices; vale decir, en el crecimiento desbocado del tamaño de los gobiernos, en los cuales tantos buscan acomodo partidario.

    Y, por otro lado, está la naturaleza humana que no podemos extinguir así no más. Me refiero a que, a cada presidente, ministro, diputado, y tal, siendo humano, que busca mejorar su condición personal, le será más que difícil separar esas inclinaciones de su tarea como autoridad. Pero no sólo están las autoridades gubernamentales sino todo el ensamble del funcionariado que fácilmente se convierten en las rémoras de los gobiernos convertidos en tiburones de rapiña. El instinto de las entidades gubernamentales es crecer y crecer.

    En fin, gran cantidad de economistas se han integrado al estado profundo en la función de consejeros y promotores del estado regalón. Estos amiguitos del centralismo se la pasan inventando argumentos mafá que promueven el crecimiento desmedido del aparato gubernamental. Y… como preguntó uno por allí: “¿Cuál es la diferencia entre un economista y un viejo senil? El economista es el que tiene la calculadora en mano.

  • La Economía de Burbujas y del Engaño: La Economía Populista

    En EE.UU. muchos culpan a Trump, entre otras, de ser el creador de la economía de burbujas o populista que padece los EE.UU.; situación que se asemeja mucho a la realidad económica panameña populista que hoy hereda Mulino. Las “burbujas económicas” o especulativas o financieras, se caracterizan por un aumento irreal o engañoso de los precios de bienes. Las causas o factores que contribuyen a inflar los precios son variados pero quizá el peor factor se da cuando los gobiernos son los gestores de la burbuja del engaño; tal como ocurrió con la crisis inmobiliaria del 2008 en EE.UU. en la cual ciertas agencias gubernamentales se convirtieron en garantes de última instancia de los préstamos hipotecarios. Pero también están las economías populistas, que también crean burbujas como pompas de jabón que brillan en lindos colores hasta que se rompen salpicando grasas.

    En el caso de la crisis o burbuja inmobiliaria populista que pretendía subsidiar el sueño estadounidense de un hogar para todos; nadie se preguntaba si los subsidios son una función gubernamental legítima y sostenible. A juzgar por la crisis del 2008, la cual hoy en el 2024 no se ha subsanado pues sólo se emparchó, aumentó y complicó, debía ser obvio que no es algo en que se deben involucrar los políticos y las razones sobran.

    La caridad y la subsidiaridad corresponden al prójimo, que, por estar próximos conoce y puede ayudar o subsidiar. Tal ocurre con nuestros hijos y abuelos; o, con la viuda de al lado a quien se le murió el marido y no tiene como alimentar a sus hijos. Ya sea que uno los ayude o el barrio, la iglesia y tal. Pero, en la medida en que los problemas dejan de ser “próximos” o del prójimo, la tentación es la de endilgárselos a las maras políticas; lo cual nos va metiendo en terreno cenagoso.

    El colapso inmobiliario del 2008 va por ese camino de malandar, de endilgar a las maras políticas lo que no es gobierno, pero que éstas aman pues son las llaves del gallinero o el corral dónde encierran a sus víctimas. Así, tal como ha ocurrido con la CSS, nos metemos en un callejón sin salida. ¿Crees que desde 1941 que se creó la CSS ninguno de los economistas y mafiosos gubernamental sabía que se trataba de una estafa piramidal? ¿Hasta dónde puede llegar la ingenuidad, la ignorancia y el engaño? Algunos llamamos a todo ello “la ladera resbalosa hacia el servilismo”.

    Hoy, agarraditos de las manos subimos la cuota obrero patronal de 4.25 a 7.25 diciendo, los graduados del NODUCA que sólo es un aumento de 3 puntos porcentuales. ¡El aumento entre 4.25 y 7.25 es de 70%! Digan que es el único parapeto posible dada la terrible realidad política imperante que hemos heredado de una historia de desgobierno y lavado de cerebro MEDUCA; pero no le llamemos “solución”.

    Pero si remiendas por un lado, dejas un enredo por otro; que al menos 1/3 de las pocas empresas formales que quedan en el país están al borde del colapso y apenas logran subsistir al asedio burrocrático y a los descuentos a viejitos, salarios mínimos y tal. Si entran más viejitos de la cuenta, el negocio no gana ese día. Ahora todos los formales tendrán que aumentar su cuota del IVM en 70%. Conozco una empresa que acaba de aumentar a todo su personal.

    En fin, buen gobierno es lograr que el emprendimiento y la economía sean de los ciudadanos y no de los zorros del gallinero; que han sido buenos en el negocio del pillaje pero no en el negocio de dejar negociar en libertad.

     

  • Menos Mal que Tenemos Economía Informal

    En Panamá, tanto los gobiernos del estado como los medios de información y los grupos que idealizan el confisca parte y reparte para quedarse con la mejor parte, ignoran o peor, burlan la libertad capitalista con el propósito de favorecer el intervencionismo central politiquero que es el fétido manantial de su corrupción. Es común ver los artículos mediáticos que culpan a lo que ellos llaman “la economía informal” de los problemas de pobreza, tal como la falta de seguridad social, transporte, alimento y más. Y ¡por supuesto! que ese cuento es fácil de tragar ya que se cuela por las sendas del peor de los pecados que es la envidia y el deseo desordenado de resolver las carencias personales aunque sea pisoteando las de otros.

    Según Iniciativa en Panamá Sin Pobreza, la economía informal casi alcanza el 50%, aunque hay quienes, como yo, aseveran que es mucho mayor; entre otras, dado que dentro de la supuesta formalidad hay un buen grado de informalidad, de tantas empresas, particularmente pequeñas, que buscan desesperadamente como sobrevivir los embates de la burrocracia gubernamental. Y lo tristísimo de ello es que casi nadie apunta o destaca que tanto la formalidad como la informalidad son calificaciones subjetivas y hasta hipócritas; tal como cuando se dice que la informalidad es mala y la formalidad buena.

    ¿Qué hay de malo en ganarte la vida por la vía que llaman economía informal, cuando ir por lo formal es imposible? En todo caso, ¡menos mal! que existe la vía informal. Y es que como bien apunta el joven boliviano Sergio López -ecónomo graduado en la Universidad de Arkansas, quien estudia la historia de Bolivia y más, “las estadísticas denotan la naturaleza arraigada en las políticas estatales y su impacto socioeconómico perjudicial.”

    Sergio López también señala algo más tétrico que yo veo también tenemos en Panamá: “Bolivia tiene una sicosis estatista destructiva que parece imposible de ser revertida y que les lanza de manera eterna en un abismal ciclo de una crisis tras otra.” En Panamá yo la he venido ventilando en mis apuntes como columnista de diversos medios como el fenómeno del “no a la privatización”; ya que si no quieres empresa privada… ¿¡Qué rayos quieres!? Obvio, pues la única alternativa es la del estatismo o marxismo. O peor, al “maleanterismo político”.

    Recién escuché al presidente Mulino quejarse de que resulta casi imposible para un informal inscribirse en el programa de IVM individual; lo cual es absurdo y confirma lo que vengo señalando. En Panamá es común decir que “los empresarios también andan con la corrupción”. ¡Por supuesto!, ya que todos estamos inmersos en la burrocracia y quien no paga la coima lo llevan a la quiebra.

    Lo otro que me saca de quicio es escuchar: “Ojalá Mulino resuelva todo…” ¡No!, mis estimados hermanos; Por más bien que apunte Mulino, él no es mago. Si los panameños rechazamos las verdaderas soluciones, no hay salida. Y, por otro lado, pocos saben o se atreven a proponer verdaderas soluciones a los problemas; ya sean de la CSS, de la educación, etc. ya que todas resultan impopulares. Es como ocurre con la Mina de Cobre que la quieren cerrar en vez de arreglar; con lo cual vamos a causar mayor daño económico y ambiental que lo que produjeron los corruptos políticos que nos metieron en el jaleo.

    Salir de los enredos en que nos hemos metido no será nada fácil y habrá que tomar medidas muy duras de tragar. Las soluciones existen pero no será posible si preferimos seguir con el “bien cuidao” politiquero. Algo de esto habló Rubén Castillo con un mensaje dirigido a “quienes amenazan con salir a las calles… a imponer criterios”, pero no soluciones.

  • Desplome Bursátil Japonés desde la Perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía

    El 5 de agosto de 2024, los mercados japoneses sufrieron un desplome bursátil significativo, con el índice Nikkei 225 experimentando la mayor caída de un solo día en su historia. La caída del 12.4% en el Nikkei fue impulsada por una combinación de factores, incluyendo el fortalecimiento del yen y datos económicos decepcionantes de Estados Unidos que avivaron temores de una recesión en la mayor economía del mundo. Esta crisis se extendió a otros mercados asiáticos y europeos, provocando un pánico global en los inversores. Analicemos este fenómeno desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía, que ofrece una interpretación única de las causas subyacentes y las posibles soluciones a tales crisis.

    Contexto Inicial

    El desplome japonés fue precipitado por varios factores. El yen se fortaleció significativamente, afectando negativamente a las exportaciones japonesas. Además, un informe de empleo débil en Estados Unidos aumentó los temores de una recesión, lo que llevó a una venta masiva en los mercados globales. Las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente también añadieron incertidumbre al entorno económico global.

    Perspectiva Austriaca sobre los Ciclos Económicos

    Para la Escuela Austriaca, los ciclos económicos son principalmente el resultado de la manipulación gubernamental de la oferta monetaria y las tasas de interés. En Japón, el Banco de Japón ha mantenido políticas monetarias extremadamente laxas durante años, con tasas de interés cercanas a cero. Esta política ha fomentado una expansión artificial del crédito y una burbuja en los mercados de activos. El reciente aumento de las tasas de interés, aunque necesario, ha desencadenado una corrección abrupta, revelando las malas inversiones realizadas durante el periodo de dinero fácil.

    Impacto de las Tasas de Interés Artificialmente Bajas

    Los economistas austriacos advierten que las tasas de interés bajas distorsionan las señales del mercado y fomentan la toma de riesgos excesivos. En Japón, muchos inversores habían dependido de un yen barato y tasas de interés bajas para financiar inversiones arriesgadas. Con el reciente incremento de las tasas, estas malas inversiones han sido expuestas, llevando a una rápida liquidación de activos y una caída en el mercado.

    Crítica a la Política Monetaria y la Inflación

    Muchos analistas internacionales mencionan que el informe de empleo débil en Estados Unidos y la percepción de que la Reserva Federal actuó demasiado lentamente para reducir las tasas de interés exacerbaron la caída. La Escuela Austriaca critica fuertemente la manipulación de las tasas de interés y la expansión del crédito para combatir la inflación. Sostienen que tales políticas crean una falsa prosperidad que eventualmente lleva a crisis económicas. La reciente inflación, que ha aumentado los precios de bienes esenciales, es vista como una consecuencia inevitable de estas políticas.

    Geopolítica y Riesgo Económico

    Las tensiones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente, también juegan un papel importante en la volatilidad del mercado. Los economistas austriacos reconocen que los eventos políticos pueden tener efectos significativos en los mercados, pero argumentan que una economía sólida, basada en principios de libre mercado y dinero fuerte, es más resiliente frente a estos choques.

    Soluciones Propuestas por la Escuela Austriaca

    Desde la perspectiva austriaca, la solución a largo plazo para evitar crisis similares es reducir la intervención gubernamental en la economía. Se aboga por un sistema de dinero sólido, como el patrón oro, para evitar la manipulación monetaria y las burbujas de crédito. También se insiste en que las tasas de interés deben ser determinadas por el mercado, no por decisiones centralizadas, para reflejar mejor las condiciones económicas reales.

    El desplome del mercado japonés y la reacción global subsecuente son vistos por la Escuela Austriaca como el resultado de políticas monetarias distorsionadas y una excesiva intervención gubernamental. La reciente corrección del mercado es una consecuencia inevitable de años de expansión artificial del crédito y tasas de interés bajas. Para evitar futuras crisis, los economistas austriacos sugieren un retorno a principios económicos más sólidos, con menos intervención gubernamental, tasas de interés determinadas por el mercado y un sistema de dinero fuerte. Este enfoque, fomentará una economía más estable y resiliente a largo plazo.

  • La Libertad Económica en las Ideas de Juan Bautista Alberdi

    Juan Bautista Alberdi, uno de los grandes pensadores y juristas de Latinoamérica del siglo XIX, dejó un legado perdurable a través de sus ideas sobre la libertad, la economía y el papel del Estado. Una de sus citas más memorables dice: «¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra.» Esta frase encapsula de manera brillante su visión sobre la libertad económica y la relación entre el Estado y la creación de riqueza. En este artículo, desglosaremos esta cita, explorando sus implicaciones y el contexto en el que Alberdi desarrolló sus ideas.

    La Metáfora de Diógenes y Alejandro

    La referencia a Diógenes y Alejandro el Grande es una metáfora poderosa. Según la leyenda, cuando Alejandro Magno encontró a Diógenes, un filósofo cínico conocido por su austeridad, le preguntó si podía hacer algo por él. Diógenes respondió: «Sí, apártate, que me tapas el sol.» Con esta respuesta, Diógenes subrayaba la importancia de no ser obstaculizado por el poder para vivir su vida conforme a sus principios.

    Alberdi utiliza esta metáfora para ilustrar su creencia de que la riqueza se genera mejor en un entorno donde la ley y el gobierno no interfieren excesivamente. Así como Diógenes solo quería que Alejandro no le hiciera sombra, Alberdi argumenta que la riqueza florece cuando el Estado no impone trabas innecesarias al emprendimiento y la actividad económica.

    Libertad Económica y No Intervención

    En el contexto de Alberdi, la cita refleja su fuerte defensa de la libertad económica y su crítica a la intervención estatal. Alberdi creía que para que la riqueza se produjera y creciera, era esencial que el Estado no la obstaculizara con regulaciones excesivas, impuestos desmesurados y restricciones burocráticas. Esta visión se alinea con los principios del liberalismo clásico, que aboga por un mercado libre y un gobierno limitado.

    Para Alberdi, la intervención estatal excesiva crea un entorno económico opresivo que ahoga la innovación, desalienta la inversión y frena el crecimiento económico. La libertad económica, en su opinión, es la clave para el desarrollo y la prosperidad de una nación. Esta idea está presente en su obra más influyente, Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, donde defiende la necesidad de un marco legal que promueva la actividad económica sin imponerle barreras innecesarias.

    El Rol del Estado en la Economía

    Sin embargo, Alberdi no abogaba por una ausencia total del Estado en la economía. Reconocía que el gobierno tiene un papel crucial en la creación de un entorno que proteja los derechos de propiedad, asegure el cumplimiento de los contratos y mantenga el orden público. Lo que criticaba era la interferencia excesiva y la creación de obstáculos que impidieran a los individuos y a las empresas prosperar por sí mismos.

    Esta distinción es fundamental. Alberdi veía al Estado como un facilitador de la libertad económica, no como un director de la actividad económica. En su visión, el mejor papel que puede desempeñar el gobierno es establecer un marco legal claro y justo que permita a las fuerzas del mercado operar libremente. La protección de los derechos individuales y la promoción de la justicia eran, para Alberdi, las funciones legítimas del Estado.

    Relevancia Contemporánea

    Las ideas de Alberdi sobre la libertad económica siguen siendo relevantes en el mundo actual. En una era de globalización y mercados interconectados, los países que han adoptado políticas de libre mercado han experimentado, en general, un crecimiento económico más rápido y sostenido. Sin embargo, también existe el desafío de encontrar el equilibrio adecuado entre la libertad económica y la regulación necesaria para proteger el intercambio pacífico y evitar abusos.

    La cita de Alberdi nos recuerda la importancia de no permitir que el Estado se convierta en una sombra que obstaculice el desarrollo económico. En lugar de ello, el gobierno debe ser un aliado que facilite y promueva las condiciones para que la riqueza se genere y se distribuya de manera justa y equitativa.

    En un mundo donde las políticas económicas siguen siendo un tema de debate constante, las ideas de Alberdi ofrecen una guía valiosa para fomentar la prosperidad y el desarrollo sostenible.

  • El manantial de los monopolios

    La tendencia monopólica es una de las realidades más controvertidas en las sociedades, aunque pocos reflexionen en ello. En Panamá, hemos visto como desde la misma ley se han ido creando monopolios en las actividades económicas tal como el reservarlas para los nacionales. Desafortunadamente, poco o nunca se debate el tema en los medios en cuanto a si tales normas monopólicas favorecen o no a la comunidad; y la respuesta va emergiendo tan pronto como vemos que semejantes leyes no emanan desde las operaciones de la economía del mercado sino de la acción deliberada por parte de la politiquería gubernamental que busca satisfacer intereses de grupos y partidistas.

    Muchos acusan que los monopolios son inherentes al capitalismo, lo cual es trompeteo socialistoide. El rol del buen gobierno es mantener la paz evitando las acciones aviesas, la trampa; y, si no cumple con tal función básica, no tiene sentido que se dedique más nada.

    La constitución panameña al dar el primer paso en su preámbulo, declara: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…” El inmenso reto del propósito de fortalecer la nación garantizando la libertad, es que los humanos somos ingeniosos a la hora de tomar atajos aviesos para lograr aquello que creemos nos favorece, aunque a menudo no es así y resulta puro espejismo.

    Si creemos que la libertad es el primer paso, debemos tener alguna idea de lo que es la libertad. ¿Acaso los monopolios son compatibles con la libertad? Acaso nuestras leyes laborales respetan la libertad. ¿Cuándo se dictan salarios mínimos estamos respetando la libertad y favoreciendo un sano desarrollo económico?

    ¿Acaso nuestra legislación laboral promueve la inversión extranjera? COPA, que la mayor parte de su negocio es externo, no podría existir sin personal extranjero; lo mismo que las grandes inversión industrial, inmobiliaria, turística y tal, que mayormente son de afuera. En fin, Panamá debe enfocar sus políticas y leyes más allá de lo interno, lo cual no es contrario a la clase trabajadora nacional sino benéfico.

    Para el marxismo o sus derivados, está la premisa de que la libertad económica favorecerá a algunos y no otros y producirá monopolios abusivos. Lo que no ven es que muchas leyes anti monopolio pueden ser contrarias a la libertad laboral; la cual poco se toma en cuenta.

    Otro gran problema de leyes que supuestamente protegen a los trabajadores y evitan monopolios, es que terminan siendo muy vagas o ambiguas, creando confusión; y la confusión es lo que más ahuyenta a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

    Y entonces están los sindicatos los cuales terminan siendo los monopolios más perjudiciales a la población en general y a los sindicalizados en particular. Ni hablar que a los pocos favorecidos con privilegios políticos alejados del mandato constitucional de libertad. Y en ello aparece la violencia que típicamente se les perdona cuando cierran calles y tal. O la obligación de pagar cuotas sindicales aunque no pertenezcan al sindicato. A fin de cuentas, ninguna clase de monopolio sindical es posible sin la ayuda de una politiquería viciosa e interesada.

    Debemos distinguir entre el sindicalismo compulsivo y el no compulsivo, dado que el segundo, que no goza de privilegios, es buen actor en la economía. En resumen, la función gubernamental es mantener la paz y jamás debe prestarse como agencia de repartir canonjías y ventajas. Y, el otro abuso que es endémico en Panamá lo tenemos en las empresas que no son ni gobierno ni privadas, sino todo lo contrario, tal como lo diría Tres Patines; las cuales poco invierten en modernizar porque le restan ingresos al socio central.