Etiqueta: intervención de la economía

  • Caminos deprimentes

    Disculpen el escrito desalentador pero mejor que pongamos atención a los caminos que tomamos, a ver si evitamos la devastación. Me refiero a la actuación política demagógica y delictiva que ha permeado a la actividad bancaria y bursátil, predisponiendo a la misma población planetaria a una depresión económica sin igual. Todo el drama de crisis económica actual fue sembrado hace más de un siglo con la ideología de un supuesto progresismo que en realidad era y es regresismo; veamos.

    Desde el 2020 la reserva federal de los EE.UU. que había bajado los requerimientos de las reservas bancarias a cero por ciento; lo cual quería decir que los bancos dejaron de tener límite en cuanto a las reservas para hacer frente para apagar conatos de incendio económico y no dar lugar a conflagraciones mayores. El lado oscuro de semejante medida, cuya justificación la apodaron de incentivo a la inversión, es que con ello se da un gran aumento en la emisión de papel moneda; a tal grado que entre el 2020 y el 2021 dicho suministro aumentó en un 35%.

    Según parece, ya ni a los gobiernos ni a buena parte de la comunidad parece importarle el endeudamiento; pero… ¡vaya! si chillan con el aumento de los precios o, mejor dicho, la disminución del valor del dinero que mal llaman “inflación”. Los efectos de semejante estupidez colectiva son inimaginables y escapan a la gran mayoría; para muestra un diminuto botón: En casa ya no compramos posturas de gallina sino cosechamos las que nos dan las cuatro gallinitas que tenemos en el patio. Y ya no queremos las posturas del súper dado que no se comparan en sabor con las de casa. Moraleja: ¿qué creen que pasará con la industria avícola si esta tendencia sique en aumento?

    ¡Ah sí!, y como ñapa ya en nuestro patio no hay alacranes, culebras, cucarachas y otras sabandijas pues las hemos engullido. Es decir, nuestras gallinitas las convirtieron en deliciosas posturas.

    La crasa estupidez de la Fed fue la adopción de la política de ‘relajamiento cuantitativo’, o como me gusta apodarle, “relajo cuantitativo”, que consiste en, entre otras, crear dinero de la nada para, disque, incentivar y rescatar a los negocios malos o como les apodaban: “too big to fail”, que traduce a “muy grandes para dejar que quiebren”. ¡Qué lindo!, salvan a los grandotes y al rayo con los medianos y chiquitos. Las nubes tormentosas que ya acechan son el resultado directo de toda esta política demencial y corrupta.

    Quizá la mejor forma de entender lo que ocurre hoy es estudiando a la Gran Depresión estadounidense ocurrida entre 1929 y 1939, la cual tuvo efectos por todo el mundo. Si así fue entonces, imaginen como sería hoy día. Y es que las depresiones económicas siempre salen luego de un boom económico insostenible; en el caso presente, insostenible dado que fue artificial o artificioso. Existe una íntima relación entre las tasas de intereses y los ahorros, esos que son vitales. En períodos de sana actividad económica la gente ahorra y consume: restaurantes, ropa, viajes, etc.

    El chiste con el putrefacto intervencionismo central se da cuando el gobierno hace andar las imprentas del dólar y luego dan a ciertos bancos facilitando que estos presten a bajos intereses. Así, la gente siente que la economía y el país va viento en popa ya toda vela, cuando, en realidad lo que ocurre es que se están sembrando tempestades; tal como las sembró en Panamá Martinelli.

    En síntesis, los desastres económicos los siembra el intervencionismo central politiquero. Simplemente no entendemos que los gobiernos no están para que les demos las riendas del dinero.

  • La ilusión socialista

    La “ilusión” nos llega del latín illusîo, que se refiere a una imagen, idea o ideología que surge de la imaginación y que típicamente es engaño alejado de la realidad. Tristemente, hay muchos ilusos a punto que, según Gallup, en los EE.UU. el 65%% de los llamados “democrats” y el 39% de los estadounidenses favorecen la doctrina socialista, en mayor o en menor grado. Pero el hecho de que muy pocos puedan definir lo que es el socialismo nos lleva a concluir que se trata de una ilusión.

    Un caso ilustrativo, que nos cuenta David Boaz del instituto CATO, es el caso del senador Bernie Sanders quien, al defender su socialismo manifestó que desearía que los EE.UU. fuesen más como Dinamarca. Curioso que el primer ministro de Dinamarca rápidamente aclaró que “Dinamarca está lejos de tener una economía planificada. Que Dinamarca tiene una economía de mercado.”

    Antes de proceder, veamos mejor lo que es el socialismo. De salida, el socialismo es lo contrario al liberalismo; a pesar de que lo contradiga la enciclopedia filosófica de Stanford al decir que se trata de libertad individual. La realidad es que hablar de libertad individual o personal (de la persona) es hablar de libertad económica; es decir, quien economiza es la persona y no el estado y sus gobiernos. Economía de mercado es la división del trabajo que se logra con el mercado; pero no cuando éste es torcido por gobiernos infectados con politicastros.

    Otro aspecto interesante que define las diferencias entre la mentalidad o ilusión socialista del liberalismo la tenemos en que el dinero es producido del mismo modo que se producen los demás productos y servicios en un mercado desembarazado; vale decir, que una banca central jamás debe controlar e imprimir dinero al infeccioso y destructivo antojo policastrense. Y no busques la definición de “policastrense” pues la acabo de inventar.

    Para discutir con los acólitos de Bernie Sanders sobre lo que es el socialismo, comencemos por aclarar que se trata del control gubernamental sobre los medios de producción; lo cual aflora con bastante claridad en la constitución panameña en los artículos 282 y 284, que dicen cosas como: “El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares; pero el estado las orientará, dirigirá, reglamentará, reemplazará y creará…” según sea el interés del maleante de turno. Y el 284, que dice: “El estado intervendrá en toda clase de empresas… para hacer efectiva la justicia social… Regulará… las tarifas, los servicios y los precios, los artículos. Exigirá la debida eficacia… calidad… Coordinará los servicios de la producción.” Y luego de eso, un arroz con pollo y medio tamal.

    La otra es la nacionalización de las industrias, tal como en Panamá que tenía su línea aérea y otras empresas que no corresponden al propósito de gobernación y, que aún en el 2023, siguen existiendo empresas cuyo accionista es el gobierno; quien sea que es el Sr. Gobierno. Es la centralización de hospitales, escuelas, y mucho más. O, más allá en el camino hacia la servidumbre, encontramos entuertos gubernamentales que, supuestamente, distribuyen los ingresos; es decir, los reparten “equitativamente”. Y ni hablar del nombrecito: “Estado benefactor”. En el fondo no es otra cosa que el igualitarismo irreal y destructivo; ya que no se logra igualdad repartiendo lo que otros producen.

    En fin, creer que destruyendo al productivo vamos a ayudar el improductivo no le llega ni cerca a la bobería; y, sin embargo, por allí andan los oleajes de esas ilusiones. Otra cosa es enfrentar el juega vivo y la corrupción; lástima que los líderes socialistas, y ni hablar los comunistas, siempre hacen compinche con los empresarios coimeros. Y, como todo ello es ilusión, todo el que se queje se convierte en aguja que puede romper la absurdas pompas de jabón y debe ser eliminado.

  • Sobre la «vieja excusa del libre mercado»

    Vale la pena analizar un comentario en Twitter que lee:  “La vieja excusa del libre mercado para torcer leyes y evitar regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia. Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    Al leer, releer y analizar lo escrito, logramos un atisbo a una lúgubre realidad cultural panameña y de muchos otros lares; en donde aflora la falta de entendimiento de lo que es libertad y mercado. Pero, quien dijo lo anterior tiene un cachito de razón al decir “la vieja excusa…” Sí, no cabe duda de que los malos gobernantes y sus acólitos se valen de lo bueno y lo tuercen hacia sus putrefactos propósitos. Ahondemos en lo dicho.

    Al decir “la vieja excusa del libre mercado”, leo que la autora admite una de dos cosas: a) Que el mercado no es libre; o b) Que la ideología del libre mercado se presta para torcer las cosas.

    Seguidamente habla de “…evitar las regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia.” ¡Epa! Ese no es el objetivo medular del mercado libre. Pero aún aquí lo autora no se pronuncia expresamente en contra de la liberad del mercado; lo cual queda a la luz de “la vieja excusa”.

    Pero, en el siguiente párrafo el perico se cae de la percha al decir: “Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    La libertad, no sólo del mercado sino de todo lo demás está inscripta en la misma Creación del Universo. Los humanos, en la Creación engendramos el albedrío, el don del bien y del mal. Sin ello la humanidad zozobra. La libertad social de intercambios voluntarios no está centrada en la “acumulación del capital”; al menos no como parece inferir la autora. Primero, debemos entender lo que es el capital, que definitivamente no sólo dinero; dado que el mayor “capital” humano no llega por intermedio del vocablo derivado de capitalis que es cabeza. Y, la buena cabeza debía entender que el mayor capital humano es la acumulación del conocimiento del universo. En economía hablamos de la productividad y no del dinero; siendo este último sólo un medio.

    Al hablar de “bienestar y equilibrio natural del cual dependemos”, habría que ver que quiere decir. Para mí, el “equilibrio natural” se logra mediante la libertad, mientras que las “regulaciones”, si son buenas, son el medio para un buen derrotero.

    Todo lo anterior lo leía en Twitter y es precisamente allí dónde podemos encontrar un atisbo de cómo la putrefacta gobernanza va infectando y trastocando el libre mercado. Menos mal que Elon Musk tuvo el coraje de invertir 40 millardos para rescatar a dicha empresa que había sido secuestrada por los bastardos apetitos del estado profundo.

    Y, en Panamá tenemos un monopolio de la podredumbre gubernamental; particularmente cuando en la cuna de la libertad de pensamiento, palabra y expresión de fe, vemos lo que ocurre hoy día, cuando las agencias de gobierno se han puesto al servicio de los más torcidos.

    Mucho peor es ver que en EE.UU. tanto como en nuestro patio, demasiados empresarios andan chuecos, ya que si no lo hacen pierden hacha calabaza y miel. Me consta, pues los gobiernos quebraron mi empresa cuando rehusamos pagar coimas. Algunos “empresarios me han dicho: “John, lo que pasa es que no sabía hacer “negocios”. Y sí, lo admito.

    Hemos sido ingenuos al pensar que con las nuevas tecnologías de la información y comunicación sería más fácil ver todo. ¡Sorpresa!, y más vale que pongamos atención… los adelantos tecnológicos han servido para aumentar la capacidad no sólo del bien sino del mal.

  • Odio al mercado

    Hace buenos años camino a casa escuché en la radio a un ciudadano que se refería a algo de dijo un tal John Bennett por la TV, acerca del libre mercado. La crítica del ciudadano era que en un libre mercado los más ricos siempre llevaban ventaja; lo cual es cierto, pero lo que obviamente no entendía el ciudadano es que la manera de nivelar el campo de juego no es por intermedio de los zorros del gallinero estatal. Y, sí, el gobierno existe para evitar los crímenes y abusos; lástima que ese mandado lo tuercen al punto de que son los gobiernos que se vuelven abusadores.

    Se trata de una crítica basada en la falsa premisa de que quitando al que más tiene se ayuda al que menos tiene. O, visto con otro enfoque: se trata de una crítica más existencial que ética; lo cual se derrama al campo del vacío cuando la persona no encuentra sentido a su vida.

    Es en el campo del ‘dejar hacer’ o “laissez faire” o mercado, que nos topamos con el rechazo de quienes no saben hacer. Y, lo que debíamos enfocar es la mejor manera de enseñar a hacer; lo cual no se logra por intermedio de más instituciones estatales, esas que no dejan hacer. Es el caso del padre que no deja al hijo montar la bici. ¿Cómo va el pobre a salir del pozo de la pobreza sin las herramientas del caso? Lo cual, definitivamente no sería por medio de la intervención gubernamental en MEDUCA y mucho más.

    La pervertida Constitución panameña en su preámbulo inicia llamando a la defensa de la libertad; para luego contradecirse con “peros” y la intromisión gubernamental en materias que no son propias de la buena gobernanza. Fue durante la Dictadura lo que los milicos querían,  ya que habían logrado el poder de las armas, pero no el económico.

    Y sí, el mercado libre es una jungla que al internarnos en ella nos lanza inmensos retos; pero así es la vida y la solución no es intervención castrense ni castrante. No se aprende a ser buen cazador si por delante va un politicastro ladrón disque abriendo camino con machete ajeno. Para ser exitoso hay que ser productivo y rara vez veremos instituciones gubernamentales productivas.

    El “éxito” de la mayoría de funcionarios gubernamentales se basa en su habilidad en complacer favores políticos; lo cual muy poco o nada tiene que ver con favorecer al ciudadano. En la buena ferretería, el éxito, aquel del cliente que regresa, depende del buen servicio del dueño y sus vendedores; lo cual me consta habiendo trabajado como vendedor en Novey por mucho tiempo. Lo curioso y triste es que, por un lado, los ciudadanos vean al gobierno como un ente cuasi divino, una Santa Claus, mientras, al mismo tiempo dicen que nada lo hacen bien; es una contradicción fatal.

    Se logra buena economía cuando valoramos acertadamente las funciones económicas, tanto de parte del estado como de los ciudadanos. Pero, cuando nuestras valorizaciones son irreales, tal como creer que Papachú estado o tal o cual político ladrón es la solución, ciertamente vamos para Patacón.

    Cuando la mayor parte de una población no cree en, ni practica la unión conyugal y deja en manos de ladrones la esposa o cosa pública; nada raro el desastre. Quien cree ciegamente que los gobiernos pueden, saben y quieren educar a sus hijos, va por el camino del mal. En fin, no podemos ser morales cuando no somos libres para decidir lo que está bien o mal.

    Algunos asumen que hay tanta gente pervertida a punto que se requiere un hombre fuerte que ¡MANDE! El problemita es que si en verdad son tantos los perversos y elegimos a un perverso al puesto de MANDAMÁS, entonces vamos “patrás”.

  • Los precios y para qué sirven

    El economista austriaco Ludwig von Mises fue uno de los defensores más destacados del libre mercado y de la economía de mercado. En su libro «La acción humana», Mises explicó cómo los precios y el intercambio son fundamentales para el funcionamiento de la economía y cómo los economistas socialistas no comprenden esta relación.

    Mises argumentó que los precios son la forma en que los recursos se asignan en una economía de mercado. Los mismos son determinados por la oferta y la demanda, y reflejan el valor que los consumidores atribuyen a los bienes y servicios. Los precios también sirven como una señal para los productores, indicando cuánto deben producir y cuánto deben cobrar.

    Los economistas socialistas, por otro lado, no entienden el papel crucial que los precios juegan en una economía de mercado. En lugar de dejar que los mismos sean determinados por la oferta y la demanda, los socialistas creen que el Estado debería fijar los precios. Esto significa que los recursos se asignarían según la voluntad del Estado en lugar de según las preferencias de los consumidores.

    La idea de que el Estado pueda determinar los precios y asignar los recursos de manera eficiente es una ilusión. Sin la información que los mismos proporcionan, los planificadores centrales no tienen forma de saber cuánto de un bien o servicio se necesita y cuánto se debe producir. Como resultado, es probable que la producción sea ineficiente, lo que puede conducir a escasez o excedentes de bienes y servicios.

    Además, al fijar los precios, el Estado elimina la señal vital que indica a los productores qué bienes y servicios son más valiosos. Esto significa que los productores pueden producir bienes y servicios que no son necesarios o que no se valoran tanto, en lugar de producir los bienes y servicios que los consumidores realmente quieren.

    En conclusión, Ludwig von Mises entendió la relación crucial entre los precios y el intercambio en una economía de mercado. Los precios son la forma en que los recursos se asignan y los productores reciben señales sobre qué producir. Los economistas socialistas que ignoran esta relación, proponen soluciones ilusorias que en última instancia conducen a una asignación ineficiente de recursos y producciones innecesarias. La economía de mercado, en cambio, permite a los consumidores tomar decisiones informadas y permite que los productores respondan a la demanda del mercado, lo que lleva a una asignación más eficiente de recursos y una mayor prosperidad para todos.

    Fuente:

    Mises, L. (1949). Human Action: A Treatise on Economics. Yale University Press.

  • Comisionada de la SEC, en contra de la acción contra Kraken

    La decisión de la SEC de cerrar el programa de staking de Kraken y multar a la plataforma ha sido objeto de controversia, y la comisionada Hester Pierce ha expresado públicamente su desacuerdo con la medida.

    La Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC) tomó una medida de cumplimiento contra el intercambio de criptomonedas Kraken el 9 de febrero, lo que obligó a cerrar su programa de staking y a pagar una multa de 30 millones de dólares por ofrecer «valores no registrados». A pesar de esto, la comisionada de la SEC, Hester Pierce, se ha pronunciado públicamente expresando su desacuerdo con la decisión de su propia agencia.

    El staking es un servicio que permite a los clientes generar ingresos depositando sus criptomonedas en diferentes protocolos basados en prueba de participación (PoS), como Ethereum, Cardano, Avalanche y muchos otros. Los programas de staking son una medida habilitada por ciertas redes blockchain que permiten a los participantes operar como validadores y recibir recompensas por ello. Los intercambios de criptomonedas han visto una oportunidad de ofrecer este servicio a sus clientes y distribuir una parte de las ganancias, pero la SEC argumentó que Kraken no se había registrado debidamente para ofrecer tal servicio, violando así la ley federal de valores.

    Sin embargo, la decisión de la SEC ha generado críticas en el ecosistema de criptomonedas y entre figuras reputadas, y no ha contado con el apoyo unánime de todos los miembros de la agencia. Pierce ha señalado que las exigencias de la SEC son injustas y carentes de coherencia con las normas internas del regulador, lo que pone en cuestión la validez de la medida tomada contra Kraken

    La comisionada de la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC), Hester Pierce, ha manifestado su desacuerdo con su propia agencia por el cierre del programa de staking del intercambio Kraken.

    El staking como oportunidad única dentro del mundo crypto

    Los programas de staking constituyen una medida habilitada por ciertas redes blockchain para permitir a interesados operar como validadores, lo que otorga a los participantes recompensas por asumir esta labor. Dado que el proceso requiere capital y conocimiento especializado, los exchanges han visto una oportunidad asumiendo esta labor y abriendo espacio para que sus usuarios participen a través de ellos, esto a cambio de distribuir una porción de las ganancias en función de los aportes destinados por los miembros de la plataforma.

    Aunque la actividad es esencial para la validación de transacciones y la seguridad las cadenas de bloque basadas en PoS, la SEC argumentó que Kraken no se había registrado debidamente para ofrecer tal servicio y por lo tanto violaba la ley federal de valores.

    La comisionada no está de acuerdo con la SEC

    “Hoy, la SEC ha cerrado el programa de staking de Kraken y lo ha considerado una victoria para los inversores. No estoy de acuerdo y por lo tanto disiento”, escribió en una declaración colgada en el sitio web de la SEC.

    La funcionaria, mejor conocida como “Crypto Mom” por la comunidad dada su defensa del ecosistema cripto, puso en duda que el manual de la SEC permitiese efectivamente a Kraken registrar su servicio de staking, tal como argumenta el regulador que debió haber hecho, y calificó la medida como una “forma injusta de regular” el  incipiente sector.

    La cuestión más fundamental es si el registro ante la SEC habría sido posible… Una oferta como el servicio de staking en cuestión plantea una serie de cuestiones complicadas, incluyendo si el programa de staking en su conjunto se registraría o si el programa de staking de cada token se registraría por separado, cuáles serían las divulgaciones importantes y cuáles serían las implicaciones contables para Kraken.

    “El uso de acciones de aplicación para decirle a la gente lo que la ley es en una industria emergente no es una manera eficiente o justa de regular”, agregó la comisionada más adelante en la carta.

    Pierce también calificó como “preocupante” que la respuesta de la agencia fuese cerrar por completo el programa para los usuarios estadounidenses sin sopesar otras opciones, como publicar directrices o guiar a las empresas. Solo un regulador “paternalista y perezoso” puede conformarse con una solución como esa en lugar de “iniciar un proceso público para desarrollar un proceso de registro viable que proporcione información valiosa a los inversores“, agregó.

    Armstrong ya había advertido sobre las acciones

    El CEO y cofundador de Coinbase, Brian Armstrong, quien había sonado primero las alarmas sobre las posibles acciones de la SEC, se mostró de acuerdo con los comentarios de Pierce. “Bien dicho. No había manera de registrarse“, escribió en un tweet, haciéndose eco de las opiniones de la comisionada sobre la falta de coherencia del regulador.

    Armstrong ya había acudido a Twitter a inicios de semana para alertar a los usuarios sobre ciertos “rumores“ que había escuchado de que la SEC podría estar buscando prohibir los servicios de staking de activos digitales para clientes minoristas en EE. UU. En ese momento, calificó la posible medida como un “camino terrible” para la industria cripto local.

    Otras figuras de la industria de criptomonedas también han compartido sus opiniones, críticas y preocupaciones sobre el enfoque estricto de los reguladores. Los temores generalizados entre la comunidad, y las acciones de la SEC, tuvieron un impacto negativo en los precios del mercado. Bitcoin cayó por debajo de los USD $22.000 y el mercado de criptos perdió 4% de su valor global.

    No queda claro si los reguladores planean emprender acciones similares contra otras empresas y sus respectivos servicios de staking. La medida, por ahora, parece mandar un claro mensaje sobre el enfoque agresivo de la agencia y una potencial regulación más estricta para los actores de la industria de activos digitales este año.

    Por el momento, otros programas de staking no se han visto afectados, aunque la SEC ya había indicado el año pasado que estaba investigando a otros intercambios, incluido Coinbase y Binance, por su oferta de servicios de esta índole.

    Con información de DiarioBitcoin.

  • Tasa impositiva y recaudo impositivo no son lo mismo

    Se ha visto que un impuesto ideal no debe pasar de un 10% y, definitivamente no más allá del 20%; lo cual es mucho más lógico cuando quienes administran la cosa pública son una banda de malhechores; que son tan ignorantes que no se dan cuenta de que podrían robar más con una tasa impositiva menor.

    La ignorancia legislativa es uno de los grandísimos problemas de nuestra sociedad; es decir, legisladores o, si se quiere, diputados, que no entienden de economía. Pero, antes de seguir sería bueno ponernos en sintonía respecto al o a los significados de la palabra “economía”; la cual viene del griego “oikos» o “casa”, término que incluía todo el contenido de la casa. La palabra “oikos» asociada con el vocablo “nemó” o “administrador”, de la casa. Pero la definición mía al término es: “Cómo poner la paila con lo que nos entra”; es decir, con recursos limitados. Luego, vienen definiciones tales como “la riqueza de los recursos de un país, especialmente en términos de la producción y consumo de bienes y servicios.” Pero… realmente ¿acaso en ello está la verdadera riqueza? Y, también hay definiciones como: “el manejo cuidadoso de los recursos disponibles”; lo cual nos debería llevar a la pregunta: ¿Nuestros legisladores y políticos en general, manejan cuidadosamente nuestros recursos?.

    A lo que voy es que, mal andamos cuando no entendemos que los aumentos de las leyes de impuestos no se traducen en mayor recaudo; lo cual debía ser obvio para quienes alguna vez han administrado su propio negocio. Lastimosamente, son pocos los políticos o politicastros que han montado empresas y las han administrado exitosamente; estos, más bien lo que “administran” son los recursos ajenos, y los administran muy mal. Si tienes un negocio y aumentas precios no significa que automáticamente vas a ganar más. Obviamente, disminuirá la clientela; sea que no estén dispuestos a pagar más o que puedan pagar más.

    Más allá, el aumento en impuestos tiende a disminuir los recaudos a más largo plazo. Tal vez en el corto plazo el político de turno aumente su recaudo; hasta que el efecto negativo o dañino de semejante medida socave la producción y actividad del mercado. Nuevamente, en este caso, vemos que se trata de desincentivos, tal como el disminuir los ahorros del productor, los cuales son esenciales para la inversión y el crecimiento. Desgraciadamente los politicastros tienden a torcerles las mentes a la población diciéndoles cosas tales como: “es que los ricos se quieren hacer más ricos.”

    La realidad es que llega el momento en que las personas muy acaudaladas ya no pueden vivir mejor y sus riquezas las usan para efectuar nuevos negocio e inversiones. Esta es la experiencia que me quedó de mi abuelo Novey y de sus hijos y mi padre, quienes crearon docenas de empresas y miles de plazas de trabajo; pero si los conocías en casa, te darías cuenta que no vivían en lujosa extravagancia.

    Está el caso del economista Laffer, quien publicó la hoy famosa “Curva Laffer”, la cual explica de forma obvia lo que ocurre cuando aumentamos los impuestos más allá de lo racional. El problema con la explicación gráfica de Laffer es que es demasiado sencilla, a punto que cualquiera puede entender el mensaje y eso no les gusta a los malos políticos. En efecto, los impuestos tienen consecuencias y a partir de cierto punto dichas consecuencias se tornan negativas; particularmente par los más pobres. Se ha visto que un impuesto ideal no debe pasar de un 10% y, definitivamente no más allá del 20%; lo cual es mucho más lógico cuando quienes administran la cosa pública son una banda de malhechores; que son tan ignorantes que no se dan cuenta de que podrían robar más con una tasa impositiva menor.

    En fin, el secreto de una pujante economía está en motivar o incentivas un emprendimiento que se traduzca en mejores ganancias para todos.

  • Panamá a la sombra de Panamá la Vieja

    Los seres humanos pasamos nuestras vidas recluidas en el intramuros de la frágil fortaleza de nuestra imaginación; mientras que el país decanta por los vertederos de la corrupción institucionalizada. Así es la sociedad en la cual vemos al mundo a través de los lentes de nuestra ignorancia mientras soñamos con carnavales y favores políticos. Y luego, celebramos los discursos de políticos independientes con la casi certeza de que el rancio centralismo seguirá marcando el compas de los desfiles patrios que auguran la entrada del nuevo partido que será tan viejo como las ruinas de Panamá la Vieja.

    Y no es que vivamos en una realidad estanca. No es que a diario no surgen nuevas realidades… ¡vaya si no las hay!, el problema es que cambiar “los viejos senderos torcidos que el pie, desde la infancia,” sin treguas recorrió, es harto difícil. Panamá esta profundamente dividida entre la sociedad forjada en el centralismo, un sector empresarial que lucha desesperadamente por sortear las riadas burrocráticas y el Panamá cuyo Canal ya no sólo es el marítimo sino uno terrestre entre páramos que arden en llamas y la esperanza de una mejor vida.

    Detrás de todo ello está la realidad de una costumbre gubernamental administrativa insostenible, como insostenible es la Caja del (supuesto) Seguro Social. Todas las sociedades van y vienen como las mareas y la marea en Panamá va de retirada en época de aguaje; en dónde, desde la Avenida Balboa se descubre el extenso lodazal de cieno de nuestra indolencia.

    La novedad que se agita en nuestro medio son los nuevos medios de comunicación en dónde ya los tradicionales diarios y la radio son “los árboles antiguos conocidos que al alma le conversan de un tiempo que pasó.” Y en ese vaivén entre la coima y el precio se va descubriendo el descaro de la corruptela política y en buena parte del alma de la ciudadanía crece la furia del atroz engaño. ¿Cómo no va a ser si cada bache de golpea el transporte nos repite una y otra vez, entre las llantas delanteras y las traseras: “corrupción, corrupción”?

    Y como bien señala un crítico del pensamiento político: “Una vez que la cultura política estrecha el sendero de la obscura triada, el narcisismo, Maquiavelismo, y la sicopatía, el resultado final no es sólo posible, sino inevitable.” B. Duncan Moench.

    El Panamá de ayer fue el Panamá de una rancia clase oligárquica que con el tiempo fue mutando y extendiéndose a la clase media y más allá. Hoy, las mansiones de lujuria no sólo están en los barrios exclusivos sin que brotan en los suburbios periurbanos como rosales en un campo de ortigas.

    El Panamá de hoy no reconoce ni celebra el emprendimiento como camino de prosperidad y bienandar, sino que practica la influencia en el servilismo. Ninguna sociedad puede funcionar desde el Palacio hacia abajo. Son tantos los politicastros que cacareando democracia practican la dedocracia del centralismo. Y todo ello desde las estancas aulas de un MEDUCA que mejor debíamos llamar NODUCA. En las escuelas gubernamentales no se aprende a emprender sino se enseña el servilismo y a decir cosas como “robó, pero dio al pueblo”.

    Ya el país no podrá seguir financiando su grotesco andar entre: estériles subsidios, llaves en manos, una planilla nacida en Cerro Patacón, feudales instituciones, una CSS que de “seguro” sólo tiene el colapso, un código de trabajo que asegura el desempleo, una constitución que no constituye sino pobreza… mejor lo dejo allí que si no me entienden a poco ya entenderán.

  • La pésima situación económica: ¿debido al Covid o a malas decisiones?

    La pregunta del título es análoga a preguntar si la carne chamuscada se debe a la sartén o al cocinero. O, si te diagnostican un cáncer ¿a quién vas a recurrir para la cura, a los políticos o al médico de tu elección? En el caso del COVID no hubo elección sino dictadura. ¿Cómo fue qué todos nos copiamos de China, país en el que encierran a toda su población sin el menor reparo de las consecuencias?

    Y, sí, digamos que el COVID era malísimo, pero… ¿y el encierro no era malísimo y hasta peor? Esas consecuencias ya las estamos viendo en la pésima situación económica actual; lástima que la inmensa mayoría no tenga la capacidad de las “luces largas” de Omar. Vean esto: Uno de los principales estudios de todo esto lo realizó el Instituto John Hopkins en su departamento de Economía Aplicada, bajo el título de: “Literature Review and Meta-analysis of the Effects of Lockdowns on COVID-19 Mortality” (literatura de la revisión y meta-análisis de los efectos del encierro del COVID-19 en la mortalidad), en el cual se halló que en los encierros en Europa y los EE.UU. la reducción de muertes lograda fue de apenas un 0.2%.

    ¿Cuál es la gran diferencia entre quienes rechazamos el centralismo o el izquierdismo, y los que favorecemos la libertad? Y ¡ojo!, que no hablo de libertinaje sino de gobierno limitado a las funciones que son propias de una gobernanza sana. La diferencia está en que quienes creemos en la libertad rechazamos toda ropa de tamaño estándar para todos y toda situación. La lucha contra el COVID no tenía respuestas únicas sin muy variadas; y no me canso de insistir y repetir que la riqueza está en la diversidad.

    Veamos el caso de Mendoza en Argentina, que prácticamente no cerraron ni usaron máscaras y tal; y, sin embargo, tuvieron menos enfermedad y muertes que el resto del país. La Florida es otro caso ilustrativo.

    Y para ver el grado de estupidez a que pueden llegar los gobiernos, sus gobernantes y partidos politiqueros, veamos lo que ocurre hoy día en USA, en dónde su presidente, junto con el partido en el poder, o al revés, están llevándolo al desastre económico y social. O en Colombia en dónde casi la mitad de la población quiere seguir los pasos de Venezuela. Es escuchar a la secretaria del tesoro de EE.UU., Janet Yellen, que hace un año, frente al gasto desmedido del mandatario chocho, declaró: “Creo que la inflación es administrable. No anticipo que la inflación será un problema”. Ahora, el primero de junio, Yellen declara que: “Creo que yo estaba equivocada en lo de la inflación…” Ella “cree” … y todos sufrimos.

    Lo que pocos parecen entender es el grado de complejidad e interacción de los actores en una economía, que al ser intervenida produce toda clase de terribles afectaciones. ¡Por favor! lean la historieta “Yo Lápiz” de Leonard E. Reed, magistral obra que nos abre los ojos a la complejidad de la división del trabajo.

    También está el ‘Efecto Mariposa’ con lo cual Edwar Norton Lorenz, el matemático y meteorólogo estadounidense nos explicaba que aún los pequeños eventos en un sitio pueden tener grandes efectos por otro lado, dada la complejidad de nuestro mundo y del mismo universo. Que el aleteo de una mariposa en el Brasil puede causar un tornado en Tejas; ni hablar lo que un encierro de toda la población puede casuar más adelante.

    En corto, es inaudito e inadmisible que quienes se hace pasar por “autoridades”, que deben ser atendidas y que tienen el supuesto derecho de encerrar al ganado, no entiendan el alcance pernicioso de sus actos. Y, la terrible conclusión es que estas cosas las hacen a propósito y con motivos ulteriores; es decir, para asegurar el encierro de las gallinas en el gallinero.

    Creer que los subsidios y el gasto central desmedido es bueno para el pueblo pinta de cuerpo y alma a los centralistas o zorros del gallinero. Lo que necesitamos a gritos son líderes y autoridades que respeten a su gente; lo cual se traduce en enseñar a pescar y no a regalar pescado podrido.

  • Cuando los impuestos se vuelven asalto

    Nos plegamos al asalto fiscal, ya sea por la fuerza de leyes prostituidas o porque el sistema enseñó a muchos que es posible vivir a las patas de las mesas del banquete de pérfidos gobernantes o, simplemente por que nos acostumbramos al sistema, perdiendo de vista su inmoralidad.

    Los impuestos son, como bien lo define el mismo término, cosas que nos imponen, por vía de la fuerza o compulsión; lo cual, debería llevarnos a preguntar ¿por qué a la fuerza y no voluntariamente? ¿Dirás que mi pregunta es ingenua? ¿Lo es? Anoche veía una serie en Netflix en la cual los recaudadores del rey hacían la recolecta a punta de espada. En fin ¿puedes darme una explicación moral que justifique la imposición forzada?

    Uno de los argumentos o argucias morales mediante la cual se intenta justificar el asalto fiscal jala por el lado de la “integración social”. Es muy entretenido como le cuelgan apéndices al término “social”; la constitución de Panamá está llena de ejemplos, cada uno más bobo que el otro.

    Pero, lo que nos dicen otros es que el verdadero motivo de la recolecta coercitiva o violenta nace desde el momento en que la comunidad percibe que el gobierno anda desbocado, tanto en tamaño como en alcance. Y sí, el asunto es sumamente sencillo y lo triste es que somos todos unos congos. El gobierno es una institución social necesaria o buena, ¡sólo en su medida justa!, a punto tal que pagar los impuestos sería mayormente cosa voluntaria.

    Nos plegamos al asalto fiscal, ya sea por la fuerza de leyes prostituidas o porque el sistema enseñó a muchos que es posible vivir a las patas de las mesas del banquete de pérfidos gobernantes o, simplemente por que nos acostumbramos al sistema, perdiendo de vista su inmoralidad. Tristísimo, ya que robar es robar, y peor cuando apodamos “autoridad” a los ladrones.

    El problema yace más allá del asalto, en las consecuencias de todo ello, que las sufren los que menos tienen; al tiempo que disculpan a los ladrones y acusan a quienes, bien o no tan bien algo producen, dando economía y trabajo.

    Si revisamos la historia humana, veremos que los impuestos tienen su origen en la conquista y en la iniquidad. En el Panamá de la historia, llamada Castilla de Oro, el verdugo mayor y celador de la finca del rey, tenía sus puestos y sistemas de control y recaudo. ¿Qué diferencia podemos ver en los dominios de Al Capone o los capos en México?, que en muchos casos brindan mayor y mejor seguridad de que las mismas autoridades gubernamentales.

    Veamos lo que ocurre hoy en Panamá con los precios del combustible, que ahora, insoportables, muchos se lanzan al paro para exigir controles de precio. Pero… $0.60 de cada galón son impuestos que usa el gobierno para que “el pueblo” pueda comprar el gas licuado a $5, cuando el precio de mercado está cerca a los $20. Podrás vivir a costillas de otros por cierto tiempo, pero, tarde o no tan tarde se acaba el espejismo.

    Por otro lado, pocos conocen o entienden la desproporción entre los costos de producción o distribución y lo que cuesta superar los costos normativos y burrocráticos; sin entrar a lo de las coimas. ¿Qué más prueba requieren que el tamaño de la economía informal? ¿Conocen los costos asociados a la producción de un molde de pan? Tío pueblo pide impuesto a los relojes de oro de los ricos; pero no se dan cuenta que el verdadero costo que paga la sociedad está en esos $0.60 del combustible o el los $0.35 del pasaje del Metro, que les está costando diez veces más que eso; cosa que no sufren porque no lo ven.

    Y no entremos en las marañas de la CSS y otros instituciones públicas o privadas que desde su nacimiento no fueron más que engaño monumental; el cual, por lo visto, aprenderemos a lo rudo.

    ¿Y qué hacer al respecto? La respuesta es simple pero probablemente utópica, al menos hasta que lleguemos al colapso; ese que es la mayor de todas las escuelas. La solución y la señalé en este escrito, que está en disminuir el tamaño e intromisión del gobierno a lo que verdaderamente es su función. Ese día nacería un nuevo Panamá.