Categoría: Opinión

  • Los idiotas funcionales a Hamas en Occidente

    El texto de Guy Sorman titulado «Hamás y los idiotas» presenta una análisis crítico sobre la naturaleza de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo por parte de ciertos sectores de la sociedad. A continuación, analizaremos y explicaremos los principales puntos del texto de Sorman, publicado hace unos días en ABC.

    Sorman comienza destacando que ningún Estado árabe apoya a Hamás, sino que, por el contrario, muchos están del lado de Israel en el conflicto con esta organización. Define a Hamás como una secta fundamentalista cuya meta es establecer un califato islámico y no representar a los palestinos ni buscar la creación de un Estado palestino musulmán. Este punto es crucial para entender la dinámica del conflicto en Medio Oriente y desmitificar la percepción de Hamás como un movimiento de liberación palestino. » Hamás no representa en ningún caso a los palestinos, ni prevé la creación de una Palestina musulmana. Basta con remitirse a su Carta Fundacional, que está a disposición de todo el mundo. ¿Alguien la ha leído? Esta carta prevé la desaparición de Israel, pero también la eliminación de todos los regímenes clericales o laicos de la región a la espera de la restauración del Califato.»

    El autor argumenta que los únicos aliados reales de Hamás se encuentran en Occidente, donde algunos sectores menos informados o con motivaciones antisemitas pueden respaldar al grupo. Destaca el antisemitismo persistente en la ideología de la izquierda como una razón para este apoyo, aunque reconoce que el antisemitismo ya no es predominante en la doctrina cristiana. Esta afirmación sugiere una compleja intersección entre ideología, ignorancia y prejuicio en el apoyo occidental a Hamás.

    Además, Sorman señala que el mundo árabe-musulmán espera con cautela la eliminación de Hamás por parte de Israel, ya que la organización representa una amenaza para la estabilidad regional. Sin embargo, critica la falta de demanda de un alto el fuego por parte de los países árabes, lo que contrasta con las posturas occidentales que buscan detener la violencia. Esta discrepancia refleja las diferentes prioridades y agendas en juego en el conflicto.

    El autor resalta el papel de Hamás en obstaculizar cualquier avance hacia la paz en la región, señalando que el terrorismo del grupo se intensifica cuando se vislumbra un acuerdo entre Israel y los palestinos. Este punto subraya la naturaleza disruptiva de Hamás y su falta de compromiso con una solución pacífica al conflicto.

    Finalmente, Sorman sugiere una alternativa para la gestión de los territorios palestinos, proponiendo un protectorado liderado por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Esta propuesta busca desvincular a los palestinos de la dependencia de la ayuda internacional y restaurar la estabilidad política y económica en la región. «No es concebible que Occidente pueda nombrar representantes palestinos legítimos en lugar de Hamás en Gaza o de la OLP en Cisjordania. Queda una alternativa: confiar a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes un protectorado sobre Cisjordania y Gaza, con la responsabilidad de restaurar las instituciones civiles y una economía que no dependa de las subvenciones de la UE y de Naciones Unidas. Esta propuesta, que circula en Estados Unidos, es la única realista.»

    El texto de Guy Sorman ofrece una visión crítica de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo. Destaca la complejidad del conflicto en Medio Oriente y aboga por soluciones realistas que tengan en cuenta las dinámicas geopolíticas y culturales en juego. Y que algunos sectores en Occidente dejen de ser los idiotas útiles.

  • La Falsa Equidad o Igualitarismo

    El vocablo equidad hace referencia a una igualdad del ánimo, que hoy día, en la fracción progre del mundo, hace un llamado a lo que algunos creen, en sentido social, ser “justo”; esto de un diccionario de origen ibérico. Lo curioso y engorroso en este mundo Babel, es que si buscamos el término “equity” en inglés brinca el saltamontes del matorral de la incongruencia idiomática y, por tanto, del entendimiento, ya que Merriam-Webster nos dice que equidad es “una conformidad libre y razonable para aceptar estándares de la ley natural y la justicia, sin prejuicios, favoritismos, o fraude y sin rigores que impliquen privaciones; o, simplemente, imparcialidad.” Y mejor no busquemos en otros diccionarios más que el matorral se hace más espeso.

    Y, si nos acercamos al tema desde la perspectiva “woke”, veremos que se refiere a estar alerta a prejuicios raciales y la discriminación; aunque el término ha mutado y hecho metástasis a un sentido más amplio que se refiere a estar consciente ante las inigualdades sociales, tales como la injusticia racial, el sexismo, y contra los “derechos” LGBT; lo cual hace un mafá del entendimiento.

    En realidad el concepto básico de la equidad que nos brinda Merriam-Webster no está mal. El mal comienza con llevar las cosas a otra galaxia arremolinada a un centro de hoyo negro que todo se devora sin eructarlo. De hecho, un primo de woke es el novedoso acrónimo DEI, que significa “diversidad, equidad e inclusión en la mente distorsionada de los que creen son progresistas.

    El primer inconveniente social de meter lo woke y tal en el diálogo politiquero es que dificulta y entorpece el debate en torno a injusticias reales y apremiantes. En ello nos topamos con la tendencia de creer que corresponde a los gobiernos y gobernantes atender injusticias sociales, cuando en primera instancia a quien corresponde es a la gente en su entorno inmediato. Da pena ver a tantos que no hacen alegando que “eso corresponde al gobierno”. Si la gente no es capaz, menos lo serán los políticos paridos por la gente.

    Un tema de supuesta equidad que flota como nata en tanque séptico es el de una redistribución de ingresos o peor, de riqueza; cuando pocos entienden lo que es la riqueza. Como dice uno por allí: “Ni siquiera entre el progre existe acuerdo respecto a cómo debe ser el confisca, parte y reparte. Y los asombros y gritos no faltan cuando alguien, yo en este caso, decimos que la desigualdad es buena cosa. Si lo dudan, dense una vuelta por Cuba en dónde todos son igualmente paupérrimos.

    Si le pregunto al lector que me diga cuáles son las diferencias entre las diferencias y las desigualdades ¿qué me diría? O, tal vez debo decir, “disparidades e desigualdades”. Pero, lo que poco hacemos es regresar en el tiempo para ver cómo se fue enredando todo lo que dio lugar a las verdaderas injusticias que parieron desigualdades; morales, culturales y económicas.

    Hoy, que vemos en USA normas que pretenden castigar a quien ofende a otro en palabra, tal como llamarle señor a quien se considera señorita, uno se pregunta ¿cómo llegamos a semejante aberración?; particularmente en el país donde nació en constitución la verdadera libertad de expresión.

    La opaca realidad es que la civilización humana depende de las desigualdades, sin las cuales nos extinguiríamos como los dinosaurios. Lo triste que vemos hoy en el debate político frente a las elecciones es lo superficial en debates en los cuales casi nadie se atreve a poner el dedo en las verdaderas llagas de la desigualdad ante la ley, la justicia y la libertad.

  • Los jóvenes que querían escapar del comunismo: El vuelo 6833 de Georgia en 1983

    En la historia tumultuosa del siglo XX, se encuentran episodios que ilustran de manera vívida la lucha por la libertad y los sacrificios que algunos están dispuestos a hacer para escapar de regímenes totalitarios. Uno de esos acontecimientos, que resonó en la conciencia mundial, fue el secuestro de un avión, el vuelo 6833 de Aeroflot, por parte de siete jóvenes intelectuales de Georgia en 1983. Este acto desesperado, aunque condenable desde una perspectiva ética, arroja luz sobre la desesperación de aquellos que anhelan la libertad y están dispuestos a pagar cualquier precio por ella.

    En un contexto marcado por la opresión y la represión política bajo el régimen comunista soviético, estos siete jóvenes georgianos se vieron enfrentados a un dilema desgarrador: quedarse y someterse al yugo del totalitarismo o arriesgar sus vidas en busca de libertad. Optaron por lo último, desencadenando una serie de eventos que capturaron la atención del mundo y pusieron de relieve los horrores del comunismo.

    El acto en sí fue un intento desesperado por escapar de un sistema que sofocaba toda expresión de libertad y disidencia. Los jóvenes intelectuales, motivados por un anhelo innato de libertad y justicia, tomaron el control de un avión comercial y querían desviarlo hacia Turquía, donde esperaban encontrar refugio y la oportunidad de comenzar una nueva vida lejos de la opresión comunista.

    Sin embargo, su intento de escape no tuvo el desenlace deseado.

    El Vuelo 6833 de Aeroflot, que se encontraba en ruta entre la ciudad de Tiflis y Leningrado con una escala en Batumi, fue escenario de un fallido intento de escape. Los jóvenes georgianos, hijos de familias de la intelligentsia, abordaron el avión el 18 de noviembre fingiendo dirigirse a una fiesta de bodas, se convirtió en el escenario del audaz intento de escape de la opresión comunista por parte de estos siete jóvenes intelectuales georgianos. El capitán del vuelo, Akhmatger Gardapkhadze, junto con su copiloto Vladimir Gasoyan, lograron rechazar a las demandas de los secuestradores y realizaron maniobras para evitar que estos tomaran control de la aeronave. Aunque lograron mantenerlos fuera de la cabina de pilotaje, la confrontación resultó en varias personas heridas y un ambiente de tensión y descontrol a bordo. No tenían un plan alternativo para el caso de no poder tomar la aeronave y tampoco parecía una ejecución de profesionales con planificación y control.

    Tras un enfrentamiento que duró dos días, miembros de las fuerzas de asalto especiales soviéticas, conocidos como Spetsnaz, irrumpieron en el avión y arrestaron a los secuestradores sobrevivientes. Sin embargo, el operativo no fue sin consecuencias, y ocho personas perdieron la vida en el incidente, incluyendo tres miembros de la tripulación, dos pasajeros y tres de los secuestradores.

    Los jóvenes intelectuales, motivados por el deseo de una vida mejor y el anhelo de libertad, enfrentaron un juicio sumario y condena a muerte por parte de las autoridades comunistas. A pesar de los intentos de negociación por parte de sus familias, el régimen no mostró clemencia y los ejecutó casi en forma inmediata, vioando las leyes que prescribían 9 meses entre condena y ejecución, como el contacto con familiares o entrega de cuerpos, como un ejemplo de la brutalidad del sistema.

    Este trágico episodio pone de relieve los riesgos que enfrentan aquellos que desafían regímenes opresivos en busca de libertad y justicia. Aunque los jóvenes georgianos pagaron el precio más alto por su valentía, su sacrificio no debe ser olvidado. Su lucha por la libertad es un recordatorio de la importancia de defender los valores de la libertad y la democracia, incluso en los momentos más oscuros.

    Treinta años después del incidente, su historia sigue resonando en la conciencia colectiva de Georgia y del mundo. La película «Rehenes», dirigida por Rezo Gigineishvili, ofrece una mirada retrospectiva a este dramático capítulo de la historia georgiana, recordándonos la valentía y el sacrificio de aquellos que lucharon por un futuro mejor. Hoy se los conoce como «la generación de los jeans» y el debate perdura si fue un acto de amateurismo o eran terroristas, como así instaló  la narrativa el régimen comunista en Georgia.

    La tragedia del Vuelo 6833 de Aeroflot es un recordatorio sombrío de los peligros del comunismo y la necesidad de defender la libertad y los derechos humanos en todo el mundo. Aunque los jóvenes intelectuales georgianos perdieron sus vidas en su búsqueda de libertad, su legado vive en la lucha continua por la justicia y la democracia en todo el mundo.

  • ¿Qué subsidian los carnavales?

    Les ruego se refieran a un estudio realizado en el 2006 por nuestra empresa[download id=»19850″ template=»title»] , hoy en estado de hibernación por, en su momento, haberse negado a pagar las coimas del caso en concursos internacionales ganados en licitaciones públicas. El estudio deja reclara la corrupción que representan los subsidios y que terminan empobreciendo a la población de en dimensiones y maneras que pocos imaginamos. Y, aunque en el título de este escrito hablo de carnavales el lector quedaría atónito al ver, como dije, la dimensión del perjuicio socioeconómico.

    No más para iniciar el tema, veamos lo que publicó la Estrella de Panamá en relación a los carnavales del 2024 https://www.laestrella.com.pa/economia/derrama-economica-de-carnaval-2024-podria-superar-los-300-millones-XN6078011 cuando advierten que el derroche de subsidio podría superar los 300 millones. El problemita, si leyeron el estudio que hicimos en Goethals en el 2006, es el de la mentira cuando llaman “subsidio” a lo que no subsidia; o cuando califican la noducación del MEDUCA como “gratuita”; que es como decir que un cáncer metastásico es gratis y beneficioso.

    El artículo de la Estrella dice que “economistas y la JD del Carnaval capitalino estiman esta cifra como parte del consumo que circula en la economía…” Como bien señala Murray Rothbard en su magistral obra El Hombre, Economía y el Estado, “todo el dinero nunca se “mueve” en una misteriosa “circulación”; es decir, que si no la mueves en un carnaval la moverás por otro lado y lo más probable de manera más provechosa. En otras palabras, en todo momento existe una suma dada de dineros productos en dispersión y es peligroso y engañoso andar con la tontería de hablar del dinero en circulación como si esto fuese algo productivo. Y también el otro engaño de una “velocidad de circulación”. En fin, ojo con los llamados “economistas”, particularmente los del gobierno cuyo trabajo es complacer al político…

    Y peor cuando el artículo de la Estrella habla de “derrama económica”, como si las fiestas del Rey Momo, dios de la sátira las burlas y la mofa. ¿Realmente creen que estas cosas son productivas? Bueno… tal vez sí, para los políticos bribones.

    También señala el artículo que las fiestas del Momo son económicamente importantes para hoteles, transporte, gasolineras; lo cual lleva a preguntar: ¿Si no se hace el carnaval habría una merma económica? Bueno, tal vez lo que se propone es ayudar las economías de sitios carnavaleros del interior. Pero… ¿no habrá mejores formas de ayudar?, tal como reducir la corrupción gubernamental, mejorar la educación, etc.?

    Y si en Panamá no llueve, en Brasil no escampa, cuando allá se celebran los carnavales con verdadero fervor y aporte politiquero. Y… curioso que sus carnavales originaron como festivales católicos conocidos como paradas “blocos”. Por supuesto que cuando se da una gran presión social para el jolgorio los politicastros estarán allí con los billetes de los impuestos ansiosos por satisfacer su clientela. El asunto es si realmente ello es productivo.

    En el fondo está la falacia económica de mercados que quedan distorsionados por la mano politiquera de maneras que no advertimos; como bien advierte la ley económica formulada por Bastiat, sobre “lo que se ve y lo que no se ve». Se distorsionan las señales del mercado que, a su vez, distorsionan las asignaciones y eficiencia del gasto. El error está en creer que los gobiernos y sus manipuladores políticos son duchos en las asignaciones económicas… ¡ja!

    En síntesis, estamos frente a la falacia de la gobernanza emprendedora o empresarial, craso error sembrado en nuestra corrupta constitución y diseminada en el «no a la privatización».

  • El Regalierno Produce Pobreza

    El “regalierno”, como le llamo yo al gobierno regalón, empobrece a todos debido a que destruye el mercado o intercambio de bienes y servicios entre los ciudadanos; intercambio que es la base de la creación de riqueza humana.

    Buenos indicadores advierten que gran parte del mundo ya ha entrado en recesión o está entrando; lo cual nos lleva a definir de forma somera la recesión como una mala asignación de los recursos económicos por dislocados intereses politiqueros o peor, por intereses de pillaje, tan comunes en nuestro patio y más allá.

    Son muchos los factores que alteran el libre mercado llevándonos a ciclos recesivos; tal como cuando políticos amantes del clientelismo prometen aumentos de salario mínimo, control de precios, descuentos, subsidios y más subsidios. Como bien se ha dicho a cansancio “nada es gratis” en el regalierno y digo yo que toda carnada lleva anzuelo.

    En fin, nadie puede controlar los intercambios que se dan a diario entre millones de personas en el mercado. Lo que sí pueden hacer es cambiar las reglas del juego para servir intereses bastardos que piensan les pueden favorecer para llegar puestos de poder que les permiten robar a sus anchas.

    Dicho todo lo anterior, sí es cierto que la inflación ya está golpeando los bolsillos de todos; afectando más a unos que a otros ¡por supuesto! Y una vez más… “inflación” no es aumento de precios sino la pérdida del valor o poder adquisitivo de la moneda. En épocas cuando el dinero eran cosas como la sal, cacao y tal, si alguien traía cacao en cantidad de otras partes y lo tiraba al mercado, cuando intentabas pagar con él, te pedían más cantidad del mismo porque se había vuelto fácil de conseguirlo. Tan simple y tan difícil de entender.

    La verdadera asistencia económica social jamás debe ser parasitaria que llega para quedarse, ya que al final todos terminamos pagándola. Lastimosamente los mercaderes de la mentira han dado por llamar “derechos” a los subsidios; lo cual es ¡absurdo! Tal como tener derecho a subsidios pero no al libre tránsito que nos quitan grupos sindicales. Todos estos son factores que inciden en la recesión y crean pobreza: el regalierno.

    Luego, con cada nuevo regalón político, el gobierno sale a cacarear que debemos aumentar impuestos; con lo cual el gobierno de turno y los anteriores van tomando una tajada más grande de los panameños que realmente producen cosas y servicios de valor para destinar dichos recursos a malas inversiones y al pillaje. Lo que pocos ven es que el verdadero gasto que vale es la capacidad de gasto de la gente que es el motor de una economía sana.

    Bien dijo Rothbard que todo impuesto y el gasto resultante disminuye los ahorros y el consumo por parte de auténticos productores, y pasa al supuesto beneficio parasítico de los consumidores que nada producen.” Visto así, el gasto gubernamental no es una suma cero sino una suma negativa.

    Lastimosamente en Panamá demasiados creen que el gobierno es el motor de la economía cuando, en realidad, es el desastre de la misma. Panamá puede y debía ser el país más rico de América pero con la carga de maleantes que disque gobiernan… Y ¡por supuesto! que todo ello desincentiva a buen productor y convierte a muchos empresarios en coimeros ya que si no pagan los quiebran.

    Sin ahorro y la inversión privada no vamos a ningún lado. El secreto de nuestro progreso está en disminuir el gasto gubernamental. ¿Cuántos candidatos a las próximas elecciones prometen disminuir el inútil gasto central?

  • Basura entre y basura sale

    La inteligencia artificial (AI), nos plantea el dilema que nos llegó con la computación que, como con todo adelanto tecnológico, va dejando patidifusos y contrariados a su paso; pero la AI va como el juego de póker cuando el bote de apuesta va en aumento lo cual, a su vez, aumenta la ansiedad de los jugadores. A todo ello y con la apuesta crecida se van produciendo otros fenómenos, tal como el del título de este escrito, que si alimentas a una PC con basura la misma te devolverá basura. Jamás olvido cuando un funcionario gubernamental me dijo: “…no señor, es que fue error de computadora”, y tuve que traducirle al castellano mi respuesta, “garbage in garbage out”.

    La AI es un adelanto tecnológico maravilloso que permitirá, entre tantas otras cosas, eliminar la pobreza; siempre que no alimentemos los programas con elementos de Patacón. La realidad de que todo puede ser bien o mal usado no cambia, lo que sí cambia es que, en particular, adelantos como la AI aumentan de forma exponencial el bote de apuestas y con ello el potencial de pérdidas o ganancias.

    Como bien nos dice Richard Rahn en el Mises Wire: “La AI no puede distinguir entre lo cierto y la ficción.” Podrá cambiar la mezcla de la ensalada pero no inventará una ensalada realmente nueva. Todo ello es propio de nuestra realidad humana. De hecho, ahora que les escribo estoy tomando pedazos de ideas del escrito de Rahn y las estoy sazonando a mi gusto y manera; lo cual no es lo mismo que inventar la bomba atómica y tal sino parte del dialogar humano.

    A todo ello, el asunto que deseo sacar a relucir es el jaleo que ya tenemos y que va en aumento en cuanto a lo difícil que resulta hoy día distinguir entre la realidad y la falsedad; y la manipulación que se hace factible con la AI; que como bien nos advierte Rahn, “de ello se están valiendo los mercaderes de la agenda woke en cosas tales como no mostrar fotos de gente de raza blanca cuando se habla de los fundadores de los EE.UU.”

    A medida que vaya evolucionando y adelantando la AI, la misma se prestará para ser usada por los políticamente interesados en controlar a la población o, digamos, a las gallinas del gallinero que tantos políticos creen que somos. Un buen ejemplo que también saca Rahn en este sentido es el del COVID, que se prestó para el engaño de control más grande de la historia y del cual aún falta mucho daño por delante.

    Pero Rahn nos lleva a otra dimensión del asunto que es el tema de la conciencia humana, que como bien lo señala “aún los humanos no estamos nada claros en cuanto a lo que es la conciencia y mucho menos que la podamos crear con una AI.”

    El otro aspecto del potencial económico de reducir el costo de vida es inmenso y es dónde debíamos enfocarnos; y no sólo estar pensando que nos va a dejar sin trabajo, aunque como ocurrió con el automóvil, este dejó sin trabajo a muchos, pero luego dio trabajo a muchos más y adelantó el camino hacia un nuevo estadio de desarrollo existencial.

    Y, a fin de cuentas, en lo que debemos prestar atención y acción es en la corrupción, valga la cacofonía; ya que la AI sí es un instrumento que se presta para diseminar basura ideológica y de otras clases.

  • El fin de la neutralidad sueca: el país nórdico entra en la OTAN

    El 11 de marzo de 2024 será recordado como el día en que la bandera de Suecia fue izada en la sede del Cuartel General de la OTAN en Bélgica, culminando de esta forma el largo proceso de adhesión del país escandinavo, que se convierte en el trigésimo segundo miembro de la Alianza Atlántica.

    Si cualquier ingreso en la OTAN debe ser saludado como un acontecimiento notable, el de Suecia con más razón, por la naturaleza del protagonista y por lo tortuoso que ha resultado el proceso, en el que ha sido necesario vencer la resistencia de Turquía y Hungría.

    La agresión rusa sobre Ucrania ha cosechado el importante hito de acabar con más de dos siglos de una neutralidad, no desprovista de sombras, que Suecia ha sabido aprovechar en su ventaja. Por su proximidad a Rusia, Suecia ve con preocupación la agresividad de Putin, como demuestra la decisión que tomó en 2018 de reinstaurar la conscripción.

    El apoyo al ingreso en la Alianza, tradicionalmente bajo entre los suecos –en torno al 20 % de la población hasta la anexión de Crimea– se disparó en 2022 hasta el 64 %, llevando al país, finalmente, a buscar el acceso.

    Cuál es la aportación estratégica del país a la OTAN

    La aportación de Suecia a la OTAN no es menor. Por su posición geográfica, su ingreso refuerza la protección del flanco norte aliado contra cualquier penetración rusa que trate de alcanzar el Atlántico desde Noruega eludiendo los estrechos de Skagerrak y Kattegat y atrapa a la flota rusa del Báltico en lo que, de facto, se convierte en un lago interior de la OTAN, si se exceptúan Kaliningrado y la salida rusa al mar por San Petersburgo.

    Sus indicadores socioeconómicos sitúan al país entre los más ricos y desarrollados de Europa y de ello cabe esperar una significativa contribución al presupuesto aliado. Además, Suecia aportará a los estados mayores de la OTAN oficiales con una elevada cualificación profesional, unidades bien organizadas equipadas con tecnología moderna, adiestradas de acuerdo con elevados estándares, y reforzadas con la Guardia Nacional (Hemvärnet), base territorial para la defensa del país.

    Bandera de Suecia en la sala de reuniones de la sede de la OTAN
    Bandera de Suecia en la sala de reuniones de la sede de la OTAN.
    OTAN

    La de Suecia supone también la entrada de un país dotado de una sofisticada industria de defensa capaz de producir y exportar aviones de combate como el Saab 39 Gripen, submarinos de las clases Gotland o Blekinge –esta última en desarrollo– o vehículos de combate Hägglunds BAE CV 90, por citar algunos ejemplos.

    La integración efectiva de Suecia en la estructura militar aliada se espera rápida y sencilla; no en vano, el país participa activamente desde 1994 en el programa Partnership for Peace, lo que hace que la interoperabilidad de sus fuerzas armadas con los estándares OTAN sea muy alta.

    Por otra parte, además de participar en numerosos ejercicios aliados, las fuerzas armadas suecas han aportado su cuota solidaria de esfuerzo en operaciones OTAN en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán, Libia, e Irak. Quizás cueste más restañar las heridas abiertas con Hungría y Turquía –desde ahora, aliados– en el proceso de ingreso.

    La culminación del itinerario de acceso de Finlandia y Suecia alienta las expectativas de otros candidatos como Ucrania. Las dificultades que han debido sortear los países nórdicos son pequeñas al lado de las que aguardan a Kiev, por mucho que a nivel declarativo la Alianza proclame oficialmente que “el futuro de Ucrania es la OTAN.”

    Es posible –y, si se quiere, deseable– que así sea, pero mientras el país esté en guerra, el acceso se antoja complicado. Eso es lo que parecen sugerir las declaraciones del canciller alemán Olaf Scholz aguando el vino del vago anuncio de Macron de que algunos países europeos podrían considerar la posibilidad de desplegar tropas en Ucrania.

    Más adelante, en función de cómo concluya la contienda, no sería extraño que las viejas realidades de la geopolítica europea se impusieran y que Ucrania quedara en un incómodo limbo entre Rusia y Occidente.

    El comportamiento de España

    Desde un punto de vista español, el acceso de Suecia –que, por cierto, limita a cuatro el número de países no-OTAN de la UE– es una buena noticia. Más allá de mejorar la seguridad del país escandinavo, la entrada hace a los suecos jurídicamente solidarios con la de otros países europeos, la otra cara de la moneda a la que Estocolmo se resistía hasta que Putin ha llamado a sus puertas.

    Con el ingreso de Suecia, el centro de gravedad de la OTAN se desplaza un poco más hacia el Este, alejándose del flanco sur aliado. España, sensible y preocupada ante los desafíos a la seguridad europea procedentes del otro lado del Mediterráneo, deberá, además de mostrar sin paliativos su solidaridad con los países más acuciados por la presión rusa, asegurarse de que el concepto de defensa en 360 grados consagrado en el Concepto Estratégico de 2022 no se quede en el plano de la retórica.The Conversation

    Salvador Sánchez Tapia, Profesor de Análisis de Conflictos y Seguridad Internacional, Universidad de Navarra

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Repensando la Estrategia: La Inutilidad de la Guerra contra las Drogas

    Hace más de cincuenta años, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, declaró una guerra internacional contra las drogas. Sin embargo, tras décadas de políticas prohibicionistas, surge la inevitable pregunta: ¿ha sido esta guerra efectiva en su propósito declarado de reducir el consumo y el tráfico de drogas? Basándose en el análisis crítico de expertos como Juan Carlos Hidalgo, se hace evidente que la respuesta es un rotundo no.

    La historia nos ofrece una lección valiosa en forma de la Prohibición del alcohol en Estados Unidos en la década de 1920. Esta política resultó en un fracaso espectacular, generando un mercado negro lucrativo y violento, junto con un aumento significativo en la corrupción y la violencia. La Guerra contra las Drogas ha seguido un patrón similar, convirtiendo el tráfico de drogas en un negocio extremadamente lucrativo y alimentando la violencia en todo el mundo.

    El enfoque prohibicionista ha demostrado ser contraproducente en varios aspectos. Primero, ha contribuido al aumento del precio de las drogas ilegales, lo que ha generado márgenes de ganancia enormes para los cárteles del narcotráfico. Segundo, ha llevado a un aumento significativo en la violencia relacionada con las drogas, con miles de vidas perdidas cada año en países como México debido a la lucha entre cárteles y fuerzas de seguridad.

    Además, la guerra contra las drogas ha tenido efectos devastadores en la calidad y seguridad de las drogas disponibles en el mercado negro. La falta de regulación y control ha llevado a un aumento en las muertes relacionadas con el consumo de drogas adulteradas o mal dosificadas. A su vez, la militarización de la lucha contra las drogas ha dado lugar a una violación de los derechos civiles y a un aumento alarmante de los arrestos y encarcelamientos, especialmente en comunidades minoritarias.

    Los costos económicos y sociales de la guerra contra las drogas son enormes, y recaen desproporcionadamente en países en desarrollo como los de América Latina. La corrupción, la violencia y la inestabilidad institucional asociadas con el narcotráfico han creado serios desafíos para la gobernabilidad y el desarrollo en la región.

    Ante este panorama sombrío, es hora de considerar alternativas al enfoque prohibicionista. La despenalización y la legalización de las drogas se presentan como opciones viables que podrían reducir el poder de los cárteles del narcotráfico y desviar los recursos hacia la prevención y el tratamiento de la adicción.

    Países como Portugal han experimentado resultados prometedores con la despenalización, que ha llevado a una disminución en las tasas de consumo y muertes por sobredosis. Un estudio de Glenn Greenwald publicado por el Cato Institute encontró que la despenalización «no había tenido efectos adversos en las tasas de consumo de drogas», las cuales «en muchas ocasiones se encuentran ahora entre las más bajas de la Unión Europea». Asimismo, constató que había caído el número de encarcelamientos por cuestiones relacionadas con el narcotráfico había disminuido. En cuanto al número de muertes por sobredosis, ha experimentado una caída «espectacular».

    Es evidente que la guerra contra las drogas ha sido un fracaso costoso y contraproducente. Es hora de repensar nuestra estrategia y explorar enfoques más efectivos y humanos para abordar el complejo problema de las drogas en nuestra sociedad.

     

  • Putin, un triste payaso: Una reflexión profunda sobre el asesinato de Alexei Navalni desde la perspectiva de Guy Sorman

    El brutal asesinato de Alexei Navalni, uno de los más prominentes líderes de la oposición en Rusia, ha dejado al descubierto las entrañas del régimen de Vladímir Putin y plantea interrogantes profundamente inquietantes sobre el futuro de la democracia en el país. En un artículo reciente para ABC, el renombrado intelectual Guy Sorman desglosa la compleja naturaleza del régimen ruso actual y ofrece un análisis penetrante sobre el impacto de este trágico suceso.

    Sorman comienza su reflexión señalando las diferencias entre el despotismo actual en Rusia y el totalitarismo implacable de la era de Stalin. Mientras que en el pasado los disidentes como Navalni eran silenciados de inmediato, en la Rusia contemporánea persiste un despotismo que permite, aunque sea de manera limitada, la expresión del descontento popular. Esta distinción es crucial para comprender la táctica de Putin, quien busca legitimidad internacional mientras reprime a la oposición interna.

    El autor destaca la paradoja de que Putin busque presentarse como un líder respetable en la escena mundial, a pesar de su desprecio por los principios democráticos fundamentales. Organiza elecciones simuladas y mantiene una fachada de Estado de derecho, todo mientras ejerce un control férreo sobre la sociedad y la política. Esta estrategia, según Sorman, revela la profunda inseguridad de Putin y su desesperado anhelo de reconocimiento y legitimidad.

    La figura de Navalni representa una amenaza existencial para Putin, no solo por su defensa de la democracia, sino también por su habilidad para utilizar el humor y la ironía como armas políticas. A través de sus ingeniosas ocurrencias, Alexei Navalni logró desafiar el poder del régimen y movilizar a la población en su contra. «El arma suprema de Navalni era el humor. Recordarán que, después de haber sido víctima de un intento de envenenamiento impregnando sus calzoncillos con una sustancia que debería haberle matado, Navalni, en lugar de indignarse, llamó a Putin «dictador de la ropa interior». Cuando los dictadores están tan inseguros respecto a su poder como Putin, no soportan el humor. Que se rían de él, que descubran que el rey está desnudo, es la peor afrenta que se le puede hacer a Putin. Su odio personal hacia Navalni tiene menos que ver con la defensa que este hacía de la democracia que con sus ocurrencias, que hacían reír a toda Rusia.» dice Guy Sorman. La muerte de Alexei, por lo tanto, no solo representa la pérdida de un líder político, sino también la muerte de un símbolo de la resistencia y la valentía frente a la opresión.

    Sorman concluye su reflexión destacando el legado duradero de Navalni y la importancia de su sacrificio en la lucha por la democracia en Rusia. Su decisión de regresar al país a pesar del peligro y su disposición a dar la vida por sus convicciones lo convierten en un mártir moderno y un símbolo de esperanza para todos aquellos que continúan luchando por un futuro más justo y libre.

    En última instancia, el asesinato de Alexei Navalni es un recordatorio sombrío de los peligros del despotismo y la represión política en el mundo contemporáneo. Su legado perdurará como un faro de esperanza y un llamado a la acción para todos aquellos comprometidos con la causa de la libertad y la justicia. Putin, por su parte, seguirá siendo recordado como un triste payaso cuya tiranía y crueldad solo han servido para fortalecer la determinación de aquellos que se oponen a él.

  • ¿Educación política o de mercado?

    Los mismos sistemas educativos pedagógicos han sido alterados para favorecer ciertas ideologías, una educación política, la cual ha causado graves perjuicios en la capacidad de los estudiantes.

    En los EE.UU. existe un despertar por parte de las familias respecto al fenómeno en el cual una minoría ciudadana está implementando una política en las escuelas gubernamentales que excluyen a los padres de familia en ciertas decisiones y actuaciones de sus hijos; tales como el que estos declaren cambiar su sexo, entrar en los baños y vestidores del sexo opuesto y tal.

    Pero el asunto va mucho más allá, ya que en muchos casos los educadores en las escuelas del gobierno están siendo seleccionados y contratados no en virtud de su capacidad docente sino en base a su inclinación ideológica; a la vez que los mismos sistemas educativos pedagógicos han sido alterados para favorecer ciertas ideologías, una educación política la cual ha causado graves perjuicios en la capacidad de los estudiantes.

    Frente a todo ello, muchos padres de familia han comenzado a tomar medidas entre las cuales destaca la alternativa del derecho a escoger dónde y cómo se educan sus hijos; que en el caso de los EE.UU. se conoce como “school choice” o ‘elección de escuela’ y programas educativos.

    Los vales académicos (vouchers) y cuentas de ahorro educativas son algunas de las alternativas que asoman dirigidas a lo que en su momento (1830) el político Horace Mann, político mal visto como “el padre de la educación estadounidense” propuso el derecho a una educación gratuita. Triste que 180 años más tarde aún la inmensa mayoría en los EE.UU., en Panamá y el resto del mundo no entiende que lo “gratuito” es espejismo y engaño.

    El problema con lo gratuito es que con ello típicamente se pierde el derecho a elegir. La virtud del libre mercado de bienes y servicios, incluyendo la educación de nuestros hijos, es que se trata de un servicio que en buena medida fue secuestrado por la clase política y usada como instrumento de adoctrinamiento de control y empobrecimiento. El mercado nos abre el camino a la diversidad, que es dónde vive la riqueza.

    Pero debemos ser cautos ya que aún los sistemas de vales pueden ser secuestrados por una perversión centralista; lo cual nos llama a buscar un sistema de apoyo económico que no pueda ser manipulado por bastardos intereses politiqueros o de torcidas ideologías socialistas.

    Si damos a las familias panameñas vales educativos que les permita elegir la escuela de sus hijos, ya sean estas las del MEDUCA o las privadas, estas últimas inicialmente no se darían a basto para absorber la demanda dado que, según lo que difícilmente he podido averiguar, existen unas 3,275 escuelas MEDUCA y entre 720 y 1,822 privadas; según la Estrella de Panamá que en noviembre del 2020 informa que hay 720 escuelas privadas, las cuales, supongo, serán “formales” ya que las informales no las contabilizan o acepta el MEDUCA; pero según un estudio que hizo nuestra empresa Goethals Consulting en el 2016, serían más de 1,500. https://www.laestrella.com.pa/panama/nacional/colegios-particulares-rechazan-categoricamente-propuesta-economica-mef-meduca-GOLE435113

    Con el tiempo se darían varios fenómenos típicos de un sistema de libre mercado: 1) desataría el negocio de abrir escuelas privadas; 2) las escuelas MEDUCA perderían clientela y muchas cerrarían; 3) las nuevas escuelas serían ubicadas más cerca de los clientes, tal como ocurre con los negocios asiáticos, lo cual ayudaría mucho aliviar la congestión vial y el costo del transporte; ni hablar que reduciría los costos educativos y tal vez cerrar el MEDUCA que representa una buena tajada del malgasto gubernamental. Nada malo ¿no les parece?

    Una realidad poco conocida es que no existe un estándar educativo objetivo, igual que tampoco lo existe entre cardiólogos o ginecólogos. Es ingenuo de más creer que el gobierno nos va a proveer la métrica de excelencia. Además, si no procuramos un sistema en el cual la población sea quien busca y logra la calidad no vamos a progresar.

    En síntesis, los mercados libres tienden hacia mayor calidad y precios que sólo pueden ser exigidos por el cliente.

    Se adjunta en versión descargable, el impactante estudio sobre el rol privado en la educación: Estudio realizado por Goethals Consulting, en Panamá, 2014/2016. [download id=»19697″]