Categoría: Opinión

  • Jean Piaget y las fases del desarrollo cognitivo infantil

    ¿Qué tienen en común la observación de moluscos y una teoría revolucionaria sobre la mente infantil? La vida y obra de Jean Piaget ofrecen una respuesta fascinante a esta pregunta. Desde su formación como biólogo hasta convertirse en uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX, Piaget transformó nuestra comprensión de cómo los niños piensan y aprenden.

    Su Psicología del niño, escrito con su colaboradora Bärbel Inhelder, sigue siendo un pilar importante en la educación moderna y en la psicología del desarrollo. En este artículo, comprenderemos cómo un biólogo suizo llegó a cambiar el panorama educativo para siempre.

    Un investigador precoz

    Jean Piaget nació el 9 de agosto de 1896 en Neuchâtel, Suiza. A los 11 años, Piaget ya había publicado su primer artículo científico sobre un gorrión albino que observó en un parque cercano. La historia es más que una anécdota curiosa; refleja el temprano interés de Piaget por la observación detallada de la naturaleza, algo que marcaría su enfoque en la investigación a lo largo de su vida. En la adolescencia, continuó publicando trabajos sobre moluscos, lo que le llevó a obtener un doctorado en Ciencias Naturales a la edad de 21 años.

    Sin embargo, a medida que profundizaba en la biología, Piaget comenzó a interesarse por preguntas más amplias sobre el conocimiento y la mente humana. Este interés le llevó a cambiar de rumbo, orientándose hacia la psicología y la epistemología, disciplinas en las que se convertiría en una de las figuras más influyentes.

    De la biología a la psicología infantil

    En París, Jean Piaget trabajó con Théodore Simon, colaborador de Alfred Binet, el creador de las pruebas de inteligencia. Durante este tiempo, Piaget realizó un importante descubrimiento: las respuestas incorrectas de los niños en las pruebas de inteligencia eran más reveladoras que las correctas. A partir de estos errores, Piaget comenzó a formular la idea de que los niños no piensan de la misma manera que los adultos, sino que pasan por una serie de etapas cualitativamente distintas a lo largo de su desarrollo.

    Para Piaget el niño no es simplemente un adulto en miniatura: piensa de una manera completamente distinta. Su convicción le llevó a abrir la puerta a la creación de su influyente teoría del desarrollo cognitivo.

    Las cuatro etapas del desarrollo cognitivo

    Piaget describió el desarrollo cognitivo de los niños a través de cuatro etapas principales:

    • Etapa sensoriomotora (0-2 años): Los niños experimentan el mundo principalmente a través de sus sentidos y acciones físicas. En esta fase desarrollan la “permanencia del objeto”, es decir, la comprensión de que los objetos siguen existiendo aunque no se vean.
    • Etapa preoperacional (2-7 años): Durante esta etapa, los niños comienzan a utilizar el lenguaje y los símbolos, pero su pensamiento sigue siendo egocéntrico. Un ejemplo curioso que ilustra este egocentrismo es la famosa anécdota en la que Piaget observó a su hija pequeña hablando por teléfono y asumiendo que su interlocutor podía ver lo que ella veía, mostrando cómo el niño en esta fase aún no comprende completamente las perspectivas ajenas.
    • Etapa de las operaciones concretas (7-11 años): Los niños comienzan a pensar de manera lógica sobre situaciones concretas. Aquí, Piaget realizó unos de sus experimentos más conocidos, donde los niños tenían que juzgar si la cantidad de líquido que contenían dos vasos de formas diferentes era la misma. Descubrió que, en esta etapa, los niños entienden que, aunque la forma cambie, la cantidad de líquido sigue siendo la misma.
    • Etapa de las operaciones formales (12 años en adelante): En esta última etapa, los adolescentes desarrollan la capacidad de pensar de manera abstracta y lógica, un paso fundamental para el razonamiento científico y matemático.

    El método clínico y la observación directa

    Una de las grandes innnovaciones de Jean Piaget fue su uso del método clínico, que consistía en observar y cuestionar a los niños de manera abierta, sin imponerles respuestas o direcciones. Este enfoque le permitió descubrir cómo los niños construyen activamente su conocimiento a través de la interacción con el mundo que les rodea.

    Para Piaget, el conocimiento no es simplemente una acumulación pasiva de hechos, sino que es el resultado de la interacción constante entre el niño y su entorno. Esta construcción del conocimiento tiene lugar a través de dos procesos clave: la asimilación, a través de la que el niño incorpora nueva información a sus esquemas existentes, y la acomodación, que le permite ajustar estos esquemas para adaptarse a nuevas experiencias.

    Impacto en la educación

    El trabajo de Piaget ha tenido un impacto profundo en la Pedagogía. Sus teorías sugieren que el aprendizaje no es lineal ni homogéneo para todos los niños, sino que debe adaptarse a las etapas del desarrollo cognitivo de cada uno. Piaget defendía que la enseñanza debería centrarse en proporcionar experiencias ricas y variadas que permitieran a los estudiantes explorar y descubrir por sí mismos.

    Para Piaget, los educadores tienen un papel esencial como guías que ayudan a los niños a construir su propio conocimiento. Destacó la importancia de la libertad en el aprendizaje. Y consideraba que el principal objetivo de la educación es formar personas que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho.

    En otras palabras, el aprendizaje debe ser un proceso activo que fomente la creatividad y el pensamiento crítico, en lugar de una mera memorización de hechos. Como él mismo resumió: “Todo lo que se le enseña a un niño, se le impide inventarlo o descubrirlo”.

    Legado y relevancia actual

    Aunque algunas partes de su teoría han sido revisadas con los avances en la neurociencia y la psicología moderna, el legado de Piaget se mantiene pertinente. Sus ideas sobre el desarrollo infantil y la importancia de adaptar la enseñanza a las necesidades cognitivas del niño continúan influyendo en las prácticas pedagógicas en todo el mundo.

    Su enfoque desde la experimentación y la observación detallada le permitió observar de cerca cómo los niños construyen activamente su conocimiento. Demostró que, al igual que en el caso de los moluscos que estudió en sus primeras observaciones biológicas, el desarrollo intelectual de los niños es un proceso orgánico y progresivo. Cada etapa es un paso en la construcción de un conocimiento más profundo y más complejo, un proceso que define quiénes somos y cómo entendemos el mundo que nos rodea.The Conversation

    Fernando Díez Ruiz, Associate professor, Faculty of Education and Sport, Universidad de Deusto

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Educar y gobernar no conjugan

    Desde 1964 fundé y dirigí dos escuelas y he escrito un libro y publicado muchos artículos sobre la educación y hoy, ya pasados mis 80 años en este mundo quiero dejarles a mis compatriotas el mensaje del título de este escrito. Y cuando digo que “no conjugan” es que no se deben juntar o mezclar. Educar y gobernar no son “cónyuges” o “yuntas”. Cuando los gobiernos se ponen disque a educar, lo que buscan es controlar, dominar, doblegar, avasallar o adoctrinar. El verdadero gobernar es promover la autonomía del pueblo.

    La verdadera y más valiosa educación anda dispersa por los laberintos de una sociedad y no la vamos a encontrar en las mazmorras de un NODUCA; que los niños no son ladrillos en el muro de una mazmorra gubernamental. En 1993 John Hood de escribió: “La educación pública es un fracaso”; pero, como bien lo planteó Sam Walter Foss en su poema “El Sendero de la Vaca”, “…los hombres son dados a andar a ciegas por los caminos vacunos de la mente… apegados al errante proceder, cumpliendo la faena que otros les legaron.”

    En la educación no hay currículos santificados sino pueblos engañados. La verdadera educación anda como las mariposas de flor en flor en vuelos de piruetas de alas coloridas. A diferencia los gobiernos suelen deambular por los senderos de pasados caducos; imponiendo normas burrocráticas y currículos que entregan a un redil de funcionarios inmersos en las entrañas del ‘bégimo’ MEDUCA, una institución tan grande que es imposible de administrar y menos cuando queda inmersa en la politiquería y en sancochos sindicales.

    Y sí, en la educación privada y descentralizada también se dan fracasos; poro son dispersos y no como ocurre con el MEDUCA que cuando fracasa, fracasa Panamá. Los lineamientos de un MEDUCA no pueden recoger la realidad social que anda dispersa por todo el país y por el mismo mundo; en cada provincia, en cada pueblo y en cada parroquia, barrio y casa. Las reformas del MEDUCA ignoran el rol de cada persona, del alumno, de sus padres, de los empresarios dueños de escuelas y tal. Podrás llevar el caballo al agua pero no obligarlo a beber; igual los niños aprenden sólo cuando se les prende el fuego de la emoción.

    Cada nuevo jefe del MEDUCA trae una nueva pócima mágica que resolverá el malandar que trae dicha institución y ninguna resuelve; ya que el verdadero mal está sembrado en las cimientes de un sistema educativo centralizado. Y lo repito a cansancio: la educación no tiene caminos trillados, como tampoco las mariposas tienen rutas aéreas fijadas cuando aletean en busca del néctar de la vida.

    El MEDUCA es un monopolio y muy mal andamos si a estas alturas no entendemos que los monopolios no sirven sino a bastardos intereses; y menos si son impuestos por grupos interesados en sí y no en la educación. Y como bien dijo Lucy Molinar respecto a las pruebas PISA. “…sólo arrojan los resultados que ya todos saben.” Es decir, que las cosas andan muy mal. Poco entendemos la verdadera función de los exámenes y las notas cuya utilidad y objetivo no es para poner una marca en la nalga de la vaca sino que son un instrumento para ver por dónde andan los estudiantes; cada uno por su propio camino.

    En fin, si nuestros gobiernos no han servido para gobernar ¿de dónde sacamos que servirán para educar? Démosle los fondos malgastados en el MEDUCA a los padres de familia y que sean estos los que decidan lo mejor para sus hijos.

  • Nostalgia del imperio y conflictos actuales

    En su artículo «Nostalgia del Imperio» (ABC, 2024), Guy Sorman explora cómo los conflictos contemporáneos están profundamente influenciados por la nostalgia de los imperios pasados. Sorman argumenta que las tensiones actuales, desde el conflicto entre Irán e Israel hasta las ambiciones de Vladímir Putin y China, están motivadas por un deseo de restaurar antiguos poderes imperiales, en lugar de ser meramente ideológicas o económicas. Este análisis ofrece una visión profunda y reveladora de la política internacional actual, que sigue marcada por ambiciones de dominación y resurgimiento de imperios.

    Sorman comienza con el caso de Irán, que históricamente es el heredero del antiguo Imperio Persa. Aunque el Irán moderno no tiene fronteras directas ni conflictos económicos con Israel, su involucramiento en el apoyo a movimientos terroristas como Hamás o Hizbolá no puede comprenderse sin considerar su historia imperial. Sorman plantea que el actual liderazgo iraní, liderado por los ayatolás, busca revivir la grandeza del antiguo imperio persa, utilizando el chiísmo como una herramienta teológica para diferenciarse del islam suní y enfrentarse a potencias como Arabia Saudí. La causa palestina, en este contexto, es un simple pretexto: lo que realmente está en juego es la hegemonía sobre el mundo musulmán, con La Meca como un símbolo clave.

    Este concepto de imperialismo disfrazado de religión y política también se aplica a Vladímir Putin. Sorman sugiere que el líder ruso nunca aceptó la disolución de la Unión Soviética y que sus intervenciones en Chechenia, Georgia y Ucrania son intentos de reconstruir el imperio ruso, más allá del componente ideológico marxista. Para Sorman, el marxismo o el chiísmo no son más que «tapaderas» que encubren ambiciones imperiales más profundas.

    Asimismo, China, con su retórica marxista, se enfrenta a un proceso similar. Sorman sostiene que el comunismo en China es simplemente una herramienta moderna para justificar un deseo de restauración imperial y dominación de Asia. Al igual que Irán y Rusia, China se proyecta hacia el futuro con una visión del pasado, tratando de revivir glorias imperiales bajo una nueva fachada ideológica.

    Sorman desafía la creencia generalizada de que el imperialismo terminó con la creación de las Naciones Unidas en 1945 o con la caída de la Unión Soviética en 1991. Según su análisis, el imperialismo no solo sigue vivo, sino que es más potente que nunca, con múltiples actores mundiales luchando por restablecer su influencia histórica. Irónicamente, de todos los imperios actuales, Estados Unidos es el único que recibe críticas abiertas por su «imperialismo», cuando en realidad, según Sorman, es uno más entre muchos.

    En contraste, Europa es el único continente que, según Sorman, ha renunciado por completo a cualquier ambición imperial. A diferencia de potencias como Rusia, Irán, China y Estados Unidos, Europa ha optado por centrarse en sus propios asuntos internos y en mantener una coexistencia pacífica, lo cual Sorman considera tanto una virtud como una posible debilidad.

    El artículo de Guy Sorman ofrece una interpretación provocadora de los conflictos contemporáneos, sugiriendo que las tensiones geopolíticas actuales no se entienden del todo sin reconocer las profundas raíces históricas y las ambiciones imperiales que todavía moldean el comportamiento de las naciones.

  • Menos Mal que Tenemos Economía Informal

    En Panamá, tanto los gobiernos del estado como los medios de información y los grupos que idealizan el confisca parte y reparte para quedarse con la mejor parte, ignoran o peor, burlan la libertad capitalista con el propósito de favorecer el intervencionismo central politiquero que es el fétido manantial de su corrupción. Es común ver los artículos mediáticos que culpan a lo que ellos llaman “la economía informal” de los problemas de pobreza, tal como la falta de seguridad social, transporte, alimento y más. Y ¡por supuesto! que ese cuento es fácil de tragar ya que se cuela por las sendas del peor de los pecados que es la envidia y el deseo desordenado de resolver las carencias personales aunque sea pisoteando las de otros.

    Según Iniciativa en Panamá Sin Pobreza, la economía informal casi alcanza el 50%, aunque hay quienes, como yo, aseveran que es mucho mayor; entre otras, dado que dentro de la supuesta formalidad hay un buen grado de informalidad, de tantas empresas, particularmente pequeñas, que buscan desesperadamente como sobrevivir los embates de la burrocracia gubernamental. Y lo tristísimo de ello es que casi nadie apunta o destaca que tanto la formalidad como la informalidad son calificaciones subjetivas y hasta hipócritas; tal como cuando se dice que la informalidad es mala y la formalidad buena.

    ¿Qué hay de malo en ganarte la vida por la vía que llaman economía informal, cuando ir por lo formal es imposible? En todo caso, ¡menos mal! que existe la vía informal. Y es que como bien apunta el joven boliviano Sergio López -ecónomo graduado en la Universidad de Arkansas, quien estudia la historia de Bolivia y más, “las estadísticas denotan la naturaleza arraigada en las políticas estatales y su impacto socioeconómico perjudicial.”

    Sergio López también señala algo más tétrico que yo veo también tenemos en Panamá: “Bolivia tiene una sicosis estatista destructiva que parece imposible de ser revertida y que les lanza de manera eterna en un abismal ciclo de una crisis tras otra.” En Panamá yo la he venido ventilando en mis apuntes como columnista de diversos medios como el fenómeno del “no a la privatización”; ya que si no quieres empresa privada… ¿¡Qué rayos quieres!? Obvio, pues la única alternativa es la del estatismo o marxismo. O peor, al “maleanterismo político”.

    Recién escuché al presidente Mulino quejarse de que resulta casi imposible para un informal inscribirse en el programa de IVM individual; lo cual es absurdo y confirma lo que vengo señalando. En Panamá es común decir que “los empresarios también andan con la corrupción”. ¡Por supuesto!, ya que todos estamos inmersos en la burrocracia y quien no paga la coima lo llevan a la quiebra.

    Lo otro que me saca de quicio es escuchar: “Ojalá Mulino resuelva todo…” ¡No!, mis estimados hermanos; Por más bien que apunte Mulino, él no es mago. Si los panameños rechazamos las verdaderas soluciones, no hay salida. Y, por otro lado, pocos saben o se atreven a proponer verdaderas soluciones a los problemas; ya sean de la CSS, de la educación, etc. ya que todas resultan impopulares. Es como ocurre con la Mina de Cobre que la quieren cerrar en vez de arreglar; con lo cual vamos a causar mayor daño económico y ambiental que lo que produjeron los corruptos políticos que nos metieron en el jaleo.

    Salir de los enredos en que nos hemos metido no será nada fácil y habrá que tomar medidas muy duras de tragar. Las soluciones existen pero no será posible si preferimos seguir con el “bien cuidao” politiquero. Algo de esto habló Rubén Castillo con un mensaje dirigido a “quienes amenazan con salir a las calles… a imponer criterios”, pero no soluciones.

  • Lo Peor Para Luchar Contra la Pobreza son los Gobiernos

    ¿Y por qué es que los gobiernos son chambones luchando contra la pobreza? Pues, por la misma razón que un martillo no sirve para limpiar cristales. Simplemente el 99.9% de la población no tiene la menor idea de qué es un gobierno ni para qué es. Usamos a los gobiernos para todo y muy poco para lo que suponen ser. La mejor analogía para explicar para qué son los gobiernos del estado la podemos encontrar con los árbitros del futbol que están allí para asegurar que la contienda se realice en regla y no para andar pateando balones. Pero ¿es eso lo que vienen haciendo y hacen nuestros gobiernos? ¡Nop! Nuestros gobiernos han venido dedicándose a patear los balones.

    Es raro ver un funcionario gubernamental que haya sido buen empresario; es decir, que sepa administrar bien; pero tristemente en Panamá les hemos delegado la administración del país. Una cosa es cuidar que no se den trampas en el partido y otra muy diferente es ser jugador en el partido.

    En corto, los gobiernos no son para hacer sino para ver que se haga sin trampas; pero, si el que hace o participa en la trampa son los árbitros ¿entonces quien les pone el cascabel a esos gatos?

    Los gringos, para hacer el Canal, tuvieron que limpiar la ciudad, pavimentar las calles, poner agua potable y sistemas sanitarios, electricidad y otras más. Y, a todo ello, los panameños nos acostumbramos a ello. Luego, cuando se fueron, todo ello pasó a manos de los árbitros del partido, eehh, digo, a los gobiernos. Llegó un presidente que más o menos privatizó; pero fue sólo a medias y los árbitros siguieron controlando los negocios del estado y en adelante, como accionistas, comenzaron a recibir dividendos. ¡Y claro!, ni modo que se harían inversiones en redes eléctricas caducas, pues ello reduciría sus dividendos.

    ¿Crees que educar es gobernar? ¿No te has dado cuenta el grado de incapacidad del MEDUCA? Luego pretendemos encargar a los gobiernos la solución de la pobreza. La pobreza es el estado natural en este mundo; y no ha sido hasta hace muy poco que la humanidad comenzó a disminuir la cantidad de pobres. Los humanos no nacemos en riqueza; la riqueza hay que crearla con ingenio, trabajo y dedicación honesta; algo sobre lo cual no entienden o les importa a los árbitros que han vendido pateando balones y robando goles. Ahora, le tiramos el jaleo a un presidente que busca mejorar; pero muchos grupos amenazan con cierres de calles. Absurdo pensar que con ello se resolverá el enredo de la CSS.

    Dos cosas únicas marcaron el cambio hacia una nueva condición humana: Una fue la Revolución Industrial y la división del trabajo; la otra fue el nacimiento de los EE.UU. con una constitución de apenas 7 artículos, creando un gobierno limitado. Lástima que eso se ha ido perdiendo cuando allá, acá y por todos lados la gente pide más árbitros que pateen balones; con pancartas que leen: “Exigimos que el gobierno venga a resolver nuestros problemas.”

    Casi nadie sabe para qué son y para qué sirven o no los gobiernos. ¿Para qué son los “cupos” para taxi, que cuestan $10, pero los “reparten” para luego ser vendidos por miles de coimas que luego se parten y reparten. O sea, la ATTT es y ha sido una entidad mafiosa que el único tránsito que mejora es el tránsito de la corrupción.

    El inmenso reto en adelante está en darnos cuenta para qué son y no son los gobiernos. Lo triste es que hemos dejado que pervertidos políticos los hayan estado usando para el pillaje y ahora cambiar eso no será nada fácil.

  • El Muro de Berlín: Símbolo de Coacción y Fracaso del Comunismo

    El 13 de agosto de 1961, el régimen comunista de la Alemania Oriental erigió uno de los símbolos más infames del siglo XX: el Muro de Berlín. Con una longitud de 155 kilómetros, este muro no solo dividió físicamente a Berlín, sino que también simbolizó la profunda división ideológica entre el Este y el Oeste, entre el comunismo y el capitalismo. Sin embargo, más allá de su construcción física, el Muro de Berlín representó la desesperación de un sistema político y económico incapaz de sostenerse sin recurrir a la coacción y a la represión.

    Hechos Históricos y Cruces Fatales

    El Muro de Berlín fue construido por la República Democrática Alemana (RDA) con el objetivo de detener el éxodo masivo de sus ciudadanos hacia la República Federal Alemana (RFA). Entre 1949 y 1961, aproximadamente 3 millones de personas habían huido hacia el Oeste en busca de mejores oportunidades y libertades que el comunismo no podía ofrecerles. El régimen comunista, viendo su estabilidad amenazada, decidió cerrar la frontera y levantar una barrera física que impidiera a sus ciudadanos escapar.

    A lo largo de sus 28 años de existencia, el Muro de Berlín fue testigo de innumerables intentos de escape. Se estima que más de 140 personas murieron intentando cruzar el muro, mientras que muchas otras lograron escapar utilizando túneles, globos aerostáticos e ingeniosas estratagemas. Cada intento exitoso de cruzar el muro fue una victoria para la libertad, un recordatorio de que el deseo humano de vivir sin cadenas es indomable.

    El Muro: Una Vergüenza Internacional

    El Muro no solo fue una tragedia para los alemanes divididos, sino que también se convirtió en un símbolo de vergüenza para el comunismo a nivel global. Mientras que el capitalismo occidental se caracterizaba por la prosperidad, el intercambio libre y la innovación, el comunismo se mantenía por la fuerza y el miedo. El muro fue la prueba irrefutable de que el comunismo no podía competir con el capitalismo en términos de bienestar y libertad; solo podía sobrevivir aislando a su gente.

    Desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía, el Muro de Berlín es un ejemplo claro del fracaso inherente de los sistemas planificados. Friedrich Hayek y Ludwig von Mises argumentaron que la intervención estatal y la planificación centralizada inevitablemente conducen a la represión, ya que no pueden gestionar eficientemente las complejas interacciones del mercado. El muro es la encarnación física de la “ruta hacia la servidumbre” que Hayek describió: cuando el gobierno controla la economía, debe controlar también a las personas para mantener su poder.

    El Mensaje a Futuro: Más Allá de los Muros Físicos

    La caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 fue un triunfo de la libertad sobre la opresión, un testimonio de la fuerza de la voluntad humana para superar la coacción. Pero los muros no son solo físicos; existen también muros mentales e ideológicos que dividen a las sociedades y restringen el pensamiento libre. Estos muros son construidos por el dogma, el miedo y la intolerancia, y son tan peligrosos como cualquier barrera de concreto.

    El colapso del Muro debe recordarnos la importancia de defender la libertad individual y de evitar los sistemas que buscan controlar la vida de las personas desde un poder centralizado. En un mundo donde nuevas formas de intervención y regulación surgen constantemente, es crucial mantenernos vigilantes y resistir la tentación de erigir nuevos muros, tanto visibles como invisibles.

    El mensaje que deja el Muro de Berlín es claro: la libertad y el libre mercado no solo generan prosperidad, sino que también son las condiciones naturales del ser humano. Cualquier sistema que intente suprimirlos está condenado al fracaso. La historia del Muro de Berlín es una advertencia para el futuro, un recordatorio de que la coacción y la represión no pueden nunca ser la base de un orden social justo y próspero.

  • Las próximas elecciones presidenciales estadounidenses

    Con gran dolor consigno que prefiero que gane las elecciones presidenciales en el otrora baluarte del mundo libre Kamala Harris que Donald Trump pues me inclino por una estatista al descubierto que uno camuflado, aunque en este último caso el candidato de marras parece inepto en materia política ya que no se percata de su ubicación en el espectro en el que se desenvuelve en temas nacionales e internacionales.

    Trump durante su gestión incrementó el gasto público, el déficit fiscal y la deuda estatal. Tuvo la indecencia de no reconocer el triunfo de su adversario en las últimas elecciones, a pesar que fue certificado por los 50 estados, por 61 jueces federales y locales (8 de los cuales fueron sugeridos por Trump) y su propio Vicepresidente, Mike Pence. Sus manifestaciones con motivo del ataque al Capitolio fueron bochornosas; como reporta la Association PressThe New York Times y el Washington Post el Presidente expresó reiteradamente en lugares públicos en esos días críticos respecto a los revoltosos: “They were there with love in their hearts. It was a beautiful day” (Estaban allí con amor en sus corazones. Fue un día hermoso), lo cual se desdijo más adelante en vista de la categórica condena inicial de colegas republicanos liderados por el Senador Lindsay Graham y del público en general. Del mismo modo que se retractó respecto del aborto a pesar de haber reiterado que era partidario del pro choice desde su célebre declaración inicial el 24 de octubre de 1999 en NBC News (“Meet the Press”) hasta que más adelante sus asesores le recomendaron condenar el aborto debido a la posición de sus seguidores potenciales con especial referencia destacados representantes del Tea Party.

    Trump es proteccionista, nacionalista y xenófobo que la emprende contra los inmigrantes y con ribetes peligrosos como cuando frente al enfrentamiento de dos grupos en Charlottesville donde todos los partidarios de una de las partes enfrentadas portaban estandartes nazis, frente a lo cual el entonces Presidente declaró ante las cámaras de CNN: “Very fine people on both sides” (Buena gente de los dos lados).

    Sé que hay personas de buena voluntad preocupadas por el avance del aparato estatal estadounidense que consideran que es mejor apoyarlo a Trump pues el gobierno de Biden y lo que proyecta su eventual sucesora es una calamidad. Esto último es del todo correcto pero no puede decirse con rigor que con los antecedentes referidos de Trump se enfrentará al tamaño del gobierno federal con el agravante que como queda dicho el disfraz -tal vez inconsciente- presenta un frente de mayor peligro y debilita las defensas y anticuerpos. Sin duda que como he marcado tantas veces una cosa es la academia que siempre apunta al óptimo y otra la política, un terreno en el que se hace lo que las limitaciones de las circunstancias permiten, en este caso en cuanto a relaciones exteriores y equivalentes al efecto de eventualmente inclinarse por uno u otro candidato.

    Es verdaderamente triste lo que viene ocurriendo en ese magnífico país en el que estudié dos años de mi colegio secundario, luego asistí a seminarios producto de una beca y he visitado en reiteradas ocasiones. Tengo muy buenos amigos estadounidenses y me constan las inmensas reservas morales con que cuenta esa nación las cuales constituyen una formidable esperanza para rectificar el rumbo.

    En mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos detallo a través de quinientas páginas el declive que viene operando, en abierto contraste con los extraordinarios consejos de los Padres Fundadores. Me parece oportuno limitarme esta vez a reproducir los epígrafes que estampé para abrir cada uno de sus doce capítulos que ilustran el contenido del libro. Lo hago en el mismo orden cronológico con que aparece en mi trabajo, De Thomas Paine (1776): “La sociedad en todos sus estadios es una bendición, pero el gobierno aun en su mejor estado constituye un mal necesario y en su peor estado un mal intolerable”. De George Madison (1788): “Hemos oído de la impía doctrina del Viejo Mundo por la que la gente era hecha para el rey y no el rey para la gente. ¿Se revivirá la misma doctrina en el Nuevo bajo otra forma, que por la sólida felicidad de la gente debe sacrificarse a las visiones de aquellas instituciones políticas bajo una forma diferente?”.

    De Thomas Jefferson (1782): “Un despotismo electo no fue el gobierno por el que luchamos”. De George Washington (1795): “Mi ardiente deseo es y siempre ha sido cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a los Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países.” De Benjamin Franklin (1759): “Aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener seguridad temporaria, no merecen ni libertad ni seguridad.” De John Marshall (1819): “El poder de establecer impuestos, es el poder de destruir.” De Pelatiah Webster (1779): “La libertad de comercio y la libertad irrestricta del sujeto para disponer o usar de su propiedad como le plazca, es absolutamente necesaria para la prosperidad de todas las comunidades y para la felicidad de todos los individuos que las integran.” Inscripción en la Estatua de la Libertad (Emma Lazarus, 1883) que reproducimos en el idioma en que está inscripto: “Give me your tiered, your poor, Your huddled masses yearing to breath free, The wretched refuse of your teeming shore, Send these, the homless, the tempest.toss´d to me, I lift my lamp reside the Golden door”. De James Bovard (2003): “De la misma manera que a los políticos raramente se los hace responsables por sus mentiras, a los gobiernos raramente se los hace responsables por sus matanzas.”

    De Milton Friedman (2000): “Como nación hemos sido responsables por el asesinato de literalmente cientos de miles de personas en nuestro país y en el extranjero por pelear un a guerra antinarcóticos que nunca debió haber comenzado y que solo puede ganarse, si eso fuera posible, convirtiendo a los Estados Unidos en un estado policial.” De Etienne de La Boetie (1576): “Son, pues, los propios pueblos los que se dejan, o mejor dicho, se hacen encadenar ya que con solo dejar de servir romperían sus cadenas”. De Ralph Waldo Emerson (1844): “Es moral aquel cuya meta o motivo puede convertirse en norma universal.”

    Para bien del mundo libre es de esperar una pronta reacción en dirección a la libertad. Literalmente, nos va la vida en esto. En cuanto al Partido Republicano en términos modernos es de desear que retome los valores y principios de los Barry Goldwater, Ronald Reagan, Ron Paul (que advierte en varios videos en YouTube acerca de los peligros que presenta Trump) y Mitt Romney (quien en su condición de Senador promovió juicio político a Trump). Mi padre los conoció personalmente a los dos primeros y en mi caso puede intercambiar mails con los dos últimos. El premio Nobel en Economía, el gran Vernon L. Smith, es también muy crítico de las políticas que implementó Trump y las que promete ejecutar vinculadas a su arrogante estatismo siempre inmoral y empobrecedor.

  • Levantamiento de Varsovia: Un Hito de Resistencia y Sacrificio

    El 1 de agosto de 1944, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, estalló el Levantamiento de Varsovia, uno de los episodios más heroicos y trágicos de la historia polaca. Organizado por el Ejército Nacional Polaco (Armia Krajowa), el levantamiento fue un esfuerzo desesperado por liberar la capital polaca del dominio nazi antes de la llegada del Ejército Rojo soviético. Este año se cumplen 80 años de ese valiente acto de resistencia, un evento que dejó una profunda huella en la historia y la memoria colectiva de Polonia.

    Contexto Histórico

    En 1944, Polonia estaba atrapada entre dos gigantes: la Alemania nazi y la Unión Soviética. Tras cinco años de ocupación brutal, la resistencia polaca, liderada por el Ejército Nacional, decidió que había llegado el momento de actuar. La Operación Bagration, una ofensiva masiva del Ejército Rojo contra las fuerzas alemanas en Bielorrusia, creó una oportunidad única. Los insurgentes polacos esperaban liberar Varsovia y establecer un gobierno independiente antes de que los soviéticos pudieran imponer su control sobre la ciudad.

    El Estallido del Levantamiento

    El levantamiento comenzó a las 5:00 p.m. del 1 de agosto de 1944, una hora conocida como «W-Hour». Cerca de 40,000 combatientes polacos, mal armados y sin experiencia militar significativa, se enfrentaron a las fuerzas alemanas mucho mejor equipadas y entrenadas. A pesar de esto, los insurgentes lograron capturar varias áreas clave de la ciudad en los primeros días del levantamiento, llenando a los ciudadanos de esperanza y orgullo.

    La Represión Alemana

    Sin embargo, la respuesta alemana fue rápida y brutal. El comandante nazi Heinrich Himmler ordenó que Varsovia fuera destruida como ejemplo para otras ciudades ocupadas. Las fuerzas alemanas, compuestas por soldados regulares y unidades SS, llevaron a cabo masacres indiscriminadas y destruyeron sistemáticamente barrios enteros. A pesar de la valentía y la tenacidad de los insurgentes, la falta de apoyo externo y la desventaja material condenaron el levantamiento al fracaso.

    El Papel de la Unión Soviética

    El papel de la Unión Soviética en el levantamiento sigue siendo un tema de controversia histórica. A pesar de estar a solo unas millas de Varsovia, el Ejército Rojo se detuvo en las afueras de la ciudad y no proporcionó la ayuda que los insurgentes polacos esperaban. Algunos historiadores argumentan que Stalin deliberadamente permitió que los alemanes aplastaran el levantamiento para debilitar a la resistencia polaca y facilitar la futura imposición del control soviético.

    Consecuencias y Reflexión a 80 años

    El Levantamiento de Varsovia duró 63 días y terminó el 2 de octubre de 1944. Más de 200,000 polacos, en su mayoría civiles, perdieron la vida, y la ciudad fue destruida casi por completo. Los sobrevivientes fueron enviados a campos de concentración o deportados. A pesar de su trágico desenlace, el levantamiento se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad y la resistencia contra la opresión.

    En el 80º aniversario del levantamiento, es importante reflexionar sobre su legado. La valentía y el sacrificio de los insurgentes de Varsovia nos recuerdan el alto costo de la libertad y la resistencia contra la tiranía. También nos invitan a considerar el papel de la memoria histórica y la importancia de honrar a quienes lucharon y murieron por un ideal de independencia y dignidad.

    El Levantamiento de Varsovia no solo es un capítulo crucial en la historia polaca, sino también una lección universal sobre el espíritu humano y la lucha por la justicia. En un mundo donde la libertad y los derechos humanos siguen siendo amenazados, el recuerdo de aquellos que se levantaron contra la opresión en 1944 nos inspira a defender estos valores fundamentales. Mientras conmemoramos este aniversario, reafirmamos nuestro compromiso de mantener viva la memoria de los héroes de Varsovia y de continuar su lucha por un mundo más justo y libre.

  • 5 escenarios para una salida en Venezuela.

    Originalmente escrito el 6 de Febrero de 2019, reponemos el mismo dado que la crisis en Venezuela nos regresa al mismo lugar.

    La crisis Venezolana, que se venía gestando desde el 2008 cuando cualquiera con dos dedos de frente sabía que el sistema chavista era económicamente insostenible si caían los precios del petróleo, ahora ha entrado en su etapa final. Maduro y su círculo interior están bajo una creciente presión para que dejen el poder. Y por ahora Maduro no está dando la menor intención de dejarlo. Pero esto no puede durar eternamente, y eventualmente la crisis va a terminar de alguna manera. Estas son cinco de las maneras como puede terminar la crisis venezolana.

    1.-Venezuela de terciopelo. En Checoeslovaquia, Hungría y en Polonia, el comunismo se vino abajo como un castillo de naipes, en Polonia tomó diez años, en Hungría diez meses, en Checoeslovaquia tomó diez semanas, y en Alemania Oriental diez días. Una vez los militares, y por esto entendemos los militares soviéticos, dijeron “no vamos a intervenir”, el mundo entero se vino abajo para los comunistas. La transición fue rápida y casi sin violencia. Ayudó el hecho de que el comunismo en estos países fue impuesto desde afuera por los tanques soviéticos al final de la Segunda Guerra Mundial y como se demostró en Hungría en 1956, en Checoeslovaquia en 1968 y en Polonia en 1981, solo la fuerza del terror y la amenaza de intervención militar soviética mantenían a los comunistas en el poder. Una vez los soviéticos les sacaron la tabla, el sistema se vino abajo totalmente. Mientras tanto, la burocracia y los militares locales fingían ser comunistas, sabiendo que todo era vivir en la mentira, mientras que la sociedad civil formaba redes de solidaridad (como el sindicato) con la ayuda de intelectuales y las iglesias. Estas “ciudades paralelas” donde la verdad reinaba virtualmente, permitieron una transición pacífica una vez la amenaza de la violencia soviética dejó de existir y en pocos años se barrió con los rasgos impuestos desde arriba de un Estado Comunista. Eso no va a pasar en Venezuela, el Chavismo tuvo raíces populares en la sociedad venezolana y nunca perdió una elección mientras Chávez estuvo vivo. El proyecto Chavista tiene suficiente apoyo como para tratar de sostenerse mediante la violencia aun teniendo una amenaza externa y hay suficientes chavistas creyentes en las fuerzas armadas y la burocracia estatal. Esto nos deja las siguientes salidas.

    2.-Venezuela como nueva Rumania. A diferencia de otros países de Europa Oriental, los comunistas ganaron las elecciones de 1946, derrocando a la monarquía y siguiendo la fórmula de la vía democrática al socialismo, una vez que ganaron democráticamente las elecciones y llegaron al poder, eliminaron a toda la oposición y establecieron la Republica Popular sin molestos partidos “burgueses”. Tras la muerte de los dos presidentes comunistas anteriores, Nicolau Ceceascu asume el poder en 1967. Gobierna de una manera estrambóticamente dictatorial aún para un líder comunista que incluía un extravagante culto a la personalidad y medidas salvajemente represivas que recordaban a la época estalinista soviética. Pero en 1989 la marea estaba cambiando. Uno tras otro los partidos comunistas de Europa Oriental caían. Y viendo que los iban a barrer tarde o temprano, los militares y los miembros del partido comunista Rumano decidieron que si eran ellos quienes desmontaban el comunismo y no la sociedad civil, podrían mantener cuotas de poder y privilegios en la sociedad futura. Así que ellos mismos se ingeniaron un golpe de estado contra la familia Ceceascu que culminó en el fusilamiento del dictador y su esposa. Este escenario se repitió en la Unión Soviética donde los jefes regionales de los partidos comunistas, la KGB y los militares se privatizaron bienes estatales a sí mismos y se convirtieron en la nueva oligarquía.  Este escenario es muy viable en Venezuela, con sectores de los militares bolivarianos, los empresarios boliburgueses y el chavismo decidiendo que para salvar el chavismo a largo plazo es mejor sacrificar a Maduro, a Diosdado Cabello y al resto de los llamados 7 del circulo interno de Maduro; no necesariamente matándolos como en Rumania, porque pueden encarcelarlos o exiliarlos, y una vez sacados a estos del poder, negociar en términos favorables con la oposición. Lo cual permitiría al Chavismo mantener una cuota de poder y derechos de veto sobre cualquier gobierno futuro de “escuálidos”. Venezuela sería una democracia controlada por los militares al estilo Honduras, y las reformas profundas que requiere la economía venezolana se verían atrasadas como ha pasado en Rumania o en la antigua URSS. Los venezolanos seguirían emigrando. Este escenario por ahora es el más viable por lo menos para mí.

    3.-Venezuela como un remake de Panamá e Irak. Para evitar el escenario rumano otra alternativa sería que los norteamericanos intervengan en toda la regla, invadan el país y disuelvan a las fuerzas armadas bolivarianas, instalando al nuevo gobierno que llame a una Asamblea Nacional Constituyente y a nuevas elecciones. Esto no va a pasar, por lo menos con Donald Trump. Hay pocas razones para que Trump pueda justificar políticamente una invasión a gran escala. Donald Trump ha sido muy crítico de las aventuras militares de los Bush y los Clinton. Quiere sacar sus tropas de Irak, prefirió dejar Siria en manos de Assad y los rusos, quiere que Europa gaste más en defensa, y quiere ver cómo se va de Afganistán. Meterse de lleno en Venezuela no hace sentido para él, él no va a arriesgar vidas norteamericanas si los venezolanos de oposición no están dispuestos a arriesgar las suyas. Maduro es un problema para sus vecinos por los refugiados y sus simpatías por grupos de extrema izquierda pero no para los Estados Unidos. Invadir Venezuela no es invadir Panamá. Es un país mucho más grande con treinta millones de habitantes. Necesitaría decenas de miles de soldados, probablemente más de 150,000. Y muchos venezolanos nacionalistas, chavistas, de extrema izquierda podrían aliarse con la guerrilla colombiana disidente para plantearles una guerra de guerrillas por años. Por más que muchos venezolanos sueñan con esto, dudo que Trump vaya en esa dirección.

    4.-Venezuela como Serbia y Libia. Trump puede usar la fuerza militar contra Maduro sin tener que invadir por tierra. El poderío aéreo de los Estados Unidos, sea en forma de aviones que pueden volar desde Florida, Luisiana, y Puerto Rico, o de portaaviones, en forma de misiles crucero lanzados desde submarinos, destructores o aviones, y la tecnología de drones (aviones robots armados) permite lanzar ataques masivos contra los cuales los Sujois 30, los viejos F 16A y los misiles S 300 no van a poder hacer mucho. Un ataque masivo contra las defensas aéreas de Venezuela y los puestos de comando y control de las Fuerzas Armadas Bolivarianas sembraría el caos en unos días. Luego, vendrían los drones. En este ambiente de caos, sería fácil para unidades levantarse en armas y declararse enemigas del gobierno, sin necesidad de un mando centralizado. Los norteamericanos podrían bombardear puentes y caminos para evitar que las unidades leales a Maduro se organicen. Y mandar drones a cazar los líderes leales a Maduro uno por uno. Algo que han demostrado que se puede hacer en el Medio Oriente. El escenario quedaría planteado para una guerra civil donde un bando tiene el apoyo logístico y aéreo de los norteamericanos. Esto desintegraría a las Fuerzas Armadas Bolivarianas desde dentro y haría cualquier intento de guerrilla ser visto como aliado de la dictadura a toda costa quitándole apoyo popular. La oposición no tendría que negociar esta vez con todas las fuerzas armadas, sino con aquellas que fueron sus aliadas así que tendría más espacio para gobernar a sus anchas. El intangible es cuántos elementos de las Fuerzas Armadas Venezolanas están dispuestos rebelarse en este escenario y si están dispuestos a buscar la unidad una vez terminada la intervención militar. En Serbia, los bombardeos duraron unas semanas, y tras sacar a Milosevic poco a poco se regresó a la estabilidad. En Libia las distintas facciones anti Gadafi se embarcaron en una guerra civil entre las mismas y el país quedó sumido en el caos por años. Pero esta opción es bastante viable y muy posible de que pase si Maduro se desespera y decide usar la fuerza contra la oposición.

    5.-Venezuela como Siria. Que se quede Maduro. Esa es otra opción y de seguro es la que más le gusta a los chavistas. Total, si Fidel, Franco y muchos otros murieron en sus camas, y Assad logró desafiar la tempestad en Siria, por lo menos por ahora, Maduro puede quedarse. Hay un problema con esto. Maduro se ha vuelto irritante para sus vecinos. Su apoyo a grupos políticos de extrema izquierda en la región no ha pasado desapercibido, su incompetencia económica es manifiesta y no existe ninguna garantía de que los venezolanos tengan un futuro mejor mientras él y sus aliados estén ocupando Miraflores. Su uso del recurso de la Asamblea Constituyente como método para perpetuarse en el poder sienta un pésimo precedente para la región, el hecho de que por lo menos dos integrantes de su círculo cero, estén involucrados en acusaciones serias de narcotráfico hacia los Estados Unidos y Europa, la posibilidad de una hambruna masiva enviando a millones de refugiados a los países de la región, y la negativa de Maduro y el chavismo a aceptar que parte importante del problema son sus propias políticas económicas, hacen que Maduro sea un personaje molesto para la región. Mientras que Fidel Castro una vez terminada la guerra fría se convirtió en un garante de estabilidad en Cuba y Franco hizo lo mismo en España, Maduro es fuente de inestabilidad. Además, ya los Estados Unidos y la Unión Europea han tirado su sombrero a Guaidó y no se pueden echar para atrás. Como lo han hecho la mayoría de los países latinoamericanos salvo los “bolivarianos” de siempre y México. Es poco lo que China y Rusia pueden hacer, y sospechamos que estos dos países están más interesados en que un gobierno post Maduro les garantice sus negocios en Venezuela que en sostener a Maduro. Cuando sea el momento correcto lo soltarán también. No van a tratar de sostenerlo como Putin hizo con Assad. Maduro la tiene cuesta arriba de ahora en adelante. Hay demasiado en juego como para permitir que se quede.

    En conclusión, un escenario tipo Rumania, donde los militares y políticos chavistas conservarían cuotas de poder sacrificando a Maduro y a sus aliados y negociando con la oposición o una salida tipo Serbia y Libia, donde Maduro opta por reprimir a la oposición y recibe una respuesta militar a gran escala de los Estados Unidos, son los dos escenarios más posibles ahora mismo. Y estos van a ser los que veremos en los próximos meses y años. Esperamos que no corra mucha sangre y que sea rápido.

     

     

  • Por qué la victoria de Maduro en Venezuela no convence a casi nadie

    El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se mantiene en el poder tras las reñidas elecciones del domingo 28 de julio. Maduro había prometido ganar por cualquier medio necesario y eso es exactamente lo que parece haber hecho.

    A pesar de que varios sondeos preelectorales apuntaban a una victoria aplastante de la oposición, el Consejo Nacional Electoral, controlado por el gobierno, declaró vencedor a Maduro con el 51,2 % de los votos, un resultado que, al parecer, se produjo tras el recuento del 80 % de los sufragios. Edmundo González, el candidato tras el que se había unido oficialmente la mayor parte de la oposición, obtuvo un 44,2 %.

    La comunidad internacional ha expresado sus dudas sobre el resultado. El presidente de Chile, Gabriel Boric, se dirigió a las redes sociales para decir que le resulta «difícil de creer», y Perú ha retirado a su embajador en Caracas alegando una «violación de la voluntad popular». Pero Maduro se muestra desafiante y habla de «triunfo de la paz y la estabilidad».

    La líder de la oposición popular, María Corina Machado, a quien se había prohibido presentarse a las elecciones, dijo que un recuento paralelo había revelado que González había quedado en primer lugar, al obtener el 70 % de los votos.

    «Hemos ganado y todo el mundo lo sabe… No sólo les hemos derrotado política y moralmente, les hemos derrotado con votos».

    No hubo llamamientos a protestas callejeras, pero en su lugar Machado pidió a las familias que se unieran a los observadores de los colegios electorales como parte de una «vigilia de celebración cívica».

    Las elecciones estuvieron plagadas de estrategias para reprimir a los votantes. El sábado, por ejemplo, Venezuela cerró su frontera con Colombia para impedir que muchos de los 2,8 millones de venezolanos que ahora viven allí tras haber huido del régimen regresaran a su país y ejercieran su derecho cívico.

    Sin embargo, la participación fue alta. Los informes en las redes sociales mostraban largas colas de votantes formándose incluso antes de que abrieran los colegios electorales. Algunos empezaron a hacer cola el sábado por la noche para aprovechar lo que consideraban la mejor oportunidad para derrocar el régimen represivo de Maduro.

    La emigración masiva de la última década dificulta la comparación con elecciones anteriores. Sin embargo, 9,3 millones de venezolanos –alrededor del 42 % de las personas con derecho a voto– habían depositado su voto a la una de la tarde. Y a medida que se acercaba la hora de cierre de los colegios electorales, las colas seguían siendo largas, con estimaciones de hasta cuatro horas de espera.

    En un país en el que la grave crisis económica y las innumerables violaciones de los derechos humanos han hecho caer en picado el apoyo al régimen en los últimos años, una participación tan alta habría beneficiado a la oposición. Así pues, el resultado anunciado por el consejo electoral de Maduro no convence.

    Sospechas de fraude

    La oposición ha denunciado numerosas irregularidades. Algunos colegios electorales abrieron tarde, y los críticos con Maduro afirman que no se les permitió ver muchos de los recuentos de votos para confirmar los resultados.

    La ley permite a los partidos enviar observadores al recuento de votos de cada colegio electoral para asegurarse de que los resultados coinciden con los anunciados por el consejo electoral nacional. Pero la oposición afirma que a sus testigos sólo se les permitió recoger recuentos en el 30 % de los centros de votación, y que estos resultados mostraban una clara victoria de la oposición.

    Los centros de votación en Venezuela son electrónicos, lo que hace que el proceso electoral sea muy eficaz. Pero hubo un retraso de seis horas entre el cierre de las urnas y el anuncio oficial de los resultados.

    El régimen achacó el retraso a un ciberataque destinado a «impedir la publicación de los resultados». Maduro declaró que «sufrimos un hackeo mayor del sistema electoral. Sabemos qué país está detrás, pero no lo voy a mencionar». No dio más información.

    Pero su declaración ha servido de poco para convencer a la comunidad internacional. Los gobiernos de ocho países de la región, entre ellos Chile, Uruguay y Costa Rica, han rechazado el resultado oficial y exigen un recuento de votos justo y transparente.

    Algunos jefes de Estado fueron más contundentes que otros. El presidente argentino, Javier Milei, escribió en X: «Maduro. Dictador. Fuera». Y este le respondió: «Le digo a Milei, no aguantas más de un round contra mí, insecto cobarde, traidor de la patria».

    EE UU y la UE también han expresado sus dudas sobre la transparencia del proceso. El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, dijo que su país tiene «serias preocupaciones de que el resultado anunciado no refleje la voluntad ni los votos del pueblo venezolano».

    Colombia, que comparte frontera con Venezuela, ha sido más discreta en su respuesta, y ha pedido un «recuento de todos los votos para despejar cualquier duda sobre el resultado».

    El presidente de Colombia, Gustavo Petro, está actuando con mucha cautela para no poner en peligro las negociaciones en curso con los grupos armados transnacionales, con las que espera lograr la «paz total» en el país tras décadas de conflicto.

    Sólo cinco países han felicitado a Maduro por su victoria, y todos ellos apoyan desde hace tiempo a su régimen. Entre ellos se encuentran el principal acreedor de Venezuela, China, Rusia y los estados autoritarios de Nicaragua, Bolivia y Cuba.

    Unida tras un único candidato, la oposición venezolana apostó por la fuerza del voto de protesta para reducir la probabilidad de que Maduro escenificara un encubrimiento. Pero ahora tendrá que considerar su estrategia, y animar a la comunidad internacional a mantener su presión sobre Maduro debe formar parte clave de la misma.

    Tras el anuncio de los resultados, González prometió continuar la lucha: «No descansaremos hasta que se respete la voluntad del pueblo venezolano».

    Un nuevo amanecer en Caracas está a punto de comenzar, y con él otro día impredecible.The Conversation

    Nicolas Forsans, Professor of Management and Co-director of the Centre for Latin American & Caribbean Studies, University of Essex

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.