Categoría: Opinión

  • El Populismo y la Libertad

    En ese mundo Babel en el cual comunicarse con el prójimo y más allá se complica debido a que cada quien le da diferente sentido a las palabras que usa, tal como en el caso de este escrito de opinión cuando hablo de “populismo”, y mejor ni abordo el vocablo “libertad” más allá de decir que se refiere a “somos libre para hacer el bien”. Lo cierto es que al comenzar a redactar sobre el populismo y la libertad inicialmente me dirigí al diccionario Merriam Webster e inmediatamente me tropecé con un argumento circular exasperante de “la doctrina económica y política argumentada por populistas”, pero si busco populista me dice que es “relativo al populismo”. Una definición que en vez da aclarar oscurece.

    Entonces me fui al Diccionario. De en el cual hallé algo de luz: El término populismo tiene sentido peyorativo, ya que hace referencia a las medidas políticas que no buscan el bienestar o el progreso de un país, sino que tratan de conseguir la aceptación de los votantes sin importar las consecuencias.”

    Pero, con ánimo de buscar lo bueno en las penumbras, Definición.de también nos dice: “Cuando la noción de populismo se utiliza de manera positiva, en cambio, se califica a estos movimientos como propuestas que buscan construir el poder a partir de la participación popular y de la inclusión social.”

    Y aún no abordo si el populismo es antibiótico, purgante o veneno; y en ello entra al auxilio la Wikipedia, quien nos informa que populismo” se refiere a un rango de tendencias políticas afines “al pueblo”, concepto yuxtapuesto a la “elite. Nada raro cuando vemos que el término tiene su origen en los movimientos rusos durante la segunda mitad del siglo XIX en el movimiento llamado “narodnismo” o populismo en ruso; lema del pueblo en movimientos que dicen ser “democráticos” pero, de la estirpe rusa. ¡Meto!

    Defino yo populismo o tendencia popular de las clases menos aventajadas, tanto en sentido económico como cultural e influencia política, que es la forma natural de los que se sienten oprimidos de reaccionar, sea para bien o mal. Desgraciadamente grupos inmorales se han aprovechado de la corriente popular para conducirles por los caminos de la servidumbre; y no sólo grupos de las élites sino de nada élites, salvo en vagabunderías.

    En Panamá, en dónde los gobiernos y sus programas de gobernanza, a través del tiempo, han seguido modalidades de engaño y sacar ventaja a la población en general en pos del pillaje, el llamado “pueblo” o “Tío Pueblo” no deja de tener razón en sentimientos. De si la reacción popular frente tales sentimientos sea buena y/o productiva es harina de otro costal y las respuestas por lo general es alguito de pan para hoy mucha hambre para mañana.

    Justo ahora, frente a las elecciones del 2024 nos vemos inundados por asquerosas promesas populistas de parte de todos los candidatos; que prometen cielos que seguramente resultarán en infiernos. Y ¡por supuesto!, si algún despistado como yo sale a decir verdades, todos le entran a pelonera.

    El inmenso problema en Panamá es que la pervertida politiquería, a través del tiempo, logró tornar el pensamiento y diálogo populista en práctica política y gubernamental: en jamones, botellas, salarios mínimos y toda clase de intervención castrante. Y todo ella a tal grado que logró infectar a buena parte del empresariado formal e informal.

    Quizá no hay mejor caso que la mina. Sacan a relucir la basura del contrato a sabiendas del descontento general, particularmente entre la juventud, y la reacción no se hace esperar. Hoy, la pregunta queda colgando: ¿Es buena la solución de un cierre desordenado? Algo así como: se infectó el dedo gordo, amputa la pierna.

  • ¿Es inevitable la guerra total después del error de cálculo de Irán al atacar a Israel?

    Irán lanzó más de 300 drones y misiles contra Israel en el primer ataque directo del régimen islámico contra el Estado judío. Al margen de los drones militares, también hubo varias oleadas de misiles balísticos, misiles de crucero y cohetes, procedentes de Irán, Irak, Yemen y Líbano. Este ataque múltiple sin precedentes constituye una declaración de guerra de facto. Sin embargo, a pesar de la escala de la operación, constituye un fracaso táctico.

    Si Irán quería poner a prueba la capacidad de Israel para hacer frente a un asalto aéreo con múltiples frentes, entonces el resultado israelí es casi perfecto. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), el 99% de los más de 330 proyectiles disparados (al menos 185 drones, 110 misiles tierra-tierra y 36 misiles de crucero) fueron interceptados, en su mayoría sobre otros países.

    Sólo se produjeron daños menores en la base aérea de Nevatim (cerca de Be’er Sheva, en el sur). Una niña de 7 años resultó gravemente herida por metralla, posiblemente de una unidad interceptora.

    Por qué Irán sintió que tenía que actuar

    El ataque fue una respuesta directa al asesinato del general iraní Mohammad Reza Zahedi (también conocido como Hassan Mahdawi) en ataques aéreos israelíes el 1 de abril.

    Zahedi, alto mando de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní en Siria y Líbano, era presuntamente responsable de atentados terroristas contra Israel y de armar a agentes iraníes en la región. Su muerte se produjo mientras se encontraba en un edificio adyacente al consulado de Irán en Damasco, un lugar que, según los iraníes, está protegido por el derecho internacional.

    Este incidente representa un punto de inflexión. El régimen de Teherán, indignado por la muerte de Zahedi, prometió fuertes represalias. En la memoria colectiva de Teherán, el historial de ataques de Israel incluye numerosos ataques contra instalaciones nucleares iraníes, asesinatos de científicos dentro del país y acciones contra apoderados iraníes en Siria, Líbano, Irak y Yemen.

    A pesar de estas provocaciones, los contraataques de Irán contra Israel han sido hasta ahora mínimos o insignificantes. La respuesta al asesinato estadounidense del general iraní Qassem Soleimani en 2020, por ejemplo, fue débil.

    Debido a la presión a la que se enfrenta el liderazgo extremista de Teherán, evidentemente sintió que ya no podía ignorar tales insultos. El régimen está cada vez más preocupado por su propia estabilidad, lidiando con una economía en quiebra maltratada por décadas de sanciones.

    A pesar de la opresión violenta y del creciente número de ejecuciones, persiste la disidencia interna. Ésta se ha visto alimentada por años de protestas populares (la más reciente tras la muerte en 2022 de la joven iraní de 22 años Mahsa Amini) y atentados terroristas afiliados al ISIS dentro del país.

    Pero el ataque de este fin de semana parece un grave error de cálculo de sus dirigentes. Estados Unidos y otros países occidentales se movilizaron rápidamente para apoyar a Israel. Aunque las tensiones entre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente estadounidense, Joe Biden, son elevadas debido a la guerra en curso en Gaza, Washington sigue apoyando firme e inequívocamente a Israel.

    La mayoría de los proyectiles iraníes fueron interceptados mediante un esfuerzo coordinado por Israel y los ejércitos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Cabe destacar que Jordania también interceptó los drones iraníes a pesar de las amenazas de Teherán de no intervenir tras semanas de intentos iraníes de desestabilizar el país.

    Ambas partes prefieren evitar una guerra

    Las autoridades israelíes se apresuraron a prometer una respuesta contundente al ataque. El gobierno no puede tolerar otra flagrante violación de la soberanía de Israel, que recuerda lo que Hamás consiguió trágicamente en sus ataques del 7 de octubre.

    Israel dispone de una serie de opciones de represalia, como ciberataques, ataques con misiles de largo alcance en suelo iraní, operaciones aéreas con aviones y drones y operaciones encubiertas.

    Una acción contundente enviaría un poderoso mensaje a Irán y a la región en general: “No te metas con nosotros”. A pesar de los desesperados intentos de los funcionarios iraníes por contener la situación, declarando que las cuentas con Israel están saldadas, se espera que la respuesta sea severa como anticipan y quizá incluso esperan sus aliados de Oriente Próximo.

    El riesgo de una escalada hacia una guerra total sigue siendo real. Sin embargo, ambas partes preferirían evitarlo. El ejército israelí ya está sobrecargado con la guerra en Gaza y los ataques con cohetes de Hezbolá, el representante libanés de Irán en el norte.

    Es probable que a Teherán le preocupe que Israel ataque las instalaciones de su avanzado programa nuclear, que han quedado al descubierto como tapadera para el desarrollo de armas nucleares.

    Mientras tanto, Estados Unidos no quiere verse mas envuelto en el conflicto regional, puesto que ya está lidiando con los ataques de los rebeldes houthi alineados con Irán contra barcos en el Mar Rojo.

    Además, al parecer Biden no confía en el juicio de Netanyahu. Washington no cree que Israel haya sido totalmente transparente con Estados Unidos sobre sus planes operativos en Gaza y el asesinato del general iraní este mes.

    Demasiadas muertes de civiles palestinos también están creando un problema moral y político para la campaña de reelección del presidente. Biden contactó rápidamente con el primer ministro israelí cuando comenzó el ataque de este fin de semana, advirtiendo contra un contraataque.

    Los próximos días serán cruciales: una prueba de la capacidad de la comunidad internacional para estabilizar el atormentado Oriente Medio. Desgraciadamente, las señales por el momento no son alentadoras.The Conversation

    Ran Porat, Affiliate Researcher, The Australian Centre for Jewish Civilisation, Monash University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Los idiotas funcionales a Hamas en Occidente

    El texto de Guy Sorman titulado «Hamás y los idiotas» presenta una análisis crítico sobre la naturaleza de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo por parte de ciertos sectores de la sociedad. A continuación, analizaremos y explicaremos los principales puntos del texto de Sorman, publicado hace unos días en ABC.

    Sorman comienza destacando que ningún Estado árabe apoya a Hamás, sino que, por el contrario, muchos están del lado de Israel en el conflicto con esta organización. Define a Hamás como una secta fundamentalista cuya meta es establecer un califato islámico y no representar a los palestinos ni buscar la creación de un Estado palestino musulmán. Este punto es crucial para entender la dinámica del conflicto en Medio Oriente y desmitificar la percepción de Hamás como un movimiento de liberación palestino. » Hamás no representa en ningún caso a los palestinos, ni prevé la creación de una Palestina musulmana. Basta con remitirse a su Carta Fundacional, que está a disposición de todo el mundo. ¿Alguien la ha leído? Esta carta prevé la desaparición de Israel, pero también la eliminación de todos los regímenes clericales o laicos de la región a la espera de la restauración del Califato.»

    El autor argumenta que los únicos aliados reales de Hamás se encuentran en Occidente, donde algunos sectores menos informados o con motivaciones antisemitas pueden respaldar al grupo. Destaca el antisemitismo persistente en la ideología de la izquierda como una razón para este apoyo, aunque reconoce que el antisemitismo ya no es predominante en la doctrina cristiana. Esta afirmación sugiere una compleja intersección entre ideología, ignorancia y prejuicio en el apoyo occidental a Hamás.

    Además, Sorman señala que el mundo árabe-musulmán espera con cautela la eliminación de Hamás por parte de Israel, ya que la organización representa una amenaza para la estabilidad regional. Sin embargo, critica la falta de demanda de un alto el fuego por parte de los países árabes, lo que contrasta con las posturas occidentales que buscan detener la violencia. Esta discrepancia refleja las diferentes prioridades y agendas en juego en el conflicto.

    El autor resalta el papel de Hamás en obstaculizar cualquier avance hacia la paz en la región, señalando que el terrorismo del grupo se intensifica cuando se vislumbra un acuerdo entre Israel y los palestinos. Este punto subraya la naturaleza disruptiva de Hamás y su falta de compromiso con una solución pacífica al conflicto.

    Finalmente, Sorman sugiere una alternativa para la gestión de los territorios palestinos, proponiendo un protectorado liderado por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Esta propuesta busca desvincular a los palestinos de la dependencia de la ayuda internacional y restaurar la estabilidad política y económica en la región. «No es concebible que Occidente pueda nombrar representantes palestinos legítimos en lugar de Hamás en Gaza o de la OLP en Cisjordania. Queda una alternativa: confiar a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes un protectorado sobre Cisjordania y Gaza, con la responsabilidad de restaurar las instituciones civiles y una economía que no dependa de las subvenciones de la UE y de Naciones Unidas. Esta propuesta, que circula en Estados Unidos, es la única realista.»

    El texto de Guy Sorman ofrece una visión crítica de Hamás, su relación con el mundo árabe y occidental, y las implicaciones de su apoyo. Destaca la complejidad del conflicto en Medio Oriente y aboga por soluciones realistas que tengan en cuenta las dinámicas geopolíticas y culturales en juego. Y que algunos sectores en Occidente dejen de ser los idiotas útiles.

  • La Falsa Equidad o Igualitarismo

    El vocablo equidad hace referencia a una igualdad del ánimo, que hoy día, en la fracción progre del mundo, hace un llamado a lo que algunos creen, en sentido social, ser “justo”; esto de un diccionario de origen ibérico. Lo curioso y engorroso en este mundo Babel, es que si buscamos el término “equity” en inglés brinca el saltamontes del matorral de la incongruencia idiomática y, por tanto, del entendimiento, ya que Merriam-Webster nos dice que equidad es “una conformidad libre y razonable para aceptar estándares de la ley natural y la justicia, sin prejuicios, favoritismos, o fraude y sin rigores que impliquen privaciones; o, simplemente, imparcialidad.” Y mejor no busquemos en otros diccionarios más que el matorral se hace más espeso.

    Y, si nos acercamos al tema desde la perspectiva “woke”, veremos que se refiere a estar alerta a prejuicios raciales y la discriminación; aunque el término ha mutado y hecho metástasis a un sentido más amplio que se refiere a estar consciente ante las inigualdades sociales, tales como la injusticia racial, el sexismo, y contra los “derechos” LGBT; lo cual hace un mafá del entendimiento.

    En realidad el concepto básico de la equidad que nos brinda Merriam-Webster no está mal. El mal comienza con llevar las cosas a otra galaxia arremolinada a un centro de hoyo negro que todo se devora sin eructarlo. De hecho, un primo de woke es el novedoso acrónimo DEI, que significa “diversidad, equidad e inclusión en la mente distorsionada de los que creen son progresistas.

    El primer inconveniente social de meter lo woke y tal en el diálogo politiquero es que dificulta y entorpece el debate en torno a injusticias reales y apremiantes. En ello nos topamos con la tendencia de creer que corresponde a los gobiernos y gobernantes atender injusticias sociales, cuando en primera instancia a quien corresponde es a la gente en su entorno inmediato. Da pena ver a tantos que no hacen alegando que “eso corresponde al gobierno”. Si la gente no es capaz, menos lo serán los políticos paridos por la gente.

    Un tema de supuesta equidad que flota como nata en tanque séptico es el de una redistribución de ingresos o peor, de riqueza; cuando pocos entienden lo que es la riqueza. Como dice uno por allí: “Ni siquiera entre el progre existe acuerdo respecto a cómo debe ser el confisca, parte y reparte. Y los asombros y gritos no faltan cuando alguien, yo en este caso, decimos que la desigualdad es buena cosa. Si lo dudan, dense una vuelta por Cuba en dónde todos son igualmente paupérrimos.

    Si le pregunto al lector que me diga cuáles son las diferencias entre las diferencias y las desigualdades ¿qué me diría? O, tal vez debo decir, “disparidades e desigualdades”. Pero, lo que poco hacemos es regresar en el tiempo para ver cómo se fue enredando todo lo que dio lugar a las verdaderas injusticias que parieron desigualdades; morales, culturales y económicas.

    Hoy, que vemos en USA normas que pretenden castigar a quien ofende a otro en palabra, tal como llamarle señor a quien se considera señorita, uno se pregunta ¿cómo llegamos a semejante aberración?; particularmente en el país donde nació en constitución la verdadera libertad de expresión.

    La opaca realidad es que la civilización humana depende de las desigualdades, sin las cuales nos extinguiríamos como los dinosaurios. Lo triste que vemos hoy en el debate político frente a las elecciones es lo superficial en debates en los cuales casi nadie se atreve a poner el dedo en las verdaderas llagas de la desigualdad ante la ley, la justicia y la libertad.

  • Los jóvenes que querían escapar del comunismo: El vuelo 6833 de Georgia en 1983

    En la historia tumultuosa del siglo XX, se encuentran episodios que ilustran de manera vívida la lucha por la libertad y los sacrificios que algunos están dispuestos a hacer para escapar de regímenes totalitarios. Uno de esos acontecimientos, que resonó en la conciencia mundial, fue el secuestro de un avión, el vuelo 6833 de Aeroflot, por parte de siete jóvenes intelectuales de Georgia en 1983. Este acto desesperado, aunque condenable desde una perspectiva ética, arroja luz sobre la desesperación de aquellos que anhelan la libertad y están dispuestos a pagar cualquier precio por ella.

    En un contexto marcado por la opresión y la represión política bajo el régimen comunista soviético, estos siete jóvenes georgianos se vieron enfrentados a un dilema desgarrador: quedarse y someterse al yugo del totalitarismo o arriesgar sus vidas en busca de libertad. Optaron por lo último, desencadenando una serie de eventos que capturaron la atención del mundo y pusieron de relieve los horrores del comunismo.

    El acto en sí fue un intento desesperado por escapar de un sistema que sofocaba toda expresión de libertad y disidencia. Los jóvenes intelectuales, motivados por un anhelo innato de libertad y justicia, tomaron el control de un avión comercial y querían desviarlo hacia Turquía, donde esperaban encontrar refugio y la oportunidad de comenzar una nueva vida lejos de la opresión comunista.

    Sin embargo, su intento de escape no tuvo el desenlace deseado.

    El Vuelo 6833 de Aeroflot, que se encontraba en ruta entre la ciudad de Tiflis y Leningrado con una escala en Batumi, fue escenario de un fallido intento de escape. Los jóvenes georgianos, hijos de familias de la intelligentsia, abordaron el avión el 18 de noviembre fingiendo dirigirse a una fiesta de bodas, se convirtió en el escenario del audaz intento de escape de la opresión comunista por parte de estos siete jóvenes intelectuales georgianos. El capitán del vuelo, Akhmatger Gardapkhadze, junto con su copiloto Vladimir Gasoyan, lograron rechazar a las demandas de los secuestradores y realizaron maniobras para evitar que estos tomaran control de la aeronave. Aunque lograron mantenerlos fuera de la cabina de pilotaje, la confrontación resultó en varias personas heridas y un ambiente de tensión y descontrol a bordo. No tenían un plan alternativo para el caso de no poder tomar la aeronave y tampoco parecía una ejecución de profesionales con planificación y control.

    Tras un enfrentamiento que duró dos días, miembros de las fuerzas de asalto especiales soviéticas, conocidos como Spetsnaz, irrumpieron en el avión y arrestaron a los secuestradores sobrevivientes. Sin embargo, el operativo no fue sin consecuencias, y ocho personas perdieron la vida en el incidente, incluyendo tres miembros de la tripulación, dos pasajeros y tres de los secuestradores.

    Los jóvenes intelectuales, motivados por el deseo de una vida mejor y el anhelo de libertad, enfrentaron un juicio sumario y condena a muerte por parte de las autoridades comunistas. A pesar de los intentos de negociación por parte de sus familias, el régimen no mostró clemencia y los ejecutó casi en forma inmediata, vioando las leyes que prescribían 9 meses entre condena y ejecución, como el contacto con familiares o entrega de cuerpos, como un ejemplo de la brutalidad del sistema.

    Este trágico episodio pone de relieve los riesgos que enfrentan aquellos que desafían regímenes opresivos en busca de libertad y justicia. Aunque los jóvenes georgianos pagaron el precio más alto por su valentía, su sacrificio no debe ser olvidado. Su lucha por la libertad es un recordatorio de la importancia de defender los valores de la libertad y la democracia, incluso en los momentos más oscuros.

    Treinta años después del incidente, su historia sigue resonando en la conciencia colectiva de Georgia y del mundo. La película «Rehenes», dirigida por Rezo Gigineishvili, ofrece una mirada retrospectiva a este dramático capítulo de la historia georgiana, recordándonos la valentía y el sacrificio de aquellos que lucharon por un futuro mejor. Hoy se los conoce como «la generación de los jeans» y el debate perdura si fue un acto de amateurismo o eran terroristas, como así instaló  la narrativa el régimen comunista en Georgia.

    La tragedia del Vuelo 6833 de Aeroflot es un recordatorio sombrío de los peligros del comunismo y la necesidad de defender la libertad y los derechos humanos en todo el mundo. Aunque los jóvenes intelectuales georgianos perdieron sus vidas en su búsqueda de libertad, su legado vive en la lucha continua por la justicia y la democracia en todo el mundo.

  • ¿Qué subsidian los carnavales?

    Les ruego se refieran a un estudio realizado en el 2006 por nuestra empresa[download id=»19850″ template=»title»] , hoy en estado de hibernación por, en su momento, haberse negado a pagar las coimas del caso en concursos internacionales ganados en licitaciones públicas. El estudio deja reclara la corrupción que representan los subsidios y que terminan empobreciendo a la población de en dimensiones y maneras que pocos imaginamos. Y, aunque en el título de este escrito hablo de carnavales el lector quedaría atónito al ver, como dije, la dimensión del perjuicio socioeconómico.

    No más para iniciar el tema, veamos lo que publicó la Estrella de Panamá en relación a los carnavales del 2024 https://www.laestrella.com.pa/economia/derrama-economica-de-carnaval-2024-podria-superar-los-300-millones-XN6078011 cuando advierten que el derroche de subsidio podría superar los 300 millones. El problemita, si leyeron el estudio que hicimos en Goethals en el 2006, es el de la mentira cuando llaman “subsidio” a lo que no subsidia; o cuando califican la noducación del MEDUCA como “gratuita”; que es como decir que un cáncer metastásico es gratis y beneficioso.

    El artículo de la Estrella dice que “economistas y la JD del Carnaval capitalino estiman esta cifra como parte del consumo que circula en la economía…” Como bien señala Murray Rothbard en su magistral obra El Hombre, Economía y el Estado, “todo el dinero nunca se “mueve” en una misteriosa “circulación”; es decir, que si no la mueves en un carnaval la moverás por otro lado y lo más probable de manera más provechosa. En otras palabras, en todo momento existe una suma dada de dineros productos en dispersión y es peligroso y engañoso andar con la tontería de hablar del dinero en circulación como si esto fuese algo productivo. Y también el otro engaño de una “velocidad de circulación”. En fin, ojo con los llamados “economistas”, particularmente los del gobierno cuyo trabajo es complacer al político…

    Y peor cuando el artículo de la Estrella habla de “derrama económica”, como si las fiestas del Rey Momo, dios de la sátira las burlas y la mofa. ¿Realmente creen que estas cosas son productivas? Bueno… tal vez sí, para los políticos bribones.

    También señala el artículo que las fiestas del Momo son económicamente importantes para hoteles, transporte, gasolineras; lo cual lleva a preguntar: ¿Si no se hace el carnaval habría una merma económica? Bueno, tal vez lo que se propone es ayudar las economías de sitios carnavaleros del interior. Pero… ¿no habrá mejores formas de ayudar?, tal como reducir la corrupción gubernamental, mejorar la educación, etc.?

    Y si en Panamá no llueve, en Brasil no escampa, cuando allá se celebran los carnavales con verdadero fervor y aporte politiquero. Y… curioso que sus carnavales originaron como festivales católicos conocidos como paradas “blocos”. Por supuesto que cuando se da una gran presión social para el jolgorio los politicastros estarán allí con los billetes de los impuestos ansiosos por satisfacer su clientela. El asunto es si realmente ello es productivo.

    En el fondo está la falacia económica de mercados que quedan distorsionados por la mano politiquera de maneras que no advertimos; como bien advierte la ley económica formulada por Bastiat, sobre “lo que se ve y lo que no se ve». Se distorsionan las señales del mercado que, a su vez, distorsionan las asignaciones y eficiencia del gasto. El error está en creer que los gobiernos y sus manipuladores políticos son duchos en las asignaciones económicas… ¡ja!

    En síntesis, estamos frente a la falacia de la gobernanza emprendedora o empresarial, craso error sembrado en nuestra corrupta constitución y diseminada en el «no a la privatización».

  • El Regalierno Produce Pobreza

    El “regalierno”, como le llamo yo al gobierno regalón, empobrece a todos debido a que destruye el mercado o intercambio de bienes y servicios entre los ciudadanos; intercambio que es la base de la creación de riqueza humana.

    Buenos indicadores advierten que gran parte del mundo ya ha entrado en recesión o está entrando; lo cual nos lleva a definir de forma somera la recesión como una mala asignación de los recursos económicos por dislocados intereses politiqueros o peor, por intereses de pillaje, tan comunes en nuestro patio y más allá.

    Son muchos los factores que alteran el libre mercado llevándonos a ciclos recesivos; tal como cuando políticos amantes del clientelismo prometen aumentos de salario mínimo, control de precios, descuentos, subsidios y más subsidios. Como bien se ha dicho a cansancio “nada es gratis” en el regalierno y digo yo que toda carnada lleva anzuelo.

    En fin, nadie puede controlar los intercambios que se dan a diario entre millones de personas en el mercado. Lo que sí pueden hacer es cambiar las reglas del juego para servir intereses bastardos que piensan les pueden favorecer para llegar puestos de poder que les permiten robar a sus anchas.

    Dicho todo lo anterior, sí es cierto que la inflación ya está golpeando los bolsillos de todos; afectando más a unos que a otros ¡por supuesto! Y una vez más… “inflación” no es aumento de precios sino la pérdida del valor o poder adquisitivo de la moneda. En épocas cuando el dinero eran cosas como la sal, cacao y tal, si alguien traía cacao en cantidad de otras partes y lo tiraba al mercado, cuando intentabas pagar con él, te pedían más cantidad del mismo porque se había vuelto fácil de conseguirlo. Tan simple y tan difícil de entender.

    La verdadera asistencia económica social jamás debe ser parasitaria que llega para quedarse, ya que al final todos terminamos pagándola. Lastimosamente los mercaderes de la mentira han dado por llamar “derechos” a los subsidios; lo cual es ¡absurdo! Tal como tener derecho a subsidios pero no al libre tránsito que nos quitan grupos sindicales. Todos estos son factores que inciden en la recesión y crean pobreza: el regalierno.

    Luego, con cada nuevo regalón político, el gobierno sale a cacarear que debemos aumentar impuestos; con lo cual el gobierno de turno y los anteriores van tomando una tajada más grande de los panameños que realmente producen cosas y servicios de valor para destinar dichos recursos a malas inversiones y al pillaje. Lo que pocos ven es que el verdadero gasto que vale es la capacidad de gasto de la gente que es el motor de una economía sana.

    Bien dijo Rothbard que todo impuesto y el gasto resultante disminuye los ahorros y el consumo por parte de auténticos productores, y pasa al supuesto beneficio parasítico de los consumidores que nada producen.” Visto así, el gasto gubernamental no es una suma cero sino una suma negativa.

    Lastimosamente en Panamá demasiados creen que el gobierno es el motor de la economía cuando, en realidad, es el desastre de la misma. Panamá puede y debía ser el país más rico de América pero con la carga de maleantes que disque gobiernan… Y ¡por supuesto! que todo ello desincentiva a buen productor y convierte a muchos empresarios en coimeros ya que si no pagan los quiebran.

    Sin ahorro y la inversión privada no vamos a ningún lado. El secreto de nuestro progreso está en disminuir el gasto gubernamental. ¿Cuántos candidatos a las próximas elecciones prometen disminuir el inútil gasto central?

  • Basura entre y basura sale

    La inteligencia artificial (AI), nos plantea el dilema que nos llegó con la computación que, como con todo adelanto tecnológico, va dejando patidifusos y contrariados a su paso; pero la AI va como el juego de póker cuando el bote de apuesta va en aumento lo cual, a su vez, aumenta la ansiedad de los jugadores. A todo ello y con la apuesta crecida se van produciendo otros fenómenos, tal como el del título de este escrito, que si alimentas a una PC con basura la misma te devolverá basura. Jamás olvido cuando un funcionario gubernamental me dijo: “…no señor, es que fue error de computadora”, y tuve que traducirle al castellano mi respuesta, “garbage in garbage out”.

    La AI es un adelanto tecnológico maravilloso que permitirá, entre tantas otras cosas, eliminar la pobreza; siempre que no alimentemos los programas con elementos de Patacón. La realidad de que todo puede ser bien o mal usado no cambia, lo que sí cambia es que, en particular, adelantos como la AI aumentan de forma exponencial el bote de apuestas y con ello el potencial de pérdidas o ganancias.

    Como bien nos dice Richard Rahn en el Mises Wire: “La AI no puede distinguir entre lo cierto y la ficción.” Podrá cambiar la mezcla de la ensalada pero no inventará una ensalada realmente nueva. Todo ello es propio de nuestra realidad humana. De hecho, ahora que les escribo estoy tomando pedazos de ideas del escrito de Rahn y las estoy sazonando a mi gusto y manera; lo cual no es lo mismo que inventar la bomba atómica y tal sino parte del dialogar humano.

    A todo ello, el asunto que deseo sacar a relucir es el jaleo que ya tenemos y que va en aumento en cuanto a lo difícil que resulta hoy día distinguir entre la realidad y la falsedad; y la manipulación que se hace factible con la AI; que como bien nos advierte Rahn, “de ello se están valiendo los mercaderes de la agenda woke en cosas tales como no mostrar fotos de gente de raza blanca cuando se habla de los fundadores de los EE.UU.”

    A medida que vaya evolucionando y adelantando la AI, la misma se prestará para ser usada por los políticamente interesados en controlar a la población o, digamos, a las gallinas del gallinero que tantos políticos creen que somos. Un buen ejemplo que también saca Rahn en este sentido es el del COVID, que se prestó para el engaño de control más grande de la historia y del cual aún falta mucho daño por delante.

    Pero Rahn nos lleva a otra dimensión del asunto que es el tema de la conciencia humana, que como bien lo señala “aún los humanos no estamos nada claros en cuanto a lo que es la conciencia y mucho menos que la podamos crear con una AI.”

    El otro aspecto del potencial económico de reducir el costo de vida es inmenso y es dónde debíamos enfocarnos; y no sólo estar pensando que nos va a dejar sin trabajo, aunque como ocurrió con el automóvil, este dejó sin trabajo a muchos, pero luego dio trabajo a muchos más y adelantó el camino hacia un nuevo estadio de desarrollo existencial.

    Y, a fin de cuentas, en lo que debemos prestar atención y acción es en la corrupción, valga la cacofonía; ya que la AI sí es un instrumento que se presta para diseminar basura ideológica y de otras clases.

  • El fin de la neutralidad sueca: el país nórdico entra en la OTAN

    El 11 de marzo de 2024 será recordado como el día en que la bandera de Suecia fue izada en la sede del Cuartel General de la OTAN en Bélgica, culminando de esta forma el largo proceso de adhesión del país escandinavo, que se convierte en el trigésimo segundo miembro de la Alianza Atlántica.

    Si cualquier ingreso en la OTAN debe ser saludado como un acontecimiento notable, el de Suecia con más razón, por la naturaleza del protagonista y por lo tortuoso que ha resultado el proceso, en el que ha sido necesario vencer la resistencia de Turquía y Hungría.

    La agresión rusa sobre Ucrania ha cosechado el importante hito de acabar con más de dos siglos de una neutralidad, no desprovista de sombras, que Suecia ha sabido aprovechar en su ventaja. Por su proximidad a Rusia, Suecia ve con preocupación la agresividad de Putin, como demuestra la decisión que tomó en 2018 de reinstaurar la conscripción.

    El apoyo al ingreso en la Alianza, tradicionalmente bajo entre los suecos –en torno al 20 % de la población hasta la anexión de Crimea– se disparó en 2022 hasta el 64 %, llevando al país, finalmente, a buscar el acceso.

    Cuál es la aportación estratégica del país a la OTAN

    La aportación de Suecia a la OTAN no es menor. Por su posición geográfica, su ingreso refuerza la protección del flanco norte aliado contra cualquier penetración rusa que trate de alcanzar el Atlántico desde Noruega eludiendo los estrechos de Skagerrak y Kattegat y atrapa a la flota rusa del Báltico en lo que, de facto, se convierte en un lago interior de la OTAN, si se exceptúan Kaliningrado y la salida rusa al mar por San Petersburgo.

    Sus indicadores socioeconómicos sitúan al país entre los más ricos y desarrollados de Europa y de ello cabe esperar una significativa contribución al presupuesto aliado. Además, Suecia aportará a los estados mayores de la OTAN oficiales con una elevada cualificación profesional, unidades bien organizadas equipadas con tecnología moderna, adiestradas de acuerdo con elevados estándares, y reforzadas con la Guardia Nacional (Hemvärnet), base territorial para la defensa del país.

    Bandera de Suecia en la sala de reuniones de la sede de la OTAN
    Bandera de Suecia en la sala de reuniones de la sede de la OTAN.
    OTAN

    La de Suecia supone también la entrada de un país dotado de una sofisticada industria de defensa capaz de producir y exportar aviones de combate como el Saab 39 Gripen, submarinos de las clases Gotland o Blekinge –esta última en desarrollo– o vehículos de combate Hägglunds BAE CV 90, por citar algunos ejemplos.

    La integración efectiva de Suecia en la estructura militar aliada se espera rápida y sencilla; no en vano, el país participa activamente desde 1994 en el programa Partnership for Peace, lo que hace que la interoperabilidad de sus fuerzas armadas con los estándares OTAN sea muy alta.

    Por otra parte, además de participar en numerosos ejercicios aliados, las fuerzas armadas suecas han aportado su cuota solidaria de esfuerzo en operaciones OTAN en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán, Libia, e Irak. Quizás cueste más restañar las heridas abiertas con Hungría y Turquía –desde ahora, aliados– en el proceso de ingreso.

    La culminación del itinerario de acceso de Finlandia y Suecia alienta las expectativas de otros candidatos como Ucrania. Las dificultades que han debido sortear los países nórdicos son pequeñas al lado de las que aguardan a Kiev, por mucho que a nivel declarativo la Alianza proclame oficialmente que “el futuro de Ucrania es la OTAN.”

    Es posible –y, si se quiere, deseable– que así sea, pero mientras el país esté en guerra, el acceso se antoja complicado. Eso es lo que parecen sugerir las declaraciones del canciller alemán Olaf Scholz aguando el vino del vago anuncio de Macron de que algunos países europeos podrían considerar la posibilidad de desplegar tropas en Ucrania.

    Más adelante, en función de cómo concluya la contienda, no sería extraño que las viejas realidades de la geopolítica europea se impusieran y que Ucrania quedara en un incómodo limbo entre Rusia y Occidente.

    El comportamiento de España

    Desde un punto de vista español, el acceso de Suecia –que, por cierto, limita a cuatro el número de países no-OTAN de la UE– es una buena noticia. Más allá de mejorar la seguridad del país escandinavo, la entrada hace a los suecos jurídicamente solidarios con la de otros países europeos, la otra cara de la moneda a la que Estocolmo se resistía hasta que Putin ha llamado a sus puertas.

    Con el ingreso de Suecia, el centro de gravedad de la OTAN se desplaza un poco más hacia el Este, alejándose del flanco sur aliado. España, sensible y preocupada ante los desafíos a la seguridad europea procedentes del otro lado del Mediterráneo, deberá, además de mostrar sin paliativos su solidaridad con los países más acuciados por la presión rusa, asegurarse de que el concepto de defensa en 360 grados consagrado en el Concepto Estratégico de 2022 no se quede en el plano de la retórica.The Conversation

    Salvador Sánchez Tapia, Profesor de Análisis de Conflictos y Seguridad Internacional, Universidad de Navarra

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Repensando la Estrategia: La Inutilidad de la Guerra contra las Drogas

    Hace más de cincuenta años, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, declaró una guerra internacional contra las drogas. Sin embargo, tras décadas de políticas prohibicionistas, surge la inevitable pregunta: ¿ha sido esta guerra efectiva en su propósito declarado de reducir el consumo y el tráfico de drogas? Basándose en el análisis crítico de expertos como Juan Carlos Hidalgo, se hace evidente que la respuesta es un rotundo no.

    La historia nos ofrece una lección valiosa en forma de la Prohibición del alcohol en Estados Unidos en la década de 1920. Esta política resultó en un fracaso espectacular, generando un mercado negro lucrativo y violento, junto con un aumento significativo en la corrupción y la violencia. La Guerra contra las Drogas ha seguido un patrón similar, convirtiendo el tráfico de drogas en un negocio extremadamente lucrativo y alimentando la violencia en todo el mundo.

    El enfoque prohibicionista ha demostrado ser contraproducente en varios aspectos. Primero, ha contribuido al aumento del precio de las drogas ilegales, lo que ha generado márgenes de ganancia enormes para los cárteles del narcotráfico. Segundo, ha llevado a un aumento significativo en la violencia relacionada con las drogas, con miles de vidas perdidas cada año en países como México debido a la lucha entre cárteles y fuerzas de seguridad.

    Además, la guerra contra las drogas ha tenido efectos devastadores en la calidad y seguridad de las drogas disponibles en el mercado negro. La falta de regulación y control ha llevado a un aumento en las muertes relacionadas con el consumo de drogas adulteradas o mal dosificadas. A su vez, la militarización de la lucha contra las drogas ha dado lugar a una violación de los derechos civiles y a un aumento alarmante de los arrestos y encarcelamientos, especialmente en comunidades minoritarias.

    Los costos económicos y sociales de la guerra contra las drogas son enormes, y recaen desproporcionadamente en países en desarrollo como los de América Latina. La corrupción, la violencia y la inestabilidad institucional asociadas con el narcotráfico han creado serios desafíos para la gobernabilidad y el desarrollo en la región.

    Ante este panorama sombrío, es hora de considerar alternativas al enfoque prohibicionista. La despenalización y la legalización de las drogas se presentan como opciones viables que podrían reducir el poder de los cárteles del narcotráfico y desviar los recursos hacia la prevención y el tratamiento de la adicción.

    Países como Portugal han experimentado resultados prometedores con la despenalización, que ha llevado a una disminución en las tasas de consumo y muertes por sobredosis. Un estudio de Glenn Greenwald publicado por el Cato Institute encontró que la despenalización «no había tenido efectos adversos en las tasas de consumo de drogas», las cuales «en muchas ocasiones se encuentran ahora entre las más bajas de la Unión Europea». Asimismo, constató que había caído el número de encarcelamientos por cuestiones relacionadas con el narcotráfico había disminuido. En cuanto al número de muertes por sobredosis, ha experimentado una caída «espectacular».

    Es evidente que la guerra contra las drogas ha sido un fracaso costoso y contraproducente. Es hora de repensar nuestra estrategia y explorar enfoques más efectivos y humanos para abordar el complejo problema de las drogas en nuestra sociedad.