Categoría: Opinión

  • La Máquina de Adoctrinamiento MEDUCA

    El MEDUCA es la máquina de adoctrinamiento a favor del centralismo empobrecedor que nos carcome.

    Se equivocan quienes creen que la educación en el hogar produce un rezago social. La realidad va por otro sendero poco trillado; y es que el rezago social más bien se produce en las mazmorras de pervertidas escuelas gubernamentales. Si a estas alturas a muchos ciudadanos aún no les queda claro el grado de putrefacción social y política de lo que mal llamamos “el gobierno”, entonces estamos todos condenados al desastre.

    Lo que debe preocupar a los padres de familia respecto a la supuesta educación del MEDUCA, o como suelo apodarle, el NODUCA, tiene que ver con influencias negativas que convergen en esos centros que no emanan de una libre convergencia social sino de una convergencia de bastardos intereses politiqueros; tal como son los intereses de los gremios magisteriales sindicados.

    Dicho lo anterior, es obvio que el mundo está lleno de información adulterada y torcida con malos intereses, y que, frente a tal realidad, debemos poner atención y acción rectificadora. Pero también debía quedar claro que quienes más adulteran la verdad son las agencias gubernamentales de gobiernos que hace mucho tiempo dejaron de servir a las poblaciones que representan. Entrar aquí a dilucidar esta realidad no tiene sentido y sólo resta señalar que se han constituido en conglomerados de pillaje.

    El MEDUCA es un instrumento ideal para adoctrinar a favor del centralismo empobrecedor que nos carcome y el problema está en tantos que no lo ven o peor, que no lo quieren ver o que llega al extremo de favorecer el confisca, parte y reparte para luego quedarse con la mejor parte.

    Algo que a muchos también se escapa a las comunidades es que la verdadera y mayor riqueza humana se encuentra dispersa entre toda la población. Hablo de la riqueza que hay en la diversidad y no en aquella “igualdad” empobrecedora de los sistemas centralistas que promueven igualdad en la pobreza. Esa triste igualdad de pobreza es fácil repartirla con el MEDUCA, pero no en las escuelas privadas, las cuales reparten diversidad dado que no pueden ser secuestradas por los gobiernos profundos.

    ¿Se la ha ocurrido al lector que los ‘impuestos’ fácilmente se convierten en robo cuando son exagerados y mal usados? Y, ¿acaso eso no es lo que ocurre con el NODUCA?; institución estatal que enseña que el gobierno es buen instrumento para educar.

    Precisamente ayer leía que en Francia, durante la Segunda Guerra, se usó el sistema ferroviario para transportar judíos a los hornos de Auschwitz; cosa que aún no enseñan en las clases de historia de las escuelas gubernamentales. Y curioso que aún hoy día haya tantos que continúan justificando el asesinato de judíos. A propósito, ¿sabes que la religión cristiana proviene del judaísmo? En fin, la mar de desinformación que ha sido diseminada a través de las escuelas centrales es inmensa.

    Las únicas diversidades que promulgan tantas escuelas gubernamentales son las de género o de melanina, pero jamás la diversidad de pensamiento. El elemento vital en todo esto es la descentralización, esa que aborrecen los centralistas que favorecen el sistema de gobierno acaparador del poder a punto que “…ya los pasajeros de la embarcación estatal existen para satisfacer al barco”, como bien lo dijo Lord Acton: el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

    ¿Ha visto usted que en MEDUCA enseñen y promuevan el mercado, la privatización, el emprendimiento y tal? Al respecto, no me canso de repetir que si no queremos privatización ¿entonces, qué queremos? Más allá del mercado sólo quedan las empresas estatales como MEDUCA, IDAAN, ATTT, MiBus, Patacón, MOP, Bingos, etc. ¿Es eso lo que queremos?

    Se adjunta en versión descargable, el impactante estudio sobre el rol privado en la educación: Estudio realizado por Goethals Consulting, en Panamá, 2014/2016. [download id=»19697″]

  • Derechos Humanos Curvos

    Un buen ejemplo de la Bable, de lo difícil que es comunicarnos cuando usamos mal las palabras o, simplemente, no las entendemos, lo podemos encontrar en la frase “derechos humanos”; particularmente cuando conjugamos esa frase con la otra frase del “bien público”. Y es que día a día muchos van añadiendo más cosas que suponen ser derechos humanos; tal como derecho al seguro social, a las vacaciones, a un salario mínimo, a descuentos para viejos en restaurantes y tal, educación, agua y ¿por qué no? derecho a saltar y brincar en carnaval.

    El elemento clave de dónde emana el verdadero “derecho”, en contraste con lo que no es derecho; vale decir, lo que es curvo, lo encontramos en el vocablo “propio” o “propiedad”. Originalmente el término propio se refería a lo virtuoso; en otras palabras, a lo que destacaba por ser adecuado o porque cabía, encajaba y era compatible y moral. A ello también se le asocia el término “privado” o “privativo”, dando a entender que le queda vedado a los demás; tal como nuestro derecho a la vida es privado y nadie tiene derecho a arrebatarnos la vida.

    Así, el derecho fundamental existe sobre nuestro propio cuerpo y la vida que en él hay; y de dónde emanan los demás derechos fundamentales del pensamiento, palabra, tránsito, y el derecho a apropiarnos de las cosas del mundo que no pertenecen a otros; salvo dicho intercambio sea en conceso. El meollo de esto es que jamás debemos confundirlo con los derechos públicos. Los derechos humanos son derechos de propiedad y no más; más allá el asunto se vuelve nebuloso y se presta para el pillaje.

    El tema que entra en juego y atenta contra los derechos de propiedad, tal como en países comunistas en dónde tu cuerpo no es tuyo, es la tramoya redistributiva de algunas instituciones que aducen estar a favor de los derechos humanos. Por ejemplo, quienes hablan de “derecho de género” jamás demuestran que tal cosa sea real se puede llevar a la práctica; lo cual nos mete en la arena del costo-beneficio. Si creamos 10 nuevos géneros, ¿podremos crear 10 nuevos servicios higiénicos en cada establecimiento abierto al público?

    El elemento clave de los verdaderos derechos humanos, que son derechos de propiedad o derechos propios, es que son realmente universales y reales para todos. Más aún, estos derechos son los únicos que garantizan la supervivencia de la especie humana y de las demás que nos acompañan en esta nave sideral que llamamos “tierra”. Son derechos que no varían de acuerdo a intereses políticos y mucho menos si son politiqueros.

    Y algo más, los verdaderos y auténticos derechos de propiedad van por encima de los derechos democráticos; es decir, que no dan lugar a la tiranía de las mayorías, en cuanto a que la mayoría no puede enviar al exterminio a unos, tal como ocurrió en la era de Hitler o durante la revolución rusa. Así, veremos que resultan absurdos la mayoría de los subsidios y artimañas politiqueras que suponen ayudar a los necesitados cuando en realidad terminan haciendo lo contrario. Si lo dudan, no hay más que ver en Panamá lo que ya asoma con Mibus, el Metro, la CSS, Patacón, y mejor lo dejo allí para no causar pánico.

  • El Poder de las «Armas Químicas»: Una Reflexión sobre el Miedo, la Vergüenza y la Intimidación

    En un mundo donde las interacciones humanas a menudo están marcadas por complejas dinámicas emocionales, el reconocido autor Paul Rosenberg nos invita a reflexionar sobre el impacto de lo que él describe como «armas químicas»: el miedo, la vergüenza y la intimidación.

    Rosenberg nos presenta un escenario vívido: nos pide imaginar una situación en la que, accidentalmente, provocamos la ira de un individuo enfurecido en un bar. La tensión en el ambiente es palpable; nuestro corazón late con fuerza, nuestras rodillas tiemblan. Este escenario, nos dice, es mucho más que una simple confrontación: es el resultado de la liberación de sustancias químicas en nuestro cuerpo, desencadenadas por la respuesta al estrés y el miedo.

    El autor nos lleva más allá de la anécdota inicial para explorar las implicaciones más profundas de este fenómeno. Nos habla de estudios científicos que demuestran cómo estas «armas químicas» pueden tener efectos perjudiciales para nuestra salud física y mental, desde un sistema inmunológico debilitado hasta una fertilidad reducida.

    Rosenberg nos presenta casos emblemáticos, como los experimentos de Solomon Asch y Stanley Milgram, que ilustran cómo el miedo, la vergüenza y la intimidación pueden influir en nuestras decisiones y acciones, incluso hasta extremos alarmantes.

    Pero no todo está perdido. El autor nos recuerda que, aunque estamos condicionados por nuestra biología para responder a estas amenazas emocionales, también somos capaces de entrenarnos para resistir sus efectos. Nos anima a no ceder ante la culpa impuesta por otros, a no permitir que las «armas químicas» nos controlen.

    Rosenberg critica también el uso político de estas emociones, señalando cómo ciertas estructuras de poder se benefician de perpetuar un ciclo de culpa y vergüenza en la sociedad. Sin embargo, nos ofrece una visión esperanzadora: podemos desafiar estas tácticas, podemos aprender a manejar nuestras respuestas emocionales y rechazar la manipulación.

    En última instancia, el mensaje de Rosenberg es uno de empoderamiento. Nos insta a ser conscientes de las fuerzas que influyen en nuestras emociones, a cuestionar las narrativas que buscan explotar nuestro miedo y nuestra vergüenza. Nos llama a ser dueños de nuestras respuestas emocionales y a no permitir que las «armas químicas» nos dominen.

    En un mundo donde el miedo y la intimidación a menudo se utilizan como herramientas de control, las palabras de Rosenberg resuenan como un recordatorio de la capacidad humana para resistir y superar. Nos invita a ser agentes activos de nuestro propio destino emocional, liberándonos del yugo de las emociones tóxicas impuestas desde afuera.

  • Cómo nos empobrece el estado según Guy Sorman

    El artículo de Guy Sorman, «Así nos empobrece el Estado», publicado en ABC, ofrece una crítica incisiva sobre el estancamiento económico en Europa y Estados Unidos, respaldada por datos concretos y comparaciones entre regiones. Sorman comienza citando a Winston Churchill, quien afirmaba que las estadísticas eran una forma elaborada de mentir, insinuando así la manipulación de datos por parte de los gobiernos para respaldar sus decisiones. Destaca la importancia de utilizar series temporales consistentes para realizar comparaciones significativas a lo largo del tiempo.

    El autor hace referencia al ‘Economics Observatory’, que ha publicado un cuadro comparativo de la renta per cápita en los últimos diez años, contrastando específicamente Europa y Estados Unidos. Señala que, mientras la renta per cápita en Europa Occidental ha experimentado un crecimiento prácticamente nulo del 1% anual, países como España y Portugal se benefician ligeramente del turismo, mientras que Europa del Este, particularmente Polonia, ha experimentado un crecimiento per cápita del 4% anual. Por otro lado, Estados Unidos ha mantenido un crecimiento promedio del 2.4% anual, reflejando su liderazgo en innovación y libertad empresarial.

    Sorman plantea interrogantes sobre las razones detrás de este desfase económico entre Europa y Estados Unidos. Atribuye parte de esta disparidad a la preferencia europea por la solidaridad colectiva sobre el éxito individual, lo que se refleja en las políticas de «redistribución de la riqueza». Además, destaca la influencia de la agenda ambiental en el estancamiento económico europeo, señalando que el costo de las políticas ambientales recae en los ingresos personales de los ciudadanos.

    El autor propone reflexionar sobre la eficacia y gestión de estas políticas de redistribución y medio ambiente, y cuestiona si se están tomando en consideración adecuadamente las opiniones y preocupaciones de los ciudadanos. Critica la imposición de estas políticas por parte de élites y tecnocracias, sin un examen crítico de su eficacia económica y social.

    Además, destaca la creciente resistencia contra estas políticas, evidenciada por movimientos antiinmigración y protestas agrícolas en Europa. Sorman concluye instando a una mayor participación ciudadana en la formulación de políticas y a un nuevo equilibrio entre la supuesta salvación del planeta y la exigencia de remuneración por el esfuerzo en el trabajo.

    En resumen, el análisis de Sorman ofrece una visión crítica y provocadora sobre el papel del Estado en la economía y la sociedad, destacando la importancia de considerar las implicaciones económicas y sociales de las políticas gubernamentales intervencionistas. Su análisis exhaustivo proporciona una base sólida para el debate sobre el futuro de la economía y el bienestar social en Europa y Estados Unidos. Con una reflexión más amplia sobre las implicaciones de las políticas estatales, se puede fomentar un diálogo más informado y una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones políticas, puede evitar lo que empobrece el estado, a las personas y sus negocios . Es fundamental que los gobiernos escuchen las preocupaciones y necesidades de sus ciudadanos y busquen un equilibrio entre la solidaridad social que pretenden implementar y el dejar fluir al emprendimiento y la innovación. En definitiva, el texto de Sorman invita a una reflexión profunda sobre el rol del Estado en la sociedad contemporánea.

  • Informalidad, la otra cara de la moneda

    El periodista de La Prensa Rekha Chandiramani saca un interesante artículo intitulado “Informalidad ¿cómo vencerla?, y, como toda moneda tiene dos caras, a ver qué les parece el dorso de la que bien nos trae Chandiramani😊, quien basa su escrito en un análisis del Centro Nacional de Competitividad (CNC).

    La primera pregunta que se me vino a mente cuando leí el interesante artículo de Chandiramani fue: ¿Es mala la informalidad?
    No es malo querer proteger al trabajador; lo malo está en el pugilato entre los adulterados intereses de la politiquería y los auténticos intereses y necesidades de los trabajadores y… los emprendedores; pues no debemos ignorar que no todos los “informales” son “trabajadores”, en el sentido callejero del término. En fin ¿cómo hemos de llamar al trabajador que labora por cuenta propia?

    ¿De verás que nuestras autoridades gubernamentales laborales no entienden que el intervencionismo central tiene consecuencias no previstas y muy indeseables?, tales como: 1) Aumentar el salario mínimo vía la ley crea desempleo entre los trabajadores marginales; 2) que las políticas de protección feminista inducen a las empresas a contratar menos mujeres; 3) que las leyes de protección laboral son el motor de la AI y la robotización; etc.?

    Otro elemento que es vital en todo emprendimiento en todos los sectores, sean empresariales o los llamados “laborales”, es la capacidad de ajuste o flexibilidad para enfrentar los cambios que pocos prevén y no son fáciles de ajustarse a ellos. La experiencia que hoy tantos desconocen y los viejos olvidan fue que durante la Gran Depresión las normas de protección laboral fueron las culpables de aumentar y prolongarla.

    En los EE.UU. y ahora en Latinoamérica hemos ido creando la Bable de llamar “liberalismo” al antiliberalismo, neoliberalismo o socialismo. Tales fueron las llamadas privatizaciones que al tomar monopolios gubernamentales y transformarlos en monopolios medio privados; fórmula perfecta para crear billonarios. El caso de Venezuela ilustra en grande, cuando vemos un gobierno “democrático” en dónde no hay libertad.

    Típico son normas laborales y demás programas gubernamentales antipobreza que no pasan de ser el curandero estatal dando tratamiento a los desordenes que él mismo conjuró. La vida trae sus propios desórdenes y desafíos y, tristísimo es ver que nuestras “autoridades” en vez de tirar salvavidas lo que hacen es aventar anclas normativas.

    ¿Qué sería una persona con título de “autoridad gubernamental” sin un programa tipo conjuro que aduce eliminar o mitigar la pobreza? Luego de la Invasión, vimos al gobierno de Endara gastando millones para reconstruir los guetos destruidos pues ¿qué sería de los pobres políticos sin pobres clamando asistencia gubernamental? Guetos de los cuales es casi imposible fugarse.

    Fuimos dotados en Creación con la capacidad de resolver nuestros problemas dado que sentarse a esperar que tío político los resuelva es… mejor ni lo digo. Lo que sí digo es que tantos problemas, cada uno muy particular, no pueden ser resueltos desde el Palacio de las Garzas o, mejor dicho, el Palacio de los Gallotes Políticos.

    Las normativas típicamente están diseñadas para crear pobreza y dependencia; lo cual me consta luego de 14 años como funcionario y dos veces director de una institución gubernamental; ambas veces despedido por no permitir la robadera.

    ¿Cuándo aprenderemos que la economía nace, crece y vive entre la población y no entre los gallotes carroñeros políticos? ¿De dónde crees que nacen los mercados negros si no es de las normativas negras?; tal como la de salarios mínimos y control de precios.

    ¿Cómo es que hoy día sale más económico viajar en Uber que en los taxis amarillos? Pues, porque los Uber y tal no están tan regulados o controlados por la mafia del transitar. El “cupo” cuesta muy poco, pero la coima miles. ¿Qué son los conductores de taxi, trabajadores o empresarios? “Ni uno ni el otro sino todo lo contrario”.

    ¿Qué es la informalidad? Es no vivir en jaulas de zorros. ¿Somos tan ciegos que no vemos que mientras más pobre es la gente más necesitan la informalidad? Que para sobrevivir en la “formalidad” se requiere ser: Houdini, coimero o genio.

  • Intervencionismo empobrecedor

    Hay un genial dicho que reza: “si no está roto no lo repares.” Desgraciadamente pocos parecen entenderlo o peor, pocos lo quieren entender; tal como los pervertidos políticos que si no hacen ver que reparan las cosas, se mueren de hambre; tal como los zorros que no logran entrar al gallinero. El mal del intervencionismo en los asuntos propios del ciudadano es que toda acción económica conlleva efectos colaterales o consecuencias imprevistas e indeseables que afectan las estructuras productivas y el buen o mal aprovechamiento de los recursos; sean estos naturales o humanos.

    Y es que, desde el instante en que los zorros entran al gallinero, las gallinas se ponen nerviosas y dejan de poner huevos. Es impresionante ver la cantidad de inversiones que se han esfumado en Panamá debido a la actividad zorrera. Quienes jamás han montado empresas, particularmente las más aventuradas, poco o nada entienden de lo difícil y riesgosas que son; y mucho peor si además debes navegar entre enjambres de zorros coimeros y rateros.

    El otro malandar que es endémico en nuestro patio consiste en desestimar la importancia de la ‘creación de valor’, cualidad que se pierde cuando dejamos entrar en el gallinero a los zorros políticos; esos que alegan lo hacen para beneficiar al pueblo. Peor aún es la nefasta coyunda que se ha formado a través del tiempo entre los zorros y algunas pervertidas gallinas empresariales.

    Hoy día, en la ecuación interventora han aparecido otras argumentaciones estrambóticas que se valen de verdades a medias para justificar la intervención en la vida ajena. Hablo del: cambio climático, la contaminación, sea minera o de otra índole; que si la pesca mal llevada y así va el engaño. Engaño que se basa en no distinguir entre el buen y mal manejo los recursos, tal como ocurre con lo del cambio climático. ¡Por supuesto que hay cambio climático!, si el cambio es una constante universal; el asunto es cuanto de dicho cambio es de origen androgénico y qué podemos y conviene hacer al respecto.

    El otro valor que poco vemos es el de la riqueza humana que existe dispersa entre toda la comunidad y que sólo se expresa en un sistema de libre emprendimiento. Para ilustrar, tomemos el ejemplo del Título X de nuestra corrupta constitución, título que consagra la intervención de los zorros en el gallinero nacional: Artículo 284: “El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para los siguientes fines: 3. Coordinar los servicios y la producción…”

    O la intervención de los salarios mínimos que supuestamente subsidian a los que menos tienen; tanto en recursos económicos como de otra índole. ¡Falso!, por completo; sólo se trata del aullido engañoso de los zorros. Las normas de salario mínimo, que son control de precios, sólo benefician a los zorros del gallinero, al tiempo que causan grandes perjuicios a quienes suponen asistir. Que no seamos capaces de verlo es harina de otro costal.

    Las leyes deben beneficiar al sector productivo empresarial del cual depende el bienestar y mejoramiento de los trabajadores. Desgraciadamente, los malhechores gubernamentales han sido sumamente exitosos en el engaño; tal como en el “no a la privatización”. Si no quieren a las empresas privadas ¿qué quieren? ¿A los zorros?

    Los beneficios que pierde la comunidad por causa de la intervención no se ven dado que esos negocios y desarrollos tecnológicos jamás llegaron a realizarse. Conozco íntimamente una inversión que inicialmente hubiese sido de unos 30 millones, que no se hizo realidad gracias a la desconfianza de los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

  • Guy Sorman y su Análisis del Cambio Geopolítico: Un Nuevo Mapa Mundial en Gestación

    Guy Sorman, reconocido por sus agudas reflexiones geopolíticas, presenta un panorama en constante transformación, esculpido por la dinámica de las guerras, las coaliciones entre naciones y la diplomacia. En su análisis para ABC, Sorman destaca el surgimiento de un nuevo escenario geopolítico, una revelación que desafía la suposición de un fin de la historia tras el colapso de la Unión Soviética.

    El eje tradicional de confrontación entre Oriente y Occidente ha evolucionado hacia una nueva polaridad entre el Norte Global y el Sur Global, un cambio menos geográfico y más ideológico. Esta transición se consolidó durante el conflicto en Ucrania, donde potencias como Brasil, India y China mostraron reservas al condenar enérgicamente la expansión rusa, generando perplejidad en las democracias occidentales.

    Desde la perspectiva de Sorman, el Sur Global se perfila como una amalgama heterogénea, que abarca desde China hasta Brasil, donde se cuestiona el orden internacional forjado tras la Segunda Guerra Mundial. Esta visión lo considera como un legado colonial que perpetúa la hegemonía blanca y menosprecia las culturas locales.

    En este escenario, el Norte Global, históricamente alineado con Occidente y representado por Estados Unidos y la Unión Europea, defiende fervientemente los valores democráticos y la economía de mercado. Sorman enfatiza la importancia estratégica de la colaboración entre estas regiones para mantener la estabilidad económica, la diplomacia efectiva y la preservación de la paz mundial.

    A pesar de reconocer la necesidad de introspección en el Norte, comprendiendo las críticas del Sur Global respecto al legado colonial, Sorman defiende la efectividad y el progreso que los valores democráticos y la economía de mercado han brindado a las naciones que los han adoptado, comparándolos con aquellos que han optado por otras vías.

    La resistencia al orden internacional establecido, sostenida por las naciones del Sur Global, destaca un cambio significativo en el sistema geopolítico mundial. Esta confrontación ideológica redefine las alianzas y las narrativas históricas, desafiando la idea de una convergencia global hacia un modelo más democrático y liberal.

    En este contexto, Sorman insta a un análisis crítico en el Norte Global, una reflexión sobre las políticas y las percepciones que podrían haber perpetuado el legado colonial, pero también defiende la importancia de no abandonar los valores fundamentales que han demostrado su eficacia en la promoción del progreso y la estabilidad.

    Fuente: ABC | Autor: Guy Sorman

  • Discurso de Mart Laar, Premiado sobre la Libertad en Estonia

    En Mayo de 2006, el ex primer ministro de Estonia, Mart Laar, recibió un premio nombrado en honor al hombre que le hizo creer que su país podía lograr la libertad económica: El Premio Milton Friedman por el Avance de la Libertad.

    Mart Laar fue seleccionado en reconocimiento a su trabajo visionario para liberar a Estonia de los vestigios del comunismo y demostrar al mundo que un gobierno limitado y el libre comercio son las claves para la prosperidad. Durante su mandato como Primer Ministro, Mart Laar ayudó a su país a lograr un crecimiento económico récord mediante la instauración de un impuesto único y bajo (Flat Tax), la abolición de aranceles para fomentar el comercio internacional y la privatización del 90 por ciento de las industrias dirigidas por el gobierno. La dedicación de Mart Laar al progreso y la libertad económica permitió que el antiguo estado comunista se convierta en una de las economías más dinámicas del mundo, ubicándose entre los 10 países principales en el índice de Libertad Económica del Mundo de ese año.

    Mart Laar no es economista, pero entendió que su país necesitaría reformas drásticas para superar la crisis financiera post-soviética. Se basó en el libro de Milton Friedman, ‘Libre para elegir’. Las recomendaciones de Friedman sobre la privatización de las industrias gubernamentales, un impuesto único y bajo y la abolición de aranceles para fomentar el comercio internacional impresionaron a Mart Laar sobre cómo  se podía impulsar la economía de su país de una forma simple y práctica.

    Al recibir el premio, éste fue su discurso: «Queridos amigos, damas y caballeros, es un gran honor para mí aceptar el Premio Milton Friedman. Este premio no es solo para mí; también es un premio para todas las personas que hicieron posible el milagro estonio. Cuando quieres cambiar tu país, no puedes hacerlo solo, ni siquiera con la ayuda solo de tu gobierno. Solo las personas de un país pueden hacer posible un cambio real. La tarea del gobierno es empoderar a estas personas, confiar en ellas, darles la libertad para tomar sus decisiones y hacer que los milagros sucedan.

    Crecí en una sociedad donde no había libertad. En las sociedades libres, es difícil entender lo que realmente significa la libertad. Solo puedes entender lo que es la libertad cuando la has perdido. Y cuando vives en una sociedad donde la libertad no existe, solo entonces puedes saber cuán valiosa es.

    ‘Libre para elegir’ de Milton Friedman ya no es el único libro de economía que he leído, pero fue el primero que leí. Los libros marxistas sobre economía no cuentan realmente, porque todos están equivocados. Ronald Reagan una vez dijo, cuando le preguntaron la diferencia entre marxistas y antimarxistas, dijo que los marxistas son aquellos que han leído los libros de Karl Marx y los antimarxistas son aquellos que lo han entendido. Cuando has vivido en una sociedad comunista, no es difícil entender cuán equivocadas eran esas teorías.

    Estonia recibió muchos consejos de otras naciones sobre cómo trabajar el camino hacia la libertad. Muchos países occidentales, incluidos los Estados Unidos, nos dieron consejos que apoyaban un Estado grande, un gobierno grande, grandes gastos, impuestos altos e impuestos progresivos. Y en este contexto, debo decir que fue muy útil, una vez más, recordar la época soviética. Porque la primera vez que escuché el nombre de Milton Friedman fue en plena época soviética, cuando leía en los periódicos o en boletines de propaganda sobre un economista occidental muy malo y peligroso llamado Milton Friedman. En ese momento, no sabía nada sobre las ideas de Friedman, pero estaba bastante seguro de que si eran tan peligrosas para los comunistas, él debía ser un buen hombre.

    Todavía recuerdo cuando vi por primera vez una traducción al estonio del famoso libro de Friedman. Recuerdo mirar el título, ‘Libre para elegir’, y pensar que las palabras ‘libre’ y ‘elegir’ eran absolutamente inimaginables para los comunistas.

    Cuando leí el libro, las ideas me parecieron muy lógicas. En ese momento, realmente no sabía que no muchos países habían implementado esas ideas. Friedman enfatizó que las mejores formas de fomentar el progreso económico eran un impuesto único y bajo y abrir la economía para el libre comercio. Pero lo que más me impresionó en su escritura fue su confianza en la libertad y en las personas. Era muy claro que solo al quitarle poder al gobierno y empoderar a las personas, un país puede lograr algo realmente. Porque el gobierno no está creando milagros; las personas lo están haciendo. La única tarea del gobierno es darles la oportunidad de tener éxito.

    Pensar en economía en términos de logros humanos fue una idea que llevé conmigo durante el proceso de reforma en mi país. Por supuesto, cuando comencé a introducir reformas, me encontré con muchos expertos occidentales que decían que estaba absolutamente loco porque nadie había introducido ninguna de las ideas de Milton Friedman. Muchos de ellos me dijeron que Milton Friedman era un economista muy derechista y poco serio que no sabía nada sobre teorías económicas reales.

    Tuve algunas dudas cuando estos expertos económicos muy bien parecidos y muy bien educados desacreditaron a Friedman. Afortunadamente, entonces solo tenía 32 años, y a esa edad, no confías en los expertos mayores y más inteligentes que te dicen que lo que quieres no se puede lograr. Para mí, Milton Friedman parecía un hombre muy bueno, especialmente cuando recordaba cuánto lo odiaban los comunistas. Y encontré el coraje para presionar por lo que creía que llevaría a mi país hacia la libertad.

    Estas ideas han tenido un gran éxito. Realmente hemos empoderado a las personas en Estonia. Los hemos liberado para tomar decisiones que ayuden a avanzar al país. Los resultados son asombrosos. Cuando miras a Estonia ahora, es difícil recordar claramente cómo era en 1992. El gobierno no es responsable de ese cambio; lo son las personas. El papel del gobierno es darles a las personas la oportunidad al abrir la economía y al crear un sistema de impuestos que no castigue a las personas que trabajan más y ganan más dinero, sino que las anime a hacer algo con sus vidas. Una buena política gubernamental puede darles a las personas la oportunidad de crear algo, ser innovadoras, mirar hacia el futuro, soñar y hacer realidad esos sueños. Creo que de eso se trata la libertad.

    El último Premio Milton Friedman fue otorgado al brillante economista Hernando De Soto, quien argumentó de manera tan persuasiva en contra de la confiscación de propiedades defendida por Karl Marx en el Manifiesto Comunista. Estoy muy orgulloso de recibir este premio por argumentar en contra de otra tesis de Karl Marx, el impuesto progresivo sobre la renta. Un sistema de impuestos de este tipo va en contra de lo que significa realmente la libertad. Realmente apoyo y animo a todos a apoyar la idea de tener una revolución fiscal como la que tuvimos en Estonia, no solo en Europa Central y Oriental, donde creo que durante los próximos cinco años todos los países adoptarán el impuesto único sobre la renta, sino también llevar esto a otras partes de la civilización occidental. Si no lo hacemos, la libertad no tendrá éxito.

    La tributación progresiva fue central en la visión del mundo de Karl Marx. Lamento mucho ver que en el mundo occidental el pensamiento marxista sigue siendo tan popular. El comunismo no está muerto en Occidente. Cuando camino por las calles de Nueva York, veo camisetas con imágenes de Che Guevara, Mao Zedong y Lenin, los mayores asesinos del siglo XX. Realmente no lo entiendo. ¿Es este un país libre? ¿El comunismo realmente está muerto?

    Todavía hay países en el mundo donde el comunismo florece, y no estamos haciendo lo suficiente para hablar sobre lo que realmente significa el comunismo y lo que los comunistas a lo largo de la historia han hecho en nombre de su ideología. China, incluso con sus modestas reformas económicas, todavía es una dictadura donde la palabra ‘democracia’ está prohibida, y no hablamos lo suficiente sobre eso. Creo que una razón por la que seguimos viendo dictaduras populistas en América del Sur es que aún no hemos tomado una postura para declarar que el comunismo es tan malo como el nazismo o cualquiera de las otras ideologías verdaderamente malvadas del siglo XX. Hemos subestimado el poder de estas ideas malvadas.

    El presidente Ronald Reagan fue ampliamente criticado en todo el mundo occidental cuando llamó al comunismo un ‘imperio malvado’. Pero recuerdo mis propios sentimientos cuando lo escuché decir esas palabras; él fue el primer político que escuché que no tenía miedo de decir la verdad. Todos debemos ser lo suficientemente valientes para decir la verdad.

    Realmente felicito al Instituto Cato por el trabajo que están haciendo en todo el mundo para ofrecer la verdad sobre la libertad y sobre la libertad. Quiero ver que esta tarea tan difícil de difundir la libertad en todo el mundo progrese. Sin libertad, nuestras vidas están vacías y no tienen sentido. La libertad es lo que nos da las herramientas para lograr. La libertad es lo que eleva nuestros espíritus. Y en este contexto, solo puedo agradecer una vez más a Milton Friedman, al Instituto Cato y a todos ustedes que han apoyado esta idea en todo el mundo. Cuando todos avanzamos juntos en esta dirección, podemos hacer del mundo un lugar mejor.»

    Este artículo apareció originalmente en la edición de julio/agosto de 2006 del Informe de Política de Cato.

  • La Libertad Avanza en las urnas, pero el fantasma de la crisis de gobernabilidad acecha a Argentina

    Javier Milei está haciendo correr ríos de tinta por su victoria sorprendente e inobjetable. La Libertad Avanza, su partido, obtuvo 55,79% de los votos emitidos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales argentinas el 19 de noviembre. Pero la mayor parte de esa tinta se gasta en reflejar sus claroscuros personales, en vez de aclarar si la solvencia mostrada en las urnas garantiza la gobernabilidad.

    De la anomalía a la congruencia

    Por una parte, un eventual triunfo de Sergio Massa representaba un desafío a la teoría de la alternancia en el poder en América Latina. Mientras, por otra, el éxito de Javier Milei pone en entredicho la pauta según la cual el acceso al poder solo es factible si la oposición constituye una opción de gobierno creíble.

    Hoy sabemos que la amenaza de anomalía empírica se disolvió desde el momento en que millones de votantes de la coalición Juntos por el Cambio, tercera en discordia y eliminada en primera vuelta, tomaron distancia de la división que afectó a sus líderes y optaron masivamente por respaldar al candidato de La Libertad Avanza.

    Mientras mayor era la dispersión del voto entre los líderes de Juntos por el Cambio, mayor también fue la cohesión del mismo entre las bases de la coalición. Esa paradoja explica que la anomalía empírica fuera desplazada por la congruencia. Forzado a elegir desde el dominio de las pérdidas, el votante se muestra proclive a respaldar a la fuerza política emergente, la única que no tiene responsabilidad con la crítica situación existente.

    Pero el triunfo libertario puso sobre la mesa la duda que nunca despejó la campaña de Milei: como presidente electo, ¿conducirá a Argentina hacia una crisis de gobernabilidad?

    Reversión del resultado y crisis de gobernabilidad

    Milei, el candidato perdedor de la primera vuelta, finalmente obtuvo la presidencia. La reversión del resultado inicial indica que el candidato que hubiese sido electo bajo un sistema sin dos vueltas (Sergio Massa) cuenta con la oposición de un sector mayoritario de la población. Sin embargo, los problemas de gobernabilidad para el nuevo presidente tienden a incrementarse.

    La supuesta legitimidad derivada del amplio respaldo electoral al presidente puede ser dudosa y volátil, ya que en casos como estos se vota contra el perdedor más que a favor del ganador.

    Cuando el perdedor de la primera vuelta emerge ganador de la segunda, su situación en el Congreso tiende a agravarse por la diferencia abismal entre su apoyo legislativo minoritario y el sobredimensionado respaldo electoral obtenido en la segunda ronda.

    La mayoría artificial genera un falso sentido de respaldo público para el nuevo presidente, quien rápidamente puede verse abandonado por la opinión pública. Simultáneamente, la oposición, que ha triunfado en la primera vuelta, tiende a controlar una bancada legislativa más fuerte que la del partido gobernante y está dispuesta a vengar su derrota. Los mandatarios latinoamericanos Abdala Bucaram, León Febres Cordero, Alberto Fujimori, Jorge Serrano y, más recientemente, Pedro Castillo tuvieron que enfrentar este escenario.

    Sin embargo, no todos los casos de reversión del resultado han conducido a una crisis de gobernabilidad.

    Tres niveles de crisis de gobernabilidad

    Pérez Liñán (2008), uno de los más importantes politólogos latinoamericanos, destaca tres niveles de gravedad de la crisis de gobernabilidad.

    Un primer nivel se da cuando el poder ejecutivo cuestiona la legitimidad del poder legislativo y plantea su disolución o viceversa.

    El segundo se alcanza cuando uno de los dos poderes encuentra una vía constitucional para efectivamente deponer al otro.

    Mientras el máximo nivel se produce cuando los militares intervienen para destituir al mandatario, a los legisladores de la oposición o a ambos.

    La reversión del resultado electoral en la doble vuelta puede erosionar, pero no siempre lo hace. Algunos ejemplos lo evidencian, como los casos de los presidentes Leonel Fernández (1996), Jorge Batlle (1999), Andrés Pastrana (1998) y Mauricio Macri (2015).

    Para que la reversión derive en crisis, es condición necesaria la existencia de un sistema de partidos fragmentado y escasamente institucionalizado. Esto significa que las organizaciones partidarias además de numerosas tienden a tener un vínculo débil con los representados, por lo que los líderes partidarios son incapaces de forjar coaliciones perdurables.

    El sistema de partidos argentino bajo la lupa

    El sistema de partidos argentino cuenta con abundantes etiquetas partidarias, pero no se ha derrumbado pese a sufrir recurrentes crisis políticas). Su fragmentación dificulta la gobernabilidad democrática y limita la capacidad del gobierno de alterar el statu quo. Algunos investigadores lo caracterizan como falto de institucionalidad, pero otros lo califican de institucionalizado.

    Buena parte de su complejidad reside también en la existencia de tres “arenas electorales”, la presidencial, la senatorial y la de la Cámara de Diputados, y 24 sistemas de partidos provinciales. A este enrevesado marco político se suman dinámicas interpartidarias, que resultan más relevantes que la internas y añaden otro giro de guion al intrincado sistema.

    Néstor Kirchner y Mauricio Macri, dos antecedentes

    Los mandatarios Néstor Kirchner, en 2003, y Mauricio Macri, en 2015, resultaron derrotados en primera vuelta sin que derivara después en una crisis de gobernabilidad.

    La experiencia de Kirchner (2003-2007) no fue tan insólita porque representaba al peronismo, la organización partidista en torno a la que desde hace 80 años giran los demás actores. En cambio, despertó enorme interés el caso de la administración macrista (2015-2019) por su resiliencia. La crisis de gobernabilidad no estalló, pese a la combinación de ajuste con retroceso económico, el quiebre de la narrativa gubernamental de cambio y la existencia de una sociedad civil predispuesta al conflicto.

    Cuesta creer que Milei corra con igual fortuna que Macri.

    Diferencias entre los escenarios de Macri y Milei

    Macri esquivó la crisis de gobernabilidad debido a que su ascenso a la presidencia significó la consolidación de un partido (PRO). Además, la coalición con la UCR le permitió contar con 91 diputados, cinco gubernaturas y 15 senadores. Contribuyó también a la gobernabilidad un peronismo dividido, que habilitó la aprobación de más de cien leyes con un perfil gradualista.

    En cambio, la llegada de Milei responde al éxito de un outsider, que apenas cuenta con ocho senadores y 38 diputaciones, lejos del tercio requerido para bloquear un eventual juicio político.

    La radicalidad de las iniciativas defendidas por Milei (dolarización, cierre del Banco Central, privatización, etc.) dificulta visualizar un comportamiento colaborativo por parte del peronismo (106 diputados).

    Tampoco parece probable que los sindicatos, la Confederación General del Trabajo y los movimientos sociales mantengan relativamente un bajo perfil, como hicieron durante la administración de Macri. En ese periodo, no apostaron por la derrota del plan del gobierno en las calles, sino por el desgaste que facilitaría su derrota en las urnas.
    Aunque Kirchner y Macri no enfrentaron una crisis de gobernabilidad, no hay que olvidar que los presidentes radicales Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa se vieron obligados a concluir sus mandatos anticipadamente. Al sistema político argentino no le resulta ajeno elevar la presión y forzar el reemplazo del ejecutivo.

    Fortalezas del libertario

    Javier Milei no carece de fortalezas. En apenas cinco años logró alcanzar la presidencia. El modelo de gobierno del peronismo kirchnerista luce agotado. El terror a la hiperinflación puede facilitar la aceptación por los ciudadanos de las políticas neoliberales más draconianas, mientras la ultraderecha tiene una presencia significativa en importantes países vecinos como Chile, Brasil y Uruguay.

    Sin embargo, hay dudas legítimas sobre la capacidad del libertario para superar estos seis desafíos:

    1. Evitar que elites empresariales, tradicionalmente beneficiadas de una “relación carnal” con el estado argentino, consigan aislarlo.
    2. Que su programa económico resulte viable.
    3. Que consiga sostener niveles de popularidad satisfactorios.
    4. Que impida a la oposición legislativa conformar una mayoría calificada capaz de impulsar un juicio político.
    5. Que su batería de reformas neoliberales no articule en su contra a una sociedad civil en movilización permanente.
    6. Que no resulte abandonado por sus propios legisladores cuando la tensión social se incremente.

    Las amenazas al nuevo gobierno, cuando menos, provienen de tres direcciones: el riesgo de hiperinflación, las secuelas de la reversión del resultado electoral y la eventual presión en las calles.

    Un fantasma acosa el inminente mandato de Milei, el fantasma de la crisis de gobernabilidad.The Conversation

    Orestes Enrique Díaz Rodríguez, Profesor investigador en ciencia política, Universidad de Guadalajara

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El Ocio Vacío: Pan, Circo y la Crisis de la Conciencia Ciudadana

    Desde tiempos antiguos, a los gobernantes les ha interesado mantener a las masas ocupadas con un ocio colectivo. Esta estrategia, lejos de enriquecer a los ciudadanos, ha servido como una vía de escape o distracción, desviando la atención de asuntos cruciales que, de recibir la debida atención, podrían impulsar a la ciudadanía a involucrarse en la solución de sus problemas reales. El dicho «Panem et circenses» de los romanos, o «Pan y toros» según los ilustrados españoles, refleja esta idea, que en la actualidad podría representarse como «pan y circo, /jamones/cualquier cosa «gratis» «.

    Este enfoque, al ofrecer entretenimiento vacío mientras no se cubren las necesidades básicas, parece haber encontrado lugar entre ciertos líderes políticos a lo largo de la historia. Sin embargo, en tiempos actuales, ¿es realmente prudente priorizar el ocio sobre asuntos cruciales?

    La reciente crisis sociopolítica ha traído consigo una serie de desafíos fundamentales. Podría pensarse que lo más urgente sería realizar las acciones politicas dolorosas que encausen la senda del crecimiento y progreso. Sin embargo, resulta sorprendente que, en lugar de atender a estas necesidades, se prioricen ya las entregas de pavos y jamones y comiencen ya los festejos de diciembre, otorgándole un espacio inverosímil en las noticias y medios de comunicación en un momento tan crítico.

    La famosa frase «Panem et circenses» tiene su origen en el poeta satírico Juvenal, quien lamentaba la pérdida de interés del pueblo romano por la política en su época. Se quejaba de la pasividad ciudadana, que solo buscaba «pan y circo». Este concepto se arraigó en una era marcada por el desarrollo del Imperio, donde el poder estatal prevaleció sobre las libertades individuales, y se impulsaron entretenimientos como las carreras de carros y los juegos gladiatorios para controlar y contentar a la plebe.

    El entretenimiento de masas en la antigua Roma, aunque heredero de la tradición griega, distaba mucho del refinamiento y la excelencia individual del atletismo griego. Mientras que en Grecia se promovía el ocio como un momento para el cultivo intelectual y el cuidado de la mente, en Roma, este ocio se convirtió en un espectáculo para las masas, buscando anular espiritualmente a los espectadores.

    Los paralelismos entre el circo romano y los estadios actuales no son difíciles de trazar. En la época de Juvenal, el entretenimiento baldío y la desviación de la verdadera reflexión cívica sirvieron para mantener al pueblo ocupado, distraído de asuntos más trascendentales. Esta estrategia, lejos de promover un ocio edificante, se convirtió en una herramienta de dominación y control social.

    En tiempos modernos, este fenómeno se ha replicado de diversas formas. El subsidiar a manos llenas y otras formas de entretenimiento vacío del cual son cómplices muchos del ambiente televisivo y periodístico, han ocupado el espacio que antiguamente se utilizaba para cultivar la mente y participar en la cosa pública. La vorágine de estímulos sin pensamiento crítico ha llevado a una pérdida de profundidad en la reflexión y la participación ciudadana.

    En resumen, la historia del «Panem et circenses» nos recuerda que el entretenimiento vacío, utilizado como herramienta de control y distracción, puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo de una sociedad reflexiva y comprometida con resolver sus problemas reales. La priorización del ocio sobre las necesidades cruciales puede ser un indicio alarmante de los tiempos modernos, donde el entretenimiento trivial se ha convertido en el opio del pueblo, impidiendo una mayor conciencia y participación ciudadana en la solución de los problemas del mundo actual.