Categoría: Opinión

  • ‘Nexus’: el nuevo libro de Harari advierte del control por los tiranos de la inteligencia artificial

    El historiador israelí Yuval Noah Harari se convirtió con su obra Sapiens en un gurú reconocido mundialmente. Diez años después ha publicado Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA. Esta vez su relato aborda la hiperconexión de nuestra era y el poder de los algoritmos, y profetiza el desarrollo de una inteligencia artificial todopoderosa que podría otorgar a los tiranos un control absoluto de la humanidad.

    Harari lo simplifica mediante un discurso apto para todos los públicos sobre el futuro de la IA, basado en hipótesis concretas e interesantes, que va ilustrando con los datos históricos que domina.

    El meollo de la trama, como en los artículos académicos, consiste en dichas hipótesis.

    China a la cabeza

    Harari se apoya en contextos históricos que innegablemente se pueden trasladar a la situación actual, umbral de una nueva revolución tecnológica. Compara así el despliegue de las primeras líneas de ferrocarril al comienzo de la Revolución Industrial con el milenio actual y la revolución tecnológica que supuso Internet. En ambas épocas, la iniciativa privada asumió el riesgo tecnológico, guiada por consideraciones de mercado, como en nuestro tiempo han hecho Google, Facebook, Amazon, etc.

    Llegado el momento, los estados tomaron el control de los ferrocarriles, al comprender su potencial estratégico. Hoy, en el desarrollo de algoritmos e IA estatales, China lleva la delantera.

    Las ventajas para un estado dictatorial

    Resulta extremadamente interesante el punto de vista de la obra, según el cual, en la fase de iniciativa estatal, una dictadura con una gran población –y, por tanto, gran capacidad de generación de datos– y escasas restricciones legislativas posee enorme ventaja frente a sociedades libres fuertemente reguladas, consideraciones morales aparte. Este sería el caso de China frente a la Unión Europea, pionera en una legislación que trata de poner límite al uso de la inteligencia artificial.

    Aparentemente, aún estamos lejos de esta segunda fase, pues los gigantes tecnológicos todavía llevan la iniciativa. Así, escribe Harari:

    “Cuando los gigantes tecnológicos […] se proponen diseñar mejores algoritmos, normalmente pueden hacerlo”.

    Sin embargo, hace dos décadas creíamos que China nunca igualaría a Silicon Valley –de hecho ni siquiera nos lo planteábamos– y hoy los drones chinos no solo dominan el mercado, sino que surcan los cielos de Ucrania como la vanguardia de la guerra del futuro.

    Imperios y libros sagrados

    La comparación de Harari de los imperios coloniales occidentales con el desarrollo actual de herramientas de control de la población mediante IA es certera y estremecedora.

    Es brillante el paralelismo que establece entre verdades indiscutibles (IA supuestamente infalible frente a libros sagrados); autoridades de interpretación (gobiernos actuales frente a iglesias y clérigos) y mecanismos de autocorrección (ciencia actual frente a su práctica ausencia en el pasado).

    Iglesias y clérigos fueron las autoridades de interpretación de los textos sagrados indiscutibles. Hoy, son las sociedades y los gobiernos quienes han de interpretar las decisiones de la IA. Y ante la amenaza de una IA todopoderosa, Harari advierte que solo se salvará la humanidad con mecanismos de corrección que limiten y corrijan sus efectos.

    La IA como herramienta de orden

    ¿Cuáles serán los mecanismos de autocorrección de un mundo aumentado por la inteligencia artificial? ¿Actuará la IA como un potenciador del deseo intrínseco de orden en las sociedades con recursos limitados, comprometiendo los ideales de progreso en libertad que actualmente damos por sentados?

    Lo que está claro es que la IA será un actor parcialmente autónomo y, como tal, los mecanismos de corrección deberán ser externos.

    Harari nos lleva a ponderar que el peligro no es la IA “descontrolada” del imaginario colectivo, sino su uso por parte de sociedades que la empleen como herramienta de orden y control, así como el efecto de su mera existencia en la propia evolución de las sociedades.

    En algún momento podría llegar lo que Harari llama “nuevos señores supremos de la IA” con poderes absolutos. Un señor supremo de la IA podría decidir diseñar un nuevo virus pandémico, o inundar las redes con noticias falsas o incitaciones a la revuelta.

    El control de los tiranos

    El equilibrio entre sociedades enfrentadas aumentadas por IA –escribe Harari en Nexus– será mucho más inestable que el que existía entre las potencias nucleares separadas por las fronteras de la Guerra Fría. La razón es que ahora es mucho mayor la incertidumbre, propia de sistemas con más grados de libertad, sin certezas sobre las acciones y sus consecuencias.

    Profetiza Harari que una IA centralizada pasará a ser un recurso cuyo control llevará a conflictos y enfrentamientos.

    El autor rehuye la banalidad de la IA como una entidad totalmente autónoma al margen de los dirigentes humanos (aunque ilustra esa posibilidad con interesantes ejemplos del Imperio romano), pero identifica acertadamente el riesgo de que se centralice y pase a ser un recurso cuyo control se disputen los tiranos.

    El telón de silicio

    Harari menciona telones de silicio virtuales, pero ciertamente estamos presenciando el despliegue de telones de silicio físicos. La computación todavía depende de recursos muy costosos claramente localizados: centros de datos potentes, enlaces troncales que soportan conexiones masivas entre distintas áreas geográficas, etc.

    Sin embargo, la deslocalización de la IA es factible. Es decir, aunque a día de hoy la computación todavía se puede compartimentar al dictado de los gobiernos siguiendo fronteras físicas, es posible que esta limitación desaparezca pronto y que la IA pase a convertirse en un poder ubicuo que solo exista en la ciberesfera, algo que hasta ahora solo hemos visto en la ciencia ficción. En ese momento nada será como hoy creemos, para bien o para mal.

    Harari, si nos sirve de consuelo, es optimista.The Conversation

    Francisco Javier González Castaño, Catedrático de universidad del Área de Ingeniería Telemática, Universidade de Vigo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Nuestros hijos ya son comunistas

    Nos cuenta Mark Thornton del Instituto Mises que si nuestros hijos aún no son comunistas, por la ruta en que andamos pronto lo serán. Y la verdad es que vale la pena ponerle atención, veamos.

    De salida Thornton asevera que los mismos padres en los EE.UU. ya son, al menos, medio comunistas y al leer lo que dice Thornton caí en cuenta que esto también aplica, en buena medida, en Panamá. Ver que le hemos entregado la educación de nuestros hijos al MEDUCA o, mejor dicho, al NODUCA gubernamental es de pavor. Es decir, que le entregamos el futuro de nuestros hijos a los árbitros del partido, que se supone no están para patear balones sino para ver que no se haga trampa en el juego. Pero, ¿no han sido los árbitros gubernamentales los que más trampas vienen haciendo?

    ¿Qué hacer cuando no sólo los árbitros patean los balones sino hacen trampas? Y aún más allá, cuando muchos funcionarios del NODUCA, en vez de enseñar emprendimiento enseñan servilismo a la casta política. Y tengamos en cuenta que la ignorancia conduce al servilismo y la dependencia enfermiza que vemos con una población que quiere que el gobierno les resuelva todo.

    ¿Será tan difícil ver que todo el adelanto que vemos alrededor nuestro nace de la privatización y no de la estatización? Los gobiernos no son productivos; productivos son los ciudadanos libres. Y, sin embargo, el decir más popular entre nuestro pueblo es el “no a la privatización”. Es simple, si no es privado o empresas, sólo queda el centralismo que es comunismo o peor; pandillerismo, que es lo que hemos venido cultivando a través de nuestra historia.

    Y regreso al MEDUCA que NODUCA, ese que sale más caro que la mayoría de las escuelas privadas que educan mejor. Y más triste aún, que miles de panameños pagan doble; pagan impuestos que van a dar al NODUCA, y luego pagan para que sus hijos vayan a escuelas no gubernamentales; sean estas con fines lucrativos o comunitarias.

    La inmensa mayoría de las empresas privadas viven y sobreviven debido a que sirven bien a sus clientes, lo cual no es el caso de las empresas gubernamentales; particularmente cuando entran a competir con particulares. ¿De veras creemos que gobernar es recoger basura, vender agua, electricidad, alimentos y andar compitiendo en el mercado?

    Y ¡por supuesto! cuando uno se ha acostumbra a que todo se lo hagan los gobiernos o, mejor dicho, los ladinos políticos, a punto de que no aprendieron a resolver por cuenta propia, no es de extrañar que lleguen otros que han escapado a dictaduras, como la venezolana, y les quitan sus empleos; ya que allá, a la brava, aprendieron la lección; y no vienen creyendo que Tío Gobierno les resolverá.

    ¡Por supuesto!, que en tal realidad, gran parte de la población es fácil presa de las ideologías socialistas, esas que plagan nuestra constitución. En el mundo irreal del comunismo, en el cual no existe la propiedad privada, se pretende que todos amen al prójimo y no les interese lucrar sino regalar. Creen que el capitalismo es salvaje y el comunismo es bondadoso. Vayan de vaca a Venezuela a ver si es así.

    Y no es que los sindicatos no puedan beneficiar a sus miembros, sino que si se van por el sendero del comunismo y tal, terminan afectando al emprendimiento que es el único que pueden hacer realidad los beneficios laborales. Y más triste es que para lograr un salario mínimo se requiera una ley que prohíba trabajar ganando menos a personas con menor capacidad.

  • Jean Piaget y las fases del desarrollo cognitivo infantil

    ¿Qué tienen en común la observación de moluscos y una teoría revolucionaria sobre la mente infantil? La vida y obra de Jean Piaget ofrecen una respuesta fascinante a esta pregunta. Desde su formación como biólogo hasta convertirse en uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX, Piaget transformó nuestra comprensión de cómo los niños piensan y aprenden.

    Su Psicología del niño, escrito con su colaboradora Bärbel Inhelder, sigue siendo un pilar importante en la educación moderna y en la psicología del desarrollo. En este artículo, comprenderemos cómo un biólogo suizo llegó a cambiar el panorama educativo para siempre.

    Un investigador precoz

    Jean Piaget nació el 9 de agosto de 1896 en Neuchâtel, Suiza. A los 11 años, Piaget ya había publicado su primer artículo científico sobre un gorrión albino que observó en un parque cercano. La historia es más que una anécdota curiosa; refleja el temprano interés de Piaget por la observación detallada de la naturaleza, algo que marcaría su enfoque en la investigación a lo largo de su vida. En la adolescencia, continuó publicando trabajos sobre moluscos, lo que le llevó a obtener un doctorado en Ciencias Naturales a la edad de 21 años.

    Sin embargo, a medida que profundizaba en la biología, Piaget comenzó a interesarse por preguntas más amplias sobre el conocimiento y la mente humana. Este interés le llevó a cambiar de rumbo, orientándose hacia la psicología y la epistemología, disciplinas en las que se convertiría en una de las figuras más influyentes.

    De la biología a la psicología infantil

    En París, Jean Piaget trabajó con Théodore Simon, colaborador de Alfred Binet, el creador de las pruebas de inteligencia. Durante este tiempo, Piaget realizó un importante descubrimiento: las respuestas incorrectas de los niños en las pruebas de inteligencia eran más reveladoras que las correctas. A partir de estos errores, Piaget comenzó a formular la idea de que los niños no piensan de la misma manera que los adultos, sino que pasan por una serie de etapas cualitativamente distintas a lo largo de su desarrollo.

    Para Piaget el niño no es simplemente un adulto en miniatura: piensa de una manera completamente distinta. Su convicción le llevó a abrir la puerta a la creación de su influyente teoría del desarrollo cognitivo.

    Las cuatro etapas del desarrollo cognitivo

    Piaget describió el desarrollo cognitivo de los niños a través de cuatro etapas principales:

    • Etapa sensoriomotora (0-2 años): Los niños experimentan el mundo principalmente a través de sus sentidos y acciones físicas. En esta fase desarrollan la “permanencia del objeto”, es decir, la comprensión de que los objetos siguen existiendo aunque no se vean.
    • Etapa preoperacional (2-7 años): Durante esta etapa, los niños comienzan a utilizar el lenguaje y los símbolos, pero su pensamiento sigue siendo egocéntrico. Un ejemplo curioso que ilustra este egocentrismo es la famosa anécdota en la que Piaget observó a su hija pequeña hablando por teléfono y asumiendo que su interlocutor podía ver lo que ella veía, mostrando cómo el niño en esta fase aún no comprende completamente las perspectivas ajenas.
    • Etapa de las operaciones concretas (7-11 años): Los niños comienzan a pensar de manera lógica sobre situaciones concretas. Aquí, Piaget realizó unos de sus experimentos más conocidos, donde los niños tenían que juzgar si la cantidad de líquido que contenían dos vasos de formas diferentes era la misma. Descubrió que, en esta etapa, los niños entienden que, aunque la forma cambie, la cantidad de líquido sigue siendo la misma.
    • Etapa de las operaciones formales (12 años en adelante): En esta última etapa, los adolescentes desarrollan la capacidad de pensar de manera abstracta y lógica, un paso fundamental para el razonamiento científico y matemático.

    El método clínico y la observación directa

    Una de las grandes innnovaciones de Jean Piaget fue su uso del método clínico, que consistía en observar y cuestionar a los niños de manera abierta, sin imponerles respuestas o direcciones. Este enfoque le permitió descubrir cómo los niños construyen activamente su conocimiento a través de la interacción con el mundo que les rodea.

    Para Piaget, el conocimiento no es simplemente una acumulación pasiva de hechos, sino que es el resultado de la interacción constante entre el niño y su entorno. Esta construcción del conocimiento tiene lugar a través de dos procesos clave: la asimilación, a través de la que el niño incorpora nueva información a sus esquemas existentes, y la acomodación, que le permite ajustar estos esquemas para adaptarse a nuevas experiencias.

    Impacto en la educación

    El trabajo de Piaget ha tenido un impacto profundo en la Pedagogía. Sus teorías sugieren que el aprendizaje no es lineal ni homogéneo para todos los niños, sino que debe adaptarse a las etapas del desarrollo cognitivo de cada uno. Piaget defendía que la enseñanza debería centrarse en proporcionar experiencias ricas y variadas que permitieran a los estudiantes explorar y descubrir por sí mismos.

    Para Piaget, los educadores tienen un papel esencial como guías que ayudan a los niños a construir su propio conocimiento. Destacó la importancia de la libertad en el aprendizaje. Y consideraba que el principal objetivo de la educación es formar personas que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho.

    En otras palabras, el aprendizaje debe ser un proceso activo que fomente la creatividad y el pensamiento crítico, en lugar de una mera memorización de hechos. Como él mismo resumió: “Todo lo que se le enseña a un niño, se le impide inventarlo o descubrirlo”.

    Legado y relevancia actual

    Aunque algunas partes de su teoría han sido revisadas con los avances en la neurociencia y la psicología moderna, el legado de Piaget se mantiene pertinente. Sus ideas sobre el desarrollo infantil y la importancia de adaptar la enseñanza a las necesidades cognitivas del niño continúan influyendo en las prácticas pedagógicas en todo el mundo.

    Su enfoque desde la experimentación y la observación detallada le permitió observar de cerca cómo los niños construyen activamente su conocimiento. Demostró que, al igual que en el caso de los moluscos que estudió en sus primeras observaciones biológicas, el desarrollo intelectual de los niños es un proceso orgánico y progresivo. Cada etapa es un paso en la construcción de un conocimiento más profundo y más complejo, un proceso que define quiénes somos y cómo entendemos el mundo que nos rodea.The Conversation

    Fernando Díez Ruiz, Associate professor, Faculty of Education and Sport, Universidad de Deusto

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Educar y gobernar no conjugan

    Desde 1964 fundé y dirigí dos escuelas y he escrito un libro y publicado muchos artículos sobre la educación y hoy, ya pasados mis 80 años en este mundo quiero dejarles a mis compatriotas el mensaje del título de este escrito. Y cuando digo que “no conjugan” es que no se deben juntar o mezclar. Educar y gobernar no son “cónyuges” o “yuntas”. Cuando los gobiernos se ponen disque a educar, lo que buscan es controlar, dominar, doblegar, avasallar o adoctrinar. El verdadero gobernar es promover la autonomía del pueblo.

    La verdadera y más valiosa educación anda dispersa por los laberintos de una sociedad y no la vamos a encontrar en las mazmorras de un NODUCA; que los niños no son ladrillos en el muro de una mazmorra gubernamental. En 1993 John Hood de escribió: “La educación pública es un fracaso”; pero, como bien lo planteó Sam Walter Foss en su poema “El Sendero de la Vaca”, “…los hombres son dados a andar a ciegas por los caminos vacunos de la mente… apegados al errante proceder, cumpliendo la faena que otros les legaron.”

    En la educación no hay currículos santificados sino pueblos engañados. La verdadera educación anda como las mariposas de flor en flor en vuelos de piruetas de alas coloridas. A diferencia los gobiernos suelen deambular por los senderos de pasados caducos; imponiendo normas burrocráticas y currículos que entregan a un redil de funcionarios inmersos en las entrañas del ‘bégimo’ MEDUCA, una institución tan grande que es imposible de administrar y menos cuando queda inmersa en la politiquería y en sancochos sindicales.

    Y sí, en la educación privada y descentralizada también se dan fracasos; poro son dispersos y no como ocurre con el MEDUCA que cuando fracasa, fracasa Panamá. Los lineamientos de un MEDUCA no pueden recoger la realidad social que anda dispersa por todo el país y por el mismo mundo; en cada provincia, en cada pueblo y en cada parroquia, barrio y casa. Las reformas del MEDUCA ignoran el rol de cada persona, del alumno, de sus padres, de los empresarios dueños de escuelas y tal. Podrás llevar el caballo al agua pero no obligarlo a beber; igual los niños aprenden sólo cuando se les prende el fuego de la emoción.

    Cada nuevo jefe del MEDUCA trae una nueva pócima mágica que resolverá el malandar que trae dicha institución y ninguna resuelve; ya que el verdadero mal está sembrado en las cimientes de un sistema educativo centralizado. Y lo repito a cansancio: la educación no tiene caminos trillados, como tampoco las mariposas tienen rutas aéreas fijadas cuando aletean en busca del néctar de la vida.

    El MEDUCA es un monopolio y muy mal andamos si a estas alturas no entendemos que los monopolios no sirven sino a bastardos intereses; y menos si son impuestos por grupos interesados en sí y no en la educación. Y como bien dijo Lucy Molinar respecto a las pruebas PISA. “…sólo arrojan los resultados que ya todos saben.” Es decir, que las cosas andan muy mal. Poco entendemos la verdadera función de los exámenes y las notas cuya utilidad y objetivo no es para poner una marca en la nalga de la vaca sino que son un instrumento para ver por dónde andan los estudiantes; cada uno por su propio camino.

    En fin, si nuestros gobiernos no han servido para gobernar ¿de dónde sacamos que servirán para educar? Démosle los fondos malgastados en el MEDUCA a los padres de familia y que sean estos los que decidan lo mejor para sus hijos.

  • Nostalgia del imperio y conflictos actuales

    En su artículo «Nostalgia del Imperio» (ABC, 2024), Guy Sorman explora cómo los conflictos contemporáneos están profundamente influenciados por la nostalgia de los imperios pasados. Sorman argumenta que las tensiones actuales, desde el conflicto entre Irán e Israel hasta las ambiciones de Vladímir Putin y China, están motivadas por un deseo de restaurar antiguos poderes imperiales, en lugar de ser meramente ideológicas o económicas. Este análisis ofrece una visión profunda y reveladora de la política internacional actual, que sigue marcada por ambiciones de dominación y resurgimiento de imperios.

    Sorman comienza con el caso de Irán, que históricamente es el heredero del antiguo Imperio Persa. Aunque el Irán moderno no tiene fronteras directas ni conflictos económicos con Israel, su involucramiento en el apoyo a movimientos terroristas como Hamás o Hizbolá no puede comprenderse sin considerar su historia imperial. Sorman plantea que el actual liderazgo iraní, liderado por los ayatolás, busca revivir la grandeza del antiguo imperio persa, utilizando el chiísmo como una herramienta teológica para diferenciarse del islam suní y enfrentarse a potencias como Arabia Saudí. La causa palestina, en este contexto, es un simple pretexto: lo que realmente está en juego es la hegemonía sobre el mundo musulmán, con La Meca como un símbolo clave.

    Este concepto de imperialismo disfrazado de religión y política también se aplica a Vladímir Putin. Sorman sugiere que el líder ruso nunca aceptó la disolución de la Unión Soviética y que sus intervenciones en Chechenia, Georgia y Ucrania son intentos de reconstruir el imperio ruso, más allá del componente ideológico marxista. Para Sorman, el marxismo o el chiísmo no son más que «tapaderas» que encubren ambiciones imperiales más profundas.

    Asimismo, China, con su retórica marxista, se enfrenta a un proceso similar. Sorman sostiene que el comunismo en China es simplemente una herramienta moderna para justificar un deseo de restauración imperial y dominación de Asia. Al igual que Irán y Rusia, China se proyecta hacia el futuro con una visión del pasado, tratando de revivir glorias imperiales bajo una nueva fachada ideológica.

    Sorman desafía la creencia generalizada de que el imperialismo terminó con la creación de las Naciones Unidas en 1945 o con la caída de la Unión Soviética en 1991. Según su análisis, el imperialismo no solo sigue vivo, sino que es más potente que nunca, con múltiples actores mundiales luchando por restablecer su influencia histórica. Irónicamente, de todos los imperios actuales, Estados Unidos es el único que recibe críticas abiertas por su «imperialismo», cuando en realidad, según Sorman, es uno más entre muchos.

    En contraste, Europa es el único continente que, según Sorman, ha renunciado por completo a cualquier ambición imperial. A diferencia de potencias como Rusia, Irán, China y Estados Unidos, Europa ha optado por centrarse en sus propios asuntos internos y en mantener una coexistencia pacífica, lo cual Sorman considera tanto una virtud como una posible debilidad.

    El artículo de Guy Sorman ofrece una interpretación provocadora de los conflictos contemporáneos, sugiriendo que las tensiones geopolíticas actuales no se entienden del todo sin reconocer las profundas raíces históricas y las ambiciones imperiales que todavía moldean el comportamiento de las naciones.

  • Menos Mal que Tenemos Economía Informal

    En Panamá, tanto los gobiernos del estado como los medios de información y los grupos que idealizan el confisca parte y reparte para quedarse con la mejor parte, ignoran o peor, burlan la libertad capitalista con el propósito de favorecer el intervencionismo central politiquero que es el fétido manantial de su corrupción. Es común ver los artículos mediáticos que culpan a lo que ellos llaman “la economía informal” de los problemas de pobreza, tal como la falta de seguridad social, transporte, alimento y más. Y ¡por supuesto! que ese cuento es fácil de tragar ya que se cuela por las sendas del peor de los pecados que es la envidia y el deseo desordenado de resolver las carencias personales aunque sea pisoteando las de otros.

    Según Iniciativa en Panamá Sin Pobreza, la economía informal casi alcanza el 50%, aunque hay quienes, como yo, aseveran que es mucho mayor; entre otras, dado que dentro de la supuesta formalidad hay un buen grado de informalidad, de tantas empresas, particularmente pequeñas, que buscan desesperadamente como sobrevivir los embates de la burrocracia gubernamental. Y lo tristísimo de ello es que casi nadie apunta o destaca que tanto la formalidad como la informalidad son calificaciones subjetivas y hasta hipócritas; tal como cuando se dice que la informalidad es mala y la formalidad buena.

    ¿Qué hay de malo en ganarte la vida por la vía que llaman economía informal, cuando ir por lo formal es imposible? En todo caso, ¡menos mal! que existe la vía informal. Y es que como bien apunta el joven boliviano Sergio López -ecónomo graduado en la Universidad de Arkansas, quien estudia la historia de Bolivia y más, “las estadísticas denotan la naturaleza arraigada en las políticas estatales y su impacto socioeconómico perjudicial.”

    Sergio López también señala algo más tétrico que yo veo también tenemos en Panamá: “Bolivia tiene una sicosis estatista destructiva que parece imposible de ser revertida y que les lanza de manera eterna en un abismal ciclo de una crisis tras otra.” En Panamá yo la he venido ventilando en mis apuntes como columnista de diversos medios como el fenómeno del “no a la privatización”; ya que si no quieres empresa privada… ¿¡Qué rayos quieres!? Obvio, pues la única alternativa es la del estatismo o marxismo. O peor, al “maleanterismo político”.

    Recién escuché al presidente Mulino quejarse de que resulta casi imposible para un informal inscribirse en el programa de IVM individual; lo cual es absurdo y confirma lo que vengo señalando. En Panamá es común decir que “los empresarios también andan con la corrupción”. ¡Por supuesto!, ya que todos estamos inmersos en la burrocracia y quien no paga la coima lo llevan a la quiebra.

    Lo otro que me saca de quicio es escuchar: “Ojalá Mulino resuelva todo…” ¡No!, mis estimados hermanos; Por más bien que apunte Mulino, él no es mago. Si los panameños rechazamos las verdaderas soluciones, no hay salida. Y, por otro lado, pocos saben o se atreven a proponer verdaderas soluciones a los problemas; ya sean de la CSS, de la educación, etc. ya que todas resultan impopulares. Es como ocurre con la Mina de Cobre que la quieren cerrar en vez de arreglar; con lo cual vamos a causar mayor daño económico y ambiental que lo que produjeron los corruptos políticos que nos metieron en el jaleo.

    Salir de los enredos en que nos hemos metido no será nada fácil y habrá que tomar medidas muy duras de tragar. Las soluciones existen pero no será posible si preferimos seguir con el “bien cuidao” politiquero. Algo de esto habló Rubén Castillo con un mensaje dirigido a “quienes amenazan con salir a las calles… a imponer criterios”, pero no soluciones.

  • Lo Peor Para Luchar Contra la Pobreza son los Gobiernos

    ¿Y por qué es que los gobiernos son chambones luchando contra la pobreza? Pues, por la misma razón que un martillo no sirve para limpiar cristales. Simplemente el 99.9% de la población no tiene la menor idea de qué es un gobierno ni para qué es. Usamos a los gobiernos para todo y muy poco para lo que suponen ser. La mejor analogía para explicar para qué son los gobiernos del estado la podemos encontrar con los árbitros del futbol que están allí para asegurar que la contienda se realice en regla y no para andar pateando balones. Pero ¿es eso lo que vienen haciendo y hacen nuestros gobiernos? ¡Nop! Nuestros gobiernos han venido dedicándose a patear los balones.

    Es raro ver un funcionario gubernamental que haya sido buen empresario; es decir, que sepa administrar bien; pero tristemente en Panamá les hemos delegado la administración del país. Una cosa es cuidar que no se den trampas en el partido y otra muy diferente es ser jugador en el partido.

    En corto, los gobiernos no son para hacer sino para ver que se haga sin trampas; pero, si el que hace o participa en la trampa son los árbitros ¿entonces quien les pone el cascabel a esos gatos?

    Los gringos, para hacer el Canal, tuvieron que limpiar la ciudad, pavimentar las calles, poner agua potable y sistemas sanitarios, electricidad y otras más. Y, a todo ello, los panameños nos acostumbramos a ello. Luego, cuando se fueron, todo ello pasó a manos de los árbitros del partido, eehh, digo, a los gobiernos. Llegó un presidente que más o menos privatizó; pero fue sólo a medias y los árbitros siguieron controlando los negocios del estado y en adelante, como accionistas, comenzaron a recibir dividendos. ¡Y claro!, ni modo que se harían inversiones en redes eléctricas caducas, pues ello reduciría sus dividendos.

    ¿Crees que educar es gobernar? ¿No te has dado cuenta el grado de incapacidad del MEDUCA? Luego pretendemos encargar a los gobiernos la solución de la pobreza. La pobreza es el estado natural en este mundo; y no ha sido hasta hace muy poco que la humanidad comenzó a disminuir la cantidad de pobres. Los humanos no nacemos en riqueza; la riqueza hay que crearla con ingenio, trabajo y dedicación honesta; algo sobre lo cual no entienden o les importa a los árbitros que han vendido pateando balones y robando goles. Ahora, le tiramos el jaleo a un presidente que busca mejorar; pero muchos grupos amenazan con cierres de calles. Absurdo pensar que con ello se resolverá el enredo de la CSS.

    Dos cosas únicas marcaron el cambio hacia una nueva condición humana: Una fue la Revolución Industrial y la división del trabajo; la otra fue el nacimiento de los EE.UU. con una constitución de apenas 7 artículos, creando un gobierno limitado. Lástima que eso se ha ido perdiendo cuando allá, acá y por todos lados la gente pide más árbitros que pateen balones; con pancartas que leen: “Exigimos que el gobierno venga a resolver nuestros problemas.”

    Casi nadie sabe para qué son y para qué sirven o no los gobiernos. ¿Para qué son los “cupos” para taxi, que cuestan $10, pero los “reparten” para luego ser vendidos por miles de coimas que luego se parten y reparten. O sea, la ATTT es y ha sido una entidad mafiosa que el único tránsito que mejora es el tránsito de la corrupción.

    El inmenso reto en adelante está en darnos cuenta para qué son y no son los gobiernos. Lo triste es que hemos dejado que pervertidos políticos los hayan estado usando para el pillaje y ahora cambiar eso no será nada fácil.

  • El Muro de Berlín: Símbolo de Coacción y Fracaso del Comunismo

    El 13 de agosto de 1961, el régimen comunista de la Alemania Oriental erigió uno de los símbolos más infames del siglo XX: el Muro de Berlín. Con una longitud de 155 kilómetros, este muro no solo dividió físicamente a Berlín, sino que también simbolizó la profunda división ideológica entre el Este y el Oeste, entre el comunismo y el capitalismo. Sin embargo, más allá de su construcción física, el Muro de Berlín representó la desesperación de un sistema político y económico incapaz de sostenerse sin recurrir a la coacción y a la represión.

    Hechos Históricos y Cruces Fatales

    El Muro de Berlín fue construido por la República Democrática Alemana (RDA) con el objetivo de detener el éxodo masivo de sus ciudadanos hacia la República Federal Alemana (RFA). Entre 1949 y 1961, aproximadamente 3 millones de personas habían huido hacia el Oeste en busca de mejores oportunidades y libertades que el comunismo no podía ofrecerles. El régimen comunista, viendo su estabilidad amenazada, decidió cerrar la frontera y levantar una barrera física que impidiera a sus ciudadanos escapar.

    A lo largo de sus 28 años de existencia, el Muro de Berlín fue testigo de innumerables intentos de escape. Se estima que más de 140 personas murieron intentando cruzar el muro, mientras que muchas otras lograron escapar utilizando túneles, globos aerostáticos e ingeniosas estratagemas. Cada intento exitoso de cruzar el muro fue una victoria para la libertad, un recordatorio de que el deseo humano de vivir sin cadenas es indomable.

    El Muro: Una Vergüenza Internacional

    El Muro no solo fue una tragedia para los alemanes divididos, sino que también se convirtió en un símbolo de vergüenza para el comunismo a nivel global. Mientras que el capitalismo occidental se caracterizaba por la prosperidad, el intercambio libre y la innovación, el comunismo se mantenía por la fuerza y el miedo. El muro fue la prueba irrefutable de que el comunismo no podía competir con el capitalismo en términos de bienestar y libertad; solo podía sobrevivir aislando a su gente.

    Desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía, el Muro de Berlín es un ejemplo claro del fracaso inherente de los sistemas planificados. Friedrich Hayek y Ludwig von Mises argumentaron que la intervención estatal y la planificación centralizada inevitablemente conducen a la represión, ya que no pueden gestionar eficientemente las complejas interacciones del mercado. El muro es la encarnación física de la “ruta hacia la servidumbre” que Hayek describió: cuando el gobierno controla la economía, debe controlar también a las personas para mantener su poder.

    El Mensaje a Futuro: Más Allá de los Muros Físicos

    La caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 fue un triunfo de la libertad sobre la opresión, un testimonio de la fuerza de la voluntad humana para superar la coacción. Pero los muros no son solo físicos; existen también muros mentales e ideológicos que dividen a las sociedades y restringen el pensamiento libre. Estos muros son construidos por el dogma, el miedo y la intolerancia, y son tan peligrosos como cualquier barrera de concreto.

    El colapso del Muro debe recordarnos la importancia de defender la libertad individual y de evitar los sistemas que buscan controlar la vida de las personas desde un poder centralizado. En un mundo donde nuevas formas de intervención y regulación surgen constantemente, es crucial mantenernos vigilantes y resistir la tentación de erigir nuevos muros, tanto visibles como invisibles.

    El mensaje que deja el Muro de Berlín es claro: la libertad y el libre mercado no solo generan prosperidad, sino que también son las condiciones naturales del ser humano. Cualquier sistema que intente suprimirlos está condenado al fracaso. La historia del Muro de Berlín es una advertencia para el futuro, un recordatorio de que la coacción y la represión no pueden nunca ser la base de un orden social justo y próspero.

  • Las próximas elecciones presidenciales estadounidenses

    Con gran dolor consigno que prefiero que gane las elecciones presidenciales en el otrora baluarte del mundo libre Kamala Harris que Donald Trump pues me inclino por una estatista al descubierto que uno camuflado, aunque en este último caso el candidato de marras parece inepto en materia política ya que no se percata de su ubicación en el espectro en el que se desenvuelve en temas nacionales e internacionales.

    Trump durante su gestión incrementó el gasto público, el déficit fiscal y la deuda estatal. Tuvo la indecencia de no reconocer el triunfo de su adversario en las últimas elecciones, a pesar que fue certificado por los 50 estados, por 61 jueces federales y locales (8 de los cuales fueron sugeridos por Trump) y su propio Vicepresidente, Mike Pence. Sus manifestaciones con motivo del ataque al Capitolio fueron bochornosas; como reporta la Association PressThe New York Times y el Washington Post el Presidente expresó reiteradamente en lugares públicos en esos días críticos respecto a los revoltosos: “They were there with love in their hearts. It was a beautiful day” (Estaban allí con amor en sus corazones. Fue un día hermoso), lo cual se desdijo más adelante en vista de la categórica condena inicial de colegas republicanos liderados por el Senador Lindsay Graham y del público en general. Del mismo modo que se retractó respecto del aborto a pesar de haber reiterado que era partidario del pro choice desde su célebre declaración inicial el 24 de octubre de 1999 en NBC News (“Meet the Press”) hasta que más adelante sus asesores le recomendaron condenar el aborto debido a la posición de sus seguidores potenciales con especial referencia destacados representantes del Tea Party.

    Trump es proteccionista, nacionalista y xenófobo que la emprende contra los inmigrantes y con ribetes peligrosos como cuando frente al enfrentamiento de dos grupos en Charlottesville donde todos los partidarios de una de las partes enfrentadas portaban estandartes nazis, frente a lo cual el entonces Presidente declaró ante las cámaras de CNN: “Very fine people on both sides” (Buena gente de los dos lados).

    Sé que hay personas de buena voluntad preocupadas por el avance del aparato estatal estadounidense que consideran que es mejor apoyarlo a Trump pues el gobierno de Biden y lo que proyecta su eventual sucesora es una calamidad. Esto último es del todo correcto pero no puede decirse con rigor que con los antecedentes referidos de Trump se enfrentará al tamaño del gobierno federal con el agravante que como queda dicho el disfraz -tal vez inconsciente- presenta un frente de mayor peligro y debilita las defensas y anticuerpos. Sin duda que como he marcado tantas veces una cosa es la academia que siempre apunta al óptimo y otra la política, un terreno en el que se hace lo que las limitaciones de las circunstancias permiten, en este caso en cuanto a relaciones exteriores y equivalentes al efecto de eventualmente inclinarse por uno u otro candidato.

    Es verdaderamente triste lo que viene ocurriendo en ese magnífico país en el que estudié dos años de mi colegio secundario, luego asistí a seminarios producto de una beca y he visitado en reiteradas ocasiones. Tengo muy buenos amigos estadounidenses y me constan las inmensas reservas morales con que cuenta esa nación las cuales constituyen una formidable esperanza para rectificar el rumbo.

    En mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos detallo a través de quinientas páginas el declive que viene operando, en abierto contraste con los extraordinarios consejos de los Padres Fundadores. Me parece oportuno limitarme esta vez a reproducir los epígrafes que estampé para abrir cada uno de sus doce capítulos que ilustran el contenido del libro. Lo hago en el mismo orden cronológico con que aparece en mi trabajo, De Thomas Paine (1776): “La sociedad en todos sus estadios es una bendición, pero el gobierno aun en su mejor estado constituye un mal necesario y en su peor estado un mal intolerable”. De George Madison (1788): “Hemos oído de la impía doctrina del Viejo Mundo por la que la gente era hecha para el rey y no el rey para la gente. ¿Se revivirá la misma doctrina en el Nuevo bajo otra forma, que por la sólida felicidad de la gente debe sacrificarse a las visiones de aquellas instituciones políticas bajo una forma diferente?”.

    De Thomas Jefferson (1782): “Un despotismo electo no fue el gobierno por el que luchamos”. De George Washington (1795): “Mi ardiente deseo es y siempre ha sido cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a los Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países.” De Benjamin Franklin (1759): “Aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener seguridad temporaria, no merecen ni libertad ni seguridad.” De John Marshall (1819): “El poder de establecer impuestos, es el poder de destruir.” De Pelatiah Webster (1779): “La libertad de comercio y la libertad irrestricta del sujeto para disponer o usar de su propiedad como le plazca, es absolutamente necesaria para la prosperidad de todas las comunidades y para la felicidad de todos los individuos que las integran.” Inscripción en la Estatua de la Libertad (Emma Lazarus, 1883) que reproducimos en el idioma en que está inscripto: “Give me your tiered, your poor, Your huddled masses yearing to breath free, The wretched refuse of your teeming shore, Send these, the homless, the tempest.toss´d to me, I lift my lamp reside the Golden door”. De James Bovard (2003): “De la misma manera que a los políticos raramente se los hace responsables por sus mentiras, a los gobiernos raramente se los hace responsables por sus matanzas.”

    De Milton Friedman (2000): “Como nación hemos sido responsables por el asesinato de literalmente cientos de miles de personas en nuestro país y en el extranjero por pelear un a guerra antinarcóticos que nunca debió haber comenzado y que solo puede ganarse, si eso fuera posible, convirtiendo a los Estados Unidos en un estado policial.” De Etienne de La Boetie (1576): “Son, pues, los propios pueblos los que se dejan, o mejor dicho, se hacen encadenar ya que con solo dejar de servir romperían sus cadenas”. De Ralph Waldo Emerson (1844): “Es moral aquel cuya meta o motivo puede convertirse en norma universal.”

    Para bien del mundo libre es de esperar una pronta reacción en dirección a la libertad. Literalmente, nos va la vida en esto. En cuanto al Partido Republicano en términos modernos es de desear que retome los valores y principios de los Barry Goldwater, Ronald Reagan, Ron Paul (que advierte en varios videos en YouTube acerca de los peligros que presenta Trump) y Mitt Romney (quien en su condición de Senador promovió juicio político a Trump). Mi padre los conoció personalmente a los dos primeros y en mi caso puede intercambiar mails con los dos últimos. El premio Nobel en Economía, el gran Vernon L. Smith, es también muy crítico de las políticas que implementó Trump y las que promete ejecutar vinculadas a su arrogante estatismo siempre inmoral y empobrecedor.

  • Levantamiento de Varsovia: Un Hito de Resistencia y Sacrificio

    El 1 de agosto de 1944, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, estalló el Levantamiento de Varsovia, uno de los episodios más heroicos y trágicos de la historia polaca. Organizado por el Ejército Nacional Polaco (Armia Krajowa), el levantamiento fue un esfuerzo desesperado por liberar la capital polaca del dominio nazi antes de la llegada del Ejército Rojo soviético. Este año se cumplen 80 años de ese valiente acto de resistencia, un evento que dejó una profunda huella en la historia y la memoria colectiva de Polonia.

    Contexto Histórico

    En 1944, Polonia estaba atrapada entre dos gigantes: la Alemania nazi y la Unión Soviética. Tras cinco años de ocupación brutal, la resistencia polaca, liderada por el Ejército Nacional, decidió que había llegado el momento de actuar. La Operación Bagration, una ofensiva masiva del Ejército Rojo contra las fuerzas alemanas en Bielorrusia, creó una oportunidad única. Los insurgentes polacos esperaban liberar Varsovia y establecer un gobierno independiente antes de que los soviéticos pudieran imponer su control sobre la ciudad.

    El Estallido del Levantamiento

    El levantamiento comenzó a las 5:00 p.m. del 1 de agosto de 1944, una hora conocida como «W-Hour». Cerca de 40,000 combatientes polacos, mal armados y sin experiencia militar significativa, se enfrentaron a las fuerzas alemanas mucho mejor equipadas y entrenadas. A pesar de esto, los insurgentes lograron capturar varias áreas clave de la ciudad en los primeros días del levantamiento, llenando a los ciudadanos de esperanza y orgullo.

    La Represión Alemana

    Sin embargo, la respuesta alemana fue rápida y brutal. El comandante nazi Heinrich Himmler ordenó que Varsovia fuera destruida como ejemplo para otras ciudades ocupadas. Las fuerzas alemanas, compuestas por soldados regulares y unidades SS, llevaron a cabo masacres indiscriminadas y destruyeron sistemáticamente barrios enteros. A pesar de la valentía y la tenacidad de los insurgentes, la falta de apoyo externo y la desventaja material condenaron el levantamiento al fracaso.

    El Papel de la Unión Soviética

    El papel de la Unión Soviética en el levantamiento sigue siendo un tema de controversia histórica. A pesar de estar a solo unas millas de Varsovia, el Ejército Rojo se detuvo en las afueras de la ciudad y no proporcionó la ayuda que los insurgentes polacos esperaban. Algunos historiadores argumentan que Stalin deliberadamente permitió que los alemanes aplastaran el levantamiento para debilitar a la resistencia polaca y facilitar la futura imposición del control soviético.

    Consecuencias y Reflexión a 80 años

    El Levantamiento de Varsovia duró 63 días y terminó el 2 de octubre de 1944. Más de 200,000 polacos, en su mayoría civiles, perdieron la vida, y la ciudad fue destruida casi por completo. Los sobrevivientes fueron enviados a campos de concentración o deportados. A pesar de su trágico desenlace, el levantamiento se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad y la resistencia contra la opresión.

    En el 80º aniversario del levantamiento, es importante reflexionar sobre su legado. La valentía y el sacrificio de los insurgentes de Varsovia nos recuerdan el alto costo de la libertad y la resistencia contra la tiranía. También nos invitan a considerar el papel de la memoria histórica y la importancia de honrar a quienes lucharon y murieron por un ideal de independencia y dignidad.

    El Levantamiento de Varsovia no solo es un capítulo crucial en la historia polaca, sino también una lección universal sobre el espíritu humano y la lucha por la justicia. En un mundo donde la libertad y los derechos humanos siguen siendo amenazados, el recuerdo de aquellos que se levantaron contra la opresión en 1944 nos inspira a defender estos valores fundamentales. Mientras conmemoramos este aniversario, reafirmamos nuestro compromiso de mantener viva la memoria de los héroes de Varsovia y de continuar su lucha por un mundo más justo y libre.