Categoría: Opinión

  • La importancia del Tratado de Tordesillas según Guy Sorman

    El artículo «Tordesillas o la jungla» escrito por Guy Sorman para ABC, aborda una preocupante tendencia en las relaciones internacionales y plantea cuestiones esenciales sobre la paz y el orden mundial. Sorman comienza destacando la Unión Europea como un oasis de reglas y relativa armonía en un mundo cada vez más inestable y caótico. Sin embargo, señala que esta Unión está rodeada de una «jungla» que amenaza con erosionar sus fronteras y su cohesión interna.

    El autor toma como punto de partida un discurso pronunciado por Josep Borrell en 2022 en respuesta a la invasión de Ucrania. Borrell argumenta que esta invasión marca el fin de un antiguo sueño de ordenar el mundo mediante leyes previsibles y respetables, una idea que se remonta al Renacimiento. Antes de esta época, los Estados hacían la guerra sin restricciones, pero los filósofos europeos imaginaron un orden mundial basado en la paz a través del derecho.

    Sorman rastrea la evolución de este concepto desde la creación de la Sociedad de Naciones en 1920 hasta la fundación de la ONU en 1945. A pesar de sus defectos, estas organizaciones han ayudado a prevenir grandes conflictos a nivel global y han servido como una especie de conciencia moral para las naciones agresivas.

    Sin embargo, el autor argumenta que la invasión de Ucrania por parte de Rusia representa un cambio significativo, ya que Putin no siente la necesidad de justificar su acción de ninguna manera legal, lo que socava el concepto de paz por medio del derecho. Esto marca un retorno a una era donde la fuerza es la única justificación.

    Sorman también señala el creciente comportamiento agresivo de China, que está expandiendo su influencia sin justificación legal y desafiando las normas internacionales. Esto plantea la preocupación de que la jungla se esté convirtiendo en la nueva norma en las relaciones internacionales, junto con la paz por medio del derecho.

    El autor enfatiza la importancia de preservar y fortalecer el modelo europeo de paz por medio del derecho, ya que este modelo sigue siendo un faro para los pueblos de todo el mundo que aspiran a la democracia y la civilización. Argumenta que Europa debe democratizarse y reforzar sus instituciones para mantener su influencia y liderazgo moral.

    Sorman destaca el papel que España puede desempeñar en esta lucha, dado su alcance global y su histórico compromiso con la paz por medio del derecho, ejemplificado en el Tratado de Tordesillas de 1494. En última instancia, el artículo de Guy Sorman plantea cuestiones esenciales sobre el futuro de las relaciones internacionales y el papel fundamental de Europa en la promoción de la paz y el orden mundial basado en el derecho.

  • ¿De cuál justicia social hablan?

    El concepto de “justicia social” que hoy día pasea vagabundo por todos lados surgió a mediados del siglo XIX durante el parto del diabólico movimiento que tomó para sí el nombre de “progresivo” o “progre”. Estos espectros del engaño, alegan ser campeones de un reparto equitativo de los bienes sociales. El problema con ello está en que los bienes sociales no son cosas sujetas a repartición; no se puede repartir la vida, el pensamiento, el transitar, o el apropiarse del aire, agua, alimentos, terreno, casa sin vulnerar derechos del prójimo.

    Más allá ¿qué lindo repartir bienes que otros producen? Visto así, lo que debemos procurar es la creación de las condiciones que propicien la productividad de todos. ¿Es eso lo que pide la población y hacen nuestros políticos? ¡Ojalá! Lo que hacen no sólo es aprovecharse de la ignorancia y la pobreza sino que crean las condiciones ideales para el pillaje.

    Luego, tener el cinismo de decir que defienden derechos humanos. Los Artículos 25 y 26 de la Declaración Universal de los DH de las Naciones Unidas dicen: “Toda persona tiene derecho a la educación… gratuita… ¡Ajá! ¿Y qué debemos entender por “una educación gratuita”. Ciertamente que todos tienen derecho a educarse pero no a ser educados “gratuitamente”; pues igual sería agua, comida y hasta carnavales gratuitos. Nada en la vida es “gratuito”, ya que, a fin de cuentas todos terminan pagando, incluyendo los que menos tienen que resultan ser los más afectados por semejante Confisca, parte y reparte (CPR).

    Y es que tan pronto fracasa CPR, quienes vendieron los engaños no dan la cara. Recién el director de MiBus en Panamá, ante la grave escasez de sus buses en las calles, sale culpar a terceros. Lo que no vemos ni entendemos es lo absurdo de dar las llaves del gallinero a los zorros.

    No vemos el inmenso error de haber entregado a la mafia politiquera el control de actividades que nada tienen que ver con el gobernar; tal como agua, transporte, electricidad, educación, jamones, etc. ¿Qué mejor ejemplo que las escuelas privadas que siempre abren al comienzo del año lectivo? Y la razón es simple, las llamadas “públicas”, siendo de todos, no son de nadie y nadie las cuida o peor, son objeto del pillaje. ¿Cómo es que no vemos que el CPR es robo y empobrecimiento. No hay dinero para el Oncológico pero si para carnavales y otras vagabunderías.

    Y sí, la vida puede ser muy injusta, lo cual no quiere decir que la sociedad sea injusta. La sociedad, como colectivo, no tiene la función ni la capacidad de remediar las carencias humanas. Aunque cueste entenderlo, lo mejor para ello es el buen mercado con su distribución del trabajo. Más allá está el amor por el prójimo, cualidad que es personal y no se puede delegar a los zorros del gallinero. Más aún, la población pierde el don de la caridad cuando los políticos se hacen pasar por caritativos… con el dinero ajeno.

    La justicia social no nace en el Palacio de las Garzas, dado que la misma es una cualidad que debe existir y prosperar entre la población. E inmensa tristeza cuando vemos a buena parte de dicha población dispuesta a votar por quien robó y, supuestamente, dio al pueblo. Somos tan ciegos que no vemos que lo que repartió fue pobreza. La prueba la tienen en Venezuela, Cuba y otros reinos del engaño.

    En fin, las cosas son como son y no como los necios quieren que las veamos.

  • Los mercaderes de escándalo

    Mateo 18:7 – ¡Ay a la persona por intermedio o acción de la cual deviene el escándalo! Si por la vía de la mano, o del pie escandaliza, mejor es cortarlo y desecharlo. Dicho en idioma más común hoy día: Quien, en puestos gubernamentales de jurisdicción y mando que por sus actos u omisiones, produce escándalo justo sería que fuesen defenestrados.

    Para entender la sentencia bíblica señalada primero debemos conocer el vocablo “escándalo”, el cual hoy día ha perdido su sentido original y brutal. El origen o etimología viene del latín scandälum, que originalmente era el escollo o piedra marítima de poca profundidad con la cual encallaban las embarcaciones y naufragaban. El término luego fue tomado para referirse metafóricamente como toda cosa, acto o conducta que hace caer en el mal a otros; es el dar mal o pervertido ejemplo.

    A dónde voy con este escrito es a denunciar el escándalo horroroso y latente que está omnipresente en nuestra gobernanza parasitaria que yo he apodado el “regalierno”. Pero el asunto no se limita al saqueo de la cosa pública sino al desgobierno; ese que tuerce la realidad convirtiéndose en el escándalo o escollo que conduce a la población al zozobro moral y socioeconómico.

    Hablo de una variedad de actuaciones inmorales que involucran el dar ventajas especiales a personas, empresas y otras organizaciones, tal como las sindicales que trastocan por completo la función de los gobiernos del estado. Ello no es cosa nueva, pero lo que sí es nuevo está en la conjunción del momento histórico de la singularidad que se produce en un mundo que ha llegado a su punto de inflexión; es decir, de cambios tan acelerados y dramáticos que cambiarán por completo el mundo tal y como lo hemos conocido.

    La acción escandalosa, esa que corrompe al pueblo, es muy variada en sus razones que en algunos casos son meramente un comportamiento de ineptitud; pero, en otros casos se trata de malevolencia que llega a lo diabólico. Tal sería el haber afectado el pensamiento de la población a tal grado y en tal desviación que una mayoría entrega a los gobernantes funciones que no son propias a las del gobierno sino de la comunidad; tal sería los servicios de transporte, agua, electricidad, salud, educación y tantos otros.

    En tal grado de tergiversación de la realidad los mercaderes del escándalo, vale decir, los prostituidos gobernantes y sus huestes de funcionarios parásitos, se vuelven diccionarios de la Babel, torciendo las palabras, frases e ideas hacia el mal y lo absurdo. Así, vemos desde la misma Constitución el uso de frases como: el “interés social, justicia social, deberes sociales, leyes sociales, defensa social, seguridad social, previsión social, mejoramiento social, etc. El término “social” aparece en más de 60 frases de la Constitución; pero en ningún momento lo llegan a definir, dejando dicha definición al arbitrio de los escandalosos de turno.

    Consabido es o debe ser que la mayor función constitucional del Estado es limitar el poder gubernamental; el cual, por su misma naturaleza tiende a corromperse en proporción al tamaño del gobierno. Típicamente, a medida que los gobiernos crecen más allá de sus legítimas funciones, el escándalo se vuelve la norma; tornándose en el instrumento que todos quieren aprovechar para sus fines personales.

    Hoy son tantas las piedras de escándalo, tal como la palabra “público”, usada para justificar prácticamente lo que sea; tal como lo absurdo de llamar “educación pública” al monopolio de adoctrinamiento estatal que poco o nada educa.

    La única función propia del estado es la defensa de los derechos de la persona.

  • La FED se abstuvo de subir los tipos de interés: puede que aún sea demasiado pronto para empezar a celebrar

    Los funcionarios de la Reserva Federal mantuvieron estables los tipos de interés en su reunión mensual de política monetaria del 20 de septiembre de 2023, apenas la segunda vez que lo hacen desde que se embarcaron en una campaña de subida de tasas hace un año y medio. Pero es lo que insinuaron, más que lo que hicieron, lo que llamó la atención de muchos economistas: los funcionarios de la Reserva Federal indicaron que no esperan que las tasas terminen 2023 más altas de lo que predijeron en junio, cuando publicaron sus proyecciones por última vez.

    tipos de interés

    Desde que comenzó el ciclo de alzas, a los observadores les ha preocupado si el aumento de las tipos de interés podrían empujar a la economía estadounidense a una desaceleración. Algunos incluso han especulado que ya había comenzado una recesión . Sin embargo, la economía ha sido más resistente de lo que muchos esperaban, y ahora muchos economistas se preguntan si el aparentemente imposible aterrizaje suave –es decir, una desaceleración que evite el colapso de la economía– se ha convertido en una realidad.

    Como profesor de finanzas , creo que es prematuro empezar a celebrar. La inflación sigue siendo casi el doble del objetivo del 2% de la Reserva Federal , y se espera que llegue a alrededor del 4% en septiembre. Es más, la economía sigue creciendo bastante rápido, y las previsiones de consenso muestran que el producto interno bruto aumentará casi un 3% este trimestre . Algunos datos iniciales sugieren que podría tratarse de una estimación baja .

    ¿Qué sigue para las tasas de interés?

    Los observadores de la Fed están analizando cada palabra del banco central para determinar si se producirá otra subida este año o el próximo, o si el ciclo realmente ha terminado. Para comprender esa decisión, es útil considerar el panorama más amplio.

    Si bien la economía estadounidense ciertamente ha evitado una recesión durante más tiempo del que muchos esperaban, la batalla contra la inflación está lejos de terminar. De hecho, ésta no sería la primera vez que pareciera que la economía evitaría un aterrizaje suave. Durante los próximos meses, no es probable que la economía implosione sin una chispa importante .

    Sin embargo, es posible que la inflación no siga cayendo tan rápidamente durante el próximo año, lo que significa que la Reserva Federal aún podría subir las tasas más de lo que algunos esperan . Si los crecientes precios del petróleo continúan aumentando los costos de transporte , otros bienes también podrían encarecerse, lo que puede significar tasas de interés más altas por más tiempo.

    ¿Es este realmente el final?

    Aunque el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, pareció indicar que el comité se está acercando al final del ciclo de alzas, sólo el 10% de los economistas espera que haya terminado en este punto; tampoco es que el historial de los economistas en el pronóstico de tasas sea excelente. Esto se debe en gran medida a que Powell ha dejado claro que la Reserva Federal está basando sus decisiones en datos económicos , que hasta ahora han sido sólidos y, con suerte, continuarán en esa dirección.

    Entonces, mientras todos observan a la Reserva Federal esta semana, también deberían estar atentos a las condiciones económicas más amplias. Con suerte, los datos reportados seguirán siendo lo suficientemente sólidos como para evitar una desaceleración, pero no tanto como para que la inflación se recupere.

    D. Brian Blank, Assistant Professor of Finance, Mississippi State University

    This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.

  • Los productores de mendicidad

    La mendicidad es la acción de mendingar y quienes se dedican a producir mendigos son los gobernantes ineficientes y deshonesto o que siguen fines no loables. Pero… ¿cómo es que los malos gobernantes promueven el comportamiento mendaz? Lo promueven metiendo al gobierno en todo lo que no corresponde a una buena gobernanza. Han acostumbrado a la población a creer que todas las cosas que hacen nuestros gobiernos son propias de la gobernanza. Mendigos son los que viven a costillas de otros, aportando poco a nada a cambio. Pedir a los politicastros que provean… eeeh… de todo: trabajo, jamones, salarios mínimos, vivienda, salud, seguridad social, días libres, carnavales, ¡agua, agua!, descuentos, transporte, y tal vez el novio o la novia, es mendicidad.

    Y ¡por supuesto! que los burrócratas gubernamentales se desviven por crear una burrocracia o regalierno que promueve pedigüeños que pagan con votos. Entre las perversidades que todo ello promueve está el arrebatar al productivo para dar al improductivo y, de paso, van dañando la actividad empresarial de la cual todos dependemos.

    Visto así, los impuestos se convierten en un régimen de caridad compulsoria; aunque, si le dices a funcionarios y otros que reciben gracias del gobierno, que son mendaces, seguro se disgustarán; más que nada debido a que el regalierno se ha convertido en práctica común, a punto que ha llegado a ser cosa “normal”. O peor, que tienen ‘derecho’ a que les den. Que el empresario es un privilegiado que debe ser esquilmado para mantener a los mendaces consuetudinarios.

    En otras palabras, nuestros gobiernos se han convertido en maquinarias que producen mendicidad, a punto que la misma se convierte en potable; o “normal”. Como ya podrá ver quien quiere ver, estamos ante una dicotomía moral; en dónde se desalienta al productivo y promueve al parásito. Y peor aún es que todo ello va produciendo más y más mendigos que respaldan a los politicastros.

    ¿Cuántos panameños cuestionan o ven mal la mayoría de las actividades en que están metidos los gobiernos desde los servicios de agua hasta la repartición de jamones?

    A todo eso y por otro lado, si nos fijamos, veremos que toda la mala práctica señalada tiene otros efectos colaterales perversos; tal es el caso de que la buena caridad, esa que es personal y no politiquera, promueve la productividad, mientras que la mala caridad centralista tiene efectos nefastos en la productividad y el bienestar del país.

    Aunque no lo sepan, la mayoría de los panameños son empresarios que por naturaleza humana son caritativos con su prójimo; es decir, con quienes conoce porque están “próximos” a ellos y viven sus penurias. La destrucción de está verdadera caridad es una barbaridad. El “normalizar” el confisca, parte y reparte por parte de politicastros a punto de que dicho malandar sea “normal”, va aumentando o degradando esa esencial autoestima de cada persona; ya que, a fin de cuentas, no son tan ingenuos como para no ver que son mendigos.

    La auténtica caridad no crea dependencia y así deja espacio para que las personas necesitadas lleguen a mejorar su situación. En general, la caridad siempre, en alguna medida, es degradante; pero lo es mucho más cuando no sólo es falsa sino que viene de parte de quienes suponen dirigir la nación.

    En fin, son tantos los que acusan que los intercambios del mercado, esos que se hacen en libertad, y no con descuentos obligados y controles de precio y tal, son tildados de sacar ventaja a los que menos tienen; ¿acaso son tan ciegos que no ven la perversidad del regalierno?

  • Mi entusiasmo por el liberalismo

    “No emperor has the power to dictate to the heart.”
    Friedrich Schiller

    El “huracán” Milei trajo consigo muchas sorpresas. Este histórico caso de “revolución cultural” bajo la bandera del liberalismo (revolución y liberalismo son contradicciones en términos. Lo sé, pero permítanme la licencia poética), presenta tantas aristas que es mucha la gratitud que los científicos sociales le debemos, ya que nos da incontables ángulos para analizar y desmenuzar.

    De ellas particularmente me interesa hoy considerar el fanatismo que se percibe en las redes sociales en los seguidores de Javier Milei. ¿Cómo se traduce ese fanatismo? ¿Cómo se define, o en qué -concretamente- consiste? En mi opinión, el fanatismo es sinónimo de “ideología”. Ha sido el profesor Alberto Benegas Lynch (h) quien nos machacó la importancia de evitar incurrir en la trampa ideológica, entendida como “una pseudocultura alambrada” que “es la antítesis del espíritu liberal, puesto que esta tradición de pensamiento requiere puertas y ventanas abiertas de par en par al efecto de incorporar nuevo conocimiento, ya que este demanda debates entre teorías rivales, puesto que el conocimiento es siempre provisorio, abierto a refutaciones”.

    Formada en las enseñanzas del Dr. Benegas Lynch (h), por supuesto que entre otros innumerables autores de la tradición liberal, el violento choque entre la intolerancia demostrada en infinidad de ocasiones por quien hoy se presenta como el potencial presidente “liberal” que regirá los destinos de Argentina, y esta característica troncal del liberalismo me resulta cada día más incongruente.

    Por «incongruencia» me refiero a la concepción totalizadora del ideario liberal, y el recurso a insultos e improperios dirigidos a otros individuos. Con el agravante de haberse convertido en el liderazgo de cientos de miles de personas que -arrastradas por el fanatismo- se creen con “derecho” a propiciar insultos y amenazas a quienes cuestionan las premisas del líder; o simplemente plantean observaciones o desafíos a las conclusiones que -como numerus clausus– ofrece el candidato.

    La tecnología sirve de óptimo conducto para la liberación de estas fuerzas fundamentalistas. Tras el telón del anonimato, o no, Twitter se ha convertido en un campo de batalla ilimitado, en el que los costos son nulos y los beneficios de la verborragia bélica -en su imaginario, al menos- muchos. Los usuarios se convierten en “soldados de Milei”; “organizadores de hostigamientos”, o “integrantes de las fuerzas del Cielo”. Todas ellas concepciones diametralmente opuestas al ideario liberal que -como también enseña el afamado Profesor Benegas Lynch (h), y su discípulo dilecto no se cansa de repetir, es el “respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión en defensa de la vida, la libertad y la propiedad”.

    El respeto “irrestricto” implica que no deberían admitirse excepciones a la práctica respetuosa; la concepción de “prójimo” trasunta una visión igualitaria, en tanto las acepciones de la palabra que en este sentido aplican, y ofrece la RAE son “individuo cualquiera” y “Persona respecto de otra, consideradas bajo el concepto de la solidaridad humana”. Y en cuanto al principio de “no agresión”, profundizar sería sobreabundante e irrespetuoso para con quienes dedican tiempo y esfuerzo a leer estos pensamientos en voz alta.

    Entiendo que es consecuencia directa de esta definición de liberalismo concluir que es parte troncal del ideario liberal asumir la RESPONSABILIDAD por los actos propios. De ahí que las múltiples evidencias de faltas de respeto a los proyectos de vida ajenos, que conllevan una percepción antagónica de lo que sería un “prójimo”, y -consecuentemente- la agresión sostenida del líder y sus seguidores a quienes ejercemos nuestra libertad de pensar distinto, o simplemente, planteamos desafíos o críticas que intentan ser constructivas,  hacen que me resulte muy difícil adherir a Javier Milei, como candidato político. Y esto debido a que me resultaría imposible hacerlo sin caer en una insostenible incongruencia con los principios que desde hace muchísimos años sostengo, luego de descubrir los fundamentos racionales, morales y epistemológicos que fundaban mi intuitivo descontento con el status quo, y con la Matrix a la que la formación de la escuela secundaria, y fundamentalmente, el CBC de la UBA me habían enchufado.

    El fanatismo y el entusiasmo.

    Observar los resultados del liderazgo político de Milei conlleva una sana preocupación por el futuro. ¿Cómo podría definirse, o al menos encuadrarse, el liderazgo de Milei? ¿Cuál es el impacto en sus seguidores? Y ese impacto, ¿es de la persona Javier Milei, o del ideario liberal? (o, en su defecto, aunque más incongruente todavía, del libertarianismo).

    Avolio et al. (2004) sostienen que los profundos y estresantes desafíos que afrontan las sociedades hoy en día demandan “(…)  a new leadership approach aimed at restoring basic confidence, hope, optimism, resiliency, and meaningfulness”. Definitivamente, las ideas liberales son, precisamente, las que refuerzan los valores de autoestima, esperanza, optimismo, resiliencia y significancia. Pero estos valores implican, ineludiblemente, la contracara de la convicción de que no existe el “derecho” a ser rescatados de las malas decisiones que cotidianamente los individuos tomamos. Y es esa cara de la “moneda liberal” la que no se le escucha a Javier Milei.

    Sin este componente en su oferta electoral, los seguidores de Milei encuadran perfectamente en el fanatismo. Los planetas se alinearon para que en mis típicos hallazgos “por casualidad” me encontrara con la obra de Mdme. Germaine de Staël, a quien conocí por intermedio del profesor de la University of Illinois at Champaign-Urbana, Aurelian Craiutu, y su artículo  que condensa magistralmente dos de las obras de Mdme. Staël más importantes: Réflexions sur la paix intérieure (1795) y De l’Influence des passions sur le bonheur des individus et des nations (1796)

    Germaine de Staël fue una pensadora francesa contemporánea de la Revolución Francesa de 1789, cuya preocupación -por la observación de los hechos revolucionarios- se focalizó en la existencia de extremistas y fanáticos, de lado y lado, así como en su defensa de la moderación política.

    Para Mdme. de Staël, los fanatismos surgen de estados de convulsión social, en los que la situación facilita el apasionamiento y los desbordes que conducen a las posiciones extremas. En el Siglo XVIII adelantó lo que considero son  los condicionantes de cualquier populismo, en la medida en la que, para esa doctrina, la adhesión a un partido demanda una obediencia ciega al líder, con independencia del contenido propuesto por ese liderazgo:

    Then the spirit of party takes full control and «seizes upon the mind like a kind of dictatorship,» which silences every other authority, including reason and sentiment.[9]. A dominating idea absorbs all others and is proclaimed supreme. This leads to a new form of slavery that commands to those under its yoke both the goals and the means that they ought to choose. Once the means and ends are determined, they become an article of faith, a dogma, not subject to discussion any longer.

    Este fanatismo puede llevar a justificar la violencia, de ser necesario, en la medida en la que la convicción sostenida implica ineludiblemente un utilitarismo basado en el Maniqueísmo del “nosotros” y “ustedes”. La existencia de un “enemigo” también se traduce en términos modernos a uno de los pilares del populismo, con absoluta independencia de que se trate de un populismo de izquierdas o de derechas [*l].

    La intransigencia que se percibe en Milei implica un agravamiento de la situación que podría presentarse en el futuro. Dice Mdme. de Staël que los fanatismos contienen, en sí mismos, un purismo que no distingue entre lo conveniente y lo inconveniente para la misma fuerza política (sin entrar a discutir sobre lo conveniente o inconveniente para la nación en su conjunto). Esto significa que cualquier legítima e imperativa negociación, en un marco democrático, implicaría transigir, una cesión, un abandono de la posición fundamental y una “traición” a la ideología abrazada con fundamentalismo. El utilitarismo, en este caso, se desdibuja por completo, y el sacrificio de una parte del ideario es intolerable, aunque ese sacrificio resulte en un beneficio mayor (tanto para el propio partido como, eventualmente, para la sociedad en general).

    Considero que esto último agrava la situación de La Libertad Avanza, en la medida que el contenido liberal de su propuesta, es completamente contrario a -precisamente- cualquier fanatismo, idolatría o fundamentalismo. Los liberales estamos convencidos de NO entronizar, ninguna idea (ni siquiera las propias), y menos aún a un  individuo.

    Esta intransigencia viene siendo una marca de nacimiento para lo que ya me animo a designar como “Mileismo”. Entonces, ¿cuáles serían las reacciones de los fanáticos seguidores cuando, Javier Milei se vea en la obligación de ejercer de político, de ejercer de “casta”, y, en el mejor de los casos, tener que negociar con sindicatos, piqueteros, gobernadores, intendentes, peronistas, kirchneristas…? ¿Y cómo nos afectaría a quienes no estamos ni de un lado ni del otro de la contienda? ¿Podríamos resultar casualties of war de esta batalla entre dos fanatismos de signo contrario? Salvo que esa negociación sea parte del intercambio político de Milei con Massa, o de Massa con Milei, mejor dicho; y el fanatismo de sus seguidores la haga encuadrar en la justificación del líder. Ojalá!… llegado el caso.

    On this view, truth is always on one side, error on the other; those who defend the same cause are labeled good, the others evil.The practical implications of this intolerant forma mentis are significant. We have no duties toward those who think differently from us other than to try to convince and re-educate them. The road to the most abominable crimes is thus wide open”

    Como alternativa de solución a los fanatismos, Mdme. de Staël sugiere el entusiasmo. Para ella,  «Enthusiasm is tolerant, not through indifference, but because it makes us feel the interest and the beauty of all things,» she writes. «Enthusiasm finds, in the musing of the heart, and in depth of thought, what fanaticism and passion comprise in a single idea or a single object.»

    Más allá de los desafíos que esta propuesta genera (como por ejemplo, cómo evitar que el entusiasmo se convierta en fanatismo), la respuesta estaría dada en la moderación, el equilibrio, la introspección, el desapasionado razonamiento y el pensamiento crítico. Para quienes nos consideramos liberales, sería un simple ejercicio de (i) nuestra libertad individual, y (ii) de la disciplina y la congruencia epistemológica, que nos impone la obligación de pensar, observar y arribar a conclusiones, con honestidad intelectual, y sin miedo a las consecuencias de hacer públicas esas conclusiones.

    Por ahora, así funciono. Pero ya hay algunos amigos sugiriendo que no me exprese tanto… a ver si todavía caigo en las garras del @GordoChoto, o del @GordoDerechoso.liberalismo

  • ¿Los límites del poder gubernamental?

    «En Panamá, históricamente hemos gravitado hacia el poder político gubernamental desde la época colonial.»

    Si buscas seguridad en tu casa por medio de un pitbull, debes asegurarte que el mismo sea de raza pura y cuando vas a escogerlo en dónde fue criado debes ir acompañado por un experto en perros que te ayude a escoger el mejor ejemplar. Luego, en casa, debes asegurarte de que el perro sea sociable. Mi hija y su marido tienen un pitbull que poco le falta para hablar y he notado en él que sabe muy bien distinguir entre personas de buenas intenciones y de las nada buenas.

    Pero, si vamos a tomar tantos cuidados con un perro de gran potencial de ataque ¿acaso no debíamos tener mucho más cuidado cuando se trata de montar gobiernos, dado que los gobiernos son los perros más rabiosos y dañinos de este mundo cuando no son bien paridos y limitados o encadenados?.

    Lo que señalé anteriormente es tan así que lo que caracterizó al extraordinario experimento de la Constitución de los EE.UU. fue su propósito explícito que fue el de ¡limitar el poder del gobierno! En otras palabras, no dejar suelta en la calle a semejante monstruo. El inmenso reto está en cómo lograr eso; ya que la tendencia humana gira en torno a la búsqueda del poder.

    El gran problema que tenemos los panameños es que a través de nuestra historia hemos gravitado hacia y en torno al desmedido poder político gubernamental desde que fuimos una finca del rey de España. De hecho, nos separamos de España precisamente en búsqueda de nuestra libertad; la gran pregunta es: ¿logramos tal cosa?

    Para responder la pregunta que hago al cierre del párrafo anterior no hay más que hacer una introspección a la realidad del poder desbocado o corrupto de los gobiernos de nuestro estado. Y advertir que la carcoma está inscripta en la misma ley constitucional y de allí se esparce a todo el aparato gubernamental; si es que a ello podemos llamar “gobierno”.

    Y si logramos entender lo que señalo anteriormente, el reto que queda latente comienza con conocer y distinguir entre lo que es propio de una buena gobernanza y lo que es propio del mismo Demonio. Dicho de otra manera sería: advertir si hemos logrado que los zorros se mantengan en la selva y no que les hayamos dado las llaves de nuestros gallineros.

    Y, cuando hablo de “los zorros”, me refiero, en analogía, a ese segmento de la humanidad que por la naturaleza de la vida viven inclinados al malandar; a vivir a costillas de sus prójimos.

    En mi caso, estoy convencido de que hemos dado a los zorros el control completo de los gallineros de nuestra patria. ¿Acaso somos tan ciegos que cuando los vemos pasar no notamos que llevan los hocicos llenos de plumas y sus fauces embarradas de sangre?

    El otro enfoque de tan triste situación, de haber cedido a los zorros el control del país, está en entender lo que corresponde al buen gobernar y lo que es típico del gobierno de zorros. Y, por los vientos que soplan, no es cosa fácil advertir lo que corresponde al gobierno y lo que no. Bueno, no es que sea en sí tan difícil entender para qué es el gobierno; sino que luego de cientos de años de mal-gobierno el malandar se ha vuelto lo “normal”, como si ese normal fuese cosa buena.

    Así las cosas, sólo nos quedan dos caminos: 1) enderezar el rumbo antes de chocar contra los escollos de la realidad y; 2) la del Titanic.

  • El progresismo regresivo

    El progresismo regresivo

    El mal nombrado movimiento progresivo, progresismo o “progre” surge a partir de personas que se rebelan contra la misma naturaleza creativa o Divina; naturaleza que, ante todo, respeta la libertad o albedrío humano propio de la auténtica subsidiaridad. Pero allí yace el problema, en que pocos entienden lo que es la “auténtica subsidiaridad”.

    Subsidiario es enseñar a pescar y no a regalar pescado; o un tanto más profundo: es no hacer por una persona de jerarquía inferior lo que esta puede y debe hacer por cuenta propia so pena de ser anulada. También: deja que sean tus hijos quienes monten la bici.

    En contraposición, el progresismo es la fatal y pérfida tendencia humana de controlar al prójimo como quien arrea un hato de ganado; lo cual vimos con vivida realidad y horror en las encerronas y las máscaras del COVID. ¡Lo peor!, fue dejamos arrear o que disfruten ser arreados y alimentados con paja. Imagínense que ni el propio Creador optó por negarnos el derecho de albedrío.

    “Albedrío” viene del latín arbitrium, arbitrio o voluntad y autonomía o, ser árbitro de lo que es propio o propiedad nuestra. Es arrogancia fatal creer que unos tengan la capacidad o derecho de dictar a otros aquello que es propio del otro. Es el mal de nuestros politiqueros corruptos que no gobiernan sino dictan a partir de leyes prostituidas; ya sea porque creen que ellos saben mejor o peor, por razones de pillaje.

    Es vital ver y entender que la riqueza y prosperidad humana está dispersa en cada ser humano que actúa en real libertad, sin vejar a otros. Hablo de: de la libertad de pensamiento y palabra, de la división del trabajo; del derecho al libre emprendimiento; del derecho de propiedad del fruto de nuestro trabajo; y del gobierno justo y limitado.

    Los progres o el progresismo manipulan nuestros sentidos de muchas maneras; particularmente de los menos preparados, a los que les inculcan que el capitalismo es un fracaso, lo mismo que el laissez faire que es el dejar hacer. Una vez que la persona se traga ese cuento, viene la intervención fatal. Es el Chapulín Estado que viene al rescate de los ignorantes e incautos. Peor cuando vemos que los gobiernos crean MEDUCAs diseñados para domesticar a la población.

    Tal vez una de las características más mórbidas del intervencionismo se ha visto a través del eugenismo, ese que promueve la reproducción entre los “más aptos” y la desalienta entre los “no aptos”. Lo vimos con claridad en la Alemania nazi y en Panamá también nos visitó y… quien no lo sepa que investigue.

    En Panamá como en los EE.UU. y tantos otros lares, se ha dado el fenómeno de una coyunda infernal entre lo que Javier Milei llama “empresaurios” que están años de luz de los empresarios. El empresaurio hace alianza con los politicastros gubernamentales en la creación de normativas que les dan ventajas sobre sus competidores.

    Un ejemplo patético, entre tantos que se dan hoy día en los EE.UU., es el de una normativa cada vez más compleja que deja por fuera al pequeño productor, favoreciendo al grandote que es amigote del legislador malhechor. O, tal vez el caso de la Minera con los politicastros del patio.

    Lo que poco vemos es que la calidad y seguridad está mejor servida a través de una variedad de medios y no sólo los centralizados en la casa de los zorros.

    En fin, nada es más productivo que la libre competencia en la cual todos actúan en la búsqueda de lo suyo que resulta ser lo de todos.

  • Milei y el desafío de superar el personalismo en Argentina

    En el panorama político argentino, un fenómeno ha capturado la atención y ha generado un intenso debate: el ascenso del candidato presidencial conocido popularmente sólo como «Milei». Este economista liberal y orador carismático ha ganado notoriedad en los últimos años, atractivo para una base de seguidores que comparten su visión de una Argentina diferente. Sin embargo, este fenómeno no es único en América Latina y se inscribe en un contexto más amplio de populismo y personalismo político en la región.

    El populismo en América Latina es un concepto amplio y heterogéneo que abarca diversas formas de acceso al poder. Desde el cesarismo de dictadores militares hasta el socialismo de líderes revolucionarios y el caudillismo de demagogos electorales, la región ha experimentado múltiples variantes de populismo a lo largo de su historia. El populismo se caracteriza por algunos o todos los siguientes puntos: la concentración de poder en manos de un líder carismático, la identificación de un enemigo «del pueblo» (la «casta» o el «nosotros y ellos»), el uso de sobornos institucionalizados y la promoción del culto a la personalidad del líder.

    En este contexto, surge el término «democracia plebiscitaria» (una figura citada y esgrimida por los candidatos y seguidores de Milei ante su escasa representatividad en el Congreso para poder llevar adelante sus propuestas), que encuentra su origen en la Segunda República Francesa en 1848, cuando Luis Bonaparte se convirtió en emperador vitalicio mediante referendos sucesivos. Este modelo de dominación plebiscitaria se ha observado en líderes como Putin, Chávez, Fujimori o Bukele directamente presionando militarmente al Congreso, quienes se conectan directamente con «el pueblo» para ganar su confianza y movilizarlo sin intermediarios institucionales. Esta dinámica genera polarización y ejercicios de iconoclastia antisistema.

    En este sistema, las elecciones se convierten en plebiscitos personales, y la política se decide basándose en la retórica mediática y la confianza personal en el líder. Este populismo surge de la crisis de la representación política. Cuando el sistema de partidos falla, la personalización de la política llena el vacío de legitimidad.

    Sin embargo, es importante destacar que Argentina es una democracia representativa, republicana y federal. La democracia plebiscitaria, caracterizada por la personalización del poder en un líder carismático, plantea desafíos a la representación política tradicional y puede llevar a una debilitación institucional, polarización y erosión de la democracia misma.

    El lema de LLA, el partido político o movimiento de apoyo a Milei, «Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre», plantea una contradicción con los principios de la libertad, tal como Karl Popper lo señala en su obra «La sociedad abierta y sus enemigos». Popper argumenta en contra de atribuir la transformación de la sociedad a individuos excepcionales o partidos únicos, en lugar de basarla en la promoción de ideas e instituciones que fomenten una sociedad abierta y pluralista. En este contexto, el enfoque debería estar en las ideas y en el respeto a los derechos fundamentales, en vez de simplemente cambiar de personas en el poder.

    La evolución hacia una sociedad más libre y abierta implica tiempo, errores, correcciones y un proceso de aprendizaje. Es un avance que se manifiesta en cambios pequeños, en la preferencia por la libertad en la vida cotidiana y en la valoración de los derechos individuales. El progreso no surge desde una imposición de ideas por parte de figuras de poder y en el poder, sino a través de la adopción gradual y voluntaria de principios libertarios.

    El desarrollo de instituciones también sigue una evolución, en lugar de una revolución. Por lo tanto, una Argentina verdaderamente diferente emergerá cuando las ideas de la libertad superen a las ideas arraigadas en una trayectoria pacífica y constante. Este cambio no puede ser atribuido únicamente a un grupo o partido, sino que debe ser un proceso compartido por la sociedad en su conjunto.

    Los slogans son de gran importancia, ya que pueden reflejar los valores y enfoques de un movimiento político. En este caso, es crucial considerar cómo el slogan se alinea con los principios de la libertad y el respeto a los derechos individuales, en lugar de promover un cambio basado en la sustitución de personas en el poder.

    En conclusión, el fenómeno argentino Milei y su enfoque en la personalización del poder plantean desafíos a la democracia representativa del país. Si bien es legítimo que los ciudadanos busquen un cambio en la política, es importante recordar que la transformación duradera y significativa se logra a través de la promoción de ideas y principios en lugar de depender exclusivamente de líderes carismáticos. La construcción de una Argentina verdaderamente diferente debe ser un esfuerzo colectivo basado en la adopción gradual de valores de libertad y respeto a los derechos individuales.

  • Repasar a Tocqueville y sobre golpes de Estado

    En los momentos difíciles por los que atraviesa nuestro atribulado mundo, es saludable tomar distancia y releer pasajes de Alexis de Tocqueville a los efectos de tomar fuerzas para enfrentar los desafíos de la época.

    Siempre resulta aleccionador releer las obras de un personaje descollante por sus sustanciosos consejos pero en tiempos de elecciones resulta aún más provechoso abarcar los dos temas del título debido a que, salvo honrosas excepciones, en el mundo libre se viene desvirtuado el sentido de la democracia para enfatizar su aspecto secundario y accesorio del recuento de votos para opacar lo esencial que es el respeto a los derechos de todos tal como también lo han destacado los Giovanni Sartori de nuestra época. En nuestro caso, el espíritu alberdiano primó con resultados extraordinarios hasta que irrumpió el estatismo como consecuencia de otra de las advertencias del gran Alexis de Tocqueville en cuanto al abandono de la lucha por las ideas de la libertad, intercalados con ciertas amenazas veladas y no tan veladas a la prensa libre.

    En el libro más conocido de Tocqueville sobre las instituciones democráticas en los EEUU -como es sabido titulado La democracia en América, se lee: “Bien veo que de este modo se conserva la libertad individual en los negocios más importantes; pero se anula en los pequeños y en los particulares. Se olvida que en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra” (edición del Fondo de Cultura Económica, 1963, p. 635). Todo lo cual alude a las medidas que pasan de contrabando con distintos disfraces pero que van carcomiendo los cimientos de la libertad.

    En la misma obra se refiere a una noción tan degradada en nuestra época de la misma democracia. En este sentido Tocqueville escribe: “Durante mi permanencia en los Estados Unidos, observé que un estado social democrático [y advierto que…] el despotismo me parece particularmente temible en las edades democráticas. Me figuro que yo habría amado la libertad en todos los tiempos, pero en los que nos hallamos me inclino a adorarla […] En los tiempos democráticos en que nos hallamos, es en los que los verdaderos amigos de la libertad y de la grandeza humana deben estar dispuestos a impedir que el poder social sacrifique los derechos particulares de algunos individuos” (págs. 632, 636 y 639).

    He aquí el problema medular de nuestro tiempo: la degradación del ideal original de la democracia para en cierto sentido convertirla en cleptocracia, un riesgo que vieron los Padres Fundadores en Estados Unidos por lo que no mencionaron el vocablo democracia en su Carta Magna e insistieron en la noción de República (lo mismo ocurrió con la original argentina), al efecto de poner énfasis en los cinco preceptos de una República: la responsabilidad de los gobernantes por sus actos ante los gobernados, la transparencia de los actos gubernamentales, la alternancia en el poder, la división de poderes y la igualdad ante la ley. Este último atributo republicano está indisolublemente atado a la noción de Justicia como el “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” remite a los derechos de propiedad fundamentalismos para la cooperación social, puesto que no se trata de ser iguales ante la ley para ir todos a prisión, se trata de proteger a las personas de la invasión a sus derechos inalienables.

    Tocqueville nos estaba alertando acerca del peligro manifiesto y presente de tomar la democracia como el simple recuento de votos en lugar de contemplar su aspecto central cual es el respeto y la garantía a los derechos individuales. En esta línea argumental vuelvo a citar al constitucionalista argentino Juan González Calderón al escribir que los demócratas de los números ni de números entienden puesto que parten de dos ecuaciones falsas: 50%+1%=100% y 50%-1%=0%. Esta degradación la han señalado muchos autores de la ciencia política como Bertrand de Jouvenel y Giovanni Sartori.

    Si fuera correcta la interpretación de la democracia circunscrita al recuento de votos, diríamos que el régimen del asesino serial de Hitler era democrático porque ganó con la primera minoría o los actuales de Corea del Norte, Cuba, Venezuela o Nicaragua.

    También en la misma obra aparece su preocupación por la libertad de prensa. Allí resume que “la prensa es, por excelencia, el instrumento democrático de la libertad”. El cuarto poder tiene un doble propósito, en primer lugar la crítica al aparato estatal al efecto de mantenerlo en brete y en segundo término como aprendizaje esencial vía debates abiertos de diferentes ideas puesto que como nos enseña Karl Popper el conocimiento tiene la característica de la corroboración provisoria sujeto a refutaciones.

    Resulta especialmente necesaria la indagación por parte del periodismo cuando los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno pretenden ocultar información bajo los mantos de la “seguridad nacional” y los “secretos de Estado” alegando “traición a la patria” y esperpentos como el “desacato” o las intenciones “destituyentes” por parte de los representantes de la prensa.

    Por supuesto que nos estamos refiriendo a la plena libertad sin censura previa, lo cual no es óbice para que se asuman con todo el rigor necesario las correspondientes responsabilidades ante la Justicia por lo expresado en caso de haber lesionado derechos de terceros pero es pertinente aclarar que no hay tal cosa como “delitos de prensa” como no hay delitos de pistola o delito de cuchillo, delito en una sociedad libre es lesionar el derecho de otro. Esta plena libertad incluye el debate de ideascon quienes implícita o explícitamente proponen modificar el sistema, de lo contrario se provocaría un peligroso efecto boomerang (la noción opuesta llevaría a la siguiente pregunta, por cierto inquietante ¿en qué momento se debiera prohibir la difusión de las ideas comunistas de Platón, en el aula, en la plaza pública o cuando se incluye parcial o totalmente en una plataforma partidaria?).Las únicas defensas de la sociedad abierta radican en la educación y las normas que surgen del consiguiente aprendizaje y discusión de valores y principios.

    Hasta aquí lo básico de este tema, pero es pertinente explorar otros andariveles que ayudan a disponer de elementos de juicio más acabados y permiten exhibir un cuadro de situación algo más completo. En primer lugar, la existencia de ese adefesio que se conoce como “agencia oficial de noticias”. No resulta infrecuente que periodistas bien intencionados y mejor inspirados se quejen amargamente porque sus medios no reciben el mismo trato que los que adhieren al gobierno de turno en cuanto a la distribución de la pauta publicitaria o los que la juegan de periodistas y son directamente megáfonos del poder del momento. Pero en verdad, el problema es aceptar esa repartición estatal en lugar de optar por su disolución, y cuando los gobiernos deban anunciar algo simplemente tercericen la respectiva noticia o lo hacen en conferencia de prensa. La constitución de una agencia estatal de noticias es una manifestación autoritaria a la que lamentablemente no pocos se han acostumbrado.

    Es también conveniente para proteger la muy preciada libertad a la que nos venimos refiriendo, que en este campo se de por concluida la figura atrabiliaria de la concesión del espectro electromagnético y asignarlo en propiedad para abrir las posibilidades de subsiguientes ventas, puesto que son susceptibles de identificarse del mismo modo que ocurre con un terreno. De más está decir que la concesión implica que el que la otorga es el dueño y, por tanto, tiene el derecho de no renovarla a su vencimiento y otras complicaciones y amenazas a la libre expresión de las ideas que aparecen cuando se acepta que las estructuras gubernamentales se arroguen la titularidad, por lo que en mayor o menor medida siempre pende la espada de Damocles.

    En su libro sobre El antiguo régimen y la Revolución Francesa, este autor conjetura que en los lugares en donde existe gran progreso moral y crematístico, la gente tiende a darlo por sentado lo cual indefectiblemente conduce al momento fatal, puesto que son otras las ideas que ocupan los espacios vacantes. Esto ocurrió en no pocos lares (incluyendo la Argentina de mediados del siglo pasado).

    Esta referencia constituye una pieza esencial para poder vivir en libertad. Cada uno de nosotros es responsables de la existencia o la extinción de la sociedad libre. Como muchas veces se ha consignado, no es posible que actuemos como si estuviéramos cómodamente instalados en la platea de un teatro mirando y responsabilizando por los sucesos a quienes están en el escenario sin percatarnos que ese modo de proceder invariablemente conducirá al desmoronamiento del teatro.

    Con mucha razón los Padres Fundadores en Estados Unidos machacaban que “el costo de la libertad es su eterna vigilancia”. El respeto no es algo que proceda del aire automáticamente, se trata del resultado del esfuerzo cotidiano de todos, de lo contrario vienen las sorpresas desagradables por parte de quienes desconocen el derecho a la vida, a la propiedad y a la libertad.

    Una cita clave y muy poco trabajada se consigna en el volumen cinco (pag. 89) de Ouvres Complétes del célebre observador francés y en este caso es tomada del libro de Paul Johnson titulada A History of the American People donde ilustra la trascendencia de la responsabilidad individual y el significado del gobierno (en la página 390 de la edición de Harper Collins, 1998). Escribió Tocqueville;

    “Una de las consecuencias mas felices de la ausencia de gobierno (cuando la gente tiene la suerte de poder operar sin ella, lo cual es raro) consiste en el desarrollo de la fuerza individual que inevitablemente se sigue de ello. Cada hombre aprende así a pensar, a actuar por si mismo, sin contar con el apoyo de algo externo que, por mas vigilante se supone que sea, nunca responderá por todas las necesidades sociales. El hombre acostumbrado a lograr su bienestar solo a través de sus propios esfuerzos, se eleva ante la opinión de los demás y de la suya propia, su alma es así mas grande y más fuerte al mismo tiempo”.

    Esta cita clave en el pensamiento de Tocqueville demuestra su espíritu innovador que se adelantó a paradigmas estudiados mucho más adelante, como el dilema del prisionero, la asimetría de la información, los errores presentes en el teorema Kaldor-Hicks y el equilibrio Nash y en general lo referido a los bienes públicos y las externalidades.

    En los momentos difíciles por los que atraviesa nuestro atribulado mundo, es saludable tomar distancia y releer pasajes de Alexis de Tocqueville a los efectos de tomar fuerzas para enfrentar los desafíos de la época. Y para finalizar otro tema clave: las revoluciones.

    Desde John Locke los espíritus libres subrayan el derecho a la resistencia contra gobiernos que oprimen la totalidad de las libertades de las personas. Tal vez la única revolución exitosa ha sido la Norteamericana que parió un ejemplo de respeto recíproco y consecuente progreso moral y material extraordinario hasta que contemporáneamente ha comenzado a declinar y renunciar a los valores de los Padres Fundadores. La nuestra por la que nos independizamos como colonia española pero tardamos casi medio siglo en dejar de ser colonias de los gobiernos propios como señaló Alberdi, para recién ser libres a partir de la Constitución liberal de 1853 hasta el golpe fascista del 30 y peor aún a partir del golpe militar del 43 que nos tiene a los tumbos hasta el presente.

    Luego el golpe contra el peronismo de las torturas y cárceles a los opositores (“al enemigo ni justicia”), mordaza a la prensa y catástrofe económica. Como declaró Churchill a los medios internacionales a poco de dejar su cargo de primer ministro, el jueves 6 de octubre de 1955: “Perón es el único soldado que ha quemado su bandera y el único católico que ha quemado sus iglesias.” He escrito varias veces antes en detalle sobre los dos alzamientos que siguen pero es pertinente resumir el tema. Luego el entusiasmo de liberales por deshacerse de aquella peste totalitaria vía la revolución del 55 pero que nos defraudó con repetidas decisiones oprobiosas. Incluso en otro plano algunas de sus figuras destacadas han reiterado que si hubieran accedido a los postulados del liberalismo no hubieran adoptado los imperdonables hechos en que incurrieron. Finalmente la del 76 otra vez contra el escándalo en todos los órdenes pero que se convirtió en un horror inaceptable para cualquier persona decente ya que copiaron la metodología de los criminales terroristas en la guerra antiterrorista. A esta altura cualquier golpe sería agravar mucho más los problemas tal como ocurrió con el golpe de Castro contra Batista que convirtió a Cuba en una cárcel.

    Estas son las enseñanzas clave de Tocqueville puestas en contexto de temas institucionales y la muy peligrosa aventura de revoluciones que a esta altura pretenden que las mentes de otros estén exentas del veneno estatista siempre avasallador como una absurda coartada que apunta a saltearse el tratamiento de fondo cual es el tema educativo en una sociedad libre.