Categoría: Opinión

  • La Libertad Avanza en las urnas, pero el fantasma de la crisis de gobernabilidad acecha a Argentina

    Javier Milei está haciendo correr ríos de tinta por su victoria sorprendente e inobjetable. La Libertad Avanza, su partido, obtuvo 55,79% de los votos emitidos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales argentinas el 19 de noviembre. Pero la mayor parte de esa tinta se gasta en reflejar sus claroscuros personales, en vez de aclarar si la solvencia mostrada en las urnas garantiza la gobernabilidad.

    De la anomalía a la congruencia

    Por una parte, un eventual triunfo de Sergio Massa representaba un desafío a la teoría de la alternancia en el poder en América Latina. Mientras, por otra, el éxito de Javier Milei pone en entredicho la pauta según la cual el acceso al poder solo es factible si la oposición constituye una opción de gobierno creíble.

    Hoy sabemos que la amenaza de anomalía empírica se disolvió desde el momento en que millones de votantes de la coalición Juntos por el Cambio, tercera en discordia y eliminada en primera vuelta, tomaron distancia de la división que afectó a sus líderes y optaron masivamente por respaldar al candidato de La Libertad Avanza.

    Mientras mayor era la dispersión del voto entre los líderes de Juntos por el Cambio, mayor también fue la cohesión del mismo entre las bases de la coalición. Esa paradoja explica que la anomalía empírica fuera desplazada por la congruencia. Forzado a elegir desde el dominio de las pérdidas, el votante se muestra proclive a respaldar a la fuerza política emergente, la única que no tiene responsabilidad con la crítica situación existente.

    Pero el triunfo libertario puso sobre la mesa la duda que nunca despejó la campaña de Milei: como presidente electo, ¿conducirá a Argentina hacia una crisis de gobernabilidad?

    Reversión del resultado y crisis de gobernabilidad

    Milei, el candidato perdedor de la primera vuelta, finalmente obtuvo la presidencia. La reversión del resultado inicial indica que el candidato que hubiese sido electo bajo un sistema sin dos vueltas (Sergio Massa) cuenta con la oposición de un sector mayoritario de la población. Sin embargo, los problemas de gobernabilidad para el nuevo presidente tienden a incrementarse.

    La supuesta legitimidad derivada del amplio respaldo electoral al presidente puede ser dudosa y volátil, ya que en casos como estos se vota contra el perdedor más que a favor del ganador.

    Cuando el perdedor de la primera vuelta emerge ganador de la segunda, su situación en el Congreso tiende a agravarse por la diferencia abismal entre su apoyo legislativo minoritario y el sobredimensionado respaldo electoral obtenido en la segunda ronda.

    La mayoría artificial genera un falso sentido de respaldo público para el nuevo presidente, quien rápidamente puede verse abandonado por la opinión pública. Simultáneamente, la oposición, que ha triunfado en la primera vuelta, tiende a controlar una bancada legislativa más fuerte que la del partido gobernante y está dispuesta a vengar su derrota. Los mandatarios latinoamericanos Abdala Bucaram, León Febres Cordero, Alberto Fujimori, Jorge Serrano y, más recientemente, Pedro Castillo tuvieron que enfrentar este escenario.

    Sin embargo, no todos los casos de reversión del resultado han conducido a una crisis de gobernabilidad.

    Tres niveles de crisis de gobernabilidad

    Pérez Liñán (2008), uno de los más importantes politólogos latinoamericanos, destaca tres niveles de gravedad de la crisis de gobernabilidad.

    Un primer nivel se da cuando el poder ejecutivo cuestiona la legitimidad del poder legislativo y plantea su disolución o viceversa.

    El segundo se alcanza cuando uno de los dos poderes encuentra una vía constitucional para efectivamente deponer al otro.

    Mientras el máximo nivel se produce cuando los militares intervienen para destituir al mandatario, a los legisladores de la oposición o a ambos.

    La reversión del resultado electoral en la doble vuelta puede erosionar, pero no siempre lo hace. Algunos ejemplos lo evidencian, como los casos de los presidentes Leonel Fernández (1996), Jorge Batlle (1999), Andrés Pastrana (1998) y Mauricio Macri (2015).

    Para que la reversión derive en crisis, es condición necesaria la existencia de un sistema de partidos fragmentado y escasamente institucionalizado. Esto significa que las organizaciones partidarias además de numerosas tienden a tener un vínculo débil con los representados, por lo que los líderes partidarios son incapaces de forjar coaliciones perdurables.

    El sistema de partidos argentino bajo la lupa

    El sistema de partidos argentino cuenta con abundantes etiquetas partidarias, pero no se ha derrumbado pese a sufrir recurrentes crisis políticas). Su fragmentación dificulta la gobernabilidad democrática y limita la capacidad del gobierno de alterar el statu quo. Algunos investigadores lo caracterizan como falto de institucionalidad, pero otros lo califican de institucionalizado.

    Buena parte de su complejidad reside también en la existencia de tres “arenas electorales”, la presidencial, la senatorial y la de la Cámara de Diputados, y 24 sistemas de partidos provinciales. A este enrevesado marco político se suman dinámicas interpartidarias, que resultan más relevantes que la internas y añaden otro giro de guion al intrincado sistema.

    Néstor Kirchner y Mauricio Macri, dos antecedentes

    Los mandatarios Néstor Kirchner, en 2003, y Mauricio Macri, en 2015, resultaron derrotados en primera vuelta sin que derivara después en una crisis de gobernabilidad.

    La experiencia de Kirchner (2003-2007) no fue tan insólita porque representaba al peronismo, la organización partidista en torno a la que desde hace 80 años giran los demás actores. En cambio, despertó enorme interés el caso de la administración macrista (2015-2019) por su resiliencia. La crisis de gobernabilidad no estalló, pese a la combinación de ajuste con retroceso económico, el quiebre de la narrativa gubernamental de cambio y la existencia de una sociedad civil predispuesta al conflicto.

    Cuesta creer que Milei corra con igual fortuna que Macri.

    Diferencias entre los escenarios de Macri y Milei

    Macri esquivó la crisis de gobernabilidad debido a que su ascenso a la presidencia significó la consolidación de un partido (PRO). Además, la coalición con la UCR le permitió contar con 91 diputados, cinco gubernaturas y 15 senadores. Contribuyó también a la gobernabilidad un peronismo dividido, que habilitó la aprobación de más de cien leyes con un perfil gradualista.

    En cambio, la llegada de Milei responde al éxito de un outsider, que apenas cuenta con ocho senadores y 38 diputaciones, lejos del tercio requerido para bloquear un eventual juicio político.

    La radicalidad de las iniciativas defendidas por Milei (dolarización, cierre del Banco Central, privatización, etc.) dificulta visualizar un comportamiento colaborativo por parte del peronismo (106 diputados).

    Tampoco parece probable que los sindicatos, la Confederación General del Trabajo y los movimientos sociales mantengan relativamente un bajo perfil, como hicieron durante la administración de Macri. En ese periodo, no apostaron por la derrota del plan del gobierno en las calles, sino por el desgaste que facilitaría su derrota en las urnas.
    Aunque Kirchner y Macri no enfrentaron una crisis de gobernabilidad, no hay que olvidar que los presidentes radicales Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa se vieron obligados a concluir sus mandatos anticipadamente. Al sistema político argentino no le resulta ajeno elevar la presión y forzar el reemplazo del ejecutivo.

    Fortalezas del libertario

    Javier Milei no carece de fortalezas. En apenas cinco años logró alcanzar la presidencia. El modelo de gobierno del peronismo kirchnerista luce agotado. El terror a la hiperinflación puede facilitar la aceptación por los ciudadanos de las políticas neoliberales más draconianas, mientras la ultraderecha tiene una presencia significativa en importantes países vecinos como Chile, Brasil y Uruguay.

    Sin embargo, hay dudas legítimas sobre la capacidad del libertario para superar estos seis desafíos:

    1. Evitar que elites empresariales, tradicionalmente beneficiadas de una “relación carnal” con el estado argentino, consigan aislarlo.
    2. Que su programa económico resulte viable.
    3. Que consiga sostener niveles de popularidad satisfactorios.
    4. Que impida a la oposición legislativa conformar una mayoría calificada capaz de impulsar un juicio político.
    5. Que su batería de reformas neoliberales no articule en su contra a una sociedad civil en movilización permanente.
    6. Que no resulte abandonado por sus propios legisladores cuando la tensión social se incremente.

    Las amenazas al nuevo gobierno, cuando menos, provienen de tres direcciones: el riesgo de hiperinflación, las secuelas de la reversión del resultado electoral y la eventual presión en las calles.

    Un fantasma acosa el inminente mandato de Milei, el fantasma de la crisis de gobernabilidad.The Conversation

    Orestes Enrique Díaz Rodríguez, Profesor investigador en ciencia política, Universidad de Guadalajara

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El Ocio Vacío: Pan, Circo y la Crisis de la Conciencia Ciudadana

    Desde tiempos antiguos, a los gobernantes les ha interesado mantener a las masas ocupadas con un ocio colectivo. Esta estrategia, lejos de enriquecer a los ciudadanos, ha servido como una vía de escape o distracción, desviando la atención de asuntos cruciales que, de recibir la debida atención, podrían impulsar a la ciudadanía a involucrarse en la solución de sus problemas reales. El dicho «Panem et circenses» de los romanos, o «Pan y toros» según los ilustrados españoles, refleja esta idea, que en la actualidad podría representarse como «pan y circo, /jamones/cualquier cosa «gratis» «.

    Este enfoque, al ofrecer entretenimiento vacío mientras no se cubren las necesidades básicas, parece haber encontrado lugar entre ciertos líderes políticos a lo largo de la historia. Sin embargo, en tiempos actuales, ¿es realmente prudente priorizar el ocio sobre asuntos cruciales?

    La reciente crisis sociopolítica ha traído consigo una serie de desafíos fundamentales. Podría pensarse que lo más urgente sería realizar las acciones politicas dolorosas que encausen la senda del crecimiento y progreso. Sin embargo, resulta sorprendente que, en lugar de atender a estas necesidades, se prioricen ya las entregas de pavos y jamones y comiencen ya los festejos de diciembre, otorgándole un espacio inverosímil en las noticias y medios de comunicación en un momento tan crítico.

    La famosa frase «Panem et circenses» tiene su origen en el poeta satírico Juvenal, quien lamentaba la pérdida de interés del pueblo romano por la política en su época. Se quejaba de la pasividad ciudadana, que solo buscaba «pan y circo». Este concepto se arraigó en una era marcada por el desarrollo del Imperio, donde el poder estatal prevaleció sobre las libertades individuales, y se impulsaron entretenimientos como las carreras de carros y los juegos gladiatorios para controlar y contentar a la plebe.

    El entretenimiento de masas en la antigua Roma, aunque heredero de la tradición griega, distaba mucho del refinamiento y la excelencia individual del atletismo griego. Mientras que en Grecia se promovía el ocio como un momento para el cultivo intelectual y el cuidado de la mente, en Roma, este ocio se convirtió en un espectáculo para las masas, buscando anular espiritualmente a los espectadores.

    Los paralelismos entre el circo romano y los estadios actuales no son difíciles de trazar. En la época de Juvenal, el entretenimiento baldío y la desviación de la verdadera reflexión cívica sirvieron para mantener al pueblo ocupado, distraído de asuntos más trascendentales. Esta estrategia, lejos de promover un ocio edificante, se convirtió en una herramienta de dominación y control social.

    En tiempos modernos, este fenómeno se ha replicado de diversas formas. El subsidiar a manos llenas y otras formas de entretenimiento vacío del cual son cómplices muchos del ambiente televisivo y periodístico, han ocupado el espacio que antiguamente se utilizaba para cultivar la mente y participar en la cosa pública. La vorágine de estímulos sin pensamiento crítico ha llevado a una pérdida de profundidad en la reflexión y la participación ciudadana.

    En resumen, la historia del «Panem et circenses» nos recuerda que el entretenimiento vacío, utilizado como herramienta de control y distracción, puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo de una sociedad reflexiva y comprometida con resolver sus problemas reales. La priorización del ocio sobre las necesidades cruciales puede ser un indicio alarmante de los tiempos modernos, donde el entretenimiento trivial se ha convertido en el opio del pueblo, impidiendo una mayor conciencia y participación ciudadana en la solución de los problemas del mundo actual.

  • El oxímoron de la educación política

    La palabra “oxímoron” es una combinación epigramática de palabras de sentido incongruente tal como “cruelmente bondadoso”. Y, el “epigrama” es una frase breve e ingeniosa típicamente satírica; algo así como llamar MEDUCA al NODUCA. El título de este escrito, que habla del oxímoron de una educación eminentemente influenciada por la politiquería, responde a lo imperioso de destacar que la política, particularmente la de arrabal que nos infecta, no conjuga con educar.

    Todos menos los despistados saben que el MEDUCA lo que menos hace es educar. Ello me hace recordar la ministro de educación que se pasó en la APEDE una hora explicando lo mal que andaba la educación gubernamental, pero jamás dijo cómo pensaba resolver el problema a más de decir que planeaba construir muchos nuevos centros de embrutecimiento gubernamental. Habló de aumento en el costo de la educación MEDUCA y de la mengua en resultados. Pero, la incógnita es: ¿Por qué es poco probable que el sistema de educación centralizada siga en deterioro, destruyendo la vida de miles de jóvenes panameños?

    El problema con la mal llamada “educación pública” es que no es sino gubernamental y, por tanto, política. Tengamos presente que toda la actividad del mercado, incluyendo la educación privada es pública. Que con eso de “pública y privada” lo que buscan es crear una Babel de división clasista para domesticar al pueblo.

    Si los gobiernos nada hacen bien, por qué rayos le delegamos la educación de nuestro mayor tesoro? Bueno, algunas cosas sí hacen bien, tal como complacer a los sindicatos magisteriales, dado que los gobiernos dependen de sus votos y no de la calidad del producto vomitan.
    A diferencia de la escuela gubernamental, la privada o de mercado, no depende tanto de la politiquería sino del patrocinio del consumidor; aunque, estas también han sido, en buena medida, prostituidas por el desgobierno y su politiquería. Pero el asunto es más complejo, ya que si el consumidor no está bien educado y no posee buena cultura, todo se “complica”. Visto así, la solución debía ser obvia: que una buena reforma educativa sería el traspaso del control de la educación desde el suplidor político al consumidor; y, tal como están las cosas, el único sistema que podría hacer acercarse a eso sería un sistema de vales o “váuchers”. El cambio no sería mágico, pero eventualmente iría mejorando en la medida en que sean los clientes los que decidan el producto que compran y no los políticos y sindicatos los rabos que meneen al perro.

    Lastimosamente, el sistema de váucher no es mágico o una panacea, dado que el mismo sigue infectado de Estado o gobierno, debido a que el dinero de los váuchers sale de los fondos que los gobiernos roban a los contribuyentes de manera ‘impositiva’ para entonces mal usar dichos recursos.

    No obstante, los váuchers, como todo, pueden ser prostituidos; ya que cuando los sindicatos magisteriales ven que no pueden evitar la preferencia de los váuchers por parte de los consumidores, estos hallarán la manera de proteger su privilegiada posición contra la competencia de la educación privada o de mercado. Los sindicatos aborrecen la libre competencia del mercado.

    La triste realidad es que siempre que la educación sea financiada y controlada por la mafia política, sea con o sin váuchers, dicha mafia hallará la manera de que el sistema sirva sus corruptos propósitos. Así, los padres de las más de 800 escuelas privadas en Panamá, que son para ricos, podrían quedar pagando doble; una para váuchers que sólo serían para escuelas MEDUCA y otra para la escuela privada.

  • Analicemos el discurso de ganador de contienda presidencial de Javier Milei

    El discurso de Javier Milei en su aceptación como ganador de la contienda electoral como presidente de Argentina es, ante todo, un llamado apasionado a la acción y al cambio radical. Desde el inicio, Milei establece un tono emocional, totalmente calmo, contrastando fuertemente con su pasado, agradeciendo a los presentes y a aquellos que contribuyeron a esta noche histórica. Resalta el comienzo de una «reconstrucción de Argentina», enfatizando la transformación que se avecina.

    El presidente electo agradece a su equipo y a figuras relevantes que lo acompañaron en su camino hacia la presidencia, reconociendo especialmente a Santiago Caputo como un actor fundamental en este proceso. Además, muestra gratitud hacia los fiscales por su labor en la defensa de los votos y destaca el gesto desinteresado de figuras políticas como Macri y Bullrich por apoyar el cambio que, según Milei, Argentina necesita.

    El discurso se fundamenta en la promesa de un cambio drástico, el fin de lo que denomina como la «decadencia argentina». Propone la adopción de ideas liberales, resumidas en tres premisas claves: en un gobierno limitado, el respeto a la propiedad privada y el comercio libre. Este enfoque está en marcado contraste con el modelo actual, que, según Milei, ha llevado al país a una situación crítica, con altos índices de pobreza e indigencia.

    El presidente electo hace un llamado a la acción inmediata, rechazando el gradualismo y la tibieza. Destaca la necesidad de implementar cambios estructurales de manera rápida y drástica para evitar la peor crisis en la historia del país. Destaca la colaboración y el trabajo conjunto como factores esenciales para resolver los problemas, como la inflación, el estancamiento económico, la inseguridad y la falta de empleo genuino.

    En el ámbito internacional, Milei enfatiza el compromiso de Argentina con la democracia, el comercio libre y la paz, mostrando disposición a trabajar con otras naciones para contribuir a un mundo mejor.

    El discurso concluye con una exaltación a la libertad y una invitación a festejar, pero también a ponerse a trabajar desde el primer día de su mandato para llevar adelante las soluciones que Argentina necesita.

    En su totalidad, el discurso de Javier Milei es apasionado, directo y firme en su convicción de traer un cambio radical a la política argentina. Propone un modelo basado en las ideas liberales y pide acciones rápidas y decididas para enfrentar los desafíos del país. Su llamado a la acción y su tono enérgico reflejan su compromiso con el cambio y su creencia en que la adopción de ideas liberales de Alberdi es crucial para el futuro de Argentina.

    «A los argentinos quiero decirles que a pesar de los problemas enormes que tiene el país, a pesar de lo sombrío que luce la situación, quiero decirles que Argentina tiene futuro, pero ese futuro existe si ese futuro es liberal.»

    Que así sea.

  • «El destino de los judíos» según Guy Sorman

    En su artículo, «El destino de los judíos», publicado esta semana en el periódico español ABC, Guy Sorman aborda la complejidad de la identidad judía, destacando la persistencia de ataques antisemitas y explorando la singularidad del pueblo judío a lo largo de la historia. El autor, nacido de padres judíos que sobrevivieron al Holocausto, reflexiona sobre el miedo arraigado en la identidad judía y la falta de claridad en torno a la definición de lo que significa ser judío.

    El Miedo como Componente de la Identidad:

    Sorman introduce el miedo como una parte inherente de la identidad judía, vinculándolo a la historia milenaria del pueblo judío. Este miedo se manifiesta actualmente en los ataques antisemitas, alimentados por la confusión entre la diáspora judía y las acciones del Ejército israelí en conflictos como el de Gaza. La conexión entre el miedo y la identidad se presenta como un elemento constante a lo largo de la historia judía.

    La Continuidad del Pueblo Judío:

    Sorman destaca el enigma de la supervivencia del pueblo judío a través de los siglos, incluso cuando otras tribus y civilizaciones han desaparecido. Claude Lévi-Strauss señala que el Holocausto podría haber erradicado a los judíos, lo que plantea interrogantes sobre las razones detrás de la continuidad del pueblo judío. Sorman sugiere que la supervivencia judía es un misterio aún sin resolver.

    La Identidad Judía como Concepto Difuso:

    El autor cuestiona la definición de lo que significa ser judío, explorando dimensiones culturales, étnicas y religiosas. Destaca la diversidad dentro de la comunidad judía, señalando que la Biblia, a menudo vista como un vínculo unificador, es fuente de disputas en lugar de unidad. Sorman también aborda la dificultad de definir la judaicidad, lo que lleva a la tesis de Jean-Paul Sartre de que el judío existe solo en relación con el antisemita. «Puesto que el ser judío se presenta como algo sin definir, el filósofo Jean-Paul Sartre dedujo de ello que el judío solo existía como tal en la medida en que hubiera antisemitas. El antisemita sería quien hace al judío, una tesis fascinante, pero absurda. Hay antisemitas que nunca han conocido a un judío, y tampoco es necesario que un judío conozca a un antisemita para sentirse judío. En última instancia, ¿qué nos une? Sin duda el vago sentimiento de una experiencia compartida siglo tras siglo y cuyo conocimiento intentamos transmitir. Ser judío no es pertenecer a una religión singular o a una raza singular o a una civilización singular, sino sentirse heredero de una historia larga e incomprensible.»

    La Incomprensibilidad del Judaísmo y el Antisemitismo:

    Sorman sugiere que la incomprensibilidad del judaísmo puede ser la raíz del antisemitismo y de la perplejidad de los no judíos hacia los judíos. A pesar de que las sociedades occidentales han otorgado derechos a los judíos, persiste un sentimiento de culpa o hostilidad. El conflicto en Gaza sirve como ejemplo de la doble moral en las expectativas occidentales hacia Israel en comparación con otras situaciones de conflicto.

    Dimensión Metafísica y el Rol de Dios:

    El autor concluye su artículo con una anécdota que destaca la dimensión metafísica del destino judío. Sorman sugiere que la eternidad del Estado de Israel es menos segura que la del pueblo judío y plantea la intervención divina como factor determinante. La mención de Dios genera reacciones diversas, ilustrando la complejidad de abordar la identidad judía desde una perspectiva metafísica.

    En resumen, el texto de Guy Sorman proporciona una reflexión profunda sobre la identidad judía, el antisemitismo, la diversidad dentro de la comunidad judía y la relación entre la continuidad del pueblo judío y la intervención divina. Su enfoque histórico y filosófico invita a la reflexión sobre la complejidad de definir y comprender la judaicidad en el contexto de la historia y la contemporaneidad.

  • Plan económico Panamá, ninguno

    En el título de este escrito digo que Panamá no tiene plan económico, basado en que debía ser más que obvio. Obvio porque desde el mismo instante en que un gobierno hace metástasis hacia el gigantismo, está demostrando con toda claridad que su plan es politiquero; que no tiene nada que ver con economía y… podía dejar allí este artículo, pero vayamos un poco más allá.

    Entrémosle al tema por el lado de lo que es economía, término, tristemente, poco conocido. Los griegos le llamaban “oikos” a la casa, y “nemo” a quien la administraba; de dónde salió el vocablo “okomos” o administrador de la casa. Visto así, debía ser obvio que la economía concierne a los asuntos del hogar y no de la ciudad; dado que la característica distintiva y esencial del ser humano es el concepto de la acción o acción humana; vale decir, lo que hacemos para sobrevivir en un mundo de escasez, o como me gusta decirlo: “cómo poner la paila con lo poco que nos entra”.

    De lo señalado salta o debe saltar a la mente que toda acción humana económica debe estar preñada de propósito. Así, cuando vamos al súper o al chinito, nuestro actuar o comprar está, como dije, preñado de propósito o, propósito económico; vale decir, de economizar. Y en el vocablo “economizar” o “economía” va el otro elemento vital de todo esto; que estamos hablando de ser ahorrativos, selectivos, eficientes en el uso del recurso pecuniario del que disponemos. Visto así… ¿es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Todo lo anterior nos debía conducir por un nuevo derrotero o idea de lo que es o debe ser un gobierno o un gobernar; veamos. La función básica y primordial de un gobierno no es económica; dado que la economía se refiere a los asuntos de la casa y de la persona y no de todo el país. La gobernanza debe estar enfocada en promover la libertad de pensamiento, palabra, tránsito y propiedad. ¡Pongan atención!, que en lo señalado no hay nada sobre economizar; a no ser que sea en el actuar del gobierno en las funciones señaladas. Y vuelvo a la carga: ¿Es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Como bien lo señaló Murray N. Rothbard en su obra “Man, Economy, and Sate” (El hombre, la economía y el estado): Lo que debemos descubrir acerca de la acción humana es que la misma sólo le es propia a la persona o individuo. Quien puede ahorrar son los ciudadanos. Los grupos, es decir, el estado o sus gobiernos, no pueden economizar por los ciudadanos. Otra cosa es el despilfarro gubernamental; y… ni hablar del pillaje.

    En resumen, la acción humana económica está referida a la persona y los propósitos de cada quien; ya que la acción implica una imagen de un fin que se persigue y ¡vaya usted a ver si los diputados y tal tienen el fin de cada ciudadano en su mente! Pedirles a los políticos y, particularmente a los torcidos, que se encarguen de lo económico es de tontos.

    Si los gobiernos y sus “autoridades” y funcionarios no puede siquiera cumplir con los encargos básicos de vida, libertades, tal como las de tránsito, cosa que hemos visto en estos días, y propiedad, ¿para qué les vamos a dejar que se encarguen de nuestra economía; es decir, que se birlen los dineros de sector productivo para hacer fiesta con lo ajeno. ¡Por favor!

  • El papel del liberalismo en la resolución del conflicto Israel-Palestina

    En medio del debate sobre el conflicto Israel-Palestina, Guy Sorman propone una perspectiva que integra el liberalismo en el análisis. Mientras muchos argumentan sobre la naturaleza territorial, nacional o religiosa del conflicto, Sorman sugiere que el liberalismo, una combinación de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel significativo en su resolución.

    Los palestinos, atrapados en un conflicto que ha perdurado por generaciones, nunca han tenido la oportunidad de experimentar la democracia liberal y la economía de mercado. Sus elecciones han sido manipuladas y sufre el control de regímenes autocráticos en los territorios palestinos. Estos regímenes han perdurado en gran parte debido a la asistencia internacional, proporcionada por la ONU y la UE. Esta ayuda ha aumentado a lo largo de los años, lo que ha permitido que una cleptocracia se mantenga en el poder, y solo migajas de esta ayuda llegan a la población.

    La ayuda internacional, sin cuestionar su uso, ha permitido que estas organizaciones operen en Gaza, siendo aliados objetivos de Hamás. El sistema político «iliberal» de los palestinos es en gran medida una consecuencia de esta ayuda internacional.

    En lo que respecta a la economía palestina, la ausencia de iniciativa empresarial se atribuye a la dependencia de las subvenciones. Aunque históricamente los palestinos fueron comerciantes exitosos en Oriente Próximo, esta capacidad ha sido destruida. En lugar de oportunidades empresariales, a los palestinos se les ofrecen empleos públicos financiados por la ONU o se les alienta a involucrarse en la violencia.

    La comparación con Israel es relevante, ya que Israel pasó de ser un país pobre y socialista a una economía de mercado abierta al mundo. Esta transición permitió a Israel convertirse en un actor fuerte en los mercados agrícolas mundiales y en la tecnología de la información.

    El análisis de Sorman no anula las explicaciones convencionales del conflicto, sino que las complementa. En lugar de centrarse únicamente en la lucha actual entre civilización y barbarie, Sorman propone un enfoque liberal que podría ofrecer un futuro realista y positivo. Sugerir una especie de comunidad económica en Oriente Próximo en lugar de la idolatría de un Estado palestino es una alternativa. La creación de un Estado palestino bajo el liderazgo de autócratas no sería beneficioso para los palestinos. La democracia liberal y la economía de mercado pueden ser la clave para un futuro pacífico.

    Sorman plantea el ejemplo de cómo Francia y Alemania hicieron las paces a través del comercio después de siglos de guerras, y cómo la unión del carbón y el acero en 1950 marcó el inicio de la reconciliación que dio lugar a la Unión Europea. Los comerciantes lograron lo que diplomáticos y políticos no pudieron durante siglos.

    En resumen, el liberalismo, en forma de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel importante en la resolución del conflicto Israel-Palestina, según opinión de Guy Sorman en ABC la semana pasada, ofreciendo un camino hacia la paz y la prosperidad para ambas partes.

  • La cultura de la dádiva

    Mucho se habla de la importancia de “dar” pero muy poco acerca de cómo dar, ya que, como todo en esta vida, está el bienandar y el malandar o, tal vez podría decir, el “biendar” y el “maldar”. Escudriñemos un poco por estos senderos del actuar humano que tanto cacareamos y poco comprendemos. Y… ¡ha sí!, dádiva es la acción de dar gratuitamente. ¡jm!, el problemita es que “gratuito” también tiene sus vericuetos de entendimiento… ¡uf!

    “Vericueto”, es “un sitio difícil de acceder o transitar”, cosa muy cierta cuando hablamos de gratuito o de dádiva”, tal como ocurre con el engaño gubernamental de tantos “subsidios” que no subsidian. Y ello nos deja buscando el sentido del término “subsidio”: “sub”, lo que está por debajo y “sidium” del latín silla; es decir, la silla que está por debajo y nos sostiene. ¿Será cierto que los subsidios de la mafia política nos “sostiene”?

    Lo cierto es que ayudar y sostener al necesitado no es fácil. En la Biblia se habla de ayudar al prójimo; lastimosamente pocos recapacitan que el “prójimo” es aquel que está “próximo” o aquel que conocemos su realidad y necesidad y en virtud de ello mejor podemos ayudarle y ello no aplica al regalierno.

    Está el caso de mi empleada, persona humilde que almorzando con sus hijos, estos le cuentan que los hijos de la vecina no han comido, y mi empleada toma de su mesa y les manda comida. Como bien deben saber, esto no tiene ningún parecido a los llamados “subsidios” gubernamentales.

    Pero y hablando de subsidio o de lo que está por debajo; por debajo está el principio de la subsidiaridad: En la encíclica papal Centesimus Annus se nos advierte que “una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias.”

    Y dicha encíclica abunda al decir que: “Al intervenir directamente y quitar responsabilidades a la sociedad, el estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos.”

    Hoy, en que Panamá se encuentra soliviantada por el tema minero es buen momento para reflexionar sobre estas cosas tan vitales para la sociedad o la asociación humana. Sí, el contrato minero es y es, pero por debajo de todo ello está el que históricamente hemos delegado a los gobiernos del estado lo indelegable; ya sea, los recursos del subsuelo, del aire, hídricos, marítimos y tal.

    ¿Acaso no hemos meditado acerca del inmenso error de haber encargado, no a los gobiernos, sino a la politiquería corrupta las cosas que son competencia de la población; me refiero al mercado, educación, minería, naturaleza, el aire, etc. Vuelvan a leer, más arriba, acerca de la subsidiaridad. Y, vayan meditando sobre el haber dado a la clase política la facultad de arrebatar los recursos económicos a los productivos para repartirlos alegremente entre los amigos del desgobierno.

    First Quantum es y es, sí, pero FQ no es el problema sino nosotros mismos que hemos, reitero, delegado lo indelegable a los pillos politiqueros; lo cual queda plasmado en ese decir: “robó pero le dio al pueblo”. Lo triste es que lo único que ha dado la corrupta clase política al pueblo han sido engaños y pobreza.

  • Nuestro enemigo el gobierno

    Los organismos estatales, es decir, los gobiernos del estado, no son empresas cuyo éxito económico depende de la calidad y del precio del producto que venden, sino de los engaños que pregonan y de su capacidad de robar al segmento productivo de la población. Y no sólo se trata de falsas promesas sino de su capacidad de adoctrinar a una crédula población. Visto así, bien puedo concluir que el gobierno, los gobiernos, desde el momento que rebasan sus funciones y debida dimensión, se vuelven organismos mafiosos que viven del pillaje de la población a la cual dicen servir; es decir, son organismos parasitarios.

    Lo peor es que como los mafiosos gubernamentales saben que su período es corto, estos se esmeran por los grandes y desmedidos proyectos de los cuales pueden sacar tajadas más grandotas; tal como es el caso del Metro de Panamá que es un mamotreto y fiel representación del desgobierno. A ver si me explico.

    La ciudad de Panamá bien podía, a una fracción del costo, resolver sus necesidades de transporte urbano con un auténtico sistema de metrobus, tal como lo hizo Bogotá y no con el mamotreto de Mi Bus que falsamente llaman “metrobus”.

    En USA al metrobus le apodan BRT, o “bus rapid transit”, que traduce a ‘transporte rápido por bus’. Es lo que también llaman un “metro de superficie”, dado que tiene todas las características de un metro soterrado: vías dedicadas, estaciones fijas, boletería por adelantado, horario, capacidad de dar servicio a casi toda la ciudad, etc.; todo lo cual se traduce en transporte rápido con buses. ¿Es eso lo que nos dieron con el Metro y Mi Bus?

    Lo señalado es apenas un atisbo al mamotreto empobrecedor que son nuestras instituciones gubernamentales. Es más, dudo haya una sola autoridad de gobierno en Panamá que sepa lo que es gobernar. Y, si la hay, la excepción confirma la regla.

    Es imposible advertir y entender el sistema feudal que padecemos en Panamá si no sabemos para qué es un gobierno. Ciertamente que los gobiernos no deber gallineros para alimentar zorros. Uno de los que bien lo sintetiza es el candidato a presidente de Argentina Javier Milei: La función gubernamental es velar por la libertad de la persona y de su propiedad. ¡Meto!, pero muy pocos saben lo que es propio de la persona humana.

    En cuanto al sistema empresarial, en buena o gran medida, es parte de la trama de corrupción; ya que quien no entra en la jugada lo aplastan. Y a los que se someten les permiten participar de los banquetes de arroz con pollo. Esta tendencia de dominación no sólo existe en los países sino que ha emigrado a los organismos de política internacional que buscan conformar un estado mundial o gobernación mundial.

    Decir que en Panamá practicamos el capitalismo es ignorancia o embuste. El capital no prospera en gallineros de dónde los zorros alimentan a las gallinas para luego engullírselas. En un sistema capitalista los servicios de agua, luz, escuela, seguridad social, transporte y mucho más no lo manejan los zorros de gallinero sino los ciudadanos a través del mercado.

    Menos mal que ya asoma un destello de luz al final del sombrío túnel de la corrupción centralizada. Ya, ante la magnitud del descaro de corrupción gubernamental la dormida población comienza a despertar; aunque todavía falta mucho por aprender antes de que logremos la capacidad de mudarnos a un sistema de verdadera libertad ciudadana; en la cual cada persona, familia, barrio, ciudad, aprenda a caminar su propio camino y no el camino de los zorros del gallinero.

  • El cuento del bien común

    El cuento del bien común

    Las mayores injusticias típicamente vienen en envolturas de un bien común o de justicia social completamente torcidas de la realidad. Sí ¡claro que hay bien común y justicia social!, el problema está en darse cuenta si el hongo es comestible o venenoso. Es el caso de lo que algunos en EE.UU. llaman “liberal” cuando en realidad estos no creen en la libertad; o que estos se hacen pasar por demócratas o progresivos, cuando no son ni uno ni otro.

    Por otro lado están aquellos que dicen defender los intereses de las minorías arguyendo que estas también tienen su verdad y su justicia. Es lo que vemos en las calles de ciertas grandes ciudades en los EE.UU. en las cuales las autoridades locales han decidido proteger los “derechos” de los criminales; alegando que estos no tienen la culpa de sus desmanes. La culpa es de la sociedad; y si seguimos esa pendiente resbaladiza pronto estarán metiendo en cárcel a los probos que osan defenderse de los ímprobos. ¡Uy!, disculpen, que eso ya está ocurriendo.

    Otro enfoque del asunto argumenta que el libre mercado favorece a los ricos y deja varados en la pobreza a los pobres. El inmenso o imposible reto, según los progres, está en encontrar un sistema socio económico que flote a todas las embarcaciones; pero eso sí, que dicho sistema no sea de libre mercado, ya que este sólo logra flotar a los yates de lujo.

    El sistema de mercado, con todas sus imperfecciones, más que nada de parte de grupos de poder político que lo trastocan en busca, no del bien común sino del común bien del pillaje, es el único sistema que ha permitido adelantes extraordinarios en la humanidad y que están allí a plena vista, para quienes tienen vista o quieren ver.

    El enredo del bien común mal entendido se da cuando en nombre del mismo se pisotean los derechos inalienables de la persona humana; es decir, que no podemos vejar a unos porque conviene a muchos. Y ni hablar que el mentado “bien común” es uno de los mayores comodines jamás inventados. Es, entre otras tantas, la justificación de procaces malandros políticos para quitar a ricos para dar a pobres.

    O el argumento de que un supuesto bien común, tal como la encerrona del COVID o las máscaras, eran tal y favorecían semejante bestialidad que ha causado estragos económicos y de otra naturaleza.

    Es como ayer que no podía entrar a ver al médico si no me ponía máscara; pero, apenas entré el médico me quitó la máscara. ¿Y por que me hacen ponerme la máscara, pregunté? Porque el ministerio de salud lo manda; es decir, el bien común imponiéndose sobre el sentido común.

    El verdadero y auténtico bien común es bueno para todos; tal como amar al prójimo; tristemente, hay muchos que no saben amar. Y típico es que muchos vean el bien común como bienes materiales, tal como el salario o e dinero; que debe haber un salario mínimo y el dinero debe ser redistribuido por los zorros del gallinero.