Categoría: Opinión

  • El Horror de Hamas y el Precio del Populismo: Un Análisis por Yuval Noah Harari

    El reconocido autor y profesor de Historia, Yuval Noah Harari, ofrece un análisis profundo en un artículo aparecido originalmente en el periódico ABC  sobre la actual crisis en Israel, enfocándose en un factor clave: el populismo. Mientras Israel enfrenta una situación sin precedentes, Harari explora cómo las decisiones políticas y la figura de líderes populistas han contribuido a esta calamidad y plantea preguntas importantes sobre su impacto y las lecciones para otras democracias del mundo.

    Un Desastre sin Precedentes

    Harari comienza señalando que el presente conflicto no puede compararse con la guerra de Yom Kippur de 1973. A diferencia de entonces, en esta ocasión se enfrenta a un enemigo que ha perpetrado atrocidades similares a algunas de las horas más oscuras del pueblo judío. Se ha recordado la masacre de aldeanos judíos a manos de los Einsatzgruppen nazis durante el Holocausto y los pogromos en el Imperio ruso. La escala de violencia y brutalidad es estremecedora.

    Impacto Personal

    Harari comparte su experiencia personal, ya que tiene familiares y amigos en las comunidades de Be’eri y Kfar Aza, dos zonas fuertemente afectadas. Hamás mantuvo un control cruel sobre estas áreas, y sus terroristas llevaron a cabo una masacre sistemática. Este relato personal agrega una dimensión humana a la tragedia.

    Un Estado Impotente

    El artículo se pregunta cómo Israel, fundado para evitar que los judíos se convirtieran en víctimas indefensas, terminó en medio de una crisis tan devastadora. Además, se cuestiona por qué Israel no pudo detener la masacre en tiempo y forma. A pesar de la historia del Holocausto, la nación judía se encontró en una situación de impotencia durante este conflicto.

    El Precio del Populismo

    La explicación principal para la disfunción de Israel, según Harari, es el populismo. Atribuye la responsabilidad a años de gobierno bajo un liderazgo populista, en particular, el mandato de Benjamín Netanyahu. Aunque reconocido como un experto en relaciones públicas, Harari lo califica como un primer ministro incompetente. Señala que Netanyahu priorizó sus intereses personales por encima del bienestar nacional y contribuyó a dividir a la nación.

    La coalición gubernamental formada por Netanyahu se describe como una alianza de fanáticos mesiánicos y oportunistas que han pasado por alto los problemas de Israel y se han centrado en acumular poder. Harari critica cómo han adoptado políticas divisivas y teorías conspirativas, al tiempo que demonizan a las élites. Señala que a pesar de las advertencias sobre el peligro que esto representaba para Israel, Netanyahu se negó a recibir a quienes lo alertaron, lo que llevó a una calamidad.

    Una Llamada a la Reflexión

    Harari concluye su artículo instando a Israel y al mundo a prestar atención a las lecciones que se pueden aprender de esta tragedia. Recuerda que, aunque el pasado no se puede cambiar, Israel aún puede revertir la situación. Alienta a los israelíes a responsabilizar a su Gobierno y a abandonar las tendencias populistas y mesiánicas. Sugiere que es hora de trabajar en la construcción de una democracia sólida y la paz.

    En resumen, el artículo de Yuval Noah Harari arroja luz sobre el horror del conflicto actual y destaca cómo el populismo ha contribuido a la situación en Israel. Su llamado a la reflexión no se limita a su país, sino que resuena como una advertencia global sobre los peligros de la polarización y el liderazgo irresponsable en las democracias modernas.

  • Ludwig von Mises: Defensor del Capitalismo

    En la conmemoración del fallecimiento de Ludwing Von Mises hace ya 50 años, en Octubre 10 de 1973, compartimos una columna escrita por quien fuera su alumno, George Reisman, escrita originalmente en 1981, en ocasión del aniversario de nacimiento nro 100 en 1973.

    Mises fue mi maestro y mentor, y la fuente de inspiración para la mayoría de lo que sé y considero importante y valioso en estos campos, lo que me permite comprender los eventos que moldean el mundo en el que vivimos. Quiero aprovechar esta oportunidad para rendir homenaje a él, porque creo que merece ocupar un lugar importante en la historia intelectual de los tiempos modernos.

    Mises es importante porque sus enseñanzas son necesarias para la preservación de la civilización material. Como él demostró, la base de la civilización material es la división del trabajo. Sin la mayor productividad del trabajo que permite la división del trabajo, la gran mayoría de la humanidad simplemente moriría de hambre. Sin embargo, la existencia y el funcionamiento exitoso de la división del trabajo dependen vitalmente de las instituciones de una sociedad capitalista, es decir, de un gobierno limitado y la libertad económica, la propiedad privada de la tierra y de toda propiedad, el intercambio y el dinero, el ahorro y la inversión, la desigualdad económica y la competencia económica, y el motivo de lucro; instituciones que han estado bajo ataque durante varias generaciones.

    Cuando Mises apareció en escena, el marxismo y otras sectas socialistas disfrutaban de un monopolio intelectual virtual. Las principales fallas e inconsistencias en los escritos de Smith y Ricardo y sus seguidores permitieron a los socialistas afirmar que la economía clásica era su aliada real. Los escritos de Jevons y los economistas «austríacos» anteriores, como Menger y Böhm-Bawerk, eran insuficientemente comprensivos para proporcionar una contraofensiva efectiva contra los socialistas. Bastiat había intentado proporcionar una, pero murió demasiado pronto y probablemente carecía de la profundidad teórica necesaria de todos modos.

    Así que cuando Mises apareció, prácticamente no había oposición intelectual sistemática al socialismo ni defensa del capitalismo. Literalmente, las murallas intelectuales de la civilización estaban indefensas. Lo que Mises emprendió y que resume la esencia de su grandeza fue construir una defensa intelectual del capitalismo y, por lo tanto, de la civilización.

    El principal argumento de los socialistas era que las instituciones del capitalismo servían únicamente a los intereses de un puñado de «explotadores» y «monopolistas» y operaban en contra de los intereses de la gran mayoría de la humanidad, a la que el socialismo serviría. Mientras que la única respuesta que otros podían dar era idear planes para quitarles a los capitalistas algo menos de su riqueza de lo que los socialistas estaban demandando, o instar a que se respeten los derechos de propiedad a pesar de su incompatibilidad con el bienestar de la mayoría de las personas, Mises cuestionó la suposición básica de todos. Mostró que el capitalismo opera en el interés material de todos, incluidos los no capitalistas, los llamados proletarios. En una sociedad capitalista, Mises demostró que los medios de producción de propiedad privada sirven al mercado. Los beneficiarios físicos de las fábricas y molinos son todos los que compran sus productos. Y, junto con el incentivo del lucro y la pérdida y la libertad de competencia que implica, la existencia de la propiedad privada garantiza un suministro cada vez mayor de productos para todos.

    Por lo tanto, Mises demostró que clichés como «la pobreza causa el comunismo» son absolutamente absurdos. No la pobreza, explicó, sino la pobreza más la creencia errónea de que el comunismo es la solución para la pobreza, causa el comunismo. Mostró que si los revolucionarios mal orientados de los países subdesarrollados y de los barrios empobrecidos comprendieran la economía, cualquier deseo que puedan tener de combatir la pobreza los convertiría en defensores del capitalismo.

    Mises demostró que el socialismo, en su mayor contribución original al pensamiento económico, no solo abolía el incentivo del lucro y la pérdida y la libertad de competencia junto con la propiedad privada de los medios de producción, sino que también hacía imposible el cálculo económico, la coordinación económica y la planificación económica, y por lo tanto, resultaba en caos. El socialismo significa la abolición del sistema de precios y la división intelectual del trabajo; significa la concentración y centralización de todas las decisiones en manos de una agencia: la Junta de Planificación Central o el Dictador Supremo.

    Sin embargo, la planificación de un sistema económico está más allá del poder de cualquier conciencia individual: el número, la variedad y la ubicación de los diferentes factores de producción, las diversas posibilidades tecnológicas que se les abren y las diferentes permutaciones y combinaciones posibles de lo que se puede producir a partir de ellos, están mucho más allá del poder incluso del genio más grande para tener en cuenta. Mises mostró que la planificación económica requiere la cooperación de todos los que participan en el sistema económico. Solo puede existir bajo el capitalismo, donde, todos los días, los empresarios planifican sobre la base de cálculos de lucro y pérdida; los trabajadores, sobre la base de los salarios; y los consumidores, sobre la base de los precios de los bienes de consumo.

    Las contribuciones de Mises al debate entre el capitalismo y el socialismo, el tema principal de los tiempos modernos, son abrumadoras. Antes de que él escribiera, la gente no se daba cuenta de que el capitalismo tiene planificación económica. Aceptaron sin crítica el dogma marxista de que el capitalismo es una anarquía de producción y que el socialismo representa una planificación económica racional. La gente estaba (y la mayoría todavía lo está) en la posición de M. Jourdan de Molière, quien nunca se dio cuenta de que lo que había estado hablando toda su vida era prosa. Porque viviendo en una sociedad capitalista, las personas están rodeadas literalmente de planificación económica, y aún así no se dan cuenta de que existe.

    Todos los días, hay innumerables empresarios que planean expandir o reducir sus empresas, que planean introducir nuevos productos o descontinuar los antiguos, que planean abrir nuevas sucursales o cerrar las existentes, que planean cambiar sus métodos de producción o continuar con los métodos actuales, que planean contratar trabajadores adicionales o dejar ir a algunos de los actuales. Y todos los días, hay innumerables trabajadores que planean mejorar sus habilidades, cambiar sus ocupaciones o lugares de trabajo, o continuar como están; y consumidores que planean comprar casas, autos, estéreos, carne o hamburguesas, y cómo usar los bienes que ya tienen, por ejemplo, conducir al trabajo o tomar el tren, en lugar de eso.

    Sin embargo, las personas niegan el nombre de planificación a toda esta actividad y lo reservan para los débiles esfuerzos de un puñado de funcionarios del gobierno, que, habiendo prohibido la planificación de todos los demás, presumen sustituir su conocimiento e inteligencia por el conocimiento e inteligencia de decenas y cientos de millones. Mises identificó la existencia de planificación bajo el capitalismo, el hecho de que se basa en los precios («cálculos económicos») y el hecho de que los precios sirven para coordinar y armonizar las actividades de todos los millones de planificadores separados e independientes.

    Demostró que cada individuo, al preocuparse por ganar un ingreso y limitar sus gastos, se ve llevado a ajustar sus planes particulares a los planes de todos los demás. Por ejemplo, el estudiante universitario que decide convertirse en contador en lugar de artista porque valora el mayor ingreso que puede obtener como contador, cambia su plan de carrera en respuesta a los planes de otros para comprar servicios de contabilidad en lugar de pinturas. El individuo que decide que una casa en un vecindario en particular es demasiado cara y, por lo tanto, renuncia a su plan de vivir en ese vecindario, también está comprometido en un proceso de ajustar sus planes a los planes de otros; porque lo que hace que la casa sea demasiado cara son los planes de otros para comprarla que pueden pagar más. Y, sobre todo, Mises demostró que cada empresa, al buscar obtener ganancias y evitar pérdidas, se ve llevada a planificar sus actividades de una manera que no solo sirve a los planes de sus propios clientes, sino que tiene en cuenta los planes de todos los demás usuarios de los mismos factores de producción en todo el sistema económico.

    Así, Mises demostró que el capitalismo es un sistema económico racionalmente planificado por los esfuerzos combinados y egoístas de todos los que participan en él. El fracaso del socialismo, mostró, se debe al hecho de que representa no una planificación económica, sino la destrucción de la planificación económica, que solo existe bajo el capitalismo y el sistema de precios.

    Mises no fue principalmente anticomunista. Fue procapitalista. Su oposición al socialismo y a todas las formas de intervención gubernamental se derivó de su apoyo al capitalismo y de su amor subyacente por la libertad individual y su convicción de que los intereses egoístas de los hombres libres son armónicos; de hecho, que la ganancia de un hombre bajo el capitalismo no solo no es una pérdida para otro, sino que en realidad es una ganancia para los demás. Mises fue un defensor coherente del hombre hecho a sí mismo, del pionero intelectual y empresarial, cuyas actividades son la fuente de progreso para toda la humanidad y que, según él demostró, solo puede prosperar bajo el capitalismo.

    Mises demostró que la competencia bajo el capitalismo tiene un carácter completamente diferente a la competencia en el reino animal. No es una competencia por medios de subsistencia escasos dados por la naturaleza, sino una competencia en la creación positiva de nueva y adicional riqueza, de la cual todos se benefician. Por ejemplo, el efecto de la competencia entre los agricultores que usaban caballos y los que usaban tractores no fue que el primer grupo muriera de hambre, sino que todos tenían más alimentos y el ingreso disponible para comprar cantidades adicionales de otros bienes también. Esto fue cierto incluso para los agricultores que «perdieron» la competencia, tan pronto como se trasladaron a otras áreas del sistema económico, que pudieron expandirse precisamente gracias a las mejoras en la agricultura. Del mismo modo, el efecto de la suplantación del automóvil por el caballo y el buggy fue beneficiar incluso a los antiguos criadores de caballos y herreros, una vez que hicieron las reubicaciones necesarias.

    En una importante elaboración de la Ley de la Ventaja Comparativa de Ricardo, Mises mostró que hay espacio para todos en la competencia del capitalismo, incluso aquellos con habilidades más modestas. Estas personas solo necesitan concentrarse en las áreas en las que su inferioridad productiva relativa es menor. Por ejemplo, un individuo capaz de ser solo un conserje no tiene que temer la competencia del resto de la sociedad, casi todos cuyos miembros podrían ser mejores conserjes que él, si eso es lo que eligen ser. Porque, por mucho mejor que otras personas puedan ser como conserjes, su ventaja en otros campos es aún mayor. Y siempre que la persona de habilidades limitadas esté dispuesta a trabajar por menos como conserje de lo que otras personas pueden ganar en otros campos, no tiene nada de qué preocuparse por su competencia. De hecho, supera a otros para el trabajo de conserje al estar dispuesto a aceptar un ingreso más bajo que ellos. Mises demostró que en este caso también prevalece una armonía de intereses. La existencia del conserje permite que las personas más talentosas dediquen su tiempo a tareas más exigentes, mientras que su existencia le permite obtener bienes y servicios que de lo contrario le serían completamente imposibles de obtener.

    Sobre la base de tales hechos, Mises argumentó contra la posibilidad de conflictos de interés inherentes entre razas y naciones, así como entre individuos. Porque incluso si algunas razas o naciones fueran superiores (o inferiores) a otras en todos los aspectos de la capacidad productiva, la cooperación mutua en la división del trabajo seguiría siendo ventajosa para todos. Así, demostró que todas las doctrinas que alegan conflictos inherentes se basan en una ignorancia de la economía.

    Argumentó con una lógica incontrovertible que las causas económicas de la guerra son el resultado de la interferencia gubernamental, en forma de barreras comerciales y migratorias, y que tal interferencia que restringe las relaciones económicas exteriores es el producto de otra interferencia gubernamental que restringe la actividad económica interna. Por ejemplo, los aranceles se vuelven necesarios como medio para evitar el desempleo solo debido a la existencia de leyes de salario mínimo y legislación pro sindicatos, que impiden que la fuerza laboral nacional compita con la competencia extranjera mediante la aceptación de salarios más bajos cuando sea necesario. Mostró que la base de la paz mundial es una política de laissez-faire tanto a nivel nacional como internacional.

    En respuesta a la viciosa y ampliamente creída acusación de los marxistas de que el nazismo era una expresión del capitalismo, mostró, además de todo lo anterior, que el nazismo era en realidad una forma de socialismo. Cualquier sistema caracterizado por controles de precios y salarios, y por lo tanto, por escasez y controles gubernamentales sobre la producción y distribución, como lo era el nazismo, es un sistema en el que el gobierno es de facto dueño de los medios de producción. Porque, en tales circunstancias, el gobierno decide no solo los precios y salarios cobrados y pagados, sino también qué se va a producir, en qué cantidades, por qué métodos y a dónde se enviará. Estos son todos los derechos fundamentales de la propiedad. Esta identificación de «socialismo en el patrón alemán», como él lo llamó, es de inmenso valor para comprender la naturaleza de todas las demandas de controles de precios.

    Mises demostró que todas las acusaciones hechas contra el capitalismo eran completamente infundadas o deberían dirigirse contra la intervención gubernamental, que destruye el funcionamiento del capitalismo. Fue uno de los primeros en señalar que la pobreza de los primeros años de la Revolución Industrial era la herencia de toda la historia anterior, que existía porque la productividad del trabajo todavía era lamentablemente baja; porque científicos, inventores, empresarios y ahorradores e inversores solo podían crear avances y acumular el capital necesario para aumentarla paso a paso. Mostró que todas las políticas de supuesta legislación laboral y social eran en realidad contraproducentes para los intereses de las masas de trabajadores a quienes se suponía que ayudarían, ya que su efecto era causar desempleo, frenar la acumulación de capital y, por lo tanto, mantener baja la productividad del trabajo y el nivel de vida de todos.

    En una importante contribución original al pensamiento económico, demostró que las depresiones eran el resultado de políticas patrocinadas por el gobierno de expansión del crédito diseñadas para reducir la tasa de interés de mercado. Tales políticas, mostró, crearon malas inversiones a gran escala, que privaron al sistema económico de capital líquido y provocaron contracciones crediticias y, por lo tanto, depresiones. Mises fue un firme defensor del patrón oro y del laissez-faire en la banca, que, según él, lograría virtualmente un patrón oro de reserva del 100% e impediría tanto la inflación como la deflación.

    Lo que he escrito sobre Mises proporciona solo una indicación mínima del contenido intelectual que se encuentra en sus escritos. Escribió aproximadamente veinte libros. Y me aventuro a decir que no puedo recordar haber leído un solo párrafo en ninguno de ellos que no contuviera uno o varios pensamientos u observaciones profundos. Incluso en las raras ocasiones en que encontré necesario estar en desacuerdo con él (por ejemplo, en su opinión de que el monopolio puede existir bajo el capitalismo), siempre encontré que lo que tenía que decir era extremadamente valioso y un poderoso estímulo para mi propio pensamiento. No creo que nadie pueda afirmar estar realmente educado sin haber absorbido una medida sustancial de la inmensa sabiduría presente en sus obras.

    Los dos libros más importantes de Mises son «La Acción Humana» y «Socialismo», que representan mejor la amplitud y profundidad de su pensamiento. Sin embargo, estos no son para principiantes. Deben ser precedidos por algunos de los escritos populares de Mises, como «Burocracia» y «Planificación para la Libertad». «La Teoría del Dinero y el Crédito», «Teoría e Historia», «Problemas Epistemológicos de la Economía» y «Los Fundamentos de la Economía» son otros libros de Mises que sería muy recomendable leer.

    Mises fue un hombre de una integridad y carácter excepcionales, que llevó una vida de trabajo incansable, abnegación y autodisciplina en la búsqueda de la verdad y la promoción de la libertad. Hizo una contribución incomparablemente valiosa a la teoría económica y la filosofía política, y su legado vive en cada uno de nosotros que ha tenido el privilegio de aprender de él. En este aniversario de su nacimiento, recordemos a Ludwig von Mises como uno de los gigantes intelectuales de la historia y un defensor incansable del capitalismo y la libertad individual. Su trabajo continúa siendo una fuente de inspiración y guía para aquellos que buscan comprender y promover una sociedad basada en la libertad y el respeto por los derechos individuales.

    George Reisman, Ph.D., is Pepperdine University Professor Emeritus of Economics. He is the translator of Mises’s Epistemological Problems of Economics and is the author of Capitalism: A Treatise on Economics. His publications on Amazon.com are at amazon.com/author/george-; many of his lectures are on YouTube at youtube.com/@georgereisman His blog is at georgereismansblog.blogspot.com. Follow him on Twitter

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  • La importancia del Tratado de Tordesillas según Guy Sorman

    El artículo «Tordesillas o la jungla» escrito por Guy Sorman para ABC, aborda una preocupante tendencia en las relaciones internacionales y plantea cuestiones esenciales sobre la paz y el orden mundial. Sorman comienza destacando la Unión Europea como un oasis de reglas y relativa armonía en un mundo cada vez más inestable y caótico. Sin embargo, señala que esta Unión está rodeada de una «jungla» que amenaza con erosionar sus fronteras y su cohesión interna.

    El autor toma como punto de partida un discurso pronunciado por Josep Borrell en 2022 en respuesta a la invasión de Ucrania. Borrell argumenta que esta invasión marca el fin de un antiguo sueño de ordenar el mundo mediante leyes previsibles y respetables, una idea que se remonta al Renacimiento. Antes de esta época, los Estados hacían la guerra sin restricciones, pero los filósofos europeos imaginaron un orden mundial basado en la paz a través del derecho.

    Sorman rastrea la evolución de este concepto desde la creación de la Sociedad de Naciones en 1920 hasta la fundación de la ONU en 1945. A pesar de sus defectos, estas organizaciones han ayudado a prevenir grandes conflictos a nivel global y han servido como una especie de conciencia moral para las naciones agresivas.

    Sin embargo, el autor argumenta que la invasión de Ucrania por parte de Rusia representa un cambio significativo, ya que Putin no siente la necesidad de justificar su acción de ninguna manera legal, lo que socava el concepto de paz por medio del derecho. Esto marca un retorno a una era donde la fuerza es la única justificación.

    Sorman también señala el creciente comportamiento agresivo de China, que está expandiendo su influencia sin justificación legal y desafiando las normas internacionales. Esto plantea la preocupación de que la jungla se esté convirtiendo en la nueva norma en las relaciones internacionales, junto con la paz por medio del derecho.

    El autor enfatiza la importancia de preservar y fortalecer el modelo europeo de paz por medio del derecho, ya que este modelo sigue siendo un faro para los pueblos de todo el mundo que aspiran a la democracia y la civilización. Argumenta que Europa debe democratizarse y reforzar sus instituciones para mantener su influencia y liderazgo moral.

    Sorman destaca el papel que España puede desempeñar en esta lucha, dado su alcance global y su histórico compromiso con la paz por medio del derecho, ejemplificado en el Tratado de Tordesillas de 1494. En última instancia, el artículo de Guy Sorman plantea cuestiones esenciales sobre el futuro de las relaciones internacionales y el papel fundamental de Europa en la promoción de la paz y el orden mundial basado en el derecho.

  • ¿De cuál justicia social hablan?

    El concepto de “justicia social” que hoy día pasea vagabundo por todos lados surgió a mediados del siglo XIX durante el parto del diabólico movimiento que tomó para sí el nombre de “progresivo” o “progre”. Estos espectros del engaño, alegan ser campeones de un reparto equitativo de los bienes sociales. El problema con ello está en que los bienes sociales no son cosas sujetas a repartición; no se puede repartir la vida, el pensamiento, el transitar, o el apropiarse del aire, agua, alimentos, terreno, casa sin vulnerar derechos del prójimo.

    Más allá ¿qué lindo repartir bienes que otros producen? Visto así, lo que debemos procurar es la creación de las condiciones que propicien la productividad de todos. ¿Es eso lo que pide la población y hacen nuestros políticos? ¡Ojalá! Lo que hacen no sólo es aprovecharse de la ignorancia y la pobreza sino que crean las condiciones ideales para el pillaje.

    Luego, tener el cinismo de decir que defienden derechos humanos. Los Artículos 25 y 26 de la Declaración Universal de los DH de las Naciones Unidas dicen: “Toda persona tiene derecho a la educación… gratuita… ¡Ajá! ¿Y qué debemos entender por “una educación gratuita”. Ciertamente que todos tienen derecho a educarse pero no a ser educados “gratuitamente”; pues igual sería agua, comida y hasta carnavales gratuitos. Nada en la vida es “gratuito”, ya que, a fin de cuentas todos terminan pagando, incluyendo los que menos tienen que resultan ser los más afectados por semejante Confisca, parte y reparte (CPR).

    Y es que tan pronto fracasa CPR, quienes vendieron los engaños no dan la cara. Recién el director de MiBus en Panamá, ante la grave escasez de sus buses en las calles, sale culpar a terceros. Lo que no vemos ni entendemos es lo absurdo de dar las llaves del gallinero a los zorros.

    No vemos el inmenso error de haber entregado a la mafia politiquera el control de actividades que nada tienen que ver con el gobernar; tal como agua, transporte, electricidad, educación, jamones, etc. ¿Qué mejor ejemplo que las escuelas privadas que siempre abren al comienzo del año lectivo? Y la razón es simple, las llamadas “públicas”, siendo de todos, no son de nadie y nadie las cuida o peor, son objeto del pillaje. ¿Cómo es que no vemos que el CPR es robo y empobrecimiento. No hay dinero para el Oncológico pero si para carnavales y otras vagabunderías.

    Y sí, la vida puede ser muy injusta, lo cual no quiere decir que la sociedad sea injusta. La sociedad, como colectivo, no tiene la función ni la capacidad de remediar las carencias humanas. Aunque cueste entenderlo, lo mejor para ello es el buen mercado con su distribución del trabajo. Más allá está el amor por el prójimo, cualidad que es personal y no se puede delegar a los zorros del gallinero. Más aún, la población pierde el don de la caridad cuando los políticos se hacen pasar por caritativos… con el dinero ajeno.

    La justicia social no nace en el Palacio de las Garzas, dado que la misma es una cualidad que debe existir y prosperar entre la población. E inmensa tristeza cuando vemos a buena parte de dicha población dispuesta a votar por quien robó y, supuestamente, dio al pueblo. Somos tan ciegos que no vemos que lo que repartió fue pobreza. La prueba la tienen en Venezuela, Cuba y otros reinos del engaño.

    En fin, las cosas son como son y no como los necios quieren que las veamos.

  • Los mercaderes de escándalo

    Mateo 18:7 – ¡Ay a la persona por intermedio o acción de la cual deviene el escándalo! Si por la vía de la mano, o del pie escandaliza, mejor es cortarlo y desecharlo. Dicho en idioma más común hoy día: Quien, en puestos gubernamentales de jurisdicción y mando que por sus actos u omisiones, produce escándalo justo sería que fuesen defenestrados.

    Para entender la sentencia bíblica señalada primero debemos conocer el vocablo “escándalo”, el cual hoy día ha perdido su sentido original y brutal. El origen o etimología viene del latín scandälum, que originalmente era el escollo o piedra marítima de poca profundidad con la cual encallaban las embarcaciones y naufragaban. El término luego fue tomado para referirse metafóricamente como toda cosa, acto o conducta que hace caer en el mal a otros; es el dar mal o pervertido ejemplo.

    A dónde voy con este escrito es a denunciar el escándalo horroroso y latente que está omnipresente en nuestra gobernanza parasitaria que yo he apodado el “regalierno”. Pero el asunto no se limita al saqueo de la cosa pública sino al desgobierno; ese que tuerce la realidad convirtiéndose en el escándalo o escollo que conduce a la población al zozobro moral y socioeconómico.

    Hablo de una variedad de actuaciones inmorales que involucran el dar ventajas especiales a personas, empresas y otras organizaciones, tal como las sindicales que trastocan por completo la función de los gobiernos del estado. Ello no es cosa nueva, pero lo que sí es nuevo está en la conjunción del momento histórico de la singularidad que se produce en un mundo que ha llegado a su punto de inflexión; es decir, de cambios tan acelerados y dramáticos que cambiarán por completo el mundo tal y como lo hemos conocido.

    La acción escandalosa, esa que corrompe al pueblo, es muy variada en sus razones que en algunos casos son meramente un comportamiento de ineptitud; pero, en otros casos se trata de malevolencia que llega a lo diabólico. Tal sería el haber afectado el pensamiento de la población a tal grado y en tal desviación que una mayoría entrega a los gobernantes funciones que no son propias a las del gobierno sino de la comunidad; tal sería los servicios de transporte, agua, electricidad, salud, educación y tantos otros.

    En tal grado de tergiversación de la realidad los mercaderes del escándalo, vale decir, los prostituidos gobernantes y sus huestes de funcionarios parásitos, se vuelven diccionarios de la Babel, torciendo las palabras, frases e ideas hacia el mal y lo absurdo. Así, vemos desde la misma Constitución el uso de frases como: el “interés social, justicia social, deberes sociales, leyes sociales, defensa social, seguridad social, previsión social, mejoramiento social, etc. El término “social” aparece en más de 60 frases de la Constitución; pero en ningún momento lo llegan a definir, dejando dicha definición al arbitrio de los escandalosos de turno.

    Consabido es o debe ser que la mayor función constitucional del Estado es limitar el poder gubernamental; el cual, por su misma naturaleza tiende a corromperse en proporción al tamaño del gobierno. Típicamente, a medida que los gobiernos crecen más allá de sus legítimas funciones, el escándalo se vuelve la norma; tornándose en el instrumento que todos quieren aprovechar para sus fines personales.

    Hoy son tantas las piedras de escándalo, tal como la palabra “público”, usada para justificar prácticamente lo que sea; tal como lo absurdo de llamar “educación pública” al monopolio de adoctrinamiento estatal que poco o nada educa.

    La única función propia del estado es la defensa de los derechos de la persona.

  • La FED se abstuvo de subir los tipos de interés: puede que aún sea demasiado pronto para empezar a celebrar

    Los funcionarios de la Reserva Federal mantuvieron estables los tipos de interés en su reunión mensual de política monetaria del 20 de septiembre de 2023, apenas la segunda vez que lo hacen desde que se embarcaron en una campaña de subida de tasas hace un año y medio. Pero es lo que insinuaron, más que lo que hicieron, lo que llamó la atención de muchos economistas: los funcionarios de la Reserva Federal indicaron que no esperan que las tasas terminen 2023 más altas de lo que predijeron en junio, cuando publicaron sus proyecciones por última vez.

    tipos de interés

    Desde que comenzó el ciclo de alzas, a los observadores les ha preocupado si el aumento de las tipos de interés podrían empujar a la economía estadounidense a una desaceleración. Algunos incluso han especulado que ya había comenzado una recesión . Sin embargo, la economía ha sido más resistente de lo que muchos esperaban, y ahora muchos economistas se preguntan si el aparentemente imposible aterrizaje suave –es decir, una desaceleración que evite el colapso de la economía– se ha convertido en una realidad.

    Como profesor de finanzas , creo que es prematuro empezar a celebrar. La inflación sigue siendo casi el doble del objetivo del 2% de la Reserva Federal , y se espera que llegue a alrededor del 4% en septiembre. Es más, la economía sigue creciendo bastante rápido, y las previsiones de consenso muestran que el producto interno bruto aumentará casi un 3% este trimestre . Algunos datos iniciales sugieren que podría tratarse de una estimación baja .

    ¿Qué sigue para las tasas de interés?

    Los observadores de la Fed están analizando cada palabra del banco central para determinar si se producirá otra subida este año o el próximo, o si el ciclo realmente ha terminado. Para comprender esa decisión, es útil considerar el panorama más amplio.

    Si bien la economía estadounidense ciertamente ha evitado una recesión durante más tiempo del que muchos esperaban, la batalla contra la inflación está lejos de terminar. De hecho, ésta no sería la primera vez que pareciera que la economía evitaría un aterrizaje suave. Durante los próximos meses, no es probable que la economía implosione sin una chispa importante .

    Sin embargo, es posible que la inflación no siga cayendo tan rápidamente durante el próximo año, lo que significa que la Reserva Federal aún podría subir las tasas más de lo que algunos esperan . Si los crecientes precios del petróleo continúan aumentando los costos de transporte , otros bienes también podrían encarecerse, lo que puede significar tasas de interés más altas por más tiempo.

    ¿Es este realmente el final?

    Aunque el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, pareció indicar que el comité se está acercando al final del ciclo de alzas, sólo el 10% de los economistas espera que haya terminado en este punto; tampoco es que el historial de los economistas en el pronóstico de tasas sea excelente. Esto se debe en gran medida a que Powell ha dejado claro que la Reserva Federal está basando sus decisiones en datos económicos , que hasta ahora han sido sólidos y, con suerte, continuarán en esa dirección.

    Entonces, mientras todos observan a la Reserva Federal esta semana, también deberían estar atentos a las condiciones económicas más amplias. Con suerte, los datos reportados seguirán siendo lo suficientemente sólidos como para evitar una desaceleración, pero no tanto como para que la inflación se recupere.

    D. Brian Blank, Assistant Professor of Finance, Mississippi State University

    This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.

  • Los productores de mendicidad

    La mendicidad es la acción de mendingar y quienes se dedican a producir mendigos son los gobernantes ineficientes y deshonesto o que siguen fines no loables. Pero… ¿cómo es que los malos gobernantes promueven el comportamiento mendaz? Lo promueven metiendo al gobierno en todo lo que no corresponde a una buena gobernanza. Han acostumbrado a la población a creer que todas las cosas que hacen nuestros gobiernos son propias de la gobernanza. Mendigos son los que viven a costillas de otros, aportando poco a nada a cambio. Pedir a los politicastros que provean… eeeh… de todo: trabajo, jamones, salarios mínimos, vivienda, salud, seguridad social, días libres, carnavales, ¡agua, agua!, descuentos, transporte, y tal vez el novio o la novia, es mendicidad.

    Y ¡por supuesto! que los burrócratas gubernamentales se desviven por crear una burrocracia o regalierno que promueve pedigüeños que pagan con votos. Entre las perversidades que todo ello promueve está el arrebatar al productivo para dar al improductivo y, de paso, van dañando la actividad empresarial de la cual todos dependemos.

    Visto así, los impuestos se convierten en un régimen de caridad compulsoria; aunque, si le dices a funcionarios y otros que reciben gracias del gobierno, que son mendaces, seguro se disgustarán; más que nada debido a que el regalierno se ha convertido en práctica común, a punto que ha llegado a ser cosa “normal”. O peor, que tienen ‘derecho’ a que les den. Que el empresario es un privilegiado que debe ser esquilmado para mantener a los mendaces consuetudinarios.

    En otras palabras, nuestros gobiernos se han convertido en maquinarias que producen mendicidad, a punto que la misma se convierte en potable; o “normal”. Como ya podrá ver quien quiere ver, estamos ante una dicotomía moral; en dónde se desalienta al productivo y promueve al parásito. Y peor aún es que todo ello va produciendo más y más mendigos que respaldan a los politicastros.

    ¿Cuántos panameños cuestionan o ven mal la mayoría de las actividades en que están metidos los gobiernos desde los servicios de agua hasta la repartición de jamones?

    A todo eso y por otro lado, si nos fijamos, veremos que toda la mala práctica señalada tiene otros efectos colaterales perversos; tal es el caso de que la buena caridad, esa que es personal y no politiquera, promueve la productividad, mientras que la mala caridad centralista tiene efectos nefastos en la productividad y el bienestar del país.

    Aunque no lo sepan, la mayoría de los panameños son empresarios que por naturaleza humana son caritativos con su prójimo; es decir, con quienes conoce porque están “próximos” a ellos y viven sus penurias. La destrucción de está verdadera caridad es una barbaridad. El “normalizar” el confisca, parte y reparte por parte de politicastros a punto de que dicho malandar sea “normal”, va aumentando o degradando esa esencial autoestima de cada persona; ya que, a fin de cuentas, no son tan ingenuos como para no ver que son mendigos.

    La auténtica caridad no crea dependencia y así deja espacio para que las personas necesitadas lleguen a mejorar su situación. En general, la caridad siempre, en alguna medida, es degradante; pero lo es mucho más cuando no sólo es falsa sino que viene de parte de quienes suponen dirigir la nación.

    En fin, son tantos los que acusan que los intercambios del mercado, esos que se hacen en libertad, y no con descuentos obligados y controles de precio y tal, son tildados de sacar ventaja a los que menos tienen; ¿acaso son tan ciegos que no ven la perversidad del regalierno?

  • Mi entusiasmo por el liberalismo

    “No emperor has the power to dictate to the heart.”
    Friedrich Schiller

    El “huracán” Milei trajo consigo muchas sorpresas. Este histórico caso de “revolución cultural” bajo la bandera del liberalismo (revolución y liberalismo son contradicciones en términos. Lo sé, pero permítanme la licencia poética), presenta tantas aristas que es mucha la gratitud que los científicos sociales le debemos, ya que nos da incontables ángulos para analizar y desmenuzar.

    De ellas particularmente me interesa hoy considerar el fanatismo que se percibe en las redes sociales en los seguidores de Javier Milei. ¿Cómo se traduce ese fanatismo? ¿Cómo se define, o en qué -concretamente- consiste? En mi opinión, el fanatismo es sinónimo de “ideología”. Ha sido el profesor Alberto Benegas Lynch (h) quien nos machacó la importancia de evitar incurrir en la trampa ideológica, entendida como “una pseudocultura alambrada” que “es la antítesis del espíritu liberal, puesto que esta tradición de pensamiento requiere puertas y ventanas abiertas de par en par al efecto de incorporar nuevo conocimiento, ya que este demanda debates entre teorías rivales, puesto que el conocimiento es siempre provisorio, abierto a refutaciones”.

    Formada en las enseñanzas del Dr. Benegas Lynch (h), por supuesto que entre otros innumerables autores de la tradición liberal, el violento choque entre la intolerancia demostrada en infinidad de ocasiones por quien hoy se presenta como el potencial presidente “liberal” que regirá los destinos de Argentina, y esta característica troncal del liberalismo me resulta cada día más incongruente.

    Por «incongruencia» me refiero a la concepción totalizadora del ideario liberal, y el recurso a insultos e improperios dirigidos a otros individuos. Con el agravante de haberse convertido en el liderazgo de cientos de miles de personas que -arrastradas por el fanatismo- se creen con “derecho” a propiciar insultos y amenazas a quienes cuestionan las premisas del líder; o simplemente plantean observaciones o desafíos a las conclusiones que -como numerus clausus– ofrece el candidato.

    La tecnología sirve de óptimo conducto para la liberación de estas fuerzas fundamentalistas. Tras el telón del anonimato, o no, Twitter se ha convertido en un campo de batalla ilimitado, en el que los costos son nulos y los beneficios de la verborragia bélica -en su imaginario, al menos- muchos. Los usuarios se convierten en “soldados de Milei”; “organizadores de hostigamientos”, o “integrantes de las fuerzas del Cielo”. Todas ellas concepciones diametralmente opuestas al ideario liberal que -como también enseña el afamado Profesor Benegas Lynch (h), y su discípulo dilecto no se cansa de repetir, es el “respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión en defensa de la vida, la libertad y la propiedad”.

    El respeto “irrestricto” implica que no deberían admitirse excepciones a la práctica respetuosa; la concepción de “prójimo” trasunta una visión igualitaria, en tanto las acepciones de la palabra que en este sentido aplican, y ofrece la RAE son “individuo cualquiera” y “Persona respecto de otra, consideradas bajo el concepto de la solidaridad humana”. Y en cuanto al principio de “no agresión”, profundizar sería sobreabundante e irrespetuoso para con quienes dedican tiempo y esfuerzo a leer estos pensamientos en voz alta.

    Entiendo que es consecuencia directa de esta definición de liberalismo concluir que es parte troncal del ideario liberal asumir la RESPONSABILIDAD por los actos propios. De ahí que las múltiples evidencias de faltas de respeto a los proyectos de vida ajenos, que conllevan una percepción antagónica de lo que sería un “prójimo”, y -consecuentemente- la agresión sostenida del líder y sus seguidores a quienes ejercemos nuestra libertad de pensar distinto, o simplemente, planteamos desafíos o críticas que intentan ser constructivas,  hacen que me resulte muy difícil adherir a Javier Milei, como candidato político. Y esto debido a que me resultaría imposible hacerlo sin caer en una insostenible incongruencia con los principios que desde hace muchísimos años sostengo, luego de descubrir los fundamentos racionales, morales y epistemológicos que fundaban mi intuitivo descontento con el status quo, y con la Matrix a la que la formación de la escuela secundaria, y fundamentalmente, el CBC de la UBA me habían enchufado.

    El fanatismo y el entusiasmo.

    Observar los resultados del liderazgo político de Milei conlleva una sana preocupación por el futuro. ¿Cómo podría definirse, o al menos encuadrarse, el liderazgo de Milei? ¿Cuál es el impacto en sus seguidores? Y ese impacto, ¿es de la persona Javier Milei, o del ideario liberal? (o, en su defecto, aunque más incongruente todavía, del libertarianismo).

    Avolio et al. (2004) sostienen que los profundos y estresantes desafíos que afrontan las sociedades hoy en día demandan “(…)  a new leadership approach aimed at restoring basic confidence, hope, optimism, resiliency, and meaningfulness”. Definitivamente, las ideas liberales son, precisamente, las que refuerzan los valores de autoestima, esperanza, optimismo, resiliencia y significancia. Pero estos valores implican, ineludiblemente, la contracara de la convicción de que no existe el “derecho” a ser rescatados de las malas decisiones que cotidianamente los individuos tomamos. Y es esa cara de la “moneda liberal” la que no se le escucha a Javier Milei.

    Sin este componente en su oferta electoral, los seguidores de Milei encuadran perfectamente en el fanatismo. Los planetas se alinearon para que en mis típicos hallazgos “por casualidad” me encontrara con la obra de Mdme. Germaine de Staël, a quien conocí por intermedio del profesor de la University of Illinois at Champaign-Urbana, Aurelian Craiutu, y su artículo  que condensa magistralmente dos de las obras de Mdme. Staël más importantes: Réflexions sur la paix intérieure (1795) y De l’Influence des passions sur le bonheur des individus et des nations (1796)

    Germaine de Staël fue una pensadora francesa contemporánea de la Revolución Francesa de 1789, cuya preocupación -por la observación de los hechos revolucionarios- se focalizó en la existencia de extremistas y fanáticos, de lado y lado, así como en su defensa de la moderación política.

    Para Mdme. de Staël, los fanatismos surgen de estados de convulsión social, en los que la situación facilita el apasionamiento y los desbordes que conducen a las posiciones extremas. En el Siglo XVIII adelantó lo que considero son  los condicionantes de cualquier populismo, en la medida en la que, para esa doctrina, la adhesión a un partido demanda una obediencia ciega al líder, con independencia del contenido propuesto por ese liderazgo:

    Then the spirit of party takes full control and «seizes upon the mind like a kind of dictatorship,» which silences every other authority, including reason and sentiment.[9]. A dominating idea absorbs all others and is proclaimed supreme. This leads to a new form of slavery that commands to those under its yoke both the goals and the means that they ought to choose. Once the means and ends are determined, they become an article of faith, a dogma, not subject to discussion any longer.

    Este fanatismo puede llevar a justificar la violencia, de ser necesario, en la medida en la que la convicción sostenida implica ineludiblemente un utilitarismo basado en el Maniqueísmo del “nosotros” y “ustedes”. La existencia de un “enemigo” también se traduce en términos modernos a uno de los pilares del populismo, con absoluta independencia de que se trate de un populismo de izquierdas o de derechas [*l].

    La intransigencia que se percibe en Milei implica un agravamiento de la situación que podría presentarse en el futuro. Dice Mdme. de Staël que los fanatismos contienen, en sí mismos, un purismo que no distingue entre lo conveniente y lo inconveniente para la misma fuerza política (sin entrar a discutir sobre lo conveniente o inconveniente para la nación en su conjunto). Esto significa que cualquier legítima e imperativa negociación, en un marco democrático, implicaría transigir, una cesión, un abandono de la posición fundamental y una “traición” a la ideología abrazada con fundamentalismo. El utilitarismo, en este caso, se desdibuja por completo, y el sacrificio de una parte del ideario es intolerable, aunque ese sacrificio resulte en un beneficio mayor (tanto para el propio partido como, eventualmente, para la sociedad en general).

    Considero que esto último agrava la situación de La Libertad Avanza, en la medida que el contenido liberal de su propuesta, es completamente contrario a -precisamente- cualquier fanatismo, idolatría o fundamentalismo. Los liberales estamos convencidos de NO entronizar, ninguna idea (ni siquiera las propias), y menos aún a un  individuo.

    Esta intransigencia viene siendo una marca de nacimiento para lo que ya me animo a designar como “Mileismo”. Entonces, ¿cuáles serían las reacciones de los fanáticos seguidores cuando, Javier Milei se vea en la obligación de ejercer de político, de ejercer de “casta”, y, en el mejor de los casos, tener que negociar con sindicatos, piqueteros, gobernadores, intendentes, peronistas, kirchneristas…? ¿Y cómo nos afectaría a quienes no estamos ni de un lado ni del otro de la contienda? ¿Podríamos resultar casualties of war de esta batalla entre dos fanatismos de signo contrario? Salvo que esa negociación sea parte del intercambio político de Milei con Massa, o de Massa con Milei, mejor dicho; y el fanatismo de sus seguidores la haga encuadrar en la justificación del líder. Ojalá!… llegado el caso.

    On this view, truth is always on one side, error on the other; those who defend the same cause are labeled good, the others evil.The practical implications of this intolerant forma mentis are significant. We have no duties toward those who think differently from us other than to try to convince and re-educate them. The road to the most abominable crimes is thus wide open”

    Como alternativa de solución a los fanatismos, Mdme. de Staël sugiere el entusiasmo. Para ella,  «Enthusiasm is tolerant, not through indifference, but because it makes us feel the interest and the beauty of all things,» she writes. «Enthusiasm finds, in the musing of the heart, and in depth of thought, what fanaticism and passion comprise in a single idea or a single object.»

    Más allá de los desafíos que esta propuesta genera (como por ejemplo, cómo evitar que el entusiasmo se convierta en fanatismo), la respuesta estaría dada en la moderación, el equilibrio, la introspección, el desapasionado razonamiento y el pensamiento crítico. Para quienes nos consideramos liberales, sería un simple ejercicio de (i) nuestra libertad individual, y (ii) de la disciplina y la congruencia epistemológica, que nos impone la obligación de pensar, observar y arribar a conclusiones, con honestidad intelectual, y sin miedo a las consecuencias de hacer públicas esas conclusiones.

    Por ahora, así funciono. Pero ya hay algunos amigos sugiriendo que no me exprese tanto… a ver si todavía caigo en las garras del @GordoChoto, o del @GordoDerechoso.liberalismo

  • ¿Los límites del poder gubernamental?

    «En Panamá, históricamente hemos gravitado hacia el poder político gubernamental desde la época colonial.»

    Si buscas seguridad en tu casa por medio de un pitbull, debes asegurarte que el mismo sea de raza pura y cuando vas a escogerlo en dónde fue criado debes ir acompañado por un experto en perros que te ayude a escoger el mejor ejemplar. Luego, en casa, debes asegurarte de que el perro sea sociable. Mi hija y su marido tienen un pitbull que poco le falta para hablar y he notado en él que sabe muy bien distinguir entre personas de buenas intenciones y de las nada buenas.

    Pero, si vamos a tomar tantos cuidados con un perro de gran potencial de ataque ¿acaso no debíamos tener mucho más cuidado cuando se trata de montar gobiernos, dado que los gobiernos son los perros más rabiosos y dañinos de este mundo cuando no son bien paridos y limitados o encadenados?.

    Lo que señalé anteriormente es tan así que lo que caracterizó al extraordinario experimento de la Constitución de los EE.UU. fue su propósito explícito que fue el de ¡limitar el poder del gobierno! En otras palabras, no dejar suelta en la calle a semejante monstruo. El inmenso reto está en cómo lograr eso; ya que la tendencia humana gira en torno a la búsqueda del poder.

    El gran problema que tenemos los panameños es que a través de nuestra historia hemos gravitado hacia y en torno al desmedido poder político gubernamental desde que fuimos una finca del rey de España. De hecho, nos separamos de España precisamente en búsqueda de nuestra libertad; la gran pregunta es: ¿logramos tal cosa?

    Para responder la pregunta que hago al cierre del párrafo anterior no hay más que hacer una introspección a la realidad del poder desbocado o corrupto de los gobiernos de nuestro estado. Y advertir que la carcoma está inscripta en la misma ley constitucional y de allí se esparce a todo el aparato gubernamental; si es que a ello podemos llamar “gobierno”.

    Y si logramos entender lo que señalo anteriormente, el reto que queda latente comienza con conocer y distinguir entre lo que es propio de una buena gobernanza y lo que es propio del mismo Demonio. Dicho de otra manera sería: advertir si hemos logrado que los zorros se mantengan en la selva y no que les hayamos dado las llaves de nuestros gallineros.

    Y, cuando hablo de “los zorros”, me refiero, en analogía, a ese segmento de la humanidad que por la naturaleza de la vida viven inclinados al malandar; a vivir a costillas de sus prójimos.

    En mi caso, estoy convencido de que hemos dado a los zorros el control completo de los gallineros de nuestra patria. ¿Acaso somos tan ciegos que cuando los vemos pasar no notamos que llevan los hocicos llenos de plumas y sus fauces embarradas de sangre?

    El otro enfoque de tan triste situación, de haber cedido a los zorros el control del país, está en entender lo que corresponde al buen gobernar y lo que es típico del gobierno de zorros. Y, por los vientos que soplan, no es cosa fácil advertir lo que corresponde al gobierno y lo que no. Bueno, no es que sea en sí tan difícil entender para qué es el gobierno; sino que luego de cientos de años de mal-gobierno el malandar se ha vuelto lo “normal”, como si ese normal fuese cosa buena.

    Así las cosas, sólo nos quedan dos caminos: 1) enderezar el rumbo antes de chocar contra los escollos de la realidad y; 2) la del Titanic.

  • El progresismo regresivo

    El progresismo regresivo

    El mal nombrado movimiento progresivo, progresismo o “progre” surge a partir de personas que se rebelan contra la misma naturaleza creativa o Divina; naturaleza que, ante todo, respeta la libertad o albedrío humano propio de la auténtica subsidiaridad. Pero allí yace el problema, en que pocos entienden lo que es la “auténtica subsidiaridad”.

    Subsidiario es enseñar a pescar y no a regalar pescado; o un tanto más profundo: es no hacer por una persona de jerarquía inferior lo que esta puede y debe hacer por cuenta propia so pena de ser anulada. También: deja que sean tus hijos quienes monten la bici.

    En contraposición, el progresismo es la fatal y pérfida tendencia humana de controlar al prójimo como quien arrea un hato de ganado; lo cual vimos con vivida realidad y horror en las encerronas y las máscaras del COVID. ¡Lo peor!, fue dejamos arrear o que disfruten ser arreados y alimentados con paja. Imagínense que ni el propio Creador optó por negarnos el derecho de albedrío.

    “Albedrío” viene del latín arbitrium, arbitrio o voluntad y autonomía o, ser árbitro de lo que es propio o propiedad nuestra. Es arrogancia fatal creer que unos tengan la capacidad o derecho de dictar a otros aquello que es propio del otro. Es el mal de nuestros politiqueros corruptos que no gobiernan sino dictan a partir de leyes prostituidas; ya sea porque creen que ellos saben mejor o peor, por razones de pillaje.

    Es vital ver y entender que la riqueza y prosperidad humana está dispersa en cada ser humano que actúa en real libertad, sin vejar a otros. Hablo de: de la libertad de pensamiento y palabra, de la división del trabajo; del derecho al libre emprendimiento; del derecho de propiedad del fruto de nuestro trabajo; y del gobierno justo y limitado.

    Los progres o el progresismo manipulan nuestros sentidos de muchas maneras; particularmente de los menos preparados, a los que les inculcan que el capitalismo es un fracaso, lo mismo que el laissez faire que es el dejar hacer. Una vez que la persona se traga ese cuento, viene la intervención fatal. Es el Chapulín Estado que viene al rescate de los ignorantes e incautos. Peor cuando vemos que los gobiernos crean MEDUCAs diseñados para domesticar a la población.

    Tal vez una de las características más mórbidas del intervencionismo se ha visto a través del eugenismo, ese que promueve la reproducción entre los “más aptos” y la desalienta entre los “no aptos”. Lo vimos con claridad en la Alemania nazi y en Panamá también nos visitó y… quien no lo sepa que investigue.

    En Panamá como en los EE.UU. y tantos otros lares, se ha dado el fenómeno de una coyunda infernal entre lo que Javier Milei llama “empresaurios” que están años de luz de los empresarios. El empresaurio hace alianza con los politicastros gubernamentales en la creación de normativas que les dan ventajas sobre sus competidores.

    Un ejemplo patético, entre tantos que se dan hoy día en los EE.UU., es el de una normativa cada vez más compleja que deja por fuera al pequeño productor, favoreciendo al grandote que es amigote del legislador malhechor. O, tal vez el caso de la Minera con los politicastros del patio.

    Lo que poco vemos es que la calidad y seguridad está mejor servida a través de una variedad de medios y no sólo los centralizados en la casa de los zorros.

    En fin, nada es más productivo que la libre competencia en la cual todos actúan en la búsqueda de lo suyo que resulta ser lo de todos.