Categoría: Opinión

  • Putin, un triste payaso: Una reflexión profunda sobre el asesinato de Alexei Navalni desde la perspectiva de Guy Sorman

    El brutal asesinato de Alexei Navalni, uno de los más prominentes líderes de la oposición en Rusia, ha dejado al descubierto las entrañas del régimen de Vladímir Putin y plantea interrogantes profundamente inquietantes sobre el futuro de la democracia en el país. En un artículo reciente para ABC, el renombrado intelectual Guy Sorman desglosa la compleja naturaleza del régimen ruso actual y ofrece un análisis penetrante sobre el impacto de este trágico suceso.

    Sorman comienza su reflexión señalando las diferencias entre el despotismo actual en Rusia y el totalitarismo implacable de la era de Stalin. Mientras que en el pasado los disidentes como Navalni eran silenciados de inmediato, en la Rusia contemporánea persiste un despotismo que permite, aunque sea de manera limitada, la expresión del descontento popular. Esta distinción es crucial para comprender la táctica de Putin, quien busca legitimidad internacional mientras reprime a la oposición interna.

    El autor destaca la paradoja de que Putin busque presentarse como un líder respetable en la escena mundial, a pesar de su desprecio por los principios democráticos fundamentales. Organiza elecciones simuladas y mantiene una fachada de Estado de derecho, todo mientras ejerce un control férreo sobre la sociedad y la política. Esta estrategia, según Sorman, revela la profunda inseguridad de Putin y su desesperado anhelo de reconocimiento y legitimidad.

    La figura de Navalni representa una amenaza existencial para Putin, no solo por su defensa de la democracia, sino también por su habilidad para utilizar el humor y la ironía como armas políticas. A través de sus ingeniosas ocurrencias, Alexei Navalni logró desafiar el poder del régimen y movilizar a la población en su contra. «El arma suprema de Navalni era el humor. Recordarán que, después de haber sido víctima de un intento de envenenamiento impregnando sus calzoncillos con una sustancia que debería haberle matado, Navalni, en lugar de indignarse, llamó a Putin «dictador de la ropa interior». Cuando los dictadores están tan inseguros respecto a su poder como Putin, no soportan el humor. Que se rían de él, que descubran que el rey está desnudo, es la peor afrenta que se le puede hacer a Putin. Su odio personal hacia Navalni tiene menos que ver con la defensa que este hacía de la democracia que con sus ocurrencias, que hacían reír a toda Rusia.» dice Guy Sorman. La muerte de Alexei, por lo tanto, no solo representa la pérdida de un líder político, sino también la muerte de un símbolo de la resistencia y la valentía frente a la opresión.

    Sorman concluye su reflexión destacando el legado duradero de Navalni y la importancia de su sacrificio en la lucha por la democracia en Rusia. Su decisión de regresar al país a pesar del peligro y su disposición a dar la vida por sus convicciones lo convierten en un mártir moderno y un símbolo de esperanza para todos aquellos que continúan luchando por un futuro más justo y libre.

    En última instancia, el asesinato de Alexei Navalni es un recordatorio sombrío de los peligros del despotismo y la represión política en el mundo contemporáneo. Su legado perdurará como un faro de esperanza y un llamado a la acción para todos aquellos comprometidos con la causa de la libertad y la justicia. Putin, por su parte, seguirá siendo recordado como un triste payaso cuya tiranía y crueldad solo han servido para fortalecer la determinación de aquellos que se oponen a él.

  • ¿Educación política o de mercado?

    Los mismos sistemas educativos pedagógicos han sido alterados para favorecer ciertas ideologías, una educación política, la cual ha causado graves perjuicios en la capacidad de los estudiantes.

    En los EE.UU. existe un despertar por parte de las familias respecto al fenómeno en el cual una minoría ciudadana está implementando una política en las escuelas gubernamentales que excluyen a los padres de familia en ciertas decisiones y actuaciones de sus hijos; tales como el que estos declaren cambiar su sexo, entrar en los baños y vestidores del sexo opuesto y tal.

    Pero el asunto va mucho más allá, ya que en muchos casos los educadores en las escuelas del gobierno están siendo seleccionados y contratados no en virtud de su capacidad docente sino en base a su inclinación ideológica; a la vez que los mismos sistemas educativos pedagógicos han sido alterados para favorecer ciertas ideologías, una educación política la cual ha causado graves perjuicios en la capacidad de los estudiantes.

    Frente a todo ello, muchos padres de familia han comenzado a tomar medidas entre las cuales destaca la alternativa del derecho a escoger dónde y cómo se educan sus hijos; que en el caso de los EE.UU. se conoce como “school choice” o ‘elección de escuela’ y programas educativos.

    Los vales académicos (vouchers) y cuentas de ahorro educativas son algunas de las alternativas que asoman dirigidas a lo que en su momento (1830) el político Horace Mann, político mal visto como “el padre de la educación estadounidense” propuso el derecho a una educación gratuita. Triste que 180 años más tarde aún la inmensa mayoría en los EE.UU., en Panamá y el resto del mundo no entiende que lo “gratuito” es espejismo y engaño.

    El problema con lo gratuito es que con ello típicamente se pierde el derecho a elegir. La virtud del libre mercado de bienes y servicios, incluyendo la educación de nuestros hijos, es que se trata de un servicio que en buena medida fue secuestrado por la clase política y usada como instrumento de adoctrinamiento de control y empobrecimiento. El mercado nos abre el camino a la diversidad, que es dónde vive la riqueza.

    Pero debemos ser cautos ya que aún los sistemas de vales pueden ser secuestrados por una perversión centralista; lo cual nos llama a buscar un sistema de apoyo económico que no pueda ser manipulado por bastardos intereses politiqueros o de torcidas ideologías socialistas.

    Si damos a las familias panameñas vales educativos que les permita elegir la escuela de sus hijos, ya sean estas las del MEDUCA o las privadas, estas últimas inicialmente no se darían a basto para absorber la demanda dado que, según lo que difícilmente he podido averiguar, existen unas 3,275 escuelas MEDUCA y entre 720 y 1,822 privadas; según la Estrella de Panamá que en noviembre del 2020 informa que hay 720 escuelas privadas, las cuales, supongo, serán “formales” ya que las informales no las contabilizan o acepta el MEDUCA; pero según un estudio que hizo nuestra empresa Goethals Consulting en el 2016, serían más de 1,500. https://www.laestrella.com.pa/panama/nacional/colegios-particulares-rechazan-categoricamente-propuesta-economica-mef-meduca-GOLE435113

    Con el tiempo se darían varios fenómenos típicos de un sistema de libre mercado: 1) desataría el negocio de abrir escuelas privadas; 2) las escuelas MEDUCA perderían clientela y muchas cerrarían; 3) las nuevas escuelas serían ubicadas más cerca de los clientes, tal como ocurre con los negocios asiáticos, lo cual ayudaría mucho aliviar la congestión vial y el costo del transporte; ni hablar que reduciría los costos educativos y tal vez cerrar el MEDUCA que representa una buena tajada del malgasto gubernamental. Nada malo ¿no les parece?

    Una realidad poco conocida es que no existe un estándar educativo objetivo, igual que tampoco lo existe entre cardiólogos o ginecólogos. Es ingenuo de más creer que el gobierno nos va a proveer la métrica de excelencia. Además, si no procuramos un sistema en el cual la población sea quien busca y logra la calidad no vamos a progresar.

    En síntesis, los mercados libres tienden hacia mayor calidad y precios que sólo pueden ser exigidos por el cliente.

    Se adjunta en versión descargable, el impactante estudio sobre el rol privado en la educación: Estudio realizado por Goethals Consulting, en Panamá, 2014/2016. [download id=»19697″]

  • La Máquina de Adoctrinamiento MEDUCA

    El MEDUCA es la máquina de adoctrinamiento a favor del centralismo empobrecedor que nos carcome.

    Se equivocan quienes creen que la educación en el hogar produce un rezago social. La realidad va por otro sendero poco trillado; y es que el rezago social más bien se produce en las mazmorras de pervertidas escuelas gubernamentales. Si a estas alturas a muchos ciudadanos aún no les queda claro el grado de putrefacción social y política de lo que mal llamamos “el gobierno”, entonces estamos todos condenados al desastre.

    Lo que debe preocupar a los padres de familia respecto a la supuesta educación del MEDUCA, o como suelo apodarle, el NODUCA, tiene que ver con influencias negativas que convergen en esos centros que no emanan de una libre convergencia social sino de una convergencia de bastardos intereses politiqueros; tal como son los intereses de los gremios magisteriales sindicados.

    Dicho lo anterior, es obvio que el mundo está lleno de información adulterada y torcida con malos intereses, y que, frente a tal realidad, debemos poner atención y acción rectificadora. Pero también debía quedar claro que quienes más adulteran la verdad son las agencias gubernamentales de gobiernos que hace mucho tiempo dejaron de servir a las poblaciones que representan. Entrar aquí a dilucidar esta realidad no tiene sentido y sólo resta señalar que se han constituido en conglomerados de pillaje.

    El MEDUCA es un instrumento ideal para adoctrinar a favor del centralismo empobrecedor que nos carcome y el problema está en tantos que no lo ven o peor, que no lo quieren ver o que llega al extremo de favorecer el confisca, parte y reparte para luego quedarse con la mejor parte.

    Algo que a muchos también se escapa a las comunidades es que la verdadera y mayor riqueza humana se encuentra dispersa entre toda la población. Hablo de la riqueza que hay en la diversidad y no en aquella “igualdad” empobrecedora de los sistemas centralistas que promueven igualdad en la pobreza. Esa triste igualdad de pobreza es fácil repartirla con el MEDUCA, pero no en las escuelas privadas, las cuales reparten diversidad dado que no pueden ser secuestradas por los gobiernos profundos.

    ¿Se la ha ocurrido al lector que los ‘impuestos’ fácilmente se convierten en robo cuando son exagerados y mal usados? Y, ¿acaso eso no es lo que ocurre con el NODUCA?; institución estatal que enseña que el gobierno es buen instrumento para educar.

    Precisamente ayer leía que en Francia, durante la Segunda Guerra, se usó el sistema ferroviario para transportar judíos a los hornos de Auschwitz; cosa que aún no enseñan en las clases de historia de las escuelas gubernamentales. Y curioso que aún hoy día haya tantos que continúan justificando el asesinato de judíos. A propósito, ¿sabes que la religión cristiana proviene del judaísmo? En fin, la mar de desinformación que ha sido diseminada a través de las escuelas centrales es inmensa.

    Las únicas diversidades que promulgan tantas escuelas gubernamentales son las de género o de melanina, pero jamás la diversidad de pensamiento. El elemento vital en todo esto es la descentralización, esa que aborrecen los centralistas que favorecen el sistema de gobierno acaparador del poder a punto que “…ya los pasajeros de la embarcación estatal existen para satisfacer al barco”, como bien lo dijo Lord Acton: el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

    ¿Ha visto usted que en MEDUCA enseñen y promuevan el mercado, la privatización, el emprendimiento y tal? Al respecto, no me canso de repetir que si no queremos privatización ¿entonces, qué queremos? Más allá del mercado sólo quedan las empresas estatales como MEDUCA, IDAAN, ATTT, MiBus, Patacón, MOP, Bingos, etc. ¿Es eso lo que queremos?

    Se adjunta en versión descargable, el impactante estudio sobre el rol privado en la educación: Estudio realizado por Goethals Consulting, en Panamá, 2014/2016. [download id=»19697″]

  • Derechos Humanos Curvos

    Un buen ejemplo de la Bable, de lo difícil que es comunicarnos cuando usamos mal las palabras o, simplemente, no las entendemos, lo podemos encontrar en la frase “derechos humanos”; particularmente cuando conjugamos esa frase con la otra frase del “bien público”. Y es que día a día muchos van añadiendo más cosas que suponen ser derechos humanos; tal como derecho al seguro social, a las vacaciones, a un salario mínimo, a descuentos para viejos en restaurantes y tal, educación, agua y ¿por qué no? derecho a saltar y brincar en carnaval.

    El elemento clave de dónde emana el verdadero “derecho”, en contraste con lo que no es derecho; vale decir, lo que es curvo, lo encontramos en el vocablo “propio” o “propiedad”. Originalmente el término propio se refería a lo virtuoso; en otras palabras, a lo que destacaba por ser adecuado o porque cabía, encajaba y era compatible y moral. A ello también se le asocia el término “privado” o “privativo”, dando a entender que le queda vedado a los demás; tal como nuestro derecho a la vida es privado y nadie tiene derecho a arrebatarnos la vida.

    Así, el derecho fundamental existe sobre nuestro propio cuerpo y la vida que en él hay; y de dónde emanan los demás derechos fundamentales del pensamiento, palabra, tránsito, y el derecho a apropiarnos de las cosas del mundo que no pertenecen a otros; salvo dicho intercambio sea en conceso. El meollo de esto es que jamás debemos confundirlo con los derechos públicos. Los derechos humanos son derechos de propiedad y no más; más allá el asunto se vuelve nebuloso y se presta para el pillaje.

    El tema que entra en juego y atenta contra los derechos de propiedad, tal como en países comunistas en dónde tu cuerpo no es tuyo, es la tramoya redistributiva de algunas instituciones que aducen estar a favor de los derechos humanos. Por ejemplo, quienes hablan de “derecho de género” jamás demuestran que tal cosa sea real se puede llevar a la práctica; lo cual nos mete en la arena del costo-beneficio. Si creamos 10 nuevos géneros, ¿podremos crear 10 nuevos servicios higiénicos en cada establecimiento abierto al público?

    El elemento clave de los verdaderos derechos humanos, que son derechos de propiedad o derechos propios, es que son realmente universales y reales para todos. Más aún, estos derechos son los únicos que garantizan la supervivencia de la especie humana y de las demás que nos acompañan en esta nave sideral que llamamos “tierra”. Son derechos que no varían de acuerdo a intereses políticos y mucho menos si son politiqueros.

    Y algo más, los verdaderos y auténticos derechos de propiedad van por encima de los derechos democráticos; es decir, que no dan lugar a la tiranía de las mayorías, en cuanto a que la mayoría no puede enviar al exterminio a unos, tal como ocurrió en la era de Hitler o durante la revolución rusa. Así, veremos que resultan absurdos la mayoría de los subsidios y artimañas politiqueras que suponen ayudar a los necesitados cuando en realidad terminan haciendo lo contrario. Si lo dudan, no hay más que ver en Panamá lo que ya asoma con Mibus, el Metro, la CSS, Patacón, y mejor lo dejo allí para no causar pánico.

  • El Poder de las «Armas Químicas»: Una Reflexión sobre el Miedo, la Vergüenza y la Intimidación

    En un mundo donde las interacciones humanas a menudo están marcadas por complejas dinámicas emocionales, el reconocido autor Paul Rosenberg nos invita a reflexionar sobre el impacto de lo que él describe como «armas químicas»: el miedo, la vergüenza y la intimidación.

    Rosenberg nos presenta un escenario vívido: nos pide imaginar una situación en la que, accidentalmente, provocamos la ira de un individuo enfurecido en un bar. La tensión en el ambiente es palpable; nuestro corazón late con fuerza, nuestras rodillas tiemblan. Este escenario, nos dice, es mucho más que una simple confrontación: es el resultado de la liberación de sustancias químicas en nuestro cuerpo, desencadenadas por la respuesta al estrés y el miedo.

    El autor nos lleva más allá de la anécdota inicial para explorar las implicaciones más profundas de este fenómeno. Nos habla de estudios científicos que demuestran cómo estas «armas químicas» pueden tener efectos perjudiciales para nuestra salud física y mental, desde un sistema inmunológico debilitado hasta una fertilidad reducida.

    Rosenberg nos presenta casos emblemáticos, como los experimentos de Solomon Asch y Stanley Milgram, que ilustran cómo el miedo, la vergüenza y la intimidación pueden influir en nuestras decisiones y acciones, incluso hasta extremos alarmantes.

    Pero no todo está perdido. El autor nos recuerda que, aunque estamos condicionados por nuestra biología para responder a estas amenazas emocionales, también somos capaces de entrenarnos para resistir sus efectos. Nos anima a no ceder ante la culpa impuesta por otros, a no permitir que las «armas químicas» nos controlen.

    Rosenberg critica también el uso político de estas emociones, señalando cómo ciertas estructuras de poder se benefician de perpetuar un ciclo de culpa y vergüenza en la sociedad. Sin embargo, nos ofrece una visión esperanzadora: podemos desafiar estas tácticas, podemos aprender a manejar nuestras respuestas emocionales y rechazar la manipulación.

    En última instancia, el mensaje de Rosenberg es uno de empoderamiento. Nos insta a ser conscientes de las fuerzas que influyen en nuestras emociones, a cuestionar las narrativas que buscan explotar nuestro miedo y nuestra vergüenza. Nos llama a ser dueños de nuestras respuestas emocionales y a no permitir que las «armas químicas» nos dominen.

    En un mundo donde el miedo y la intimidación a menudo se utilizan como herramientas de control, las palabras de Rosenberg resuenan como un recordatorio de la capacidad humana para resistir y superar. Nos invita a ser agentes activos de nuestro propio destino emocional, liberándonos del yugo de las emociones tóxicas impuestas desde afuera.

  • Cómo nos empobrece el estado según Guy Sorman

    El artículo de Guy Sorman, «Así nos empobrece el Estado», publicado en ABC, ofrece una crítica incisiva sobre el estancamiento económico en Europa y Estados Unidos, respaldada por datos concretos y comparaciones entre regiones. Sorman comienza citando a Winston Churchill, quien afirmaba que las estadísticas eran una forma elaborada de mentir, insinuando así la manipulación de datos por parte de los gobiernos para respaldar sus decisiones. Destaca la importancia de utilizar series temporales consistentes para realizar comparaciones significativas a lo largo del tiempo.

    El autor hace referencia al ‘Economics Observatory’, que ha publicado un cuadro comparativo de la renta per cápita en los últimos diez años, contrastando específicamente Europa y Estados Unidos. Señala que, mientras la renta per cápita en Europa Occidental ha experimentado un crecimiento prácticamente nulo del 1% anual, países como España y Portugal se benefician ligeramente del turismo, mientras que Europa del Este, particularmente Polonia, ha experimentado un crecimiento per cápita del 4% anual. Por otro lado, Estados Unidos ha mantenido un crecimiento promedio del 2.4% anual, reflejando su liderazgo en innovación y libertad empresarial.

    Sorman plantea interrogantes sobre las razones detrás de este desfase económico entre Europa y Estados Unidos. Atribuye parte de esta disparidad a la preferencia europea por la solidaridad colectiva sobre el éxito individual, lo que se refleja en las políticas de «redistribución de la riqueza». Además, destaca la influencia de la agenda ambiental en el estancamiento económico europeo, señalando que el costo de las políticas ambientales recae en los ingresos personales de los ciudadanos.

    El autor propone reflexionar sobre la eficacia y gestión de estas políticas de redistribución y medio ambiente, y cuestiona si se están tomando en consideración adecuadamente las opiniones y preocupaciones de los ciudadanos. Critica la imposición de estas políticas por parte de élites y tecnocracias, sin un examen crítico de su eficacia económica y social.

    Además, destaca la creciente resistencia contra estas políticas, evidenciada por movimientos antiinmigración y protestas agrícolas en Europa. Sorman concluye instando a una mayor participación ciudadana en la formulación de políticas y a un nuevo equilibrio entre la supuesta salvación del planeta y la exigencia de remuneración por el esfuerzo en el trabajo.

    El análisis de Sorman ofrece una visión crítica y provocadora sobre el papel del Estado en la economía y la sociedad, destacando la importancia de considerar las implicaciones económicas y sociales de las políticas gubernamentales intervencionistas. Su análisis exhaustivo proporciona una base sólida para el debate sobre el futuro de la economía y el bienestar social en Europa y Estados Unidos. Con una reflexión más amplia sobre las implicaciones de las políticas estatales, se puede fomentar un diálogo más informado y una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones políticas, puede evitar lo que empobrece el estado, a las personas y sus negocios . Es fundamental que los gobiernos escuchen las preocupaciones y necesidades de sus ciudadanos y busquen un equilibrio entre la solidaridad social que pretenden implementar y el dejar fluir al emprendimiento y la innovación. En definitiva, el texto de Sorman invita a una reflexión profunda sobre el rol del Estado en la sociedad contemporánea.

  • Informalidad, la otra cara de la moneda

    El periodista de La Prensa Rekha Chandiramani saca un interesante artículo intitulado “Informalidad ¿cómo vencerla?, y, como toda moneda tiene dos caras, a ver qué les parece el dorso de la que bien nos trae Chandiramani😊, quien basa su escrito en un análisis del Centro Nacional de Competitividad (CNC).

    La primera pregunta que se me vino a mente cuando leí el interesante artículo de Chandiramani fue: ¿Es mala la informalidad?
    No es malo querer proteger al trabajador; lo malo está en el pugilato entre los adulterados intereses de la politiquería y los auténticos intereses y necesidades de los trabajadores y… los emprendedores; pues no debemos ignorar que no todos los “informales” son “trabajadores”, en el sentido callejero del término. En fin ¿cómo hemos de llamar al trabajador que labora por cuenta propia?

    ¿De verás que nuestras autoridades gubernamentales laborales no entienden que el intervencionismo central tiene consecuencias no previstas y muy indeseables?, tales como: 1) Aumentar el salario mínimo vía la ley crea desempleo entre los trabajadores marginales; 2) que las políticas de protección feminista inducen a las empresas a contratar menos mujeres; 3) que las leyes de protección laboral son el motor de la AI y la robotización; etc.?

    Otro elemento que es vital en todo emprendimiento en todos los sectores, sean empresariales o los llamados “laborales”, es la capacidad de ajuste o flexibilidad para enfrentar los cambios que pocos prevén y no son fáciles de ajustarse a ellos. La experiencia que hoy tantos desconocen y los viejos olvidan fue que durante la Gran Depresión las normas de protección laboral fueron las culpables de aumentar y prolongarla.

    En los EE.UU. y ahora en Latinoamérica hemos ido creando la Bable de llamar “liberalismo” al antiliberalismo, neoliberalismo o socialismo. Tales fueron las llamadas privatizaciones que al tomar monopolios gubernamentales y transformarlos en monopolios medio privados; fórmula perfecta para crear billonarios. El caso de Venezuela ilustra en grande, cuando vemos un gobierno “democrático” en dónde no hay libertad.

    Típico son normas laborales y demás programas gubernamentales antipobreza que no pasan de ser el curandero estatal dando tratamiento a los desordenes que él mismo conjuró. La vida trae sus propios desórdenes y desafíos y, tristísimo es ver que nuestras “autoridades” en vez de tirar salvavidas lo que hacen es aventar anclas normativas.

    ¿Qué sería una persona con título de “autoridad gubernamental” sin un programa tipo conjuro que aduce eliminar o mitigar la pobreza? Luego de la Invasión, vimos al gobierno de Endara gastando millones para reconstruir los guetos destruidos pues ¿qué sería de los pobres políticos sin pobres clamando asistencia gubernamental? Guetos de los cuales es casi imposible fugarse.

    Fuimos dotados en Creación con la capacidad de resolver nuestros problemas dado que sentarse a esperar que tío político los resuelva es… mejor ni lo digo. Lo que sí digo es que tantos problemas, cada uno muy particular, no pueden ser resueltos desde el Palacio de las Garzas o, mejor dicho, el Palacio de los Gallotes Políticos.

    Las normativas típicamente están diseñadas para crear pobreza y dependencia; lo cual me consta luego de 14 años como funcionario y dos veces director de una institución gubernamental; ambas veces despedido por no permitir la robadera.

    ¿Cuándo aprenderemos que la economía nace, crece y vive entre la población y no entre los gallotes carroñeros políticos? ¿De dónde crees que nacen los mercados negros si no es de las normativas negras?; tal como la de salarios mínimos y control de precios.

    ¿Cómo es que hoy día sale más económico viajar en Uber que en los taxis amarillos? Pues, porque los Uber y tal no están tan regulados o controlados por la mafia del transitar. El “cupo” cuesta muy poco, pero la coima miles. ¿Qué son los conductores de taxi, trabajadores o empresarios? “Ni uno ni el otro sino todo lo contrario”.

    ¿Qué es la informalidad? Es no vivir en jaulas de zorros. ¿Somos tan ciegos que no vemos que mientras más pobre es la gente más necesitan la informalidad? Que para sobrevivir en la “formalidad” se requiere ser: Houdini, coimero o genio.

  • Intervencionismo empobrecedor

    Hay un genial dicho que reza: “si no está roto no lo repares.” Desgraciadamente pocos parecen entenderlo o peor, pocos lo quieren entender; tal como los pervertidos políticos que si no hacen ver que reparan las cosas, se mueren de hambre; tal como los zorros que no logran entrar al gallinero. El mal del intervencionismo en los asuntos propios del ciudadano es que toda acción económica conlleva efectos colaterales o consecuencias imprevistas e indeseables que afectan las estructuras productivas y el buen o mal aprovechamiento de los recursos; sean estos naturales o humanos.

    Y es que, desde el instante en que los zorros entran al gallinero, las gallinas se ponen nerviosas y dejan de poner huevos. Es impresionante ver la cantidad de inversiones que se han esfumado en Panamá debido a la actividad zorrera. Quienes jamás han montado empresas, particularmente las más aventuradas, poco o nada entienden de lo difícil y riesgosas que son; y mucho peor si además debes navegar entre enjambres de zorros coimeros y rateros.

    El otro malandar que es endémico en nuestro patio consiste en desestimar la importancia de la ‘creación de valor’, cualidad que se pierde cuando dejamos entrar en el gallinero a los zorros políticos; esos que alegan lo hacen para beneficiar al pueblo. Peor aún es la nefasta coyunda que se ha formado a través del tiempo entre los zorros y algunas pervertidas gallinas empresariales.

    Hoy día, en la ecuación interventora han aparecido otras argumentaciones estrambóticas que se valen de verdades a medias para justificar la intervención en la vida ajena. Hablo del: cambio climático, la contaminación, sea minera o de otra índole; que si la pesca mal llevada y así va el engaño. Engaño que se basa en no distinguir entre el buen y mal manejo los recursos, tal como ocurre con lo del cambio climático. ¡Por supuesto que hay cambio climático!, si el cambio es una constante universal; el asunto es cuanto de dicho cambio es de origen androgénico y qué podemos y conviene hacer al respecto.

    El otro valor que poco vemos es el de la riqueza humana que existe dispersa entre toda la comunidad y que sólo se expresa en un sistema de libre emprendimiento. Para ilustrar, tomemos el ejemplo del Título X de nuestra corrupta constitución, título que consagra la intervención de los zorros en el gallinero nacional: Artículo 284: “El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para los siguientes fines: 3. Coordinar los servicios y la producción…”

    O la intervención de los salarios mínimos que supuestamente subsidian a los que menos tienen; tanto en recursos económicos como de otra índole. ¡Falso!, por completo; sólo se trata del aullido engañoso de los zorros. Las normas de salario mínimo, que son control de precios, sólo benefician a los zorros del gallinero, al tiempo que causan grandes perjuicios a quienes suponen asistir. Que no seamos capaces de verlo es harina de otro costal.

    Las leyes deben beneficiar al sector productivo empresarial del cual depende el bienestar y mejoramiento de los trabajadores. Desgraciadamente, los malhechores gubernamentales han sido sumamente exitosos en el engaño; tal como en el “no a la privatización”. Si no quieren a las empresas privadas ¿qué quieren? ¿A los zorros?

    Los beneficios que pierde la comunidad por causa de la intervención no se ven dado que esos negocios y desarrollos tecnológicos jamás llegaron a realizarse. Conozco íntimamente una inversión que inicialmente hubiese sido de unos 30 millones, que no se hizo realidad gracias a la desconfianza de los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

  • Guy Sorman y su Análisis del Cambio Geopolítico: Un Nuevo Mapa Mundial en Gestación

    Guy Sorman, reconocido por sus agudas reflexiones geopolíticas, presenta un panorama en constante transformación, esculpido por la dinámica de las guerras, las coaliciones entre naciones y la diplomacia. En su análisis para ABC, Sorman destaca el surgimiento de un nuevo escenario geopolítico, una revelación que desafía la suposición de un fin de la historia tras el colapso de la Unión Soviética.

    El eje tradicional de confrontación entre Oriente y Occidente ha evolucionado hacia una nueva polaridad entre el Norte Global y el Sur Global, un cambio menos geográfico y más ideológico. Esta transición se consolidó durante el conflicto en Ucrania, donde potencias como Brasil, India y China mostraron reservas al condenar enérgicamente la expansión rusa, generando perplejidad en las democracias occidentales.

    Desde la perspectiva de Sorman, el Sur Global se perfila como una amalgama heterogénea, que abarca desde China hasta Brasil, donde se cuestiona el orden internacional forjado tras la Segunda Guerra Mundial. Esta visión lo considera como un legado colonial que perpetúa la hegemonía blanca y menosprecia las culturas locales.

    En este escenario, el Norte Global, históricamente alineado con Occidente y representado por Estados Unidos y la Unión Europea, defiende fervientemente los valores democráticos y la economía de mercado. Sorman enfatiza la importancia estratégica de la colaboración entre estas regiones para mantener la estabilidad económica, la diplomacia efectiva y la preservación de la paz mundial.

    A pesar de reconocer la necesidad de introspección en el Norte, comprendiendo las críticas del Sur Global respecto al legado colonial, Sorman defiende la efectividad y el progreso que los valores democráticos y la economía de mercado han brindado a las naciones que los han adoptado, comparándolos con aquellos que han optado por otras vías.

    La resistencia al orden internacional establecido, sostenida por las naciones del Sur Global, destaca un cambio significativo en el sistema geopolítico mundial. Esta confrontación ideológica redefine las alianzas y las narrativas históricas, desafiando la idea de una convergencia global hacia un modelo más democrático y liberal.

    En este contexto, Sorman insta a un análisis crítico en el Norte Global, una reflexión sobre las políticas y las percepciones que podrían haber perpetuado el legado colonial, pero también defiende la importancia de no abandonar los valores fundamentales que han demostrado su eficacia en la promoción del progreso y la estabilidad.

    Fuente: ABC | Autor: Guy Sorman

  • Discurso de Mart Laar, Premiado sobre la Libertad en Estonia

    En Mayo de 2006, el ex primer ministro de Estonia, Mart Laar, recibió un premio nombrado en honor al hombre que le hizo creer que su país podía lograr la libertad económica: El Premio Milton Friedman por el Avance de la Libertad.

    Mart Laar fue seleccionado en reconocimiento a su trabajo visionario para liberar a Estonia de los vestigios del comunismo y demostrar al mundo que un gobierno limitado y el libre comercio son las claves para la prosperidad. Durante su mandato como Primer Ministro, Mart Laar ayudó a su país a lograr un crecimiento económico récord mediante la instauración de un impuesto único y bajo (Flat Tax), la abolición de aranceles para fomentar el comercio internacional y la privatización del 90 por ciento de las industrias dirigidas por el gobierno. La dedicación de Mart Laar al progreso y la libertad económica permitió que el antiguo estado comunista se convierta en una de las economías más dinámicas del mundo, ubicándose entre los 10 países principales en el índice de Libertad Económica del Mundo de ese año.

    Mart Laar no es economista, pero entendió que su país necesitaría reformas drásticas para superar la crisis financiera post-soviética. Se basó en el libro de Milton Friedman, ‘Libre para elegir’. Las recomendaciones de Friedman sobre la privatización de las industrias gubernamentales, un impuesto único y bajo y la abolición de aranceles para fomentar el comercio internacional impresionaron a Mart Laar sobre cómo  se podía impulsar la economía de su país de una forma simple y práctica.

    Al recibir el premio, éste fue su discurso: «Queridos amigos, damas y caballeros, es un gran honor para mí aceptar el Premio Milton Friedman. Este premio no es solo para mí; también es un premio para todas las personas que hicieron posible el milagro estonio. Cuando quieres cambiar tu país, no puedes hacerlo solo, ni siquiera con la ayuda solo de tu gobierno. Solo las personas de un país pueden hacer posible un cambio real. La tarea del gobierno es empoderar a estas personas, confiar en ellas, darles la libertad para tomar sus decisiones y hacer que los milagros sucedan.

    Crecí en una sociedad donde no había libertad. En las sociedades libres, es difícil entender lo que realmente significa la libertad. Solo puedes entender lo que es la libertad cuando la has perdido. Y cuando vives en una sociedad donde la libertad no existe, solo entonces puedes saber cuán valiosa es.

    ‘Libre para elegir’ de Milton Friedman ya no es el único libro de economía que he leído, pero fue el primero que leí. Los libros marxistas sobre economía no cuentan realmente, porque todos están equivocados. Ronald Reagan una vez dijo, cuando le preguntaron la diferencia entre marxistas y antimarxistas, dijo que los marxistas son aquellos que han leído los libros de Karl Marx y los antimarxistas son aquellos que lo han entendido. Cuando has vivido en una sociedad comunista, no es difícil entender cuán equivocadas eran esas teorías.

    Estonia recibió muchos consejos de otras naciones sobre cómo trabajar el camino hacia la libertad. Muchos países occidentales, incluidos los Estados Unidos, nos dieron consejos que apoyaban un Estado grande, un gobierno grande, grandes gastos, impuestos altos e impuestos progresivos. Y en este contexto, debo decir que fue muy útil, una vez más, recordar la época soviética. Porque la primera vez que escuché el nombre de Milton Friedman fue en plena época soviética, cuando leía en los periódicos o en boletines de propaganda sobre un economista occidental muy malo y peligroso llamado Milton Friedman. En ese momento, no sabía nada sobre las ideas de Friedman, pero estaba bastante seguro de que si eran tan peligrosas para los comunistas, él debía ser un buen hombre.

    Todavía recuerdo cuando vi por primera vez una traducción al estonio del famoso libro de Friedman. Recuerdo mirar el título, ‘Libre para elegir’, y pensar que las palabras ‘libre’ y ‘elegir’ eran absolutamente inimaginables para los comunistas.

    Cuando leí el libro, las ideas me parecieron muy lógicas. En ese momento, realmente no sabía que no muchos países habían implementado esas ideas. Friedman enfatizó que las mejores formas de fomentar el progreso económico eran un impuesto único y bajo y abrir la economía para el libre comercio. Pero lo que más me impresionó en su escritura fue su confianza en la libertad y en las personas. Era muy claro que solo al quitarle poder al gobierno y empoderar a las personas, un país puede lograr algo realmente. Porque el gobierno no está creando milagros; las personas lo están haciendo. La única tarea del gobierno es darles la oportunidad de tener éxito.

    Pensar en economía en términos de logros humanos fue una idea que llevé conmigo durante el proceso de reforma en mi país. Por supuesto, cuando comencé a introducir reformas, me encontré con muchos expertos occidentales que decían que estaba absolutamente loco porque nadie había introducido ninguna de las ideas de Milton Friedman. Muchos de ellos me dijeron que Milton Friedman era un economista muy derechista y poco serio que no sabía nada sobre teorías económicas reales.

    Tuve algunas dudas cuando estos expertos económicos muy bien parecidos y muy bien educados desacreditaron a Friedman. Afortunadamente, entonces solo tenía 32 años, y a esa edad, no confías en los expertos mayores y más inteligentes que te dicen que lo que quieres no se puede lograr. Para mí, Milton Friedman parecía un hombre muy bueno, especialmente cuando recordaba cuánto lo odiaban los comunistas. Y encontré el coraje para presionar por lo que creía que llevaría a mi país hacia la libertad.

    Estas ideas han tenido un gran éxito. Realmente hemos empoderado a las personas en Estonia. Los hemos liberado para tomar decisiones que ayuden a avanzar al país. Los resultados son asombrosos. Cuando miras a Estonia ahora, es difícil recordar claramente cómo era en 1992. El gobierno no es responsable de ese cambio; lo son las personas. El papel del gobierno es darles a las personas la oportunidad al abrir la economía y al crear un sistema de impuestos que no castigue a las personas que trabajan más y ganan más dinero, sino que las anime a hacer algo con sus vidas. Una buena política gubernamental puede darles a las personas la oportunidad de crear algo, ser innovadoras, mirar hacia el futuro, soñar y hacer realidad esos sueños. Creo que de eso se trata la libertad.

    El último Premio Milton Friedman fue otorgado al brillante economista Hernando De Soto, quien argumentó de manera tan persuasiva en contra de la confiscación de propiedades defendida por Karl Marx en el Manifiesto Comunista. Estoy muy orgulloso de recibir este premio por argumentar en contra de otra tesis de Karl Marx, el impuesto progresivo sobre la renta. Un sistema de impuestos de este tipo va en contra de lo que significa realmente la libertad. Realmente apoyo y animo a todos a apoyar la idea de tener una revolución fiscal como la que tuvimos en Estonia, no solo en Europa Central y Oriental, donde creo que durante los próximos cinco años todos los países adoptarán el impuesto único sobre la renta, sino también llevar esto a otras partes de la civilización occidental. Si no lo hacemos, la libertad no tendrá éxito.

    La tributación progresiva fue central en la visión del mundo de Karl Marx. Lamento mucho ver que en el mundo occidental el pensamiento marxista sigue siendo tan popular. El comunismo no está muerto en Occidente. Cuando camino por las calles de Nueva York, veo camisetas con imágenes de Che Guevara, Mao Zedong y Lenin, los mayores asesinos del siglo XX. Realmente no lo entiendo. ¿Es este un país libre? ¿El comunismo realmente está muerto?

    Todavía hay países en el mundo donde el comunismo florece, y no estamos haciendo lo suficiente para hablar sobre lo que realmente significa el comunismo y lo que los comunistas a lo largo de la historia han hecho en nombre de su ideología. China, incluso con sus modestas reformas económicas, todavía es una dictadura donde la palabra ‘democracia’ está prohibida, y no hablamos lo suficiente sobre eso. Creo que una razón por la que seguimos viendo dictaduras populistas en América del Sur es que aún no hemos tomado una postura para declarar que el comunismo es tan malo como el nazismo o cualquiera de las otras ideologías verdaderamente malvadas del siglo XX. Hemos subestimado el poder de estas ideas malvadas.

    El presidente Ronald Reagan fue ampliamente criticado en todo el mundo occidental cuando llamó al comunismo un ‘imperio malvado’. Pero recuerdo mis propios sentimientos cuando lo escuché decir esas palabras; él fue el primer político que escuché que no tenía miedo de decir la verdad. Todos debemos ser lo suficientemente valientes para decir la verdad.

    Realmente felicito al Instituto Cato por el trabajo que están haciendo en todo el mundo para ofrecer la verdad sobre la libertad y sobre la libertad. Quiero ver que esta tarea tan difícil de difundir la libertad en todo el mundo progrese. Sin libertad, nuestras vidas están vacías y no tienen sentido. La libertad es lo que nos da las herramientas para lograr. La libertad es lo que eleva nuestros espíritus. Y en este contexto, solo puedo agradecer una vez más a Milton Friedman, al Instituto Cato y a todos ustedes que han apoyado esta idea en todo el mundo. Cuando todos avanzamos juntos en esta dirección, podemos hacer del mundo un lugar mejor.»

    Este artículo apareció originalmente en la edición de julio/agosto de 2006 del Informe de Política de Cato.