Categoría: Opinión

  • 5 escenarios para una salida en Venezuela.

    Originalmente escrito el 6 de Febrero de 2019, reponemos el mismo dado que la crisis en Venezuela nos regresa al mismo lugar.

    La crisis Venezolana, que se venía gestando desde el 2008 cuando cualquiera con dos dedos de frente sabía que el sistema chavista era económicamente insostenible si caían los precios del petróleo, ahora ha entrado en su etapa final. Maduro y su círculo interior están bajo una creciente presión para que dejen el poder. Y por ahora Maduro no está dando la menor intención de dejarlo. Pero esto no puede durar eternamente, y eventualmente la crisis va a terminar de alguna manera. Estas son cinco de las maneras como puede terminar la crisis venezolana.

    1.-Venezuela de terciopelo. En Checoeslovaquia, Hungría y en Polonia, el comunismo se vino abajo como un castillo de naipes, en Polonia tomó diez años, en Hungría diez meses, en Checoeslovaquia tomó diez semanas, y en Alemania Oriental diez días. Una vez los militares, y por esto entendemos los militares soviéticos, dijeron “no vamos a intervenir”, el mundo entero se vino abajo para los comunistas. La transición fue rápida y casi sin violencia. Ayudó el hecho de que el comunismo en estos países fue impuesto desde afuera por los tanques soviéticos al final de la Segunda Guerra Mundial y como se demostró en Hungría en 1956, en Checoeslovaquia en 1968 y en Polonia en 1981, solo la fuerza del terror y la amenaza de intervención militar soviética mantenían a los comunistas en el poder. Una vez los soviéticos les sacaron la tabla, el sistema se vino abajo totalmente. Mientras tanto, la burocracia y los militares locales fingían ser comunistas, sabiendo que todo era vivir en la mentira, mientras que la sociedad civil formaba redes de solidaridad (como el sindicato) con la ayuda de intelectuales y las iglesias. Estas “ciudades paralelas” donde la verdad reinaba virtualmente, permitieron una transición pacífica una vez la amenaza de la violencia soviética dejó de existir y en pocos años se barrió con los rasgos impuestos desde arriba de un Estado Comunista. Eso no va a pasar en Venezuela, el Chavismo tuvo raíces populares en la sociedad venezolana y nunca perdió una elección mientras Chávez estuvo vivo. El proyecto Chavista tiene suficiente apoyo como para tratar de sostenerse mediante la violencia aun teniendo una amenaza externa y hay suficientes chavistas creyentes en las fuerzas armadas y la burocracia estatal. Esto nos deja las siguientes salidas.

    2.-Venezuela como nueva Rumania. A diferencia de otros países de Europa Oriental, los comunistas ganaron las elecciones de 1946, derrocando a la monarquía y siguiendo la fórmula de la vía democrática al socialismo, una vez que ganaron democráticamente las elecciones y llegaron al poder, eliminaron a toda la oposición y establecieron la Republica Popular sin molestos partidos “burgueses”. Tras la muerte de los dos presidentes comunistas anteriores, Nicolau Ceceascu asume el poder en 1967. Gobierna de una manera estrambóticamente dictatorial aún para un líder comunista que incluía un extravagante culto a la personalidad y medidas salvajemente represivas que recordaban a la época estalinista soviética. Pero en 1989 la marea estaba cambiando. Uno tras otro los partidos comunistas de Europa Oriental caían. Y viendo que los iban a barrer tarde o temprano, los militares y los miembros del partido comunista Rumano decidieron que si eran ellos quienes desmontaban el comunismo y no la sociedad civil, podrían mantener cuotas de poder y privilegios en la sociedad futura. Así que ellos mismos se ingeniaron un golpe de estado contra la familia Ceceascu que culminó en el fusilamiento del dictador y su esposa. Este escenario se repitió en la Unión Soviética donde los jefes regionales de los partidos comunistas, la KGB y los militares se privatizaron bienes estatales a sí mismos y se convirtieron en la nueva oligarquía.  Este escenario es muy viable en Venezuela, con sectores de los militares bolivarianos, los empresarios boliburgueses y el chavismo decidiendo que para salvar el chavismo a largo plazo es mejor sacrificar a Maduro, a Diosdado Cabello y al resto de los llamados 7 del circulo interno de Maduro; no necesariamente matándolos como en Rumania, porque pueden encarcelarlos o exiliarlos, y una vez sacados a estos del poder, negociar en términos favorables con la oposición. Lo cual permitiría al Chavismo mantener una cuota de poder y derechos de veto sobre cualquier gobierno futuro de “escuálidos”. Venezuela sería una democracia controlada por los militares al estilo Honduras, y las reformas profundas que requiere la economía venezolana se verían atrasadas como ha pasado en Rumania o en la antigua URSS. Los venezolanos seguirían emigrando. Este escenario por ahora es el más viable por lo menos para mí.

    3.-Venezuela como un remake de Panamá e Irak. Para evitar el escenario rumano otra alternativa sería que los norteamericanos intervengan en toda la regla, invadan el país y disuelvan a las fuerzas armadas bolivarianas, instalando al nuevo gobierno que llame a una Asamblea Nacional Constituyente y a nuevas elecciones. Esto no va a pasar, por lo menos con Donald Trump. Hay pocas razones para que Trump pueda justificar políticamente una invasión a gran escala. Donald Trump ha sido muy crítico de las aventuras militares de los Bush y los Clinton. Quiere sacar sus tropas de Irak, prefirió dejar Siria en manos de Assad y los rusos, quiere que Europa gaste más en defensa, y quiere ver cómo se va de Afganistán. Meterse de lleno en Venezuela no hace sentido para él, él no va a arriesgar vidas norteamericanas si los venezolanos de oposición no están dispuestos a arriesgar las suyas. Maduro es un problema para sus vecinos por los refugiados y sus simpatías por grupos de extrema izquierda pero no para los Estados Unidos. Invadir Venezuela no es invadir Panamá. Es un país mucho más grande con treinta millones de habitantes. Necesitaría decenas de miles de soldados, probablemente más de 150,000. Y muchos venezolanos nacionalistas, chavistas, de extrema izquierda podrían aliarse con la guerrilla colombiana disidente para plantearles una guerra de guerrillas por años. Por más que muchos venezolanos sueñan con esto, dudo que Trump vaya en esa dirección.

    4.-Venezuela como Serbia y Libia. Trump puede usar la fuerza militar contra Maduro sin tener que invadir por tierra. El poderío aéreo de los Estados Unidos, sea en forma de aviones que pueden volar desde Florida, Luisiana, y Puerto Rico, o de portaaviones, en forma de misiles crucero lanzados desde submarinos, destructores o aviones, y la tecnología de drones (aviones robots armados) permite lanzar ataques masivos contra los cuales los Sujois 30, los viejos F 16A y los misiles S 300 no van a poder hacer mucho. Un ataque masivo contra las defensas aéreas de Venezuela y los puestos de comando y control de las Fuerzas Armadas Bolivarianas sembraría el caos en unos días. Luego, vendrían los drones. En este ambiente de caos, sería fácil para unidades levantarse en armas y declararse enemigas del gobierno, sin necesidad de un mando centralizado. Los norteamericanos podrían bombardear puentes y caminos para evitar que las unidades leales a Maduro se organicen. Y mandar drones a cazar los líderes leales a Maduro uno por uno. Algo que han demostrado que se puede hacer en el Medio Oriente. El escenario quedaría planteado para una guerra civil donde un bando tiene el apoyo logístico y aéreo de los norteamericanos. Esto desintegraría a las Fuerzas Armadas Bolivarianas desde dentro y haría cualquier intento de guerrilla ser visto como aliado de la dictadura a toda costa quitándole apoyo popular. La oposición no tendría que negociar esta vez con todas las fuerzas armadas, sino con aquellas que fueron sus aliadas así que tendría más espacio para gobernar a sus anchas. El intangible es cuántos elementos de las Fuerzas Armadas Venezolanas están dispuestos rebelarse en este escenario y si están dispuestos a buscar la unidad una vez terminada la intervención militar. En Serbia, los bombardeos duraron unas semanas, y tras sacar a Milosevic poco a poco se regresó a la estabilidad. En Libia las distintas facciones anti Gadafi se embarcaron en una guerra civil entre las mismas y el país quedó sumido en el caos por años. Pero esta opción es bastante viable y muy posible de que pase si Maduro se desespera y decide usar la fuerza contra la oposición.

    5.-Venezuela como Siria. Que se quede Maduro. Esa es otra opción y de seguro es la que más le gusta a los chavistas. Total, si Fidel, Franco y muchos otros murieron en sus camas, y Assad logró desafiar la tempestad en Siria, por lo menos por ahora, Maduro puede quedarse. Hay un problema con esto. Maduro se ha vuelto irritante para sus vecinos. Su apoyo a grupos políticos de extrema izquierda en la región no ha pasado desapercibido, su incompetencia económica es manifiesta y no existe ninguna garantía de que los venezolanos tengan un futuro mejor mientras él y sus aliados estén ocupando Miraflores. Su uso del recurso de la Asamblea Constituyente como método para perpetuarse en el poder sienta un pésimo precedente para la región, el hecho de que por lo menos dos integrantes de su círculo cero, estén involucrados en acusaciones serias de narcotráfico hacia los Estados Unidos y Europa, la posibilidad de una hambruna masiva enviando a millones de refugiados a los países de la región, y la negativa de Maduro y el chavismo a aceptar que parte importante del problema son sus propias políticas económicas, hacen que Maduro sea un personaje molesto para la región. Mientras que Fidel Castro una vez terminada la guerra fría se convirtió en un garante de estabilidad en Cuba y Franco hizo lo mismo en España, Maduro es fuente de inestabilidad. Además, ya los Estados Unidos y la Unión Europea han tirado su sombrero a Guaidó y no se pueden echar para atrás. Como lo han hecho la mayoría de los países latinoamericanos salvo los “bolivarianos” de siempre y México. Es poco lo que China y Rusia pueden hacer, y sospechamos que estos dos países están más interesados en que un gobierno post Maduro les garantice sus negocios en Venezuela que en sostener a Maduro. Cuando sea el momento correcto lo soltarán también. No van a tratar de sostenerlo como Putin hizo con Assad. Maduro la tiene cuesta arriba de ahora en adelante. Hay demasiado en juego como para permitir que se quede.

    En conclusión, un escenario tipo Rumania, donde los militares y políticos chavistas conservarían cuotas de poder sacrificando a Maduro y a sus aliados y negociando con la oposición o una salida tipo Serbia y Libia, donde Maduro opta por reprimir a la oposición y recibe una respuesta militar a gran escala de los Estados Unidos, son los dos escenarios más posibles ahora mismo. Y estos van a ser los que veremos en los próximos meses y años. Esperamos que no corra mucha sangre y que sea rápido.

     

     

  • Por qué la victoria de Maduro en Venezuela no convence a casi nadie

    El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se mantiene en el poder tras las reñidas elecciones del domingo 28 de julio. Maduro había prometido ganar por cualquier medio necesario y eso es exactamente lo que parece haber hecho.

    A pesar de que varios sondeos preelectorales apuntaban a una victoria aplastante de la oposición, el Consejo Nacional Electoral, controlado por el gobierno, declaró vencedor a Maduro con el 51,2 % de los votos, un resultado que, al parecer, se produjo tras el recuento del 80 % de los sufragios. Edmundo González, el candidato tras el que se había unido oficialmente la mayor parte de la oposición, obtuvo un 44,2 %.

    La comunidad internacional ha expresado sus dudas sobre el resultado. El presidente de Chile, Gabriel Boric, se dirigió a las redes sociales para decir que le resulta «difícil de creer», y Perú ha retirado a su embajador en Caracas alegando una «violación de la voluntad popular». Pero Maduro se muestra desafiante y habla de «triunfo de la paz y la estabilidad».

    La líder de la oposición popular, María Corina Machado, a quien se había prohibido presentarse a las elecciones, dijo que un recuento paralelo había revelado que González había quedado en primer lugar, al obtener el 70 % de los votos.

    «Hemos ganado y todo el mundo lo sabe… No sólo les hemos derrotado política y moralmente, les hemos derrotado con votos».

    No hubo llamamientos a protestas callejeras, pero en su lugar Machado pidió a las familias que se unieran a los observadores de los colegios electorales como parte de una «vigilia de celebración cívica».

    Las elecciones estuvieron plagadas de estrategias para reprimir a los votantes. El sábado, por ejemplo, Venezuela cerró su frontera con Colombia para impedir que muchos de los 2,8 millones de venezolanos que ahora viven allí tras haber huido del régimen regresaran a su país y ejercieran su derecho cívico.

    Sin embargo, la participación fue alta. Los informes en las redes sociales mostraban largas colas de votantes formándose incluso antes de que abrieran los colegios electorales. Algunos empezaron a hacer cola el sábado por la noche para aprovechar lo que consideraban la mejor oportunidad para derrocar el régimen represivo de Maduro.

    La emigración masiva de la última década dificulta la comparación con elecciones anteriores. Sin embargo, 9,3 millones de venezolanos –alrededor del 42 % de las personas con derecho a voto– habían depositado su voto a la una de la tarde. Y a medida que se acercaba la hora de cierre de los colegios electorales, las colas seguían siendo largas, con estimaciones de hasta cuatro horas de espera.

    En un país en el que la grave crisis económica y las innumerables violaciones de los derechos humanos han hecho caer en picado el apoyo al régimen en los últimos años, una participación tan alta habría beneficiado a la oposición. Así pues, el resultado anunciado por el consejo electoral de Maduro no convence.

    Sospechas de fraude

    La oposición ha denunciado numerosas irregularidades. Algunos colegios electorales abrieron tarde, y los críticos con Maduro afirman que no se les permitió ver muchos de los recuentos de votos para confirmar los resultados.

    La ley permite a los partidos enviar observadores al recuento de votos de cada colegio electoral para asegurarse de que los resultados coinciden con los anunciados por el consejo electoral nacional. Pero la oposición afirma que a sus testigos sólo se les permitió recoger recuentos en el 30 % de los centros de votación, y que estos resultados mostraban una clara victoria de la oposición.

    Los centros de votación en Venezuela son electrónicos, lo que hace que el proceso electoral sea muy eficaz. Pero hubo un retraso de seis horas entre el cierre de las urnas y el anuncio oficial de los resultados.

    El régimen achacó el retraso a un ciberataque destinado a «impedir la publicación de los resultados». Maduro declaró que «sufrimos un hackeo mayor del sistema electoral. Sabemos qué país está detrás, pero no lo voy a mencionar». No dio más información.

    Pero su declaración ha servido de poco para convencer a la comunidad internacional. Los gobiernos de ocho países de la región, entre ellos Chile, Uruguay y Costa Rica, han rechazado el resultado oficial y exigen un recuento de votos justo y transparente.

    Algunos jefes de Estado fueron más contundentes que otros. El presidente argentino, Javier Milei, escribió en X: «Maduro. Dictador. Fuera». Y este le respondió: «Le digo a Milei, no aguantas más de un round contra mí, insecto cobarde, traidor de la patria».

    EE UU y la UE también han expresado sus dudas sobre la transparencia del proceso. El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, dijo que su país tiene «serias preocupaciones de que el resultado anunciado no refleje la voluntad ni los votos del pueblo venezolano».

    Colombia, que comparte frontera con Venezuela, ha sido más discreta en su respuesta, y ha pedido un «recuento de todos los votos para despejar cualquier duda sobre el resultado».

    El presidente de Colombia, Gustavo Petro, está actuando con mucha cautela para no poner en peligro las negociaciones en curso con los grupos armados transnacionales, con las que espera lograr la «paz total» en el país tras décadas de conflicto.

    Sólo cinco países han felicitado a Maduro por su victoria, y todos ellos apoyan desde hace tiempo a su régimen. Entre ellos se encuentran el principal acreedor de Venezuela, China, Rusia y los estados autoritarios de Nicaragua, Bolivia y Cuba.

    Unida tras un único candidato, la oposición venezolana apostó por la fuerza del voto de protesta para reducir la probabilidad de que Maduro escenificara un encubrimiento. Pero ahora tendrá que considerar su estrategia, y animar a la comunidad internacional a mantener su presión sobre Maduro debe formar parte clave de la misma.

    Tras el anuncio de los resultados, González prometió continuar la lucha: «No descansaremos hasta que se respete la voluntad del pueblo venezolano».

    Un nuevo amanecer en Caracas está a punto de comenzar, y con él otro día impredecible.The Conversation

    Nicolas Forsans, Professor of Management and Co-director of the Centre for Latin American & Caribbean Studies, University of Essex

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Un Trump ensangrentado y desafiante podría convertirse en la imagen que defina las elecciones en EEUU

    Los disparos efectuados contra el expresidente y actual candidato presidencial republicano Donald Trump en un mitin en Pensilvania (Estados Unidos) están siendo investigados como un intento de asesinato.

    La historia estadounidense está sembrada de acciones similares. Lo ocurrido en Pensilvania es horrible, pero lamentablemente no sorprendente. En cambio, sí es llamativa la cantidad de personalidades que salieron a la palestra tras el tiroteo y afirmaron que la violencia política no tiene cabida en Estados Unidos. El presidente Joe Biden afirmó que este tipo de violencia es “inaudita”.

    Y sorprende porque Estados Unidos se fundó sobre la violencia política, y esta ha marcado toda su historia.

    De hecho, Joe Biden comenzó su carrera política presentándose como el heredero político de los hermanos Kennedy: el presidente John F. Kennedy, fue asesinado en 1963, y Robert F. Kennedy, en 1968.

    Sin embargo, que este incidente se produzca en este momento, dada la naturaleza volátil de la campaña presidencial y la polarización existente en Estados Unidos, es profundamente preocupante.

    La forma en que el tiroteo se ha convertido en un arma arrojadiza en las redes sociales con tanta rapidez –con teorías de la conspiración que se desarrollan en tiempo real– significa que el potencial para que este tipo de violencia se intensifique es muy alto.

    No hay más que ver la insurrección del Capitolio estadounidense el 6 de enero de 2021 para darse cuenta de lo rápido que puede estallar la violencia política en Estados Unidos.

    Esto se debe, al menos en parte, a la forma en que la retórica violenta ha sido cultivada deliberadamente por elementos de la extrema derecha en los últimos años. En particular, ha estado latente en los mítines de Trump desde el comienzo de su primera carrera hacia la presidencia en 2016.

    La amenaza de violencia se ha convertido en un elemento central de la imagen política de Trump, de su atractivo y de su base de seguidores. Basta con ver algunos momentos de cada mitin y de cada discurso para oírle hablar de violencia, a menudo con detalles gráficos y con gran fruición.

    Por ejemplo, ha aludido repetidamente a las teorías de la conspiración al describir el ataque contra el marido de la expresidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, Paul, en su casa en 2022, además de burlarse de él y bromear sobre el ataque.

    Esta es una característica, no un error, de la campaña de Trump y del movimiento que le respalda.

    Y tiene un impacto en el mundo real. Una revisión a escala nacional realizada por ABC News (la organización mediática estadounidense) en 2020 identificó 54 casos criminales en los que el propio Trump había sido invocado en “conexión directa con actos violentos, amenazas o acusaciones de agresión”.

    Hace apenas un par de semanas, Kevin Roberts, el presidente del think tank de derechas Heritage Foundation (el arquitecto del plan Proyecto 2025 para reformar el gobierno estadounidense bajo una segunda presidencia de Trump), habló de una “segunda Revolución Americana” que “seguiría siendo incruenta si la izquierda lo permite”.

    Dado lo omnipresente que se ha vuelto esta amenaza de violencia, quizá sea más sorprendente que un incidente de esta magnitud no ocurra más a menudo, o no haya ocurrido ya.

    Una imagen que define la campaña

    También llama la atención lo maestro de la imagen política que es Trump. Se puede ver en las imágenes del tiroteo en Pensilvania: después de levantarse, iza el puño desafiante para que se capte esa imagen.

    Por supuesto, esa imagen va a definir este momento, si no toda la campaña presidencial de Trump.

    Ha habido una serie de puntos de inflexión en esta campaña hasta ahora, y este puede ser el decisivo. Podría convertir a Trump en un santo a los ojos de sus partidarios.

    Ver cómo Trump, su campaña y la gente que le rodea utilizan esta narrativa será muy importante, especialmente antes de la Convención Nacional Republicana, que está previsto que comience en Wisconsin en los próximos días.

    Dadas las consecuencias de la actuación de Biden en el debate de las últimas semanas, también está surgiendo una imagen opuesta de los dos candidatos que podría consolidarse aún más, aunque no los refleje con exactitud.

    Esa imagen de Trump, ensangrentado y con el puño en alto, podría sin duda enmarcar toda su campaña y recabar apoyos.

    Es totalmente posible, por tanto, que este se convierta en el momento en que Trump ganó las elecciones.The Conversation

    Emma Shortis, Adjunct Senior Fellow, School of Global, Urban and Social Studies, RMIT University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Julian Assange: Símbolo de la Libertad de Expresión, LIBRE!

    Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, es un nombre que ha resonado en el ámbito internacional durante más de una década. Su liberación reciente, bajo fianza y tras un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos, marca un hito en un largo y complicado conflicto legal que ha mantenido al mundo en vilo. Este evento no solo representa la resolución de un caso judicial prolongado, sino que también reaviva el debate sobre la libertad de expresión, la transparencia gubernamental y las amenazas a la libertad individual en la era digital.

    El Tribunal Superior de Londres concedió la libertad bajo fianza a Assange el 24 de junio de 2024, después de más de cinco años en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh. Este desenlace fue el resultado de una campaña global que involucró a defensores de la libertad de prensa, legisladores y organizaciones de derechos humanos, quienes presionaron para que se reconsiderara su caso. La libertad de Assange se logró tras llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el cual se declaró culpable de ciertos cargos a cambio de su liberación.

    Julian Assange es una figura controvertida pero fundamental en la lucha por la libertad de expresión. Desde la creación de WikiLeaks en 2006, su plataforma ha publicado millones de documentos clasificados que han revelado crímenes de guerra, corrupción gubernamental y abusos de los derechos humanos a nivel global. Las filtraciones más significativas de WikiLeaks, que incluyen los documentos del ejército estadounidense sobre las guerras en Irak y Afganistán, así como cables diplomáticos secretos, han expuesto la opacidad de los gobiernos y las acciones encubiertas que de otro modo permanecerían ocultas al público.

    Assange ha sido un defensor incansable de la transparencia y la rendición de cuentas, valores esenciales en cualquier sociedad democrática. Sin embargo, su trabajo también lo ha puesto en la mira de poderosos adversarios. La acusación de espionaje por parte del Gobierno de Estados Unidos y su posterior arresto en 2019, tras ser expulsado de la embajada de Ecuador en Londres, ilustran los riesgos inherentes a desafiar el statu quo y revelar verdades incómodas.

    La figura de Assange nos invita a reflexionar sobre las amenazas a la libertad individual y la libertad de expresión. En un mundo donde la información es poder, los gobiernos y las corporaciones a menudo intentan controlar y censurar el flujo de datos. Las acciones de Assange han subrayado la importancia de proteger a los denunciantes y a las organizaciones que exponen la verdad, pero también han destacado los peligros que enfrentan quienes se atreven a hablar en contra de las estructuras de poder establecidas.

    El caso de Assange también nos recuerda que las mayores amenazas para la libertad individual no siempre provienen de regímenes autoritarios o dictaduras, sino también de democracias que, en nombre de la seguridad nacional, cada vez con mayor frecuencia socavan los derechos fundamentales. La extradición y el procesamiento de Assange nos han indicado muy claramente lo que es un ataque directo a la libertad de prensa y una advertencia velada a otros periodistas y activistas si se atreven a desafiar la narrativa oficial.

    En términos de simbolismo, la figura de Assange es comparable a la de un mártir moderno por la libertad de información. Su lucha y su sacrificio nos han inspirado a defender los principios de transparencia y justicia. También ha planteado preguntas difíciles para defensores del llamado » contra terrorismo» sobre los límites de la libertad de expresión y el equilibrio entre la seguridad nacional y el derecho del público a saber.

    La liberación de Julian Assange es una victoria significativa para el mundo libre y un momento de reflexión para todos aquellos que valoran la libertad de expresión. Su caso subraya la importancia de proteger a aquellos que se atreven a revelar la verdad, incluso cuando enfrenta a fuerzas poderosas. En un mundo donde la información es ffrecuentemente manipulada y ocultada, la valentía de Assange para desafiar estas fuerzas nos recuerda que la verdadera libertad solo puede florecer en un entorno de transparencia y responsabilidad. La lucha por estos principios continúa, y Assange seguirá siendo un faro para quienes creemos en la libertad y el poder de la verdad.

  • El manantial de los monopolios

    La tendencia monopólica es una de las realidades más controvertidas en las sociedades, aunque pocos reflexionen en ello. En Panamá, hemos visto como desde la misma ley se han ido creando monopolios en las actividades económicas tal como el reservarlas para los nacionales. Desafortunadamente, poco o nunca se debate el tema en los medios en cuanto a si tales normas monopólicas favorecen o no a la comunidad; y la respuesta va emergiendo tan pronto como vemos que semejantes leyes no emanan desde las operaciones de la economía del mercado sino de la acción deliberada por parte de la politiquería gubernamental que busca satisfacer intereses de grupos y partidistas.

    Muchos acusan que los monopolios son inherentes al capitalismo, lo cual es trompeteo socialistoide. El rol del buen gobierno es mantener la paz evitando las acciones aviesas, la trampa; y, si no cumple con tal función básica, no tiene sentido que se dedique más nada.

    La constitución panameña al dar el primer paso en su preámbulo, declara: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…” El inmenso reto del propósito de fortalecer la nación garantizando la libertad, es que los humanos somos ingeniosos a la hora de tomar atajos aviesos para lograr aquello que creemos nos favorece, aunque a menudo no es así y resulta puro espejismo.

    Si creemos que la libertad es el primer paso, debemos tener alguna idea de lo que es la libertad. ¿Acaso los monopolios son compatibles con la libertad? Acaso nuestras leyes laborales respetan la libertad. ¿Cuándo se dictan salarios mínimos estamos respetando la libertad y favoreciendo un sano desarrollo económico?

    ¿Acaso nuestra legislación laboral promueve la inversión extranjera? COPA, que la mayor parte de su negocio es externo, no podría existir sin personal extranjero; lo mismo que las grandes inversión industrial, inmobiliaria, turística y tal, que mayormente son de afuera. En fin, Panamá debe enfocar sus políticas y leyes más allá de lo interno, lo cual no es contrario a la clase trabajadora nacional sino benéfico.

    Para el marxismo o sus derivados, está la premisa de que la libertad económica favorecerá a algunos y no otros y producirá monopolios abusivos. Lo que no ven es que muchas leyes anti monopolio pueden ser contrarias a la libertad laboral; la cual poco se toma en cuenta.

    Otro gran problema de leyes que supuestamente protegen a los trabajadores y evitan monopolios, es que terminan siendo muy vagas o ambiguas, creando confusión; y la confusión es lo que más ahuyenta a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

    Y entonces están los sindicatos los cuales terminan siendo los monopolios más perjudiciales a la población en general y a los sindicalizados en particular. Ni hablar que a los pocos favorecidos con privilegios políticos alejados del mandato constitucional de libertad. Y en ello aparece la violencia que típicamente se les perdona cuando cierran calles y tal. O la obligación de pagar cuotas sindicales aunque no pertenezcan al sindicato. A fin de cuentas, ninguna clase de monopolio sindical es posible sin la ayuda de una politiquería viciosa e interesada.

    Debemos distinguir entre el sindicalismo compulsivo y el no compulsivo, dado que el segundo, que no goza de privilegios, es buen actor en la economía. En resumen, la función gubernamental es mantener la paz y jamás debe prestarse como agencia de repartir canonjías y ventajas. Y, el otro abuso que es endémico en Panamá lo tenemos en las empresas que no son ni gobierno ni privadas, sino todo lo contrario, tal como lo diría Tres Patines; las cuales poco invierten en modernizar porque le restan ingresos al socio central.

  • Buscando educación en los matorrales de la corrupción

    A través de la historia la educación nunca fue vista como una actividad gubernamental; tristemente, son pocos los que entienden qué y para qué son los gobiernos y, mucho menos ¿qué es educar? En términos simples, gobernar no es hacer las cosas por la gente sino ver que la población haga las cosas sin que sean violadas las normas de convivencia humana.

    Pero, hasta el velar por la no violencia y, en general, por la trampa, no requiere necesariamente la involucración directa estatal a través de sus gobiernos; ejemplo que lo vemos en la gran cantidad de personas que contratan servicios de seguridad privada. Ante ello, algunos dirán: ¿y qué de los pobres, que no pueden pagar por una seguridad privada? Y… ¿cómo les va con la seguridad centralizada que se paga más cara que la privada?; igual que la educación estatal que es más cara y no educa. Y es en esto que debemos enfocarnos, en cómo logramos que sea el pueblo quien pesque y no los corruptos políticos.

    Acabo de leer un artículo de Karl Streitel en dónde pregunta si, ¿cuándo vuestros hijos asisten a los claustros que llaman “públicos” sienten que la escuela es algo que se hace para ellos y no a ellos? O, ¿cuántas veces han llegado tus hijos de la escuela fascinados con la experiencia? O, ¿si tus hijos se sienten respetados por la escuela? Difícil pensar que hay respeto cuando no logran educarse.

    O está la falaz idea que un timbre de clases marca el momento en el que los chicos están dispuestos al aprendizaje. ¿De verás que no hay mejores formas de educar mediante la emoción?; esa que es el motor indispensable para el aprendizaje. Todos los animales, incluyendo al animal humano, aprenden jugando y no cuando suena el timbre.

    O, que el gobierno y sus políticos torcidos nos tienen que obligar en salarios mínimos, en descuentos a viejitos, a usar máscaras o meternos inyecciones venenosas y tantísimo más. Lo único que estamos logrando con todo ese corrupto sistema que osan llamar gubernamental educativo es crear parásitos de los pillos políticos. ¿De veras que no vemos por qué los problemas de la juventud van en aumento? ¿Cómo no va a ser, cuando ni siquiera se promueve y respeta a la familia?

    Otra perversión educativa es el sistema de notas, que si A o C o de 1 a 5 o lo que sea. Hoy día se sable que los exámenes y las notas no son para calificar a los niños sino para que los que se suponen son educadores sepan por dónde van sus estudiantes y puedan ayudarlos. Los sistemas modernos de educación AI sólo usan las notas para saber qué deben repasar los niños. Y… ¡por supuesto! que no todos sacarán A. Marcar a un niño con D es estúpido y no es educar. Pregúntenme a mí que fue de los últimos en toda mi escuela primaria y más de la mitad de secundaria. A todo ello se le conoce como “agresión emocional”.

    Y, a fin de cuentas, tenemos gobiernos con su MEDUCA o, mejor dicho NODUCA, que mienten a los padres; en tantas maneras que ni puedo entrar aquí en ello; a más del ejemplo que en los EE.UU. hoy día muchas escuelas les esconden a los padres que sus hijos han decidido cambiarse de sexo y les están administrando hormonas y tal.

    En resumen, lo que más importa es el respeto, y es lo que menos imparten los gobiernos y el NODUCA.

  • Prohibición de Florida sobre el Uso de Redes Sociales para Menores: ¿Una Restricción a la Libertad Individual?

    Florida se encuentra en el centro de un intenso debate sobre la regulación del uso de redes sociales por parte de los menores. La legislación propuesta, conocida como la Ley de Protección de Menores en Internet, busca prohibir que los menores de 16 años tengan cuentas en plataformas como Instagram o TikTok. Sin embargo, esta medida ha generado controversia y plantea interrogantes sobre los derechos individuales y el papel de los padres en la educación de sus hijos.

    La justificación detrás de esta ley se basa en preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los jóvenes en línea. Se argumenta que los usuarios jóvenes, en particular, están expuestos a comportamientos negativos en las redes sociales, como el acoso cibernético y el contenido inapropiado. Sin embargo, la pregunta que surge es si la prohibición del acceso a las redes sociales es la mejor manera de abordar estos problemas.

    Desde una perspectiva de derechos individuales, la prohibición de Florida plantea serias preocupaciones. Si bien es comprensible que los padres deseen proteger a sus hijos de los peligros en línea, ¿es apropiado que el estado intervenga y restrinja el acceso de los menores a las redes sociales? ¿Dónde está el equilibrio entre la protección de los niños y el respeto a su autonomía y libertad individual?

    Friedrich Hayek, destacado defensor de la libertad individual, argumentaría en contra de esta prohibición estatal. Hayek sostenía que la libertad individual es fundamental para el florecimiento humano y que el control estatal excesivo puede llevar a la tiranía y la opresión. En su obra «Camino de Servidumbre», Hayek advierte sobre los peligros de permitir que el gobierno dicte cómo deben vivir las personas, incluso en nombre de su seguridad.

    Además, la prohibición de Florida plantea cuestiones sobre el papel de los padres en la educación y crianza de sus hijos. ¿No deberían ser los padres los responsables de guiar y supervisar el uso de las redes sociales por parte de sus hijos, en lugar de depender del gobierno para imponer restricciones? Esta medida podría erosionar el papel de los padres en la toma de decisiones sobre la educación y el desarrollo de sus hijos.

    El término «fatales arrogantes», acuñado por Hayek, resuena en este debate. ¿Son los legisladores que promueven esta prohibición culpables de arrogancia al creer que saben lo que es mejor para todos los niños de Florida? ¿O deberían confiar en los padres para tomar decisiones informadas sobre el uso de las redes sociales por parte de sus hijos?

    En última instancia, la prohibición de Florida sobre redes sociales plantea preguntas más amplias sobre el equilibrio entre la protección de los menores y el respeto a sus derechos individuales y la autonomía de los padres. Si bien la seguridad en línea es importante, debemos tener cuidado de no comprometer los valores fundamentales de libertad y responsabilidad individual en el proceso. En lugar de imponer prohibiciones estatales, debemos fomentar la educación y el empoderamiento de los padres y los jóvenes para que puedan tomar decisiones informadas y responsables sobre su uso de las redes sociales.

  • Origen del estancamiento económico y la decadencia política

    Habernos acostumbrado al tamaño del mastodonte gubernamental y a lo profundo de su incursión en la vida de la población denota la malignidad de la patología que vive nuestra sociedad. Con sólo considerar el grado de confiscación fiscal existente en correlación con los resultados obtenidos debería ser obvio el problema. Pero así somos los humanos, realidad vertida en la historia bíblica de parte de la población judía que optó por no abandonar la esclavitud en Egipto al considerar las penurias que encontrarían en el desierto. Y en Panamá ciertamente encontraremos penurias muy pronto cuando ya no podamos seguir pagando los supuestos subsidios que muy poco o nada subsidian y son origen del estancamiento económico (y la decadencia política).

    No creo podemos encontrar mejor ejemplo del grado de violación de nuestros derechos fundamentales que los vividos y por vivir en la encerrona del COVID; como si no fuésemos más que una gran masa semoviente. Jamás olvidaré que una vez al entrar en Albrook Mall con un profesor visitante extranjero, un policía en la entrada me increpó que tenía la máscara muy baja, cuando a unos metros de distancia había mesas de comensales de un restaurante sin máscaras; y eso sólo un minúsculo detalle de la locura desatada.

    O, tal vez como cierta Big Tech clausuró nuestra revista electrónica por contenido inapropiado, referido a cosas como las que digo en este escrito. Sin embargo vieron bien las vacunas que poco o nada servían y que hoy admiten tienen efectos secundarios nada buenos. Pero del inmenso daño económico y social que pocos advierten aún está por delante, a raíz de la disrupción del mercado y los derechos humanos.

    Poco conocido y entendido el introito de la Constitución de Panamá que literalmente establece: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…” ¿Cuál libertad? ¿Acaso nuestros gobiernos se dedican a fortalecer la libertad, cuando hacen retenes delictivos, controles de precio, y violan toda clase de derechos?

    ¿Y cómo defender derechos cuando a través del tiempo hemos ido trastocando el sentido de las palabras?; tal como cuando un agente de tránsito viola tu derecho de transitar libremente para ver si dejaste vencer tu licencia, la placa o tal. Es decir, cometen un delito para ver si has cometido una falta.

    Lo que pocos entienden es que nuestros derechos son como la respiración, que si dejas de hacerlo, feneces. Presenciamos casos de esta índole por todas partes y no los advertimos. O está el caso de los llamados “subsidios” que nadie sabe su cantidad y costo. Y lo peor es llamar “subsidio” a lo que no subsidia sino todo lo contrario. Y si buscas el antónimo de subsidio te vas a divertir o frustrar.

    ¿Y qué de los “derechos” espurios que surgen día a día, que más que derechos son cartas a Santa? Llamar “derecho” a lo curvo no tiene sentido; máxime cuando esos falsos derechos terminan siendo la causa de la pobreza, tanto económica como la pobreza de conocimiento. Los verdaderos derechos son cosas que ya posees, tal como la vida, el pensamiento, la palabra, casa, celular, etc.; cosas que nadie tiene la razón o derecho de quitarte, tal como la vida, la palabra, el transitar y las cosas que son de tu propiedad.

    Bien lo señala Fin Andreen citando la primera oración de la Declaración de los Derechos Humanos: “La ignorancia, el olvido o el desprecio por los derechos humanos son las únicas causas del infortunio público y de la corrupción gubernamental.” Pero… cuando hemos delegado al corrupto colectivo político la educación de nuestros hijos; lo necio es pensar que no lo usarán para facilitar el pillaje.

  • «Por qué no soy conservador» nos fundamenta Hayek

    El post scriptum «por qué no soy conservador», extraído de «Los Fundamentos de la Libertad» de 1959 de Friedrich A. Hayek ofrece una profunda reflexión sobre las diferencias entre el conservadurismo y el liberalismo, así como una crítica a la asociación entre los defensores de la libertad y los partidos conservadores.

    El autor comienza señalando que, en tiempos en los que la mayoría de los que se autodenominan progresistas abogan por restricciones a la libertad individual, aquellos que realmente aman la libertad a menudo se ven obligados a aliarse con grupos conservadores en busca de oposición. Sin embargo, advierte sobre los peligros de esta asociación, ya que el conservador carece de un objetivo propio y tiende a ser arrastrado hacia posiciones más radicales.

    El conservadurismo, según el autor, se basa en una oposición legítima al cambio brusco, mientras que el liberalismo, contrario al conservadurismo hasta el auge del socialismo, se centra en la defensa de la libertad individual. En los Estados Unidos, el liberalismo ha sido la base de la vida política, a diferencia de Europa donde el conservadurismo ha desempeñado un papel importante.

    El autor señala que la posición conservadora depende de las tendencias predominantes, y que los conservadores tienden a adoptar ideas socialistas a medida que estas se vuelven populares. Por otro lado, los liberales tienen objetivos específicos y están constantemente buscando mejorar la sociedad.

    Una de las principales diferencias entre liberales y conservadores es su actitud hacia el cambio. Mientras que el conservador teme la mutación y se aferra a lo establecido, los liberales abrazan la transformación y la evolución. Los conservadores tienden a confiar en la autoridad para mantener el orden, mientras que los liberales confían en las fuerzas espontáneas del mercado y la libre evolución.

    El autor critica la falta de principios políticos de los conservadores, quienes tienden a confiar en la autoridad y no comprenden las fuerzas que regulan el mercado. Mientras los conservadores tienden a proteger las posiciones privilegiadas, los liberales abogan por igualdad de oportunidades y la eliminación de privilegios. El autor critica la inconsistencia de los conservadores en materia económica, quienes rechazan el dirigismo en la industria pero son proteccionistas en el sector agrario. Señala que muchos políticos conservadores han contribuido al desacreditamiento de la libre empresa.

    En cuanto a la democracia, el autor defiende sus ventajas, aunque reconoce que el problema radica en el poder ilimitado del gobierno, ya sea democrático o no. Los liberales abogan por limitar el poder estatal, independientemente de quién esté en el poder.

    Una de las principales razones por las que Hayek se distancia del conservadurismo es su oposición a todo nuevo conocimiento y su tendencia al nacionalismo patriotero. Mientras los conservadores suelen resistirse a lo internacional y abogan por el nacionalismo, los liberales reconocen la importancia de las ideas transnacionales y se muestran más abiertos a la cooperación internacional.

    Hayek reflexiona sobre la dificultad de encontrar un nombre adecuado para el partido de la libertad, considerando la historia y las asociaciones actuales del término «liberalismo». Reconoce que el uso del término liberalismo puede generar confusión y propone el término «libertario» como una posible alternativa, aunque personalmente lo encuentra poco atractivo. Destaca la necesidad de encontrar una expresión que refleje el amor del liberal por lo vivo y lo natural, así como su apoyo al desarrollo libre y espontáneo.

    Finalmente, Hayek argumenta que los verdaderos investigadores políticos no pueden ser conservadores debido a la falta de orientación hacia el futuro en la filosofía conservadora. Mientras que el conservadurismo puede ser útil en la práctica, carece de principios generales que guíen hacia el progreso y la libertad. Por lo tanto, Hayek se identifica más con la tradición del «viejo whig», que defendía la libertad individual y la separación de poderes, y aboga por una clara separación entre los modos de pensar conservador y liberal.

    En resumen, Hayek nos ofrece el siguiente mapa conceptual:

    Diferencias entre Conservadurismo y Liberalismo:

    • Actitud hacia el cambio: Hayek señala que el conservadurismo tiende a oponerse al cambio abrupto y drástico, mientras que el liberalismo abraza la transformación y la evolución, siempre y cuando se dirija hacia una dirección deseable.
    • Enfoque hacia el progreso: Mientras que el conservador tiende a reaccionar ante el progreso y a mantener el statu quo, el liberal busca constantemente mejorar la situación presente y eliminar obstáculos para el desarrollo libre y espontáneo.
    • Confianza en las fuerzas del mercado: Hayek destaca la confianza del liberalismo en las fuerzas autorreguladoras del mercado, en contraste con la tendencia conservadora a favorecer la intervención estatal para mantener el orden y la estabilidad económica.

    Relación Triangular de los Partidos

    En esta sección, Hayek propone una visión triangular de la política, donde los conservadores ocupan un vértice, mientras que los socialistas y los liberales ocupan los otros dos. Destaca cómo los conservadores, a lo largo del tiempo, han tendido a asimilar ideas socialistas y han adoptado una postura oportunista en respuesta a las tendencias políticas predominantes.

    Relaciones entre Conservadores, Socialistas y Liberales:

    • Adopción de ideas: Hayek argumenta que los conservadores han tendido a absorber ideas socialistas en lugar de mantener una postura independiente, lo que los lleva a desplazarse hacia el socialismo y alejarse del liberalismo.
    • Oportunismo político: Los conservadores, según Hayek, son propensos a adoptar una posición oportunista, buscando aliarse con el partido político dominante en lugar de mantener una postura firme basada en principios.

    Conclusiones: El texto de Hayek ofrece una crítica detallada del conservadurismo tradicional y destaca las diferencias fundamentales entre conservadurismo y liberalismo en relación con el cambio, el progreso y el papel del Estado en la economía. Además, sugiere que la alianza entre conservadores y defensores de la libertad puede ser problemática debido a la falta de un objetivo común y a la tendencia conservadora hacia el oportunismo político. Esta reflexión proporciona una base sólida para examinar las diferencias entre conservadurismo y liberalismo, así como para considerar la posición del partido de la libertad en el panorama político contemporáneo.

  • El gobierno como manantial de pobreza

    ¿Qué entiendes por  “gobierno”? Pregunto ya que pocos parecen saber lo que es el gobierno o gobernar; lo cual nos lleva a dejarnos manipular por pérfidos gobernantes. RAE dice que “gobierno” es: “Acción y efecto de gobernar y gobernar es: “Mandar con autoridad o regir algo; y que “mandar” es ordenar. En fin, mientras más busca más me enredo. ¿Verdaderamente queremos ser mandados, regidos, ordenados; o, ¿tal vez saqueados?, que parece ser mejor definición de lo que hacen nuestros gobiernos y gobernantes.

    En fin, ¿qué rayos es el gobierno, que es gobernar y para que queremos gobiernos y gobernantes?

    El ser humano, que es persona, es, ante todo, un ser social, que vive asociado a otros seres humanos, no sólo con fines reproductivos sino de seguridad y prosperidad. Así, vemos que lo prioritario es la seguridad de nuestras vidas, que son propiamente propiedad nuestra. Pero la vida no se puede mantener sin movilidad y labranza, facultades que nos permiten tomar cosas naturales, tal como aire, agua, alimentos y más, transforándolas para acopiar o lograr mejor función en nuestras vidas. Así, apropiadas las cosas del entorno, sin violar lo propio de otras personas, las cosas pasan a ser de nuestra propiedad; vale decir, nos pertenecen, tal como como la misma vida nos pertenece y tenemos el derecho de defender nuestras vidas y pertenencias de quienes, en vez de obtenerlas por la vía del acuerdo pacífico y voluntario, eligen obtenerlas por la vía violenta y confiscatoria.

    Determinados los derechos a lo que es propio de cada persona, debemos considerar las mejores formas de defender esos derechos, y en ello entramos a considerar al estado y sus gobiernos. Pero relativo a la conducción social no está sólo en juego la propiedad sino los medios que, de una u otra forma, facilitan las actividades de apropiación de bienes y servicios; tales como las leyes, los ejércitos, las carreteras, correo, bomberos, la moneda y más. Es entonces que debemos considerar y deliberar en cuanto a la viabilidad e importancia tanto del estado como de sus gobiernos, considerando sus funciones y el alcance o limitaciones de dichas funciones.

    Y he aquí el momento de aclarar que “estado” y “gobierno” no son sinónimos, no son lo mismo sino cosas muy diferentes. El “estado” es la organización de los medios políticos de una nación y, sin embargo, los gobiernos electos no representan a la mayoría del pueblo y por tanto no son el pueblo. Por su parte, los gobiernos del estado son organizaciones políticas que intentan lograr el monopolio del uso de la fuerza y la violencia, y que lo hace de forma confiscatoria, y coercitiva impositiva. Visto así, es eminente que el estado y sus gobiernos deben ser limitados en constitución y de hecho en acción.

    También debemos ver que los gobiernos del estado no son la única forma o herramienta para lograr los propósitos sociales; y, como ejemplo, podemos considerar que la seguridad policial no corresponde únicamente a los gobiernos sino que pueden ser privadas, tal como de hecho en muchos casos lo son, y con mayor efectividad que los organismos centralizados de policía; los cuales se prestan para monopolizar poderes políticos y tal; vale decir, el monopolio del uso de la violencia de grupos entronizados en el poder central, que ha sido en la historia la mayor de todas las inseguridades sociales.

    Entonces, debía quedar muy claro que en Panamá el poder estatal, vertido en sus gobiernos, ha sido utilizado como herramienta de control, abuso y violación de los derechos generales de propiedad y sociedad.

    Pero, lo que no vemos es que en el mundo que ya se nos viene como avalancha, los mercados están logrando su propia libertad por la vía científica, tecnológica e informativa y quienes no lo adviertan están condenados al sepulcro de la caducidad y el fracaso.