Categoría: Opinión

  • El oxímoron de la educación política

    La palabra “oxímoron” es una combinación epigramática de palabras de sentido incongruente tal como “cruelmente bondadoso”. Y, el “epigrama” es una frase breve e ingeniosa típicamente satírica; algo así como llamar MEDUCA al NODUCA. El título de este escrito, que habla del oxímoron de una educación eminentemente influenciada por la politiquería, responde a lo imperioso de destacar que la política, particularmente la de arrabal que nos infecta, no conjuga con educar.

    Todos menos los despistados saben que el MEDUCA lo que menos hace es educar. Ello me hace recordar la ministro de educación que se pasó en la APEDE una hora explicando lo mal que andaba la educación gubernamental, pero jamás dijo cómo pensaba resolver el problema a más de decir que planeaba construir muchos nuevos centros de embrutecimiento gubernamental. Habló de aumento en el costo de la educación MEDUCA y de la mengua en resultados. Pero, la incógnita es: ¿Por qué es poco probable que el sistema de educación centralizada siga en deterioro, destruyendo la vida de miles de jóvenes panameños?

    El problema con la mal llamada “educación pública” es que no es sino gubernamental y, por tanto, política. Tengamos presente que toda la actividad del mercado, incluyendo la educación privada es pública. Que con eso de “pública y privada” lo que buscan es crear una Babel de división clasista para domesticar al pueblo.

    Si los gobiernos nada hacen bien, por qué rayos le delegamos la educación de nuestro mayor tesoro? Bueno, algunas cosas sí hacen bien, tal como complacer a los sindicatos magisteriales, dado que los gobiernos dependen de sus votos y no de la calidad del producto vomitan.
    A diferencia de la escuela gubernamental, la privada o de mercado, no depende tanto de la politiquería sino del patrocinio del consumidor; aunque, estas también han sido, en buena medida, prostituidas por el desgobierno y su politiquería. Pero el asunto es más complejo, ya que si el consumidor no está bien educado y no posee buena cultura, todo se “complica”. Visto así, la solución debía ser obvia: que una buena reforma educativa sería el traspaso del control de la educación desde el suplidor político al consumidor; y, tal como están las cosas, el único sistema que podría hacer acercarse a eso sería un sistema de vales o “váuchers”. El cambio no sería mágico, pero eventualmente iría mejorando en la medida en que sean los clientes los que decidan el producto que compran y no los políticos y sindicatos los rabos que meneen al perro.

    Lastimosamente, el sistema de váucher no es mágico o una panacea, dado que el mismo sigue infectado de Estado o gobierno, debido a que el dinero de los váuchers sale de los fondos que los gobiernos roban a los contribuyentes de manera ‘impositiva’ para entonces mal usar dichos recursos.

    No obstante, los váuchers, como todo, pueden ser prostituidos; ya que cuando los sindicatos magisteriales ven que no pueden evitar la preferencia de los váuchers por parte de los consumidores, estos hallarán la manera de proteger su privilegiada posición contra la competencia de la educación privada o de mercado. Los sindicatos aborrecen la libre competencia del mercado.

    La triste realidad es que siempre que la educación sea financiada y controlada por la mafia política, sea con o sin váuchers, dicha mafia hallará la manera de que el sistema sirva sus corruptos propósitos. Así, los padres de las más de 800 escuelas privadas en Panamá, que son para ricos, podrían quedar pagando doble; una para váuchers que sólo serían para escuelas MEDUCA y otra para la escuela privada.

  • Analicemos el discurso de ganador de contienda presidencial de Javier Milei

    El discurso de Javier Milei en su aceptación como ganador de la contienda electoral como presidente de Argentina es, ante todo, un llamado apasionado a la acción y al cambio radical. Desde el inicio, Milei establece un tono emocional, totalmente calmo, contrastando fuertemente con su pasado, agradeciendo a los presentes y a aquellos que contribuyeron a esta noche histórica. Resalta el comienzo de una «reconstrucción de Argentina», enfatizando la transformación que se avecina.

    El presidente electo agradece a su equipo y a figuras relevantes que lo acompañaron en su camino hacia la presidencia, reconociendo especialmente a Santiago Caputo como un actor fundamental en este proceso. Además, muestra gratitud hacia los fiscales por su labor en la defensa de los votos y destaca el gesto desinteresado de figuras políticas como Macri y Bullrich por apoyar el cambio que, según Milei, Argentina necesita.

    El discurso se fundamenta en la promesa de un cambio drástico, el fin de lo que denomina como la «decadencia argentina». Propone la adopción de ideas liberales, resumidas en tres premisas claves: en un gobierno limitado, el respeto a la propiedad privada y el comercio libre. Este enfoque está en marcado contraste con el modelo actual, que, según Milei, ha llevado al país a una situación crítica, con altos índices de pobreza e indigencia.

    El presidente electo hace un llamado a la acción inmediata, rechazando el gradualismo y la tibieza. Destaca la necesidad de implementar cambios estructurales de manera rápida y drástica para evitar la peor crisis en la historia del país. Destaca la colaboración y el trabajo conjunto como factores esenciales para resolver los problemas, como la inflación, el estancamiento económico, la inseguridad y la falta de empleo genuino.

    En el ámbito internacional, Milei enfatiza el compromiso de Argentina con la democracia, el comercio libre y la paz, mostrando disposición a trabajar con otras naciones para contribuir a un mundo mejor.

    El discurso concluye con una exaltación a la libertad y una invitación a festejar, pero también a ponerse a trabajar desde el primer día de su mandato para llevar adelante las soluciones que Argentina necesita.

    En su totalidad, el discurso de Javier Milei es apasionado, directo y firme en su convicción de traer un cambio radical a la política argentina. Propone un modelo basado en las ideas liberales y pide acciones rápidas y decididas para enfrentar los desafíos del país. Su llamado a la acción y su tono enérgico reflejan su compromiso con el cambio y su creencia en que la adopción de ideas liberales de Alberdi es crucial para el futuro de Argentina.

    «A los argentinos quiero decirles que a pesar de los problemas enormes que tiene el país, a pesar de lo sombrío que luce la situación, quiero decirles que Argentina tiene futuro, pero ese futuro existe si ese futuro es liberal.»

    Que así sea.

  • «El destino de los judíos» según Guy Sorman

    En su artículo, «El destino de los judíos», publicado esta semana en el periódico español ABC, Guy Sorman aborda la complejidad de la identidad judía, destacando la persistencia de ataques antisemitas y explorando la singularidad del pueblo judío a lo largo de la historia. El autor, nacido de padres judíos que sobrevivieron al Holocausto, reflexiona sobre el miedo arraigado en la identidad judía y la falta de claridad en torno a la definición de lo que significa ser judío.

    El Miedo como Componente de la Identidad:

    Sorman introduce el miedo como una parte inherente de la identidad judía, vinculándolo a la historia milenaria del pueblo judío. Este miedo se manifiesta actualmente en los ataques antisemitas, alimentados por la confusión entre la diáspora judía y las acciones del Ejército israelí en conflictos como el de Gaza. La conexión entre el miedo y la identidad se presenta como un elemento constante a lo largo de la historia judía.

    La Continuidad del Pueblo Judío:

    Sorman destaca el enigma de la supervivencia del pueblo judío a través de los siglos, incluso cuando otras tribus y civilizaciones han desaparecido. Claude Lévi-Strauss señala que el Holocausto podría haber erradicado a los judíos, lo que plantea interrogantes sobre las razones detrás de la continuidad del pueblo judío. Sorman sugiere que la supervivencia judía es un misterio aún sin resolver.

    La Identidad Judía como Concepto Difuso:

    El autor cuestiona la definición de lo que significa ser judío, explorando dimensiones culturales, étnicas y religiosas. Destaca la diversidad dentro de la comunidad judía, señalando que la Biblia, a menudo vista como un vínculo unificador, es fuente de disputas en lugar de unidad. Sorman también aborda la dificultad de definir la judaicidad, lo que lleva a la tesis de Jean-Paul Sartre de que el judío existe solo en relación con el antisemita. «Puesto que el ser judío se presenta como algo sin definir, el filósofo Jean-Paul Sartre dedujo de ello que el judío solo existía como tal en la medida en que hubiera antisemitas. El antisemita sería quien hace al judío, una tesis fascinante, pero absurda. Hay antisemitas que nunca han conocido a un judío, y tampoco es necesario que un judío conozca a un antisemita para sentirse judío. En última instancia, ¿qué nos une? Sin duda el vago sentimiento de una experiencia compartida siglo tras siglo y cuyo conocimiento intentamos transmitir. Ser judío no es pertenecer a una religión singular o a una raza singular o a una civilización singular, sino sentirse heredero de una historia larga e incomprensible.»

    La Incomprensibilidad del Judaísmo y el Antisemitismo:

    Sorman sugiere que la incomprensibilidad del judaísmo puede ser la raíz del antisemitismo y de la perplejidad de los no judíos hacia los judíos. A pesar de que las sociedades occidentales han otorgado derechos a los judíos, persiste un sentimiento de culpa o hostilidad. El conflicto en Gaza sirve como ejemplo de la doble moral en las expectativas occidentales hacia Israel en comparación con otras situaciones de conflicto.

    Dimensión Metafísica y el Rol de Dios:

    El autor concluye su artículo con una anécdota que destaca la dimensión metafísica del destino judío. Sorman sugiere que la eternidad del Estado de Israel es menos segura que la del pueblo judío y plantea la intervención divina como factor determinante. La mención de Dios genera reacciones diversas, ilustrando la complejidad de abordar la identidad judía desde una perspectiva metafísica.

    En resumen, el texto de Guy Sorman proporciona una reflexión profunda sobre la identidad judía, el antisemitismo, la diversidad dentro de la comunidad judía y la relación entre la continuidad del pueblo judío y la intervención divina. Su enfoque histórico y filosófico invita a la reflexión sobre la complejidad de definir y comprender la judaicidad en el contexto de la historia y la contemporaneidad.

  • Plan económico Panamá, ninguno

    En el título de este escrito digo que Panamá no tiene plan económico, basado en que debía ser más que obvio. Obvio porque desde el mismo instante en que un gobierno hace metástasis hacia el gigantismo, está demostrando con toda claridad que su plan es politiquero; que no tiene nada que ver con economía y… podía dejar allí este artículo, pero vayamos un poco más allá.

    Entrémosle al tema por el lado de lo que es economía, término, tristemente, poco conocido. Los griegos le llamaban “oikos” a la casa, y “nemo” a quien la administraba; de dónde salió el vocablo “okomos” o administrador de la casa. Visto así, debía ser obvio que la economía concierne a los asuntos del hogar y no de la ciudad; dado que la característica distintiva y esencial del ser humano es el concepto de la acción o acción humana; vale decir, lo que hacemos para sobrevivir en un mundo de escasez, o como me gusta decirlo: “cómo poner la paila con lo poco que nos entra”.

    De lo señalado salta o debe saltar a la mente que toda acción humana económica debe estar preñada de propósito. Así, cuando vamos al súper o al chinito, nuestro actuar o comprar está, como dije, preñado de propósito o, propósito económico; vale decir, de economizar. Y en el vocablo “economizar” o “economía” va el otro elemento vital de todo esto; que estamos hablando de ser ahorrativos, selectivos, eficientes en el uso del recurso pecuniario del que disponemos. Visto así… ¿es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Todo lo anterior nos debía conducir por un nuevo derrotero o idea de lo que es o debe ser un gobierno o un gobernar; veamos. La función básica y primordial de un gobierno no es económica; dado que la economía se refiere a los asuntos de la casa y de la persona y no de todo el país. La gobernanza debe estar enfocada en promover la libertad de pensamiento, palabra, tránsito y propiedad. ¡Pongan atención!, que en lo señalado no hay nada sobre economizar; a no ser que sea en el actuar del gobierno en las funciones señaladas. Y vuelvo a la carga: ¿Es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Como bien lo señaló Murray N. Rothbard en su obra “Man, Economy, and Sate” (El hombre, la economía y el estado): Lo que debemos descubrir acerca de la acción humana es que la misma sólo le es propia a la persona o individuo. Quien puede ahorrar son los ciudadanos. Los grupos, es decir, el estado o sus gobiernos, no pueden economizar por los ciudadanos. Otra cosa es el despilfarro gubernamental; y… ni hablar del pillaje.

    En resumen, la acción humana económica está referida a la persona y los propósitos de cada quien; ya que la acción implica una imagen de un fin que se persigue y ¡vaya usted a ver si los diputados y tal tienen el fin de cada ciudadano en su mente! Pedirles a los políticos y, particularmente a los torcidos, que se encarguen de lo económico es de tontos.

    Si los gobiernos y sus “autoridades” y funcionarios no puede siquiera cumplir con los encargos básicos de vida, libertades, tal como las de tránsito, cosa que hemos visto en estos días, y propiedad, ¿para qué les vamos a dejar que se encarguen de nuestra economía; es decir, que se birlen los dineros de sector productivo para hacer fiesta con lo ajeno. ¡Por favor!

  • El papel del liberalismo en la resolución del conflicto Israel-Palestina

    En medio del debate sobre el conflicto Israel-Palestina, Guy Sorman propone una perspectiva que integra el liberalismo en el análisis. Mientras muchos argumentan sobre la naturaleza territorial, nacional o religiosa del conflicto, Sorman sugiere que el liberalismo, una combinación de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel significativo en su resolución.

    Los palestinos, atrapados en un conflicto que ha perdurado por generaciones, nunca han tenido la oportunidad de experimentar la democracia liberal y la economía de mercado. Sus elecciones han sido manipuladas y sufre el control de regímenes autocráticos en los territorios palestinos. Estos regímenes han perdurado en gran parte debido a la asistencia internacional, proporcionada por la ONU y la UE. Esta ayuda ha aumentado a lo largo de los años, lo que ha permitido que una cleptocracia se mantenga en el poder, y solo migajas de esta ayuda llegan a la población.

    La ayuda internacional, sin cuestionar su uso, ha permitido que estas organizaciones operen en Gaza, siendo aliados objetivos de Hamás. El sistema político «iliberal» de los palestinos es en gran medida una consecuencia de esta ayuda internacional.

    En lo que respecta a la economía palestina, la ausencia de iniciativa empresarial se atribuye a la dependencia de las subvenciones. Aunque históricamente los palestinos fueron comerciantes exitosos en Oriente Próximo, esta capacidad ha sido destruida. En lugar de oportunidades empresariales, a los palestinos se les ofrecen empleos públicos financiados por la ONU o se les alienta a involucrarse en la violencia.

    La comparación con Israel es relevante, ya que Israel pasó de ser un país pobre y socialista a una economía de mercado abierta al mundo. Esta transición permitió a Israel convertirse en un actor fuerte en los mercados agrícolas mundiales y en la tecnología de la información.

    El análisis de Sorman no anula las explicaciones convencionales del conflicto, sino que las complementa. En lugar de centrarse únicamente en la lucha actual entre civilización y barbarie, Sorman propone un enfoque liberal que podría ofrecer un futuro realista y positivo. Sugerir una especie de comunidad económica en Oriente Próximo en lugar de la idolatría de un Estado palestino es una alternativa. La creación de un Estado palestino bajo el liderazgo de autócratas no sería beneficioso para los palestinos. La democracia liberal y la economía de mercado pueden ser la clave para un futuro pacífico.

    Sorman plantea el ejemplo de cómo Francia y Alemania hicieron las paces a través del comercio después de siglos de guerras, y cómo la unión del carbón y el acero en 1950 marcó el inicio de la reconciliación que dio lugar a la Unión Europea. Los comerciantes lograron lo que diplomáticos y políticos no pudieron durante siglos.

    En resumen, el liberalismo, en forma de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel importante en la resolución del conflicto Israel-Palestina, según opinión de Guy Sorman en ABC la semana pasada, ofreciendo un camino hacia la paz y la prosperidad para ambas partes.

  • La cultura de la dádiva

    Mucho se habla de la importancia de “dar” pero muy poco acerca de cómo dar, ya que, como todo en esta vida, está el bienandar y el malandar o, tal vez podría decir, el “biendar” y el “maldar”. Escudriñemos un poco por estos senderos del actuar humano que tanto cacareamos y poco comprendemos. Y… ¡ha sí!, dádiva es la acción de dar gratuitamente. ¡jm!, el problemita es que “gratuito” también tiene sus vericuetos de entendimiento… ¡uf!

    “Vericueto”, es “un sitio difícil de acceder o transitar”, cosa muy cierta cuando hablamos de gratuito o de dádiva”, tal como ocurre con el engaño gubernamental de tantos “subsidios” que no subsidian. Y ello nos deja buscando el sentido del término “subsidio”: “sub”, lo que está por debajo y “sidium” del latín silla; es decir, la silla que está por debajo y nos sostiene. ¿Será cierto que los subsidios de la mafia política nos “sostiene”?

    Lo cierto es que ayudar y sostener al necesitado no es fácil. En la Biblia se habla de ayudar al prójimo; lastimosamente pocos recapacitan que el “prójimo” es aquel que está “próximo” o aquel que conocemos su realidad y necesidad y en virtud de ello mejor podemos ayudarle y ello no aplica al regalierno.

    Está el caso de mi empleada, persona humilde que almorzando con sus hijos, estos le cuentan que los hijos de la vecina no han comido, y mi empleada toma de su mesa y les manda comida. Como bien deben saber, esto no tiene ningún parecido a los llamados “subsidios” gubernamentales.

    Pero y hablando de subsidio o de lo que está por debajo; por debajo está el principio de la subsidiaridad: En la encíclica papal Centesimus Annus se nos advierte que “una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias.”

    Y dicha encíclica abunda al decir que: “Al intervenir directamente y quitar responsabilidades a la sociedad, el estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos.”

    Hoy, en que Panamá se encuentra soliviantada por el tema minero es buen momento para reflexionar sobre estas cosas tan vitales para la sociedad o la asociación humana. Sí, el contrato minero es y es, pero por debajo de todo ello está el que históricamente hemos delegado a los gobiernos del estado lo indelegable; ya sea, los recursos del subsuelo, del aire, hídricos, marítimos y tal.

    ¿Acaso no hemos meditado acerca del inmenso error de haber encargado, no a los gobiernos, sino a la politiquería corrupta las cosas que son competencia de la población; me refiero al mercado, educación, minería, naturaleza, el aire, etc. Vuelvan a leer, más arriba, acerca de la subsidiaridad. Y, vayan meditando sobre el haber dado a la clase política la facultad de arrebatar los recursos económicos a los productivos para repartirlos alegremente entre los amigos del desgobierno.

    First Quantum es y es, sí, pero FQ no es el problema sino nosotros mismos que hemos, reitero, delegado lo indelegable a los pillos politiqueros; lo cual queda plasmado en ese decir: “robó pero le dio al pueblo”. Lo triste es que lo único que ha dado la corrupta clase política al pueblo han sido engaños y pobreza.

  • Nuestro enemigo el gobierno

    Los organismos estatales, es decir, los gobiernos del estado, no son empresas cuyo éxito económico depende de la calidad y del precio del producto que venden, sino de los engaños que pregonan y de su capacidad de robar al segmento productivo de la población. Y no sólo se trata de falsas promesas sino de su capacidad de adoctrinar a una crédula población. Visto así, bien puedo concluir que el gobierno, los gobiernos, desde el momento que rebasan sus funciones y debida dimensión, se vuelven organismos mafiosos que viven del pillaje de la población a la cual dicen servir; es decir, son organismos parasitarios.

    Lo peor es que como los mafiosos gubernamentales saben que su período es corto, estos se esmeran por los grandes y desmedidos proyectos de los cuales pueden sacar tajadas más grandotas; tal como es el caso del Metro de Panamá que es un mamotreto y fiel representación del desgobierno. A ver si me explico.

    La ciudad de Panamá bien podía, a una fracción del costo, resolver sus necesidades de transporte urbano con un auténtico sistema de metrobus, tal como lo hizo Bogotá y no con el mamotreto de Mi Bus que falsamente llaman “metrobus”.

    En USA al metrobus le apodan BRT, o “bus rapid transit”, que traduce a ‘transporte rápido por bus’. Es lo que también llaman un “metro de superficie”, dado que tiene todas las características de un metro soterrado: vías dedicadas, estaciones fijas, boletería por adelantado, horario, capacidad de dar servicio a casi toda la ciudad, etc.; todo lo cual se traduce en transporte rápido con buses. ¿Es eso lo que nos dieron con el Metro y Mi Bus?

    Lo señalado es apenas un atisbo al mamotreto empobrecedor que son nuestras instituciones gubernamentales. Es más, dudo haya una sola autoridad de gobierno en Panamá que sepa lo que es gobernar. Y, si la hay, la excepción confirma la regla.

    Es imposible advertir y entender el sistema feudal que padecemos en Panamá si no sabemos para qué es un gobierno. Ciertamente que los gobiernos no deber gallineros para alimentar zorros. Uno de los que bien lo sintetiza es el candidato a presidente de Argentina Javier Milei: La función gubernamental es velar por la libertad de la persona y de su propiedad. ¡Meto!, pero muy pocos saben lo que es propio de la persona humana.

    En cuanto al sistema empresarial, en buena o gran medida, es parte de la trama de corrupción; ya que quien no entra en la jugada lo aplastan. Y a los que se someten les permiten participar de los banquetes de arroz con pollo. Esta tendencia de dominación no sólo existe en los países sino que ha emigrado a los organismos de política internacional que buscan conformar un estado mundial o gobernación mundial.

    Decir que en Panamá practicamos el capitalismo es ignorancia o embuste. El capital no prospera en gallineros de dónde los zorros alimentan a las gallinas para luego engullírselas. En un sistema capitalista los servicios de agua, luz, escuela, seguridad social, transporte y mucho más no lo manejan los zorros de gallinero sino los ciudadanos a través del mercado.

    Menos mal que ya asoma un destello de luz al final del sombrío túnel de la corrupción centralizada. Ya, ante la magnitud del descaro de corrupción gubernamental la dormida población comienza a despertar; aunque todavía falta mucho por aprender antes de que logremos la capacidad de mudarnos a un sistema de verdadera libertad ciudadana; en la cual cada persona, familia, barrio, ciudad, aprenda a caminar su propio camino y no el camino de los zorros del gallinero.

  • El cuento del bien común

    El cuento del bien común

    Las mayores injusticias típicamente vienen en envolturas de un bien común o de justicia social completamente torcidas de la realidad. Sí ¡claro que hay bien común y justicia social!, el problema está en darse cuenta si el hongo es comestible o venenoso. Es el caso de lo que algunos en EE.UU. llaman “liberal” cuando en realidad estos no creen en la libertad; o que estos se hacen pasar por demócratas o progresivos, cuando no son ni uno ni otro.

    Por otro lado están aquellos que dicen defender los intereses de las minorías arguyendo que estas también tienen su verdad y su justicia. Es lo que vemos en las calles de ciertas grandes ciudades en los EE.UU. en las cuales las autoridades locales han decidido proteger los “derechos” de los criminales; alegando que estos no tienen la culpa de sus desmanes. La culpa es de la sociedad; y si seguimos esa pendiente resbaladiza pronto estarán metiendo en cárcel a los probos que osan defenderse de los ímprobos. ¡Uy!, disculpen, que eso ya está ocurriendo.

    Otro enfoque del asunto argumenta que el libre mercado favorece a los ricos y deja varados en la pobreza a los pobres. El inmenso o imposible reto, según los progres, está en encontrar un sistema socio económico que flote a todas las embarcaciones; pero eso sí, que dicho sistema no sea de libre mercado, ya que este sólo logra flotar a los yates de lujo.

    El sistema de mercado, con todas sus imperfecciones, más que nada de parte de grupos de poder político que lo trastocan en busca, no del bien común sino del común bien del pillaje, es el único sistema que ha permitido adelantes extraordinarios en la humanidad y que están allí a plena vista, para quienes tienen vista o quieren ver.

    El enredo del bien común mal entendido se da cuando en nombre del mismo se pisotean los derechos inalienables de la persona humana; es decir, que no podemos vejar a unos porque conviene a muchos. Y ni hablar que el mentado “bien común” es uno de los mayores comodines jamás inventados. Es, entre otras tantas, la justificación de procaces malandros políticos para quitar a ricos para dar a pobres.

    O el argumento de que un supuesto bien común, tal como la encerrona del COVID o las máscaras, eran tal y favorecían semejante bestialidad que ha causado estragos económicos y de otra naturaleza.

    Es como ayer que no podía entrar a ver al médico si no me ponía máscara; pero, apenas entré el médico me quitó la máscara. ¿Y por que me hacen ponerme la máscara, pregunté? Porque el ministerio de salud lo manda; es decir, el bien común imponiéndose sobre el sentido común.

    El verdadero y auténtico bien común es bueno para todos; tal como amar al prójimo; tristemente, hay muchos que no saben amar. Y típico es que muchos vean el bien común como bienes materiales, tal como el salario o e dinero; que debe haber un salario mínimo y el dinero debe ser redistribuido por los zorros del gallinero.

  • El Horror de Hamas y el Precio del Populismo: Un Análisis por Yuval Noah Harari

    El reconocido autor y profesor de Historia, Yuval Noah Harari, ofrece un análisis profundo en un artículo aparecido originalmente en el periódico ABC  sobre la actual crisis en Israel, enfocándose en un factor clave: el populismo. Mientras Israel enfrenta una situación sin precedentes, Harari explora cómo las decisiones políticas y la figura de líderes populistas han contribuido a esta calamidad y plantea preguntas importantes sobre su impacto y las lecciones para otras democracias del mundo.

    Un Desastre sin Precedentes

    Harari comienza señalando que el presente conflicto no puede compararse con la guerra de Yom Kippur de 1973. A diferencia de entonces, en esta ocasión se enfrenta a un enemigo que ha perpetrado atrocidades similares a algunas de las horas más oscuras del pueblo judío. Se ha recordado la masacre de aldeanos judíos a manos de los Einsatzgruppen nazis durante el Holocausto y los pogromos en el Imperio ruso. La escala de violencia y brutalidad es estremecedora.

    Impacto Personal

    Harari comparte su experiencia personal, ya que tiene familiares y amigos en las comunidades de Be’eri y Kfar Aza, dos zonas fuertemente afectadas. Hamás mantuvo un control cruel sobre estas áreas, y sus terroristas llevaron a cabo una masacre sistemática. Este relato personal agrega una dimensión humana a la tragedia.

    Un Estado Impotente

    El artículo se pregunta cómo Israel, fundado para evitar que los judíos se convirtieran en víctimas indefensas, terminó en medio de una crisis tan devastadora. Además, se cuestiona por qué Israel no pudo detener la masacre en tiempo y forma. A pesar de la historia del Holocausto, la nación judía se encontró en una situación de impotencia durante este conflicto.

    El Precio del Populismo

    La explicación principal para la disfunción de Israel, según Harari, es el populismo. Atribuye la responsabilidad a años de gobierno bajo un liderazgo populista, en particular, el mandato de Benjamín Netanyahu. Aunque reconocido como un experto en relaciones públicas, Harari lo califica como un primer ministro incompetente. Señala que Netanyahu priorizó sus intereses personales por encima del bienestar nacional y contribuyó a dividir a la nación.

    La coalición gubernamental formada por Netanyahu se describe como una alianza de fanáticos mesiánicos y oportunistas que han pasado por alto los problemas de Israel y se han centrado en acumular poder. Harari critica cómo han adoptado políticas divisivas y teorías conspirativas, al tiempo que demonizan a las élites. Señala que a pesar de las advertencias sobre el peligro que esto representaba para Israel, Netanyahu se negó a recibir a quienes lo alertaron, lo que llevó a una calamidad.

    Una Llamada a la Reflexión

    Harari concluye su artículo instando a Israel y al mundo a prestar atención a las lecciones que se pueden aprender de esta tragedia. Recuerda que, aunque el pasado no se puede cambiar, Israel aún puede revertir la situación. Alienta a los israelíes a responsabilizar a su Gobierno y a abandonar las tendencias populistas y mesiánicas. Sugiere que es hora de trabajar en la construcción de una democracia sólida y la paz.

    En resumen, el artículo de Yuval Noah Harari arroja luz sobre el horror del conflicto actual y destaca cómo el populismo ha contribuido a la situación en Israel. Su llamado a la reflexión no se limita a su país, sino que resuena como una advertencia global sobre los peligros de la polarización y el liderazgo irresponsable en las democracias modernas.

  • Ludwig von Mises: Defensor del Capitalismo

    En la conmemoración del fallecimiento de Ludwing Von Mises hace ya 50 años, en Octubre 10 de 1973, compartimos una columna escrita por quien fuera su alumno, George Reisman, escrita originalmente en 1981, en ocasión del aniversario de nacimiento nro 100 en 1973.

    Mises fue mi maestro y mentor, y la fuente de inspiración para la mayoría de lo que sé y considero importante y valioso en estos campos, lo que me permite comprender los eventos que moldean el mundo en el que vivimos. Quiero aprovechar esta oportunidad para rendir homenaje a él, porque creo que merece ocupar un lugar importante en la historia intelectual de los tiempos modernos.

    Mises es importante porque sus enseñanzas son necesarias para la preservación de la civilización material. Como él demostró, la base de la civilización material es la división del trabajo. Sin la mayor productividad del trabajo que permite la división del trabajo, la gran mayoría de la humanidad simplemente moriría de hambre. Sin embargo, la existencia y el funcionamiento exitoso de la división del trabajo dependen vitalmente de las instituciones de una sociedad capitalista, es decir, de un gobierno limitado y la libertad económica, la propiedad privada de la tierra y de toda propiedad, el intercambio y el dinero, el ahorro y la inversión, la desigualdad económica y la competencia económica, y el motivo de lucro; instituciones que han estado bajo ataque durante varias generaciones.

    Cuando Mises apareció en escena, el marxismo y otras sectas socialistas disfrutaban de un monopolio intelectual virtual. Las principales fallas e inconsistencias en los escritos de Smith y Ricardo y sus seguidores permitieron a los socialistas afirmar que la economía clásica era su aliada real. Los escritos de Jevons y los economistas «austríacos» anteriores, como Menger y Böhm-Bawerk, eran insuficientemente comprensivos para proporcionar una contraofensiva efectiva contra los socialistas. Bastiat había intentado proporcionar una, pero murió demasiado pronto y probablemente carecía de la profundidad teórica necesaria de todos modos.

    Así que cuando Mises apareció, prácticamente no había oposición intelectual sistemática al socialismo ni defensa del capitalismo. Literalmente, las murallas intelectuales de la civilización estaban indefensas. Lo que Mises emprendió y que resume la esencia de su grandeza fue construir una defensa intelectual del capitalismo y, por lo tanto, de la civilización.

    El principal argumento de los socialistas era que las instituciones del capitalismo servían únicamente a los intereses de un puñado de «explotadores» y «monopolistas» y operaban en contra de los intereses de la gran mayoría de la humanidad, a la que el socialismo serviría. Mientras que la única respuesta que otros podían dar era idear planes para quitarles a los capitalistas algo menos de su riqueza de lo que los socialistas estaban demandando, o instar a que se respeten los derechos de propiedad a pesar de su incompatibilidad con el bienestar de la mayoría de las personas, Mises cuestionó la suposición básica de todos. Mostró que el capitalismo opera en el interés material de todos, incluidos los no capitalistas, los llamados proletarios. En una sociedad capitalista, Mises demostró que los medios de producción de propiedad privada sirven al mercado. Los beneficiarios físicos de las fábricas y molinos son todos los que compran sus productos. Y, junto con el incentivo del lucro y la pérdida y la libertad de competencia que implica, la existencia de la propiedad privada garantiza un suministro cada vez mayor de productos para todos.

    Por lo tanto, Mises demostró que clichés como «la pobreza causa el comunismo» son absolutamente absurdos. No la pobreza, explicó, sino la pobreza más la creencia errónea de que el comunismo es la solución para la pobreza, causa el comunismo. Mostró que si los revolucionarios mal orientados de los países subdesarrollados y de los barrios empobrecidos comprendieran la economía, cualquier deseo que puedan tener de combatir la pobreza los convertiría en defensores del capitalismo.

    Mises demostró que el socialismo, en su mayor contribución original al pensamiento económico, no solo abolía el incentivo del lucro y la pérdida y la libertad de competencia junto con la propiedad privada de los medios de producción, sino que también hacía imposible el cálculo económico, la coordinación económica y la planificación económica, y por lo tanto, resultaba en caos. El socialismo significa la abolición del sistema de precios y la división intelectual del trabajo; significa la concentración y centralización de todas las decisiones en manos de una agencia: la Junta de Planificación Central o el Dictador Supremo.

    Sin embargo, la planificación de un sistema económico está más allá del poder de cualquier conciencia individual: el número, la variedad y la ubicación de los diferentes factores de producción, las diversas posibilidades tecnológicas que se les abren y las diferentes permutaciones y combinaciones posibles de lo que se puede producir a partir de ellos, están mucho más allá del poder incluso del genio más grande para tener en cuenta. Mises mostró que la planificación económica requiere la cooperación de todos los que participan en el sistema económico. Solo puede existir bajo el capitalismo, donde, todos los días, los empresarios planifican sobre la base de cálculos de lucro y pérdida; los trabajadores, sobre la base de los salarios; y los consumidores, sobre la base de los precios de los bienes de consumo.

    Las contribuciones de Mises al debate entre el capitalismo y el socialismo, el tema principal de los tiempos modernos, son abrumadoras. Antes de que él escribiera, la gente no se daba cuenta de que el capitalismo tiene planificación económica. Aceptaron sin crítica el dogma marxista de que el capitalismo es una anarquía de producción y que el socialismo representa una planificación económica racional. La gente estaba (y la mayoría todavía lo está) en la posición de M. Jourdan de Molière, quien nunca se dio cuenta de que lo que había estado hablando toda su vida era prosa. Porque viviendo en una sociedad capitalista, las personas están rodeadas literalmente de planificación económica, y aún así no se dan cuenta de que existe.

    Todos los días, hay innumerables empresarios que planean expandir o reducir sus empresas, que planean introducir nuevos productos o descontinuar los antiguos, que planean abrir nuevas sucursales o cerrar las existentes, que planean cambiar sus métodos de producción o continuar con los métodos actuales, que planean contratar trabajadores adicionales o dejar ir a algunos de los actuales. Y todos los días, hay innumerables trabajadores que planean mejorar sus habilidades, cambiar sus ocupaciones o lugares de trabajo, o continuar como están; y consumidores que planean comprar casas, autos, estéreos, carne o hamburguesas, y cómo usar los bienes que ya tienen, por ejemplo, conducir al trabajo o tomar el tren, en lugar de eso.

    Sin embargo, las personas niegan el nombre de planificación a toda esta actividad y lo reservan para los débiles esfuerzos de un puñado de funcionarios del gobierno, que, habiendo prohibido la planificación de todos los demás, presumen sustituir su conocimiento e inteligencia por el conocimiento e inteligencia de decenas y cientos de millones. Mises identificó la existencia de planificación bajo el capitalismo, el hecho de que se basa en los precios («cálculos económicos») y el hecho de que los precios sirven para coordinar y armonizar las actividades de todos los millones de planificadores separados e independientes.

    Demostró que cada individuo, al preocuparse por ganar un ingreso y limitar sus gastos, se ve llevado a ajustar sus planes particulares a los planes de todos los demás. Por ejemplo, el estudiante universitario que decide convertirse en contador en lugar de artista porque valora el mayor ingreso que puede obtener como contador, cambia su plan de carrera en respuesta a los planes de otros para comprar servicios de contabilidad en lugar de pinturas. El individuo que decide que una casa en un vecindario en particular es demasiado cara y, por lo tanto, renuncia a su plan de vivir en ese vecindario, también está comprometido en un proceso de ajustar sus planes a los planes de otros; porque lo que hace que la casa sea demasiado cara son los planes de otros para comprarla que pueden pagar más. Y, sobre todo, Mises demostró que cada empresa, al buscar obtener ganancias y evitar pérdidas, se ve llevada a planificar sus actividades de una manera que no solo sirve a los planes de sus propios clientes, sino que tiene en cuenta los planes de todos los demás usuarios de los mismos factores de producción en todo el sistema económico.

    Así, Mises demostró que el capitalismo es un sistema económico racionalmente planificado por los esfuerzos combinados y egoístas de todos los que participan en él. El fracaso del socialismo, mostró, se debe al hecho de que representa no una planificación económica, sino la destrucción de la planificación económica, que solo existe bajo el capitalismo y el sistema de precios.

    Mises no fue principalmente anticomunista. Fue procapitalista. Su oposición al socialismo y a todas las formas de intervención gubernamental se derivó de su apoyo al capitalismo y de su amor subyacente por la libertad individual y su convicción de que los intereses egoístas de los hombres libres son armónicos; de hecho, que la ganancia de un hombre bajo el capitalismo no solo no es una pérdida para otro, sino que en realidad es una ganancia para los demás. Mises fue un defensor coherente del hombre hecho a sí mismo, del pionero intelectual y empresarial, cuyas actividades son la fuente de progreso para toda la humanidad y que, según él demostró, solo puede prosperar bajo el capitalismo.

    Mises demostró que la competencia bajo el capitalismo tiene un carácter completamente diferente a la competencia en el reino animal. No es una competencia por medios de subsistencia escasos dados por la naturaleza, sino una competencia en la creación positiva de nueva y adicional riqueza, de la cual todos se benefician. Por ejemplo, el efecto de la competencia entre los agricultores que usaban caballos y los que usaban tractores no fue que el primer grupo muriera de hambre, sino que todos tenían más alimentos y el ingreso disponible para comprar cantidades adicionales de otros bienes también. Esto fue cierto incluso para los agricultores que «perdieron» la competencia, tan pronto como se trasladaron a otras áreas del sistema económico, que pudieron expandirse precisamente gracias a las mejoras en la agricultura. Del mismo modo, el efecto de la suplantación del automóvil por el caballo y el buggy fue beneficiar incluso a los antiguos criadores de caballos y herreros, una vez que hicieron las reubicaciones necesarias.

    En una importante elaboración de la Ley de la Ventaja Comparativa de Ricardo, Mises mostró que hay espacio para todos en la competencia del capitalismo, incluso aquellos con habilidades más modestas. Estas personas solo necesitan concentrarse en las áreas en las que su inferioridad productiva relativa es menor. Por ejemplo, un individuo capaz de ser solo un conserje no tiene que temer la competencia del resto de la sociedad, casi todos cuyos miembros podrían ser mejores conserjes que él, si eso es lo que eligen ser. Porque, por mucho mejor que otras personas puedan ser como conserjes, su ventaja en otros campos es aún mayor. Y siempre que la persona de habilidades limitadas esté dispuesta a trabajar por menos como conserje de lo que otras personas pueden ganar en otros campos, no tiene nada de qué preocuparse por su competencia. De hecho, supera a otros para el trabajo de conserje al estar dispuesto a aceptar un ingreso más bajo que ellos. Mises demostró que en este caso también prevalece una armonía de intereses. La existencia del conserje permite que las personas más talentosas dediquen su tiempo a tareas más exigentes, mientras que su existencia le permite obtener bienes y servicios que de lo contrario le serían completamente imposibles de obtener.

    Sobre la base de tales hechos, Mises argumentó contra la posibilidad de conflictos de interés inherentes entre razas y naciones, así como entre individuos. Porque incluso si algunas razas o naciones fueran superiores (o inferiores) a otras en todos los aspectos de la capacidad productiva, la cooperación mutua en la división del trabajo seguiría siendo ventajosa para todos. Así, demostró que todas las doctrinas que alegan conflictos inherentes se basan en una ignorancia de la economía.

    Argumentó con una lógica incontrovertible que las causas económicas de la guerra son el resultado de la interferencia gubernamental, en forma de barreras comerciales y migratorias, y que tal interferencia que restringe las relaciones económicas exteriores es el producto de otra interferencia gubernamental que restringe la actividad económica interna. Por ejemplo, los aranceles se vuelven necesarios como medio para evitar el desempleo solo debido a la existencia de leyes de salario mínimo y legislación pro sindicatos, que impiden que la fuerza laboral nacional compita con la competencia extranjera mediante la aceptación de salarios más bajos cuando sea necesario. Mostró que la base de la paz mundial es una política de laissez-faire tanto a nivel nacional como internacional.

    En respuesta a la viciosa y ampliamente creída acusación de los marxistas de que el nazismo era una expresión del capitalismo, mostró, además de todo lo anterior, que el nazismo era en realidad una forma de socialismo. Cualquier sistema caracterizado por controles de precios y salarios, y por lo tanto, por escasez y controles gubernamentales sobre la producción y distribución, como lo era el nazismo, es un sistema en el que el gobierno es de facto dueño de los medios de producción. Porque, en tales circunstancias, el gobierno decide no solo los precios y salarios cobrados y pagados, sino también qué se va a producir, en qué cantidades, por qué métodos y a dónde se enviará. Estos son todos los derechos fundamentales de la propiedad. Esta identificación de «socialismo en el patrón alemán», como él lo llamó, es de inmenso valor para comprender la naturaleza de todas las demandas de controles de precios.

    Mises demostró que todas las acusaciones hechas contra el capitalismo eran completamente infundadas o deberían dirigirse contra la intervención gubernamental, que destruye el funcionamiento del capitalismo. Fue uno de los primeros en señalar que la pobreza de los primeros años de la Revolución Industrial era la herencia de toda la historia anterior, que existía porque la productividad del trabajo todavía era lamentablemente baja; porque científicos, inventores, empresarios y ahorradores e inversores solo podían crear avances y acumular el capital necesario para aumentarla paso a paso. Mostró que todas las políticas de supuesta legislación laboral y social eran en realidad contraproducentes para los intereses de las masas de trabajadores a quienes se suponía que ayudarían, ya que su efecto era causar desempleo, frenar la acumulación de capital y, por lo tanto, mantener baja la productividad del trabajo y el nivel de vida de todos.

    En una importante contribución original al pensamiento económico, demostró que las depresiones eran el resultado de políticas patrocinadas por el gobierno de expansión del crédito diseñadas para reducir la tasa de interés de mercado. Tales políticas, mostró, crearon malas inversiones a gran escala, que privaron al sistema económico de capital líquido y provocaron contracciones crediticias y, por lo tanto, depresiones. Mises fue un firme defensor del patrón oro y del laissez-faire en la banca, que, según él, lograría virtualmente un patrón oro de reserva del 100% e impediría tanto la inflación como la deflación.

    Lo que he escrito sobre Mises proporciona solo una indicación mínima del contenido intelectual que se encuentra en sus escritos. Escribió aproximadamente veinte libros. Y me aventuro a decir que no puedo recordar haber leído un solo párrafo en ninguno de ellos que no contuviera uno o varios pensamientos u observaciones profundos. Incluso en las raras ocasiones en que encontré necesario estar en desacuerdo con él (por ejemplo, en su opinión de que el monopolio puede existir bajo el capitalismo), siempre encontré que lo que tenía que decir era extremadamente valioso y un poderoso estímulo para mi propio pensamiento. No creo que nadie pueda afirmar estar realmente educado sin haber absorbido una medida sustancial de la inmensa sabiduría presente en sus obras.

    Los dos libros más importantes de Mises son «La Acción Humana» y «Socialismo», que representan mejor la amplitud y profundidad de su pensamiento. Sin embargo, estos no son para principiantes. Deben ser precedidos por algunos de los escritos populares de Mises, como «Burocracia» y «Planificación para la Libertad». «La Teoría del Dinero y el Crédito», «Teoría e Historia», «Problemas Epistemológicos de la Economía» y «Los Fundamentos de la Economía» son otros libros de Mises que sería muy recomendable leer.

    Mises fue un hombre de una integridad y carácter excepcionales, que llevó una vida de trabajo incansable, abnegación y autodisciplina en la búsqueda de la verdad y la promoción de la libertad. Hizo una contribución incomparablemente valiosa a la teoría económica y la filosofía política, y su legado vive en cada uno de nosotros que ha tenido el privilegio de aprender de él. En este aniversario de su nacimiento, recordemos a Ludwig von Mises como uno de los gigantes intelectuales de la historia y un defensor incansable del capitalismo y la libertad individual. Su trabajo continúa siendo una fuente de inspiración y guía para aquellos que buscan comprender y promover una sociedad basada en la libertad y el respeto por los derechos individuales.

    George Reisman, Ph.D., is Pepperdine University Professor Emeritus of Economics. He is the translator of Mises’s Epistemological Problems of Economics and is the author of Capitalism: A Treatise on Economics. His publications on Amazon.com are at amazon.com/author/george-; many of his lectures are on YouTube at youtube.com/@georgereisman His blog is at georgereismansblog.blogspot.com. Follow him on Twitter

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