Categoría: Opinión

  • Discurso inaugural de Volodymyr Zelenskyy en 2019. Un ejemplo de líder político

    Transcripción de un discurso que hoy cobra verdadera dimensión y explica con toda claridad el por qué Putín y sus secuaces se sintieron amenazados y por qué desearíamos por las latitudes tropicales escuchar algo así, a un verdadero líder político, aunque fuera de vez en cuando.

    Este post intenta aclarar la mala y escasa información que ha conducido a buena parte de la llamada «derecha» (junto a la izquierda también, pero de esta última ya se sabe qué esperar) a condenar la culpabilidad y desde el primer día a Ucrania y su presidente Zelensky sobre la invasión rusa a Ucrania. Lamentablemente, una sociedad totalmente infantilizada, mediatizada y poco propensa a estudiar a profundidad la historia, tiende a juzgar rápidamente actos y personas sin más respaldo que un par de memes o argumentos a la autoridad. Y con ello no basta. No bastó con el Covid y tampoco basta con la espantosa guerra en Ucrania.

    Por ello, y como muestra también de lo que es un verdadero líder político, transcribimos hoy lo que fue el discurso inaugural de la Administración del ciudadano  Zelensky cuando asumió la presidencia ucraniana en Mayo del 2019. Releyéndolo y a la vista de lo que sucede hoy en Ucrania, no sólo es fácil de catalogarlo como un ejemplo de líder político y un verdadero héroe de nuestro tiempo, sino como un adelantado. Y ello, especialmente,  debería ser cierto para aquella derecha e izquierda rancia que se niega a aceptar que la verdadera posición ética no trata sobre nombres y etiquetas, sino con lo que hacen los hombres cuando se ven enfrentados a ejercer los valores que pregonan. Una derecha ignorante que se sorprendería ver a su citado tantas veces Ronald Reagan en este discurso conmovedor.

    Aquí la transcripción de un discurso que hoy cobra verdadera dimensión y explica con toda claridad el por qué Putín y sus secuaces se sintieron amenazados y por qué desearíamos por las latitudes tropicales escuchar algo así, a un verdadero líder político, aunque fuera de vez en cuando:

    «Queridos ucranianos!

    Después de mi victoria electoral, mi hijo de seis años dijo: «Papá, dicen en la televisión que Zelenskyy es el presidente… Entonces, eso significa que… ¡¿yo soy… el presidente también?!» En ese momento, sonó divertido, pero luego me di cuenta de que era cierto. Porque cada uno de nosotros es el Presidente. No solo el 73 por ciento que votó por mí, sino el 100 por ciento de los ucranianos. Esto no es solo mío, esta es nuestra victoria común. Y esta es nuestra oportunidad común de la que somos responsables juntos.

    No he sido solo yo quien acaba de tomar el juramento. Cada uno de nosotros acaba de poner su mano sobre la Constitución y jurar lealtad a Ucrania.

    Ahora imagínate los titulares: «El presidente no paga impuestos», «El presidente borracho se saltó el semáforo en rojo» o «El presidente roba en silencio porque todo el mundo lo hace». ¿Estarías de acuerdo en que es vergonzoso? A esto me refiero cuando digo que cada uno de nosotros es el Presidente. De ahora en adelante, cada uno de nosotros es responsable del país que le dejamos a nuestros hijos. Cada uno de nosotros, en su lugar, puede hacer todo por la prosperidad de Ucrania.

    Nuestro país europeo comienza con cada uno de nosotros. Hemos elegido un camino hacia Europa, pero Europa no está en alguna parte. Europa está aquí (en la cabeza — Ed.) Y después de que aparezca aquí, estará en todas partes, en toda Ucrania.

    Este es nuestro sueño común. Pero también compartimos un dolor común. Cada uno de nosotros ha muerto en el Donbas. Todos los días perdemos a cada uno de nosotros. Y cada uno de nosotros es un refugiado: el que ha perdido su propio hogar y el que ha abierto la puerta de su hogar, compartiendo el dolor. Y cada uno de nosotros es un trabajador migrante: el que no pudo encontrarse en casa, pero ha encontrado ingresos en un país extranjero, y el que luchando contra la pobreza, se ve obligado a perder su propia dignidad.

    ¡Pero superaremos todo esto! Porque cada uno de nosotros es ucraniano.

    Todos somos ucranianos: no hay ucranianos más grandes o más pequeños, correctos o incorrectos. De Uzhgorod a Luhansk, de Chernigiv a Simferopol, en Lviv, Kharkiv, Donetsk, Dnipro y Odesa, somos ucranianos. Y tenemos que ser uno. Después de todo, solo entonces somos fuertes.

    Hoy hago un llamamiento a todos los ucranianos del mundo. Somos 65 millones. Sí, no se sorprenda: somos 65 millones, los nacidos en suelo ucraniano. Ucranianos en Europa y Asia, en América del Norte y del Sur, Australia y África: ¡hago un llamamiento a todos los ucranianos del planeta!

    Realmente te necesitamos. A todos los que estén listos para construir una Ucrania nueva, fuerte y exitosa, con mucho gusto les otorgaré la ciudadanía ucraniana. Debes venir a Ucrania no para visitar, sino para volver a casa. Te estamos esperando. No es necesario que traigas souvenirs del exterior, pero por favor, trae tus conocimientos, experiencia y valores.

    Eso nos ayudará a comenzar una nueva era. Los escépticos dirán que es imposible, una fantasía. Pero, ¿y si esta es, de hecho, nuestra idea nacional: unirnos y hacer lo imposible contra viento y marea?

    ¿Recuerdas el equipo de fútbol de Islandia en el Campeonato Europeo, cuando un dentista, un director, un piloto, un estudiante y un limpiador defendieron el honor de su país? Nadie creía que pudieran hacerlo, ¡pero lo hicieron!

    Y este debe ser precisamente nuestro camino. Debemos convertirnos en islandeses en el fútbol, ​​israelíes en la defensa de su tierra natal, japoneses en tecnología y suizos en la capacidad de vivir juntos en armonía, a pesar de todas las diferencias.

    Sin embargo, nuestra primera tarea es el alto el fuego en el Donbas. A menudo me han preguntado: ¿Qué precio está dispuesto a pagar por el alto el fuego? Es una pregunta extraña. ¿Qué precio está dispuesto a pagar por la vida de sus seres queridos? Les puedo asegurar que estoy dispuesto a pagar cualquier precio para detener la muerte de nuestros héroes. Definitivamente no tengo miedo de tomar decisiones difíciles y estoy listo para perder mi fama, mis calificaciones y, si es necesario, sin dudarlo, mi posición para lograr la paz, siempre que no renunciemos a nuestros territorios.

    La historia es injusta. Nosotros no somos los que hemos comenzado esta guerra. Pero nosotros somos los que tenemos que terminarlo. Y estamos listos para el diálogo. Creo que el primer paso perfecto en este diálogo será el regreso de todos los prisioneros ucranianos.

    Nuestro próximo desafío es devolver los territorios perdidos. Sinceramente, esta redacción no me parece del todo correcta porque es imposible devolver lo que siempre ha sido nuestro. Tanto Crimea como Donbas han sido nuestra tierra ucraniana, pero la tierra donde hemos perdido lo más importante: la gente.

    Hoy tenemos que devolverles el sentimiento, eso es lo que hemos perdido. A lo largo de los años, las autoridades no han hecho nada para que se sientan ucranianos y comprendan que no son extraños, sino que son nuestra gente, son ucranianos. E incluso si se les otorgan 10 pasaportes diferentes, no cambiará nada. Porque ser ucraniano no es una línea en el pasaporte, ser ucraniano está aquí (en el corazón, Ed.)

    Lo sé con seguridad. Lo sé por los soldados que ahora defienden Ucrania, nuestros héroes, algunos de los cuales hablan ucraniano, mientras que otros hablan ruso. Allí, en primera línea, no hay luchas ni discordias, solo hay coraje y honor. Entonces, quiero apelar a nuestros defensores ahora:

    No puede haber un ejército fuerte en un lugar donde las autoridades no respetan a las personas que cada día sacrifican su vida por la patria. Haré todo lo posible para que sientan el respeto. Esto significa salarios decentes y, lo que es más importante, seguros, condiciones de vida, licencias por vocación después de las misiones de combate y vacaciones para ustedes y su familia. No solo debemos hablar sobre los estándares de la OTAN, debemos crear esos estándares.

    Por supuesto, además de la guerra, hay muchos otros problemas que preocupan a los ucranianos. Entre ellos están las impactantes tarifas de servicios públicos, salarios y pensiones humillantes, precios dolorosos y empleos inexistentes. También está la atención de la salud que se considera que se puede mejorar principalmente por aquellos que nunca han estado en un hospital regular con su hijo. Y luego, también están las míticas carreteras ucranianas que se están construyendo y reparando solo en la imaginación prolífica de alguien.

    Permítanme citar a un actor estadounidense que se ha convertido en un gran presidente estadounidense: «El gobierno no resuelve nuestros problemas. El gobierno es nuestro problema.»

    No entiendo a nuestro gobierno que solo se encoge de hombros y dice: «No hay nada que podamos hacer». No es verdad. Puede. ¡Puede tomar una hoja de papel y un bolígrafo y liberar sus asientos para aquellos que piensan en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones! Háganlo y la gente lo apreciará.

    Sus aplausos son bastante tímidos… ¿Supongo que no a todos les gusta lo que estoy diciendo? Lástima, ya que no soy yo, sino el pueblo ucraniano quien dice eso.

    Mi elección demuestra que nuestros ciudadanos están cansados ​​del sistema político pomposo y experimentado que durante 28 años ha creado un país de oportunidades: las oportunidades para sobornar, robar y aprovechar los recursos.

    Construiremos el país de más oportunidades, aquel donde todos sean iguales ante la ley y donde todas las reglas sean honestas y transparentes, iguales para todos. Y para eso, necesitamos personas en el poder que sirvan al pueblo. Es por eso que realmente no quiero mis fotos en sus oficinas, porque el Presidente no es un ícono, un ídolo o un retrato. En su lugar, cuelguen las fotos de sus hijos y mírelas cada vez que tomen una decisión.

    Puedo continuar, pero los ucranianos quieren acciones, no palabras. Entonces, queridos diputados! He designado la inauguración del lunes, un día laboral, que tiene un beneficio: significa que estamos listo para trabajar.

    Por lo tanto, les pido que aprueben:

    1. La ley de supresión de la inmunidad parlamentaria.

    2. La ley que establece la responsabilidad penal por enriquecimiento ilícito.

    3. El ansiado Código Electoral y las listas abiertas.

    Además, descarten:

    1. Jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania.

    2. Fiscal General de Ucrania.

    3. Ministro de Defensa de Ucrania.

    Ciertamente, esto no es todo lo que podría hacer, pero por ahora, será suficiente.

    Tendrán dos meses para hacerlo. Háganlo. Y llévense todas las medallas por ello, no es un mal movimiento antes de las elecciones parlamentarias anticipadas. Disuelvo la Verkhovna Rada de la octava convocatoria.

    ¡Gloria a Ucrania!

    Y finalmente:

    ¡Querida Nación!

    Toda mi vida traté de hacer todo lo posible para que los ucranianos se rieran. Esa era mi misión. Ahora haré todo lo posible para que los ucranianos al menos no lloren más.»

  • Rusia: terror blanco, terror rojo y terror a secas

    El sistema actual en Rusia es uno de mafias enquistadas en el poder: el terror a secas.

    Dadas las circunstancias espantosas que hoy se vive en Ucrania debido a la invasión del criminal Putin, se hace imprescindible volver sobre el historial ruso. Machacar con verdades resulta necesario en la esperanza de influir sobre algunas mentes nobles que deben ser sacudidas de tanta propaganda totalitaria.

    Como introducción a esta nota periodística consigno que en su discurso inaugural de 2019 en Ucrania, el flamante presidente Volodimir Zelensky dijo a los legisladores: “No quiero mi foto en sus oficinas: el presidente no es un ícono, un ídolo o un retrato. Cuelguen las fotos de sus hijos y miren a ellos cada vez que ustedes tomen una decisión”. Fue un ejemplo de higiene moral para todos los políticos del mundo.

    Se ha dicho muy liviana y estúpidamente que el régimen actual ruso es de “capitalismo de amigos” lo cual constituye una contradicción en los términos puesto que el capitalismo o liberalismo es un sistema que inexorablemente conlleva la división de poderes, libertad de prensa, partidos políticos en competencia y libertad de mercado todo lo cual es abolido en la Rusia actual, además de persecuciones implacables a toda disidencia, envenenamiento de opositores y encarcelamiento de toda manifestación de protesta contra las botas del régimen. El capitalismo no se agota en transferencias bancarias, es antes que nada un sistema moral basado en el respeto recíproco, lo cual está a todas luces ausente en el actual sistema dominado por una banda de forajidos.

    En este sentido cabe destacar que Alexei Navalny —dirigente de la oposición en la clandestinidad y uno de los envenenados por Putin, rescatado por médicos alemanes— ahora desde su presido en Moscú alienta a sus connacionales a continuar con las protestas debidas a la invasión a Ucrania por las que en estos días suman más de trece mil detenidos, mientras los ataques de las fuerzas rusas ni siquiera respetan hospitales materno-infantiles, ni escuelas, ni corredores humanitarios ni a periodistas acreditados. Todo en abierta violación a las Convenciones de Ginebra que convierten a los invasores, además del atropello a territorio ajeno, en criminales de guerra.

    La monumental obra de Richard Pipes titulada La Revolución Rusa es solo comparable a la de William Herny Chamberlin aún no traducida a nuestra lengua: The Russian Revolution. En el primer libro mencionado de 1045 páginas en la edición Barcelona-Debate el autor se detiene en el régimen zarista implantado en 1547 por Iván IV (’El Terrible’), con el tiempo se caracterizó por los atropellos de la policía política (Ojrana) con sus reiteradas requisas, prisiones y torturas, la censura, el antisemitismo, los siervos de la gleba en el contexto del uso y disposición de la tierra por los zares y sus acólitos sin ninguna representación de los gobernados en ninguna forma. Hasta que por presiones irresistibles y cuando ya era tarde debido a los constantes abusos, Nicolás II consintió la Duma (tres veces interrumpida) en medio de revueltas, cavilaciones varias y una influencia desmedida de Alejandra (“la alemana” al decir de la oposición en plena guerra) basada en consejos atrabiliarios de Rasputín. Finalmente, el zar abdicó primero y luego se constituyó un Gobierno Provisional que en última instancia comandaba Kerenski quien prometía “la instauración de la democracia” pero que finalmente entregó el poder a los bolcheviques (cuando Hitler invadió la Unión Soviética en 1941, Kerenski, desde Nueva York, le ofreció ayuda a Stalin por correspondencia la cual no fue respondida, una señal de desprecio que merecen aquellos que pretenden actuar a dos puntas).

    Imaginemos la situación de toda la población campesina en la Rusia de los zares, nada instruida que absorbía las posiciones más radicalizadas del largo período desde 1905 que comenzaron las revueltas hasta 1917 en que estalló la revolución primero en febrero y luego en octubre cuando los soviets se alzaron con el poder bajo el mando de Lenin. Imaginemos a estas personas a quienes se les prometía entregarles todas las tierras de la nobleza frente a otros que proponían limitar el poder en un régimen de monarquía constitucional y parlamentaria. Sin duda para esa gente resultaba mucho más atractivo el primer camino y no el de “salvar a la monarquía del monarca”. Cuando hubo cesiones de algunas tierras se instauró el sistema comunal que algunos pocos dirigentes trataron sin éxito de sustituir por el de propiedad privada (en primer término debido a los denodados esfuerzos de Stolipin). Es que la tierra en manos de la nobleza como una imposición hacía creer que toda propiedad era una injusticia, extrapolando el privilegio a las adquisiciones legítimas.

    De las cuatro revoluciones que más han influido hasta el momento sobre los acontecimientos en el mundo, la inglesa de 1688 que destronó a Jaime II por María y Guillermo de Orange donde con el tiempo se recogieron en grado creciente las ideas de autores como Algernon Sidney y John Locke, la norteamericana de 1776 que marcó un punto todavía más profundo y un ejemplo para todas las sociedades abiertas en cuanto al respeto a las autonomías individuales, la Revolución Francesa de 1789 que consagró las libertades del hombre, especialmente referidas a la igualdad de derechos (art. 1), esto es, la igualdad ante la ley y la propiedad (art.2), aunque la contrarrevolución destrozó lo anterior y, por último la Revolución Rusa de 1917 que, desde la perspectiva de la demolición de la dignidad del ser humano, constituyó un golpe de proporciones mayúsculas que todavía perdura sin el aditamento de “comunismo” porque arrastra el recuerdo de cientos de millones de masacrados y otras tantas hambrunas. Del terror blanco pasar al terror rojo empeoró las cosas y, como es sabido, el sistema actual en Rusia es uno de mafias enquistadas en el poder: el terror a secas.

    Antes hemos escrito sobre Vladimir Bukovsky —el disidente con mayor peso junto a Solzhenitsyn— pero ahora agregamos algo muy poco conocido de su reclamo a las naciones libres: “Miles de libros se han escrito en Occidente y cientos de doctrinas se han creado por políticos prominentes al efecto de encontrar un compromiso con este tipo de régimen. Todos están evadiendo la única solución correcta, la oposición moral. Las democracias occidentales se han olvidado de su pasado y su esencia, esto es que la democracia no consiste en una casa confortable, un automóvil elegante o un beneficio en el trabajo, pero antes que nada es la habilidad y el deseo irrenunciable de defender los derechos individuales.” La Unión Soviética provocó el mayor genocidio de la historia de la humanidad: cien millones de asesinatos desde 1917 a 1989 como lo muestra, además de la obra de Pipes, el Libro negro del comunismo escrito por seis investigadores encabezados por S. Courtois.

    Ya dijimos que Garry Kasparov —más conocido por el ajedrez— escribió que el actual presidente Vladimir Putin celebró nada menos que la historia de la KGB, imprimió efigies del asesino Félix Dzerzhinsky, eliminó el debate sobre si Lenin debe ser removido del lugar de honor que ocupa en la Plaza Roja, puesto que afirmó que “hacerlo sería decirles a los rusos que ellos han venerado valores falsos”. Asimismo, Kasparov señaló que en los textos difundidos por la Universidad de Moscú se tergiversan los hechos más importantes de la historia soviética y “las invasiones de Hungría y Checoslovaquia son descritas como operaciones conjuntas del Pacto de Varsovia para preservar la integridad del sistema socialista”. Kasparov, con razón, se indignó frente al hecho de que las autoridades rusas —a diferencia de lo que ocurrió después del holocausto hitleriano o la reciente inauguración de La Casa del Terror, en Hungría— no han producido ni el más mínimo mea culpa. Insiste en que Putin “es el mayor enemigo del mundo libre”, con quien “no hay diálogo posible” y “nada es cierto de lo que dice de Ucrania”, invadida por la canallada gubernamental rusa… Un escándalo internacional para todas las personas decentes.

    La situación actual de Rusia, como queda dicho, dominada por la antigua nomenclatura, se ha adueñado por parte de aquellos hampones de lo más importante de la actividad económica de aquel país. En medio de intimidaciones y cercenamiento de la prensa y amenazas cada vez que hay simulacro de procesos electorales y de violencia institucionalizada, esta parodia grotesca significa un peligro para la civilización además de una catástrofe para el sufrido pueblo ruso que debe absorber dictámenes desde el poder en cuanto a que proyectos de vida son aprobados y cuales desaprobados. Tengamos presente que la tradición liberal implica el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, es decir, solo puede recurrirse a la fuerza defensiva cuando hay lesiones de derechos de terceros; todo lo demás debe ser respetado independientemente de las opiniones que se puede tener sobre las características del proyecto de vida del vecino. El respeto es irrestricto, solo merece bloquearse la invasión a los derechos individuales cosa que —entre otros muchos temas— el matón y mandamás ruso no está dispuesto a aceptar. En esta línea argumental hay quienes han incurrido en el dislate de sugerir que para entender lo que sucede debemos tratar de recurrir a la lógica incrustada en la pandilla de Putin como si hubiera la posibilidad de dos lógicas en un contexto donde se confunde las reglas universales de la lógica con errores de apreciación, en verdad se trata de valores opuestos: la libertad frente a la tiranía. Un plano es el de lógica o ilógica y otro es el de proposiciones verdaderas o falsas.

    Ahora la muy digna coordinación de la defensa de Ucrania por parte del Presidente Volodimir Zelenski en la valiente y conmovedora lucha metro a metro a pesar de su manifiesta inferioridad de fuerzas ha incentivado a Estados Unidos y a Europa a enviar armamentos y a establecer severas sanciones financieras al autócrata ruso. Son verdaderamente conmovedoras las escenas transmitidas por el periodismo de mujeres y niños refugiados en otros lares para dejar atrás a maridos y padres en la guerra defensiva de un ataque brutal de Putin, un asesino a la enésima con 6000 cabezas nucleares; pero la defensa ucraniana es aguerrida al tiempo que el avance ruso sufre bajas también de generales de alta graduación y los aparatos militares se quedan sin nafta, se les pinchan las gomas, sufren serios desperfectos mecánicos e incluso hay soldados rusos que se cambian de bando en medio de drones y bazookas que destrozan sus tanques. Todo en medio de reiteradas muestras de disconformidad en diversas áreas en las altas esferas rusas, pero mientras el daño que infringen las botas invasoras a ucranianos es horripilante.

    Ucrania es parte de Europa Oriental, de seiscientos mil kilómetros cuadrados, de cuarenta millones de habitantes se remonta al año 882 y luego de invasiones de mongoles y rusos puede consolidar su territorio en 1919 en la Conferencia de Paz en París lo cual es desconocido por la URSS en medio de siempre criminales “limpiezas étnicas” hasta el derrumbe del Muro de la Vergüenza y en 1991 se declaró estado independiente con altibajos de diversa magnitud hasta el presente por todos conocido (incluso el pro-ruso Viktor Yanvkovich que finalmente huyó luego de haber decretado fusilamientos de estudiantes rebeldes y otras tropelías mayúsculas).

    Debe destacarse la impronta de gran excelencia de la Universidad de Kiev, la notable producción agrícola e industrial de Ucrania, la elegancia de los edificios de sus ciudades, la gastronomía de alta calidad, la música lugareña y sobre todo el espíritu religioso, cordial y solidario de su pueblo. Por ahora la catástrofe humanitaria infringida a ese sufrido pueblo sigue su cruel y espantoso curso. En momentos de estar redactando la presente nota no sabemos cómo terminará este episodio bochornoso para la elemental conducta civilizada, pero cualquiera sea el desenlace Ucrania habrá ganado holgadamente en el plano más relevante: el plano moral, el plano de la dignidad, el plano del coraje y de los valores más caros a lo que es inherente a lo propiamente humano, mientras que Putin y sus secuaces se han hundido en lo más profundo del estiércol de la historia.

    La tarea para aquellos que pretenden vivir en una sociedad libre consiste en salir al encuentro de las falacias del estatismo, cualquiera sea la denominación a que se recurra para que el Leviatán atropelle los derechos de las personas. La obligación moral de todos quienes pretenden ser respetados es la de contribuir a enderezar y fortalecer los pilares de la libertad. No hay excusas para abstenerse de una misión de tamaña envergadura. En esta instancia del proceso de evolución cultural, es imperioso establecer límites adicionales al poder político para no correr el riesgo de convertir el planeta en un inmenso Gulag en nombre de una democracia que en verdad se está degradando en dirección a cleptocracias de distinto grado. Hoy el mayor peligro son personajes repugnantes como Putin, solo admirados por espíritus esclavistas.

  • ¿Libre tránsito?: el desgobierno a plena vista

    El transito no es libre si cualquier agente de policía, o tal, te puede detener sin más razón que verificar documentos o hacer un cateo. 

    La forma de gobernar que se ha enquistado en nuestro país desde siempre es perversa. Llamar “gobierno” al desgobierno creador de pobreza no tiene sentido. Para ilustrar me refiero, principalmente, al Título III de nuestra Constitución, que a pesar de sus grandes errores tiene asomos de luz al abordar ciertos Derechos y Deberes Individuales y Sociales en su Capítulo 1 de las Garantías Fundamentales.

    Comencemos con el Artículo 17 que establece que: “Las autoridades de la República están instituidas para proteger en su vida, honra y bienes a los nacionales dondequiera se encuentren…” En este artículo comienza la triste realidad, la cual la voy a enmarcar en esa costumbre delictiva que se ha convertido en práctica común por parte de las entidades de policía con el beneplácito y apoyo de las “Autoridades”; la práctica de hacer retenes y cateos delictivos. ¿Acaso se ‘protege la honra’ de los nacionales cuando estos son detenidos por agentes de policía sin otro propósito y razón que el de revisar documentos para ver si la persona ha cometido alguna infracción administrativa? O peor, detenerles para asaltarles.

    Artículo 27. “Toda persona puede transitar libremente por el territorio nacional y cambiar de domicilio o de residencia sin más limitaciones que las que impongan las leyes o reglamentos de tránsito, fiscales, de salubridad y de migración.” La costumbre de policía de montar retenes de tránsito ilegales es delictiva en varios aspectos. 1. Porque viola el derecho al libre tránsito. El transito no es libre si cualquier agente de policía, o tal, te puede detener sin más razón que verificar documentos o hacer un cateo. ¡Eso viola la “honra”! o dignidad del ciudadano y lo conduce al servilismo; a más, que es un despropósito.

    Policías y hasta autoridades alegan que el Reglamento de Tránsito Artículo 125 lo permite: “Todo conductor de vehículo está en la obligación de portar su licencia de conducir, documento que podrá ser solicitado para su revisión por los inspectores de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre y la Policía Nacional, en cualquier momento y lugar.” Pero, lo que no dice este artículo es que el agente puede detener y solicitar a discreción sin que medie causa, ya que con ello se viola la ley superior de libre tránsito; más aún, cuando hacerlo así es contrario a la mejor práctica de la actividad de ordenamiento y seguridad vial.

    Si los agentes de tránsito se dedicasen sistemáticamente a detener a los infractores y no hacerlo indiscriminadamente, verían que entre esa minoría de infractores igual encontrarían al elemento delictivo; ese que, si no teme cometer crímenes, menos le importará violar las normas de tránsito. Pero, la realidad es mucho más purulenta, ya que lo que lo que motiva está práctica delictiva por parte de agentes de policía es la búsqueda de las llamadas “coimas”. Es inaudito que los agentes del orden se hayan convertido en asaltantes de camino con el beneplácito de las autoridades y la tolerancia de la ciudadanía. ¿Se imaginan lo que ello implica para la cultura nacional?

    La Constitución está llena de normas que, de una u otra forma, están enfocadas a prohibir la violación del derecho al libre tránsito. Pero, a tal grado ha llegado está práctica delictiva, que agentes de policía detienen a pasajeros que abordan transportes marítimos o los detienen al llegar a islas para registrar su equipaje y confiscar propiedad. En otras palabras: No sólo están violando el libre tránsito sino dedicándose al asalto y robo.

    El Artículo 22: “Toda persona detenida debe ser informada inmediatamente y en forma que le sea comprensible, de las razones de su detención y de sus derechos constitucionales y legales correspondientes.” Pero, no sólo a informar sino a conducirlo ante autoridad competente a quien corresponde juzgar si hay violación de la ley. No es el agente, in situ, quien puede confiscar.

    Y, ¿qué ocurre si el ciudadano violado le declara arresto al policía, ya que está en pleno derecho de hacerlo?. En el caso de mi hermano, que lo ha hecho en dos ocasiones: En una, el agente motorizado se dio a la fuga en su moto. En la otra, en que mi hermano rehusó entregar su licencia y se trancó en el auto, eventualmente llegó un teniente y al ver la situación, le dijo: “¡Váyase, señor, váyase!”.

    ¡Despierta Panamá!

  • Mejor USA que rusa

    Hoy leo a Judson Berger quien pregunta: “Quién le dirá a la administración Biden que la extracción petrolífera de Venezuela es tan dañina para el medio como la extraída en Texas”. Lo cual, aunque cierto en cierto grado, sí que hay una diferencia; no sólo en la calidad del crudo sino en las normas ambientales de su explotación y uso. Y ni hablar que al comprarle el petróleo de la élite rusa (a Putin) o a Maduro se está colaborando con criminales y fregando a toda la población estadounidense; junto al resto del planeta, incluyendo a Panamá.

    Precisamente en todo ello vemos la perversidad de la politiquería que en búsqueda de intereses mezquinos está dispuesta a causar inmensos daños a la población. Tal es el caso que vemos en Panamá, en dónde ayer sale en La Prensa algo que publiqué hace años en mi libro, Educación ¿particular o gubernamental?, como también en varios ensayos que abordan el tema de la educación centralizada en contraposición a la descentralizada o privada.

    El problema con el rechazo visceral a la “privada” es: ¿privada de qué? Pues, privada de la corruptela de politicastros y gremios magisteriales de funcionarios del estado que tienen secuestrada a toda la población.

    Y, aunque pareciera que me desvié del tema del petróleo, en realidad no es así, ya que si ponemos atención veremos que tanto el tema energético como el educativo, junto con tantos más, se ven afectados por bajos instintos que ni siquiera son ideológicos sino inmorales. Bueno, la verdad es que ideologías como la del socialismo no sólo son empobrecedoras sino inmorales.

    El otro aspecto del desvío que produjo el gobierno Biden con lo de los combustibles fósiles, es que desconoce y se aprovecha de la ignorancia popular en torno a las realidades de la industria en general. Cerrar la producción petrolífera, alegando la protección del ambiente, es fácil. Lo que no es nada fácil es, una vez que te das cuenta del error, lo difícil que resultará, por muchas razones, volver con la producción.

    Por un lado, los inversionistas habrán quedado espantados. Imagínense la inversión que fue afectada en la suspensión del oleoducto Keystone XL. Y ni hablar las 10,000 plazas de trabajadores especializados que tuvieron que emigrar; los cuales no vuelven así no más.

    Lo triste es que los burrócratas no entienden y no toman en cuenta o no les importa lo difícil y arriesgado de invertir en una exploración petrolífera y luego en la operación; particularmente cuando constantemente deben luchar contra el mar de normas que supuestamente les imponen para cuidar el medio; muchas de las cuales son puro tilín-tilín y poca paleta. Y tengan presente que no sólo es Keystone XL, sino toda la industria desde México hasta Alaska y, de paso, Canadá; mientras, a todo ello, ahora pretenden ayudar a Maduro y otras dictaduras.

    En resumen, mientras que tantos gobiernos sigan secuestrados por oligarquías corruptas, y mientras que la población mal educada en los NODUCA del mundo sigan votando por los más ladinos, la cacareada “brecha” entre ricos y pobres no mejorará lo que bien puede y debe.

  • Los girasoles de Ucrania

    Existe un video de una mujer ucraniana regalándoles semillas de  girasol a soldados rusos, el cual se viralizó en todo el mundo. Pero, ¿por qué lo hizo? “Para que florezcan girasoles cuando mueran”, afirmó la ucraniana.

    Más allá de lo estremecedor por la honestidad brutal de la mujer protestando por la invasión de las fuerzas militares rusas a su país, hay una historia cierta del girasol y su importancia para las personas de Ucrania. Si bien los girasoles ya eran la flor nacional de Ucrania, han surgido como un símbolo de resistencia después de este video ampliamente compartido en redes sociales.

    Para el folclore ucraniano se cree que el girasol simboliza la fertilidad y la unidad. Los ucranianos creen que estas flores miran hacia el cielo buscando esperanza y bienestar; su presencia es clave en tejidos de algunas ceremonias, donde simbolizan la protección contra espíritus malvados y en los dibujos originarios de Ucrania son reconocidos como patrimonio de la humanidad por la Unesco, los llamados petrykivka.

    También el girasol es de suma importancia para la economía de Ucrania. Los suelos fértiles en buena parte del país ayudaron al gran desarrollo de su agricultura. El mundo se abastece de los girasoles principalmente de Ucrania, que provee el 90% de la oferta exportadora global.

    Pero mi visión sobre el girasol hoy, que contemplo devastada y entre lágrimas las imágenes de la guerra, quiere ser de resistencia. De resistencia de la libertad y esperanza ante una guerra cruenta e injusta traída por el comunismo totalitario. Un invasor que no respeta los mínimos códigos de la guerra o simplemente a su moral.  Porque matar civiles inocentes indefensos es barbarie y no hay excusas de subordinación a las órdenes. Esas órdenes son inmorales y un hombre decente no debería obedecerlas, aún dentro del más estricto código militar.

    Esta guerra sórdida, desalmada, negra, oscura, traidora, horrorosa, esta suciedad que es el comunismo, la veo descripta de alguna forma en uno de los poemas en Howl (Aullido) de Allen Ginsberg, un ícono de la cultura americana de la era Beat.

    Ginsberg pertenecía a una generación que puso de cabeza los principios que regían la vida cultural y social de Estados Unidos. A pesar del sentimiento nacional de alegría por haber salido victoriosos en la Segunda Guerra Mundial, los escritores de la famosa Generación Beat le daban la espalda al optimismo de la posguerra.

    Las poemas que construyen Howl hablan de toda una generación, de un deseo y un ansía de libertad, como «Sutra del girasol», poema al que me refiero, y que convertiría a Ginsberg en una irresistible personalidad internacional. A tal punto que, durante su paso por Praga en mayo de 1965, la juventud checoslovaca lo paseó por las avenidas principales de esa capital, después de haberlo proclamado “Rey de Mayo”, como acto de resistencia contra el stalinismo imperante. Entre los jóvenes universitarios de entonces estaba Vaclav Havel, estudiante de la Facultad de Economía y futuro dramaturgo, quien en 1991, post Velvet revolution e independencia nacional, sería presidente de su país, República Checa.

    Ginsberg escribió «Sutra del girasol» en 1955, descriptivo, tal vez, del amor y los valores que persisten en medio de la devastación moral y física. En el texto, Ginsberg y Jack Kerouac están sentados contemplando el desolador paisaje industrial norteamericano cuando de pronto el segundo llama la atención al primero sobre un girasol que ha crecido en el medio de la basura; contemplan el girasol cubierto de mugre en un paisaje sucio y urbano, a la sombra de una locomotora. Un río complementa el paisaje y sus aguas inmundas y aceitosas reflejan un cielo rojo y melancólico. Ambos colegas contemplan también objetos viejos y sucios de todo tipo, que completan la escena. Ginsberg, al mirarlo, ve tanto su belleza como el horror, considerándolo prácticamente como una aberración de la naturaleza, con su sombra “gris y muerta” y tan alto como un ser humano. La flor es bella pero ha nacido de la contaminación ambiental que la rodea.

    Según la interpretación libre que hago del poema, en este contexto sugerente y revelador se detalla, con un lenguaje crudo y metafórico, las consecuencias de una historia llena de barro, de  sangre y de traumas. Es la oscuridad del comunismo. De la guerra ahora mismo. En esa mugre que cubre al girasol, generada por la actividad  constante de las locomotoras, veo yo las desesperanzas, el desánimo causado por la pérdida de la libertad. Todo va manchando la personalidad (si se me permite la licencia) del país, hasta dejarla quebrada, muy sucia o, en el peor de los casos, irreconocible.

    Ginsberg contempla con tristeza al girasol, es la encarnación del sentimiento, de la vida y de una libertad que se va marchitando lentamente.

    Sin embargo, Ginsberg reivindica la naturaleza como vehículo de liberación frente a una sociedad que ha perdido el alma . El pulso silencioso de la naturaleza late todavía en un esfuerzo por sobrevivir y encontrar su espacio entre las estructuras grises y herrumbrosas. Así, Ginsberg nos describe su visión representada en ese girasol que se abre camino a través de las olvidadas grietas de la industria o yo reinterpreto ahora, de las grietas y destrucción dejados por los bombardeos de los invasores comunistas.

    Nuestro girasol, como nosotros mismos, como Ucrania ahora mismo, cubiertos por el polvo de la guerra, lucha por recobrar su propia esencia, su condición de ser natural y bello.

    El texto advierte que a pesar de la adversidad, se debe albergar la esperanza, la capacidad de ver toda la luminosidad que guardamos, la libertad pisoteada por botas y fusiles, pero que sigue allí, resistiendo como el girasol de la locomotora. Creemos que hemos perdido los valores y principios éticos de la libertad, pero siguen ahí, debajo de toda esa cantidad de escombros y penumbras.

    Así, tras unos versos desoladores y sombríos Ginsberg hace al girasol la siguiente pregunta: ¿cuándo olvidaste que eras una flor?  El poeta, después de tanta melancolía y unos versos cargados de pesadumbre y oscuridad, da un giro sorprendente y positivo al poema y termina afirmando que no somos nuestra piel de mugre, no somos nuestra triste y espantosa polvorienta locomotora, no somos ruinas;  todos somos hermosos dorados girasoles por dentro, benditos por nuestra propia semilla, el germen de la libertad.

    Aunque en este fin de invierno la agresión del invasor impedirá que los ucranianos siembren sus preciosos girasoles, las semillas están guardadas en cada uno de los valientes combatientes ucranianos por su tierra y su libertad. Y volverán a sembrarse y volverán a florecer.

    ¡Nunca fuiste locomotora, Girasol, ¡fuiste un girasol!, concluye Ginsberg.

    Ucranianos, del país de los girasoles, siempre fueron hombres libres.

    Transcripción del texto:

    Por Allen Ginsberg

    Caminé por las orillas del muelle con bananas y latas y me senté bajo la sombra gigante de una locomotora de la Pacífico del Sur para mirar el atardecer sobre las colinas de las casas como cajas y llorar.

    Jack Kerouac estaba ahí, sentado al lado mío, sobre un poste roto de metal oxidado, compañero, pensamos los mismos pensamientos sobre el alma con la mirada azul triste sombría rodeados por las raíces nudosas de acero de los árboles de maquinaria.

    El agua aceitosa sobre el río reflejaba el cielo rojo, el sol se hundía sobre el tope de la cima de los picos de Frisco, ningún pez en este arroyo, ningún ermitaño en estos montes, sólo nosotros con las miradas reumáticas y resacosos, como viejos vagos en la ribera del río cansados y taimados.

    Mirá el girasol, me dijo, había ahí una sombra muerta y gris contra el cielo, alta como un hombre, sentada y secándose sobre la superficie de una montaña de aserrín antiguo —

    Corrí hasta allí encantado — era mi primer girasol, recuerdos de Blake — mis visiones — Harlem,

    los infiernos de los ríos del este, puentes tronando, los sánguches grasientos de Joe, cochecitos de bebé muertos, cubiertas con el dibujo gastado y olvidadas y sin recapar, el poema de la orilla del río, preservativos y ollas, cuchillos de acero, nada sin oxidar, sólo mugre fría y húmeda y artefactos muy afilados que pasan jabonosamente hacia el pasado —

    y el girasol gris suspendido contra el atardecer, quebradamente sombrío y lleno de polvo por el smog y el hollín y el humo de viejas locomotoras atravesadas en su ojo —

    Corola de púas lagañosas apretadas y rotas como una corona aboyada, las semillas salidas del rostro, la boca prematura-para-no-tener-dientes del aire soleado, rayos de sol arrasados sobre su cabeza peluda como una tela de araña reseca y de alambre,

    Hojas extendidas como brazos desde el tallo, gestos provenientes de las raíces de aserrín, piezas resquebrajadas de yeso caídas de las ramillas negras, una mosca muerta en su oreja,

    ¡eras una cosa vieja, profana y maltrecha, mi girasol, oh mi alma, te amé entonces!

    La mugre no era mugre de ningún hombre sino de muerte y de locomotoras humanas,

    todo ese ropaje de polvo, ese velo de piel oscurecida por el ferrocarril, ese cachete de smog, ese párpado de miseria negra, la mano enhollinada o el falo o la protuberancia cubiertos de algo-peor-que-la-mugre, de algo artificial—industrial—moderno—toda esa civilización manchando tu alucinante corona dorada—

     y esos pensamientos lagañosos de muerte y ojos polvorientos sin amor y extremos y raíces muertas debajo, en la casa-pila de arena y de aserrín, billetes de un dólar de goma, la piel de los mecanismos, las tripas y los intestinos de auto tosiendo y llorando, las latas vacías y solitarias con sus lenguas ay oxidadas, qué más podría nombrar, las cenizas ahumadas de algún cigarrillo verga, las cajetas de las carretillas y los senos lechosos de los autos, los culos gastados de las sillas y los esfínteres del dínamo—todo esto

     enredado en tus raíces momificadas — y vos ahí parado ante mí en el atardecer, ¡toda tu gloria en tu forma!

    ¡La belleza perfecta de un girasol! ¡La existencia perfecta excelente adorable de un girasol! ¡Ojo natural y dulce apuntando hacia la cadera nueva de la luna, despertó vivo y excitado atrapando la brisa dorada y mensual de la aurora en las sombras del atardecer!

    ¿Cuántas moscas zumbaron alrededor tuyo inocentes de tu mugre, mientras vos insultabas los cielos del ferrocarril y tu alma de flor?

    ¿Pobre flor muerta? ¿Cuándo olvidaste que eras una flor? ¿Cuándo miraste a tu piel y decidiste que eras una locomotora vieja sucia e impotente?

    ¡Vos no fuiste nunca una locomotora, Girasol, vos fuiste siempre un girasol!

    Y vos locomotora, vos sos una locomotora, ¡no te olvides de mí!

    Entonces arranqué el esqueleto frondoso del girasol y me lo pegué en un costado como si fuera un cetro,

    y lancé mi sermón a mi alma, al alma de Jack y al alma de cualquiera que estuviera ahí para escuchar.

    —No somos nuestra piel de mugre, no somos nuestro temor, locomotoras polvorientas y lúgubres privadas de su aspecto, somos todos girasoles dorados y preciosos en nuestro interior, estamos bendecidos por nuestra propia semilla y nuestros cuerpos-terminados velluda y doradamente desnudos transformándose en girasoles formales negros y trastornados bajo la caída del sol, espiados por nuestros ojos bajo la sombra de la locomotora loca al atardecer en la ribera del río en Frisco visión de latas en un atardecer montañoso sentado.

    (1955)

  • Maestro de ajedrez Kasparov pone en jaque a Putin

    El despotismo de Putin se ha chocado con un maestro del mundo del ajedrez. Garry Kasparov, uno de los mejores ajedrecistas del mundo, además de político y escritor ruso que huyó de Rusia en 2013 tras ser encarcelado por su oposición al régimen, ha decidido mover su ficha en el tablero de ajedrez contra Putin.

    No es nuevo. En 2015, después de que Putin invadiese Crimea, Kasparov publicó el libro «Winter Is Coming: Why Vladimir Putin and the Enemies of the Free World Must Be Stopped». El “ogro de Baku” advertía en él del peligro de Putin, algo en que volvía a insistir hace unos días en redes sociales: “Esta es la serpiente que el mundo libre anidó en su seno, tratando a Putin como un aliado, un igual, mientras difundía su corrupción. Ahora ataca de nuevo, demostrando que no puedes evitar luchar contra el mal. Solo puedes retrasarlo mientras eleva su apuesta. Gloria a Ucrania».

    El hilo en Twitter de Garry Kasparov sobre la invasión rusa sobre Ucrania es de una valentía y una visión extraordinarias: el campeón de ajedrez habla sobre la guerra que libra Putin contra el mundo desde mucho antes que este ataque, de cómo, en su opinión, no se detendrá si no le detenemos ahora. Y que para detenerlo tenemos que arrinconar la fuerza de Rusia, pero no solo la militar, sino la que ejerce chantajeando con sus reservas de recursos naturales. Kasparov cree que la forma es la presión de los oligarcas rusos y pide, finalmente, que no tratemos más a Putin como presidente, sino como lo que verdaderamente es: un dictador.

    «La guerra de Putin en Ucrania ha entrado en su siguiente fase, la destrucción y la matanza de civiles. Esto también forma parte de la Guerra Mundial de Putin, una guerra en un mundo civilizado con derechos internacionales, democracias y cualquier amenaza a su poder, que ya declaró hace tiempo. La negación del mundo libre de esta guerra y varias décadas de apaciguamiento permitieron a Putin amenazar y conquistar en el extranjero mientras convertía a Rusia en un estado policial. El precio de detenerlo ha ido creciendo cada vez más y sigue sin ser desafiado. Y los ucranianos están pagando este precio con sangre».

    Por esta razón Kasparov pide a la comunidad internacional que reaccione cuanto antes para detener a Putin y evitar que el próximo conflicto sea con un país de la OTAN. «Si no paramos a Putin ahora, si no se le impide destruir Ucrania y cometer este genocidio contra el pueblo ucraniano, habrá una próxima vez y será en los países de la OTAN, con una amenaza nuclear sin precedentes. No permitamos que Putin escale de nuevo al tiempo y lugar que él elija».

    Kasparov también afirma que es hora de dar un paso adelante y que esto supone aceptar riesgos y desafíos. «Todos están citando mi libro de 2015 «Winter is coming» y diciendo que tenía razón y que «hay que escuchar a Kasparov». ¿Pero seguirás escuchándome cuando diga que todo esto necesita sacrificio y riesgo? No me refiero a los precios del trigo y el gas, las casas vacías y a los lobbys desempleados. Se acabó lo fácil. ¿O dirás que soy irracional y que estoy cegado por el odio, como escuché en 2015? Espero que no. Putin debe ser detenido porque lo impensable ahora es posible. El mundo ha despertado, por fin, y muchos de los pasos que recomendé la semana pasada están ocurriendo. Pero no es suficiente».

    Las recomendaciones citadas de Kasparov para acabar con el gobierno de Putin en Rusia y para las que pedía colaboración tanto dentro como fuera de Rusia son:

    1. No pido a la OTAN que ataque a Rusia directamente, pero puedo hablar desde la historia y el conocimiento sobre Putin. No se puede evitar que un dictador que ya ha cruzado todas las líneas siga creciendo. Si destruye Ucrania, no lo podremos parar.

    2. No estamos intentando llamar al asesino en su búnker de los Urales. El mensaje es para aquellos que cumplen sus órdenes. ¿Lo harán? ¿Quieren morir todos? Putin seguirá su escalada de todas formas si no lo paramos. Lo hará como siempre ha hecho, y el precio será aún mayor.

    3. Enviemos a Rusia a la era tecnológica de la Edad de Piedra. No la apoyemos, que no tengan repuestos ni servicios. Los boicots de las petroleras no serán necesarios si la tecnología necesaria no está disponible. La industria se parará. Esto supondrá un sacrificio, reorganización y el aumento de producción para sustituir las piezas. Es la guerra

    4. Siempre es trágico que los ciudadanos sufran, pero ellos no están siendo bombardeados en sus casas como los ucranianos. Cada elemento de la sociedad de Rusia debe presionar a Putin para darle a elegir entre él y lo demás. Algunos lo apoyarán pero ¿por cuánto tiempo?

    5. Un claro mensaje para los generales de Rusia de que serán aniquilados si tocan una sola pulgada de un país de la OTAN. Envíen a Ucrania todas las armas, incluidos los aviones bloqueados, como si a Putin le importase la diferencia. Dejen de adivinar sus pensamientos y hagan lo que sea necesario.

    6. Cada día que resiste Ucrania nos da la oportunidad de comunicar esta catástrofe a la gente que de verdad puede detener a Putin, la gente de Rusia, desde los oligarcas a los comandantes y los manifestantes. Hay que hacerles saber a los miembros del poder que serán tratados como criminales de guerra, como lo que son.

    7. Dejadlos sin reservas. La velocidad es clave para detener sus pagos y cogerles a ellos y sus activos antes de que los escondan. Amenazas como «no saben la que les espera» no surten efecto si Putin no te cree. Demuéstraselo. Y muestra a los rusos que no hay vuelta atrás con Putin. Nunca.

    8. Saquen de raíz a los políticos corruptos, los empresarios y el dinero negro con el que corrompieron a una generación para hacer la vista gorda o ayudar a regímenes autoritarios. Sigan las donaciones, los pagos, los regalos y el tráfico de influencia. Hazlos responsables. Abajo Putin y sus secuaces, gloria a Ucrania.

    Kasparov calificó a Putin de «dictador demente» y dijo que anhelaba el fin de su régimen, en declaraciones al diario alemán «Frankfurter Allgemeine». «Espero que esto lleve al colapso de su régimen. Ni en mis sueños más extremos me hubiera imaginado una ola de solidaridad tal en uno o dos días», dijo Kasparov. El riesgo es que Putin, según Kasparov, tiene los recursos para acabar con la vida en el planeta: “La dictadura de un hombre en Rusia es la amenaza más grande para la humanidad”, señaló.

  • Héroes en la Rusia totalitaria y nuevos paradigmas

    La situación actual de Rusia, dominada por la antigua nomenclatura, se ha adueñado por parte de aquellos hampones de lo más importante de la actividad económica de aquel país. En medio de intimidaciones y cercenamiento de la prensa y amenazas cada vez que hay simulacro de procesos electorales y de violencia institucionalizada, esta parodia grotesca significa un peligro para la civilización además de una catástrofe para el sufrido pueblo ruso.

    El término “héroe” ha sido usado y abusado muy frecuentemente por parte de quienes aplastan con sus botas las libertades individuales, sean militares o civiles entronizados en gobiernos que fuerzan a la población a rendirles tributo con estatuas y demás homenajes a todas luces injustificados.

    A nuestro entender los seis héroes rusos en el sentido más ajustado del término han sido sin duda Anna Politkovaskaya, Alexander Solzhenitsyn, Mstilav Rostropovich, Vladimir Bukovsky,Garry Kasparov y Andrei Sakaharov.

    La primera fue asesinada en un ascensor en Moscú por su valiente y constante crítica al régimen de Putin. Politkovskaya nació en Nueva York, hija de diplomáticos rusos ante las Naciones Unidas, estudió en los Estados Unidos para luego vivir en la tierra de sus ancestros, donde se graduó en la carrera de periodismo en la Universidad de Moscú y allí tuvo su primera confrontación seria al presentar su tesis sobre Marina Tsvetaeva, la poetisa condenada por el régimen estalinista. En Moscú, con un grupo de amigos fundó un diario, la Novaya Gazeta, con la idea de competir nada menos que con Pravda, el periódico oficial que paradójicamente significa “verdad”.

    Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del gobierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de The Guardian de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los gobiernos de Putin, fueron asesinados por los sicarios una cantidad inaudita de periodistas que se animaron a hablar de las atrocidades del sistema.

    A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era: “Si alguien cree que puede vivir una vida confortable en base a pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares). Randon House de Nueva York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de A Russian Diary. A Journalist Final Account for Life, Corruption and Death in Putin’s Russia.

    Salman Rushdie escribe: “Como toda buena investigadora periodística, Anna Politkovskaya presentó verdades que reescribieron los cuentos oficiales. La continuaremos leyendo y aprendiendo de ella a través de los años”. Antes de eso publicó un libro con una notable investigación cuyo título en la versión castellana es La Rusia de Putin (Barcelona, Debate) donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos y las iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.

    De Alexander Solzhenitsyn no hay mucho más que decir de lo que ya se ha dicho sobre este notable escritor que ilustró su opinión sobre el sistema comunista en su célebre El archipiélago Gulag y en su también celebrada Carta a los burócratas soviéticos donde destaca la mugre moral del sistema en contraste con el respeto recíproco como eje central de la sociedad libre.

    Mstilav Rostropovich si bien pertenece al mundo de la música como director de orquesta, pianista y el violonchelista de mayor jerarquía mundial que estrenó más de un centenar de piezas, fue un notabilísimo y persistente difusor de las libertades individuales y severo detractor de los totalitarismos, comenzando por el imperante en Rusia, país lo privó de su ciudadanía por todas sus reiteradas declaraciones en favor de la sociedad abierta y por haberlo cobijado a Solzhenitsyn cuando este no contaba con los suficientes ingresos como para mantenerse debido al acoso totalitario. Recibió el Premio de la Liga Internacional de Derechos Humanos en 1974, estaba casado con la soprano Galina Vishnévskaya y fue director de la orquesta sinfónica de Washington DC durante 17 años.

    Vladimir Bukovsky -a quien tuve el gusto de conocer personalmente cuando siendo Rector de ESEADE lo invité a pronunciar una conferencia en uno de los actos académicos de graduación- ha sostenido que “el monstruo que crearon nuestros Frankensteins mató a sus creadores, pero él está vivo, muy vivo. A pesar de los informes optimistas de los medios de comunicación occidentales, que en los años transcurridos desde entonces han proclamado que Rusia entró en la era de la democracia y de la economía de mercado, no hay evidencias, ni siquiera perspectivas, de que así sea. En lugar de un sistema totalitario ha surgido un estado gangster, una tierra sin ley en la cual la antigua burocracia comunista, mezclada con el hampa, se ha convertido en una nueva élite política, así como en una nueva clase de propietarios”.

    La Unión Soviética provocó el mayor genocidio de la historia de la humanidad: cien millones de asesinatos desde 1917 a 1989 como lo muestra el Libro negro del comunismo escrito por seis investigadores encabezados por S. Courtois, (Planeta, 1998).

    Alarmado,Garry Kasparov -más conocido por el ajedrez- escribió que el actual presidente Vladimir Putin celebró nada menos que la historia de la KGB, imprimió efigies del asesino Félix Dzerzhinsky, eliminó el debate sobre si Lenin debe ser removido del lugar de honor que ocupa en la Plaza Roja, puesto que afirmó que “hacerlo sería decirles a los rusos que ellos han venerado valores falsos”.

    Asimismo, Kasparov señaló que en los textos difundidos por la Universidad de Moscú se tergiversan los hechos más importantes de la historia soviética y “las invasiones de Hungría y Checoslovaquia son descritas como operaciones conjuntas del Pacto de Varsovia para preservar la integridad del sistema socialista”. Kasparov, con razón, se indignó frente al hecho de que las autoridades rusas —a diferencia de lo que ocurrió después del holocausto hitleriano o la reciente inauguración de La Casa del Terror, en Hungría— no han producido ni el más mínimo mea culpa. Insiste en que Putin “es el mayor enemigo del mundo libre”, con quien “no hay diálogo posible” y “nada es cierto de lo que dice de Ucrania”, al escribir estas líneas en proceso de ser invadida por la canallada rusa instalada en el gobierno… un escándalo internacional para todas las personas decentes.

    La situación actual de Rusia, dominada por la antigua nomenclatura, se ha adueñado por parte de aquellos hampones de lo más importante de la actividad económica de aquel país. En medio de intimidaciones y cercenamiento de la prensa y amenazas cada vez que hay simulacro de procesos electorales y de violencia institucionalizada, esta parodia grotesca significa un peligro para la civilización además de una catástrofe para el sufrido pueblo ruso. En su momento nos visitó en Buenos Aires Yuri Yarim Agaev como emisario de Bukovsky, quien nos explicó detenidamente que en 1991 hubiera sido posible revertir la situación en Rusia debido a la colaboración de eminentes ciudadanos de ese país. La operación se frustró debido a la decidida intervención del Fondo Monetario Internacional, que apoyó con sumas millonarias a las mafias hoy enquistadas en el poder y en los sectores económicos y sociales más importantes. Una vez más se repite aquello que Eudocio Ravines citaba de Lenin: “Occidente vende a los rusos las cuerdas con que serán ahorcados”.

    Por último Sakharov, el destacado físico nuclear que sin entender de economía ni de derecho -lo cual ha puesto en evidencia en varias de sus declaraciones públicas- cabe subrayar su arrojo para combatir al totalitarismo ruso lo cual lo hizo acreedor del premio Nobel de la Paz en 1975. En su entrevista con Olle Stenholm enfatiza que el aparato estatal soviético “representa el extremo de la concentración económica, política e ideológica del poder” y que lo que define al régimen “es la ausencia de libertad y la burocratización de la administración”. Tras este drama está presente de largo tiempo en Rusia la confusión de ideas y valores, primero con el terror blanco y luego con el rojo que se prolonga hasta nuestros días con otro disfraz. La única forma de progresar es contar con marcos institucionales que respeten la propiedad privada -a contracorriente de lo propuesto por Marx y Engels en cuanto a la abolición de esta institución fundamental- y, por tanto, los derechos individuales y la consecuente libertad de las personas, comenzando por su propio cuerpo y su pensamiento, extendido a lo que obtienen de modo lícito.

    Para percatarse de primera mano de la catástrofe que genera el marxismo revolucionario nada mejor que la lectura del libro del argentino ex guerrillero y agente de los servicios cubanos de espionaje Jorge Masetti titulado Entre el furor y el delirio donde concluye que “caigo en cuenta de que la revolución ha sido un pretexto para cometer las peores atrocidades […] Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación en Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada.”

    Afortunadamente la larga tradición liberal abre las puertas a nuevos paradigmas que se despegan por completo de los extremos apuntados en la presente nota periodística puesto que como reza el lema de la Royal Society de Londres nullius in verba, es decir, no hay palabras finales. Es constante el peregrinaje por incorporar nuevas dosis de conocimiento en el mar de ignorancia en el que nos debatimos en una secuencia interminable de corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones. Hay quienes se han quedado atrasados en el debate considerando que no es necesario actualizarse pero de un tiempo a esta parte incluso se han suscitado intercambios académicos aún no saldados del todo sobre la objeción a la existencia del monopolio de la fuerza. No completados aún pues no ha podido dedicarle el suficiente tiempo debido a la manía por la monotonía en la repetición de los errores del estatismo en sus diversas variantes lo cual hace que no pocos se dediquen a coyunturas girando como canes que pretenden morderse la cola sin destino a la vista. Proceden como si el liberalismo fuera una ideología, no en el sentido inocente del diccionario de conjunto de ideas ni siquiera en el sentido marxista de falsa conciencia de clase sino como algo cerrado, terminado e inmóvil. Necesitan ventilación porque hay tufo a encierro. En esta línea argumental hace tiempo publiqué un artículo titulado “El liberalismo como anti-ideología”.

    Estos giros infructuosos de machacar en lo coyuntural no les ha dado oxígeno y los ha apartado del centro de jugosos debates sobre los que ni siquiera se han dado tiempo para saber de qué se trata. Esto es así principal aunque no exclusivamente referidos a los pro y contras de las externalidades, los free-riders, bienes públicos, el dilema del prisionero, la asimetría de la información, el teorema Kaldor-Kicks y el equilibrio Nash donde se extiende el concepto del orden espontáneo con reformas sumamente ingeniosas y rigurosas en las áreas de justicia y seguridad que es necesario atender. Por mi parte he participado en este debate vía mi libro titulado Hacia el autogobierno. Una crítica al poder político que lleva prólogo del premio Nobel en Economía James M. Buchanan (Buenos Aires, EMECÉ Editores, 1993), mi ensayo presentado en el seminario en Seúl, en agosto de 1995, con el título “Toward a Theory of Autogovernment” patrocinado por la International Cultural Foundation, ponencia publicada en 1997 junto a las otras de ese encuentro académico en el libro Values and Social Order (Sydney-Londres, Avebury Publishers, Gerard Radnitzky ed.), complementado al año siguiente por otro de mis ensayos: “Bienes públicos, externalidades y los free riders: el argumento reconsiderado” publicado en Estudios Públicos, Santiago de Chile, No. 71, invierno de 1998, mi ensayo “¿Es posible el gobierno limitado?” publicado en Madrid por Proceso de Mercado. Revista Europea de Economía Política, Vol. XIV, No. 2, otoño 2017 que amplié con una nota en el post scriptum de mi libro Maldita coyuntura editado por Grupo Unión y también en mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos publicado en su primera edición por el Fondo de Cultura Económica siempre con prólogo de Carlos Rodríguez Braun y prefacio de Álvaro Vargas Llosa donde intercalé el referido debate en el capítulo titulado “Despejar telarañas mentales: una mirada al futuro”.

    En todo caso, aun sabiendo que -igual que en todas las ramas científicas- es muy probable que más adelante nos refuten a nosotros con mejoras, es necesario mirar desde distintos ángulos a nuevos paradigmas radicalmente opuestos al totalitarismo ruso y a todo exceso encabezados principalmente por autores de la talla de Anthony de Jasay, Bruce Benson, David Friedman, Bruno Leoni, Michel Huemer, Leslie Green, Murray Rothbard, Walter Block, Gustave de Molinari, Albert J. Nock, Herbert Spencer, Edward Stirngham, Jesús Huerta de Soto, Morris y Linda Tannehill y también en las postrimerías de Friedrich Hayek que a pesar de su avanzada edad ha mostrado cintura y capacidad notable de reflejos frente a nuevas propuestas que han dejado en la antigüedad a muchas propuestas clásicas, lo cual hemos consignado en detalle en textos anteriores.

  • El gobierno no existe para gobernar ni menos economizar, sino controlar

    En Panamá, lo mismo que muchos otros países, los gobiernos no existen para gobernar y mucho menos para economizar; es decir, ahorrar, sino para controlar el gallinero y así poder merendar huevos y comer gallinas. Desafortunadamente muchos desconocen la importancia del ahorro y lo dañino del despilfarro.

    La función propia y esencial de gobierno es ser: ¿arbitro y no jugador? Cuando el gobernante pasa de se árbitro y también patea la bola se pone en marcha una marejada decadente; tal como lo que estamos viendo en nuestro patio hoy día. E, igual que no hay peor pedófilo que el cura, no hay peor maleante que la autoridad política prostituida.

    En la finca del rey de España, conocida como Castilla de Oro, el “gobernador” no era sino el mayordomo de su majestad; ordenado a ser vehículo de recolección y envío de riquezas al monarca. Y quien cobra, parte y reparte, se queda con la mejor parte.

    Desde entonces, muy poco ha cambiado, y más bien se fue perfeccionando el sistema de pillaje y rapiña. Hoy día, con los adelantos en las comunicaciones, que todo sale a la luz, lo único que ha cambiado es que los mayordomos del rey han perdido la vergüenza y han convertido la ley en instrumento del pillaje y a la justicia en injusticia.

    ¿Cuál es el remedio, y cómo podemos economizar y lograr convertir a la población en creadores de riqueza y no en consumidores de pobreza? Lo primero, es tener claro que la pobreza es la condición natural de la persona humana, esa que llega al mundo desnuda de toda capacidad productiva; lo cual no cambia sino gracias a la relación social de la familia sana, del barrio y así hasta llegar al arbitraje gubernamental. Pero, si el pueblo no entiende que la autoridad no es jugador sino árbitro, no hay cura.

    En tal orden de cosas, la función de la familia está en tener sumo cuidado de no limitar el desarrollo de sus hijos, igual que el gobierno no debe limitar el desarrollo del pueblo soberano para disponer de uno servil. El ciudadano no es súbdito al cual hay que poner máscaras y clavar vacunas y tal; ya que cuando hemos llegado a tal grado de cosas estamos perdidos.

    Para freír un huevo no se requieren cien cocineras; y, para gobernar a Panamá no se requieren 360,000 funcionarios, pues con unos 5,000 basta y sobra. ¿No lo crees? Eso es economizar y es trágico que para entender ésto tengamos que esperar la destrucción del país.

    Más del 90% de lo que hoy hace el gobierno no le corresponde. Cosas como la salud, educación, el MOP, IDAAN, etc. Bien haríamos en privatizar cosas como las carreteras, el sistema de justicia y la policía; o, al menos, volverla municipal; para economizar, pero también despejar la posibilidad de otra dictadura militar. ¡Ha!, y antes que se me olvide, no necesitamos más diputados que el número de provincias que tenemos. ¿Se imaginan el ahorro, no sólo en dinero sino en chifladuras y pillaje?

    En fin, si el pueblo no puede reunirse libremente en la plaza, a interactuar, vender, comprar, platicar, bailar o lo que sea, no habrá prosperidad. En la realidad actual, el pueblo se siente cómodo en su condición sumisa y servil; una realidad que está inscrita en el Génesis. Una población que se siente cómoda en los subsidios, en los retenes, cateos, o peor, en el “robó, pero dio al pueblo”, no tiene futuro. Es una realidad ilustrada en el Rey de los Anillos, de Frodo y los suyos que se sentían protegidos en su pueblo, cuando el mundo entero se estaba despedazando.

    ¿Por qué creen que tantos en Latinoamérica escapan hacia el odiado monstruo colonizador de los EE.UU.? Emigran en busca de libertad y oportunidad. Escapan de Venezuela, Nicaragua, Cuba y otros sistemas opresores. Escapan porque buscan ser dueños de sus vidas.

    Y, en Panamá se promueve una falaz economía redistributiva; ya que en el confisca, parte y reparte el corrupto se lleva la mejor parte. A fin de cuentas, el gobierno compite con la empresa privada, con la ventaja que, si administra mal y no satisface a sus clientes, no quiebran sino el pueblo.

  • En torno a una persona extraordinaria: Sophie Scholl

    Sophie Scholl fundó junto a su hermano  el movimiento estudiantil de resistencia al nazismo conocido como Rosa Blanca.

    Hay personajes en la historia de la humanidad que merecen recordarse todos los días. En buena parte de las ciudades se descubren múltiples estatuas con generales blandiendo espadas en actitudes nada conciliadoras. Como he dicho antes, a mi gusto, incluso en París, por ejemplo, hay demasiado Napoleón y muy poco Voltaire (para no decir nada de las figuras ecuestres que aparecen por doquier en las plazas latinoamericanas). Paul Johnson, en su obra titulada Napoleón, afirma que buena parte de las ideas estrafalarias de los megalómanos del siglo veinte provienen del bonapartismo y Tolstoi, en el magnífico segundo epílogo de La guerra y la paz, ridiculiza y condena al personaje de marras.

    En todo caso, no sería mal sustituir a muchos de los guerreros que inundan los lugares públicos de distintos lares por personas extraordinarias que son en verdad los genuinos héroes de la humanidad. Uno de los casos es el de la maravillosa y ejemplar Sophie Scholl sobre la que vuelvo a escribir y que se batió en soledad contra la comparsa criminal de los secuaces y sicarios del hediondo sistema nacional-socialista de Hitler.

    Fundó junto con su hermano Hans el movimiento estudiantil de resistencia denominado Rosa Blanca a través del cual debatían las diversas maneras de deshacerse del régimen nazi y publicaban artículos y panfletos para ser distribuidos con valentía y perseverancia en diversos medios estudiantiles y no estudiantiles.

    Una fantochada que hacía de tribunal de justicia presidida por el prototipo de lo antijurídico y el fanatismo mas brutal, de nombre Ronald Freisler, entre otros, condenó a los célebres hermanos a la guillotina, lo cual fue ejecutado el mismo día de la parodia de sentencia judicial, el 22 de febrero de 1943 al efecto de no dar lugar a defensas.

    Es cierto que la plaza frente a la Universidad de Munich lleva el nombre de Scholl (donde estudiaban esos corajudos hermanos), también hay una calle en Hamburgo (donde operaba una importante filial de la Rosa Blanca) y un colegio en Tübingen con ese glorioso recuerdo. Pero no resulta suficiente. En momentos que surgen indicios y primeros pasos totalitarios de Hitler en distintos países debe tenerse presente más que nunca las luchas y la integridad moral de personas como Sophie Scholl que ponen de manifiesto que no están dispuestas a claudicar ni a negociar los principios de libertad.

    Hay una producción cinematográfica dirigida por Marc Rothemund, que lleva por título el nombre de esta chica en la que aparecen jugosos diálogos que uno de los forajidos-captores mantiene con ella y, sobre todo, estremece al más curtido cuando Sophie le comenta a su compañera en la celda un sueño que tuvo. En ese sueño estaba con un niño de blanco que ella lograba salvar de diversas peripecias. Ella sucumbía en el sueño y caía al precipicio que se abría en la tierra pero el niño de blanco -los principios que defendía- prevalecían. Una metáfora encantadora que se hizo realidad después de la caída del sistema tan bien ilustrado y resumido por el canalla de Hermann Göring en el Parlamento alemán el 3 de marzo de 1933: “No quiero hacer justicia, quiero eliminar y aniquilar, nada más”.

    Por más estatuas que se fabriquen para conmemorar las proezas de Sophie Scholl, nunca será suficiente la gratitud que todos las personas de bien le profesan a esa adolescente con la fuerza de un titán. Vayan estas líneas como una muestra de emocionado reconocimiento y tributo a una persona que sacrificó su vida en aras de los principios nobles en los cuales creía y fue ejecutada miserablemente, también con la íntima satisfacción que, tal como anticipó su padre aún destruido por la injusticia, estaba orgulloso de la conducta recta e inclaudicable de sus dos hijos.

    Las hordas nazis fueron diezmadas en Stalingrado pero como suele ocurrir con los megalómanos esto los enfureció aun más y reprimieron con mayor bestialidad a los disidentes. Joseph Goebbels se prendió del micrófono para vociferar que “La guerra total es la exigencia de la hora. La patria debe permanecer pura e intacta en su totalidad. Nada puede perturbar la situación. Todos deben aprender a prestar atención a la moral de la guerra y atender las justas demandas del pueblo trabajador y combativo. No somos aguafiestas, pero tampoco toleraremos a aquellos que impidan nuestros esfuerzos.”

    En El idiota moral, La banalidad del mal en el siglo XX Norbert Bilbeny resume el idiotismo moral de los nazis especialmente referido a Hitler, a Himmler (el fundador de las SS y jefe de policía, el que subrayaba » yo no tengo conciencia, Hitler es mi conciencia”), Hess (el secretario de Hilter), Heydrich (quien planeaba los exterminios), el antes mencionado Goebbels (ministro de propaganda, autor del libro La lucha por el poder), Clauberg (ginecólogo obsesionado por los experimentos macabros), Kramer (“la bestia de Belsen”), Krebsbach (el que ordenaba inyectar gasolina en el corazón de deportados), Eichmann (el asesino de “la solución final”) y Mengele (“el ángel de la muerte”) en cuyo contexto Bilbeny destaca en toda su crudeza el patético “gusto por la tortura” y concluye que la responsabilidad es siempre individual por más que pretenda ocultarse en la multitud: “La apatía moral es siempre del individuo, aunque se multiplique por cien mil y adquiera la forma de decreto” y nos informa que “en las cocinas de Auschwitz había un letrero que decía hay un camino hacia la libertad, sus hitos se llaman obediencia, laboriosidad, limpieza y amor a la patria” y también nos dice que el lema de la SS era “mi honor es mi lealtad”…lealtad a la barbarie, no lealtad a valores morales anteriores y superiores a la existencia del gobierno.

    Por mi parte formulo la siguiente crítica al libro de Bilbeny, algo que resulta desafortunadamente común. Cuando se está frente a monstruos, a “la banalidad del mal” como diría Hanna Arendt, hay a veces la tendencia de calificar a estos sujetos como “enfermos mentales” pero como nos enseña Thomas Szasz en El mito de la enfermedad mental, desde el punto de vista de la patología una enfermedad se concreta en problemas en los tejidos, en las células y en cuerpos pero las ideas no están enfermas. Pueden desde luego estar equivocadas o contradecir la lógica pero no pueden enfermar en el sentido médico de la expresión. Pueden sufrir trastornos en la sinapsis y en los neurotransmisores, problemas químicos en el cerebro todo físico pero no mental, no enfermedad del pensamiento.

    En este sentido resulta también de provecho la lectura de una de las obras del doctor en medicina Stanton E. Samenow titulada Inside the criminal mind donde explica que su entrenamiento fue en la línea freudiana en cuyo contexto el que hace daño es un enfermo y no un delincuente. Escribe: “Cuando comencé mis trabajos creía que el comportamiento era un síntoma de conflictos enterrados resultado de traumas anteriores. Pensaba que las personas que cometían actos criminales eran víctimas de un desorden psicológico, de un ámbito social opresivo o ambas cosas. Concluía de mi trabajo que el crimen era normal, si no una reacción excusable de desesperación y pobreza que pervertían vidas”.

    Pero escribe Samenow que todo lo tuvo que rever y volver a estudiar cuando tuvo acceso a otros profesores y a una visión radicalmente distinta cuyo aspecto medular reside en la naturaleza del ser humano despojada de visiones que la opacan y degradan. Dice siempre en el libro mencionado que la esencia de esta nueva y valiosa perspectiva “consiste en que el criminal elige cometer crímenes. El crimen reside en la persona en cuestión y es causado por el modo en que piensa, no forzado por su medio ambiente. Los criminales piensan de un modo distinto a como lo hacen las personas responsables. Lo que debe ser cambiado es el modo en el que ofende se ve a sí mismo y al mundo que lo rodea. Enfocar en otros aspectos es equivocado. Encontré que el enfoque convencional psicológico y sociológico sobre el crimen y sus causas es erróneo y contraproductivo porque solo ofrece excusas. De considerar al criminal como víctima pasé a considerarlo victimario que libremente decide su modo de vida […] el tema central es uno de valores.” Sostiene que los criminales aprenden a engañar a sus detractores y a enfatizar en sus desgracias como disfraz para sus fechorías en vista de la percepción absurda y contraproducente que comentamos, a lo que se agrega en algunos medios el “abolicionismo” en materia penal pues se mantiene que el delincuente no es responsable de sus actos debido al determinismo presente en ese razonamiento, en lugar de apuntar al libre albedrío y a los valores de la sociedad libre.

    Como se ha apuntado, el determinismo considera que los humanos somos solo kilos de protoplasma y por ende encerrados en los nexos causales inherentes a la materia donde no hay libertad. El premio Nobel en medicina Roger Sperry ilustra el desatino del determinismo al consignar que la pretensión de descifrar el código cognitivo por la biología equivale a intentar la interpretación de un mensaje escrito analizando la composición química de la tinta.

    Por otra parte, en relación con lo anterior, es en verdad un insulto a nuestros ancestros el sostener que la pobreza extrema genera delincuentes pues todos provenimos de las cuevas y la miseria más espeluznante de lo cual no se desprende que descendemos de criminales. Por otra parte, no hay más que ver a barones de la droga o empresarios prebendarios con cuantiosas fortunas que son delincuentes que muchas veces incluso operan con apoyo y estímulo gubernamental.

    En otros términos, la responsabilidad de cada cual es ineludible por lo que destacamos actitudes de inmenso coraje moral como el de Sophie Scholl y condenamos enfáticamente a los criminales que operan bajo la protección del aparato estatal y en un plano más general a todos los que comenten crímenes, es decir los que atacan los principios medulares de una sociedad civilizada: la vida, la libertad y la propiedad, cualquiera sea su procedencia. Ese es el sentido de la definición de liberalismo que fabriqué hace tiempo y que me halaga sea repetida: “El liberalismo es el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros”, toda lesión al derecho se aparta del respeto irrestricto e invade las autonomías individuales.

  • Tiempos de incertidumbre y escasez global crítica

    Dos casos de escasez amenazan con complicar severamente a la economía mundial, más allá de la inflación: la de fertilizantes y la de chips.

    Los mercados viven semanas de alta volatilidad y los analistas, en general, destacan el “desconcierto” que muestran muchos inversores en relación al futuro escenario macroeconómico. Para empezar, como consecuencia de que no terminan de levantarse todas las restricciones con excusa de la “pandemia”, las economías globales, después del rebote de 2021, siguen flojas como se ve en el siguiente cuadro:

    Mientras la Fed “descansa”, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), acaba de señalar que el ajuste en la política monetaria irá acorde a los datos económicos y, en todo caso, será gradual, manteniendo el tono cauto en cuanto a una subida de tasas de interés en 2022 sin cerrar las puertas a que se produzca. Así las cosas, los mercados ya descuentan una potencial subida para finales de 2022.

    Y todo ligado a la “inflación” -la suba del IPC, en rigor- que, como se ve en el siguiente cuadro, suelen estimar muy mal -como buenos burócratas estatales- los bancos centrales (en blanco la suba real, en colores las estimaciones del BCE en distintos momentos):

    “El cambio radical de postura ante la inflación que han experimentado los bancos centrales en un corto espacio de tiempo, pasando de considerar ésta como transitoria a más permanente y ‘peligrosa’, lo que los ha llevado a modificar de forma radical su hoja de ruta en materia de política monetaria, mantiene a muchos inversores, tanto en los mercados de bonos como en los de renta variable, bastante despistados”, explican en Link Securities. Por cierto, la ridiculez de decir -mientras emitían dinero en astronómicas cifras- que la “inflación” era solo transitoria, dio lugar a muchos memes.

    Los analistas de Link Securities observan que, en las bolsas, durante “las últimas sesiones, se ha podido apreciar una ligera preferencia por los valores/sectores que mejor se comportan en un escenario de crecimiento económico, alta inflación y tasas de interés al alza, destacando especialmente el sector financiero, concretamente los bancos y las aseguradoras”, por cierto, atadas a la “patria financiera” esto es, socios de los bancos centrales en sus negocios donde siempre pierde el ciudadano común, como cuando en Argentina, con el “corralito”, se quedaron con el dinero ajeno, por nombrar un caso ejemplar.

    Robert Almeida, de MFS Investment Management, resalta que “los inversores son conscientes de que el tamaño de los balances de los bancos centrales se ha disparado… (y esto) refleja la escala de la represión financiera de los últimos años (el mantenimiento de las tasas de interés por debajo de la suba del IPC y el consecuente abaratamiento del costo de la deuda pública) y las distorsiones resultantes”.

    Aunque la Fed aún no ha subido las tasas -pero se esperan cinco subidas en 2022- , la tendencia mundial ha cambiado de forma decisiva, de hecho, se produjeron más de 100 aumentos de tasas a nivel mundial durante el 2021 y, en 2022, se está anualizando al doble. Ben Laidler, de eToro, advierte de que “las tasas de interés más altas y los crecientes riesgos de desaceleración económica también perjudican a las valoraciones. Se trata de un nuevo régimen de inversión global de rentabilidades más bajas, pero aún positivas, y más volatilidad, que impulsa nuestro enfoque en sectores más baratos y mercados extranjeros… La historia muestra que los mercados a menudo reaccionan con alivio cuando comienzan las subidas de tasas, ya que el ciclo alcista ya está descontado. Faltan 36 días para la primera subida de la Fed”.

    Entretanto, dos casos de escasez amenazan con complicar severamente a la economía mundial, como señala Michael Snyder. Además de la caída de la economía global -con el aumento de la pobreza y el hambre para cientos de millones- como consecuencia de la represión a los mercados y las personas, con excusa de “la pandemia”, se han producido dos carencias mundiales clave que hay que vigilar muy de cerca.

    Uno de ellos es la creciente escasez de fertilizantes. Hace unos días, el Wall Street Journal advirtió que “los altos precios de los fertilizantes están afectando a los agricultores de todo el mundo en desarrollo”. Desde las plantaciones de aguacate, maíz y café de América del Sur hasta las plantaciones de cocos y palmas aceiteras del sudeste asiático, los altos precios de los fertilizantes pesan sobre los agricultores lo que hace que sea mucho más costoso cultivar y obliga a muchos a reducir la producción.

    Obviamente, eso se traduce en que los precios globales de los alimentos podrían aumentar aún más en 2022, luego de un año en el que subieron a máximos de una década. Repunte que exacerbaría el hambre, que ya es agudo en algunas partes del mundo debido a la pérdida de empleos relacionada con “la pandemia”, y aceleraría la suba del IPC (la “inflación”, según los burócratas).

    De acuerdo con el Centro Internacional de Desarrollo de Fertilizantes, los precios excesivamente altos podrían resultar en una reducción de la producción agrícola, solo en África, “equivalente a las necesidades alimentarias de 100 M de personas”. En la primera potencia, EE.UU., los precios de los fertilizantes a base de fósforo y potasio (potasa) se han más que duplicado, en tanto que los basados en nitrógeno se han cuadruplicado. Estos precios harán imposible que muchos agricultores de EE. UU. siembren de manera rentable este año.

    La otra gran escasez que ya viene siendo noticia hace bastantes meses, es la de chips de computadora. Según el Departamento de Comercio de EE.UU., los inventarios de chips se han reducido peligrosamente: el inventario medio en poder de los consumidores de chips (incluidos los fabricantes de automóviles y los de dispositivos médicos) se redujo de 40 días en 2019 a menos de 5 días en 2021. La secretaria de Comercio de EE.UU. asegura que la falta de chips resultó en “USD 210.000 M en ingresos perdidos” para los fabricantes de automóviles en 2021 que produjeron 8M menos de vehículos provocando un aumento en los precios impactando en el IPC.

    Los consumidores de chips encuestados por el Departamento de Comercio estimaron que la escasez no desaparecería en los próximos seis meses, y algunos sugirieron que podría tomar hasta 2023. Por cierto, Taiwán produce el 63% de la producción global de chips. La mayoría de las fábricas se encuentran en Asia que alberga alrededor del 87% de la cuota de mercado de las fábricas de semiconductores. Así, el clima político en la región y las tensiones entre Taiwán y China son definitorias, ya que la escasez ha expuesto cuánto depende la industria estadounidense de estas fuentes.