Categoría: Opinión

  • Sin empresarialismo no hay ni concolón

    Ahora, ¡de pronto!, parecemos despertar a la crítica situación de la antigua Aspinwall y hoy Colón y en ello saltan toda clase de propuestas de “solución”, pero, como siempre, las más fundamentales soluciones ni asoman en el discurso ciudadano y menos en el político. Me refiero a tema del empresarialismo, sin el cual no hay salida de la pobreza y no sólo Colón sino todo Panamá ira perdiendo camino; lo cual es lastimoso ya que tenemos muchas ventajas, pero vivimos sumidos en los arrabales de la lujuria de la corrupción endémica.

    El empresarialismo ser refiere a quienes organizan, administran y se toman el riesgo de montar una empresa, sea esta mínima o grandota. Lástima que, en nuestro país, desde siempre, los politicastros zorros del gallinero se han dado a la tarea de vilipendiar ese elemento sine qua non del desarrollo económico y social; vale decir, el emprendimiento privado o el empresarialismo como lo llamo. En vez, lo que han promovido los zorros de gallinero es la hegemonía del centralismo; ese que vemos en las pancartas de Colón y otros sitios, en los cuales la población clama cosas como: “Exigimos que el gobierno venga a resolver…”

    Imagínense que en el gallinero las gallinas salgan con pancartas pidiendo que vengan los zorros o zorras a poner orden y resolver los problemas. Ciertamente lo harán, el asunto es, ¿los problemas de quién?

    El otro ataque que es común es el de acusar de que los empresarios se quieren hacer ricos. Siíiii… eso no sólo es deseable sino necesario en toda empresa exitosa. El emprendedor que sólo quiere ganar un poquito casi que tiene asegurada la quiebra; ya que uno de los secretos del emprendimiento es el ahorro. Sin ahorro no hay para invertir, mejorar, mantener, y capear los malos tiempos.

    El ejemplo que guardo de mis padres y mis tíos en las empresas Novey, es de las muchas empresas que crearon y miles de plazas de trabajo. Pero jamás vi que ninguno de ellos viviera una vida de grandes lujos. Y hoy día, viendo el caso de Elon Musk, las cosas que está logrando para beneficio de toda la humanidad y, sin embargo, tampoco se dedica a una vida de lujos sino de inversiones y desarrollo.

    Entonces, regresando a Colón y a Panamá en general, ¿acaso vemos en la grotesca sobredimensión gubernamental un serio esfuerzo por promover el emprendimiento? ¿Promovemos el empresarialismo a través del NODUCA?, y del resto de las burrocráticas entidades gubernamentales?

    Ayer vimos llegar a una empresa de esas que quedaron precarias con las locas medidas covidosas, un grupo de funcionarios de salud a multar por faltas de higiene o tal. Lo mismo nos pasó un día cuando recién abrimos impecables nuestras oficinas. Y no, no buscan mejorar la salud sino… bueno, ustedes saben lo que buscan. Para rematar, luego llegó el banco y este sí cerró la empresa, dejando a 16 empleados en la calle. Por los vientos que soplan, pareciera que los bancos se están volviendo empresas inmobiliarias.

    En resumen, el término emprendimiento viene del francés “enterprendere” que significa “hacer algo” o darse a la tarea. Es la aventura de los negocios que depende de los ciudadanos y no de los politicastros. Estos últimos están para ayudar, pero más se la pasan en lo contrario.

    Más aún, el famoso economista Schumpeter hizo énfasis en lo que él llamó la “destrucción creativa”; esa que aprovecha los fracasos para aprender y superar con innovaciones. Eso es lo que puede salvar a Colón o Aspinwall, que es el nombre de quien fundó dicha ciudad. Un personaje de gran visión y arrojo emprendedor, sin el cual no existiría esa hermosa ciudad caribeña.

  • Desconexión con la realidad y discurso sibilino

    Vivimos una época en la que en gran medida hay políticos que mantienen un doble discurso a prueba de balas. Prometen y no cumplen o declaman sobre lo que al instante le dan la espalda con un portazo. Así, por ejemplo, los hay que se las pasan parloteando sobre los “derechos humanos” y al mismo tiempo se asocian con cuanto régimen totalitario aparece en el planeta con encarcelamientos y asesinatos a granel. Los hay mentirosos seriales que creen distraer para cubrir corrupciones y emplean la parla en direcciones opuestas según el destinatario como si los receptores fueran idiotas. Y para peor muchas veces lo hacen gritando y retando al auditorio como si todos fueran infantiles menos el orador.

    Antes he escrito sobre la novela y la consiguiente producción cinematográfica que comentaré a continuación y, sobre todo, de su notable creador. Se trata de la fascinación que produce el lenguaje sibilino. Lo vemos en filosofía a través de textos extenuantes de factura incomprensible plagados de neologismos, frases tortuosas y razonamientos circulares. Lo comprobamos en ensayos de economía que parecen fabricados para mofarse del lector inundados de lenguaje críptico, contradicciones permanentes y modelos econométricos inconducentes.

    Karl Popper ha escrito en su colección titulada Conocimiento objetivo que “la búsqueda de la verdad solo es posible si hablamos sencilla y claramente, evitando complicaciones y tecnicismos innecesarios. Para mí, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales: la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen”. Por su parte, Wilhelm Röpke consigna que “cuando uno trata de leer un journal de economía en estos días, frecuentemente uno se pregunta si uno no ha tomado inadvertidamente un journal de química o hidráulica” y, más recientemente, el sonado escándalo que produjeron Alan Sokal y Jean Bricmont quienes luego de pasar por los referatos del caso y publicar en la revista académica Social Text, declararon que se estaban burlando debido a los disparates conceptuales e imposturas que contenía el trabajo.

    En esta ocasión nos detenemos en Jerzy Kosinski como ejemplo de lo dicho, quien fue permanentemente agredido por ramificaciones estalinistas en la universidad de su Polonia natal donde después de infinitos calvarios se doctoró en sociología mientras trabajaba como instructor de ski hasta que logró escaparse a EE.UU. donde trabajó como conductor de camiones de día y en horario parcialmente nocturno de cuidador de un predio de estacionamiento. Al mismo tiempo, estudiaba inglés hasta que pudo aplicar a una beca de la Ford Foundation que obtuvo para estudiar en la Universidad de Columbia donde también se doctoró en psicología social y escribió dos libros de gran éxito editorial: No Third Path donde muestra la inconsistencia de pretender una tercera vía entre la libertad y el totalitarismo y The Future is Ours, Comrade en el que invita al levantamiento de sus coterráneos contra las botas comunistas. Fue profesor de prosa inglesa y crítica literaria en las universidades de Yale y Princeton, recibió el premio de literatura de la American Academy y del National Institute of Arts and Letters y presidió el capítulo estadounidense del PEN Club. Sus múltiples novelas fueron best-sellers, una de ellas -Being There- se llevó al cine (Desde el jardín con la actuación de Peter Sellers) que obtuvo el Best Screen of the Year Award.

    Es a esta novela a la que hacemos breve referencia en estas líneas y la respectiva versión cinematográfica. Alude a un jardinero analfabeto consciente de su ignorancia en los temas que le preguntan y repreguntan audiencias fascinadas por lo que consideran un léxico repleto de sabiduría que estiman hace referencias metafóricas al cuidado de jardines. Muchos fueron los reputados personajes que se hipnotizaban con lo que no entendían y afanosamente buscaban soluciones políticas a los enredos que ellos mismos habían generado. El cuadro de este escrito de ficción resulta que puede fácilmente trasladarse a la no ficción, esto es, como queda dicho a lo que se vive hoy en muchos ambientes políticos en los que los figurones del caso presumen conocimientos que no tienen ni pueden tener puesto que éstos se encuentran dispersos y fraccionados entre millones de personas. Las pretendidas directivas de gobernantes megalómanos, concentran ignorancia al cerrarle las puertas a los procesos abiertos y competitivos compatibles con la sociedad abierta.

    No tiene desperdicio la entrevista del jardinero con el presidente estadounidense quien concluye después de la reunión: “Tengo que admitir que lo que acabo de escuchar es lo más refrescante y optimista que me han dicho en mucho tiempo”, a raíz de la descripción de las estaciones de verano, otoño, invierno y primavera que había realizado con la mayor inocencia aquella persona que no tenía contacto alguno con el mundo exterior como no sea a través de la televisión.

    Todo el clima de los burócratas instalados en Washington, DC se traduce un una sátira a la política cuyo establishment en verdad ha perdido contacto con la realidad. Las reflexiones de quien se ocupa de cultivar un jardín están formuladas de modo literal pero, como decimos, los receptores del mensaje, acostumbrados a complicar las cosas, lo entienden como consideraciones alegóricas.

    Kosinski intenta con éxito subrayar la simpleza de las cosas y el afán de los burócratas por estrangular los hechos hasta convertirlos en fenómenos irreconocibles e imposibles de abordar. No son capaces de entender que, igual que en un jardín, de lo que se trata es de cuidar, preservar y no desnaturalizar ni pervertir en el contexto de una superlativa presunción del conocimiento que ubica a los gobernantes en una posición de pretendida omnisciencia (y omnipotencia).

    Este encuadre que efectúa el autor comentado, puede extenderse a otras áreas como el arte moderno donde también los impostores encajan construcciones que igual que la música confunden el ruido con melodía al exhibir adefesios que en nada reflejan standards de excelencia, con la complicidad de algunos snobs y timoratos que declaran que son obras “demasiado complejas” como para que las entienda una mente normal.

    Estos comportamientos tortuosos aplicados al campo político hacen mucho daño desde el momento que apuntan a colocar a algunos iluminados en pedestales y el resto de los mortales como súbditos obedientes que deben admirar y aplaudir los tejes y manejes sobre las vidas y las haciendas ajenas, en lugar de abrir las puertas y ventanas de par en par al efecto de que las relaciones libres y pacíficas administren lo que les concierne.

    En su libro La visión cuántica del universo Jacques Rueff dice que no alcanza a comprender cómo muchas veces se necesitan microscopios para diferenciar variables continuas de las discretas en pequeñas partículas y, simultáneamente, se trata lo que es a todas luces evidente: el ser humano separado de lo colectivo pero, sin embargo, se lo trata como parte de una masa indiferenciada y se lo administra como manada. Esto es así para obtener poder y funcionarios y reparticiones que lo secunden. Si las cosas fueran simples, sería simple el aparato estatal y no se justificaría tanta pompa ni tanto presupuesto. A su vez, como escribe Erich Fromm en El miedo a la libertad, los gobernantes requieren toda la parafernalia que rodea a los poderosos al efecto de encubrir el vacío existencial y la debilidad de quienes están incrustados en el trono y que deben encadenarse a la multitud dominada sin la cual se desploman.

    El escritor polaco al que nos referimos ha dejado en muchos de sus trabajos un testimonio de gran valor que seguirá influyendo en las generaciones futuras como un grito de libertad y respeto recíproco. En la novela de marras, la ternura y la bondad del jardinero contrasta abiertamente con sus anfitriones que solo buscan aumentar su poder en detrimento de sus congéneres. Como tantos otros casos, también mostró en lo personal la acogedora atmósfera que brinda la sociedad abierta que permite y estimula a quienes se esfuerzan para alcanzar éxitos resonantes.

    En realidad, el trasfondo de la ironía y la comicidad en la novela de Jerzy Kosinski respecto a la política y los políticos se sustenta en la maleabilidad de las muchedumbres y en su fanatismo. Gustav Le Bon lo subraya en su Psicología de las multitudes cuando apunta la incapacidad de juicio crítico y razonamiento en la aglomeraciones humanas donde “lo que se acumula no es el talento sino la estupidez” porque “en el alma de las muchedumbres lo que siempre domina no es la necesidad de libertad sino la de servidumbre”…tal vez se necesiten más voces fuertes como las de los Émile Zola para acusar a los impostores, de frente y sin tapujos ni doble discurso.

    En otro términos, estimo que resulta de mucha actualidad el repasar la novela y el cine del notabilísimo Jerzy Kosinski como un aspecto medular en esta nota periodística al efecto de apreciar en todo su peso la pequeñez mental de los megalómanos de nuestra época, siempre deseosos de atropellar los derechos de los vecinos que con lenguajes ridículos y bajo el grotesco disfraz dicen “ayudar a resolver los problemas de la gente”.

  • El alcance y sobrealcance gubernamental

    Al escribir en el título la palabra “alcance” todo va bien, hasta que añado la palabra “sobrealcance”, que Word subraya en ¡ROJO!, lo cual me irrita. ¡¿Cómo que no existe en el español?! Y si no ¿por qué no?, cuando es un vocablo esencial y común en otros idiomas, tal como lo es  el término “overreach”. Lo curioso es que en el diccionario Definición De, el concepto de “alcance” se utiliza, entre otras, para referirse a la ausencia de justificación en las cuentas públicas y al rendimiento de personas que deben rendir cuentas por el manejo o la custodia de los caudales o erario.

    Llamo a mi hermano Irving para conocer su opinión y me dice: “Sobrealcance” se refiere a la aplicación de una ley más allá de su alcance, tornándola en abuso de autoridad. A ello yo añado que se trata del abuso de la delegación constitucional ciudadana a sus autoridades e Irving añade que, todo buen economista usa dicho término pues la mayoría habla o entiende el inglés; con lo cual la pregunta que queda colgando sería: ¿Será que los latinos la soslayamos a propósito? Y ¿cuál sería tal “propósito”? ¿Será que ya la mayoría nos hemos acostumbrado al abuso gubernamental?

    Alcanzar más allá de lo propio es el intento de abarcar demasiado; de querer hacer o ganar lo que no corresponde, echando a perder lo bueno. ¿Por qué los hispano hablantes no hemos adoptado o prohijado tan fundamental vocablo? ¿Acaso ello no refleja una riqueza idiomática en lo político, económico y social?

    El problema o problemón nuestro es que a través del tiempo hemos permitido que el gobernar profundo haya secuestrado su encargo gubernativo; a punto de que nuestras entidades típicamente hacen una mórbida metástasis de sobrealcance, tanto en los propósitos de sus funciones como en lo económico y constitucional. En síntesis, no es más que una lujuria de poder que, particularmente, hace alarde presencial en el desquicio de políticas demenciales, tal como la ideología verde; la cual ha sido trastocada.

    Y, tal vez, en ninguna otra actividad gubernamental se ha hecho más presente y patológico el sobrealcance de lo los sucios negocios politiqueros que en el NODUCA. La función gubernamental jamás debió secuestrar algo para lo cual no tiene la menor capacidad. El daño a los panameños es incalculable. La función de gobierno no es la de reemplazar a los ciudadanos en aquellas actividades propias del ciudadano, el mercado, sino vigilar que no se cometan abusos. Pero, cuando los abusadores se convierten en los abusadores, ¿entonces cómo logramos corregir los malos rumbos?

    La plasticidad del sobrealcance parece no tener límites; cuando cada año y con cada nuevo desgobierno vemos la metástasis del sobrealcance gubernamental. El nuevo mandatario se sienta a imaginar cómo puede aumentar su endemoniado feudo destructor de la sociedad.

    Un buen ejemplo de todo esto salió publicado en los medios de prensa cuando reportaron que los agentes de tránsito estaban deteniendo y citando a quienes hacían “car-pool” hace un tiempo atrás, lo cual es, no sólo ilegal sino aberrante; particularmente lo sería ahora en que los precios se disparan y, en particular, los del combustible. Eso es “sobrealcance”.

  • La banca central necesariamente se equivoca

    Se ha dicho que la autoridad monetaria se establece para preservar el valor del poder adquisitivo de la unidad monetaria, pues ninguna banca central ha hecho semejante cosa.

    La llamada autoridad monetaria es el fetiche de nuestra época; si expande la base monetaria, si la contrae o si la deja inalterada siempre altera los precios relativos. Téngase en cuenta que los precios son los únicos indicadores para saber dónde asignar y dónde no asignar los siempre escasos recursos. Mal guiar factores productivos inexorablemente se traduce en derroche de capital lo cual, a su turno, significa menores salarios e ingresos en términos reales puesto que las tasas de capitalización constituyen la única causa de mayor riqueza y, por ende, mitiga y revierte la pobreza.

    El premio Nobel en economía Friedrich Hayek ha escrito que la humanidad ha demorado doscientos años en percatarse del peligro y la inconveniencia de atar la religión al poder político, es de esperar que no nos demoremos otro tanto en darnos cuenta del daño inmenso de atar la moneda al gobierno. En el origen del proceso evolutivo de la moneda la gente abandonó el cambio directo o trueque porque se dio cuanta del embrollo que significaba encontrar alguien que quisiera lo que uno posee, que al mismo tiempo contara con un bien o servicio que uno desea y, sobre todo, al tipo de cambio aceptable para ambas partes. Desde luego que resultaba muy complicado el obtener un trozo de pan para el experto en tocar la flauta, puesto que es poco probable que el panadero aceptara entregar su bien a cambio de una lección de flauta, y así sucesivamente se presentaban las más variadas complicaciones.

    En una versión sobresimplificada y telegráfica, así es como la gente decidió recurrir al cambio indirecto, es decir, llevar a cabo las transacciones vía una mercancía considerada de aceptación general debido a sus usos no monetarios (industriales, para comestibles etc.). Este fenómeno en la jerga moderna se conoce como el teorema de la regresión monetaria. En este cuadro de situación se usó el tabaco en la Virginia colonial, el cacao en Centroamérica, el hierro en África, las sedas en India, el ganado en Grecia y otros bienes, lo cual facilitó el comercio. En esta especie de competencia monetaria tuvieron éxito generalizado el oro y la plata debido a sus destacadas propiedades de homogeneidad, fraccionabilidad y durabilidad.

    Luego, para facilitar la calidad y peso del metal, se optó por la acuñación y más adelante, para brindar mayor seguridad y comodidad, se abrieron casas de depósito que entregaban recibos denominados billetes, y los emisores se conocieron como bancos. Pero en medio de este proceso los gobiernos siempre tentados de echar mano a nuevos canales de financiación impusieron primero la acuñación estatal y luego el monopolio de la convertibilidad también a través del Estado. Si prestamos atención a la historia monetaria observaremos que en esa instancia se sucedieron interrupciones en la convertibilidad hasta que en líneas generales finalmente irrumpió la banca central.

    Los Acuerdos de Bruselas y Génova del los años 20 acordaron eliminar el metal aurífero como respaldo de la moneda y sustituirlo por el dólar y la libra (este signo monetario a poco andar quedó sin efecto) con una ratio convencional dólar-oro pero con la estipulación implícita de no reclamar el oro a Fort Knox, situación que quedó expuesta cuando Jacques Rueff desde el gobierno francés deliberadamente para poner al descubierto la trampa reclamó el oro, desde luego sin éxito. De todos modos, el nuevo sistema permitió expansiones monetarias por parte de Estados Unidos lo cual a su vez generaba reservas para la banca central extranjera que les permitía emitir dinero local. Esto condujo al boom previo a la crisis del 29 que arrastró al planeta a una debacle sin precedentes y a nuevas medidas por todos conocidas hasta nuestros días donde estamos inmersos en la banca central, con el apoyo logístico de instituciones nefastas como el FMI que financian gobiernos fallidos con recursos detraídos coactivamente a contribuyentes de distintos países.

  • El ministerio de la desinformación

    Luego del ataque a las Torres Gemelas, el gobierno de los EE.UU. creó el Departamento de Seguridad Doméstica (Department of Homelando Security – DHS), que hoy día se gasta la frívola suma de $52 millardos anuales y hoy, justo luego de anunciar Elon Musk la compra de Twitter, corre a crear una nueva entidad para combatir la “desinformación” (Disinformation Governance Board).

    La DHS asevera que “la desinformación puede afectar la seguridad fronteriza, la seguridad estadounidense durante desastres, y la confianza pública en las instituciones democráticas”. Como diría un buen chiricano “¡meto!” Ahora los mayores desinformadores de la humanidad, los políticos en general y sus gobiernos en particular se instituirán en los oráculos de la verdad… ¡Ah la gran flauta!

    Como dice la canción: “No se tú, pero yo…” quedo con inmensas dudas al ver eso de la creación de un ¡Departamento de la Desinformación! Realmente el grado de desvergüenza del gobierno supuestamente democrático y definitivamente centralista gringo no tiene límites. Hablan y actúan incoherentes porque saben que su discurso está dirigido a la masa semoviente de la cual dependen para continuar a cargo del hato de ganado ciudadano.

    Como dice Jon Miltimore, administrador editor de FEE, refiriéndose a la obra de George Orwell 1984: “Aún los nombres de los cuatro ministerios mediante los cuales somos gobernados exhiben cierta impudencia en su deliberado torcer de los hechos. El Ministerio de Paz se encarga de las guerras, el Ministerio de la Verdad, con la mentira, el Ministerio del Amor, con la tortura y el Ministerio de la Abundancia con la inanición.” Si los pseudo demócratas gringos trataran de ser más torpes, sería imposible. Su éxito en la estupidez no parece tener parangón. En simple resumen, Orwell salió en espanto del colectivismo y su obra de ficción estuvo basada en la realidad del conflicto entre fascistas y comunistas durante la Guerra Civil española.

    Y, como nos cuenta Jon Miltimore, vale la pena ahondar en el cuento de Orwell cuando relata que “en el exterior del Ministerio de la Verdad aparecen tres eslóganes: “LA GUERRA ES PAZ,” “LA LIBERTAD ES ESCLAVITUD,” y “LA IGNORANCIA ES LA FUERZA.” El problema, como ya he señalado, es que lo que estamos viendo no es ficción sino una grotesca realidad. Ya el trabajo de girar a los EE.UU. de su exitoso rumbo de libertad en una sociedad judeo-cristiana hacia un centralismo autoritario comunista va viento en popa y a toda vela… ¿o es que no nos damos cuenta?

    Si hay algo importante en una democracia liberal y capitalista es la libertad de expresión; particularmente dentro del recinto legislativo. El problema es que la humanidad avanza o evoluciona hacia una nueva realidad tecnológica que nos exige a todos un grado de educación completamente nuevo de nueva dimensión; para poder diferenciar entre la mentira y la verdad. Entre lo real e irreal. Pero ¿cómo lograr esa evolución educativa cuando hemos entregado el sistema educativo a los zorros del gallinero; al NODUCA? ¿Cómo atender la salud y la jubilación cuando la CSS, que es una empresa privada, la controlan los zorros de gallinero? Y, ahora que está a punta del colapso, todos esos zorros salen en estampida y se desentienden del asunto, no sea que se hunden con el barco.

    En resumen, si le preguntas a cualquiera que te defina el término “la verdad”, sería rarísimo que te lo puedan definir; y menos si les preguntas que es el bien. Pero le vamos a delegar a los politicastros que se encarguen de decir y controlar lo que es “desinformación”, cuando ¡ellos son la mayor fuente de toda desinformación!.

  • Encierros covidosos de la mente

    Hoy, que leo un artículo sobre estudios en torno a los encierros del COVID, los cuales denotan que en los EE.UU. los estados con mayores índices de mortalidad fueron aquellos que más encerraron a su gente, no puedo más que revertirme a mis propios artículos del año 2020, en los cuales advertía que los encierros serían mucho peor que la enfermedad que suponían combatir.

    La triste realidad es que el objetivo de tantos que se hacen pasar por “autoridades” jamás fue la prevención de muertes, sino de lograr control del hato semoviente. El artilugio era el látigo del terror, el cual ha dejado a tantos lisiados de espanto,  particularmente niños y niñas. Soltaron cucos que acecharán por mucho tiempo. ¿Qué más se puede esperar de pseudo gobiernos que persiguen viruecas agendas propias y no de la comunidad?

    Otros comentan que ni siquiera fue asunto de un propósito específico, sino que los encierros fueron reacción de tipo reflejo rotuliano de parte de los residentes del palacio que frente a los acontecimientos simplemente buscaron hacer algo, no importa lo que sea, pero algo que adelante sus pérfidos intereses.

    Pero, más allá de la estupidez está la corrupción, esa que es motor de la actividad de las políticas de corral. Si ponemos atención veremos que detrás de cada encerrona, cada vacuna, máscara y tal, hay zorros con los hocicos llenos de plumas. La verdad es que me duele escribir estas cosas, ya que ello va produciendo un ambiente de desesperanza y desasosiego en la población. El problema es que si no despertamos y votamos y actuamos en conciencia…

    No más ver hoy que la corte suprema de los EE.UU. declara inconstitucional el mandato de máscaras, y de que los estudios van demostrando que no sirven para lo que dicen que servían, vemos a la Casa Blanca tercamente manteniendo su posición respecto a las mismas; que lo importante no es la verdad sino sus vagabundos despropósitos. La corte sólo anula el mandato obligatorio y quienes quieren pasar el resto de sus vidas enmascarados es asunto suyo; enmascarando no sólo la cara sino el alma.

    Peor aún, como dijo uno por allí, es que la buena corrupción requiere buenos corruptos que sean capaces de formular buenos planes demenciales; de conspirar y llevarlos a mordaz conclusión. El problema grandote es cuando lo que tenemos son corruptos incompetentes.

    Nos vamos a la China y allí vemos al “gobiernos” con su plan de “cero COVID” … ¡A la Gran Flauta! ¿Quién, a estas alturas, se come semejante ñamería? En los EE.UU. el “National Bureau of Economic Research” encontró que los estados con los más estrictos encierros terminaron con mayores índices de mortalidad; a diferencia de sitios como Utah o Nebraska o en Argentina el extraordinario caso de Mendoza, en dónde no se encerró a la población y tienen el menor índice de mortalidad de ese país.

    Pero, por otro lado, están las realidades económicas que pocos entienden y que tanto usan los corruptos para engañar. Han destrozado una inmensa porción de la economía; no sólo de los “ricos” como cacarean unos, sino de la clase media hacia abajo. Y, de paso, han destrozado la educación y tantas otros elementos esenciales de su gente.

  • Deficiencias del Protocolo relativo al Tratado concerniente a la Neutralidad Permanente

    A partir del 1 de octubre de 1979, quedó abierto a la adhesión de todos los países del mundo el Protocolo relativo al Tratado concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá. La Secretaría General de la Organización de la Organización de Estados Americanos (OEA) es la depositaria del mismo y 40 Estados lo han suscrito. El Protocolo comprende un preámbulo y tres artículos.

    El preámbulo declara que el mantenimiento del régimen de neutralidad es importante para: a) El comercio y la seguridad de la República de Panamá y de los Estados Unidos. A este respecto, el Dr. en derecho de la Universidad de Ginebra, Richard Perruchoud y autor de “Le régime de neutralité du canal de Panama”, publicado por el Instituto de Estudios Internacionales y de Desarrollo en Ginebra, afirma que tal objetivo por sí solo no justifica la necesidad de un protocolo ya que la comunidad internacional no tiene ningún interés en garantizar el mantenimiento de un régimen concluido con el fin de preservar el comercio y la seguridad de dos Estados.

    1. b) La paz y seguridad del hemisferio occidental. Esta restricción geográfica tiene como consecuencia de colocar el Protocolo y el Tratado de Neutralidad en la órbita del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tratado de Río).
    2. c) Los intereses del comercio internacional. No se hace ninguna alusión al interés por preservar la paz general y seguridad internacionales, objetivos éstos, que deberían preceder a la instauración de un régimen de neutralidad reconocido por todos los Estados. Es legítimo entonces preguntarse, según Perruchoud, si los intereses del comercio internacional en tiempos de paz constituyen una incitación suficiente para acceder a un protocolo que está supuesto a surtir todos sus efectos principalmente en período de conflicto armado.

    El preámbulo declara, igualmente, que el régimen de neutralidad asegura permanentemente el acceso al canal de las naves de todas las naciones sobre una base de entera igualdad. El texto del Tratado de Neutralidad no deja dudas acerca la existencia del derecho de tránsito prioritario acordado a Estados Unidos, lo cual es contradictorio e incompatible con el régimen de neutralidad y desvirtúa el principio de igualdad. Con o sin tratado, y tal como ha ocurrido en el pasado, Estados Unidos tienen los medios de bloquear las entradas al canal. Como lo indicó un General, “en caso de crisis nosotros seremos los primeros en pasar y después invocaremos la fuerza mayor” (Hearing before the Com.on For. Rel., part 3, p.67).

    En el artículo 1 del Protocolo, las Partes Contratantes reconocen el régimen de neutralidad permanente del canal establecido por el Tratado relativo a la Neutralidad Permanente y al funcionamiento del Canal de Panamá y adhieren a sus objetivos. El reconocimiento del régimen de neutralidad implica que los signatarios tienen conocimiento de todas las particularidades sustantivas del Tratado de Neutralidad con sus enmiendas, condiciones y modificaciones. Esto significa que el estado que se adhiere al Protocolo da su aval al tránsito prioritario de los buques de guerra de Estados Unidos y al derecho unilateral de intervención por la fuerza.

    Los estados signatarios no obtienen derechos en contrapartida. Solo se limitan a reconocer la existencia de un régimen jurídico determinado. El hecho de adherirse a sus objetivos es una declaración de intención que entraña una obligación de abstenerse de no llevar a cabo acciones que pudieran violar los conceptos aceptados por las Partes Contratantes en el Tratado de Neutralidad.

    En el artículo 2, las Partes Contratantes acuerdan observar y respetar el régimen de neutralidad permanente del Canal tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra. El Protocolo no es parte integrante del Tratado de Neutralidad, razón por la cual los signatarios no pasan a ser partes contratantes del Tratado de Neutralidad. La posición constante de los senadores norteamericanos fue la de no conferir a través del Protocolo ningún derecho en particular a terceros estados y no transformar el Tratado de Neutralidad en un tratado multilateral (Hearings before the Com. on For. Rel., part.1, p. 236). El derecho de los estados al uso del canal es fruto del Tratado de Neutralidad y no del Protocolo. ¿En esas condiciones, cabe hacerse la pregunta cuál es la ventaja para un estado de adherirse al Protocolo frente a aquéllos que no se adhieran? Perruchoud responde que es verdad que, en caso de darse un conflicto armado entre alguno de estos estados contra Panamá o Estados Unidos, éstos pueden negarles a aquéllos el derecho al tránsito por el Canal, pero estos estados no tendrán obligación alguna de respectar la neutralidad del canal y podría considerarlo como un objetivo militar para atacarlo.

    El Protocolo no constituye una base jurídica del régimen de neutralidad. En realidad, el Protocolo de adhesión al Tratado de Neutralidad conlleva un significado político. De acuerdo a los negociadores y militares norteamericanos, los países que acceden al Protocolo manifiestan tácitamente que cuentan con los Estados Unidos para mantener el canal abierto en tiempo de paz y de guerra, al tiempo que reconocen la legitimidad de este país de emprender cualquier acción tendiente a preservar la defensa de sus intereses nacionales. Nuevamente, ¿Es oportuno hacerse la pregunta acerca el interés de un Estado de adherir a un Protocolo que le otorga un cheque en blanco a Estados Unidos sobre diversos asuntos? Tal como señala el investigador suizo experto en neutralidad, Pascal Lottaz ,»La neutralidad siempre tiene éxito cuando sirve a los intereses de todas las partes implicadas o, al menos, cuando a ninguna de ellas le parece una amenaza existencial».

    El rol pasivo atribuido a los estados partes en el Protocolo imposibilita que se conviertan en garantes del régimen de neutralidad. Un verdadero tratado de garantía es aquél suscrito por las grandes potencias en el cual se comprometen a respetar y hacer respetar el régimen, acordándose el derecho o imponiéndose el deber de defender el régimen en caso de peligro. Otra debilidad del Protocolo es que el signatario puede retirarse en cualquier momento sin previo aviso.

    Tras la invasión de Rusia en Ucrania, el régimen de neutralidad está adquiriendo formas y características diversas. Es por ello, que es en el interés de Panamá definir acciones y directrices; y además identificar los escenarios y desafíos a la seguridad y defensa de la vía interoceánica y territorio panameño. Muchos de los riesgos a la seguridad de hoy son globales, como la proliferación de armas nucleares, ciber ataques, terrorismo transnacional, y no se pueden afrontar, de manera completa y eficaz desde la soberanía nacional. Pascal Lottaz, está claro que «mientras haya conflictos internacionales, la neutralidad seguirá teniendo futuro. La gran pregunta es cómo podemos utilizarla de forma provechosa para la paz”.

  • Homenaje al pueblo ucraniano

    Homenaje al pueblo ucraniano:  Escribo estas líneas embargado de una inmensa emoción al comprobar la valiente y decidida resistencia de Ucrania frente a la invasión de la bestialidad comandada por Putin.

    Garry Kasparov -más conocido por el ajedrez- escribió que el actual presidente Vladimir Putin celebró nada menos que la historia de la KGB, imprimió efigies del asesino Félix Dzerzhinsky y eliminó el debate sobre si Lenin debe ser removido del lugar de honor que ocupa en la Plaza Roja, puesto que afirmó que “hacerlo sería decirles a los rusos que ellos han venerado valores falsos”.

    Asimismo, Kasparov señaló que en los textos difundidos por la Universidad de Moscú se tergiversan los hechos más importantes de la historia soviética y “las invasiones de Hungría y Checoslovaquia son descriptas como operaciones conjuntas del Pacto de Varsovia para preservar la integridad del sistema socialista”.

    Kasparov, con razón, se indignó frente al hecho de que las autoridades rusas -a diferencia de lo que ocurrió después del holocausto hitleriano o la reciente inauguración de La Casa del Terror, en Hungría- no han producido ni el más mínimo mea culpa. Insiste en que Putin “es el mayor enemigo del mundo libre”, con quien “no hay diálogo posible” y “nada es cierto de lo que dice de Ucrania”. Al escribir estas líneas está invadida por la canallada rusa instalada en el Gobierno…un escándalo internacional para todas las personas decentes.

    La situación actual de Rusia, dominada por la antigua nomenclatura, se ha adueñado por parte de aquellos hampones de lo más importante de la actividad económica de aquel país. En medio de intimidaciones y cercenamiento de la prensa y amenazas cada vez que hay simulacro de procesos electorales y de violencia institucionalizada, esa parodia grotesca significa un peligro para la civilización además de una catástrofe para el sufrido pueblo ruso.

    La muy digna coordinación de la defensa de Ucrania por parte del presidente Volodemir Zelenski ya incentivó a Estados Unidos y a Europa a enviar armamentos y a establecer severas sanciones financieras al autócrata ruso. Son verdaderamente conmovedoras las escenas trasmitidas por el periodismo de mujeres y niños refugiados en otros lares para dejar atrás a maridos y padres en la guerra defensiva de un ataque brutal.

    Ucrania es parte de Europa oriental, de 600.000 kilómetros cuadrados, de cuarenta millones de habitantes. Se remonta al 882 y luego de invasiones de mongoles y rusos puede consolidar su territorio en 1919 en la Conferencia de Paz en París, lo cual es desconocido por la URSS en medio de siempre criminales “limpiezas étnicas” hasta el derrumbe del Muro de la Vergüenza y en 1991 se declaró estado independiente con altibajos de diversa magnitud (incluso el pro-ruso Viktor Yanvkovich que finalmente huyó luego de haber decretado fusilamiento de estudiantes rebeldes y otras tropelías mayúsculas) hasta el presente por todos conocido.

    Debe destacarse la impronta de gran excelencia de la Universidad de Kiev, la notable producción agrícola de Ucrania, la elegancia de los edificios de sus ciudades, la gastronomía de alta calidad, la música lugareña y sobre todo el espíritu religioso, cordial y solidario de su pueblo.

    Estas líneas pretenden rendir homenaje a ese pueblo magnífico, independientemente de cómo termine la tragedia en la que el mundo libre está hoy sumido por la barbarie de un gobernante ruso malvado. Solo los cobardes, pusilánimes y totalitarios se han abstenido de condenar la invasión.

  • Impuestos a los ricos y subsidios a los pobres?

    Quiera que no, el subsidio es una forma de intervención confiscatoria gubernamental ya que sólo existe por vía de los impuestos. El problema es que no podemos subsidiar a todos para siempre, pues los numeritos no salen.

    ¿Cuán a menudo cuestionamos la eficacia de los subsidios, así como su sostenibilidad en el tiempo? Si lo hiciésemos a conciencia, lo más probable es que caeríamos en cuenta de que no contribuye a la solución de la pobreza sino todo lo contrario.

    El subsidio supone ser una asistencia dada a personas o sectores necesitados que, idealmente, será productiva para quienes reciben la asistencia y no para el dadivoso político. En inglés se usa el término «entitlement» que no tiene vocablo único en el castellano pero que está asociado a la palabra «titular» o documento jurídico en el que se otorga un derecho, pero cuidado que tal derecho podrá ser legal pero no real; es decir, no devienen de los derechos intrínsecos del ser humano, sino inventado por irreales actores políticos.

    Quiera que no, el subsidio es una forma de intervención confiscatoria gubernamental ya que sólo existe por vía de los impuestos. El problema es que no podemos subsidiar a todos para siempre, pues los numeritos no salen. Estas «benevolencias» politiqueras siempre crecen y terminan con aumentos impositivos y con bien se ha dicho: «el Estado es esa entidad ficticia mediante la cual todos quieren vivir a costillas de los demás».

    Debemos tener presente que toda confiscación de la propiedad va por el camino del socialismo del parte y reparte, en dónde siempre los más vivos se quedan con la mejor parte. Desafortunadamente la opinión popular se inclina a creer que el quitarles a ricos mediante los impuestos no les afecta es andar por buen camino. ¡Más equivocados no pueden estar!.

    La dura realidad es que la inmensa mayoría de “ricos” apenas utiliza para su vida y diversión una mínima parte de sus patrimonios; eso, si es que quiere seguir siendo rico; ya que, si no ahorra e invierte, los más probable es que quede pidiendo subsidio junto a los pobres. Pero, a todo ello, ese ahorrar e invertir es el motor de la economía esencial para dar trabajo al resto de la población.

    Y no es que los impuestos sean malos. El mal está en los impuestos exagerados que no sólo confiscan capitales productivos sino los desvían hacia actividades poco o nada productivas. O peor, al despilfarro y hasta el pillaje.

    A los demagogos les fascina decir que «los ricos tienen que pagar». Si se tratase de políticos honestos, deberían decir, «esto nos saldará caro a todos». El secreto del buen gobierno es usar lo menos posible del ahorro ciudadano para cumplir con las funciones esenciales de gobierno. Lo contrario siempre conlleva la disminución de los salarios y la elevación del costo de vida.

    El subsidio, sea eléctrico, gas, viejitos y demás, sólo se justifica como medida provisional de urgencia, pero jamás debería perpetuarse y los ejemplos del por qué no, abundan. Los vemos hoy en el aumento de los precios de todo. Y lo más triste y siniestro es escuchar a tantos despistados que al ver esos aumentos acusan de que el empresario se aprovecha y vuelve más rico. Mis estimados, lo que conviene al rico no es una población de pobres sino una de ricos; y los únicos despistados que no parecen entenderlo o no les importa son los pervertidos politicastros.

  • La mascarilla obligatoria en educación primaria no frenó el coronavirus de manera significativa

    Desde el principio de la pandemia de covid-19, la obligación del uso de la mascarilla ha sido una de las medidas impuestas para intentar reducir la transmisión que más controversia ha generado. El debate se ha centrado principalmente en su uso en exteriores, si conllevan perjuicios para la salud y si son efectivas.

    Diversos estudios experimentales han mostrado que la eficacia de las mascarillas para impedir la emisión o inhalación de partículas está entre el 20 y el 90 %. Estos porcentajes varían según el tipo de mascarilla, el tiempo de uso y el nivel de ajuste. Reducciones similares se han encontrado al analizar la transmisión entre animales de laboratorio y en entornos humanos muy controlados.

    Sin embargo, en el mundo real el uso de mascarillas parece reducir la transmisión en menor medida.

    En Europa, cada país ha ido modificando su política de uso de las mascarillas en función de su disponibilidad, el tipo de actividad, el entorno, la incidencia y las evidencias científicas disponibles en ese momento. Solo unos pocos países se han limitado a recomendar su uso sin hacerlo obligatorio pero, en cualquier caso, sin analizar qué efectos tiene la obligatoriedad de su uso.

    El debate de la mascarilla en los colegios

    El debate sobre el uso obligatorio de la mascarilla en el entorno escolar ha sido aún mayor. A los pocos meses del inicio de la pandemia se hizo evidente que la covid-19 es una enfermedad cuya gravedad aumenta con la edad, por lo que la población pediátrica se ve mucho menos afectada que la adulta.

    Varias hipótesis pueden explicar esto. Entre ellas, diferencias en la respuesta del sistema inmunitario y respuestas cruzadas mediadas por anticuerpos generados frente a otros coronavirus estacionales.

    Además, a diferencia de lo que ocurre con la gripe, los niños no son más transmisores que los adultos. Por estos motivos, organismos de referencia internacionales como la OMS y el ECDC solo recomiendan el uso de mascarillas para los niños mayores de 12 años o para edades comprendidas entre los 6 y 11 años si la transmisión comunitaria es elevada.

    Algunos estudios realizados sobre la efectividad de la obligación del uso de las mascarillas en entornos escolares han llegado a diferentes conclusiones, muchas veces contrapuestas.

    Para salir de dudas, sería necesario realizar un estudio con un diseño controlado y aleatorizado en el que algunos niños usaran mascarillas y otros no, pero esto tiene complicaciones prácticas y éticas. Por suerte, existen diseños alternativos que se pueden acercar bastante.

    Un estudio cuasi-experimental

    Recientemente hemos analizado tres variables en los niños de Cataluña de los tres cursos de educación infantil (P3-P5, 3-5 años) y de los seis cursos de educación primaria (6-11 años). Estas fueron las variables:

    1. La incidencia de covid-19.
    2. La tasa de ataque secundario (TAS): el porcentaje de casos que aparecen entre los niños expuestos a un caso inicial.
    3. El número reproductivo R*: el número de casos que genera un caso índice.

    Durante el periodo analizado, e independientemente del nivel educativo, el protocolo obligaba a que, si aparecía un positivo en un aula, todos esos alumnos debían confinarse durante 10 días. Además, se realizaba una PCR a todos ellos. En ese momento la variante predominante era delta y aún no había empezado la vacunación de los menores de 12 años.

    La prepublicación, que está pendiente de ser revisada por pares, se ha realizado con datos del primer trimestre del curso 2021-2022. Incluye aproximadamente a 600 000 niños de 1 900 escuelas organizados en más de 28 000 grupos burbuja.

    La única diferencia entre ambas etapas escolares en lo que respecta a las medidas para prevenir los contagios es que en primaria el uso de la mascarilla era obligatorio en el centro escolar.

    El diseño de este estudio cuasi-experimental, sin llegar a estar controlado y aleatorizado, sigue una metodología muy parecida. Algo más alejados están los estudios más comunes sobre mascarillas: estos son de tipo ecológico (observacionales), en los que se comparan datos de territorios diferentes, y en ellos resulta difícil separar los factores de confusión.

    La incidencia aumenta con la edad

    Nuestro estudio reafirma los resultados de otro previo al observar que la incidencia sigue una tendencia creciente con la edad, con una menor incidencia en infantil que en primaria. Un 1,7 % de los alumnos de P3 se contagiaron, frente al 5,9 % de los de 6º curso de primaria.

    Incidencia media para curso. La mascarilla es obligatoria a partir de 1º de primaria. Author provided

     

    Además, probablemente la mayoría de los contagios no se produjeron dentro del grupo burbuja, ya que en un 57 % de las ocasiones en las que se identificó un caso en un aula no apareció ningún otro caso. En infantil este porcentaje fue incluso mayor, del 70%.

    Quizás la comparación más relevante para analizar el impacto de la obligatoriedad de llevar mascarillas en la escuela sea estudiar las diferencias de transmisión entre el último curso de infantil (5 años, mascarilla no obligatoria) y el primer curso de primaria (6 años, mascarilla obligatoria). Las edades son tan cercanas que se minimiza el efecto que puede ejercer la edad en la transmisión.

    El resultado es que no hay diferencias significativas entre P5 y el primer año de educación primaria en relación a los indicadores de transmisión del SARS-CoV-2 analizados.

    la mascarillaTasa de ataque secundario y número reproductivo efectivo en el último curso de infantil y primero de primaria. Author provided

     

    Incluso asumiendo que el aumento de la tasa de ataque secundario con la edad observado en los cursos de primaria debiera mantenerse en los cursos de infantil, el ligero incremento entre lo observado y lo esperado en P5 no es estadísticamente significativo. Por el contrario, los datos de P3 y P4 sugieren valores inferiores a los esperados.

    Las diferencias de TAS y R* entre los valores observados y esperados en P5 podrían explicarse por la diferente obligación del uso de mascarillas entre infantil y primaria, pero también puede influir la diferente dinámica del aula en educación infantil y en primaria, que implica un contacto más estrecho entre los niños a edades más tempranas.

    Porcentaje de brotes con algún caso secundario. Author provided

     

    A pesar de que la mascarilla no era obligatoria entre los alumnos de infantil, la menor transmisión del SARS-CoV-2 en estas edades puede estar asociada a la respuesta inmunológica innata, que evoluciona hacia un patrón de respuesta inmunológica similar al de los adultos cuando el niño entra en la etapa de primaria.

    Otra posibilidad es que las mascarillas utilizadas tengan poca capacidad de contención de partículas, ya sea por el material o por un ajuste en general defectuoso en un entorno infantil, debido al gran número de horas de interacción. En cualquier caso, no parece razonable exigir a un niño de primaria que lleve todo el día una mascarilla con el mismo cuidado que un adulto.

    ¿Debe ser obligatoria la mascarilla para los niños de primaria?

    A la vista de los datos analizados se puede concluir que la evidencia científica no apoya la obligación del uso de la mascarilla en la etapa de primaria porque esta política no ha demostrado una reducción significativa de la transmisión del virus en comparación con los cursos de infantil.

    Los resultados son similares a los encontrados en otros estudios, que observan una menor efectividad en entornos escolares que en los estudios en laboratorio.

    Por el contrario, sí observan diferencias otros estudios de tipo ecológico en los que se comparaban diferentes regiones con diferente política respecto al uso de mascarillas en la escuela. Sin embargo, este tipo de estudios ecológicos deben ser interpretados siempre con cautela por su alto riesgo de estar afectados por variables no controladas. Por ejemplo, el CDC de los Estados Unidos define el contacto estrecho (y por tanto la búsqueda de casos secundarios) de forma diferencial, ya que no considera como contacto estrecho los que se dan entre 3 y 6 pies de distancia cuando los alumnos usan mascarilla.

    En el estudio realizado en las escuelas de Cataluña, de hecho, no se observan diferencias significativas en indicadores de transmisión entre alumnos con uso obligatorio y alumnos sin él. Es evidente que durante el periodo analizado podría haber niños de infantil con mascarilla en el aula porque así lo decidieron sus padres, pero probablemente no suponía un porcentaje importante de los niños. Además, el estudio solo pretende mostrar si la obligación de llevar mascarillas en las aulas de primaria ha sido efectivo para reducir la transmisión de manera significativa.

    Aunque hay muchos factores que pueden jugar un papel en el resultado observado (dificultades de uso y ajuste, menor incidencia en niños, tiempo de uso demasiado prolongado, tipo de mascarilla, diferencias con otros entornos como el hospitalario o residencial), a la luz de este estudio no parece que la medida (la obligación de uso de mascarillas en las aulas) en el entorno escolar haya sido efectiva.

    En resumen, si bien hay estudios que muestran que las mascarillas, como tecnología, son eficaces para filtrar un gran porcentaje de partículas y virus, esto no significa que su uso obligatorio en entorno escolar sea efectivo para reducir la transmisión. La diferencia entre eficacia y efectividad es una cuestión importante a tener en cuenta en salud pública.


    Este artículo ha sido escrito en colaboración con todos los autores del estudio.The Conversation


    David Pino González, Profesor agregado, Departamento de Física, Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.