Categoría: Opinión

  • La pandemia impositiva

    ¿Te has preguntado alguna vez si el dinero de los impuestos produce mayores beneficios a la comunidad en manos del estado que en las manos de los ciudadanos que los generan? Y, si la realidad es que NO, que esos dineros son más productivos en las manos del ciudadano, entonces ¿por qué seguimos dando esos fondos a los gobiernos?

    Trágicamente, el desgobierno ha llegado a tales extremos que nuestra actividad estatal está más enfocada en satisfacer los intereses del ESTADO PROFUNDO, que los intereses de los ciudadanos; y en particular de los que menos tienen. ¿Sabes lo que es el estado profundo?

    Se conoce como “estado profundo” a la actividad gubernamental exagerada en tamaño y en lo metiche. Lo que verdaderamente corresponde al estado es la protección de la vida, la libertad y la propiedad; y si ni eso pueden hacer bien los gobiernos ¿para qué encomendarle cosas como la educación de nuestros hijos, el manejo de la CSS y tal.

    Lastimosamente, el lavado de cerebro que las oligarquías gubernamentales le han metido al pueblo, a través de toda la historia, es tal, que una gran cantidad del mismo se siente cómoda dando más y más dinero a los politiqueros de turno, al tiempo que se alegran que le quiten a los ricachones. Todo lo señalado nos lleva a la interrogante de ¿qué y para qué es el gobierno?, que ya lo respondía anteriormente. Trágicamente, ni los mismos gobernantes que hoy sufrimos lo saben. O, si lo saben, entonces son unos malandrines.

    Son tantos los que se alegran cuando aumentan los impuestos, porque piensan que con ello están “jodiendo” a los odiados ricos. Miren no más lo que ocurre en sitios como Venezuela y Cuba. Felices, aunque los únicos ricos son los milicos y los políticos. Y vemos a tantos que salen a corear: “Robó, pero le dio al pueblo.”

    Y repito: No estoy contra los impuestos sino contra los impuestos exagerados, que se vuelven una carga insoportable para productores, amenazando con acabar con su actividad y obligándoles a efectuar aumentar precios o hacer recortes o buscar la manera de evadir o evitar las imposiciones aberrantes. La tergiversación ha llegado a tal punto que la mayoría de los empresarios han convertido la contabilidad en instrumento fiscal, cuando la función contable debe ser administrativa. La contabilidad no es para saber cuándo debemos el estado o cómo podemos pagar menos, sino para ver cómo va la empresa.

     

    Por otro lado, mucho se cacarea acerca de la equidad, pero la exageración impositiva lo que produce es falta de equidad; ya que para algunas actividades es fácil evadir y para otras no. La economía informal es buen ejemplo. ¿Acaso algunas alternadoras que ganan lindo llevan libros, pagan ITBM y hacen declaración de renta?

    Por otro lado, cuando el gobierno se vuelve obeso, se van creando feudos, cada uno con su príncipe; que se pasa todo el día buscando nuevas formas de “gobernar”, lo cual lleva a un sistema impositivo parasitario. Simplemente dicho, los impuestos como están son dañinos.

    Cada impuesto produce aumento de los precios, mientras que le resta entradas al productor y elevan al consumidor. En síntesis, todo impuesto distorsiona el mercado; tano al conocido como al desconocido. En resumen, ningún impuesto es neutral. Todos causan efectos que típicamente son perversos.

    Resumiendo: la única función legítima del estado es la de defender a la gente contra la violencia de otros. Sin embargo, hasta eso se puede hacer mejor de forma descentralizada, sin la amenaza de una policía que se vuelva dictadura militar. La perversa tendencia humana es la de hacer que unos paguen por lo que otros quieren. Pero, eso no es caridad y, a fin de cuentas, los impuestos fácilmente se convierten en pillaje político.

  • Al final, comunistas somos todos

    Según un principio metafísico, que ya conocían los griegos como Aristóteles, el mal no tiene existencia propia, es ausencia de bien. Como el color negro no existe, es ausencia de luz en tanto que la luz blanca es la sumatoria de todos. O sea, la luz blanca es la sumatoria de las ondas electromagnéticas de todos los colores mientras que el negro es ausencia de ondas y desaparece encendiendo una luz.

    Entonces, para eliminar el mal basta poner bien allí donde no hay, cuanto más, mejor, pero basta un poco para que el mal vaya desapareciendo. Corolario: si el mal no desparece es porque no estamos poniendo bien.

    El comunismo, en tanto violenta -policial, militar- represión de las personas, de su libertad, es un mal. Ergo, si no desapareció fue porque los “anticomunistas” -los “buenos”- al final no eran tan buenos. La guerra fría entre la URSS y Occidente y, finalmente, la misma URSS cayó cuando algunos actores supieron poner bien donde faltaba.

    A los cien años falleció George Schultz, exsecretario de Estado de EE.UU. al final de la Guerra Fría (1982-1989). Al cumplir cien años, The Wall Street Journal publicó un artículo de Paul Wolfowitz asegurando que “Su diplomacia permitió un final pacífico para la Guerra Fría”. Su vocación por la paz, el bien en contraposición con la violencia del comunismo caracterizó su carrera.

    “Si en un momento de peligro hubiera que escoger en quien depositar la seguridad de EE.UU. ese hombre sería George Shultz”, dijo Henry Kissinger, quedando claro que la paz es el arma eficiente para lograr la seguridad.

    ¿Por qué duró tanto el comunismo en Europa Central y persiste en algunas partes? Porque, ahora queda claro, Europa Occidental también era, y es, bastante comunista.

    Más allá de la discusión sobre la gravedad del Covid 19 o no, las personas en libertad, el mercado, podrían manejarlo con eficiencia. Pero al aparecer en Wuhan, el comunismo optó por su receta típica: reprimir como en la Plaza de Tiananmén. Y Occidente copió al comunismo: confinamientos y todo tipo de violentas restricciones a la libertad.

    Siguiendo con la metafísica, el bien crece, como todo lo que tiene existencia, mientras que el mal no. El corolario es que, con el tiempo, el bien necesariamente ocupará el lugar del mal.

    Mientras China, prácticamente, ya ha levantado todas las restricciones logrando ser una de las pocas economías que crece, Europa Occidental insiste con confinamientos y todo tipo de violentas restricciones a las libertades. Y, mientras el líder chino habla de liberar el comercio internacional, EE.UU. con Trump hizo lo contrario.

    Pero no solo eso, impuso entre otros a Cuba un bloqueo que, en rigor, es contra los ciudadanos de EE.UU. a quienes se les prohíbe relacionarse con estos caribeños lo que ha servido para aislar más, dentro de la Isla Cárcel, a los cubanos.

    Pero, como a la larga el bien se expande, aunque lentamente, Cuba va hacia una sociedad menos represiva. En 2010, había 157.000 trabajadores por cuenta propia, en 2014 ya eran 478.000 y hoy superan los 600.000 (13% de la población activa). Y ahora se eliminará la actual lista que autoriza solo 127 actividades, dejando liberadas unas 2.000. Quedando excluidas, parcial o totalmente, 124 actividades consideradas “asuntos prioritarios o de seguridad nacional”, como la medicina, la educación, la defensa o la explotación de “recursos naturales”.

  • Lo injusto de la justicia social

    El genial Richard W. Rahn, quien preside el “Institute for Global Economic Growth, y quien nos ha visitado en Panamá en ocasión de foro auspiciado por Goethals Consulting, se manda un excelente artículo que cobra particular relevancia en estos momentos en que el nuevo presidente de los EE.UU. parece seguirle los pasos a los Chávez, Maduros y Castros de nuestro continente. A continuación, les presento las ideas de Rahn con comentarios míos.

    En variadas ocasiones he escrito acerca de la frase comodín “justicia social”. Si el lector se para frente a una audiencia ¿podría explicar con claridad lo que es la “justicia social”? Inténtalo ahorita, que no tienes audiencia, a ver cómo te va. La palabra “justicia” ha guardado un significado específico por cientos de años, pero, cuando le cuelgas el “social” lo que terminas haciendo es quitarle sentido al término “justicia”,  dado que la frase “justicia social” es un concepto subjetivo al cual cada quien le asigna su propia definición, cargada en sentimientos, pero no necesariamente en realidad. Precisamente esa frase la embutieron los amanuenses de la Dictadura Militar panameña en la constitución para darle mayor poder discrecional a los amos del país.

    El tema de fondo que abordo es el de la libertad, la cual hoy está bajo asedio, tanto en Panamá como por todos lados; y, particularmente en los EE.UU., que suponía ser la cuna de la libertad. Y, lo importante es tratar de entender el fenómeno. Tal como lo plantea Rahn, “los períodos en que más floreció el conocimiento humano y los adelantos materiales, estuvieron asociados con la libertad de expresión y pensamiento. Rahn cita el período de la República romana antes del Imperio y la Iluminación escocesa. Y, precisamente, los EE.UU. nacen y florecen a partir de esa iluminación. Como bien dicen las Escrituras: “La verdad os hará libres”.

    Pero, de manera muy crítica y preocupante, Rahn nos advierte: “Desafortunadamente, este fundamento de la Sociedad Americana está cada vez más en asedio por quienes no saben nada/o aquellos cuyas inseguridades o lujuria de poder los lleva a burlar los derechos del prójimo.” ¿Me parece que bien podemos afirmar esto mismo en nuestro patio?

    Si algo hemos visto en Panamá es la violación de la educación y la academia superior por bastardos intereses politiqueros. Mal puede ser la academia un instrumento dedicado a la búsqueda de la verdad cuando tiene agenda politiquera. Y como también señala Rahn, ello explica como es que quienes no se apegan a la corriente de lo ‘políticamente correcto’ o de moda, son atacados en lo personal, soslayando argumentos sustantivos. Sitios que me han invitado a dar charlas han sido amenazados si me permitían hablar. Pero, seguramente si invitan a un Maduro, ello sería razón de júbilo.

    El caso muy particular de la cancelación en los EE.UU. del oleoducto Keystone que llevaría aceite crudo canadiense a las refinerías estadounidenses, es digno de resaltar. Los pseudo ambientalistas respaldan la cancelación del proyecto en base a la “justicia social”. Pero, curioso, los canadienses seguirán produciendo crudo y enviándolo por tren o en camiones; o se lo venderán a otros países, tal como China, en dónde poco les importa la contaminación. Y, a todo ello, causando un desastre económico en los EE.UU., lo cual sí afectará posibilidades de atender asuntos medio ambientales.

    Como vengo señalando en mis escritos sobre la Babel, acerca del uso prostituido del idioma, por caso, la justicia social, también comenta Rahn: “…el lenguaje chapucero y descuidado conduce al pensamiento chapucero y descuidado; ello, a su vez, nos lleva a hacer cosas censurables carentes de sentido.”

  • David contra Goliat en versión actualizada: la salvaje batalla de Wall Street con los «nerds» de Reddit

    ¿Qué esta pasando con GameStop? Es muy probable que haya escuchado esa pregunta en los últimos días. Con más de 5,000 tiendas, GameStop es una cadena minorista de videojuegos donde los clientes pueden comprar, vender e intercambiar sus juegos, consolas y accesorios de juego.

    GameStop ha visto cómo sus acciones se disparaban en las últimas semanas, impulsadas al alza por un grupo de operadores  aficionados en Reddit, que están comprando fondos de cobertura de Wall Street. El frenesí ha llamado la atención de reguladores y legisladores.

    Las acciones de GameStop se dispararon superando los $ 400 por acción el jueves temprano, subiendo más del 2,000% en lo que va del año. La mayoría de los giros de acciones de GameStop tienen que ver con un tira y afloja entre los traders de día aficionados en Reddit, una de las comunidades en línea más grandes del mundo, que están apostando a que las acciones sigan subiendo, y los administradores profesionales de los fondos de cobertura de Wall Street, que han apostado que las acciones de GameStop se hundirán.

    Es fácil ver las desventajas de GameStop, una compañía que ha cerrado 783 tiendas en dos años y enfrenta fuertes vientos en contra, habiendo cada vez más ventas de juegos y consolas en línea y a través de sus competidores: Walmart, Target, Best Buy y Amazon.

    Pero, ¿cómo se ha convertido GameStop de repente en la inversión favorita de los traders en línea del foro wallstreetbets de Reddit?

    El miércoles, un fondo de cobertura llamado Melvin Capital cerró su posición corta en GameStop después de sufrir una gran pérdida (los vendedores en corto se benefician cuando una acción baja).

    Melvin Capital y Citron quedaron atrapados en lo que se conoce como un «short squeeze», apretón corto (una situación en la que el precio de un valor aumenta significativamente, lo que hace que los vendedores en cortos cierren sus posiciones cortas), lo que obligó a los fondos a comprar más acciones de GameStop para cubrir sus pérdidas, lo que terminó elevando aún más el precio de las acciones. Esto ya sucedió antes, sobre todo con las acciones de Tesla.

    El 11 de enero, GameStop anunció que sus ventas cayeron un 3,1% durante las navidades, debido en parte a los «impactos significativos» de la pandemia, pero sus ventas de comercio electrónico se dispararon más del 300%, representando alrededor de un tercio de las ventas totales de la compañía.

    El rally de GameStop se produjo después de que los inversores vieran destellos de esperanza para la compañía este mes cuando la cadena cambió la composición de su junta directiva. La compañía afirmó que había llegado a un acuerdo con RC Ventures, uno de sus mayores accionistas, para agregar  3 miembros a su junta, incluyendo a Ryan Cohen, fundador de Chewy, una compañía de productos para mascotas en línea con un valor de $ 42 mil millones.

    Dos días después, 13 de enero, las acciones de GameStop subieron un 57%, de 19,95$ por acción a 31,40$. La acción tuvo su gran impulso cuando la comunidad r/ wallstreetbets de Reddit, ahora con más de 4 millones de miembros, se burló de una carta del 16 de noviembre de Cohen al tablero de GameStop al que más tarde se uniría.

    GameStop siguió aumentando mientras los inversores de Reddit se mantuvieron optimistas sobre sus acciones. Para el 22 de enero, cerró a $65. El lunes, terminó en casi $ 77. El martes, casi se duplicó para cerrar en alrededor de $ 148. Y el miércoles se duplicó con creces y terminó en 347,51$.

    En Reddit, un miembro de wallstreetbets, escribió la madrugada del jueves: «GME (el símbolo bursátil de GameStop) se trata de enviar un mensaje … Por todas las recesiones que causaron. Por todos los trabajos y hogares que la gente ha perdido. Por todas las personas que no pueden pagar la universidad porque el salario mínimo se ha estancado mientras Wall Street se enriquece. Para todos los comerciantes minoristas que se fueron con la bolsa. Por todas las veces que fueron rescatados con el dinero de nuestros impuestos mientras nosotros no obtuvimos nada».

    Otro miembro sugirió que los traders de Reddit eran parte de una especie de movimiento de resistencia, y escribió: «Esta no es una guerra contra los multimillonarios, pero bien puede describirse como una resistencia contra la injusticia, campo de juego desigual, etc. que ha sido desenfrenado en Wall Street desde siempre «.

    Otras empresas que están sufriendo durante la pandemia están viendo cómo sus acciones se disparan a medida que las personas en las apuestas de Reddit las exponen. Las compañías incluyen AMC Entertaiment, la cadena de cines, que se disparó más del 300% el miércoles (antes de caer un 56% el jueves), y American Airlines, que se disparó más del 30% el jueves por la mañana (cerró con un aumento del 9%).

    Robinhood, una plataforma de negociación popular para los traders jóvenes, anunció el jueves que «a la luz de la volatilidad reciente» estaba restringiendo las transacciones para ciertos valores, incluidos GameStop y AMC, y aumentando los requisitos de margen. Más tarde dijo que planeaba permitir «compras limitadas» de estos valores a partir del viernes.

    La GameStop manía se ha vuelto global, «sacudiendo las acciones de Amsterdam a Sydney, informó Bloomberg . «En Europa, los favoritos de los vendedores en corto, incluido Unibail-Rodamco-Westfield, aumentaron un 20% o más. El gigante del comercio electrónico Rakuten Inc. y el fabricante de artículos para el cuidado del bebé Pigeon Corp. subieron al menos un 6,9% en Tokio el jueves».

    El frenesí por GameStop también ha llamado la atención de legisladores y reguladores. El senador Sherrod Brown, demócrata de Ohio, presidente entrante del Comité Bancario del Senado, dijo el jueves que planeaba convocar una audiencia sobre «el estado actual del mercado de valores».

    La senadora Elizabeth Warren, demócrata por Massachusetts, pidió el miércoles a los reguladores del mercado que tomen medidas drásticas. «Durante años, los mismos fondos de cobertura, firmas de capital privado e inversionistas adinerados consternados por las operaciones de GameStop han tratado al mercado de valores como su propio casino personal, mientras que todos los demás pagan el precio» dijo en un comunicado. «Ya es hora de que la SEC y otros reguladores financieros se despierten y hagan su trabajo, y con una nueva administración y los demócratas al frente del Congreso, tengo la intención de asegurarme de que lo hagan».

    El secretario de la Commonwealth de Massachusetts, William Galvin, el principal regulador de valores del estado, también advirtió sobre la situación. «El mercado debe ser un lugar donde se corra el riesgo, pero no un riesgo imprudente ni una situación que socave el sistema, y ​​eso es lo que estamos viendo aquí», dijo Galvin.

    Finalmente, el miércoles por la noche, la Comisión de Bolsa y Valores declaró en un comunicado que estaba «al tanto y monitoreando activamente la volatilidad actual del mercado» y que la agencia estaba trabajando con otros reguladores para «evaluar la situación y revisar las actividades de las entidades reguladas, intermediarios financieros y otros participantes del mercado».

    Vale destacar la ironía respecto a Robin Hood, el famoso personaje de la cultura popular que quitaba a los «ricos» para dar a los «desposeídos». Sin embargo, Robinhood (la aplicación) al frenar las operaciones, parece contradecirse en relación a lo que su nombre sugiere.

    Así las cosas, se trata de un caso sin precedentes en el mundo financiero global. Aunque pareciéramos estar en la era de las aplicaciones libres, los modernos Goliats logran coaccionar para restringir la comercialización de activos financieros e impedir que los Davids operen. Este especie de proteccionismo corporativo, definitivamente, no es coherente con el capitalismo y el libre mercado que se predica.

  • Amazon le ofrece su logística a Biden para la vacunación. Las Big Tech mueven su dama

    En el mes de Noviembre, un artículo publicado en esta sección, nos alertaba de las posibles implicancias de las Big Tech en el nuevo ordenamiento político en los Estados Unidos.

    No ha pasado ni un día de la asunción del presidente Biden, que ya podemos observar algunos movimientos de las mismas, direccionadas a una función que típicamente se le ha encargado al gobierno, como es la salud y sobre todo, en una pandemia.

    Así, estas mismas megacorporaciones que pudieron silenciar a un presidente en ejercicio y a sus partidarios a principios de este mes, ahora se están acercando a la nueva Administración, que sabe muy bien lo que le podría suceder si adopta una postura antagónica contra las Big Tech. El ejemplo ha calado muy bien en las mentes de todo el planeta, razón de más para que la novel Administración americana comience a ser precavida.

    Si bien la administración de Biden en sí no tiene enemistad con Amazon, cuyo fundador Jeff Bezos es dueño del Washington Post, un importante medio que se inclinó activamente pro-Biden, al ala progresista del Partido Demócrata posiblemente le gustaría tener un trato más amigable, pero sumamente firme frente al poder de las Big Tech, de acuerdo a planteos regulatorios sostenidos en los últimos años. Al ofrecerse participar en el escenario global de la vacuna Covid-19, Amazon se está preparando estratégicamente contra tales esfuerzos.

    Dado que varios estados han ido informando que se están quedando sin vacunas, y decenas de miles de personas que lograron obtener citas para una primera dosis están siendo canceladas, el presidente Biden firmará 10 órdenes ejecutivas relacionadas con la pandemia este jueves, su segundo día en el cargo; pero la Administración dice que los esfuerzos para impulsar el despliegue de vacunas se han visto obstaculizados por la falta de cooperación de la administración Trump durante la transición. Dicen que no tienen un conocimiento completo de las acciones de la administración anterior sobre la distribución de vacunas. Biden también depende de que el Congreso proporcione 1,9 billones de dólares para alivio económico y respuesta al covid-19.

    El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)  ha manifestado también que aproximadamente la mitad de los 31 millones de dosis distribuidas a los estados por el gobierno federal se han administrado hasta ahora; y solo alrededor de 2 millones de personas han recibido las dos dosis necesarias para una máxima protección contra el virus. Estados Unidos tiene un promedio de 201.000 nuevos casos y unas 3.000 muertes por día. El número de muertos en la nación desde el inicio de la pandemia ahora es de alrededor de 403.000.

    Ante tal situación, Amazon ofrece su colosal red de operaciones y tecnologías avanzadas para ayudar al presidente Joe Biden en su promesa de obtener 100 millones de vacunas covid-19 para los estadounidenses en sus primeros 100 días en el cargo.

    Amazon ya había intentado entrar en la ola generada por el Covid-19 en marzo, asociándose con la Fundación Bill y Melinda Gates para entregar kits de prueba a hogares en el área de Seattle. Sin embargo, ese programa fue cerrado por la Administración de Alimentos y Medicamentos dos meses después por razones no especificadas.

    Jeff Bezos, el segundo hombre más rico del mundo, vuelve a la carga ahora, dado que si puede ayudar a la administración de Biden con su problema logístico de vacunas, ambas partes se beneficiarían. Queda por ver siempre el beneficio ciudadano, si al final, con estas «ayudas»,  las mismas luego no son soportadas con creces por los ciudadanos de a pie. Dicen que cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.

    «Estamos preparados para aprovechar nuestras operaciones, tecnología de la información y capacidades y experiencia de comunicaciones para ayudar en los esfuerzos de vacunación de su administración’, escribió el director ejecutivo de la división de Consumidores Mundiales de Amazon, Dave Clark, en una carta a Biden.»‘Nuestra escala nos permite tener un impacto significativo de inmediato en la lucha contra el covid-19, y estamos listos para ayudarlo en este esfuerzo».

    Amazon dijo que ya ha contratado a un proveedor de atención médica ocupacional externo con licencia para administrar las vacunas en el lugar de sus instalaciones para sus empleados cuando estén disponibles.

    Amazon tiene más de 800.000 empleados en los Estados Unidos, escribió Clark, la mayoría de los cuales son trabajadores esenciales que no pueden trabajar desde casa y se deben vacunar lo antes posible.

    Esta jugada maestra de la megacorporacion, donde Amazon sigue mostrándose cada día más gigante, podría implicar, al  margen de la creciente popularidad y efecto marketinero,  quizás como un escudo protector ante el novel gobierno, una inesperada ayuda, ya no a nivel logístico, sino un tanto más profunda, una extra capa de blindaje jurídico: en una distribución de una vacuna que posee un 95 por ciento de efectividad contra una enfermedad con una tasa de supervivencia del 99,7 por ciento, seguramente va a haber demandas. Y a pesar de que los laboratorios han sido protegidos contra todo reclamo, igual siempre es posible llegar al estado con demandas complejas. Ahora bien, si bien es cierto que cualquier ciudadano se atreve a demandar al estado, posiblemente haya pocos dispuestos a enfrentarse monetariamente a la maquinaria jurídica de un gigante como Amazon.

    Finalmente, ustedes me preguntarán: pero acaso no nos dices siempre que la salud debería manejarse mejor en forma privada y  ahora dices lo contrario? acaso no nos dices que la caridad es siempre privada y Amazon estaría dispuesto a ayudar justo cuando más se necesita en esta Pandemia? Pues bien, siempre me viene a mano la frase de Milton Friedman: «Hay que distinguir claramente entre ser promercado y ser proempresa».

  • Negocio: una noción injustamente atacada

    Su demonización conduce a la clausura de los arreglos contractuales libres y voluntarios sobre los que descansa la sociedad abierta.

    Lo primero es remitir a la etimología. Negocio es no-ocio, el diccionario dice “cualquier ocupación, empleo o trabajo”. En una acepción más amplia refiere a asunto y en una más reducida alude al vínculo con lo crematístico, a la búsqueda de un beneficio monetario. Ahora bien, en la sociedad libre, para subsistir, cada cual se ve obligado a atender las necesidades del prójimo al efecto de poder mejorar su propia situación. De este modo es que se producen todos los bienes y servicios: quienes dan en la tecla con los requerimientos de sus congéneres obtienen ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos. Este es el modo de progresar, este es el modo por el cual las sociedades más evolucionadas incrementan su nivel de vida. Por su parte, en este contexto, el monopolio de la fuerza que denominamos gobierno teóricamente se constituye para prevenir y evitar lesiones a los derechos de cada cual.

    En un plano más amplio, todo es realizado por el interés personal del sujeto actuante. En este sentido, no hay tal cosa como acción desinteresada. Es una verdad de Perogrullo sostener que quien actúa lo hace inexorablemente porque está en su interés actuar en esa dirección. La Madre Teresa estaba interesada en el cuidado de los leprosos, el que asalta un banco está interesado en que le salga bien el atraco y no ser castigado, el que vende papas está interesado en obtener un beneficio de la transacción, el que compra una bicicleta está interesado en andar en ese adminículo, en fin, en todo está presente el interés personal que en algunos casos puede ser monetario y en otros no-monetario. En algunos casos el fin perseguido es noble y en otros ruin. Se juzga la calidad de las personas por los objetivos a los que apuntan.

    En este plano argumental, hay dos ideas erradas que se filtran de contrabando en este análisis. En primer lugar, la gratuidad. Debe comprenderse que nada es gratis, todo tiene un costo. En economía lo llamamos costo de oportunidad para mostrar que cada vez que hacemos algo nos vemos precisados a dejar de hacer lo segundo que en nuestras prioridades hubiéramos hecho lo cual es el costo de la acción. En la vida diaria cuando se afirma que tal o cual cosa debiera entregarse “gratis” debe resultar claro que alguien paga. En este sentido, es frecuente intentar la transformación mágica del aparato estatal en Papá Noel, sin percatarse que siempre es el vecino el que se ve forzado a pagar.

    El segundo des-concepto mayúsculo radica en la tergiversación del derecho. Así se proclama el derecho a una vivienda digna, el derecho a hidratos de carbono y vitaminas, el derecho a un salario adecuado, el derecho a la recreación y hasta la sandez del derecho a Internet. Esta vociferación no toma en cuenta que a todo derecho corresponde una obligación. Si una persona obtiene por su trabajo cien en el mercado laboral, hay la obligación universal de respetarle ese ingreso, pero si esa persona pretende doscientos cuando gana cien y el gobierno otorga esa pretensión necesariamente quiere decir que otros estarán forzados a entregar la diferencia con el fruto de sus trabajos, lo cual convierte la operación en un pseudo derecho puesto que lesiona el derecho de esos otros.

    Ambas ideas estrafalarias -la de la supuesta gratuidad y la de los pseudo derechos- derriban marcos institucionales civilizados y por tanto perjudican gravemente el bienestar de todos, pero muy especialmente a los más necesitados puesto que el derroche en lugar del aprovechamiento de los siempre escasos recursos atenta contra los ingresos y salarios en términos reales de modo más contundente en los marginales ya que las tasas de capitalización disminuyen.

    En esta nota periodística centro la atención en el tema de los médicos, servicios de salud, vacunas, laboratorios y equivalentes que con un alto grado de cinismo se pretende que vivan del aire sin cobrar por sus servicios mientras que los que reclaman semejante actitud se dedican a sus negocios particulares. Esto sin duda no descarta para nada las muy meritorias obras filantrópicas que mantienen un estrecho correlato con los climas de libertad. Para observar estas obras por doquier no hay más que recorrer Estados Unidos, situación que no existe en Cuba donde se disfraza de “Estado Benefactor”, una contradicción en los términos ya que, por definición, el aparato de la fuerza no puede hacer beneficencia o caridad que significa entregar recursos propios de modo voluntario. Si asalto a mis vecinos y entrego el botín a otros no he realizado un acto caritativo ni una muestra de solidaridad sino que he cometido un atraco.

    Entre muchos otros, John Chamberlin en su ensayo titulado “La enfermedad de la medicina socializada” pone de manifiesto los rotundos fracasos de los países nórdicos y otros en la medida de haber introducido los aparatos estatales en la salud y como han debido retroceder abruptamente en esa decisión política. En este sentido, por ejemplo, hay un libro -desafortunadamente no traducido al castellano- en el que publican veintiún profesionales meticulosos trabajos sobre los graves y muy alarmantes problemas que invariablemente se suscitan en ámbitos de la salud estatal. La obra lleva el sugestivo título de Politicized Medicine y está editada por la Foundation for Economic Education.

    En ningún momento lo dicho significa dejar de reconocer el valiosísimo esfuerzo y notable capacidad de médicas, médicos, enfermeras y enfermeros en los centros de salud estatales. De lo que se trata es de entender el tema decisivo de los incentivos y de la “tragedia de los comunes” que invariablemente irrumpe pues lo que es de todos no es de nadie, no es la misma actitud cuando uno debe hacerse cargo de las cuentas que cuando se obliga a terceros a pagarlas. En los ensayos antes mencionados y en muchos otros en la misma línea se subraya el mencionado rol fundamentalisimo de los incentivos en el contexto de las permanentes faltas de insumos, de equipos y de recursos en general en medio de los habituales y extenuantes pedidos de turnos por parte de pacientes, los déficit que refleja la gestión y el consiguiente pedido de fondos a la administración gubernamental y la situación muchas veces lamentable de los edificios, todo lo cual no ocurre en sanatorios privados pues el emprendimiento que no es apoyado por la gente desaparece.

    Entonces, lo que debería hacerse es vender todos los centros de salud estatales, eventualmente al mismo equipo de médicas, médicos y personal administrativo que los operan con todas las facilidades posibles. La politización y el uso de la fuerza no debiera tener lugar en un área tan delicada e importante. Me imagino que no se intentará argumentar el absurdo de no proceder en consecuencia porque otros no lo hacen, salvando las distancias es similar a cuando se sostenía la imperiosa necesidad de abolir la esclavitud se respondía que en el planeta ese sistema estuvo extendido por miles y miles de años. El enredo con el statu quo no puede conducir al embotamiento mental de esa magnitud. Ningún progreso hubiera existido si no hubiera habido un primero que se salió de lo habitual y cuestionó lo existente.

    Y para las personas con problemas de salud pero sin los ingresos suficientes, como una medida de transición, hasta que puedan adoptarse otras medidas de fondo, aplicar los vouchers, es decir créditos a cargo de terceros para que estos pacientes puedan hacerse atender eficientemente. Hay aquí un non sequitur, a saber: del hecho de que unos deban financiar la salud de otros no se desprende que deban existir centros de salud estatales puesto que el paciente seleccionará la entidad privada que más le resulte. Subsidiar la demanda en lugar de hacerlo con la oferta cambia radicalmente el cuadro de situación pues todos los incentivos de la gestión modifican su rumbo por lo antedicho de la tragedia de los comunes (una denominación moderna que la bautizó así Garret Hardin en la revista Science pero que en la práctica se remonta a Aristóteles en su refutación al comunismo de Platón).

    La medicina no opera de modo independiente a la naturaleza de las cosas, los precios son señales insustituibles para conocer dónde invertir y dónde desinvertir. En una pandemia lo peor es que los gobiernos intenten controlar precios pues el resultado indefectible es el faltante del medicamento o servicio en cuestión. Al establecer por la fuerza precios menores a los de mercado la demanda aumenta y la oferta se contrae. Idéntico fenómeno ocurre con las mutuales de medicina o los servicios médicos en general, con el agravante que se pretende incorporar por la fuerza a candidatos que no han aportado al servicio lo cual desmorona toda la idea del seguro. Estos problemas agudos irrumpen debido a la antes señalada incomprensión del derecho y de la falsa gratuidad y, además, cuando aparece un procedimiento novedoso los aparatos estatales habitualmente achatan los precios lo cual demora el resultado y en algunos casos elimina la beneficiosa novedad.

    En otros términos, del hecho que haya médicas y médicos que atiendan a pacientes sin pretender retribución monetaria, como queda consignado, no se sigue que sea una profesión que deba vivir del aire. Reiteramos la hipocresía de quienes se dedican a sus negocios personales y pretenden gratuidad de los facultativos. También revela gran hipocresía el demandar atención sin cargo “por la importancia de los derechos humanos” mientras muchos avalan y suscriben la exterminación de vida humana en el seno materno con la inaudita pretensión de violentar el juramento hipocrático, que además pretenden que se los paguen otros por la fuerza con el fruto de sus trabajos.

    Seguramente imbuido de las mejore intenciones y propósitos el Papa Francisco nuevamente la emprendió contra el mercado en su Misa del 24 de diciembre del último año en la que rogó para que “la ley del mercado no impida que las vacunas lleguen a todos”, lo cual revela la superlativa incomprensión del significado del proceso del mercado y lo devastador de imitar las recetas estatistas de aquellas republiquetas africanas y equivalentes donde la enfermedad y las hambrunas son moneda corriente por desconocer el mercado que es otra forma de decir que deben desconocerse los requerimientos de la gente. Antes este Papa, entre tantos denuestos contra los fundamentos de la sociedad libre, se había referido al dinero “como el estiércol del diablo” sin prestar atención a la incoherencia del tradicionalmente corrupto Banco del Vaticano. En el campo de la salud es como ha reiterado, entre otros, el distinguido médico-psiquiatra y profesor emérito Thomas Szasz: “Lo más contundente que puede hacerse para destruir la salud de los más vulnerables es que los gobiernos intervengan en los precios de los medicamentos y equipos médicos violentando el mercado, puesto que necesariamente provoca escasez artificial y manifiesto deterioro en la calidad del servicio. Proceder en esa dirección resulta criminal.”

    En resumen, la demonización del negocio conduce a la clausura de arreglos contractuales libres y voluntarios sobre los que descansa la sociedad abierta, lo cual no significa desconocer que también hay trampas y fraudes en el sector privado que deben castigarse en el ámbito de la Justicia, pero la solución no consiste en eliminar incentivos para el progreso, del mismo modo que no sería sensato eliminar los automóviles con la idea de evitar accidentes de tránsito. Una vez más subrayamos que en el ámbito de la trampa y el fraude se encuentran aquellos que la juegan de empresarios pero que basan sus operaciones en el privilegio, la dádiva y los mercados cautivos fruto de sus alianzas hediondas con el poder de turno con lo que explotan miserablemente a sus congéneres, sea en al área médica con apariencia de obras sociales o con cualquier otro disfraz o en cualquier área que sea hay que bloquearles el camino a estos asaltantes. Estos no son negocios sino negociados que naturalmente su perversión los convierte en una naturaleza completamente distinta

    La generosidad sólo tiene lugar con lo propio, sin propiedad privada no hay tal cosa como generosidad. La prolongación de la vida y la calidad de la misma son el resultado directo de la medicina y la investigación médica en la medida en que han podido desenvolverse en un clima de libertad. Recordemos también la formidable faena que han realizado tantos profesionales de la medicina en el área de las ciencias sociales, como ha sido el caso del que fuera nada menos que padre del liberalismo: el médico John Locke.

  • El ocaso de la familia

    La persona, es decir, el ser humano, pensante y actuante es, ante todo, un ser social; en otras palabras, un ser que vive en asociación a otros seres, lo cual llamamos “sociedad”. Esta es la base de nuestra civilización; vale decir, la acción y efecto de civilizar, que es mejorar la formación y comportamiento de la gente, elevando su cultura. Entonces, más allá de la persona está el núcleo familiar, la comunidad inmediata, la fraternidad, la iglesia, los negocios, y así; todo lo cual constituye el estado. El problema surge cuando los gobiernos se prostituyen y traicionan al estado, tras lo cual dejan de servir a la comunidad y comienza a servir a lo que se llama el “estado profundo”.

    En nuestra amada Panamá, el estado profundo tuvo su origen antes y después de la llegada de Cristóbal Colón. Mucho habremos cacareado las bondades de la libertad mientras levantábamos falsos ídolos que la burlaban; y, a través de la historia perfeccionamos la burla. Hoy, sólo los más miopes no tienen la capacidad de advertir la monstruosa insensatez de la corrupta politiquería.

    Pero, lo siniestro de todo lo señalado va mucho más allá; ya que, para poder afianzar al estado profundo, hace falta ir destruyendo las mismas fundaciones de la persona, de su familia y del resto de la sociedad. Y la manera en que se ha ido dando esta diabólica violación ha sido mediante la absorción de una porción cada vez mayor de los recursos, funciones, y autoridad moral de otras instituciones. En Panamá hoy día lo vemos en ese “no a la privatización” que se eleva como plegaria al mismo Satanás. Luego, sólo queda el totalitarismo.

    Son muchos y diversos los mecanismos de la dominación; pero los más sediciosos son aquellos orientados a la destrucción de la familia, lo cual comienza desde la supuesta educación en la infancia y en algunos países se está extendiendo al cuidado de los ancianos en casas de retiro; actividades que histórica y socialmente han pertenecido al ámbito de la familia. Es la amputación del núcleo familiar, lo cual termina en atrofia.

    En adelante, ya el ciudadano pierde confianza en su propia habilidad de velar por sus hijos y sus viejos y recurre al dios estado para que lo subsidie; situación que tiene la perniciosa cualidad de ir en aumento hasta convertirse en un “derecho”. El derecho de ser subsidiado, pero con aquello que no subsidia sino lleva a servir a los inescrupulosos.

    El cuidado de los niños fue política estatal en Rusia, la cual, ahora en el 2020 va apareciendo en los EE.UU. Ya el cuidado de los niños pasa al estado, el cual cuida a su estilo y a sus propósitos. Y, por supuesto, que los centristas aman cada encargo que se les hace; encargos que acrecientan su razón de ser y existencia parasitaria. Pero queda la pregunta: ¿En dónde son mejor utilizados los recursos económicos, en las manos del ciudadano o en las de los politicastros? Y peor, en adelante ya la sociedad pierde su capacidad de ser caritativa. Y peor aún, considerando que el estado jamás podrá ser caritativo, cualidad que es sólo personal.

    A fin de cuentas, la mayor parte de los fondos de la “noducación” se quedan enredados entre las patas del caballo. Y es que la burocracia es costosa y mucho más si es burrocracia. Luego, a fin del camino, el ocaso de la familia es el ocaso de la sociedad y la ruta al colapso; lo cual ocurrirá si no despertamos.

    Y, como bien dijo Peter Schiff acerca del gobierno: “El gasto gubernamental es análogo a una transfusión de sangre del brazo derecho al izquierdo, con manguerillas llenas de orificios que derraman la mayor parte de la sangre.”

  • Qué se discute detrás de las medidas tomadas por las redes sociales??

    Voy a intentar hacer algunos puntos aquí sobre la discusión generada a partir del cierre de cuenta de Twitter a Trump.

    A mediados de los 90s, casi al final, Internet comenzaba a masificarse; el auge de las páginas web, los foros, los incipients chat rooms y demás, llevaron a que los que participaban de la industria comenzaran a discutir si era posible una neutralidad de la red de redes, para preservar los derechos básicos de los participantes.

    Un joven idealista abogado californiano fue uno de los precursores  y contribuyentes a la redacción de la Communications Decency Act, la famosa 230, que puso en vigencia Bill Clinton en 1996. Lo recuerdo perfecto porque fue la imagen que tomé en su momento para mi ponencia (Es posible una regulación en Internet?) en ECOMDER, el primer congreso sobre Derecho y Tecnología en la red, hosteado por la Universidad de Buenos Aires, pionera en su momento sobre estos asuntos.

    La 230, fue estatuída para mantener la neutralidad en la red, esto es, eximir a quienes en esos momentos eran emprendedores en la red, a mantenerse exentos de responsabilidad por los contenidos que los usuarios compartían, subían, hosteaban, como quieran llamarlo. Al estar protegidos legalmente, la explosión de la red fue imparable.

    Gracias a ello, el mundo es otro hoy día, no tengo dudas. Siempre fui defensora de la 230 y pretendo que así se mantengan las cosas.

    Sin embargo, un poco de historia sobre la prístina 230, nos da cuenta que se fue manchando de a poco, quizás algunos de ustedes recuerden las subastas de artículos nazis en Ebay y el conflicto en su momento que generó, algún que otro pedófilo, o ataques terroristas que fueron de a poco siendo justificativos para alguna enmienda a la 230. Por ejemplo, la pedofilia ya está excluída de esta eximición de responsabilidad legal que les cabe a estas plataformas.

    Pero lo que ha estado siempre protegido, incluso cuando hubo algunas causales que ponen a uno a pensar (utilización de las redes para comunicar actos terroristas, violentísimos actos de persecuciones civiles, llamados atentatorios contra gobiernos legítimos instaurados, etc), fue la libertad de expresión. Siempre, porque si se ponían a los dueños de las plataformas (se habrán dado cuanta ahora quienes dicen «mi muro» es una irrealidad?) a ser responsables de lo que cada loco anda por ahi proclamando, se terminaba con la neutralidad en la red e incluso los costos de ejercer esos vetos (fact checking hoy día) implicaban que se hiciera imposible el acceso a todos «gratuitamente». La cuestión es que esto último es lo que hace la diferencia en la discusión en estos días.

    Cuando Facebook o Twitter vetan opiniones, cierran cuentas o demás acciones respecto a un posteo de un usuario, hacen editorial y dejan de ser neutrales. ¿ por qué editorializan se preguntarán? la respuesta es simple, con esas acciones de permitir/vetar se produce la opinión. Y la opinión no es neutral.

    Sin embargo,  aún existe el otro argumento, el que subraya: «son empresas privadas, pueden hacer lo que quieran, cuando uno accede firma términos y condiciones».

    Pues bien, la idea del contrato de adhesión, porque esto es lo que uno hace cuando pone «I agree» al colocar sus datos en cualquiera de estas plataformas, significa que uno acepta lo que venga, no hay posibilidades de discusión para modificar alguna cláusula o discutir algunos artículos. Se pone el gancho y voilá, estamos adentro. Si cuento con los dedos de la mano quienes han leído eso, me sobran dedos. No importa, el asunto es que siempre, siempre, al final, cualquier contrato debe tener para ambas partes un sentido de justicia, donde ambos ganan. Es pasar de una situación menos satisfactoria a una mejor. Acción humana.

    Ahora bien, entendiendo lo anterior, la empresa brinda acceso «gratuito» y el user brinda primeramente sus datos y luego contenido, luego contactos, y así van creciendo estas redes. Lo «gratuito» no es tal, dado que lo más valioso es la persona que entrega contenido; en fin, para no dar tanta vuelta, el «producto» termina siendo uno. Cuando uno da «like» o cuando uno cuenta algo en esa plataforma social (que reitero, no es propiedad de uno el famoso muro, es de los dueños de esa red), se genera una ganancia para los accionistas de esa compañía. Eso podría ser en definitiva el intercambio final, datos por servicio, aún cuando los términos y condiciones digan lo que digan.

    Cuando la compañía decide cancelar unilateralmente ese servicio, se alteran los términos de ese contrato, se produce un desequilibrio y en cualquier instancia de la vía civil o comercial, uno podría demandar tal situación. Y aquí nos encontramos que será inútil, porque esa compañía podrá ser demandada, pero finalmente la demanda será desestimada por la 230 famosa. Aquí cabe aclarar que mientras la 230 permanece incólume frente al free speech, los «términos y condiciones» impuestos por cada plataforma cambian a cada rato sin que el «user » pueda hacer algo. Me dirán, «puede salirse», es cierto. Pero no es tan fácil salirse sin costos para el user, pérdidas de contactos, incluso memorias de negocios, dado que hoy muchos negocios se hacen por allí, etc, etc. Y si ese costo pudiese ser demandado, reitero, no habría problemas.

    Entonces, no es tan cierto que este asunto es sobre una empresa privada y se pide regulación para la misma. Al contrario, lo que se pide es que se siga cumpliendo con la 230, que es un reflejo de la autoregulación que las mismas empresas pioneras se dieron (no éstas nuevas, que surgieron gracias o al amparo de esa 230). Si eso no se hace, lo que sí entonces va a suceder es que se regule, más tarde o más temprano, y nos vayamos a una red de redes controlada y mientras la controlen los «buenos», no pasa nada, pero parafraseando a Popper, debemos tener instituciones para que cuando gobiernen los malos, no nos hagan daño, o hagan el menos posible.

    Por último, lo maravilloso del mercado, es que habrá muchas soluciones que encuentren una respuesta más adecuada a los usuarios. También otra enseñanza es que nunca, nunca, hay almuerzo gratis. Si el pago somos nosotros, quizás es hora de reflexionar y buscar soluciones descentralizadas. Así comenzó Bitcoin, así habrá muchas más soluciones de pago, de comunicaciones o de intercambios más equilibrados.

    Unos consejos no solicitados, pero ahi van: utilicen soluciones que tengan mejores protecciones para su privacidad. Tor, Brave, incluso Firefox son mejores que Google. Signal en lugar de whatsapp, protonmail en lugar de gmail. Alojen sus webs en servidores por fuera de AWS, (ya incluso por una cuestión ética en esta última), hay millones de proveedores de hosting en el mercado. Y si van a salirse de Facebook, les aconsejo que vayan a el sector de settings, luego ingresen a Your FB information, y de ahi, acceden a Download your info y se bajan a su disco toda su información guardada ahi desde el día que se afiliaron. Facebook igual ya tiene una copia suya de toda su vida, pero al menos usted la recuperará para una futura migración a otro lado. Aquí les dejo unas capturas de pantalla sobre cómo se hace. Espero les sea útil.

    No se trata hoy de Trump, se trata de libertad lo que estamos discutiendo. La defensa es para que a futuro, no seamos nosotros mismos víctimas de una cancelación.

  • Carpe Diem, Memento mori.

    A todos nos da miedo hablar sobre la muerte. Sin embargo, éste que se termina hoy, ha sido el año que hemos sentido que estábamos más cerca de la misma, a pesar de que nuestro cerebro está diseñado para hacernos sobrevivir. Y el miedo nos petrificó, nos paralizó ante la amenaza de un virus que desde los gobiernos y los medios de comunicación nos hicieron creer que era mucho más mortal que cualquier otra enfermedad conocida hasta el presente.

    Ese miedo nos llevó a aceptar que los encierros nos iban a proteger de la muerte y encerrados nos olvidamos de dos conceptos que nos legaron los poetas y estoicos desde la antigüedad: carpe diem y memento mori.

    Como seres humanos tendemos a creer, que siempre tendremos tiempo para todo, que siempre habrá un mañana para “empezar” o “continuar”. Sobre todo, en estas épocas de hacer promesas, de comenzar el próximo año con resoluciones. Gracias a estos paradigmas vamos por la vida postergando todo e inconscientemente no pensamos en nuestra mortalidad y asumimos que tenemos todo el tiempo del mundo. Incluso este año que hemos pasado encerrados la mayor parte, lo hemos aceptado como una pausa temporal que podemos volver a retomar como si ese tiempo no hubiera pasado, no hubiera existido.

    Entonces, frases como: “mañana lo hago”, “el 4 de enero empiezo”, “cuando se pasen los contagios”, “cuando aparezca la vacuna” y demás excusas por el estilo, se suceden y de repente, se nos han pasado los días y el año sin haber hecho nada. Lo cierto es que hemos tenido suerte. Pero esa suerte de estar vivo puede acabarse dentro de unas horas o quizás mañana y no necesariamente a causa de un virus cuya tasa de mortalidad aún está en discusión. ¿Si mañana fuera el día de nuestra muerte, habrá valido la pena todo lo que vivimos? ¿Habremos hecho todo lo que nos hacía felices? Seguramente, si se mira atrás en este año, la respuesta no sea la que debería dejarnos satisfechos.

    Cuando hablamos de la filosofía estoica memento mori, hablamos de la aceptación de que no somos seres inmortales y que la muerte nos acecha. Memento mori proviene del latín que significa: “Recuerda que morirás”. Cada vez que un general ingresaba victorioso por las calles romanas, un sirviente iba por detrás recitándole la frase para recordarle la fragilidad de su existencia y, por lo tanto, que evitase la banalidad que le generaban los aplausos y cantares de la gente a su paso. Se usa para llamar a la modestia a una persona, recordándole que todos somos humanos y que a todos nos llega el momento de morir, indicando también que la vida es, al fin y al cabo, muy corta.

    Muchas personas este año han tenido la muerte en la cabeza, no aceptando de que morirán en algún momento y que ello no nos viene predeterminado cuándo y cómo; y esto los condujo al miedo irracional. Dicho miedo conduce al estrés y una vez estresados nos desmotivamos para vivir a plenitud.

    Si empezamos a aceptar el memento mori, el miedo irracional tiende a desaparecer; no desaparecen las preocupaciones y los mecanismos de supervivencia, pero sí la parálisis causada por ese miedo; una vez que el miedo a la muerte desaparece, desaparecen el estrés y el desgano; poco a poco empezamos a sentirnos más vivos y menos asustados acerca de la muerte.

    Una vez que nos damos cuenta de lo fugaz que son la vida y el tiempo, que cada día debe aprovecharse al máximo, es cuando aplicamos el otro concepto, el “Carpe Diem”. El carpe diem es casi indisoluble del memento mori, que vendría a resultar en algo así como: “vive cada momento de tu vida como si fuese el último”. Cada día tendremos la oportunidad de vivir como deseamos sin desaprovecharlo. Una posibilidad ínfima de mortalidad no puede ni debe paralizarnos. Dejemos de postergar citas, trabajos o proyectos que tenemos en mente realizar y empecemos a tomar acción sobre ellos. Al recordar que podemos morir, comenzamos a hacer ahora, a trabajar, a planificar, a comenzar proyectos y también a disfrutar de ese proceso.

    Esta es la filosofía que nos dice que debemos aprovechar el tiempo escaso que poseemos para hacer y vivir cada día con propósito, con pasión, y con generación de valor para cada uno y por ende para la humanidad; que el vivir cada día haya valido la pena.

    El tiempo vuela, aprovechemos la ocasión y el momento. La vida se pasa en un abrir y cerrar de ojos, el tiempo es fugaz y la muerte está día a día acechándonos. No podemos dejar de vivir hoy para vivir en un futuro que no sabemos si tenemos. Memento morí, recordar que somos mortales.

    Carpe Diem, una oportunidad para hacer lo que siempre hemos querido, para conseguir lo que siempre hemos deseado o para cumplir todas nuestras metas y sueños que siempre hemos postergado. Una oportunidad para aprovechar cada ocasión, cada momento y vivirlos al máximo. Una oportunidad para dejar de malgastar la vida en tonterías y banalidades o asuntos que no nos aportan nada positivo.

    Tenemos que entender que el tiempo es escaso, que no lo tenemos comprado y que no debemos postergar nada por miedo, porque el que se tenga vida ahora mismo es un acto de suerte que mañana quizás no se tenga. Hay que vivir ahora y siempre recordar: carpe diem, memento mori. Porque Horacio también nos dijo: el que vive con miedo, nunca será libre.

    Por todos esos momentos, muy feliz año 2021.

  • Entre el empresario y el consumidor

    Son tantos quienes creen y dicen que las empresas y, en particular, las más grandes, sacan ventaja a su presidiaria clientela!. Semejante desacierto debería producir inmensa pena. Indudable que existen pecadores de más si, a fin de cuentas, apenas somos frágiles humanos; pero… ese no es el tema de fondo. No es el pecado el que debe marcar nuestra comprensión sino el entendimiento y el rechazo de malos caminos.

    Entonces, y teniendo lo señalado en mente: es muy cierto que en esta vida hay quienes ven mejor, entienden mejor y, ante todo, están dotados de una caldera interna que les impulsa a la acción productiva. Esta realidad, por un lado, es una bendición puesto que constituye el motor del progreso; pero… por otro lado, también es el manantial de la envidia y de odios, pues son muchos los que sienten que fueron abandonados por la misma Creación. Ello fue plasmado en el Segundo Capítulo del Génesis hace más de 3,000 años, en la narrativa en la cual la envidia de Caín al ver que el Señor favoreció más la oferta de Abel fue tal que asesinó a su propio hermano; lo cual condujo a su destierro de la presencia del Señor.

    La historia de Caín y Abel puede ser enfocada de diversas maneras, pero hoy quiero enfocarla desde la perspectiva del empresario productivo y aquellos competidores y consumidores que, al sentirse disminuidos en comparación, entran en cólera; cólera que, en vez de moverles a ser más competitivos, les mueve a hacerle daño al productivo. Y, a tal efecto, me enfoco, no en el empresario malsano, sino en esa mayoría sana que siente orgullo de su creativa labor, y busca la satisfacción de su cliente, a sabiendas que ello le conviene tanto a él como productor, como al cliente como consumidor.

    Son tantos los que vilipendian al empresario exitoso porque este se vuelve rico, a pesar de que el mismo sirve a muchos y en muchos sentidos. Y, a fin de cuentas, ¿qué importa que el empresario productivo se vuelva millardario si el consumidor y la misma sociedad se torna billonaria. Quien vende la computadora se gana, digamos, $500, pero… ¿cuánto ganan quienes la compran? ¿Acaso eso no cuenta? Al final del día, el progreso humano depende del más creativo y productivo; y eso debemos celebrarlo y cuidarlo como se cuida a la gallinita de los huevos de oro. El asesinato de Abel no sólo afectó a Caín sino a toda su familia y más allá.

    Lo señalado nos debería conducir a ver que los problemas sociales no los debemos achacar al empresario en general, sino a las malas políticas públicas; esas, que por un lado promueven y premian a malos empresarios y disminuyen a los buenos. Es más que triste ver como la envida nos ciega, al punto de que atacamos lo que es bueno, y votamos y apoyamos al politicastro que tanto daño causa.

    Llevando todo lo anterior a la práctica, el empresariado, el chinito del barrio, el salón de belleza, lavandería, súper y toda la cadena productiva y distributiva es la que debemos enfocar; y no cegarnos de odio contra quienes han sabido, honestamente, lograr una riqueza económica. Como tampoco debemos perder de vista de que la riqueza económica no es sinónimo de la riqueza espiritual y de la felicidad; pues sobran los millonarios infelices.

    Las sociedades más felices y prósperas son aquellas que navegan por encima de las envidias y los odios. Y, cuando vemos que estas perversidades campean entre nosotros, debemos caer en cuenta de que nos estamos causando graves daños. Celebremos al buen empresario, lo mismo que al buen consumidor.