Categoría: Opinión

  • Sobre la corrupción

    Como últimamente han habido sonados casos de peculado en nuestra región, es de interés hacer un alto en el camino y meditar sobre las causas de este fenómeno.

    Según el diccionario, corromper es alterar, descomponer cambiando la naturaleza de una cosa volviéndola mala. Pero una cosa es la corrupción en el sector privado y otra bien distinta es la que ocurre en el contexto de los aparatos estatales. No es para nada que unas personas sean mejores que otras, se trata de incentivos diferentes.

    Lo propio se cuida de un modo distinto respecto a lo que pertenece a los demás. De allí es que a partir de Garret Hardin nos referimos a «la tragedia de los comunes»: lo que es de todos en definitiva no es de nadie, lo cual en realidad ya había sido estudiado desde Aristóteles al criticar la propiedad colectiva. La forma en que se toma café y se encienden las luces no es la misma si las cuentas las paga el que consume que si las abona un tercero por la fuerza.

    Es por lo dicho que el historiador decimonónico Acton ha consignado el célebre adagio en cuanto a que «el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente». De esto se desprende la virtud de la empresa privada: busca beneficios, situación que logra si da en la tecla con los gustos y preferencias de la gente e incurre en quebrantos si se equivoca en ese objetivo. El cuadro de resultados muestra los éxitos y fracasos en el contexto de marcos institucionales que protegen derechos que son siempre superiores y anteriores a la existencia de los gobiernos.

    Desde luego que este proceso no tiene lugar cuando los llamados empresarios se alían con el poder al efecto de obtener privilegios siempre a expensas de la gente, especialmente la más necesitada. Aquellos son en verdad ladrones de guante blanco que en lugar de robar al vecino a mano armada lo hacen a través de los políticos en funciones.

    Cuanto más se aparta el gobernante del tronco central de un sistema republicano de Justicia y seguridad, mayores son las oportunidades de corrupción. Cuanto más extendido el poder político en faenas que no le atañen, mayores espacios se abren para las corrupciones lo cual infecta a los clientes del sector privado donde no pocos al vislumbrar una posibilidad de prosperar a través de una coartada indecente proceden en consecuencia en lugar de transpirar para competir y satisfacer necesidades del prójimo.

    Y no es que en el sector privado no se produzcan corrupciones, es que la naturaleza del problema es sustancialmente distinta. En primer lugar lo absorben los dueños de su propio peculio y no lo trasladan compulsivamente sobre los patrimonios de otros. En segundo término, están presentes fuertes incentivos para llevar a cabo auditorias más rigurosas que las politizadas donde no están en juego los propios ingresos.

    Conviene reiterar que cuando se declama que el Estado debe hacer tal o cual cosa es el vecino el que se hace cargo coactivamente. Es del caso repetir que el Estado nada tiene que no lo haya detraído del fruto del trabajo ajeno.

    Como queda dicho, cuanto más pesado el organigrama gubernamental mayores los resquicios para usar el poder discrecional. La cantidad inmensa de ministerios, secretarias, subsecretarias, direcciones y demás parafernalia no solo obstaculizan las actividades legítimas y creativas sino que naturalmente se traducen en mayores cargas tributarias, endeudamientos públicos y manipulaciones monetarias.

    La maraña de impuestos constituye un fenomenal palo en la rueda para la producción y, por ende, consume capital que a su vez afecta salarios e ingresos en términos reales.

    Un ejemplo de este despropósito es el impuesto progresivo. Como es sabido, los gravámenes pueden ser proporcionales, lo cual significa que cada uno se hace cargo en proporción al objeto imponible según sean sus gastos o su patrimonio. En cambio, el tributo progresivo, como su nombre lo indica, grava progresivamente el objeto imponible. En este último caso el peso en definitiva recae sobre los ingresos marginales ya que la progresividad contrae las inversiones que es precisamente lo que permite elevar salarios. Esta situación irrevocable implica que el impuesto progresivo sea regresivo.

    En segundo lugar, la progresividad altera las posiciones patrimoniales relativas, es decir, las ubicaciones que la gente estableció en los supermercados y afines con sus compras y abstenciones de comprar. Por último, el impuesto progresivo es un castigo progresivo a la eficiencia.

    La mayor productividad se traslada inexorablemente a los bolsillos de los más necesitados a través de las tasas de capitalización. Esa es la diferencia entre vivir en un país rico y uno del tercer mundo («un mundo de tercera», como decía Cantinflas). La riqueza no es un proceso estático que invita a pelearse por tajadas de la misma torta, es un proceso dinámico que genera muchas tortas si los que se esfuerzan pueden producir sin las interferencias estériles de los aparatos estatales.

    Dado al avance de la peste del nacionalismo xenófobo en Europa y ahora en Estados Unidos, el esperpento del socialismo del siglo XXI en Venezuela y del comunismo en la isla-cárcel cubana y algunas otras tentaciones que es de esperar quedan en la nada, es del caso prestar atención a la tradición de pensamiento liberal que es nada más y nada menos que el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, sin que los megalómanos impongan sus caprichos personales y así evitar corrupciones alarmantes y permitir que los marcos institucionales civilizados castiguen debidamente los peculados.

    En este sentido, debe abandonarse esa caricatura grotesca de «neoliberalismo» que es una etiqueta con la que no se identifica ningún intelectual serio. Mario Vargas Llosa alude al tema al escribir: «Me considero liberal y conozco a muchas personas que lo son y a otras muchísimas más que no lo son. Pero, a lo largo de una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a un neoliberal».

    Artículo aparecido originalmente en El Pais.

  • Igualdad, Pobreza y Libertad

    El último discurso del presidente argentino, Mauricio Macri,  valoró fundamentalmente el haber logrado una reducción en el nivel de pobreza en el año 2017, que según los datos pertinentes se habría reducido del 28% al 25%. Y asimismo repitió que su propuesta de política nacional es el de reducir la pobreza a cero, lo que manifestó como el proyecto pincipal de su política. Lo que no explicó es cuál es la política a seguir para lograr ese objetivo.

    Al respecto voy a comenzar refiriéndome a algunas consideraciones de Ayn Rand que estimo trascendentes ante el mundo en que vivimos, en el cual la izquierda ha monopolizado la ética en nombre de la supuesta igualdad y los derechos del pueblo. Olvidando que cuando los derechos son del pueblo ni Ud. ni yo tenemos derechos. Ya debemos de saber que los derechos del pueblo son la retórica izquierdista para lograr el poder absoluto violando los derechos individuales.

    Y así dice Ayn Rand: “El principio básico del altruismo es que el hombre no tiene derecho a vivir por su propio motivo, y que su servicio a los demás es la única justificación de su existencia”. Esperemos, entonces, que el proyecto de Macri no esté basado en el altruismo. Ya con el pensamiento de Kant al respecto de que la búsqueda de la felicidad es deshonesta pues se hace por interés y no por deber, determinó el principio básico del Iluminismo que creara el totalitarismo europeo, como la racionalización del despotismo. Por supuesto que doy por sentado que Macri no pretende un proyecto de esa naturaleza, pero es imprescindible determinar cuáles son los principios en que basa el logro de la eliminación de la pobreza.

    Entonces voy a insistir en el pensamiento de Ayn Rand al respecto del capitalismo: “Comparado con los siglos de hambre pre capitalista, las condiciones de vida de los pobres en los primeros años del capitalismo fue la primera oportunidad que los pobres tuvieron de sobrevivir”.

    En virtud de esa realidad surge la descalificación de Marx del capitalismo como la explotación del hombre por el hombre, que constituye el desconocimiento del sistema que cambió la historia del mundo y que fuera el Rule of Law, cuyo principio fundamental es el respeto por los derechos individuales “a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la propia felicidad”. Y asimismo el reconocimiento de la naturaleza humana para decidir la necesidad de limitar el poder político, pues como reconoció John Locke: “Los monarcas también son hombres”.

    El Rule of Law es un sistema ético político y al respecto me voy a volver a referir al Locke que dijo: “Lo que importa no es la Ley, sino que ley” Y al respecto Hayek se refirió claramente cuando escribió: No es lo mismo una ley que regula el tránsito, que una que ordena donde tenemos que ir”.

    El respeto al derecho a la búsqueda de la propia felicidad es como reconociera Locke el principio fundamental de la libertad. Así fue reconocido por Adam Smith en su visión de la llamada mano invisible conforme a la cual el individuo beneficia más a la sociedad en la persecución de su propio interés que aquellos que pretenden actuar por el bien público. Y al respecto Vaclav Ravel dijo: “La riqueza de las naciones depende  de la libertad de sus habitantes, no de la fertilidad de sus tierras”.

    Por todo lo dicho anteriormente es indudable que la eliminación de la pobreza requiere la implementación del sistema que crea riqueza, y que no se basa en la generosidad del gobierno. Ya debiéramos saber que hay una correlación inversa entre e nivel del gasto público y la tasa de crecimiento económico. Por tanto la conditio sine qua non del propósito de Macri de la eliminación de la pobreza requiere la reducción del gasto público.

    El otro factor que afecta la posibilidad del crecimiento económico es la tendencia socialista a la búsqueda de la igualdad. Como bien dijera Karl Popper: “Me percaté que en la búsqueda de la igualdad se perdía la libertad, y después no había igualdad entre los no libres”. Pero al respecto vale recordar las sabias palabras del Papa León XIII que en 1891 escribió la encíclica Rerum Novarum donde dijo: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales los altos y los bajos. Afánanse en verdad, por ella los socialistas; pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud, ni las fuerzas; y la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna. La cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad”. Como vemos León XIII había aceptado la mano invisible de Adam Smith y hoy lamentablemente el Papa Francisco parece no haber leído la Rumrum Novaran.

    Hoy a mi juicio seguimos en una confusión prístina a la que se ha añadido la situación de China. La China bajo un gobierno supuestamente comunista crece a tasas inconmensurables y ha pasado a ser la segunda economía mundial. Y en ese proceso ha logrado sacar a 300 millones chinos de la pobreza. Esa situación aparentemente nos deja perplejos ante el hecho de que la Unión Europea democráticamente prácticamente no crece hace más de diez años.
    Yo me permito concluir al respecto que la China es hoy más capitalista que la Unión Europea, que se encuentra en manos del socialismo democrático. O sea Marx, Eduard Bernstein mediante. Según la última información al respecto el gasto público en China alcanza al 31% del PBI en tanto que el promedio en la Unión Europea alcanza al 47,5% del PBI Y en Francia al 56% del PBI. Otro dato importante al respecto es que el 40% de la inversión extranjera va a la China. Por ello no puedo menos que concluir que desde el autoritarismo de Xi Jimping se respetan los derechos de propiedad y de la búsqueda de la felicidad.

    Entonces volviendo a la situación de Macri insisto que lo que crea la pobreza no es la desigualdad tal como lo reconoció Margaret Thatcher en Inglaterra, sino la falta de creación de riqueza. Y esta depende del derecho de propiedad que está siendo violado fácticamente por el incremento inusitado del nivel del gasto público. Y recordemos Churchill cuando escribió: “El socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia. Su virtud inteligente es el reparto igualitario de la miseria”.

    Decididamente Macri no está en esa era, y por ello uno de sus aportes fundamentales al cambio ha sido la restauración de la seguridad jurídica y el restablecimiento de la confianza en Argentina en el orden externo. Por ello la oposición tradicional argentina lo ataca por estar de parte de los ricos. Y la realidad es que son los ricos ante la seguridad jurídica los que generan riqueza. Cuando por el contrario. en nombre de los pobres se violan los derechos de propiedad, se genera más pobreza y la única riqueza es la que queda en las manos de los que la reparten.

  • Queda un año

    Después de la Semana Santa queda un período corto para las elecciones de Mayo. O sea que el próximo año vamos a estar en plena carrera electoral. Y lo preocupante es que todavía no se sabe quiénes van a ser los candidatos de los partidos importantes o los candidatos a puestos de elección de los principales partidos o los independientes. En un momento donde el país se encuentra sumergido en la complacencia de un crecimiento económico continuo, que aunque se ha ralentizado y nos trae un aumento de la deuda pública constante, todavía existen problemas de seguridad que el ceder cada día más autonomía a la fuerza pública y ceder el control civil sobre las fuerzas de seguridad no han solucionado. El sistema de servicios de Panamá, del cual depende el 80% por ciento de la economía local está bajo presiones externas fuertes. Panamá ha cedido sin crear negocios alternativos. Desde el 2009 no se han emprendido tareas de modernización del Estado.

    El problema es que la falta de ideología de los partidos políticos significa que no sabemos a qué atenernos, y estamos ligeramente a merced de cualquier locura que agarre “tracción” que proponga un diputado busca notoriedad en la Asamblea.  En la calle “grupos cívicos” tratan de ganar votos por medio de la xenofobia y de la homofobia. La educación y la justicia siguen siendo los grandes temas pendientes.

    El Panameñismo que resultó más falto de ideas en este gobierno que en el de Mireya Moscoso, parece que tiene como idea que gobernar simplemente es recaudar impuestos para gastar, y ha demostrado debilidad frente a los grupos de presión de intereses particulares locales, y a las presiones de organizaciones internacionales como la OCDE en el extranjero. La falta de ideología clara significa que el gobierno tiende a ceder, prefiriendo la calma a corto plazo a los grandes problemas futuros que las regulaciones, subsidios y aumentos decretados, van a traerle. La estructura del partido panameñista como una especie de culto a la personalidad de quien tiene el poder y su organización en forma de círculos concéntricos en torno al gobernante hacen imposible cambiar de rumbo o generar debates internos.

    La oposición no está mejor. El PRD, el partido que ha liderado los cambios económicos más profundos que ha sufrido Panamá, parece tener vergüenza de esto, en su lugar sus precandidatos parecen querer hacer guiños al nacionalismo xenofóbico, al conservadurismo religioso y al proteccionismo económico, en lugar de tratar de promover sus mayores ases en la manga, su capacidad de gestión administrativa, su experiencia modernizando al estado y su buena gestión económica. Buscan causas divisionistas y de intereses puntuales en lugar de presentar un discurso unificador en torno al deseo de los panameños a estar mejor. El PRD sigue teniendo la mejor maquinaria política y lo más cercano que hay a una meritocracia, pero parece no querer usar ninguna de sus ventajas. Prefiere jugar a coquetear con grupos de presión.

    Cambio Democrático no está mejor, y eso es una ventaja. Al final fue un partido que realmente funcionaba como una sociedad anónima más de las empresas de Ricardo Martinelli Berrocal. Su objetivo era llevar a Ricardo Martinelli. Y lo logró. Pero sin su fundador, presidente y mecenas, parece haberse convertido poco a poco en un cascarón vació. Y carece de la capacidad moral para criticar en Varela las cosas que este hace de manera similar a las que hizo su jefe. Aunque mucha gente añora a Ricardo Martinelli, su partido no ha podido capitalizar su popularidad y por ahora no parecen tener un rumbo propio, además, siendo un partido de amores comprados, que recogió a personas deseosas de llegar al poder pero que no cabían en ningún otro partido, es muy vulnerable a que un nuevo mecenas, desde el gobierno compre sus lealtades.

    Ni el MOLIRENA ni el Partido Popular ni el FAD tienen oportunidades creíbles para llegar al poder. Su objetivo es más bien sobrevivir como partidos políticos y de ser posible lograr cuotas de poder y representación política.

    ¿Y los candidatos independientes? Bueno, los que existen parecen concentrarse en el “yo soy el novato en el sistema político, voten por mí porque voy a luchar contra la corrupción”. Como si la corrupción fuera un tema de personalidades y no de estructuras de poder.

    A un año y un mes de las elecciones, no vemos que la clase política parece tomar la política en serio, proponiendo políticas públicas sensatas. Y esto es un poco deprimente. Porque está claro que la complacencia de un crecimiento económico financiado en gran parte por deuda pública nos hace conformarnos con políticas a corto plazo y superficiales en lugar de asegurar el futuro de Panamá a largo plazo.

     

  • Si SWIFT es como una máquina de fax, Ripple es como WhatsApp: Navin Gupta

    Navin Gupta, Country Head de Ripple India habla sobre cómo Ripple está transformando los pagos transfronterizos utilizando su tecnología ledger distribuida.

    Blockchain ha sido una fuerza disruptiva para la industria financiera en los últimos años. Uno de los mejores casos de uso de la tecnología es el pago interbancario global. En este contexto, una compañía de blockchain con sede en San Francisco, Ripple, está transformando la forma en que se realizan los pagos internacionales en la actualidad. Más de cien compañías en todo el mundo se han asociado con Ripple para utilizar su tecnología. Los bancos indios, como Yes Bank, IndusInd Bank y Axis Bank, lo han utilizado para pagos interbancarios.

    ‘Ripple ha creado una superautopista en la que pueden viajar múltiples monedas, ya sean monedas fiduciarias tradicionales emitidas por bancos centrales o criptomonedas. Usando nuestra tecnología, los bancos y otras instituciones financieras pueden aumentar la velocidad de sus transacciones y ahorrar una gran cantidad de costos en remesas. Solo lleva unos 4 segundos completar la transacción y el costo de extremo a extremo es una pequeña fracción de los fondos’, dice Navin Gupta, Director de Ripple India.

    XRP: activo digital para la plataforma Ripple

    Ripple usa su activo digital nativo para liquidar transacciones. Aunque es la tercera criptomoneda más grande en capitalización de mercado, los inversores no han tenido claro su uso real en la plataforma. Según la compañía, su moneda puede jugar un papel crucial en los pagos globales al proporcionar liquidez en tiempo real a los clientes actuando como una moneda puente.

    ‘XRP es un activo digital que está diseñado específicamente para remesas internacionales y actúa como una moneda puente. Hoy, en todos los bancos, hay alrededor de 23 billones de dólares que están estacionados en fondos de liquidez. Usando XRP, se puede proporcionar liquidez bajo demanda y liberar ese dinero que está latente ‘, explica Gupta.

    Si SWIFT es como una máquina de fax, Ripple es como WhatsApp

    Los expertos han comparado Ripple con el sistema de remesas interbancarias actual, administrado por la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT) que conecta a unas 11,000 instituciones financieras. Afirman que Ripple pronto podría hacerse cargo del mercado debido a las características de mayor velocidad y ahorro de costos. Además, la infraestructura de SWIFT se ha utilizado para llevar a cabo timos y fraudes bancarios a lo largo de los años, que se pueden evitar utilizando un sistema de pagos en blockchain como Ripple.

    ‘La forma más fácil de contrastar los dos sería comparar una máquina de fax con una aplicación de mensajería instantánea como Whatsapp. Hoy, cuando envías dinero de un país a otro, casi perderías un porcentaje significativo de dinero solo en la transmisión misma y demoraría entre 2 y 5 días. También podría haber errores operativos en el proceso. Al utilizar Ripple, cualquier información que un banco envía a otro se valida rápidamente, a diferencia del sistema actual y al mismo tiempo reduce los errores operacionales. No solo es el acuerdo instantáneo y sin demora, la información de transacción que va de un banco a otro en la plataforma de blockchain es altamente segura ‘.

    Desarrollando un Internet de Valor

    Ripple tiene como objetivo desarrollar un Internet de valor y ayudar a sus clientes a reducir la fricción presente en la infraestructura de pagos actual. La respuesta hasta ahora ha sido bastante positiva, especialmente en varios países asiáticos como Japón, Corea e India. Según la compañía, la adopción aumentará a medida que las instituciones financieras continúen luchando con los sistemas de remesas tradicionales.

    ‘Ripple tiene como objetivo ofrecer un Internet de valor. Hemos creado un punto de referencia en la experiencia del cliente y la adopción aumentará a medida que más clientes vean el poder de la plataforma. Particularmente en un lugar como India donde las remesas mundiales están en aumento y los trabajadores siguen enviando dinero a sus hogares desde el extranjero, Ripple verá adopción para reducir la fricción en los pagos ‘, dice Gupta.

    Por Vishal Chawla. Correspondent IDG Media

  • La ilusión del libre comercio

    El sistema comercial actual nunca fue libre; los aranceles de Trump simplemente cambian quién obtiene qué

    Cualquier cosa que el presidente Donald Trump haga suele provocar una reacción contraria al status quo. A principios de marzo el foco de atención se concentró en el comercio, ya que Trump pasó a la acción, aplicando aranceles de importación sobre el acero, el aluminio, las lavadoras y los paneles solares no solo de China sino también de otros países.

    La reacción violenta de los medios de comunicación populares y los políticos de los países afectados culpó a Trump por arruinar el hermoso sistema de “libre comercio” creado en torno a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su predecesor, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés).

    Al igual que con cualquier cosa que Trump diga o haga, es importante dar un paso atrás y observar el contexto en el que está actuando desde una perspectiva más amplia.

    No libre

    La primera gran noticia es que (jamás) ni la OMC ni el GATT fueron “libres”. El libre comercio es el comercio sin intervención gubernamental.

    Si un país o industria puede producir y exportar mucho acero, sin recibir subsidio alguno ni aplicar aranceles de importación protectores, entonces le corresponde tener un porcentaje mayor del mercado global por ser el más competitivo. Esto sucede por utilizar los recursos locales de mano de obra y capital de la manera más productiva.

    Otro país puede ser el mejor productor de paneles solares, lo que lo convierte en el líder mundial en paneles solares. Los dos países pueden intercambiar acero y paneles solares y equilibrar su comercio, y cada país hace lo que mejor sabe hacer.

    Siempre y cuando, y con la condición previa de que no haya ninguna interferencia gubernamental en el mercado por el dinero en sí mismo. En otras palabras, si hubiera un estándar monetario global y sólido, entonces los excedentes comerciales de un país con superávit resultarían en entradas de dinero y salidas de bienes, elevando así el nivel de precios y haciendo las exportaciones naturalmente menos competitivas. En un país deficitario, el dinero saldría y las mercancías entrarían, bajando el nivel de precios y haciendo sus exportaciones más competitivas. Por lo tanto, no habría déficits persistentes como lo estamos viendo en Estados Unidos y el resto del mundo.

    Sin embargo, la OMC funciona según un sistema complejo de reglas y sanciones, opuesto a ser un sistema libre de intervención gubernamental, proporcionando a su vez un marco para que los gobiernos puedan microgestionar su comercio. La mala gestión de monedas fiduciarias mundiales y tipos de cambio flotantes, agravaron aún más los desequilibrios.

    Con cada tipo de intervención gubernamental en el mercado, ya sea a través de impuestos o aranceles y cuotas de importación, crea ganadores y perdedores. Estos ganadores y perdedores son diferentes en un sistema competitivo, en el cual por ejemplo: el mejor fabricante de acero que tiene el horno más limpio, que consume menos electricidad, sería el que más ventas realice.

    Ganadores y perdedores

    Los ganadores del dictamen de la intervención gubernamental son a menudo menos competitivos, por lo tanto necesitan la ayuda del Estado para sobrevivir. La industria siderúrgica china en su conjunto solo sigue existiendo debido a los subsidios masivos del gobierno, otorgados en forma de préstamos baratos, transferencias directas y electricidad subsidiada por el estado.

    Las empresas siderúrgicas estadounidenses no recibieron la misma ayuda y por lo tanto muchas tuvieron que retirarse. Ellos fueron los perdedores de este tipo de ejercicio del “libre comercio”, así como millones de trabajadores manufactureros estadounidenses que no podían competir con la mano de obra barata y los subsidios estatales masivos de China.

    Pero también hubo ganadores en el bando estadounidense. Las corporaciones multinacionales como General Motors y Caterpillar se beneficiaron de la exportación a China o de que se les permitiera instalarse en China y comenzar la producción en el país asiático. Este es especialmente el caso de las empresas tecnológicas como Apple, que a través de representantes o apoderados, producen la mayoría de sus aparatos tecnológicos en China, donde el arancel promedio es de un 10 por ciento, en comparación con el promedio del 3,5 por ciento de los Estados Unidos.

    Otro ganador de este desequilibrado libre comercio es el gobierno estadounidense, que podía vender gran parte de su deuda pública a China a través del ya mencionado sistema manipulado de divisas fiduciarias y tipos de cambio fijos y flotantes. Pero también el consumidor promedio estadounidense se benefició de precios de importación más baratos para adquirir sus miles de aparatos electrónicos y otros bienes.

    La lista de ganadores y perdedores sigue y sigue, y es diferente para cada arancel, cada regulación y cada manipulación del sistema de moneda fiduciario.

    Enfoque de Trump

    Volviendo a Trump y sus aranceles, es natural que quiera cambiar la configuración de los ganadores y perdedores en un sistema ya profundamente manipulado. El presidente Trump es un nacionalista económico y su meta es beneficiar a la industria de Estados Unidos y al empleo doméstico. Todas las políticas, desde la inmigración hasta la regulación y la fiscalidad, refleja esta filosofía.

    Por lo tanto, al aumentar los aranceles sobre determinados productos, está seleccionando a los ganadores nacionales que deberían poder ampliar la producción ante la menor competencia internacional y contratar a más trabajadores locales.

    En un verdadero sistema de libre comercio, esto tendría desventajas a largo plazo, porque los trabajadores y las empresas estadounidenses aplicarían sus esfuerzos en algo que las empresas y los trabajadores extranjeros podrían hacerlo mejor.

    Sin embargo, en el régimen comercial actual, cumple la función de nivelar el campo de juego para los productores nacionales y al mismo tiempo hacer la vida más incómoda no solo para las empresas estadounidenses que operan en China, sino también en Europa y Canadá.

    Y viene con todas las consecuencias no intencionadas que conlleva cualquier tipo de intervención gubernamental, probablemente incluso precios más altos para los bienes de consumo doméstico.

    Sin embargo, si los ciudadanos que están ahora mismo quejandose hubieran estado realmente interesados en el libre comercio y no solo en recolectar sus propios beneficios, tendrían que haber pedido hace mucho tiempo a China que reduzca sus aranceles promedio y a la Unión Europea que pusiera fin a sus subvenciones masivas a productos agrícolas europeos.

    Desafortunadamente para ellos, el libre comercio es una calle de una sola dirección que conduce a Estados Unidos y no están contentos que Trump haya puesto la señal de detención.

    Por Valentin Schmid- La Gran Época

  • Hay que leer la letra menuda, en especial, la que impone el estado.

    Los contratos masivos de adhesión son un uso común del comercio. En éstos, un comerciante ofrece un contrato de compraventa, de alquiler o de servicios, en el cual las condiciones son estándares para todos los clientes. No se negocia el contrato con cada cliente, sino que se le pide a cada cliente que se adhiera a un contrato estándar preexistente.

    Las redes sociales trabajan así, cuando uno se da de alta en Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter, uno firma un contrato de adhesión. Contrato que muy pocos leemos.

    No sabemos que cedemos la propiedad de las fotos que subimos a ciertas redes sociales a la compañía dueña de la red, no sabemos que autorizamos a las compañías a recabar información sobre nosotros y lo que es peor, a compartirla con empresas de mercadeo y publicidad. Nadie lee la letra menuda.

    Por eso no nos sorprendamos cuando una compañía de éstas vende fotos nuestras y éstas aparecen en una publicidad sin nuestro consentimiento o si una compañía de estudios de mercado termina con información personal nuestra.

    La información de que una compañía llamada Cambridge Analytica recibió 50 millones de perfiles individuales para poder atacarlos con propaganda política es solo el principio. Facebook no ha calificado esta información como un robo de información ni como una fractura de la seguridad, pero, tampoco aceptan que compartieron la información libremente. El resultado es que es extrajeron datos de la plataforma y se usaron en cosas que sus usuarios no consintieron.

    Y es que el gran negocio de Facebook y de muchas redes sociales no solo es la publicidad pagada, sino el recabar información sobre sus usuarios. Sus gustos, ideas y demás. Saben tu nombre, tus gustos, tus ideas, lo que te interesa, tus amigos: tienen algoritmos que sugieren amigos, lugares, o páginas de acuerdo con tus gustos y tu idioma. Saben más sobre ti que muchos familiares o amigos tuyos. Eso las convierte en una mina de información para las publicitarias. Pero las redes sociales protegen usualmente esta información, porque después de todo, es una ventaja competitiva sobre las demás redes sociales lo cual hace el fallo de Facebook más grave para Facebook. La compañía violó el acuerdo que tenía con Facebook y Facebook no pudo hacer nada porque pensaron que la información se compartía para usos científicos.

    Facebook se encuentra en una tormenta relacionada con plataforma de publicidad, sus técnicas de recolección de datos, y la privacidad del usuario.

    Pero nos olvidamos de algo. Adherirse a una red social es voluntario. Nadie te pone una pistola en la cabeza y de dice que te metas en Twitter, Facebook, Instagram, Linkedin, Snapchat, Tinder. En cambio, mientras la gente se escandaliza por Facebook, cede de manera obligatoria información sobre sus vidas a una red social manejada de manera autoritaria, a escala mundial sin decir nada ni protestar.

    Cedemos nuestras vidas al fisco. El fisco ahora está cada vez más informatizado, y a diferencia de las redes sociales, no es de adhesión voluntaria sino obligatoria. Y con cosas como la factura electrónica, cada vez va a poder conocer más de nuestras vidas, de nuestros hábitos de consumo, de nuestros gustos, de nuestros movimientos en el espacio y tiempo. Y peor, con los intercambios automáticos de información entre los Estados, esta red puede poco a poco ser de alcance mundial.

    Y es una red donde no puedes demandar, renunciar o por lo menos bloquear ciertos datos tuyos u omitirlos como puedes hacer con las redes sociales de carácter voluntario. No puedes evitar que el Estado abuse de la información que obtenga de tí. Y recuerden algo, los algoritmos son cada vez mejores en lo que hacen. Así que los gobiernos, pueden de sus fuentes de datos sacar una información impresionante sobre sus ciudadanos.

    El gran hermano fiscal es una realidad, y no vemos que las personas se escandalicen por esto de la misma manera que se escandalizan por Facebook. Poco a poco vivimos en un panóptico fiscal, que a diferencia de otros panópticos, como las redes sociales, es irrenunciable. Pero esta red social es la que nadie critica, y la que todos vemos como necesaria, porque el Estado debe tener el derecho a hacer lo que sea para cobrar impuestos. Aunque terminemos entregando nuestras vidas en bandeja de plata.

  • El camino checo. Cómo se hizo la transición del comunismo al capitalismo.

    The Velvet Revolution en 1989 fue el punto de partida para una nueva República Checa. La transición de un estado comunista al capitalismo no fue una tarea fácil de manejar. Había más de 1.300 billones de Koronas checas en empresas estatales (SOE) que debían privatizarse para que el país floreciera. Para que esto ocurriera, se tomaron muchas aristas en consideración, como el tipo de regulación necesaria y el proceso de privatización, con todos sus problemas. Es muy importante mencionar que hubo dos factores de la transición que son fundamentales para entender la solución checa: el tiempo era esencial y estaba previsto que el marco institucional sería el resultado de la privatización.

    Hay dos formas de hacer regulaciones, ex-ante (por previsión) y ex-post (por factores de la vida real). Es lógico pensar que lo primero que se debía hacer en un país poscomunista era establecer el ‘Estado de Derecho’ antes de privatizar SOE, pero al hacerlo, todo el proceso se retrasaría. Toma mucho tiempo decidir cuál sería el mejor marco de regulación para un nuevo país emergente, especialmente cuando estaba bajo un tipo de gobierno que reprimía cualquier actividad de libre mercado, y tal vez hasta ahora las regulaciones de ese período seguirían estando en la agenda de los gobiernos. Además, no significaba necesariamente que al hacer una regulación “ex ante” iba a tener una mayor eficiencia en la aplicación de la ley o que iba a tener menos daños. También se creía que a través de este proceso, se abriría espacio a malversaciones (por ejemplo, lavado de dinero), por lo que si no se realizaba un desarrollo legislativo, entonces el emprendimiento privado habría crecido tan rápido que no se podrían evitar las mismas. En la regulación ex-post, las formas legales o marcos institucionales solo pueden evolucionar a partir de eventos de la vida real. Las experiencias de la vida real brindan argumentos confiables sobre por qué y qué agencias necesitan formarse y contar con personal adecuado.

    Si se tratara de un proceso normal de compra/venta (privado-privado), cualquier asunto presentado entre las partes se mantendría y se resolvería en privado. Pero dado que el caso de esta privatización fue entre SOE y una entidad privada (público-privada), entonces cualquier problema o accidente podría retrasar el proceso o incluso paralizarlo. Esto también abriría las puertas a cualquier amenaza política, como el comportamiento de ‘búsqueda de rentas’ y las prácticas de cabildeo en una sociedad emergente que no estaba preparada.

    Una vez más, enfaticemos que el resultado de una privatización del Este post comunista, fue su efecto institucional en la sociedad y la economía en general. Debe recordarse que después de un país comunista, había muy poco dinero disponible para gastar. Por lo tanto, para agilizar el proceso de transición, las SOE se vendieron “tal cual”, y el nuevo propietario estuvo a cargo de encontrar nuevas ideas, tiempo y recursos necesarios para la reestructuración de la empresa. Además, era responsabilidad de los nuevos inversores diferenciar las inversiones ‘buenas’ y ‘malas’, y con suerte cerrar las malas. El gobierno, sabiendo que los propietarios iniciales no eran necesariamente los propietarios finales, reconoció que necesitaban crear un entorno que hiciera fluida y eficiente la transición de la propiedad secundaria.

    El gobierno checo dejó en claro desde el principio que la inversión internacional era beneficiosa para la economía futura, pero no iba a desempeñar un papel fundamental en el proceso de privatización. El capital extranjero solo iba a entrar en el país una vez finalizada la privatización entre los checos, para fomentar la iniciativa privada en lugar de lidiar con la burocracia gubernamental. Aunque la transición del comunismo al capitalismo fue algo difícil, especialmente para un país con poca experiencia en empresas de propiedad privada, abrió la posibilidad de que surgieran nuevas empresas como los llamados “green-field entrepreneurs”(empresarios en mercados que nunca antes fueron explotados comercialmente),  ya fueran extranjeros o nacionales.

    Concluyendo, ¿qué podemos aprender sobre la particularidad de la transición checa?

    • La transformación de la sociedad fue el equivalente a la distribución completamente nueva del poder y la riqueza, por lo tanto, supuso ganadores y perdedores desde que la ventana de oportunidades fue suficientemente abierta para todos.
    • El cambio institucional debe verse como el resultado de la privatización de las SOE, si la regulación se hacía antes de que surgiera la nueva economía, entonces la sociedad emergente no se hubiera encontrado en un entorno más liberal que el que ya existía.
    • Dado que el objetivo final es transformar la sociedad y la economía -y el gobierno carece de capital-, la solución obvia es establecer las condiciones para atraer a empresarios “greenfield”, ya sean nacionales o extranjeros.
    • La velocidad de transformación es la clave más importante para florecer, aunque otras opiniones puedan pensar que el ‘estado de derecho’ es lo primero.
    • El proceso de transformación tiene sus costos, desde lo social hasta lo territorial, destacándose en este caso la división de Checoslovaquia, que simplificó en gran medida tareas complejas.
    • Así como hay desintegración, también hay unificación de países, como fue el caso de Alemania.
    • Por último, pero no menos importante, hay que tener valor. Valor para ser parte del cambio de un país emergente en transición.
  • Crónica de Aspinwall

    Los problemas que enfrenta la ciudad de Colón y su gente, hoy día, no pueden ser abordados sin incluir su interesantísima y accidentada historia; iniciando con la razón por la cual se ubicó la terminal caribeña del Ferrocarril,  en el sitio conocido como Isla Manzanillo, pasaje de mi libro inédito intitulado “El Verdugo de Panamá”; y cito el pasaje del libro:

    “No es fácil lograr un verdadero sentido de la magnitud y las dificultades que se presentaron en la fase inicial de la construcción del Ferrocarril. El primer gran escollo, el cual devendría en extraordinarios costos, tanto económicos como humanos, vino por intermedio de un tal George Law, cuya acción dio por terminadas las disyuntivas en cuanto a dónde ubicar la base e inicio del Ferrocarril, cuando este adquirió los derechos de tierras ideales para tal propósito, para así obligar a los accionistas iniciales a darle una gran participación en la Empresa. Pero los directores se negaron a tal chantaje y utilizando un viejo mapa, plagado de errores cartográficos acerca del tipo de terreno, drenajes y vegetación, descubrieron un promontorio identificado como “Isla Manzanillo”, como a una milla al este de Navy Bay; sitio en dónde encomendaron a John C. Trautwine y a George M. Totten, la ubicación de la terminal norte.”

    Así, vemos como los problemas actuales de la ciudad de Colón, cuyo nombre original era Aspinwall, tienen su origen, dado que la ciudad se desarrolla en un sitio nada propicio. Y no es que fuese imposible, sino sumamente costoso, en muchos sentidos. Comencemos por señalar que el área de Manzanillo no era más que unas 263 hectáreas de ciénega, rodeada por formaciones coralinas, manglares, lagartos, mosquitos, chitras y otras especies vampíricas. En síntesis, Colón trae una herencia de serios problemas para un desarrollo urbano; entre ellos los de drenajes sépticos, en un sitio con poca elevación respecto al nivel del mar.

    Pasando rápidamente al presente, comencemos considerando el dicho: “una perversa política económica es maravillosa politiquería”. Es el problema que se presenta con la búsqueda de los votos en el ámbito del inquilinato; lo cual también está vinculado a la deleznable política de la torcida redistribución de la riqueza. Bueno es el libre comercio. Mala es la política infectada por controles politiqueros. Todo ello también está ligado a los esquemas de control de precios; los cuales destruyen las señales que requieren los comerciantes y fabricantes para la determinación de precios inmobiliarios y sano desarrollo económico.

    Y quizá el mejor ejemplo, o el más fácil de explicar y entender, es el caso conocido como “Hambruna Irlandesa” del Siglo XIX, que devino en la muerte por inanición de más de un millón de personas en Irlanda. En su momento acusaron a los irlandeses de ser vagos; igual que hoy acusamos a los colonenses. Pero la realidad jamás es tan simple; y detrás de todo ello estaba la peluda mano del intervencionismo gubernamental, que tomó control sobre las tierras en dónde se cosechaba la papa, de la cual dependía mayormente la alimentación del pueblo.

    Con el tiempo y el abuso de la tierra, los precios fueron aumentando, hasta que el gobierno paladín entró en escena. Así, los dueños de tierra fueron perdiendo los derechos de propiedad sobre sus tierras. Igual en Colón, en las áreas con mayores problemas, nadie es dueño de su casa; y lo que no es de nadie, nadie lo cuida. Es también el caso de La Tragedia de los Comunes en Inglaterra.

    En Irlanda, los agricultores se fueron volviendo nómadas en su propia tierra. En Colón, a medida que se deterioran y clausuran las casas deterioradas, o colapsan, los inquilinos igual se convierten en nómadas.

    Frente a estas realidades, los políticos jamás recurrirán a un comercio libre; dado que ello les deja por fuera, lo cual es inaceptable para ellos. Libre mercado, en el caso de Colón, por ejemplo, sería titular toda la propiedad a sus inquilinos, para que ellos mismos decidan si la mantienen o la venden. En vez de ello, vemos a gobiernos que toman el problema como responsabilidad de estado y salen al “rescate” de los colonenses. ¿Será cierto que tengan la capacidad de resolver?

    Por su parte, los colonenses “exigen” que el gobierno vaya a “resolverles” sus problemas; lo cual me lleva a preguntar: ¿Y no es este el caso de ‘ataja por un lado y crea carencias por otro’? ¿No es este un esquema de redistribución de riqueza? Y, de serlo, ¿ése es un verdadero camino de salida? ¿No será como el trecho de ciénaga cerca de Monkey Hill?. Durante la construcción del Ferrocarril, existía una ciénaga tan profunda que se tragaba toda la piedra de relleno; y, eventualmente, hasta los vagones de tren que allí zambullían.

    ¡Ya basta de politiquería! Tengamos el coraje de enfrentar realidades.

     

  • Justicia, Moral y Aborto

    La discusión moral y legal sobre el aborto parece tener al mundo en desasosiego. Al analizar la situación pendiente al respecto voy a rescatar el pensamiento de David Hume sobre pasiones, moral y justicia. “Aun cuando las reglas de la justicia son artificiales ellas no son arbitrarias”. La artificialidad significa que son hechas por el arte del hombre. Y siguiendo al respecto dijo: “Las acciones son laudables o culpables, por tanto no son lo mismo que razonable o irrazonable. Las distinciones morales, por tanto no son el producto de la razón”.

    Me van a perdonar que siga insistiendo en el pensamiento de Hume a fin de llegar a alguna conclusión plausible frente a la presente discusión moral y legal respecto al aborto. Un planteo de Hume y que considero fundamental a los efectos del análisis que estamos haciendo es el que se refiere a la relación entre la razón y la moral. Así dijo: “Yo me propongo probar primero, que la razón sola nunca puede ser el motivo de una acción de la voluntad”. “La razón es, y tiene solo que ser la esclava de las pasiones”. En otras palabras la pasión es objetival y la razón instrumental y falible.

    Otro aspecto fundamental para comprender la sociedad en que vivimos es su concepción sobre la naturaleza humana, y al respecto dijo: “Es imposible corregir o cambiar algo en nuestra naturaleza, lo más que podemos hacer es cambiar nuestra circunstancias y situación, y rendir a la observación de las reglas de la justicia nuestro interés más cercano, y su violación el más remoto”. Recordemos que “El justo peca siete veces”. O sea el cristianismo ya había tomado conciencia de la naturaleza humana.

    “El interés propio es el motivo original por el establecimiento de la justicia”. Por tanto en el caso del aborto podemos encontrar la alternativa de los deseos de una mujer cuando tiene relaciones sexuales. Lo hace por el placer que implica o tiene el objetivo de tener un hijo. Si mal no recuerdo la Iglesia Católica consideraba que toda relación sexual que no tuviera el objetivo de tener un hijo era pecado capital aunque se hiciese entre marido y mujer. Por ello entre los diez mandamientos está: “No fornicarás”.

    Me atrevo a pensar entonces que la problemática del aborto se encuentra en el ámbito de la justicia y no de la moral. Como bien reconociera Hume: “La justicia no es obra de la moral y en muchos casos la moral destruye la justicia”. La moral es un sentimiento. Uno no quiere a los hijos por justicia sino por la moral.

    Entonces en la disputa sobre la ilegalidad del aborto también estaría presente la aparente razón de ser del embarazo que sería el fornicato. Es decir que toda mujer que tiene una relación sexual con alguien que no es su marido, está tomando el riesgo del embarazo y consecuentemente su posible decisión respecto al aborto. No creo que sea conforme a la moral y la justicia el prohibir el fornicar. Si así fuera todo parece indicar que la mujer en esa situación su decisión no está inducida por ser madre sino tan solo por su derecho al placer.

    No creo en la justicia de forzar a una mujer a tener un hijo sin padre, ni tampoco a que se determine la existencia de alguien que sabrá que existe porque su madre tuvo una relación sexual con un desconocido. Al menos por el desconocido. Y en referencia a esa situación viene Hume de nuevo: “Si la benevolencia pública es la visión del interés de la humanidad, no puede ser el motivo original de la justicia, mucho menos puede ser la benevolencia privada”.

    O sea, la decisión de la legalidad del aborto no es producto de la benevolencia pública, tampoco lo es de la supervivencia del ser engendrado. Al respecto es igualmente importante reconocer que un pecado no es per se un delito. Al respecto recordemos que en los diez mandamientos se encuentra el “No fornicar”. En ese sentido el origen de la moral no se encuentra en el aborto sino en lo que fuera su determinante original.

    Posición referente a los que pretenden la ilegalidad del aborto se sostiene en el supuesto derecho a la vida. Por tanto ante ese juicio el aborto significa por una parte el pecado y el supuesto delito de violar el derecho a la vida. Mi criterio al respecto es que la vida no comienza en el género sino a partir del momento en que uno toma conciencia de ella, y todo parece indicar que el feto no es consciente de su existencia.

    La discusión persiste tanto en la Argentina como en Estados Unidos. Y en la Argentina la discusión hoy en la Cámara de Diputados se ha presentado un proyecto de legalización del aborto. Al respecto nada sabemos de las razones que lo impulsan. Por otra parte se ha presentado otro proyecto de ilegalidad que se denomina: “Ley de protección a la mujer embarazada y al niño por nacer”. Creo que en esa denominación se incurre en un error conceptual pues es el derecho de la mujer embarazada el decidir si aborta o no. Y por último voy a recordar de nuevo a David Hume cuando dijo: “La Justicia es un aprendizaje”. Todo parece indicar que en esta vigente discusión aparentemente universal, que no hemos aprendido.

  • Cállense Mentecatos

    El ministro está furioso, porque Panamá en el 2018 está previsto que sea el país con más alto per cápita de América Latina, pero no le han hecho caso ni le han echado las flores que él piensa que se merece el gobierno actual. ¿Será en realidad porque no lo merece?

    Vamos a dejar en claro una cosa. Es poco lo que puede hacer un gobierno, por más de que los políticos vendan lo contrario, para levantar la economía de un país. Un gobierno no puede por sí solo hacer que la economía de un país florezca. Son los habitantes de un país los que levantan la economía del mismo. Un gobierno puede fijar los marcos correctos para que la actividad económica florezca, garantizar la seguridad de las personas y las actividades económicas, hacer cosas que hagan la economía más productiva como obras de infraestructura, garantizar el acceso a la educación y la salubridad. No puede garantizar el éxito de las actividades económicas en una economía compleja.

    Pero lo que si puede hacer el gobierno de manera muy fácil es destruir la economía; se está demostrando en Venezuela: basta con establecer controles de precios y de salarios irreales, basta con imprimir moneda sin respaldo y aumentar la masa monetaria, basta con debilitar los derechos de propiedad. Tratar de levantar una economía a punta de gasto público como hizo el gobierno de Ricardo Martinelli o está haciendo el gobierno actual tampoco es bueno. Se puede crear una burbuja, pero ese gasto público al final no es sostenible, porque sale o de los impuestos o sale de la deuda, que finalmente termina en forma de impuestos en el futuro. El precio de esa burbuja siempre va salir de sacar dinero de las actividades productivas de los particulares. Endeudar a un país no es mejorar su economía, es crear una burbuja. Y las burbujas tarde o temprano revientan. Recordemos a las economías latinoamericanas en los 80s con la crisis de la deuda o a Grecia recientemente. El crecimiento real es el que surge del ahorro y la inversión privada.

    Por eso el ministro no debe sorprenderse cuando la gente rehúsa darle crédito por los triunfos económicos de Panamá. Ya que por ejemplo, la vuelta a la estabilidad democrática fue un triunfo del quinquenio de Guillermo Endara, la reforma de la estatista economía heredara de los militares, fue un triunfo del quinquenio de Ernesto Pérez Balladares. Y fue ralentizada durante el quinquenio perdido de Mireya Moscoso. Pese a eso, desde los últimos años de ese quinquenio, a partir del 2003 para ser exactos, que la economía panameña empieza a crecer, llegando a tasas de crecimiento superiores al 6 o 7% durante el gobierno de Martín Torrijos. Todo eso sin que la deuda pública aumentara.

    Durante el gobierno de Ricardo Martinelli, esta tendencia se disparó, ya que al crecimiento de la empresa privada y a la inversión extrajera directa, el gobierno Martinellista sumó grandes dosis de gasto público sufragado por deuda. Lo que hizo que Panamá tuviera niveles de crecimiento económicos chinos, superiores al 10% anual. Aunque ya para el 2013 estos niveles empezaban a decrecer.

    La gran diferencia entre el quinquenio Martinelli y el quinquenio Torrijos es que mientras que con Torrijos el crecimiento se debía a la inversión privada, local y extranjera, en el quinquenio Martinelli ésta tenía un importante elemento de gasto público y deuda pública. La relación deuda /PIB seguía siendo buena, pero recordemos que el PIB tiene la trampa de incluir en él gasto público, el cual crecía alimentado por esa misma deuda contra la cual lo comparamos. Así que ese crecimiento exagerado durante el quinquenio Martinelli tenía elementos de burbuja artificial. Y no era sostenible. Lo peor es que el gasto público quitaba recursos a la empresa privada, creaba inflación y permitía aumentos artificiales de salarios. Para el 2013, al bajar el gasto público, este crecimiento empezaba también a bajar como ya hemos dicho. No era algo indefinidamente sostenible.

    Lo que nos lleva al quinquenio actual que no ha terminado. Difícilmente puede reclamar el gobierno de Juan Carlos Varela crédito por el actual nivel per cápita de Panamá cuando esto ya había sido predicho por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional hace años. Y es el producto de decisiones tomadas mucho tiempo antes. Como el eliminar el Banco Central en 1904, las leyes de abanderamiento de naves y de sociedades en las primeras décadas de la República, la creación del centro bancario en los 1970s. Y por supuesto todas las medidas políticas y económicas tomadas en los 1990s. Panamá creció de manera continua desde 1990 hasta el 2001, y del 2003 hasta nuestros días, la recesión del 2008 solo ralentizó el crecimiento un año. Pero a diferencia de otros países nunca entramos en recesión. Hemos crecido desde el 2003 hasta nuestros días.

    Cuando un auto va a velocidad, y se le daña el motor, todavía puede seguirse moviendo un tiempo por inercia a menos que alguien aplique los frenos. Lo mismo pasa con la economía de Panamá. Cuando tiene impulso desde hace más de 15 años, aunque se pongan los frenos, no se va a frenar de golpe, se puede tratar de frenarla, y sin embargo, se mueve.

    Porque vamos, el gobierno actual ha seguido con una política de aplicar frenos al crecimiento, siguiendo las políticas del gobierno anterior pese a una distinta situación económica. Se ha seguido endeudando al país, ya no tanto para financiar obras, sino para sufragar gastos corrientes y subsidios, algo insostenible en el tiempo. Se han rendido a las presiones de la OCDE a cambio de nada, y sin buscar alternativas a los negocios que se pierden en el país, cuando otros países han reemplazado sus ofertas de servicios por otras. Han seguido la política de aumentos irreales del salario mínimo, lo cual es un estímulo a que las empresas se automaticen, llevando a una situación en la cual el desempleo aumenta pese a que el crecimiento económico sigue estable, y convenientemente se le echa la culpa a los inmigrantes extranjeros. Se ha aumentado el peso y costo de la burocracia a la hora de formalizar trámites, pagar impuestos o inscribirse en el Seguro Social. Y los problemas estructurales más profundos como la falta de un Órgano Judicial independiente, confiable, y rápido, o un buen sistema educativo siguen sin atenderse, o el hecho que existan grandes disparidades de ingresos entre amplios sectores de la población. En otras palabras, es poco lo que el gobierno actual ha hecho para garantizar el crecimiento económico, el cual más bien se ha dado pese a las políticas del gobierno actual. Simplemente vivimos de la inercia positiva de gobiernos pasados. O de nuestra misma base institucional.

    Así que no nos llamen mentecatos cuando rehusamos en dar crédito a un gobierno por los resultados de nuestro diseño institucional y pese a, más que debido a, las políticas menos intervencionistas de gobiernos anteriores.