Etiqueta: derechos individuales

  • Radios Piratas en el Reino Unido: Faros de Libertad

    En la década de los 60, las ondas radiales británicas estaban controladas principalmente por la BBC, conocida coloquialmente como «La Tía». Con una programación que ofrecía noticias, entretenimiento ligero y programas para niños, la explosión del Rock n’ Roll en Estados Unidos parecía ajena para el público británico. Sin embargo, todo cambió con la llegada de las radios piratas, una verdadera revolución en la industria de la radiodifusión.

    I. Los Orígenes: Los 60’s

    El movimiento de las radios piratas empezó con Radio Caroline en la década de los 60, liderada por Ronan O’Rahilly desde el barco Mi Amigo, ubicado en aguas internacionales para evitar las leyes británicas de radiodifusión. Pronto, otros barcos transformados en emisoras, como Radio Atlanta, Radio Scotland, Radio 390 y Radio London, se unieron para llevar la música de bandas como The Hollies y The Rolling Stones a casi 20 millones de británicos.

    Estos DJs se convirtieron en celebridades, a pesar de enfrentarse a desafíos como las tormentas invernales que obligaban a muchos a permanecer en los barcos durante semanas. A pesar de las dificultades, las radios piratas introdujeron la publicidad en la radiodifusión británica, un fenómeno novedoso en ese momento.

    El Proteccionismo a la BBC y la Intervención del Gobierno

    La BBC, financiada principalmente por una licencia obligatoria para los hogares que ven o graban programas de televisión, no transmitía anuncios comerciales y se basaba en un modelo de financiación único en su tipo. Sin embargo, con la llegada de las radios piratas, surgió una competencia que desafiaba el monopolio informativo y musical de la BBC.

    En 1967, el gobierno británico promulgó la Ley de Delitos de Radiodifusión Marítima, criminalizando el suministro de música, combustible y alimentos a los barcos de radiodifusión sin licencia. Un mes después, la BBC lanzó su primera estación de música comercial, con la que llegaron variados DJs de radios piratas. Esta acción marcó el comienzo del fin para las radios piratas, que enfrentaron una intensa persecución por parte del gobierno y los medios de comunicación tradicionales.

    II. La Explosión de los 80’s y 90’s

    A pesar de los obstáculos, las radios piratas experimentaron un renacimiento en las décadas de 1980 y 1990, especialmente en el ámbito de la música negra, soul, reggae y funk. Nombres como Horizon, Jazz Funk Music, Dread Broadcasting Corporation, LWR y Kiss FM se convirtieron en referentes de estos géneros musicales, llenando un vacío dejado por las emisoras tradicionales.

    Durante el auge de la música rave y acid house, las radios comerciales no se aventuraban en estos territorios, lo que llevó al surgimiento de emisoras piratas como Sunrise, Centreforce y Fantasy, que se dedicaban a difundir estos estilos musicales innovadores.

    El Legado y la Evolución

    A pesar de la persecución y la regulación gubernamental, las radios piratas dejaron un legado duradero en la escena musical británica. Gracias a emisoras como Rinse FM, el movimiento grime emergió como una fuerza cultural y musical única, proporcionando una plataforma para artistas como Dizzee Rascal, Wiley y Skepta.

    Hoy en día, el espíritu de las radios piratas vive en internet, con emisoras como Reprezent, Balamii y Radar Radio continuando la tradición de descubrir y promover nuevos talentos musicales. Estas emisoras han evolucionado más allá de la transmisión de música para convertirse en marcas reconocibles, colaborando con festivales y clubes nocturnos, y ofreciendo una plataforma para artistas emergentes.

    A pesar de los avances tecnológicos y la regulación gubernamental, el legado de las radios piratas perdura como un faro de libertad y diversidad cultural en el panorama musical británico. Su impacto sigue resonando en la escena musical actual, sirviendo como recordatorio de la importancia de desafiar las normas establecidas injustamente y buscar nuevas formas de expresión creativa. Les recomendamos una película sobre esta historia, que incluso pueden encontrar en español y en Youtube. 

  • Repensando la Estrategia: La Inutilidad de la Guerra contra las Drogas

    Hace más de cincuenta años, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, declaró una guerra internacional contra las drogas. Sin embargo, tras décadas de políticas prohibicionistas, surge la inevitable pregunta: ¿ha sido esta guerra efectiva en su propósito declarado de reducir el consumo y el tráfico de drogas? Basándose en el análisis crítico de expertos como Juan Carlos Hidalgo, se hace evidente que la respuesta es un rotundo no.

    La historia nos ofrece una lección valiosa en forma de la Prohibición del alcohol en Estados Unidos en la década de 1920. Esta política resultó en un fracaso espectacular, generando un mercado negro lucrativo y violento, junto con un aumento significativo en la corrupción y la violencia. La Guerra contra las Drogas ha seguido un patrón similar, convirtiendo el tráfico de drogas en un negocio extremadamente lucrativo y alimentando la violencia en todo el mundo.

    El enfoque prohibicionista ha demostrado ser contraproducente en varios aspectos. Primero, ha contribuido al aumento del precio de las drogas ilegales, lo que ha generado márgenes de ganancia enormes para los cárteles del narcotráfico. Segundo, ha llevado a un aumento significativo en la violencia relacionada con las drogas, con miles de vidas perdidas cada año en países como México debido a la lucha entre cárteles y fuerzas de seguridad.

    Además, la guerra contra las drogas ha tenido efectos devastadores en la calidad y seguridad de las drogas disponibles en el mercado negro. La falta de regulación y control ha llevado a un aumento en las muertes relacionadas con el consumo de drogas adulteradas o mal dosificadas. A su vez, la militarización de la lucha contra las drogas ha dado lugar a una violación de los derechos civiles y a un aumento alarmante de los arrestos y encarcelamientos, especialmente en comunidades minoritarias.

    Los costos económicos y sociales de la guerra contra las drogas son enormes, y recaen desproporcionadamente en países en desarrollo como los de América Latina. La corrupción, la violencia y la inestabilidad institucional asociadas con el narcotráfico han creado serios desafíos para la gobernabilidad y el desarrollo en la región.

    Ante este panorama sombrío, es hora de considerar alternativas al enfoque prohibicionista. La despenalización y la legalización de las drogas se presentan como opciones viables que podrían reducir el poder de los cárteles del narcotráfico y desviar los recursos hacia la prevención y el tratamiento de la adicción.

    Países como Portugal han experimentado resultados prometedores con la despenalización, que ha llevado a una disminución en las tasas de consumo y muertes por sobredosis. Un estudio de Glenn Greenwald publicado por el Cato Institute encontró que la despenalización «no había tenido efectos adversos en las tasas de consumo de drogas», las cuales «en muchas ocasiones se encuentran ahora entre las más bajas de la Unión Europea». Asimismo, constató que había caído el número de encarcelamientos por cuestiones relacionadas con el narcotráfico había disminuido. En cuanto al número de muertes por sobredosis, ha experimentado una caída «espectacular».

    Es evidente que la guerra contra las drogas ha sido un fracaso costoso y contraproducente. Es hora de repensar nuestra estrategia y explorar enfoques más efectivos y humanos para abordar el complejo problema de las drogas en nuestra sociedad.

     

  • Sor Juana, defensora de la mujer en un siglo de varones

    Mujer genial, estudiosa insaciable y magnífica escritora, sor Juana Inés de la Cruz, la gran figura de las letras novohispanas del siglo XVII, fue también defensora del derecho de la mujer para acceder al conocimiento, y precursora de las causas feministas.

    Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana nació el 12 de noviembre de 1648 (1651?) en San Miguel Nepantla (México). Fue una niña prodigio, una adolescente brillante y una talentosa monja que dejó un invaluable legado a las letras hispanoamericanas.

    Gracias a su inteligencia y a su carisma supo sortear los obstáculos y ahondar en el estudio de las disciplinas más importantes de su época, como las letras, la astronomía, la alquimia, la música y la arquitectura, entre otras. Todo esto lo realizó además de desempeñar con acierto sus tareas en el convento.

    Denuncias en verso

    Su vida da testimonio de sus ideas, avanzadas para un siglo en que las estructuras del poder eran regidas por varones y el papel femenino se limitaba a roles domésticos y sociales, alejados del estudio. Sor Juana tuvo consciencia de esta desigualdad y del injusto trato a la mujer y lo denunció en sus textos.

    El ejemplo más famoso de esta consciencia lo constituyen sus famosas redondillas –estrofas compuestas de cuatro versos, normalmente octosílabos–, que muestran la inequidad en las relaciones amorosas, y visibilizan la forma en que la mujer era sometida injustamente.

    Hombres necios que acusáis

    a la mujer sin razón

    sin ver que sois la ocasión

    de lo mismo que culpáis (…)

    Este poema denuncia cómo, a fin de cuentas, la mujer es señalada como culpable sin importar la actitud que sostenga ante las pretensiones masculinas. Al referirse a los varones, el poema agrega:

    Con el favor y el desdén

    tenéis condición igual,

    quejándoos, si os tratan mal,

    burlándoos, si os quieren bien (…)

    Derecho al estudio

    Pintura de una mujer vestida de monja que escribe en sentada a la mesa.
    Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz por Andrés de Islas.
    Museo de América/Wikimedia Commons

    No sólo en sus octosílabos sor Juana mostró tales injusticias. En otros textos dejó pruebas, inteligentes y sólidas, de su postura en favor de los derechos de la mujer, contraviniendo las costumbres sustentadas por los discursos que emergían del poder político, de la organización social y de la jerarquía eclesiástica de la Nueva España.

    Su resplandor inevitable y su innegable talento ganaron la admiración (y a veces la envidia) de sus contemporáneos. Pero también el favor incondicional de la marquesa de Mancera, Leonor Carreto, virreina entre 1664 y 1673, quien la invitó a la corte cuando Juana tenía alrededor de 15 años; así como el de la condesa de Paredes, María Luisa Gonzaga Manrique de Lara, virreina entre 1680 y 1686, quien cultivó con ella una muy estrecha amistad y promovió en España la publicación de sus primeras obras.

    Que la inteligencia no tiene sexo lo tenía claro sor Juana. En 1682, en la carta con la que despide a su confesor, el padre Antonio Núñez de Miranda, queda de manifiesto su férrea defensa del derecho de la mujer al estudio y al conocimiento. El párroco la había presionado largamente para que abandonara la escritura de versos y dedicará su vida sólo al cultivo espiritual. Sor Juana, en su misiva, se duele de tal insistencia y defiende el derecho de la mujer a cultivarse:

    “No ignoro que el cursar públicamente las escuelas no fuera decente a la honestidad de una mujer […] pero los privados y particulares estudios ¿quién los ha prohibido a las mujeres? ¿no tienen alma racional como los hombres? Pues ¿por qué no gozará el privilegio de la ilustración como ellos? ¿no es capaz de tanta gracia y gloria de Dios como la suya?”

    Pionera en la búsqueda de la equidad y precursora de las luchas feministas, postuló la igualdad de hombres y mujeres. Para mostrar el valor de las virtudes femeninas, las realza en varios escritos, como lo hace, por ejemplo, en las cartas aquí descritas y en el poema dedicado a la duquesa de Aveiro, María Guadalupe de Lencastre, amiga suya y destacada intelectual del Barroco hispano, a la que describe como:

    (…) claro honor de las mujeres,

    de los hombres docto ultraje,

    que probáis que no es el sexo

    de la inteligencia parte.

    De sor Juana a sor Filotea

    Portada de la _Carta Atenagórica_ con el texto de Sor Juana Inés de la Cruz.
    Portada de la Carta Atenagórica con el texto de Sor Juana Inés de la Cruz.
    Cervantes Virtual

    Otro testimonio de su defensa del derecho femenino a los estudios y al conocimiento quedó plasmado cuando el obispo de Puebla y amigo epistolar suyo, Manuel Fernández de Santa Cruz, publicó con el título de Carta Atenagórica (1690), y sin consentimiento de la monja, un escrito que ella le había enviado a instancias suyas, donde contradecía lo que el renombrado teólogo Antonio de Vieyra había expresado en el Sermón del Mandato (1650) en torno a las finezas de Jesucristo.

    La Carta se publicó acompañada de un texto que Fernández firmó con el seudónimo de sor Filotea, en donde comentaba los argumentos de sor Juana y le recomendaba dedicar sus esfuerzos a las letras espirituales más que a las mundanas. “Lástima es que un tan gran entendimiento, de tal manera se abata a las rateras noticias de la tierra, que no desee penetrar lo que pasa en el Cielo”, decía, entre otras cosas.

    La publicación de ambos documentos causó revuelo en la Nueva España y tuvo repercusiones en una lucha de poder que libraban el obispo de Puebla y el arzobispo de México, Francisco de Aguiar y Seijas, cuyo teólogo favorito era, precisamente, Antonio de Vieyra.

    Sor Juana, dolida, reaccionó a la Carta con su Respuesta a Sor Filotea, un texto intenso y apasionante donde sintetiza su vida, refiere su inclinación al estudio y muestra la grandeza de la mujer al enumerar a una treintena de ellas muy notables. Pero lo más trascendente es el fervor con el que defiende el acceso femenino al conocimiento:

    “Lo que sólo he deseado es estudiar para ignorar menos: que, según San Agustín, unas cosas se aprenden para hacer y otras para sólo saber. […] Pues ¿en qué ha estado el delito?”

    En el mismo documento reclama el derecho de… ¡hacer versos!: “Pues nuestra Iglesia Católica no sólo no los desdeña, mas los usa en sus Himnos”. Con solidez, rechaza la creencia de que las mujeres por ser mujeres “por tan ineptas están tenidas”, mientras los hombres “con sólo serlo piensan que son sabios”.

    La Respuesta fue publicada póstumamente, en 1700. Cinco años antes, sor Juana había fallecido víctima de una epidemia que alcanzó al convento. Desde entonces, el texto ha sido analizado y comentado por numerosos estudiosos y críticos, y se considera fundamental para comprender y contextualizar la vida de la monja jerónima.

    Sor Juana no sólo argumentó, sino que con su propia vida dio testimonio de la grandeza de la mujer, dejó una huella perenne en las letras y mostró su esplendor en un siglo en el que sólo a los hombres les era permitido brillar.The Conversation

    Jorge Alfonso Souza Jauffred, Investigador y coordinador de la Cátedra Hugo Gutiérrez Vega y del Centro de Investigaciones Filológicas, Universidad de Guadalajara

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Derechos Humanos Curvos

    Un buen ejemplo de la Bable, de lo difícil que es comunicarnos cuando usamos mal las palabras o, simplemente, no las entendemos, lo podemos encontrar en la frase “derechos humanos”; particularmente cuando conjugamos esa frase con la otra frase del “bien público”. Y es que día a día muchos van añadiendo más cosas que suponen ser derechos humanos; tal como derecho al seguro social, a las vacaciones, a un salario mínimo, a descuentos para viejos en restaurantes y tal, educación, agua y ¿por qué no? derecho a saltar y brincar en carnaval.

    El elemento clave de dónde emana el verdadero “derecho”, en contraste con lo que no es derecho; vale decir, lo que es curvo, lo encontramos en el vocablo “propio” o “propiedad”. Originalmente el término propio se refería a lo virtuoso; en otras palabras, a lo que destacaba por ser adecuado o porque cabía, encajaba y era compatible y moral. A ello también se le asocia el término “privado” o “privativo”, dando a entender que le queda vedado a los demás; tal como nuestro derecho a la vida es privado y nadie tiene derecho a arrebatarnos la vida.

    Así, el derecho fundamental existe sobre nuestro propio cuerpo y la vida que en él hay; y de dónde emanan los demás derechos fundamentales del pensamiento, palabra, tránsito, y el derecho a apropiarnos de las cosas del mundo que no pertenecen a otros; salvo dicho intercambio sea en conceso. El meollo de esto es que jamás debemos confundirlo con los derechos públicos. Los derechos humanos son derechos de propiedad y no más; más allá el asunto se vuelve nebuloso y se presta para el pillaje.

    El tema que entra en juego y atenta contra los derechos de propiedad, tal como en países comunistas en dónde tu cuerpo no es tuyo, es la tramoya redistributiva de algunas instituciones que aducen estar a favor de los derechos humanos. Por ejemplo, quienes hablan de “derecho de género” jamás demuestran que tal cosa sea real se puede llevar a la práctica; lo cual nos mete en la arena del costo-beneficio. Si creamos 10 nuevos géneros, ¿podremos crear 10 nuevos servicios higiénicos en cada establecimiento abierto al público?

    El elemento clave de los verdaderos derechos humanos, que son derechos de propiedad o derechos propios, es que son realmente universales y reales para todos. Más aún, estos derechos son los únicos que garantizan la supervivencia de la especie humana y de las demás que nos acompañan en esta nave sideral que llamamos “tierra”. Son derechos que no varían de acuerdo a intereses políticos y mucho menos si son politiqueros.

    Y algo más, los verdaderos y auténticos derechos de propiedad van por encima de los derechos democráticos; es decir, que no dan lugar a la tiranía de las mayorías, en cuanto a que la mayoría no puede enviar al exterminio a unos, tal como ocurrió en la era de Hitler o durante la revolución rusa. Así, veremos que resultan absurdos la mayoría de los subsidios y artimañas politiqueras que suponen ayudar a los necesitados cuando en realidad terminan haciendo lo contrario. Si lo dudan, no hay más que ver en Panamá lo que ya asoma con Mibus, el Metro, la CSS, Patacón, y mejor lo dejo allí para no causar pánico.

  • La naturaleza del gobierno según Ayn Rand

    En su trascendental ensayo «La Naturaleza del Gobierno», Ayn Rand aborda con profundidad la esencia y la justificación moral del gobierno en una sociedad libre. Publicado en 1963 como parte del libro «La Virtud del Egoísmo», este ensayo representa una defensa apasionada de los derechos individuales y una crítica contundente a las formas de gobierno que socavan esos derechos fundamentales.

    Rand comienza planteando una pregunta crucial: ¿necesitan los hombres una institución gubernamental? Su respuesta se centra en la premisa de que la mente del hombre es su herramienta básica de supervivencia, y por lo tanto, la libertad para pensar y actuar de acuerdo con el juicio racional es una condición esencial. En este sentido, Rand establece una conexión crucial entre la libertad individual y la capacidad del individuo para utilizar su mente en la búsqueda de su propia supervivencia y prosperidad.

    La autora resalta los dos grandes valores que una sociedad puede obtener de la interacción humana: el conocimiento y el comercio. El conocimiento, acumulado y transmitido de generación en generación, y la división del trabajo, que permite a las personas especializarse y comerciar entre sí, son fundamentales para el éxito y la supervivencia en una sociedad. Sin embargo, Rand advierte que estos beneficios solo pueden lograrse bajo ciertas condiciones, específicamente, en una sociedad compuesta por hombres racionales, productivos e independientes.

    La crítica más severa de Rand se dirige a las sociedades que violan los derechos individuales, describiéndolas como «hordas unidas por las reglas institucionalizadas de una pandilla». Según su perspectiva, cualquier sociedad que prive a un individuo de los productos de su esfuerzo, lo esclavice o limite su libertad mental está condenada y representa una amenaza mortal para la supervivencia humana. Rand va más allá al comparar la vida en una isla desierta como más segura e incomparablemente preferible a vivir bajo regímenes que violan los derechos individuales.

    La relación entre el individuo y el gobierno es un tema central en el ensayo. Rand argumenta que el gobierno debe tener el monopolio legal del uso de la fuerza física para proteger los derechos individuales. La policía, las fuerzas armadas y los tribunales son las funciones básicas del gobierno destinadas a salvaguardar esos derechos y resolver disputas de manera justa e imparcial.

    La autora insiste en la importancia de la separación entre fuerza y capricho, presentando al gobierno como un árbitro objetivo que sigue leyes claramente definidas. Este énfasis en la objetividad y la limitación del poder gubernamental refleja las preocupaciones de Rand sobre el abuso de la autoridad y la necesidad de mantener al gobierno bajo un estricto control.

    El ensayo concluye con una reflexión sobre el progreso moral de la humanidad y la necesidad de aceptar y defender principios políticos que aseguren la libertad individual. Rand sostiene que el sistema estadounidense de controles y equilibrios, aunque imperfecto, fue un logro excepcional al limitar el poder del gobierno. Al mismo tiempo, advierte sobre la inversión moral que se está produciendo en la que el gobierno, en lugar de proteger los derechos, se está convirtiendo en su violador más peligroso.

    En resumen, «La Naturaleza del Gobierno» es un ensayo magistral que combina filosofía política, ética y una defensa apasionada de los derechos individuales. Ayn Rand aborda las cuestiones fundamentales sobre el propósito del gobierno y la importancia de preservar la libertad individual en una sociedad civilizada. Su análisis crítico sigue siendo relevante hoy en día, planteando preguntas cruciales sobre la relación entre el individuo y el gobierno, y subrayando la necesidad de un gobierno limitado y controlado para garantizar la coexistencia pacífica y la protección de los derechos fundamentales.

  • Corte Suprema argentina avala acceso al aceite de cannabis para epilepsia

    La reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación argentina ha marcado un hito significativo en la garantía del acceso a tratamientos médicos para pacientes con condiciones crónicas. En este caso específico, el Máximo Tribunal ha obligado a una obra social a cubrir de manera integral el tratamiento con aceite de cannabis para un menor diagnosticado con epilepsia refractaria. Esta determinación se basa en el análisis de un caso similar resuelto en 2021, donde se evidenciaron mejoras significativas en la salud y calidad de vida de un niño con epilepsia luego de recibir este tratamiento médico.

    El fallo de la Corte Suprema surge a partir de la presentación de un padre, oriundo de Rosario del Tala, Entre Ríos, quien interpuso un amparo ante la Justicia provincial para solicitar la cobertura completa del tratamiento con aceite de cannabis medicinal («tratamiento compasivo») y el medicamento antiepiléptico SULTIAME. Estos fueron prescriptos por el neurólogo del menor debido a su cuadro clínico de «epilepsia y síndromes epilépticos».

    Inicialmente, la obra social se negó a cubrir el aceite de cannabis, argumentando que la Ley N° 27.350 establece al Estado Nacional como responsable de suministrar este producto. Sin embargo, tras la presentación del amparo, diferentes instancias judiciales provinciales fueron variando en sus resoluciones, limitando la cobertura del tratamiento médico.

    Finalmente, el caso llegó a la Corte Suprema, que, mediante la firma de los ministros Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, decidió dejar sin efecto las decisiones previas y respaldar la demanda del padre del paciente. La Corte consideró que el tratamiento con aceite de cannabis había demostrado mejoras sustanciales en la salud y calidad de vida de menores con epilepsia, conforme a un caso análogo resuelto en 2021.

    En la sentencia, se destacó que el uso continuado del aceite de cannabis había reducido notoriamente las convulsiones del menor, además de mejorar su alimentación, movilidad, atención e interacción social. Los jueces resaltaron la importancia de garantizar el acceso a tratamientos integrales, basándose en la prescripción médica, la falta de efectividad de tratamientos convencionales y el consentimiento informado del paciente.

    Este fallo establece un precedente importante en la protección de los derechos de las personas con discapacidad y condiciones médicas crónicas, enfatizando la obligación de las entidades de salud de cubrir integralmente tratamientos que han demostrado ser beneficiosos para la salud y calidad de vida de los pacientes.

    La Corte Suprema, al hacer hincapié en la Ley 24.901 y la ley provincial 9891, ha sentado un precedente significativo, recordando la obligación de las entidades de salud de asumir el costo de tratamientos médicos específicos, como es el caso del aceite de cannabis para pacientes con epilepsia refractaria, respaldando así el derecho fundamental a la salud y la calidad de vida de los pacientes.

    En conclusión, este fallo representa un avance en la protección de los derechos de las personas con condiciones médicas crónicas, estableciendo la responsabilidad de las obras sociales en la cobertura integral de tratamientos médicos que han demostrado mejoras sustanciales en la salud y bienestar de los pacientes.

  • El cuento del bien común

    El cuento del bien común

    Las mayores injusticias típicamente vienen en envolturas de un bien común o de justicia social completamente torcidas de la realidad. Sí ¡claro que hay bien común y justicia social!, el problema está en darse cuenta si el hongo es comestible o venenoso. Es el caso de lo que algunos en EE.UU. llaman “liberal” cuando en realidad estos no creen en la libertad; o que estos se hacen pasar por demócratas o progresivos, cuando no son ni uno ni otro.

    Por otro lado están aquellos que dicen defender los intereses de las minorías arguyendo que estas también tienen su verdad y su justicia. Es lo que vemos en las calles de ciertas grandes ciudades en los EE.UU. en las cuales las autoridades locales han decidido proteger los “derechos” de los criminales; alegando que estos no tienen la culpa de sus desmanes. La culpa es de la sociedad; y si seguimos esa pendiente resbaladiza pronto estarán metiendo en cárcel a los probos que osan defenderse de los ímprobos. ¡Uy!, disculpen, que eso ya está ocurriendo.

    Otro enfoque del asunto argumenta que el libre mercado favorece a los ricos y deja varados en la pobreza a los pobres. El inmenso o imposible reto, según los progres, está en encontrar un sistema socio económico que flote a todas las embarcaciones; pero eso sí, que dicho sistema no sea de libre mercado, ya que este sólo logra flotar a los yates de lujo.

    El sistema de mercado, con todas sus imperfecciones, más que nada de parte de grupos de poder político que lo trastocan en busca, no del bien común sino del común bien del pillaje, es el único sistema que ha permitido adelantes extraordinarios en la humanidad y que están allí a plena vista, para quienes tienen vista o quieren ver.

    El enredo del bien común mal entendido se da cuando en nombre del mismo se pisotean los derechos inalienables de la persona humana; es decir, que no podemos vejar a unos porque conviene a muchos. Y ni hablar que el mentado “bien común” es uno de los mayores comodines jamás inventados. Es, entre otras tantas, la justificación de procaces malandros políticos para quitar a ricos para dar a pobres.

    O el argumento de que un supuesto bien común, tal como la encerrona del COVID o las máscaras, eran tal y favorecían semejante bestialidad que ha causado estragos económicos y de otra naturaleza.

    Es como ayer que no podía entrar a ver al médico si no me ponía máscara; pero, apenas entré el médico me quitó la máscara. ¿Y por que me hacen ponerme la máscara, pregunté? Porque el ministerio de salud lo manda; es decir, el bien común imponiéndose sobre el sentido común.

    El verdadero y auténtico bien común es bueno para todos; tal como amar al prójimo; tristemente, hay muchos que no saben amar. Y típico es que muchos vean el bien común como bienes materiales, tal como el salario o e dinero; que debe haber un salario mínimo y el dinero debe ser redistribuido por los zorros del gallinero.

  • Advertencia de Guy Sorman sobre el iliberalismo

    El artículo «Amenaza a la democracia» de Guy Sorman en ABC hace unas semanas, aborda el creciente fenómeno del iliberalismo y su impacto en la democracia. El autor critica la visión propuesta por líderes como Viktor Orbán, quien argumenta que las democracias liberales impiden a las mayorías cumplir plenamente con su programa político. Orbán aboga por una forma de democracia iliberal en la cual la victoria electoral otorga a la mayoría el poder absoluto para implementar su ideología sin restricciones.

    Sorman hace una clara advertencia sobre los peligros del iliberalismo, haciendo referencia al precedente histórico de Adolf Hitler en la Alemania nazi. Sostiene que la democracia no se define simplemente por elecciones y la victoria de la mayoría, sino por la protección de los derechos intangibles de las minorías, garantizados por la Constitución. Destaca el papel crucial de los derechos de las minorías en las democracias liberales, como el estatus del líder de la oposición en el Reino Unido, que garantiza esos derechos y su potencial para liderar un futuro gobierno.

    El autor señala que el iliberalismo está avanzando en todo el mundo occidental, desde Orbán en Hungría hasta Trump en Estados Unidos, y menciona otros ejemplos como el gobierno polaco, la India de Modi y la Turquía de Erdogan. Estos líderes han erosionado las garantías de las minorías una vez en el poder. Sorman atribuye este avance a la exaltación de la identidad nacional, étnica y religiosa por parte de estos líderes iliberales. Niegan la pertenencia y los derechos a aquellos que no se ajustan a su definición de la verdadera nación, lo que lleva a la exclusión y la marginalización de grupos como católicos no fundamentalistas, kurdos, no suníes, laicos, ateos, musulmanes y diversos grupos en cada país respectivamente.

    El autor destaca la importancia de que los liberales definan y defiendan con elocuencia un mundo cambiante, diverso y progresista. Reconoce que el mensaje de los iliberales es simplista y atrae a aquellos que desean aferrarse a un pasado ficticio idealizado. Sin embargo, también reconoce que la complejidad del mensaje liberal puede ser una debilidad política, ya que los iliberales a menudo no escuchan o no entienden el mensaje liberal, mientras que los liberales se esfuerzan por escuchar y respetar a todos.

    En resumen, Guy Sorman plantea una advertencia sobre el iliberalismo y destaca la importancia de proteger los derechos de las minorías en las democracias liberales. Critica la visión de líderes iliberales que buscan concentrar el poder y erosionar las garantías democráticas fundamentales. El autor enfatiza la necesidad de que los liberales defiendan y promuevan un mundo diverso, cambiante y progresista como respuesta a los desafíos del iliberalismo en el mundo actual.

  • Francia aprueba ley polémica: Acceso remoto a cámaras y micrófonos de smartphones en investigaciones

    Francia ha aprobado un proyecto de ley que permite a la policía acceder de forma remota a las cámaras, micrófonos y GPS de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos de personas bajo investigación de delitos castigados con al menos cinco años de cárcel. Esta medida, que forma parte de un proyecto de ley más amplio para reformar la justicia, ha generado preocupaciones en cuanto a los derechos civiles y la privacidad de los ciudadanos.

    Bajo esta nueva ley, las autoridades podrán geolocalizar y grabar comunicaciones de voz de personas sospechosas de terrorismo y delincuencia organizada. Además, podrán acceder a las cámaras y micrófonos de los dispositivos móviles de las personas investigadas. Para ello, se requeriría que el usuario instale una aplicación y otorgue permisos para el control de la cámara y el micrófono. Sin embargo, es poco probable que los usuarios den su consentimiento para tal acceso, por lo que podría requerirse la ley o decreto que ordene a los operadores de telefonía permitir esta vigilancia.

    Esta medida ha generado preocupaciones en términos de derechos civiles y privacidad. La idea de que las autoridades tengan acceso a la información y comunicaciones privadas de los ciudadanos plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la seguridad y la libertad individual. Como dice el refrán, «quien en nombre de la seguridad admite recortes en su libertad, más temprano que tarde terminará perdiendo a las dos».

    Si bien la ley establece algunas garantías, como la necesidad de una autorización judicial para llevar a cabo la vigilancia y limitaciones sobre las profesiones que pueden ser objeto de ella, las preocupaciones persisten. Algunos argumentan que esta ley puede ser una forma de vigilancia masiva que atenta contra la vida privada de las personas. Además, existe el temor de que estas medidas se utilicen de manera abusiva o se amplíen a otros ámbitos más allá de los delitos graves.

    Es importante encontrar un equilibrio entre la protección de la seguridad y los derechos civiles de los ciudadanos. Si bien es comprensible que las autoridades busquen herramientas efectivas para combatir el crimen y el terrorismo, estas medidas deben estar sujetas a un escrutinio y control adecuados para evitar abusos y proteger los derechos fundamentales de las personas.

    La aprobación de esta ley en medio de las protestas sociales en Francia plantea preguntas sobre el contexto político en el que se toman estas decisiones. Es importante que los gobiernos escuchen las preocupaciones de la sociedad y realicen un análisis riguroso de las implicaciones de estas medidas en los derechos y libertades de los ciudadanos.

    En conclusión, la aprobación de la ley en Francia para ampliar la autoridad policial a través de la tecnología plantea preocupaciones legítimas sobre los derechos civiles y la privacidad. Es fundamental encontrar un equilibrio adecuado entre la seguridad y la protección de los derechos individuales. Las medidas de vigilancia deben ser proporcionales, sujetas a un control adecuado y garantizar la protección de los derechos fundamentales de las personas. Como sociedad, debemos reflexionar sobre las implicaciones de estas decisiones y asegurarnos de que no comprometamos nuestras libertades en nombre de la seguridad.

  • La represión de la SEC y su impacto en la innovación y los derechos individuales en el mundo de las criptomonedas

    En medio de la creciente represalia de la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) contra los exchanges de criptomonedas, un exfuncionario de la SEC, John Reed Stark, ha aconsejado a los inversores que abandonen estas plataformas lo más pronto posible. Esta advertencia resalta las preocupaciones sobre cómo las acciones de reguladores como la SEC podrían frenar la innovación, intervenir en los derechos individuales de los ciudadanos y conducir hacia un estado totalitario que se asemeje a una ciudad distópica.

    En un extenso Tweet, este ex funcionario advierte que es una situación aterradora para cualquier cliente de estos servicios:

    La represión de la SEC y su impacto en la innovación:

    El martes, la agencia federal acusó a Coinbase de operar como corredor, una agencia de intercambio y compensación simultáneamente sin registro. Un día antes, la SEC había acusado a Binance y su CEO, Changpeng Zhao (‘CZ’), con 13 cargos, incluidas presunta mezcla de fondos de clientes de manera inapropiada y la falta de controles internos adecuados.

    Ambas empresas han rechazado las acusaciones, criticando a la SEC por las acciones coercitivas y su falta de claridad regulatoria. Asimismo, los directores ejecutivos de ambas también han insinuado que las medidas no hacen sino perjudicar la posición de liderazgo de EE. UU. como centro tecnológico y de innovación a nivel mundial.

    Las acciones no están aisladas. En lo que va de año, la SEC ya ha presentado cargos similares contra un amplio listado de exchanges, incluidos Kraken, Bittrex y Gemini. Los reguladores también han estado persiguiendo e incluso han multado a celebridades como Kim Kardashian por promocionar tokens en redes sociales.

    Las últimas medidas no son más que una renovada señal de la postura estricta de la agencia federal en contra la industria más amplia de monedas digitales, que a parecer de su presidente, Gary Gensler, “opera en base al incumplimiento“.

    Los reguladores alegan que estas plataformas ofrecieron valores sin el debido registro, violando las leyes federales de valores. Estas acciones coercitivas y la falta de claridad regulatoria han llevado a críticas de las propias empresas y de los líderes de la industria, argumentando que perjudican la posición de liderazgo de Estados Unidos como centro tecnológico e innovador a nivel mundial.

    La SEC ha utilizado el cumplimiento del registro como un requisito para garantizar la protección de los inversores y para asegurar que las empresas brinden información adecuada sobre sus políticas y procedimientos. Sin embargo, desde la perspectiva de Stark, las plataformas de criptomonedas quedan fuera por su propia naturaleza de la supervisión de la SEC, lo que limita la capacidad del organismo para detectar y disuadir conductas fraudulentas. “Con las plataformas de comercio de criptomonedas, la SEC carece de cualquier tipo de supervisión y acceso, y tiene escasa capacidad para detectar, investigar y disuadir conductas fraudulentas“, explicó.». Esta falta de supervisión puede ser vista como una restricción a la innovación, ya que impone barreras y limitaciones a las nuevas tecnologías financieras.

    Intervención en los derechos individuales:

    La advertencia de Stark de abandonar los intercambios de criptomonedas resalta una preocupación más amplia sobre la intervención en los derechos individuales de los ciudadanos. Las acciones de la SEC pueden interpretarse como una forma de control gubernamental sobre el uso y comercio de criptomonedas. Al restringir la actividad de los exchanges, se limita la libertad de las personas para gestionar sus propios activos y tomar decisiones financieras independientes.

    Además, las demandas y cargos presentados por la SEC también pueden afectar a los usuarios y clientes de estas plataformas. Si los intercambios no cumplen con las normas regulatorias impuestas por la SEC, podrían ser obligados a cerrar en los Estados Unidos. Aunque esto no implica necesariamente la pérdida de los fondos de los usuarios, genera incertidumbre y dificulta la accesibilidad a los servicios financieros basados en criptomonedas.

    Hacia un estado totalitario de una ciudad distópica:

    La acumulación de acciones represivas por parte de la SEC y otros organismos reguladores en el ámbito de las criptomonedas puede llevar a un escenario distópico en el que el estado ejerce un control totalitario sobre la industria financiera. Si se impone una regulación excesiva y se restringe la innovación y la libertad individual en el uso de criptomonedas, se podría socavar el potencial transformador de esta tecnología. En lugar de fomentar la creatividad y el progreso, se estaría estableciendo un entorno en el que el gobierno tiene el poder de determinar qué tecnologías financieras son permitidas y cuáles no.

    Este escenario distópico plantea preocupaciones fundamentales sobre la privacidad y la autonomía financiera de los individuos. Las criptomonedas, con su capacidad para permitir transacciones rápidas y seguras sin la necesidad de intermediarios centralizados, han brindado a las personas un mayor control sobre sus propios activos. Sin embargo, la intervención regulatoria excesiva amenaza con despojar a los ciudadanos de esta autonomía y someterlos a un sistema financiero centralizado y controlado por el gobierno.

    Es importante reconocer que, si bien la regulación puede ser necesaria para prevenir fraudes y proteger a los inversores, debe aplicarse de manera equilibrada y proporcionada. Una regulación excesiva y restrictiva puede obstaculizar la innovación y el desarrollo de tecnologías financieras disruptivas que podrían beneficiar a millones de personas en todo el mundo. Aunque ellos no favorecen la innovación y más bien utilizan el garrote legal como último recurso para poder mantener bajo control un asunto que ya se les está escapando.

    En lugar de frenar la innovación, los reguladores deberían enfocarse en fomentar un entorno favorable para la adopción de criptomonedas y blockchain, promoviendo la educación y la conciencia sobre los riesgos y beneficios asociados con estas tecnologías. Además, es fundamental establecer un marco regulatorio claro y predecible que permita a las empresas y a los individuos operar dentro de los límites legales y al mismo tiempo fomentar la innovación responsable.

    En conclusión, la represión de la SEC y otras acciones regulatorias en contra de los exchanges de criptomonedas plantean serias preocupaciones sobre la innovación, los derechos individuales y el surgimiento de un estado totalitario en el ámbito financiero. Es fundamental buscar un equilibrio entre la protección de los inversores y la promoción de la innovación, para garantizar que las criptomonedas y la tecnología blockchain puedan desplegar su potencial transformador en beneficio de la sociedad en su conjunto.