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  • Cómo será el futuro de los viajes en «cruceros covid-free»

    Son imágenes que no se olvidan pronto: cientos o miles de turistas, confinados en buques donde esperaban pasar unas vacaciones de ensueño, sin poder bajar a tierra ni volver a casa, porque había casos de coronavirus a bordo.

    Para las compañías de cruceros y los operadores turísticos, los tiempos han cambiado. Ya no basta con ofrecer a los pasajeros una cabina y un bufet suculento. Se necesitan nuevos conceptos, si se quiere evitar que situaciones como la antes descrita se repitan.

    Mirada positiva

    Al parecer, sin embargo, no hay dudas en cuanto a que seguirá habiendo viajes en cruceros. La empresa TUI Cruises, por ejemplo, dice seguir mirando positivamente hacia el futuro. Su portavoz, Friederike Grönemeyer, dijo: “Pese a los viajes cancelados, todavía tenemos una buena cifra pasajeros considerando el año en su totalidad”. Muchos clientes optaron por cambiar la fecha de sus viajes o mantienen “las reservas ya realizadas para mediano o largo plazo”. Además, según Grönemeyer, hay gente que ya ha reservado en TUI cruceros para el año 2021.

    La empresa turística Kreuzfahrtberater indica, por su parte, que muchos buques podrán volver a zarpar a partir de fines de este mes, gracias a que las restricciones se están reduciendo. Su gerente, Frank Riecke, señaló: “Existen claras señales de recuperación en cuanto a las reservas”.

    ¿Qué pasa con las grandes compañías y sus barcos gigantes?

    Cuando estos gigantes zarpen de nuevo, con hasta 8.880 pasajeros y tripulación a bordo, estarán a la vanguardia de la tecnología pospandémica. Así tendrá que ser.

    “El crucero siempre ha sido un negocio de ‘alto contacto’ en casi todos los aspectos”, dice Chekitan Dev, profesor de marketing en la Facultad de Administración de Hoteles de la Universidad de Cornell. Te codeas con la gente en los bares. Compartes el bufet, te unes a multitudes para actividades y espectáculos, pasas equipos de ejercicios y fichas de póker, y descubres nuevos lugares en excursiones en tierra con otras personas. El crucero es la antítesis del distanciamiento social; se trata de la experiencia de viaje en grupo. ”Un modelo ‘menos táctil’ obligará a las compañías de cruceros a reconsiderar casi todo lo que hacen”, dice.

    Ahora es el momento en que podemos ser creativos y locos”, dice Georg Piantino, arquitecto sénior de YSA Design de Noruega, una empresa líder de diseño de cruceros con clientes que incluyen Disney, Holland America Line, Norwegian Cruise Line y MSC Cruceros.

    Tecnología inteligente en todas partes

    Algunos de los últimos cruceros ya tienen sistemas integrados sin contacto. Princess Cruises, por ejemplo, ofrece a los huéspedes un dispositivo portátil que desbloquea las puertas de la cabina y paga las bebidas, y la aplicación para Celebrity Cruises permite a los usuarios abrir puertas de forma remota. Esa tendencia solo se acelerará. Más allá de la obvia necesidad de dispensadores de jabón e inodoros sin contacto, juegos de trivia, menús, y recibos se entregarán sin las manos; los botones del elevador serán reemplazados por sensores activados por movimiento o por voz.

    La tecnología inteligente, ya sea integrada en dispositivos portátiles o aplicaciones móviles, también puede ser la clave para el distanciamiento social. Especialmente en grandes barcos con miles de pasajeros, Piantino los imagina como los timbres de restaurantes rápidos e informales que alertan a los clientes cuando es su turno para usar la terraza de la piscina o el gimnasio. Lo mismo ocurre con el control de multitudes en el embarque o desembarque.

    Los sistemas que pueden rastrear su ubicación también pueden indicar a los pasajeros qué ubicaciones de los barcos están a su máxima capacidad y cuáles están libres de multitudes. Piantino espera que los casinos también se vuelvan sin contacto, con máquinas tragamonedas que se puedan controlar desde su teléfono.El problema principal, dice, es asegurarse de que las personas tengan espacio para pasar el tiempo mientras esperan para usar las comodidades populares. “No se puede hacer que se paren [alrededor de la terraza de la piscina] y vean a otra persona bañarse”, explica. Su solución: dirigir a los pasajeros a actividades en áreas menos pobladas. Eso podría significar recorridos artísticos por pasillos de invitados o conferencias diurnas en la discoteca. Por extensión, las cabinas con balcones –sin la espera necesaria para tomar el sol– seguramente serán más apreciadas.

    A prueba de gérmenes y listo para cuarentena

    El rediseño de cruceros para un mundo posterior a la pandemia puede requerir reformas profundas. En algunas representaciones, las cabinas pueden encogerse para acomodar un vestíbulo en la entrada que sirva como área de espera para comidas y medicamentos en caso de que un huésped sea puesto en cuarentena. Crear alas de habitaciones que puedan sellarse completamente, si es necesario, es otra posibilidad. Los diseños interiores flexibles con muebles fáciles de reorganizar serán fundamentales para los diseñadores, dice Anne Mari Gullikstad, directora ejecutiva de YSA Design.

    Dentro de las cabinas, los paneles ocultos detrás de las paredes podrían servir para conectar equipos médicos, permitiendo que cualquier cabina se convierta en una habitación de hospital en caso de un brote viral. Las telas antimicrobianas podrían repeler los gérmenes de superficies como camas, cortinas, sofás y sillas.

    “Ahora estamos obligando a nuestros proveedores a crear materiales que se vean ricos, para preservar la sensación del crucero de lujo que teníamos antes de la pandemia”, explica Piantino. El desafío es encontrar opciones de tapicería que no se vean estériles.

    Los proveedores también están lanzando líneas de cruceros con cámaras de resolución térmica con toma de temperatura montadas en paredes y tecnología de pulverización electrostática, que Norwegian ha dicho usará para limpiar y desinfectar cabinas y áreas públicas.

    Pequeños cambios en la operación también pueden hacer una gran diferencia. El profesor Dev de Cornell, quien consulta con compañías de hoteles, cruceros y restaurantes, dice que los bufets pueden parecerse pronto a “Chipotles con esteroides”, donde los huéspedes señalen lo que quieren mientras los servidores llenan sus platos detrás de barreras de plexiglás. En los restaurantes sentados, los menús pueden subirse a aplicaciones móviles o, para mayor factor sorpresa, proyectarse directamente sobre la mesa. En salas de exhibición y teatros, Piantino visualiza divisores para separar grupos más pequeños; si los cantantes y bailarines actuarán mientras están socialmente distanciados en el escenario es otro asunto.

    Dev agrega que una cierta cantidad de limpieza, tanto en cabinas como en áreas públicas, podría relegarse a aspiradoras robotizadas y máquinas desinfectantes, reduciendo aún más el contacto humano.

    ¿Quién pagará?

    Los primeros huéspedes que regresen al mar, sin duda, servirán como conejillos de indias para los cambios generalizados que puedan ocurrir, dice Dev. ”Son tomadores de riesgos, por lo que son el perfil perfecto con el que probar algunas de estas ideas y resolverlas para su eventual implementación”.

    Los pasajeros que regresen temprano también asumirán la mayoría de estos costos, dice Art Sbarsky, un exejecutivo de líneas de cruceros que trabajó para Norwegian Cruise Line, Celebrity Cruises y Crystal Cruises. “Contrasta con la idea de que habrá precios bajos cuando los barcos regresen” para obtener reservas, dice. “Tendrán que compensar [toda la nueva tecnología]”. Lo contrario puede ser cierto, en casos con modificaciones menos ambiciosas.Si bien Sbarsky está de acuerdo en que se producirán cambios masivos en todos los aspectos de la experiencia del crucero, dice que es imposible hacer un crucero completamente sin contacto. Hay un aspecto emocional que considerar: nadie quiere vacacionar en un hospital flotante. 

    Fuente: TYNMagazine. América retail
    Autor: Dra Graciela Sala
  • Quiere ver qué tan fácil es hackear su móvil? No se pierda este webinar, posiblemente su seguridad esté en peligro

    Días pasados, la compañía Goethals Consulting, en conjunto con Nethemba, una compañia líder en seguridad informática, brindaron un webinar explicando por qué la cyberseguridad es crucial para la continuidad de los negocios.

    Probablemente, uno como responsable de una organización, supone que como se cuenta con los últimos softwares de seguridad, manuales, procedimientos y con suficiente respaldo de la información, la misma está a salvo. Pues no. Y sobre todo en época de pandemia, donde las organizaciones han debido salir a trabajar de urgencia con las herramientas informáticas para las cuales no estaba preparado.

    Por ejemplo, utilizar softwares muy populares en materia de comunicación, sobre todo en versiones gratuitas, quizás haya causado que mucha información de su empresa esté siendo vendida en la dark web ahora mismo. No poseer certificados seguros de sus páginas web, desde donde la cual se penetra a toda su compañía. Paquetes informáticos de correo electrónico que son vulnerables al hacking y por lo tanto, capaces de destruir su compañía en minutos, y más aún, la posibilidad que incluso toda la data que lleva en su celular pueda ser robada en cuestión de segundos o su identidad sea suplantada mediante una llamada y ponga en peligro hasta su seguridad física.

    Toda precaución en materia de seguridad es vital para la supervivencia tanto de la organización como de la persona misma; sin embargo, uno considera que quizás eso no le suceda, total, la información suya quizás no le interese a nadie. Quizás, pero puede ser que muchas otras empresas u personas ligadas a alguno de sus dispositivos, sí sean importantes para los delincuentes y Usted y sus datos, la vía para llegar a ellos. De todos estos temas, en este webinar, les habla la persona que sufrió el hackeo más grande habido hasta ahora, el ex Director de Informática en Mossack Fonseca;  y los Ethical Hackers que  nos cuentan cómo se perpetran estos delitos y cómo prevenirlos y al final, una demostración en vivo de cómo se hackea un celular y los resultados a la vista. No se lo pierdan, porque en la próxima llamada que reciban, podría ser de utilidad recordar los buenos consejos de este webinar en materia de seguridad.

    Si desea conocer más sobre hacking ético, solicitar un test de vulnerabilidades o de penetración, no dude en consultarnos. Este asesoramiento es gratuito, online y en tiempo real, por un máximo de 50 minutos por sesión. Las sesiones son en idioma inglés.

    Para concretar su cita, escríbanos a info@goethalsconsulting.com o llamar al 6679-2750 / 6676-9280.

  • La realidad pandémica que no se vé.

    Nuevamente regreso a meditar acerca de las observaciones y advertencias de Frédéric Bastiat cuando habló sobre «lo que se ve y lo que no se ve». Obviamente que el pánico ante el novedoso “bicho” (virus) provocó una reacción de espanto; algo así como cuando sientes que algo te camina sobre el pie descalzo y al mirar ves que es un escorpión. En ese momento no meditas: Que si es venenoso o que no está allí para picarte sino porque tu pie estaba en su ruta y tal. Reacción sensata… si quieres minimizar la posibilidad de que sea venenoso y que te pique, deja que siga su rumbo. Pero no, reaccionas con espanto, tiras una patada y el bicho sale volando y cae sobre tu esposa, que se cae y se rompe la cabeza, o lo que sea.

    De forma análoga, pocos se han detenido a vislumbrar los efectos del cierre denominado cuarentena total a corto, mediano y largo plazo; y, si lo hiciesen, tal vez verían que la patada (cierre total) fue lo peor que pudimos hacer. Hemos causado una brutal interrupción de la cadena de suministros que nos está llevando a una recesión con consecuencias aún no vislumbradas. Y todo ello en medio de graves situaciones económicas y endémicas que vienen de arrastre, tal como lo de la CSS, el NODUCA, planilla gubernamental desmedida y, en síntesis, un sistema más diseñado para la destrucción de riqueza que para su creación. Y, también, lo que no se ve es cuan frágil es nuestro sistema económico y el estándar de vida al cual se ha apegado parte de la población.

    Se habla de un desempleo que puede ascender al 20%, lo cual significa que en muchos sitios del país sea mucho más alto que eso. En la mañana escuchaba noticias acerca de la siempre fatal Mesa Tripartita y me pregunto qué engendro saldrá de allí. Ojalá en esta ocasión mi pesimismo esté completamente errado. Pero, lo que necesitamos es soltar las riendas al corcel productivo y me cuesta ver no sólo que el sector laboral lo entienda o quiera entender, sino que lo mismo aplique al empresarial y gubernamental.

    Se habrá puesto el lector a imaginar la cantidad de empresas que estaban mal y, simplemente, no lograrán volver a levantarse. Y todas las que estaban tablas y ahora irán a pérdida y probablemente a quiebra. Ya hasta el sempiterno obtuso gobierno despierta a la realidad de no poder soportar la brutal planilla y ayer sale que no cubrirán a 10,000 vacantes disponibles. Parece que no eran tan imprescindibles.  Y, aunque por un lado los felicito, por otro siento congoja por las penurias que nos condujeron a colocar a todos esos panameños en semejante dilema. Mi esperanza es que muchos logren juntarse al sistema productivo y no pensar acceder en otro momento al destructivo estatal.

    El otro “no se ve” es cuán largo será el descalabro económico. No olvidemos de que una verdadera recuperación no sólo debe superar al COVID sino al virus de la corrupción endémica gubernamental; esa que, a su vez, ha propiciado una corrupción empresarial.

    A todo esto, ahorita para capear el virulento temporal y sus efectos económicos, el gobierno está endeudando hasta los que aún no han pensado en nacer. ¿Realmente estamos seguros de que manejamos bien el asunto del escorpión sobre el pie? Y, a todo ello con un sistema político y gubernamental amañado a un ayer caduco y empobrecedor. Sí, yo sé que habrán buenas intenciones, pero lo que se requiere va muchos más allá de intenciones. Se requieren cambios brutalmente impopulares, tales como los que se atrevió a hacer el presidente Pérez. Ya veremos…

  • Coronavirus: el turismo internacional podría caer hasta un 80% este año

    «Es la peor crisis que el turismo internacional ha afrontado desde que hay registroses decir desde 1950« señalaron los expertos con sede en Madrid.

    • El turismo internacional se contrae un 22% en el primer trimestre y podría caer hasta un 60-80% en el conjunto del año.
    • 67 millones menos de turistas internacionales hasta marzo significan 80.000 millones de dólares de los EE.UU. en exportaciones perdidas.
    • La OMT ha esbozado tres posibles escenarios futuros dependiendo de cómo evolucione la crisis.

    La pandemia de COVID-19 ha provocado una caída del 22% en las llegadas de turistas internacionales durante el primer trimestre de 2020, como muestran los datos más recientes de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Según el organismo especializado de las Naciones Unidas (OMT), la crisis podría llevar a un declive anual de entre el 60% y el 80% en comparación con las cifras de 2019. La caída pone en riesgo el medio de sustento de millones de personas y amenaza con deshacer el camino andado hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, afirmó: «El mundo afronta una crisis sanitaria y económica sin precedentes. El turismo ha recibido un duro golpe, y son millones los puestos de trabajo que se encuentran en peligro en uno de los sectores de la economía que más mano de obra emplea».

    Los datos disponibles comunicados por los destinos apuntan a un declive del 22% en las llegadas durante los tres primeros meses del año, según el último Barómetro OMT del Turismo Mundial. Las llegadas en marzo registraron una caída abrupta del 57% tras el inicio del confinamiento en numerosos países, la introducción de restricciones de viaje y el cierre de aeropuertos y fronteras. Todo ello se traduce en una pérdida de 67 millones de llegadas internacionales y alrededor de 80.000 millones de dólares de los EE.UU. en ingresos (exportaciones del turismo).

    Aunque la región de Asia y el Pacífico es la que muestra el mayor impacto en términos relativos y absolutos (-33 millones de llegadas), el impacto en Europa, aunque menor en porcentaje, es bastante elevado en volumen (-22 millones).

    Escenarios del turismo internacional de 2020

    Las perspectivas para el año han sido corregidas a la baja varias veces desde que surgiera el brote y la incertidumbre continúa dominando. Los escenarios actuales apuntan a un posible declive de las llegadas de entre el 58% y el 78% para el año. Dependerá de la velocidad de la contención y de la duración de las restricciones de viaje y el cierre de las fronteras. Los siguientes escenarios para 2020 se basan en tres posibles fechas para la apertura gradual de las fronteras internacionales.

    • Escenario 1 (-58%) basado en la apertura gradual de las fronteras internacionales y la relajación de las restricciones de viaje a principios de julio
    • Escenario 2 (-70%) basado en la apertura gradual de las fronteras internacionales y la relajación de las restricciones de viaje a principios de septiembre
    • Escenario 3 (-78%) basado en la apertura gradual de las fronteras internacionales y la relajación de las restricciones de viaje solo a principios de diciembre.

     

    En estos tres escenarios, el impacto de la caída de la demanda de viajes internacionales podría traducirse en:

    • La pérdida de entre 850 y 1.100 millones de turistas internacionales
    • La pérdida de entre 910.000 millones y 1,2 billones de dólares de los EE.UU. en ingresos por exportaciones del turismo
    • Entre 100 y 120 millones de puestos de trabajo en empleo directo del turismo amenazados

    Esta es con mucho la peor crisis que el turismo internacional ha afrontado desde que hay registros (1950). El impacto se sentirá en diversos grados en las distintas regiones y en momentos superpuestos, siendo la región de Asia y el Pacífico la que se prevé que empezará a recuperarse antes.

    Los expertos ven la recuperación en 2021

    La demanda interna podría recuperarse antes que la demanda internacional según la encuesta del Grupo de Expertos de la OMT. La mayoría espera empezar a ver signos de recuperación en el último trimestre de 2020, pero sobre todo en 2021. Tomando como punto de partida crisis anteriores, los viajes de ocio, especialmente los viajes para visitar a amigos y familiares, podrían recuperarse más deprisa que los viajes de negocios.

    La sensación respecto a la recuperación de los viajes internacionales es más positiva en África y Oriente Medio donde la mayoría de los expertos pronostica la recuperación en 2020. Los expertos de las Américas son los menos optimistas y están menos dispuestos a creer en la recuperación en 2020, mientras que en Europa y Asia la perspectiva es mixta, siendo la mitad los expertos que esperan que la recuperación comience este año.

    En un comunicado anterior, la OMT diseñó un Plan dividido en tres partes, para apoyar la industria del turismo, a saber:

    Gestionar la Crisis y mitigar el impacto:

    1. Incentivar la retención de puestos de trabajo, mantener el empleo por cuenta propia y proteger a los grupos más vulnerables
    2. Apoyar la liquidez de las empresas
    3. Revisar los impuestos, tasas, gravámenes y normativas que afectan al transporte y al turismo
    4. Garantizar la protección del consumidor y la confianza
    5. Promover el desarrollo de capacidades, en particular, de capacidades digitales
    6. Incluir el turismo en paquetes de emergencia económica nacionales, regionales y mundiales
    7. Crear mecanismos y estrategias de gestión de crisis

    Suministrar estímulos y acelerar la recuperación:

    1. Proporcionar estímulos financieros para la inversión y las operaciones en el sector del turismo.
    2. Revisar los impuestos, las tasas y las normativas que afectan a los viajes y al turismo
    3. Avanzar en la facilitación de los viajes
    4. Promover la creación de nuevos puestos de trabajo y el desarrollo de capacidades, especialmente digitales
    5. Integrar la sostenibilidad ambiental en los paquetes de estímulo y recuperación
    6. Comprender el mercado y actuar con rapidez para restablecer la confianza y estimular la demanda
    7. Fomentar el marketing, los eventos y las reuniones
    8. Invertir en alianzas
    9. Integrar el turismo en los programas nacionales, regionales e internacionales de recuperación y en la asistencia para el desarrollo

    Prepararse para el mañana

    1. Diversificar los mercados, los productos y los servicios
    2.  Invertir en los sistemas de inteligencia de mercados y la transformación digital
    3. Fortalecer la gobernanza del turismo a todos los niveles
    4. Prepararse para la crisis, reforzar la resiliencia y velar por que el turismo forme parte de los mecanismos y sistemas nacionales de emergencia
    5. Invertir en capital humano y desarrollo del talento
    6. Situar el turismo sostenible en un lugar destacado de las agendas nacionales
    7. Efectuar la transición a la economía circular e incorporar los ODS

    Fuente: OMT

  • Un nuevo reto empresarial en la batalla contra el COVID-19

    Ya llevamos casi dos meses guerreando contra el COVID-19 y pareciera que esta batalla estaría, en principio, dominada, aunque aún no ganada.

    Por ende, los que viene ahora es una reapertura paulatina de actividades personales y económicas, tomando los mayores recaudos para no reavivar al enemigo, para protegernos de los riesgos latentes con los que tendremos que convivir por un buen tiempo, y para evitar caer en más daños de los que ya hemos sufrido.

    Entonces, cómo encaramos esta nueva batalla, ahora no solo contra el COVID-19, sino también la que debemos llevar adelante para mantener a flote a las empresas y a las familias que dependen del trabajo que ellas generan.

    Como mencione en el artículo anterior, saquémosle el polvo a las enseñanzas de Sun Tzu; todo esto se trata de mitigar las amenazas, minimizando las debilidades, aprovechando las oportunidades para maximizar las fortalezas, tomando decisiones combinadas de ataque y/o repliegue acertadas, para salir victoriosos.

    Comenzaré por hacer un rápido listado de lo que nos lega el Covid-19 y lo que entiendo que será la Primera Fase de una serie de medidas que tomar urgente para la continuidad de los negocios en esta realidad con la que deberemos convivir un largo tiempo según los pronósticos de los científicos.

    ¿Que nos deja  el COVID-19?

    • Capacidad instalada, física y humana, sobre dimensionada para el corto plazo, y quizás para muchos, para el mediano y largo plazo.
    • Entendimiento del potencial del uso adecuado de las tecnologías de información y comunicaciones que abrieron las puertas a un mundo nuevo para muchos.
    • Hemos tomado conciencia que los recursos son limitados, y se acaban si no son administrados eficientemente.
    • Que se crece a través del ahorro y no por el endeudamiento o apalancamiento desproporcionado.
    • Altos niveles de inventarios perdidos, paralizados o con escasa posibilidad de transferir, transformándose en activos ociosos o, peor aún, en activos nocivos.
    • Extrema estrechez de liquidez que limita y pone en riesgo, como pocas veces hemos visto a nivel global, la capacidad operacional de los negocios o empresas.
    • Reducción del flujo de efectivo y de financiamiento.
    • Disminución de la capacidad de pago.
    • Una cadena productiva paralizada, que comenzará a moverse muy lentamente y tardara un buennnn tiempo para alcanzar el nivel anterior al inicio de la pandemia.
    • Un contexto nacional e internacional complicado por lo que habrá que pulsear en condiciones extremas.

    Estos son algunos de los legados, la lista puede ser mucho más larga, queda en manos de cada uno para completarla con las particularidades propias y para clasificarlas dentro de un FODA como Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, como ejercicio para iniciar la planificación de reapertura de actividades.

    Seguramente el primer planteo entonces será cómo se definirá la nueva cultura corporativa, el nuevo modelo de liderazgo y las nuevas normas de trabajo.

    El cambio radical se dará en la infraestructura tecnológica que necesitaremos para incrementar la flexibilidad; el reto será adaptarnos a los nuevos modelos de interacción en la forma de trabajar y dar respuesta a las medidas de seguridad necesarias en materia de teletrabajo. A las mediciones actuales deberán agregarse aquellas que midan el impacto que  tendrán estas formas de trabajo en nuestra agilidad, productividad, calidad o innovación y muy importante, cómo lo mediremos.

    Posiblemente cambien para siempre los diseños de nuestros espacios de trabajo, deberemos reasignarle un sentido al layout de nuestras oficinas y deberemos definir qué necesitaremos cuando regresemos a ellas tras el Covid-19. Ello nos llevará a identificar y encontrar ahorros de costos. Otro de los aspectos a considerar será analizar cómo cambiará nuestra relación con los stakeholders (clientes, proveedores, partners, comités de empresa, accionistas…) y sobre todo, pensar cómo cambiarán ellos.

    En esta etapa, las preguntas a realizarse serán,

    • ¿Cómo trabajábamos  antes del Covid-19, y cómo lo hacemos  ahora?
    • ¿qué productividad, calidad, nivel de innovación esperamos de las diferentes actividades que realizamos?
    • ¿qué procesos pueden realizarse de forma distribuida y cuáles no?
    • ¿qué hemos aprendido luego de haber pasado de un mundo de trabajo potencial a uno “en remoto”?
    • ¿cómo puede evolucionar la experiencia de empleado y cliente en esta nueva realidad?
    • ¿qué oportunidades se nos presentan? y
    • ¿qué otras organizaciones están sacando ventaja de esta profunda trasformación y cómo lo están haciendo?

    Con respecto a la relación laboral, se presentan nuevas dinámicas y formas de trabajo. Hay una notoria evolución de la cultura, liderazgo y gestión de personas; creación de perfiles profesionales nuevos, capacitación y formación adaptadas a los tiempos que corren; ello incluye nuevas tecnologías y herramientas de transmisión del conocimiento y colaboración. La nueva utilización del espacio de oficina tiene un impacto a medio y largo plazo en el portfolio inmobiliario. La experiencia de empleado y la experiencia de cliente en el contexto de esta realidad se asentarán en la orientación a las nuevas necesidades de los clientes y las oportunidades que éstas generan.

    Resumiendo, el cambio se concentra , en la digitalización, la cultura del trabajo distribuido, el replanteamiento de algunos procesos y la reorganización de los espacios de trabajo.

    Como también mencionara, es indispensable poner en práctica el sentido común (que a veces es el menos común de los sentidos) reconociendo la realidad del presente para poder proyectarse hacia el futuro.

    Hacer lo mismo esperando resultados distintos, es lo peor que podemos hacer.

    Y finalmente, la gran pregunta, ¿Cómo proyectarse al futuro?

    Para asegurar el éxito de esta nueva  modalidad de trabajo, se deben crear metas escalonadas, con objetivos claros y realizables, acciones concretas y viables e indicadores consensuados,  que ayuden a que la implementación se haga de manera efectiva y alineada a la estrategia de la compañía.

    Los retos de esta etapa serán poder  coordinar las diferentes iniciativas para lograr una mejora real en nuestra forma de trabajar, encontrar la forma más adecuada a las necesidades de las empresas para seguir trabajando con esta nueva realidad y que éste impacto sea positivo para la sostenibilidad humana, económica y medioambiental de nuestra compañía.

    Si bien una situación de crisis tiene connotaciones negativas, en ellas también surgen elementos positivos como oportunidades para cambiar enfocados al crecimiento, recordemos el ave fénix. Por eso es cierto lo que tanto se dice en estos días: es el momento de reinventarnos.

    El éxito de esta nueva batalla contra la pandemia económica depende del poder de adaptación que tengamos los particulares, no solamente a nivel empresarial, sino que también a nivel personal y profesional para ser realmente productivos, y de los gobernantes  para recrear el ambiente propicio que nos permita desarrollarnos en los diferentes roles que jugamos, para así poder encontrar un rol positivo en el nuevo mundo que se avecina.

  • Una simpática forma de salir de cuarentena experimentan en Lituania

    En Lituania permanecieron confinados desde el 15 de marzo;  la cuarentena empezó prácticamente como en Panamá y Europa, alrededor del 15 de marzo y hasta el momento, los casos confirmados de coronavirus ascienden a unos 1400 y el número de muertes a 44.

    En la cuarentena en Lituania se podía salir a la calle, pero no más de 3 personas juntas. Todas las tiendas excepto las de alimentación estuvieron cerradas. Y también tuvieron muchas otras restricciones.

    Pero toda cuarentena llega a su fin y desde hace unos quince días, el gobierno puso en marcha una serie de medidas para ir regresando a la nueva normalidad, cumpliendo con la salud, pero tratando de preservar los negocios y trabajos.

    Con ese objetivo en mente, la capital de Lituania, Vilna, ha dispuesto una solución original y demasiado agradable, en especial, luego de haber estado bombardeados todo el tiempo con noticias sobre la crisis. Aprovechando que están saliendo de su duro invierno y vienen los meses primaverales y más cálidos, el Municipio informó que cedía gratuitamente todos  los espacios públicos en las calles, aceras y plazas para que bares y restaurantes puedan extender sus actividades hacia afuera de sus locales y atender a sus clientes manteniendo la distancia social.

    La razón de ello obedece a que a partir de esta semana que se reabrieron cafés, restaurantes y otros comercios, el Ministerio de Salud ordenó que se mantengan estrictas medidas de distanciamiento social: los negocios deben permitir un número máximo de clientes en sus locales, las mascarillas son obligatorias para todas las personas en los espacios públicos y las mesas de lugares de comida deben estar a una distancia mínima de dos metros. Con ello quedaban por fuera muchísimos lugares que no podían cumplimentar el requerimiento de la distancia. Entonces, decidieron convertir a la capital en un gigantesco mall al aire libre.

    Credit: Irmantas Gelūnas/Fotobankas

    Después de que el municipio de la ciudad de Vilna anunciara que está abriendo gratuitamente todos los espacios públicos de la ciudad para cafés al aire libre esta temporada, se recibieron 151 solicitudes de restaurantes, cafeterías y bares en solo un día hábil. Algunos cafés al aire libre solicitan la expansión de las mesas existentes, pero los restaurantes que antes no tenían acceso a las terrazas al aire libre también envían solicitudes, y ahora ven esta opción como la única forma de preservar los negocios, dijo el municipio de la capital en un comunicado.

    «La actividad es muy alta, lo que demuestra que los establecimientos de restauración ven esta oportunidad como eficiente y realmente pueden contribuir a la supervivencia de su negocio. Actualmente, procesamos todas las solicitudes, las dividimos en categorías, esperamos emitir permisos a las primeras en los próximos días y, en su mayor parte a las demás, a principios de la próxima semana ”. Esto debería permitir a los negocios “abrir, trabajar, mantener los empleos y maantener viva a Vilna”, dijo Remigijus Šimašius, el alcalde de Vilna.

    Credit: Irmantas Gelūnas/Fotobankas

    El municipio divide todas las aplicaciones en tres categorías. Los primeros, que solicitan el área de cafés al aire libre, que no interfiere con otros cafés, tráfico o residentes, recibirán permisos primero, señala el municipio. La segunda categoría son las aplicaciones que requerirán cambios en el estacionamiento, el tráfico peatonal o incluso el tráfico. Estas aplicaciones serán consideradas por los especialistas municipales responsables de la movilidad en el casco antiguo. La tercera y mayor categoría son las solicitudes donde varios establecimientos de restauración solicitan la construcción de mesas en la misma calle o plaza.

    Por ahora está previsto recibir todas las solicitudes antes del 29 de abril  y luego dividir el área del espacio público para restaurantes proporcionalmente. Los lugares más populares para instalar cafés al aire libre son aquellos donde residen la mayoría de los establecimientos de restauración y turismo: Dieciocho de los espacios públicos de las capital, incluida la céntrica plaza de la Catedral, Vokiečių St., J. Basanavičius Square, Užupis Angel Square, K. Sirvydas Square, Palangos St. sección, calle Vilniaus, Plaza del Ayuntamiento.

    Según el municipio, los residentes de Vilna evaluaron también con éxito otro proyecto, denominado Talonai.lt. A través de este sitio web, los residentes de Vilna pueden comprar los servicios de sus lugares favoritos y usarlos cuando esas instituciones abren sus puertas. 142 empresas de Vilna que prestan servicios de catering y otros servicios ya se han registrado en el proyecto Talonai.lt. De estos, 632 cupones ya se compraron por 9,200 euros, anuncia el municipio en un comunicado. En un futuro cercano, el municipio planea fortalecer este proyecto con una campaña de publicidad exterior. Pero por ahora, han encontrado en la primavera báltica, una hermosa oportunidad para salir de una crisis sin precedentes, con la esperanza de que negocios y personas encuentren un espacio donde practicar aquello viejo y conocido de la economía, denominado la acción humana.

  • Las tres reformas para el día después. Parte II. Lineamientos para una reforma laboral

    La pandemia, pero especialmente el lockdown draconiano, está generando ya mismo, graves dificultades económicas para mantener el régimen ya no de crecimiento, sino de estabilidad económica. En mi anterior artículo, hice un planteo sobre las tres reformas necesarias para enfrentar el día después. Ya me he referido  en la primer parte a la Desburocratización del Gobierno y paso a explicar a continuación la II Reforma, referida al ámbito laboral.

    La globalización de la competencia y el aumento del desempleo, deben movilizar al gobierno a buscar un gran consenso entre trabajadores (hoy mayormente desempleados), sindicatos y empresas para comenzar la senda reformista en materia laboral. La segunda gran reforma es necesaria si queremos ser atractivos en la oferta de “marcos institucionales” al mundo y evitar una caída catastrófica en nuestros indicadores, y por ende, la inversión, sea local o extranjera. De continuar la persistencia de este rígido sistema, pensado en y para un contexto diferente, no sólo será un obstáculo para la creación de empleo, sino que además  dificultará la adaptación de las condiciones de trabajo al cambio organizacional y tecnológico que se avecina post pandemia.

    La regulación laboral panameña es de las más rígidas de la región. En el plano de las relaciones individuales de trabajo se destaca el privilegio a los contratos por tiempo indefinido y la fijación de fuertes indemnizaciones al despido. Sumado a ello la profusa y detallada regulación de las condiciones de trabajo por medio de leyes de carácter general. En el plano de las relaciones colectivas, el monopolio legal de la representación sindical y la negociación  colectiva centralizada en torno de grandes sectores de actividad, como puertos, aviación, construcción, etc.  Adicionalmente, los altos costos extra-salariales resultantes de las contribuciones obligatorias de las empresas y los trabajadores con destino principal al régimen de seguridad social y al sostenimiento de los servicios de salud provistos por la Caja del Seguro Social.

    Comparativamente en la región, de acuerdo al informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Medición del Costo del Trabajo A salariado en América Latina y el Caribe, Panamá sólo es superada por Bolivia, en rigidez regulatoria y costo laboral por despidos combinados. A nivel regulatorio, sólo es superada por Venezuela y por Chile, pero en Chile el costo asociado es menor, lo mismo que Venezuela.

    Con respecto al costo no salarial/ PIB, Panamá (51 %) se sitúa por encima de las dos medias regionales también (49,5 %). Con respecto a los costos no salariales asociados al trabajo, Panamá sólo es superada por Argentina que tiene el nivel máximo de la región. Y con respecto al indicador de PIB por trabajador, Panamá tiene un indicador superior a la media de la región, sin embargo, Trinidad y Tobago tiene  casi el doble de aporte al PIB  debido al costo salarial que se sitúa por debajo de la media.

    La tarea por delante es mover a Panamá a cuadrantes verdes, por debajo de la media. ¿Por dónde comenzar? Planteando los lineamientos de una real y efectiva flexibilidad laboral (nuevas formas de contratos flexibles), la disminución de los costos laborales (reducción del costo de los despidos y la baja de las cargas patronales en materia de pago de indemnizaciones) y la libre elección o afiliación sindical.

    «Trabajo esclavo, precariedad laboral, derechos inalienables, neoliberalismo,  explotación», son parte de un extenso diccionario folklórico dominado por el sindicalismo y un ala progresista que hace callar a cualquiera que quiera demostrar que hace tiempo ya que el Estado empleador terminó reemplazando un auténtico mercado laboral que no funciona (debido a las restricciones laborales) llenándolo de empleados improductivos, culpables entre otras cosas, del crónico déficit fiscal. El sector privado panameño genera cada vez menos empleos por la rigidez, la litigiosidad, la conflictividad y los altos costos que forman este verdadero cepo laboral definido por los propios sindicatos en la mayor parte de los casos. Prueba de ello es la necesidad de establecer Contratos Ley especiales para cada inversión extranjera que quiere establecerse en el país. Una excepción a la vara común que deben soportar sobre todo pequeñas y medianas empresas, así como los noveles emprendedores de esta era tecnológica.

    Los lineamientos básicos de una Reforma deberían concentrarse en menos contratos. El actual Código, con cantidad de modalidades de contratación debe reducirse a pocas y efectivas fórmulas, sean los contratados nacionales o extranjeros. La libertad sindical, esto es, afiliarse o no, aportar o no, o la cantidad de sindicatos, debería quedar garantizado.

    Por el lado de los costos laborales,

    • En cuanto a las remuneraciones, se debería poder pactar con la empresa desde la estructura, oportunidades y hasta la forma de pago.
    • El monto de los salarios no debería ser inferior al de los mínimos legales a la fecha. Los incrementos salariales que se fijen es potestad de cada empresa y deberían ajustarse a las pautas de productividad, eficiencia y racionalidad.
    • La extensión de las vacaciones, las formalidades, los requisitos y oportunidades de goce, el tiempo y el pago, las debería fijar cada empresa.
    • El sistema de licencias los debería definir cada empresa.
    • La jornada de trabajo, debe poderse cambiar la duración y ser definida por cada empresa, de acuerdo a sus necesidades.
    • Las mayores horas trabajadas se deben pagar como las tradicionales horas extras.
    • En cuanto a las indemnizaciones, se podrá definir por empresa la extensión y modalidades para el preaviso y montos de las indemnizaciones por despido.

    Es necesario reducir el impuesto al trabajo; ningún país que se pretende competitivo, puede mantener las cargas sociales que tiene Panamá.  Y tenemos que hacer un enorme esfuerzo para invertir en la capacitación de la gente, no de los sindicatos o sus afiliados solamente.

    Ello nos lleva a otra reforma en conjunto a paralela a ésta, que es abordar el sistema de seguridad social en cuasi quiebra y fuertemente desacreditado en la opinión pública.

    Desde que se estableciera como sistema de carácter  nacional y basado en la solidaridad inter-generacional ,el  régimen previsional no fue modificado sustancialmente hasta mediados de los años 2000. El proyecto en elaboración estaba inspirado en la reforma chilena de 1980 y se proponía sustituir en el largo plazo el antiguo sistema público de reparto por otro de capitalización individual. Al ser una reforma a medias, tres pilares, quedó pendiente lo importante del sistema chileno, que es fundamental, que estos fondos son administrados por gestores privados de pensión.

    Esta reforma previsional según el modelo chileno reviste de un fuerte valor simbólico (reconocer que los aportes al sistema son privados pero contradictoriamente administrados por el sector público), al tiempo que ofrece a los empresarios, sindicatos y  banqueros, nuevas oportunidades de negocios a través de los fondos privados de pensión. ¿dije sindicatos? sí, sindicatos ingresando en negocios que tradicionalmente han sido manejados por banqueros o empresas administradoras de fondos.

    La  administración de los fondos de capitalización pueden quedar a cargo de sociedades constituidas a ese único fin, pero la recaudación de los aportes y para vencer la resistencia inicial, seguiría a cargo del Estado, que luego los  giraría a cada entidad. El Fondo de Jubilaciones y Pensiones debe conformar un patrimonio independiente y distinto del patrimonio de las AFP y sus bienes y derechos deben ser inembargables y destinados a generar las prestaciones establecidas por ley. Las AFP cobran comisiones libremente establecidas, a cargo de los afiliados. Las inversiones de los fondos se efectuarían según un menú definido de instrumentos de inversión, debiendo estar todas las inversiones autorizadas por la Superintendencia. Los trabajadores contarían con la opción de traspasar sus aportes capitalizados a otra AFP en tiempos a definir y para fomentar la competencia entre ellas para beneficio del empleado.

    El acceso a estos ahorros privados de largo plazo que implicaría el sistema de capitalización sería un poderoso incentivo para la reacción favorable del sector de los bancos y las entidades financieras y de seguros, creación de instrumentos de inversión diversificados, sofisticados y un mercado secundario vigoroso. Sería dinamizar el tan alicaído sector de servicios que supimos ostentar.

    Vayamos un poco a la región para ver si ha habido experiencias recientes en temas laborales. Primero, una aclaración de datos: los números presentados más arriba son los últimos disponibles, y son anteriores a la Reforma Laboral implementada por Brasil. La reforma brasilera  se produce en el 2017, con 17.082 sindicatos en contra, pero con una caída de su PIB del 3,6 %, su recesión más grave en varias décadas y un indicador de desempleo cercano al 13,1  %, que fueron lo suficientemente convincentes para que la misma fuera aprobada por amplia mayoría.

    Los principales puntos de la reforma en Brasil son  1- Prevalecen los acuerdos por empresa y a nivel individual sobre las convenciones colectivas de empresa y por actividad. Permite adaptar condiciones laborales a realidades de cada sector y empresa y fortalecer el vínculo entre costo laboral y la productividad. 2- Permite acuerdos individuales para negociar fraccionamiento de vacaciones, pautas y jornada laboral y otras condiciones de trabajo.3- Se crea la figura de trabajador autónomo o monotributista que pueda prestar servicios a un único empleador pero sin el vínculo laboral permanente. 4- Determina que la contribución a los sindicatos pasa a ser voluntaria. 5- Crea nuevos tipos de contratos de trabajo y flexibiliza los procesos de contratación. El tiempo parcial puede ser de hasta 30 hs semanales, sin hora extras o de 26 hs semanales con hasta 6 hs extras. 6- Elimina la obligatoriedad de negociar con los sindicatos despidos colectivos. 7- Se flexibilizan las condiciones de desvinculación.

    Los primeros seis meses de reforma brasileña no redujo ni amplió los empleos, aunque sí hubo enormes cantidades de despidos laborales de común acuerdo, aumentó de 805 en noviembre del 2017 a 12.256 en abril del 2018, pero simultáneamente comenzaron a emplearse miles de personas que estaban en el mercado informal (con ello, ya podían acceder al mercado formal del crédito). También ha sido muy fuerte la caída de los juicios laborales iniciados por los trabajadores, que se redujeron 46% entre noviembre de 2017 y abril de 2018 en comparación con el mismo período 12 meses antes. De acuerdo al magistrado Ives Gandra da Silva Martins Filho, magistrado del Tribunal Superior del Trabajo (TST), con la reforma laboral de Brasil se crearon 500 mil puestos de trabajo. Finalmente, la tasa de desempleo ha ido reduciéndose lentamente hasta el 11.9 estimado para este año por la Organización Internacional del Trabajo (ILO). Lastimosamente, el Covid-19 afectará seguramente el camino emprendido de la Reforma, que incluso sin esa irrupción, aún es demasiado temprano para evaluar en su verdadera dimensión.

    Consideración especial sobre el salario mínimo.

    Miremos un poco los números proporcionados por los últimos informes de la Organización Internacional del Trabajo. La parte I del Informe Mundial sobre Salarios 2017 muestra que tras la crisis financiera del periodo 2008-2009, el crecimiento del salario real mundial comenzó a recuperarse en 2010, pero se desaceleró a partir de 2012, para caer en 2015 del 2,5 por ciento al 1,7 por ciento, su nivel mínimo en cuatro años. Ello marca un menor crecimiento salarial a escala mundial. Sin embargo, cuando el índice comienza a descomponerse, los países emergentes son los que acusan el peor comportamiento y en cambio, en los países desarrollados el crecimiento salarial ascendió. Entre los países desarrollados del G-20, el crecimiento salarial real trepó del 0,2 por ciento en 2012 al 1,7 por ciento en 2015, la tasa más elevada en el último decenio. El mismo informe señala: “Buena parte de estas tendencias se explica por el crecimiento salarial más acelerado en los Estados Unidos y Alemania”. Casualmente, estos países no poseen en su legislación un salario mínimo. Mejor dicho,  no existe  en casi todos los Estados  de los Estados Unidos y, al momento de la medición, Alemania aún no había establecido el salario mínimo que introdujo Angela Merkel.

    Regresando al Informe, pero esta vez el último disponible 2018/2019, el crecimiento mundial de los salarios en 2017 no solo fue menor que en 2016, sino que registró la tasa de crecimiento más baja desde 2008, situándose muy por detrás de los niveles alcanzados antes de la crisis financiera mundial. El crecimiento mundial de los salarios en términos reales (es decir, ajustado por la inflación) disminuyó del 2,4 por ciento en 2016 a un mero 1,8 por ciento en 2017. En Europa la tendencia fue  seguir disminuyendo hasta alcanzar un crecimiento cercano a cero en el 2017 por razón del crecimiento menor de los salarios en países como Alemania y Francia, y de la disminución de los salarios reales en España e Italia. ¿Es demasiado casual atribuir este comportamiento a la introducción del salario mínimo en Alemania? Son preguntas por ahora.

     

    Aún se están analizando los efectos de la imposición del salario mínimo en Alemania, pero ya hay algunos estudios, como el de Oliver Bruttel, economista y director del centro de negocios e información para salarios mínimos en Berlín, que explicaba en un trabajo publicado en 2019 que «nuestra investigación sugiere que el nuevo umbral salarial ha llevado a un aumento significativo en los salarios por hora para aquellos que ganaron menos de 8,50 euros por hora antes de la introducción del salario mínimo. Sin embargo, este aumento en los salarios por hora no se traduce completamente en un aumento en los salarios mensuales, ya que la evidencia disponible sugiere que las horas de trabajo se han reducido al mismo tiempo».

    Este experto argumenta que incluso cuando algunas investigaciones encontraron algún efecto en el empleo, ya sea positivo o negativo, su tamaño ha sido insignificante en relación con el número total de empleos. Además, este experto añade que «como en otros países, el salario mínimo no ha ayudado a reducir la dependencia del bienestar y el riesgo de pobreza… mientras que las empresas que tuvieron que aumentar los salarios porque pagaban a algunos de sus empleados menos que el salario mínimo antes de 2015 vieron disminuir sus beneficios».

    En Europa, Dinamarca, Suiza,  Italia, Chipre, Austria, Noruega, Islandia, Finlandia y Suecia no existe un salario mínimo establecido por ley, pero los trabajadores de los países nórdicos disfrutan de unos salarios medios comparativamente más altos. En 2019, los empresarios daneses pagaron unos mínimos de 16 dólares por hora por trabajador; una de las remuneraciones por hora más alta de la UE.

    En las Américas, el salario mínimo mensual  ha aumentado en gran parte del continente en el 2020 para preservar el poder adquisitivo de la población, cerrar brechas sociales y hacer frente a la devaluación de algunas monedas. Sin embargo, tener un salario mínimo legal no va acompañado en buena parte de los casos, a la productividad del país. Por ejemplo, tomando las referencias del último estudio comparado en la región, del 2017, nos revela cifras como las siguientes: Panamá es menos productiva que Chile, pero su salario mínimo es mayor. A su vez, Trinidad y Tobago con un salario mínimo mucho menor al panameño, es considerablemente mucho más productivo que Panamá.

    Por otro lado, si el salario mínimo se fija por encima de lo que trabajadores con muy pocas habilidades o experiencia, pueden aportar al empleador, éstos continuarán sin conseguir el puesto y se verán obligados a dedicarse a algún trabajo informal. Panamá tiene un gran porcentaje,  casi 45 de cada 100 personas ocupadas, exactamente 716,113 personas, en empleos informales, según la última Encuesta del Mercado Laboral del 2019.  Nadie es informal voluntariamente. La informalidad, en todas partes del mundo, es causada por las malas leyes y el exceso de regulaciones.

    Es imposible una estrategia de mercado y competitividad internacionales manteniendo relaciones de trabajo propias de una economía intervenida o estatizada de los 70s, especialmente ahora en un escenario post pandemia  y  una  situación  de  grave  emergencia  económica. Las demoras en tomar ciertas medidas para adecuar nuestro sistema laboral, agravarían el desempleo. Este debate se funda en la necesidad de construir sistemas laborales compatibles con el objetivo de defender el empleo existente y de crear nuevos puestos de trabajo, adaptándose a los cambios y poniendo énfasis en la formación profesional.

    Posiblemente habrá grupos que se perciben perdedores de las reformas y con poder de  veto en el proceso decisorio, pero si prestan atención a lo expuesto más arriba, deberían poder transformar este escenario perdedor, en una auténtica situación de ganancia para todos, donde se logre dejar atrás la crisis por medio de la estabilización de la economía. Sino, como dijera el Premio Nobel de Economía Gary  Becker, nos sucederá que «Cuando el salario no se ajuste a la productividad, la productividad se ajustará al salario».

  • Revisando el COVID-19

    El COVID-19 mata. Pero también matan el hambre y los desórdenes sociales, de manera que el reto está en buscar un balance en el protocolo de atención al paciente, que somos todos. El problema que surge ante todo ello es que las realidades patológicas virulentas apenas las estamos conociendo; lo cual nos fuerza a tomar medidas sobre la marcha. Ello me trae a mente la forma en que los pilotos enfrentábamos las tormentas en tiempos antes del radar; digamos que con cuidado y mucho culillo. El asunto es que anoche escuchaba a un experto que bien valía la pena escuchar; al científico y tocayo John P.A. Ioannidis, profesor en prevención de enfermedades en la escuela de medicina e investigación y políticas (epidemiología)… y para que abunde, experto en estadísticas y ciencia de data biomédica. Como dirían en nuestro interior: ¡Meto!

    Cuenta Ioannidis que el riesgo de morir por COVID-19 es algo así como el riesgo de morir en una ida en automóvil a Chiriquí. Y que el problema de muchas decisiones que se tomaron es que se basaron en data más que errada. Por un lado, la cantidad que moriría si Papachú gobierno no intervenía, hubiese sido inmensa. Pues, no lo fue. La realidad esta más cerca a uno de cada mil (1/1,000); es decir, 0.001… y nuevamente un ¡Meto! Bueno, entre los viejitos como yo y los que tienen problemas subyacentes, el asunto cambia.

    Pero los problemas del COVID-19 y, en particular de las decisiones tomadas entre nubes, turbulencia y relámpagos, es que el virus crea cosas como más desigualdad, quiebre de empresas, pérdidas de plazas de trabajo, y una gran depresión económica. Y ni hablar que un endeudamiento brutal de parte del gobierno y de los empresarios, grandes, medianos y pequeños. ¿Cómo le hará el gobierno panameño para mantener al casi cuarto de millón de burócratas gubernamentales? Y ni hablar la ruma de subsidios que no subsidian. Lo cierto es que el encierro cada día produce problemas más y más grandotes.

    Por un lado, está lo difícil de juzgar la efectividad del enclaustro y cierre de la economía que están creando problemas que muy bien pueden sobrepasar los del COVID-19, que es difícil, pero no menos la medicina; esa que ahora muchos ponen en tela de duda.

    Dice Ioannidis que debíamos considerar ir soltando a los jóvenes no con miras a reactivar la economía, sino a que se infecten; con lo cual se logra la inmunidad del rebaño, que le cortaría las alas al COVID-19. Es decir… de que la mayoría se va a infectar o todos, no hay duda. El asunto está en proteger a los débiles hasta que salgan la vacuna y la cura. Pero ¡ya!, soltar a los jóvenes; y al abuelo John, lo encierran en su cuarto hasta que pase el temporal.

    Y sí, la reapertura debe ser escalonada, pero ya. Algunos temas deben ser manejados a nivel del gobierno central, pero mucho no. La descentralización es esencial; ya que no podemos seguir pensando que tío gobierno es el Chapulín Colorado. ¡Y ojo!, con los tecnócratas, que fueron los que brincaron a cerrar y tal. El problema con muchos “expertos” es que lo son en su campo de especialización, pero no en todo el resto de las cosas que conciernen a la sociedad. Mala cosa cuando ellos deciden y nosotros pagamos; y no particularmente con dinero.

  • «Salvemos el trabajo», ¿podríamos replicar en Panamá la iniciativa checa que está preservando el empleo en medio de la pandemia?

    Como ya hemos comentado, la Pandemia no sólo es un virus afectando la salud; afecta la economía entera, cuya manifestación más dolorosa es la pérdida de trabajos. El covid-19 hará desaparecer globalmente, solo entre abril y junio de este año, el 6,7% de las horas de empleos, lo que equivale a la pérdida de 195 millones de puestos a tiempo completo, informó la Organización Internacional del  Trabajo (OIT).  El documento prevé que la región de Latinoamérica y el Caribe pierda 14 millones de puestos de trabajo, mientras que Centroamérica verá destruidos 3 millones de empleos.

    «En términos de empleo en riesgo, en América Latina tenemos identificado que un 44% de los trabajadores lo hacen en sectores que consideramos que tienen un alto riesgo», afirma Roger Gomis, economista de la OIT y colaborador en la redacción del informe. Esta es una cifra sustancialmente más alta que la media global, situada en el 38% de la fuerza de trabajo global.

    Ante estas cifras aterradoras, las únicas medidas gubernamentales que se vislumbran por ahora son sólo paliativas, programas específicos para esos trabajadores cesantes,  realizando transferencias de efectivo para compensar los ingresos perdidos, o la provisión de bienes de primera necesidad.

    Pero ese dinero se acabará pronto, dado que se consumen de una vez,  no hay producción, o sea, un flujo que constantemente alimente el ahorro y consumo, motores de una economía sana. ¿Entonces qué?  Solo estamos separados del pánico por las estadísticas por los informes lentos de las autoridades y un Código laboral que no responde ni  a las necesidades actuales, ni a las que vendrán.  Tarde o temprano tendremos que mirar una nueva realidad ante los ojos.

    Pero esa propuesta la dejaremos para más adelante. Ahora les vamos a contar cómo lo están haciendo en República Checa, un país que no sólo es un éxito por cómo está aplanando su curva, sino porque es uno de los pocos que sólo ha disminuido un 5 % de su fuerza laboral.

    El interesante proyecto se denomina “Preservar el trabajo”  y su «contraseña» es » No pierdas a los trabajadores, sino compártelos». La iniciativa surgió del esfuerzo de unos emprendedores que se basaron en el hecho de que actualmente hay dos extremos: o las empresas tienen completamente caída su actividad por el volumen de negocios y no saben qué hacer con los empleados (hoteles, restaurantes por ejemplo) o  hay empresas que, probablemente, en forma temporal están muy necesitadas de empleados (cajeros, despachadores de mercancías, almacenadoras, etc.). El objetivo de la plataforma no sorprendería a nadie: reducir los costos de transacción y vincular mejor la oferta con la demanda.

    Esta genial idea, fue inmediatamente tomada por el Vicepresidente del Comité Económico y el Presidente del Subcomité de TIC, Telecomunicaciones y Economía Digital de la Cámara de Diputados del Parlamento de la República Checa, Martin Jiránek, del Partido Pirata.

    El objetivo es una economía compartida. El concepto: no despedir a los empleados, prestarlos a otro empresario; o mejor dicho, se la llama asignación temporal de un empleado: un acuerdo sobre el «préstamo» temporal de un empleado para trabajar con otro empleador. Un empleado en comisión de servicio sigue siendo un trabajador del empleador original, pero la empresa a la que está asignado le da el trabajo. En la práctica, un «préstamo de trabajadores» temporal funcionará para que, durante el tiempo de la asignación, el nuevo empleador le otorgue trabajos, organice, administre y controle su trabajo, así como a sus trabajadores principales. Lo importante es que se mantenga la relación laboral existente. El empleador original factura los costos salariales del empleador temporal y los sueldos de los trabajadores temporales. Esto le ahorra dinero, sin perder la inversión en sus trabajadores experimentados. Por supuesto, el empleado debe aceptar la asignación o su pase temporal al otro empleador. Las condiciones laborales y salariales de un empleado asignado temporalmente a otro empleador no deben ser peores que las de sus empleados existentes.

    La Cámara de Comercio Checa se unió a la iniciativa y pidió a las empresas que ofrezcan a sus empleados a otras empresas en lugar de despidos debido a medidas gubernamentales contra el coronavirus . Las empresas tienen una línea telefónica gratuita para la oferta y la demanda de trabajo y también pueden usar la aplicación en línea de los emprendedores, llamada WorkLinks.com. Los sindicatos y el gobierno apoyan en conjunto este proyecto surgido de la iniciativa privada y por ahora les está funcionando. Por ejemplo, el Grupo de Transporte Škoda está reclutando actualmente a través de este sistema y muchas empresas paradas les están proveyendo sus trabajadores, en una auténtica relación de ganar-ganar.

    Imaginemos ahora mismo la situación en Panamá: mientras la mayor parte de empresas relacionadas al turismo, malls, restaurantes, están cesando trabajadores, hay otras que temporalmente necesitan empleados, por ejemplo los deliveries, los supermercados online que necesitan procesar mayores pedidos ahora que la gente no puede salir. Si se pudiera “traspasar o prestar” algunos trabajadores de estas primeras compañías a que vayan a empacar, entregar, en fin, hacer logística mientras dure la crisis, o apoyar otras tareas contables o lo que se requiera, quizás habría menos desempleo temporal, mientras pensamos seriamente la necesaria reforma a futuro del Código laboral, si no queremos que realmente la crisis nos termine de hundir. Aprendamos de los que lo hacen bien. Aprendamos por ahora de los checos, que a su vez  aprendieron duramente lo que fue el comunismo, a donde juraron firmemente no regresar nunca más.

  • El mes en el cual el mundo se detuvo. II parte.

    Sociedades cerradas vs sociedades abiertas

    Dos sociedades confucianas: China vs Corea del Sur. Una sociedad cerrada versus una sociedad abierta. Dos respuestas distintas. Una cuarentena draconiana versus dejar la sociedad relativamente abierta, confiando en los profesionales de la medicina, en los individuos, en la familias y en la comunidad para tomar decisiones correctas.

    Los políticos ahora tienen la piel en juego, y todos están tomando decisiones duras, quizás porque tienen miedo del pánico ciudadano y de que los acusen de que fallaron en actuar, porque raramente en la vida de un político, sus decisiones van a tener castigo, así que prefieren equivocarse del lado de la precaución. Ahora todos los políticos son oficiales de crédito de bancos porque tienen la piel en juego. Es casi una ley marcial, la gente se queda en su casa si o si, y los derechos de reunión y de libre tránsito de los ciudadanos son coartados.

    Es San Luis versus Filadelfia en 1918. San Luis tomó medidas draconianas de cuarentena, Filadelfia no lo hizo, quiso que la vida siguiera normal. Y al final tras miles de muertos, entre ellos servidores públicos, la sociedad cayó en la anarquía, con muertos apilados por las calles sin que nadie los recogiera. Por eso las medidas que tomaron tardíamente China, Italia y España, de prácticamente declarar una ley marcial son tan populares, cuando los políticos ven la barba de su vecino arder, ponen las suyas en remojo. Ahora todo el mundo quiere ser San Luis en 1918, con sus medidas de alejamiento social. Nadie quiere ser Filadelfia, con su “es otra simple gripe dejen que la vida siga normal”. Pero ¿hay alguna alternativa?

    Cuando la crisis estalló en China, todos los problemas de una sociedad cerrada de un solo partido, se vieron venir juntos. El virus andaba circulando desde noviembre, y cuando un médico se dio cuenta en diciembre que existía un virus con características similares al SARS, pero más contagioso, dando vueltas y lo mencionó en redes sociales, las autoridades chinas en lugar de premiar su alerta e investigar qué estaba pasando, detuvieron al médico, lo interrogaron, le hicieron eliminar sus post, y le hicieron firmar una retractación de los mismos. El médico moriría durante la epidemia. Era más importante mantener la reputación de infalibilidad del Estado Chino y del Partido Comunista, que alertar a la población. Cuando la pandemia estalló en Wuhan y en Hubei, se ocultó al mundo su gravedad, aunque el hecho de que China limitara la exportación de materiales médicos y los satélites detectaran la construcción de enormes hospitales de emergencia, le hicieron pensar a muchos que la crisis era más seria de lo previsto. Al final parece que China ha logrado controlar el brote en Wuhan y puede lograrlo pronto en Hubei, pero la crisis ahora es mundial y los estados, uno a uno parecen seguir el ejemplo Chino, de una cuarentena rigurosa y dejar que la economía se detenga por varios meses.

    Pero no todos. Entre ser una sociedad cerrada como China, o ser una nueva Filadelfia, como muy pronto lo serán el México de López Obrador o la Nicaragua de Daniel Ortega, hay otras medidas y hay otros caminos; eso sí, siempre y cuando la sociedad sepa manejar el problema. Y los vecinos de China saben cómo lidiar con eso. Corea del Sur, Japón o Taiwán, saben los problemas de epidemias que presenta la peculiar combinación de clima, hábitos higiénicos y sanitarios, combinados con la censura estatal, que hacen de China un foco de epidemias muy peligroso. Y se han preparado por décadas para ello. Por eso han logrado luchar contra la pandemia, pero manteniendo en lo posible las sociedades abiertas y la vida económica activa.

    Corea de Sur es un caso importante, porque junto con China ha logrado reducir la pandemia, aunque de una manera radicalmente distinta.

    ¿Cómo lo hicieron?

    Bueno, como hemos dicho, ellos conocen a su vecino, así que se prepararon. Un tamizado masivo de la población mediante testeo, un seguimiento agresivo de los casos infectados para aislar a los infectados, uso masivo de mascarillas, no solo para el personal médico sino para todo el mundo, un país donde los negocios se abrogan a no dejar entrar a nadie sin mascarilla. Los derechos de propiedad en lugar de violarse, se potencian. Un local tiene derecho de echar a quien no se limpie o no use mascarilla sin miedo a ser llamado discriminador.

    El tamizado masivo se permite gracias a que los surcoreanos han desarrollado kits de pruebas rápidas y los producen en masa en su empresa privada, tienen puestos de control voluntario donde en 10 minutos tienen un resultado preliminar, tienen apps de celular para diagnóstico temprano, donde las personas pueden entrar a ver si cumplen con los síntomas. Los coreanos han sido educados para lavarse las manos, usar mascarillas, practicar el distanciamiento social.

    Sí se han tomado medidas restrictivas con los contagiados, como usar cámaras de televisión, ponerles brazaletes con GPS, vigilar los celulares, tarjetas de crédito, y transacciones bancarias de los infectados para asegurarse de que no incumplan la cuarentena.

    Los Coreanos del Sur, están dando cátedra sobre cómo luchar contra una pandemia tratando de defender la propiedad privada, la transparencia y libertad de expresión y la sociedad abierta.

    Su sistema de salud es mixto, con un componente público primario preventivo y uno privado secundario. El privado secundario ahora mismo está subsidiado con fondos de emergencia del gobierno, porque está claro que los seguros privados o el seguro estatal universal no son suficientes,  pero a diferencia de otros países como España, se han negado a establecer controles de precio o a requisar de hecho a la sanidad privada.

    Claro que a diferencia de España o Italia, los coreanos del sur sabían lo que se podía venir. Ahora el reto es preparar al mundo y a Panamá para luchar contra pandemias futuras, siendo menos China y más Corea del Sur. Esta vez nos agarró desprevenidos, en el futuro no habrá excusas.