Categoría: GCC’s View

  • Buscando una solución al tema de los pagos internacionales

    La Sección 1073 de la Ley Dodd Frank para la Reforma de Wall Street y la Protección del Consumidor establece un período de 10 años para que la junta de gobernadores de la Reserva Federal reporten por un periodo de 10 años, los progresos que se hagan en la compensación automática de cuentas (ACH por sus siglas en inglés).

    Los progresos en los pagos internacionales transfronterizos, cada día resultan más complicados por las sanciones internacionales y las normas contra lavado de dinero.

    La Reserva Federal ha creado una fuerza de tareas para pagos internacionales con la intención que se estudie la forma de hacerlos más rápidos, que los pagos sean seguros, transparentes, convenientes y legales a través de fronteras.

    La estrategia es la funcionalidad, con la adopción del formulario ISO 20022 sobre estándares para pagos. Otra iniciativa es la adopción del sistema de pagos globales SWIFT por algunos bancos norteamericanos.

    El obstáculo más importante es el tema del lavado de dinero y las sanciones internacionales. Se ha detectado una tendencia a que los pagos tienden a disminuir. En parte por las remesas, y en parte porque los verdaderos lavadores usan la técnica del pitufo (fraccionar las transacciones para evitar los máximos de los reguladores y así pasar por debajo del radar regulatorio). Los bancos tienden a reducir su número de corresponsales debido a los temas regulatorios y policiales, esto lleva a un aumento de la concentración de los bancos. Los riesgos de reputación y de problemas legales han llevado a muchos bancos a reducir su alcance global. El resultado es que la inclusión financiera ha disminuido en muchos mercados. Y aunque se han lanzado iniciativas sobre inclusión financiera, el problema parece no tener una solución convencional.

    En Panamá, después de los Panamá Papers, los bancos, temerosos de perder las corresponsalías, han presionado para adoptar casi todas las medidas regulatorias del GAFI y la OCDE, así como los acuerdos de Basilea presentes y los futuros.

    El problema de esto, es que la carga regulatoria aumenta, sin que exista ninguna garantía que los negocios perdidos por adoptar estas regulaciones regresen en el futuro o sean reemplazados. El resultado es que se pierden negocios y empleos sin beneficios a la vista por cumplir las nuevas regulaciones.

    Una posible solución es que los bancos locales, vayan por delante, usando tecnologías como Blockchain para manejar sus pagos globales ANTES de que estas se hagan costumbre internacional y queden atrapados en nuevas reglas que no hayan podido previamente influenciar en concordancia con sus propios intereses competitivos. El objetivo debe ser incorporarse a las discusiones regulatorias ahora y no luego cuando ya los grandes hayan impuesto sus propias reglas de juego y no quede otra opción más que sólo adherirse.

    La poderosa FED ya está evaluando estos sistemas que funcionan en Blockchain, razón no menor para que en Panamá también los estemos evaluando.

  • La Seguridad Social ¿Vive o Muere?

    La seguridad social con su proyecto solidario, básicamente impone un impuesto en forma de contribución, por el cual los trabajadores y empresas con sus contribuciones pagan las jubilaciones a las personas que ya están jubiladas, con la esperanza que a las generaciones que vienen debajo se les paguen sus jubilaciones con los impuestos en su momento.

    Este sistema, funcionó muy bien mientras la población crecía, tenían trabajos estables y los ingresos tienden a aumentar década tras década mientras que la esperanza de vida llegaba a los 70 años.

    Hoy existe un serio problema actuarial, la pirámide generacional ahora es más bien una especie de cilindro, los trabajos ahora son menos estables, el desempleo tecnológico tienen a aumentar y la esperanza de vida aumenta y aumenta.

    En un mundo donde las familias son cada vez más pequeñas, y en algunos casos ya no llega a la tasa de reposición, actuarialmente se espera que un número cada vez más pequeño de trabajadores tengan que sostener a un número cada vez mayor de jubilados.

    En una sociedad donde la tecnología amenaza con dejar muchos trabajos obsoletos, no podemos esperar que estos trabajos contribuyan de manera estable a la seguridad social cuando los robots, y el Blockchain van a eliminar muchas profesiones que antes garantizaban contribuciones estables.

    En un mundo, donde la vida humana se empieza a extender de los tres cuartos de siglo al siglo entero y muy pronto a más allá del siglo, las jubilaciones van a tener que pagarse más y más en el tiempo.
    Todo es amenaza a destruir el sistema de seguridad social solidario Bismarckiano.

    Ningún llanto o lamento sobre la ideología neoliberal puede negar estas realidades. Por eso, gústenos o no, es necesaria una reforma total del modelo de seguridad social, para enfrentarse a estas realidades. Un modelo de cotizaciones individuales, un sistema donde las edades de jubilaciones sean flexibles, y no tengamos que andar revisando las edades de jubilación cada tanto tiempo porque la esperanza de vida crece y crece y la natalidad baja y sigue bajando. Un sistema donde tomemos en cuenta que la inestabilidad laboral será la norma de futuro y la idea de que una persona puede ejercer un trabajo para una misma empresa toda su vida se acabó. Ahora habrá que tener educación constante y una permanente capacidad de reconvertirse.

    Este es el futuro, gústenos o no. La pregunta es, ¿Están los políticos, sindicatos e intelectuales preparados para enfrentarse a esta idea de una manera no luddita, porque ante el desafío pareciera que más bien existe una voluntad de no querer enfrentar al futuro?. Pero no se preocupen, el futuro llegará, estemos listos para él o no.

  • Los humanos y el futuro del trabajo

    La humanidad ha ido desmontando poco a poco a los cuatro jinetes del apocalipsis.

    El hambre es cada vez más controlable debido a una red de seguridad formada por avances tecnológicos en industrias como la agricultura, el transporte y la conservación de alimentos, este tipo de adelantos económicos han hecho que las economías sean mucho más productivas aumentando así la cantidad de alimentos con cada vez menos recursos y trabajo.

    Avance políticos como redes básicas de seguridad social, sistemas de ayuda alimentaria humanitaria internacional que se activan para casos de emergencia han hecho poco a poco de las grandes hambrunas un tema del pasado que cada vez más va en declive, disminuyendo así las muertes por hambre en la mayoría de los países.

    La peste, otro de aquellos grandes jinetes, también ha sido subyugada gracias a la ciencia médica, hemos aprendido a combatir los germenes y agentes patógenos; los sistemas de salubridad local, regional y mundial hacen que las vacunas sean más accesibles para todos.

    Aunque la guerra sigue cabalgando, ha pérdido fuerza y a pesar de que la amenaza de una guerra mundial global este latente, estás posibilidades han bajado significativamente desde la Guerra fría, ya que desde la Segunda Guerra Mundial, la más grande y destructiva de la historia, se han venido creando mecanismos internacional, que si bien son imperfectos, han estado ahí para reducir la posibilidad de estos eventos y contener conflictos.

    Hoy en día muere más gente por diabetes que en conflictos bélicos, y estás siguen bajando año tras año como lo muestra Steven Pinker, solo nos queda saber cómo vencer a la muerte.

    Pero no todo es color de rosa, aún quedan desafíos importantes y el reto hoy es el trabajo; este ha sido una constante de la vida humana y hoy los avances tecnológicos amenazan con eliminar ocupaciones humanas enteras que se han vuelto obsoletas debido a estos adelantos.

    Esto es conocido como la falacia del Luddita, el desempleo tecnológico que no toma en cuenta los efectos compensatorios de las tecnologías en otros sectores de la economía. Las hilanderas fueron dejadas sin empleos por los telares, pero de ahí surgieron los mecánicos, el automóvil dejó sin trabajo a los cocheros y los ordenadores dejaron sin efecto a los talleres de mecanográfia , sin embargo, se crearon de forma paralela otras industrias alrededor de los textiles, los automóviles y las computadoras.

    Es decir lo que se pierde en una industria se recupera en otra, esto es inaceptable para los Ludditas que lucha contra cada nueva tecnología batallas pérdidas de antemano.

    Las nuevas tecnologías amenazan con desplazar muchos empleos, la lucha Luddita de los taxistas contra Uber es una causa pérdida, ganarán algunas batallas pero perderán la guerra de la misma forma que muchas profesiones de cuello blanco como los abogados y notarios que están en riesgo gracias a Blockchain, y ya en el caso de los trabajos de la clase obrera casi todos los empleos del área manufacturera han sido reemplazados por robots y ya vemos que esto empieza a suceder también en los trabajos de almacenamiento y distribución.

    Para muestra un botón, Alibaba el gigante chino del comercio electrónico, ha abierto el primer gran depósito inteligente en China, donde robots llamados ZHU QUE equipados con WIFI, y que se auto recargan tras una jornada de ocho horas, han aumentado la capacidad del depósito de despachar mercancía tres veces.

    Los robots localizan los productos y los ponen a disposición de los humanos que hacen el despacho final, aunque esta labor también será desplazada gracias a este avance.

    La comida rápida de tipo industrial también experimentará estos cambios con sus empleados de la misma forma que taxistas, camioneros, operadores de metro también se verán afectados por la automatización; los abogados verán como los contratos inteligentes y los registros blockchain reemplazarán sus puestos de trabajo.

    En el siglo XIX, las tecnologías industriales afectaban principalmente a los trabajadores especializados, a los artesanos, gremios y potenciaron a una clase de trabajadores poco especializados en los sencillos y epeitivos trabajos industriales. Un operario necesita menos preparación que una hilandera o un herrero.

    Un taxista necesita menos preparación que un cochero, en el siglo XXI los robots amenazan principalmente, los trabajos con poca especialización, lo que ciertamente va a dejar a muchas personas no especializadas sin empleo.

    Pero también se amenazan algunos trabajos de cuello blanco mediante los programas de inteligencia artificial, la ola de innovación hasta ahora ha significado un aumento de la paga de los trabajos altamente especializados mientras que los trabajos de mediana y bajas habilidades se ven seriamente amenazados por los robots y la inteligencia artificial.

    Otra profesión de cuello blanco amenazadas son los médicos, se calcula que pueden perderse el 80% de las plazas de trabajo en las futuras décadas.

    Curiosamente las leyes de salario mínimo y los gremios profesionales con sus tasas de honorarios, han sido uno de los detonantes de la automatización de ciertos trabajos, simplemente los robots son más rentables, una economista británica dijo que había una cosa peor que ser explotado por capitalistas y era no ser explotado por capitalistas.

    Los robots lo están demostrando, los efectos sociales de las nuevas tecnologías van a sentirse en las próximas décadas, la guerra luddita de los taxistas contra Uber lo está demostrando.

  • Blockchain o morir

    Recientemente se hizo un evento para comprender sobre los efectos que Blockchain pueden ejercer en la forma como los bancos hacen negocios. Lo triste del caso es que fueron los bancos extranjeros los más interesados, no los bancos locales. La presentadora, Isabelle Corbett, hizo una observación interesante, las cajas de arena (“Sandbox”) regulatorias de FINTECH no son tan buena idea como parecen. Mejor es buscar una regulación general que funcione, a crear burbujas regulatorias que luego no se puedan romper, una caja de arena puede ser muy útil para jugar con ideas, ¡pero es mejor saber pensar fuera de la caja!

    Una de las posibilidades de Blockchain es que demuestra el poder de las redes colaborativas. Todos los miembros de la red que necesitan una información la adquieren simultáneamente. La necesidad de certificadores o autenticadores centralizados se elimina. Desde la aparición del Bitcoin en el 2009 a los Distributed Ledgers de hoy, no han pasado diez años. De los Ledgers a los Distributed Ledgers, al Blockchain, a las Cryptomonedas, es como pelar poco a poco las capas de una cebolla. Palabras como criptografía, inmutabilidad, contratos inteligentes, archivos compartidos, consensos distribuidos, pruebas de trabajo, minar, pronto van a ser parte del vocabulario de las finanzas globales. De hecho estamos encaminados hacia eso.

    Sin embargo la tecnología Blockchain tiene en su versión actual ciertas limitantes. La primera es que la prueba de trabajo, para minar, necesita mucha pero mucha energía eléctrica. Esto ha dado una ventaja comparativa a los lugares donde la electricidad es barata y el clima frío. En su versión actual las Blochain suelen estar controladas por organizaciones basadas en un solo país, lo cual las hace vulnerables a presiones políticas. Todavía es necesario lograr que muchos de estos programas sean invulnerables a fallos del sistema o cyberataques. Hay miles de millones de dólares en juego.

    En la tecnología de carpetas distribuidas, o Distributed Ledgers, se busca solucionar estas críticas a Blockchain. La primera, es que tienen records de los acuerdos consensuales, la segunda es que tienen un sistema de audito criptográfico y que el sistema trabaja desde varios nodos de computadora simultáneamente. El sistema se pone al día simultáneamente para todas las partes interesadas, el sistema mantiene copias de los archivos en todas las computadoras de las partes interesadas y mantiene una cronología criptografiada del todas las transacciones del sistema.

    En un sistema así, los bancos compartirían en una transacción todas las percepciones, toda la lógica de los procesos, y toda la comunicación simultáneamente. La misma lógica del negocio, la misma data, la misma red.

    El sistema financiero actual está altamente fragmentado, con muchos riesgos por asimetrías de información, las transacciones toman días para confirmar y validarlas, el sistema regulatorio es propicio a errores humanos, no por falta de información sino por demasiada información, más allá de lo que es posible procesar. Cada parte guarda sus datos de manera local. El futuro es distinto, en el futuro la tecnología podrá tener una carpeta o Ledger que unifique, un reducido riesgo sistémico, de contrapartes y de seguridad. Las transacciones serán validadas y reconciliadas automáticamente. La regulación será inteligente pues el sistema puede detectar las irregularidades mejor que un regulador humano.

    Para las instituciones financieras esto tiene consecuencias importantes. Primero, los pagos internacionales, las medidas contra el lavado de dinero, la reconciliación de deudas, la compensación de documentos, el manejo de préstamos y garantías se hace mucho más fácil y barato. Para los estados, es más fácil simplificar las medidas contra el lavado de activos y el “conoce a tu cliente” mediante archivos distribuidos. El cumplimiento, la transparencia, se hacen más fáciles. Y la carga humana sobre el regulador es más ligera, menos costo de la regulación tanto para el cliente, como para el banco, como para el Estado. Las operaciones internas del banco se simplifican grandemente.

    Para los individuos, la tecnología de Distributed Ledgers, permite cosas como el crowfunding, la identidad virtual, mantener records de crédito, enviar remesas a través de las fronteras, préstamos interpersonales, ecrowd.

    Esta tecnología podría ayudar a enfrentarse a muchos de los problemas que tiene el actual Centro Financiero Panameño, sobre todo con la enorme carga regulatoria que las regulaciones del GAFI y la OCDE le han impuesto en los últimos años. Sin embargo, parece que los banqueros y reguladores locales se han dormido al volante.

  • Ahora es más rápido y más fácil enviar dinero entre Japón y Tailandia

    Gracias a SBI Remit, Siam Commercial Bank (SCB) y Ripple, 45.000 nacionales tailandeses que viven en Japón pueden enviar dinero a sus hogares más rápido.

    Los flujos de remesas entre Japón y Tailandia han estado creciendo constantemente y actualmente representan aproximadamente $ 250 millones (Banco Mundial) USD al año. Sin embargo, la infraestructura de remesas no ha respondido a las necesidades de los clientes. Las transferencias de fondos pueden tardar hasta dos días, las tarifas cobradas representan un promedio de 5-7% (Banco Mundial) para cada transacción y no hay claridad de cuándo llegan los fondos.

    SBI Remit y SCB convirtieron este problema en una oportunidad para agregar valor a sus clientes al tiempo que creaban una nueva oportunidad de ingresos estimada en $ 10-15 millones por año.

    El lanzamiento del servicio comenzó el 1 de Julio. Es el primer servicio de remesas comercialmente disponible impulsado por Ripple. Aquellos que usan SBI Remit en Japón pueden enviar dinero instantáneamente en JPY a la cuenta de ahorros SCB de un destinatario en Tailandia y recibir fondos en segundos.

    Arak Sutivong, director de estrategia de SCB, dijo: ‘Estamos orgullosos de ser el primer banco de Asia en utilizar la solución líder en Blockchain de Ripple para poder hacer pagos en tiempo real a nuestros clientes, cuyas familias dependen a menudo de la disponibilidad de estos fondos para las necesidades básicas – el tiempo es esencial para ellos.

    Nobuo Ando, director representante de SBI Remit Co., Ltd. dijo: ‘Es nuestro deber buscar continuamente soluciones tecnológicas superiores para ofrecer siempre mejores servicios de remesas para nuestros clientes. En este caso, Ripple fue impresionante en su concepto y resultó ser mejor aún en la práctica. Además, “esperamos tener cambio de divisas más favorables a medida que la red de Ripple se expande. Para ello, damos la bienvenida a más instituciones que se unan y nos ayuden a ofrecer servicios competitivos de remesas sobre los métodos convencionales a nuestros valiosos clientes.”

    A largo plazo, el servicio también estará disponible en otros mercados clave de América del Norte, Europa y Europa y Asia Pacífico.

    Ripple, manifiesta estar encantados de trabajar con bancos innovadores que están abrazando nuevas oportunidades para resolver los desafíos de pago para sus clientes.

    Articulo por Sarah Marquer, Ripple. Traducción libre por GCCViews

  • Desmitificando al santón marxista

    El Che Guevara es para la izquierda totalitaria latinoamericana una especie híbrida de Cristo con Juana de Arco. Más que un intelectual marxista, el Che era un santo guerrero, la Juana De Arco del marxismo latinoamericano, y como tal terminó en un martirio, que lo convirtió en una especie de Cristo rojo. Uno de los mayores errores de la CIA fue publicar fotos de un Che muerto de manera que parece un Cristo bajado de la Cruz en procesión de Viernes Santo. Luego está la foto de Korda, donde el Che aparece mirando a lo lejos, con una mirada idealista, perdida en el tiempo, la imagen que ha vendido millones de camisetas en el mundo capitalista. Un santo místico del totalitarismo. Y los Diarios de la Motocicleta, donde un Che, todavía no marxista, ni asesino, se embarca en un Road Trip por Sudamérica y descubre la miseria de un continente, miseria que dedicaría su vida a hacerla total y mucho más profunda.

    Porque ¿cuáles fueron sus logros exactamente? No fue un intelectual marxista de ideas interesantes, tampoco fue un estadista. Sí fue un conspirador de tiempo completo, un guerrillero competente en Cuba cuando los errores de los corruptos militares de Batista lo permitieron, pero incompetente en el Congo y en Bolivia. Fue un asesino metódico émulo de Robespierre cuando ganó, con sus “juicios” sin ningún tipo de garantías, un poco mejores que las ejecuciones sumarias que hizo como guerrillero. Durante la Crisis de los Misiles era un imprudente que deseaba una guerra nuclear entre los USA y la URSS. Como administrador del Banco de Cuba fue un irresponsable cuyo mayor logro fue confiscar para la causa una distribuidora de General Motors y firmar los billetes con un Che, así, a secas, confirmando de esta forma el poco valor de los billetes emitidos. Es es el héroe que muchos conmemoran. Que el gobierno de Cuba lo haga, bueno, total Fidel Castro ante el inexorable envejecimiento de su cuerpo y de su revolución, inteligentemente eligió convertir en íconos de legitimidad a Camilo Cienfuegos y al Che Guevara. Ellos nunca envejecerán, como los ídolos del rock muertos prematuramente, serán jóvenes para siempre. Porque la revolución marxista como ideal sí ha envejecido y mal.

    Los liberales de la Fundación Bases, de Rosario, Argentina, hay emprendido una campaña para hacer que el asesino mártir, hijo notorio de esa ciudad no reciba homenajes de Estado, y quiten el monumento al Che. Tan amplia ha sido la repercusión que hasta The Economist, con el título “Antihéroe local – Desafiando el culto al Ché Guevara”, se ha hecho eco de la campaña.

    Esta campaña debe contar con el apoyo de todas las personas amantes de la libertad y los derechos humanos. No estamos muy seguros que tenga éxito a corto plazo, pero el debate sobre el endiosamiento de un ser humano funesto tiene que iniciarse.

  • La máscara ya se cayó

    Es claro que el gobierno actual, bajo una fuerte presión fiscal debido principalmente a los pagos de planilla, va a continuar la estrategia de vampirizar a la clase media con impuestos. El rechazo a discutir en tercer debate el Anteproyecto de ley 43 y a suspender, pero no a derogar el Decreto de Ley 130, mientras se emiten regulaciones municipales sobre las mejoras fijando precios mínimos por mejora, y se envían empleados del municipio a hacer inspecciones, deja las cosas claras. El gobierno actual no tiene intenciones de bajar uno de los impuestos de inmuebles más altos de la región, aún a riesgo de alienar a toda la clase media.

    Pero eso no es todo, existen rumores de que también se contempla el subir el ITBM al 10%. Ante frenar un gasto público que se va principalmente en planilla, no en obras ni en ayudas sociales, como nos los quieren vender, o subir los impuestos, está claro que el gobierno ha elegido este último camino. La factura electrónica, la sumisión ante la OCDE mientras se niegan a adaptar los impuestos corporativos para hacer frente a las regulaciones de la OCDE como hizo Suiza, el negarse a corregir un impuesto de inmuebles que está entre los más altos del hemisferio occidental, la posible subida del ITBM, todo indica que ante los años electorales que se avecinan, el gobierno actual ha decidido una estrategia de tratar de ganar las elecciones perdiendo el país. Porque como decía Churchill, “tratar de hacer que un país prospere subiendo los impuestos, es como meter los pies en un balde y tratar de elevarse tirando del asa”. Tratar de ganar las elecciones emplanillando y subsidiando no va a lograr que los no emplanillados y no subsidiados, voten por uno, sobre todo si ese emplanillamiento y esos subsidios significa pagar más impuestos en momentos de una contracción económica general. Por cada votante que se gana con ese método se va a alienar a muchos más que votarán en contra.

    Pero bueno ese es el camino que la actual administración ha elegido.

    Pero pudo haber elegido otro camino, si no fuera porque el poder embrutece, corrompe y desenmascara a quién lo detenta momentáneamente. Por ejemplo, en lugar de la factura electrónica ¿qué tal simplificar los trámites para pagar impuestos, que están entre los peores del mundo según el Banco Mundial? Mucha gente pagaría impuestos si fuera más fácil pagarlos. ¿Por qué si vamos a firmar lo que la OCDE nos pone en frente, no hacemos lo que muchos países están haciendo, bajar los impuestos sobre la renta corporativos con una tasa única del 10-12% y eliminar o por lo menos bajar el impuesto a las ganancias de capital si estas son reinvertidas en la empresa, para que las corporaciones sigan viniendo a establecerse en Panamá, aunque ya no podamos ofrecerles opacidad financiera?

    ¿Por qué no se hace caso del llamado de la clase media y se negocia un impuesto de inmuebles más bajo, entre el 0.25 al 0.50 %, que permitiría a la clase media usar sus viviendas como ahorro y garantía de segundas hipotecas para emprendimientos, para ver si por fin tenemos un desarrollo capitalista que no dependa de la inversión extranjera?

    ¿Por qué en lugar de penalizar las mejoras a la propiedad, elevando la base gravable del impuesto de acuerdo a las mejoras, las dejamos tranquilas, y las sacamos de la ecuación para que la gente invierta en mantener sus viviendas, el lugar de castigar el ahorro y la inversión?

    La idea de una reforma fiscal no debe ser solo la de resolver los problemas de gasto corriente del gobierno, sino la de garantizar un desarrollo económico independiente de los vaivenes mundiales.

    Al bajar el impuesto sobre la renta corporativa y de las ganancias de capital, se estimula que las ganancias y rentas se inviertan en las empresas que produzcan empleos reales. Y haya más empresas pagando impuestos.

    El impuesto de inmuebles debe ser corregido, primero se debe ampliar la base, aunque signifique dejar el límite de B/30,000 en las viviendas de interés social. Luego se debe bajar la tasa a entre 0.25 y 0.5%, y eliminar las mejoras a la propiedad del cálculo del impuesto, que debe estar basado en el precio de mercado real y no en avalúos especulativos de funcionarios que no tienen el pellejo en juego. Esto premiaría el ahorro e inversión de la clase media que podría usar sus viviendas como garantía de nuevos emprendimientos, ayudaría a mantener el urbanismo de la ciudad ya que la gente tendría el incentivo de conservar sus viviendas en lugar de venderlas y demolerlas.

    El impuesto sobre la renta personal podría seguir como está con su estructura progresiva, para evitar los gastos suntuarios de las clases altas y estimular que estas reinviertan en sus negocios en lugar de gastar en lujos.

    El ITBM puede subir, después de todo, quien más consuma que más pague. Esto estimula el ahorro.

    Todo esto debe estar acompañado de un control efectivo del gasto público. De las mega obras a los mega emplanillados y mega subsidiados, son preferibles las mega obras, por lo menos estas tienen un principio y un fin. Se supone que bien llevadas pueden aumentar la competitividad del país a largo plazo, mientras no sean obras inútiles para gastar dinero y hacer negocios a cosa del Estado. En cambio, emplanillados y subsidiados se sabe cómo empiezan pero nunca se sabe cómo acaban, y son una carga cada vez mayor sobre los sectores productivos de la economía. Podemos terminar como los países del sur de Europa. Endeudados, sobre gravados y con un sector productivo moribundo. Pero a nosotros no nos harán rescates financieros ni los alemanes ni los gringos, al menos que les regresemos el Canal.

    Está claro que con una Asamblea de Diputados que hace muchos años renunció a ser un control efectivo a los designios del ejecutivo, y se ha concentrado en buscar prebendas y beneficios del gasto público, siendo un socio efectivo en la vampirización de los recursos de los sectores productivos, como lo ha evidenciado en el debate sobre el impuesto de inmuebles, la única presión está en la opinión pública, en los votos y en la calle.

  • Familia y discriminación

    «Hay una gran diferencia entre tratar a los hombres con igualdad e intentar hacerlos iguales. Mientras lo primero es la condición de una sociedad libre, lo segundo implica, como lo describió Tocqueville, “una nueva forma de servidumbre”. Friedrich Hayek

    En los últimos meses, en el entorno panameño, existe una gran discusión pública sobre la posibilidad de que la Corte Suprema acepte la demanda instaurada por individuos que solicitan se les reconozca el derecho al matrimonio, siendo ellos del mismo sexo.

    Por un lado, se ha generado una corriente “pro derechos igualitarios” y por el otro, los que sostienen que el matrimonio es una institución que consagra sólo la unión entre un hombre y una mujer. En el medio, marchas de unos y otros apoyando cada uno su visión, con conceptos confusos sobre lo que es la discriminación, pero ambos casualmente, solicitan al mismo ente estatal que dirima una situación que en el primer caso está equivocado en plantear derechos igualitarios (luego explico por qué el mal uso de los términos) y del otro lado, piden el “status quo” ante una situación que claramente ha sido una institución religiosa y equivocadamente entregada al estado.

    Entonces, entre toda esta mar de confusiones y equivocaciones de uno y otro lado, deberíamos comenzar a aclarar el derecho a discriminar en una sociedad libre y el derecho a la igualdad ante la ley, donde ambos son “self evident” y los poseen todos los individuos.

    Vamos a comenzar por establecer que la discriminación en el ámbito privado es un derecho que todos poseemos; nuestra sociedad está basada en toda clase de discriminación que es precedida por el derecho de propiedad, así Hans-Hermann Hoppe sentencia: “toda propiedad privada presupone una discriminación, pues si tal o cual cosa me pertenece, ello quiere decir que a usted no le pertenece y que yo estoy facultado para excluirle a usted de ella”. Cada vez que optamos, preferimos, nos agrupamos, nos reunimos, excluímos, estamos ejerciendo nuestro derecho a discriminar y aunque nos resulte chocante o lo consideremos un acto repudiable en nuestros fueros internos, el acto de excluir de una persona a otra, por los motivos que fuesen, en el ámbito privado, sólo queda en su conciencia y exenta de la autoridad de los magistrados. O al menos debería ser así.

    Lamentablemente con el correr del tiempo, esta esfera privada se ha ido convirtiendo, a través de fallos judiciales y leyes de afirmación positiva, en algo concerniente al ámbito público, obligando a personas y sociedades a comportarse privadamente en una u otra forma que dictamine una mayoría, pero que resulta al final, en una clara violación del derecho de la minoría, que llevada al extremo, puede ser un solo individuo que posee los mismos derechos que el otro 99 % restante y viola cualquier precepto de justicia colocarlo en al altar de sacrificio para contento de esa mayoría circunstancial. Haciendo un mal uso del concepto de igualdad, se han ido sacrificando los derechos de estas minorías (circunstanciales según el tiempo), por lo que la igualdad ante la ley, se ha convertido en igualdad “mediante” la ley. No debemos olvidar que los individuos no tienen derecho a violarles los derechos a otros. Pero sí tienen el derecho a hacer lo incorrecto (y por ello existe el castigo).

    Pensemos ejemplos comunes: el Club Unión con sus propias reglas de admisión, ejerce su claro derecho a exclusión basado en el derecho de propiedad. Eso no es discriminar, aunque a muchos les parezca repudiable su sistema de admisión. La Asociación de esposas de banqueros, ¿admitirían a un gay que tenga como esposo a un banquero? Nuevamente, tienen todo el derecho a excluir y a admitir basados en sus propias reglas que les brinda la propiedad y por ende el derecho de reunión y asociación. ¿La sinagoga judía? ¿El Club de Jardinería? Y así podremos ir por muchísimos ejemplos que diariamente nos demuestran cómo las personas ejercen el derecho de reunión y asociación (y exclusión) sin violentar derechos de terceros, aunque sí es probable que en más de un caso los motivos y las conductas sean repudiables según el criterio del excluído o de la misma sociedad. La sociedad per se está inundada de estereotipos, que si bien funcionan como maximizadores de la información, también son formadores de prejuicios. Pero son justamente los que marcan en las personas los deseos de asociarse o excluir.

    Esta facultad de poder asociarse con quien uno desea es vital para el desarrollo del tejido social, sirve tanto para instituciones comunales o de tipo social o incluso para el caso de elegir una pareja. Si el deseo de asociarse bajo los criterios que uno considere, es perturbado mediante una ley, entonces el derecho de asociación queda en letra muerta y por la misma razón que una persona o institución privada no puede ser forzada a aceptar a alguien con quien no quiere asociarse, imagínese el caso de una persona cuyas preferencias sexuales no coinciden con una mayoría circunstancial de la sociedad y por lo tanto es forzado a asociarse con quien no quiere bajo pena de ser expulsado o juzgado por esa mayoría. Asociación forzada no es asociación. Utilizar el aparato estatal como superador de esos prejuicios sólo ha producido ejemplos históricos de que la buena intención empedró más rápidamente el camino al infierno que los mismos prejuicios.

    Por el contrario, el mercado tiende a reducir estas discriminaciones de modo natural, sin necesidad de intervencionismo estatal, como señalaba el premio Nobel Milton Friedman: “Muchas veces se piensa que la persona que discrimina contra otros por razones de raza, religión, color, etc. no incurre en costo alguno y simplemente ocasiona costos a otros. (…) El hombre que se niega a contratar a un negro o a trabajar junto a él, por ejemplo, limita sus posibilidades de elección. En general, tendrá que pagar más por lo que compra o recibir una remuneración inferior por su trabajo. O, expresándolo de otra forma, los que no damos importancia a las diferencias de religión o del color de la piel podemos comprar cosas más baratas”. La conclusión es obvia, el prejuicioso que discrimina “en un mercado libre, tenderá a ser desplazado”. Por lo tanto, el mecanismo correcto para desplazar la discriminación no es, como piensa el igualitarista, mediante la ley o la intervención gubernamental, sino, por las instituciones del mercado.

    Entonces, cuando hablamos de discriminación, lo esencial, lo verdaderamente importante no es la discriminación en sí, sino el sujeto discriminante. Quien no puede discriminar, en virtud del principio de igualdad ante la ley, es el sector público.

    A pesar de lo que preceptuaba Hannah Arendt, que “El gobierno no tiene derecho a interferir en los prejuicios y prácticas discriminatorias de la sociedad, pero tiene no sólo el derecho, sino también el deber, de asegurar que tales prácticas no son legalmente forzadas”, hay que admitir que la línea entre sector público/privado, a raíz de la corriente judicial de afirmación positiva ha ido desdibujando esta frontera, como en el caso de obligar a la admisión en ciertos lugares privados de personas que de otra forma no habrían sido admitidas; pensemos en discotecas, un emprendimiento privado, que no permitirían ciertas características físicas porque su negocio está en que la “gente linda” les llene el lugar y atraiga cierto público que según sus cálculos le es más rentable económicamente. Ese criterio no nos agrada, ¿verdad? Es repudiable, ¿verdad? No nos sentimos cómodos con ello, ¿verdad? Pero no deja de ser una verdad incómoda el fenómeno sociológico estudiado y comprobado por expertos en branding, mercadeo y especialidades parecidas. Pero como el estado ha dictaminado que hacer ese tipo de exclusión es discriminatorio, entonces el emprendimiento privado está forzado a hacer sus negocios según lo dictamina el sector público. No pensamos mal si pensamos que ese establecimiento está haciendo sus descuentos de otra forma.

    Este ejemplo es uno de los muchos en nuestra vida diaria en los cuales el estado ha ido interviniendo para imponer un criterio “moralizante e igualitario” en situaciones privadas, pero que de alguna forma llevan a la confusión generalizada entre lo que es discriminación y lo que claramente no lo es.

    Como en la opinión pública el prestigio de la igualdad es más “digerible”, la palabra discriminación fue adquiriendo en el tiempo una connotación negativa. Como ejemplo puede citarse la evolución de la palabra “discriminar” en el Diccionario de la Real Academia Española. Hasta su edición de 1956 la única definición que incluía era: “separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra”. En la edición siguiente, la de 1970, se añadió: “Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, etc.”. Lo que antes sólo significaba diferenciar, separar, adquiere de este modo una connotación negativa, lo que refleja perfectamente una mentalidad igualitarista que considera toda diferencia, provenga de donde provenga, una flagrante injusticia. Aunque públicamente digamos que abrazamos la diversidad.

    Y eso nos lleva a analizar esta discusión pública sobre el “matrimonio igualitario” y el concepto en discusión por detrás de lo que es la “familia original”.

    Sobre los inicios de la civilización y en especial el origen de la familia y la propiedad, aunque con diferentes aproximaciones ideológicas y diversas conclusiones en sentido económico, tanto Engels, en su libro “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado: a la luz de las investigaciones de Lewis H. Morgan” y Hans- Hermann Hoppe, Sobre El Origen de la Propiedad y la Familia, nos hacen un recuento científico, no religioso, sobre el origen de la familia.


    Hoppe nos aproxima a algunas conclusiones que intuitivamente conocemos: “Pero la institución de la propiedad de la tierra en sí no afectó el otro lado del problema: la proliferación continuada de descendientes. Este aspecto del problema requería también una solución. Tenía que encontrarse una institución social que pusiera esta proliferación bajo control. La institución diseñada para lograr esta tarea fue la institución de la familia. ……Cualesquiera que hayan sido los detalles exactos, parece que la institución de una relación entre hombres y mujeres, estable y monogámica ‐ y también poligámica ‐ que hoy en día se asocia con el término familia, es bastante reciente en la historia de la humanidad y estuvo precedida de una institución que podría definirse, en términos amplios, como inter‐curso sexual “no restringido” o “no regulado” o como “matrimonio en grupo” (también conocido como “amor libre”). El comercio entre los sexos durante esta etapa de la historia humana no eliminaba la existencia de relaciones temporales, por parejas, entre un hombre y una mujer. Sin embargo, en principio consideraban a cada mujer un socio sexual potencial de cada hombre, y viceversa. En palabras de Friedrich Engels: Los “hombres vivían en poligamia y sus mujeres simultáneamente en poliandria, y consideraban a sus hijos como pertenecientes a todos. …. Cada mujer pertenecía a todo hombre y cada hombre a toda mujer.”…

    “….El instinto, en virtud de la naturaleza biológica del hombre, lleva a cada mujer y a cada hombre a colocar sus genes en la siguiente generación de la especie. Mientras más descendientes tenga uno, mejor, porque más de sus propios genes sobrevivirán.

    No hay duda, este instinto natural humano se podría controlar con deliberación y raciocinio. Pero si el sacrificio económico que había que hacer fuera ninguno, o poco, por simplemente seguir sus propios instintos animales, ya que los niños eran sostenidos por toda la sociedad, entonces sería poco, o no existiría, el incentivo de ejercitar algún freno moral, de emplear la razón en materia sexual.

    Desde un punto de vista puramente económico, entonces, la solución al problema de la superpoblación debía ser de inmediato evidente. La propiedad de los niños, o más correctamente, el confiarlos al cuidado por encargo, tenía que ser privatizada. Más bien que considerar a los niños como posesión colectiva, o confiados al cuidado por encargo a la “sociedad”, o ver los nacimientos como un evento natural incontrolado o incontrolable y en tal caso considerar a los niños como posesión, o encargo, de nadie, los niños tenían que ser considerados como entes producidos privadamente y confiados al cuidado privado.

    Más aún y finalmente: con la formación de familias monógamas o polígamas vino otra innovación decisiva. Anteriormente, los miembros de una tribu formaban un sólo domicilio unificado, y la división del trabajo intra‐tribal era esencialmente una división de trabajo al interior de tal domicilio. Con la formación de familias vino la separación de este domicilio unificado en varias moradas independientes y con ella también la formación de propiedades “separadas” – o privadas ‐ de la tierra.”…

    En definitiva, el origen de la familia quizás no es coincidente totalmente con el criterio religioso que ha sido el imperante en nuestros países, sobre todo en aquellos donde la religión, la católica, ha sido parte siempre del estado, ya sea porque es el culto oficial a nivel constitucional o es sostenida económicamente con ciertas preferencias por los gobiernos por ser la mayoría poblacional perteneciente a ese culto.

    Sean cuales fuesen las razones, un criterio privado como es el religioso, fue apropiado por el estado y esta institución es el matrimonio. Y aquí llegamos al problema, porque existen estas dos discusiones ya mencionadas, que hay que manejar separadamente, pero que al unirlas se producen esta serie de enfrentamientos propia de una sociedad tribal y no de una civilizada (en el sentido popperiano la frase).

    Por un lado, regresando a las nociones de individualidad e igualdad ante la ley, el derecho es uno solo para todos los miembros de la comunidad y bajo el criterio que la discriminación no puede practicarse desde el ámbito público, dos personas que deseen unirse voluntariamente deberían poder hacerlo y el estado no tendría que opinar allí. El problema subyacente es la palabra matrimonio, que aunque discutible la etimología, quedó asociado al concepto judeo cristiano e indefectiblemente unido a la idea de familia como hombre y mujer unidos para tener descendencia. Pero si regresamos nuevamente a los antecedentes, incluso esta idea del concepto económico y de supervivencia, de agruparse como se prefiera o desee, porque el hombre es un ser social, sería perfectamente compatible con la palabra matrimonio. Incluso la idea de cuando éramos sociedades tribales y los niños eran parte del clan, es decir, de todos, y su evolución hacia hoy día de estas parejas o uniones de familias distintas, que internalizan los costos sociales de niños que también es posible que estén a cargo de la sociedad, agregándole otro elemento no sólo positivo, sino económico y de supervivencia.

    Tratándose finalmente de derechos individuales, y abogando por el concepto de igualdad ante la ley, lo que cabe es hablar de matrimonio civil, no igualitario, porque este último concepto ingresa en la llamada discriminación positiva en el ámbito privado. Jamás en las relaciones privadas se podrá imponer a una parte de la sociedad que acepte lo que no quiere aceptar, y tampoco se debe obligarlos a aceptarlo, porque no se sienten iguales y claramente no lo son, y no puede apelarse a forzar una discriminación que todos tenemos derecho a ejercerla.

    El matrimonio civil, si bien una institución cuasi religiosa, pero expedida por el estado, debe ser desprovista de toda connotación religiosa y bajo el principio de igualdad ante la ley, debe poder contemplar las uniones de dos personas, sean del sexo que sean. El estado y sus instituciones son res pública, todos tenemos el derecho a practicar los mismos rituales civiles que otorga el estado.

    Por lo contrario, forzar en el ámbito privado a una sociedad o parte de ella, en sus relaciones privadas, que claramente no quiere aceptar la unión de dos personas del mismo sexo como matrimonio, es forzar la igualdad mediante la ley y ello es claramente inadmisible por los motivos razonados inicialmente. Los partidarios de la “familia tradicional” podrán seguir manteniendo sus vedas religiosas a quienes deseen participar de ellas y no comulguen con los preceptos cristianos; también pueden ejercer su derecho a exclusión en todos los ámbitos privados que deseen, por más aborrecibles que nos parezcan o sean sus argumentos, pero es su derecho individual de asociarse con sus pares. ¿Basados en prejuicios? Posiblemente. ¿Basados en la religión? Posiblemente. No importa las razones que motiven a un grupo religioso a manifestar sus prejuicios y reservarse para sí mismos los rituales religiosos que confieren a los que ellos consideren de su pertenencia.

    Sólo una sociedad que discute derechos individuales y no es forzada mediante la ley es una sociedad pacífica y voluntaria. Sólo esta forma es la que nos lleva al progreso. La otra, como dijera Popper, nos lleva irremediablemente de regreso a la tribu.

  • Cuando Blockchain deja de ser una abstracción para la humanidad

    El Programa Mundial de Alimentos (PMA), dependiente de las Naciones Unidas, proporciona asistencia alimentaria a 80 millones de personas en 80 países de todo el mundo. Principalmente se focalizan en la entrega de víveres y suministros a poblaciones en crisis humanitarias.

    Hasta ahora, esta ayuda se brindaba en forma de alimentos, agua, refugio, suministros médicos, infraestructura crítica, etc. Sin embargo, esta ayuda muchas veces era inefectiva, debido a que no todos los beneficiarios necesitaban el mismo tipo de ayuda, muchas veces la necesidad de alimentos no era tan crítica como baños portátiles o al revés. Eso fue variando en la conceptualización de cómo focalizar la ayuda y de a poco, el programa ha ido aumentado considerablemente las transferencias de efectivo en aquellos lugares donde han probado funcionar bien. Estas transferencias son a menudo más eficientes y eficaces para mejorar los medios de vida ya que permiten que los propios beneficiarios elijan dónde aplicarlos mejor.

    Sin embargo, ello no los exime de problemas, en especial, desvío de fondos, apropiación indebida y muchos más típicos de cuando se maneja dinero en sectores no bancarizados. Si el dinero se pierde, no hay forma de rastrearlo. Y aquí es donde nos encontramos a Blockchain, que, como un libro de cuentas distribuido, ofrece una solución.
    La primera prueba exitosa a nivel de campo de la innovación de Blockchain del PMA, llamada ‘Building Blocks’, se llevó a cabo en enero de este año, en el corazón de la provincia de Sindh, Pakistán. Dado que las familias vulnerables recibieron ayuda alimentaria y monetaria del PMA, las transacciones se autenticaron y registraron en un bloque público mediante una interfaz de teléfonos inteligentes. Los informes de transacciones generados se utilizaron para hacer coincidir los desembolsos con los beneficiarios en un registro oficial.

    Luego de este exitoso testeo, se realizó por primera vez a gran escala en el mes de Mayo pasado, el primer programa de transferencias mediante Blockchain a nivel oficial. Se utilizó a Ethereum Blockchain para transferir vouchers basados en cryptomonedas, a un total de 10.000 refugiados en Siria. Se realizó a través de la plataforma creada por Parity Technologies, una empresa dirigida por Gavin Wood, el co fundador de Ethereum. Con el éxito de este proyecto, el PMA planea extender el proyecto para cubrir a 100.000 personas más en Jordania durante este año.
    Los vouchers se utilizarán en lugar de los Dinars jordanos y aunque la población beneficiada no esté bancarizada ni posea teléfonos móviles, la tecnología existente hace que ellos puedan escanear su iris utilizando IrisGuard, un desarrollo inglés que permite asociar el iris como validación de identidad y cobro.

    De esta forma, el personal de la tienda dará comida a los refugiados mediante el escaneo de su iris, utilizando la tecnología combinada entre la desarrollada por las Naciones Unidas, llamada Innovation Accelerator y la desarrolladora tecnológica de Ethereum, Parity Technologies y Datarella, otra compañía Blockchain que harán el seguimiento del uso del voucher.

    Con esto, la ONU planea más proyectos relacionados con la tecnología Blockchain que pueden ayudarles a mover la ayuda a los países afectados aún más rápido.

    Blockchain ha mejorado el marco existente y ha reducido el costo de las tarifas cobradas por los intermediarios financieros. Además, al registrar a los refugiados en la cadena Blockchain, el PMA ha podido distribuir de manera segura los beneficios. Los refugiados pueden participar en la economía alimentaria local y pagar en los minoristas aprobados mediante el uso de escáneres de retina. La cadena de bloques permite la conciliación de pagos entre el PMA y el minorista designado.

    Las condiciones de seguridad, transparencia y efectividad han sido totalmente comprobadas en estas primeras pruebas, lo que hace que su crecimiento y escalabilidad sean un hecho en los próximos meses, sobre todo, considerando que sólo los refugiados sirios rondan los 5 millones actualmente.

    Blockchain no sólo entonces es una solución para las instituciones financieras como normalmente se la asocia, las archinombradas Fintechs; también es la solución en campos donde la transparencia, confianza y certificación es vital para los negocios, como puede ser un registro de propiedades o de acciones de compañías, o sistema de compras gubernamentales. Pero en estos días donde a diario se viven guerras, crisis y verdaderas catástrofes humanitarias, las soluciones basadas en Blockchain son las que más hacen para que las ayudas lleguen a tiempo y con bajos costos, no importa si la población tiene acceso a bancos, si tienen acceso a teléfonos móviles o inteligentes. Su ojo, su iris es el que indica su pertenencia en la cadena de bloques y los hará partícipes de la ayuda mundial y ya por ello, sólo por ello, bienvenido Blockchain a nuestras vidas.

  • El FMI y sus observancias a los riesgos del sistema bancario panameño

    ¿Qué es el “moral hazard” o riesgo moral en economía? Es un concepto que se utiliza para definir un comportamiento bastante perverso de un acreedor que presta sin medir los riesgos que pudiera ocasionarle ya que el deudor o a quien le está prestando tiene sobre él un prestamista de última instancia. Es decir, no importa la capacidad de pago que posea, lo importante es seguir prestándole, condicionándolo a que lo siga haciendo, porque alguien más va a asumir las consecuencias si no paga.

    Justamente, una de las funciones principales de un Banco Central ha sido siempre la de ser el prestamista de última instancia en caso de ocurrir una situación de crisis bancaria, que puede ser focalizada o sistémica. La última es cuando normalmente sobreviene a un contagio en los mercados producto de una desconfianza generalizada a que los bancos puedan entregar los depósitos en cuenta corriente de los clientes ante su sola solicitud y presentación en caja.

    El problema de fondo es una nefasta concepción de lo que es la economía. La economía, en su versión más simple, es la ciencia de la escasez. Y cuando existe escasez, es vital la correcta asignación de recursos, porque si acertamos, el mercado premia y es lo que denominamos crecimiento; pero si se falla, se castiga y nos obliga a corregir el rumbo. Esta regla general, ha sido desvirtuada con el paso del tiempo, especialmente desde la creación de los bancos modernos y los bancos centrales, que le dan una cobertura estatal a los negocios privados en lo que respecta al riesgo.

    De la escasez hemos pasado sin escalas a la abundancia, a la sobreoferta del crédito o una liquidez que necesita ser imperiosamente volcada a la economía para cumplir con el cometido bancario inicial, que es ganar en la intermediación. Ahora bien, este crédito es producido inicialmente por los mismos depositantes a partir de que colocan los ahorros o ganancias en cuentas corrientes. Luego los bancos “encajan” o provisionan una parte y prestan la otra. El mismo que ha obtenido el crédito regresa al banco, que puede ser ése mismo u otro y vuelve a producirse el ciclo que en difícil llamamos expansión monetaria.

    A esta altura, se dan cuenta que el circulante en el mercado es mucho más de lo que realmente está depositado realmente en el banco. Como en cualquier negocio, los banqueros van analizando el comportamiento del mercado y midiendo su riesgo. Hay más reglas de negocio que hay que conocer: por ejemplo, el crédito al consumo es el más fácil de entregar, ya que con pocas certificaciones de ingresos alcanza y en épocas donde el consumo está fuertemente alentado desde el estado, el gasto manda y los bancos se enfocan en prestar y prestar cada vez más. Imagínense que mientras los depósitos pueden pagarse hasta el 5 % anual en intereses, el mismo dinero prestado puede generarle al banco un 25 % anual. El diferencial (spread) es muy apetecible como para no arriesgarse.

    De eso estamos hablando, del riesgo. En épocas difíciles, los bancos restringen el crédito, se deciden medidas más conservadoras y prudentes, es decir, como existen mayores riesgos de impagos, la regla de la prudencia es la que impera. Pero aun así, es posible que el banco comience a tener problemas: en una economía donde rige el Banco Central y las reglas de Basilea, es posible que ese banco deba ajustarse, reorganizarse y eventualmente si el Banco Central observa que podría existir un contagio o que la plaza bancaria está seriamente comprometida, interviene para rescatarlo o salvarlo. El riesgo de contagio o sistémico sucede cuando ante la sospecha de que un banco está en problemas, la gente acude en masa a solicitar sus depósitos de vuelta y otros tantos, por las dudas, acuden a otros bancos a hacer lo mismo. Recuerden que más arriba explicamos el funcionamiento bancario, por lo cual el más exitoso banco no podría responder a una demanda generalizada de devolución de depósitos al mismo tiempo por la totalidad. Quebrar en este contexto es una posibilidad muy lejana y por ello el prestamista de último recurso acude al rescate o decreta feriado bancario por cantidad de días para reorganizarse o directamente impone un cierre de operaciones en efectivo y sólo autorizar transacciones vía electrónica (caso corralito 2001, Argentina).

    En países como Panamá, al no existir un prestamista de última instancia o Banco Central, la regla que impera es la prudencia extrema, el crédito se restringe o se expande de acuerdo a esta regla fundamental y los bancos deciden cuánto o cómo prestar o qué negocios financiar o si dedicarse a la banca consumo o la de inversión, en fin, manejan el negocio de acuerdo a las reglas de la prudencia de un buen padre de familia. Por ello es que en Panamá, a pesar de ser un país altamente globalizado, la más terrible crisis luego de la del 29 y la del 97, la del 2008, casi no tuvo efectos sobre Panamá. Ello debido en gran parte a que los bancos venían manejando con suma prudencia la expansión del crédito y fueron muy conservadores al momento de financiar obras con largos años de construcción. Pero lo más importante, no existía el riesgo moral, la posibilidad de un rescate salvador por una institución suprabancaria. Esa es la regla de oro que le ha permitido a Panamá desde su nacimiento como nación en 1903, permanecer indemne ante cualquier crisis, interna o externa; ha frenado a los políticos para no se endeudarse más de la cuenta, y sobre todo despilfarrar los ahorros de la gente.

    Ahora bien, nos encontramos con un anuncio de unos estudios para la implementación de un fondo de liquidez bancaria. Si bien se ha explicado que sería un fondo de liquidez y no uno de solvencia, para atender cuestiones puntuales como “hacerle frente a una situación de pérdida de una corresponsalía bancaria o en un contexto de crisis económica o situación coyuntural negativa, en el que un banco necesita liquidez temporalmente”, una vez abierta la puerta, que no son las Puertas Santas del jubileo, uno puede esperar que ingresen por allí pestes y calamidades de todo tipo. Y que salga el mayor capital que ha tenido durante más de 100 años la banca panameña. La prudencia.

    Abriendo las puertas a este Fondo de liquidez, se produce otra consecuencia más grave aún: lo que se denomina coloquialmente como “la socialización de las pérdidas”. Vamos a explicar mejor este concepto: los bancos son negocios privados, el capital es privado, por lo tanto las ganancias o pérdidas son privadas, pertenecen a los accionistas y sólo ellos serán los premiados o castigados por su comportamiento y manejo del riesgo.

    Pero esta situación cambiaría si se creara este Fondo de liquidez, porque las ganancias seguirán en manos privadas, ¿pero qué hay con las pérdidas? ¿Quién se responsabilizará por los malos manejos o imprudentes? Nos toca entonces analizar cómo se conformará este Fondo. Si fuera un activo compuesto por el aporte de capital de los bancos involucrados, no habría mayores problemas, porque hasta el riego moral estaría muy acotado a las reglas de supervisión impuestas por los mismos propietarios bancarios que no querrían ver mermados o despilfarrados sus aportes. Pero ¿qué sucede cuando estos aportes son estatales?

    Vamos a analizar un poco las ideas dando vueltas: si el fondo de liquidez se compone por aportes o encajes de los mismos bancos a una cuenta administrada por el gobierno, no hace sentido. Si los bancos aportan una parte y la otra se complementa con aportes estatales, las pérdidas comienzan a ser parte de la responsabilidad ciudadana, ya que los aportes del estado provienen de los dineros públicos, de los ciudadanos que entre otras cosas, pagan sus impuestos. Y si es un organismo multilateral como el Fondo Monetario Internacional por ejemplo, a través de una línea de crédito pre-autorizada o un backstop facility, entonces se castigará no sólo a todos los ciudadanos sino también a los ciudadanos futuros por los manejos imprudentes bancarios actuales. Pero para las ganancias no habrá dividendos o acciones a repartir. No es una buena posición ética sostener una argumentación favorable a la creación de este Fondo.

    Como siempre existen argumentaciones complicadas para sostener posiciones endebles, comenzaremos a escuchar argumentos como el riesgo sistémico, que no es otra cosa que el contagio bancario que comentamos más arriba. Pero recuerden que justamente se produce cuando no hay controles ni reglas de prudencia en quien presta, a sabiendas que existirá un Banco central o un prestamista de última instancia o un Fondo de liquidez, presuroso para salir al rescate.

    Por si fuera necesario repetirlo, los bancos, si bien se han convertido con el tiempo en una organización fuertemente ligada a los gobiernos, siguen siendo instituciones privadas, por lo que los financieros querrían ver cómo se multiplican hasta el infinito sus posibilidades de ganar dinero, sin riesgos, en una sociedad que, nos han dicho, es y debe ser una sociedad de riesgo (el tan cacareado emprendedurismo)… Buena contradicción.

    Veamos la gestación de esta posible concreción del Fondo de Liquidez:

    El Fondo Monetario Internacional (FMI), en repetidas ocasiones, sobre todo después de una crisis, ha recomendado a Panamá la creación de un fondo de liquidez de último recurso.

    En el 2002, el Fondo Monetario declaró tras su visita a Panamá, “algunos Directores han manifestado que las autoridades deben introducir un sistema de seguro de los depósitos”.

    En las visitas siguientes en el año 2005 y 2006, el FMI puso énfasis más bien en la necesidad de fortalecer la regulación del sistema bancario, su supervisión y cumplir con la normativa de Basilea; pero en el 2008, tras la crisis de ese año, el FMI volvió a retomar el tema. Así, declaró que había que fortalecer las garantías de liquidez del sistema pero sin mencionar el tema de asegurar los préstamos. En el 2009, el FMI declara que “toma nota de las medidas de las autoridades para crear un mecanismo de emergencia para proveer un mecanismo de liquidez ante las escasez de liquidez transitorias.”. En el 2010 reiteran que “ven con buenos ojos el trabajo dirigido al establecimiento de una red de seguridad, mientras se mantiene en mente la preocupación ante riesgos morales”. En el 2011 tras su visita a Panamá, Dominique Strauss-Kahn declaró que “son bienvenidos los planes de las autoridades para profundizar la resiliencia del sector financiero a los choques”.

    En el 2012 en FMI reitera que ve con buenos ojos los pasos para “establecer una facilidad para la asistencia de liquidez de emergencia”.

    En el 2013, 2014, 2015, el FMI pareció dejar de tocar el tema de manera directa y se concentró en el tema regulatorio, la supervisión y el lavado de dinero junto al GAFI.

    Pero en el 2016 vuelve a la carga. “En ausencia de un prestamista de último recurso, los requisitos regulatorios tienen que adaptarse a generar mayores respaldos de liquidez contra choques sistémicos”.

    En otras palabras, “o crean un prestamista de último recurso o suben la liquidez de los bancos”.

    Y es aquí donde volvemos a preocuparnos: luego de tantos años y presiones, y de predicciones que nunca se cumplieron, ¿ahora sí es necesario un Fondo de liquidez? ¿Qué circunstancias han cambiado? Es evidente que los panameños vienen incrementando su nivel de endeudamiento y en especial referente a la banca consumo, en los últimos cinco años se han más que duplicado los créditos al consumo. ¿Ello justifica que los bancos ahora sí quieran hacer uso de esta facilidad (que pagaremos todos si algo falla)? Por lo que entendemos de la recomendación del FMI última, se requiere un prestamista de último recurso o un mayor respaldo líquido para responder. Actualmente las reglas de Basilea exigen cierto porcentaje de reserva de liquidez y es lo que en apariencia estarían exigiéndole aumentar/provisionar al sector bancario panameño. O en su defecto, constituir el ya analizado Fondo. Nos preguntamos por qué razón se decantaría el sector por la primera y no por la segunda opción.

    Cerramos con las mismas palabras del FMI, “El riesgo moral sigue siendo motivo de preocupación. Puede que las instituciones privadas se sientan alentadas a prestar e invertir despreocupadamente, o al menos más de lo que deberían, si piensan que el Fondo garantizará el reembolso de sus deudas”.

    Anne Krueger, Primera Subdirectora Gerente, Fondo Monetario Internacional, en un discurso pronunciado ante el National Economists’ Club, American Enterprise Institute, Washington, D.C. Noviembre de 2001