Acción Humana Economia y Finanzas

¿Debería Centroamérica Escuchar al WSJ y Copiar a Hong Kong, o Escuchar a la OECD y Copiar a Grecia?

Por Dan Mitchell, Traducción libre por Redacción GCCViews

Lo más notable acerca de la Economic Freedom of the World (el índice de libertad económica publicado anualmente por el Instituto FRASER), es que resulta ser como el cuchillo suizo (Swiss Army Knife ) de la política global. No importa en dónde estés o con que asunto te ocupas, el índice del EFW te puede ofrecer una introspección de cómo generar más prosperidad.

Y como el enfoque de este artículo está basado en Centroamérica, démosle una mirada a la data del EFW. Como se podrá ver, Centroamérica es un popurrí. Algunos países se encuentran en el cuartil superior, tal como Costa Rica, Guatemala y Panamá, aunque ninguno de estos con altas calificaciones absolutas. En contraste, México, que padece de buen grado de estatismo, sólo rankea como No. 88, lo cual significa que se encuentra en el tercer cuartil. Mientras que Belize aparece en un mísero No.122, estancado en el cuartil inferior (el mismo sitio en dónde se encontraría Cuba si ese país atrasado fuese calificado en base a publicación de estadísticas adecuadas).

Uno de los grandes retos para el desarrollo de Centroamérica (lo mismo que para otros sitios en el mundo) reside en cómo descifrar la forma de lograr una migración social y económica de la clase pobre y la media hacia niveles superiores.

Mary Anastasia O ‘Grady del Wall Street Journal tiene una columna acerca de cómo lograr más crecimiento en Centroamérica. O ‘Grady se enfoca en Guatemala, pero lo que señala acerca de ese país igualmente aplica a sus vecinos:

“…un rápido crecimiento económico es parte de lo que se necesita para la región… para lograr este crecimiento más acelerado, tendrán que romper con el convencionalismo del Departamento de Estado según el cual los escasos impuestos y regulaciones son los causantes del subdesarrollo. También deberán abandonar la errada creencia de que el comercio es un juego de suma cero. Los gestores de políticas podrían comenzar mediante la lectura de un reporte acerca de la micro, pequeña y las empresas medianas en Guatemala elaborado por Kirzner Center for Enterpreneurship en la Universidad de Francisco Marroquín en la Ciudad de Guatemala. El reporte -llevado a cabo a través de encuestas en 179 municipalidades y entrevistas con expertos de la industria.” …el estudio GEM coloca a Guatemala como No. 1 dada su visión positiva que ve al emprendedurismo como una meta profesional. Guatemala también logra altos índices (No. 9) por su porcentaje de población que se involucra en nuevos negocios, definidos como de menos de 3 ½ años de fundados. Y, además, el país también está catalogado No. 12 en base al porcentaje de su población que son “talentosos emprendedores y quienes tienen intención de iniciar un negocio den los tres próximos años.”

Explica O ‘Grady que el emprendedurismo en Guatemala se ve obstaculizado por un exceso de impuestos y regulaciones:

“Pero aun así la predisposición de los guatemaltecos de abrir su propio negocio no se ha traducido en prosperidad para la nación… El país se encuentra catalogado rankeado 59 en las expectativas de empresarios que producirán seis o cinco plazas de trabajo en cinco años. El país también se hunde al fondo de los Centroamericanos (62) en la creación de negocios de prestación de servicios… La encuesta de Banco Mundial en el 2017 acerca de los negocios saca a relucir muchas pistas acerca de por que su economía informal es tan grande. Guatemala se ubica en la posición 88 en un listado de 190 países alrededor del mundo en cuanto a la facilidad de montar y manejar una empresa, pero en cuanto a las categorías que conforman el Índice, sus resultados son mucho peores. La encuesta halla que toma unas 256 horas el cumplimiento con el código fiscal. Que la carga impositiva total se lleva el 32% de las ganancias. Que toma unos 20 días para echar a andar un negocio formal y cuesta 24% por ingreso per cápita. Y para hacer valer un contrato se toma más de 1,400 días y cuesta más del 26% del reclamo.”

La buena nueva es que se conocen las respuestas que generarían la prosperidad. La mala noticia es que Guatemala recibe muy malos consejos.

“La solución obvia está en rehacer el código impositivo, las regulaciones y el sistema legal a fin de lograr una mayor libertad económica. Con una tasa impositiva más baja y un código menos complejo se lo daría a las empresas el incentivo de operar en el mercado formal o legal, de manera que se lograría ampliar la base impositiva y mejorar los accesos al crédito. Pero en vez, las autoridades guatemaltecas -aupadas por el Departamento de Estado y por el Fondo Monetario Internacional, gastan sus recursos intentando imponer un sistema costoso y complejo en una economía mayormente informal con un número reducido de empresas legales movidas por empresarios productivos. Recién la Comisión Internacional de las Naciones Unidas en Contra de la Impunidad en Guatemala, recomendó la adopción de un nuevo impuesto diseñado para combatir la “impunidad”; pero, esta no es forma de atraer nuevos capitales o de aumentar las ganancias.”

Y si hablamos de malos consejos, vayamos a contrastar los sanos consejos de O ‘Grady con el estatismo visceral de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo. En un informe acerca del sistema fiscal de Costa Rica, la OECD urgía incrementar las cargas fiscales para el país. Lo cual incluye una destructiva lucha de clases.

“Los ingresos fiscales de Costa Rica son… insuficientes para el financiamiento de gasto fiscal existente. …En adición, para lograr un aumento impositivo…, Costa Rica necesita… aumentar el rol redistributivo del sistema impositivo. …el rol del impuesto a la persona natural debería ser reforzado, dado que hoy día logra pocos ingresos y tampoco ayuda con la redistribución de la desigualdad. …Con un mayor recaudo del impuesto de rentas a los particulares, se podría lograr una reducción en la desigualdad de ingresos”.

Pero resulta que la OECD no sólo quiere hacerle daño al contribuyente exitoso; lo cual se evidencia al ver que la burocracia propone otros impuestos que apuntan a todos en el país, incluyendo un pernicioso impuesto ad-Valorem.
“Costa Rica carece de un ad-Valorem. … La prioridad de Costa Rica debería ser la de diseñar un ad-Valorem bien diseñado y de amplia base… a fin de generar ingresos adicionales… Hay lugar para mejorar la efectividad ambiental de la política fiscal al tiempo que se logran aumentos en los ingresos fiscales.”

Entonces, ¿Por qué la OECD está tan dogmáticamente a favor de impuestos más elevados en Costa Rica? ¿Acaso los ingresos de menos de un 5% del PIB indican que el país no es capaz de financiar un genuino bienestar tal como un buen estado de derecho?

¿Acaso el gobierno está tan famélico de ingresos que no puede replicar la fórmula – un sector público que consume como el 10% del rendimiento económico – que permitió al mundo Occidental acceso a la riqueza de su pueblo?
¡Por supuesto que no! El informe deja ver con claridad que el sistema impositivo costarricense ya se consume más del 23% de su PIB.

La conclusión obvia es que la carga ejercida por el gobierno de Costa Rica sobre la nación debería ser reducida; lo cual es verdad si se cree que la maximización-crecimiento del tamaño del estado, basado en la experiencia del mundo Occidental, se de un 5 a un 10% del PIB. O si nos limitamos a la data moderna y se cree que la Maximización-crecimiento del tamaño del estado, basado en Hong Kong y Singapur, está entre un 15 y un 20% de su rendimiento económico.

Y he aquí otra parte extraordinaria del informe, pero en el sentido de lo extraordinariamente malo y despistado.
En la OECD se admite que los aumentos en los niveles de deuda son el resultado del aumento en los gastos.
“—gastos significativos en los gastos no han sido cotejados por aumentos en los ingresos fiscales. …Entre el 2008 y el 2013, el gasto total del gobierno aumentó como resultado de un aumento en las remuneraciones del sector público, paralelamente con transferencias gubernamentales más elevadas de los programas de asistencia social.”
Y lo que resulta particularmente desalentador, tal como acabamos de leer, es que el gasto central elevado ni siquiera fue en áreas tales como las de infraestructura, en las cuales se podría indicar la existencia de un potencial para el logro de beneficios económicos a largo plazo. En vez, el gobierno ha estado malgastando el dinero en compensaciones burocráticas de un estado de beneficencia.

He aquí otro ejemplo notable de admisión por parte de la OECD en su informe.
“Las cargas impositivas más elevadas son la clave de la economía informal en Costa Rica. El FMI estima que el tamaño de la economía informal en Costa Rica andaba por un 42% de su PIB durante el 2000… Trabajos efectuados por el FMI denotan que las rigideces en el mercado laboral y las cargas fiscales aumentadas fueron los factores que más incidieron en el aumento del sector informal.”

Y aun así, ¿acaso vemos a la OECD llegando a la conclusión lógica que lo que necesita Costa Rica es desregularización junto con una disminución de impuestos? Estos burócratas basados en Paris, en vez, lo que buscan son medidas para forzar la entrada del sector informal al redil fiscal.

“Lograr atraer un mayor número de contribuyentes a la economía formal debería ser la prioridad. …la carga impositiva en Costa Rica la soporta un reducido número de contribuyentes. Esta realidad presenta un límite a los ingresos fiscales que pueden ser logrados… e impone un límite al impacto del sistema fiscal en la reducción de la desigualdad.”

Irónicamente, el informe de la OECD incluye una tabla gráfica en dónde se muestra que el FMI tiene la razón en este caso. Como podrán observar, los impuestos de la seguridad social crean una inmensa cuña entre los costos de emplear a un trabajador y lo que estos logran luego de los impuestos.

En otras palabras, el inmenso tamaño de la economía informal no es otra cosa que una consecuencia pronosticable de los efectos producidos por impuestos elevados.

Entonces, concluyamos con la triste observación que los malos consejos que la OECD da a Costa Rica no constituye una anomalía; ya que los burócratas internacionales rutinariamente urgen la adopción de impuestos más elevados. De hecho, hacen unos años hice unos chistes en El Salvador sugiriendo que la Fuerza Aérea debía derribar cualquier avión que transportase burócratas del FMI, a fin de proteger al país de los malos consejos económicos.
Puede leerse en inglés el art. Original aquí

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Redaccion GCC Views

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  • Excelente nota. Tratar de seguír el camino desarrollista en estas pequeñas economías con gobernantes faltos de capacidades y de ética pública sólo conduce al fracaso continuo. Las inversiones significativas en infraestructura y educación de alta calidad masiva son necesarias para minimizar la cultura popular del informalismo económico.

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