Cuando me refiero a los “Pelé” o Ronaldo del mundo, a lo que apunto es hacia esas personas que tienen talentos productivos y que logran desarrollarlos aportando al resto de la comunidad. Esta idea o enfoque me llegó al leer un artículo del 5 de enero ppd., de Andrés Ignacio Pozuelo en el sitio del Instituto Liberal en Cartago, Costa Rica, en el cual Pozuelo destaca el impacto socioeconómico de la migración del talento humano de Venezuela a causa de una ideología que yo describo como “diabólica” y propia del Anticristo.
¿Y por qué del “Anticristo”? Pues, porque los mensajes que nos trajo Jesús al mundo fueron los mensajes propios de la Naturaleza del Universo que es la del planeta. Hay diversas maneras de explicar y sacar a relucir el asunto, y una de ellas es señalando la diferencia entre la ley del hombre en comparación con la ley natural o de la naturaleza universal.
La tendencia humana pérfida, para mí, es el elemento clave en ello; y la clave está en el vocablo “perfidia” cuya etimología está compuesta de dos pedazos: 1) es “per”, prefijo que tiene un sentido peyorativo o desfavorable que se refiere a lo que está más allá o que está en detrimento de, algo excesivo y destructivo; y 2) el sufijo “fides” que significa “fe”, “confianza”, “lealtad”. En otras palabras, la perfidia de no reconocer y tener fe en la Naturaleza de la Creación, y paso a ampliar lo señalado.
Tomemos como ejemplo la Constitución de Panamá, la cual es ley creada no a partir de la naturaleza humana sino a partir de la naturaleza de la corrupta visión politiquera humana. El elemento clave aquí es que la ley no la debemos inventar sino descubrir. Por ejemplo, no hay que inventar el no matar, robar, fornicar, y tal. Pero, si nos vamos, por ejemplo, al Artículo 284 de nuestra Constitución, este establece que:
El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para los siguientes fines… regular… tarifas… servicios… precios… eficacia… calidad… coordinar los servicios y la producción…” y añado yo que también podría el “Estado”, quien sea que se tal sujeto, entrar a las alcobas nupciales a regular la fecunda cópula.
¿Cree el lector que el 284 proviene de la Ley Natural, del Creador de Cielo y Tierra? Obviamente que no, el 284 se origina en la pérfida tendencia humana de revelarse contra el Creador de Cielo y Tierra.
Hablo de “Pelé” y “Ronaldo” porque son ejemplos de personas que han logrado destacarse y ser productivos, igual que tantas otras personas de las cuales depende el bienestar de la población. ¿O cree el lector que el sano y próspero desarrollo de Venezuela saldría de las fauces sangrientas de un Chávez o un Podrido… eee… digo, Maduro?
El problema fatal con los dictadores pérfidos es que es muy difícil dictar imbecilidades a una comunidad ilustrada; y, por tanto, así es que nacen constituciones como la que padecemos en Panamá o nacen instituciones como el NODUCA, que es un instrumento que asegura una población mansa a los intereses bastardos de terribles autoridades.
Y lo peor es que cuando sale un presidente que no tiene el alma podrida, le resulta casi imposible enderezar el rumbo de las cosas debido a que ya gran parte de la estructura gubernamental está infectada de tanta perfidia; tal como está la fábrica de botellas, o instituciones como la ATTT que de autoridad sólo tiene el nombre. El presidente Mulino tendrá que convertirse en mago para sacar adelante a Panamá.













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