Categoría: Artes

  • Viernes de poemas: Hiato

    Comienzo esta obra con un poema a la naturaleza – Hiato –. Esa naturaleza que está allí mismo. Que podemos entrar en ella con sólo dar unos pasos, aunque sólo sea en el jardín de nuestras casas, pero que tantas veces permanece remota, como si existiese en otro universo. Me preocupa ver como gran parte de nuestra gente joven se distancia cada vez más del mundo natural. Quizás vean programas magníficos en la TV, pero si los enfrenta una cucaracha salen espantados como si se tratase de un monstruo.

    Hace un tiempo, en el interior, llegué a casa de una amistad quien me informó, con cierto orgullo, que habían finiquitado la vida a una temible víbora y me llevó a ver el cadáver. Se trataba de una enorme e inofensiva boa. También he leído en la prensa que una barrida entera se queja ante las autoridades de la existencia de lagartos en el río aledaño. O de los murciélagos que hay en un observatorio abandonado por los americanos. En el centro de la ciudad unos trabajadores mataran a una ardilla que habitaba en un corotú que estaba en el patio de una empresa. Amén de las aguas negras que corren por todas las cunetas y arroyos de la barriada donde vivo. ¿Por qué será que estamos tan desesperados de cometer suicidio colectivo? Somos como un cáncer que se come sus propias células. Incapaces de ver la belleza de ese mundo que nos rodea.

    Desde joven aprendía a escuchar el canto de las aves y a reconocerles su trino. No puedo estar en un sitio sin que parte de mi atención esté sintonizada con cada trova y cada ruido que nos cuenta una historia o que quizás encierra una oda compuesta por los seres que despreciamos, pero que sin su presencia estaríamos todos condenados.

    Hiato es un poema y también es un cuadro en plumilla. Describe un sitio “remotamente cercano” que desde niño pasaba por alto, aunque estaba justo allí; en la finca de mi abuelo George Francis Novey, fundador de la empresa que lleva su nombre. Era un arroyo, de esos que no llevan agua en la estación seca. Salía de un matorral en la falda de la montaña y pasaba por debajo de la vía que usábamos regularmente.

    Un día, con mi rifle de balín, en persecución de una paloma, me interné en el matorral y a mi sorpresa, dentro del mismo se fue abriendo un panorama encantador, que me llamaba a seguir el fabuloso meandro del arroyo; ya olvidada la rabiblanca (patagioenas leucocephala).

    Las riberas de cauce se erguían a cada lado, mientras que los árboles iban formando una bóveda verdina, como una catedral de la naturaleza. Corría poca cantidad de agua entre las piedras vestidas de musgo y por todos lados se escuchaba el canto de aves y ranas. El sitio se hacía oscuro excepto por los eventuales rayos de sol que lograban evadir el rameal arbóreo. Estos rayos iluminaban minúsculos parajes que, de hecho, formaban un espectacular escenario al ser iluminados por magistrales perseguidores solares. Seguí el meandro del arroyo hasta llegare a un sitio singular, el cual me detuvo y dejó estático como feligrés en un santuario y, pensé: “Este es un sitio de poder, que refleja en alguna medida la inmensidad de la misma Creación”.

    Años más tarde llevé al arroyo a mi hermano y a Guillermo Saint Malo, quienes se detuvieron en el mismo sitio en dónde yo lo hice tiempo atrás y dónde había tomado una foto. Se quedaron estáticos en silencio, hasta que Guillermo dijo: “Este es un sitio de poder”. ¿Existirá tal cosa? Si consideras que un sitio sea capaz de despertar emociones que afectan sensiblemente nuestro espíritu, entonces no cabe duda que los hay y que habíamos descubierto uno, allí mismo, en sitio remotamente cercano. Tiempo más tarde también lleve a mi hija Jeanine, quien igualmente quedó encantada.

    Nunca olvidé semejante paraje y años más tarde, cuando pintaba con plumilla, lo plasmé en papel. Me tomó medio año ese arte y cada vez que hoy lo veo en “estoico aposento” pienso que no tiene precio, pues, tan sólo en las horas vertidas en su creación es difícil medirlo. En fin, a continuación les dejo el poema del paraje del Valle de Antón, intitulado “Hiato”; es decir, una interrupción en el espacio y el tiempo, que es, precisamente, lo que describe el sitio descrito en el poema.

    Hiato

    El mundo está lleno de sitios olvidados por el afán humano

    Recodos donde el tiempo se detiene

    Fragmentos de naturaleza forjados al azar

    O quizás fraguados en el caldero de los dioses

     

    Parajes que hablan un idioma perdido

    En los laberintos inimaginables de la evolución del cosmos

    Estanques de la convulsión cortical

    Donde algún accidente de la creación se detiene pensativo

    Como si quisiera descifrar aquel enigma originador

     

    Retorcido lecho del fugaz y burbujeante cristalino

    Que juguetea entre vestimentas de musgo

    Al compás de cantos entretejidos con helechos

    Que solicitan la atención de los caprichosos haces estelares

    Prófugos de la verdina catedral

     

    Allí, en sitio remotamente cercano

    Se humilla el espíritu sensible

    Ante la jocunda cuita de errante naturaleza

    Solo queda la muda elocuencia del estilo

    Clamando en estoico aposento

  • Viernes de relax: hoy, poemas

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, De la Vida y las pasiones, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la vida y las pasiones

    Al pasar los años, en un buen día de esos que suceden con un ritmo desbocado, nos vamos dando cuenta que las pasiones de lujuria se quedaron trabadas en los espineros del camino, tal como el pañuelo de un vaquero que cabalga en el bosque. De pronto, comenzamos a ver el mundo a través de lentes que perdieron el empaño del lascivo y húmedo aliento del calor de la juventud. Y, nos sorprendemos de esa inocencia que nos derramó en cascadas como las rápidas corrientes de un río de montaña. No queríamos remansos. Queríamos torrentes vestidos de espumas rugientes. Sí, habrá sido un desenfreno fértil, pero el suelo fértil también favorece las malezas de perfidia. Nos entretenemos pensando lo que haríamos si nos diesen otra oportunidad, para corregir tantos desvaríos. Pero… ¿acaso sería lo mismo cuando ya se ha perdido el acicate de hormonas desbordadas en el ardiente torrente sanguíneo? Lo dudo… Pareciera que la vida del joven se viste de inocencia y descaro. Y no dudo de que estas cualidades, aunque sean peligrosas, también dan el impulso animado de la confusa faena de la vida deseosa de sí misma. Ahora, sentado, mis recuerdos se escabullen entre los laberintos del tiempo que se nos escapó, en el cual buscamos afanosamente para entender dónde fue que se extravió nuestra inocencia.

    —————-

    Amor comprometido

    ¿Cómo fue que se rasgó el velo de nuestra inocencia?

    ¿Y a dónde se ha ido a esconder la vergüenza?

    ¿Cómo fue…?

    ¿Acaso fue una noche tormenta?, cuando el orgullo pudo más que la razón.

    O quizás fue una tarde de perfidia, aburrido el corazón…

    No sé cómo fue…

    Ahora, ya apachurrado el tiempo me pregunto: ¿Cómo fue?

    Creo que fueron las fiebres de abril

    O quizás las hojas prendidas del otoño

    Esas que hoy el viento esparce por el suelo de nuestras memorias.

    Ahora…

    Ahora que la lujuria se la ha llevado la corriente del tiempo

    Ahora busco razones en mis tardes de soledad

    Y en el silencio escandaloso de las noches que no terminan.

    ¿Cómo fue que el amor pasó justo a nuestro lado sin darnos cuenta?

    Que la juventud y la arrogancia van tomadas de la mano.

    Que con el pasar de los años el cerebro va subiendo en el cuerpo.

    No, no crean que las pasiones se apaguen como el fuego muerto de hogar

    Pues bajo las blancas cenizas todavía arden los rescoldos del delirio.

    Quizás fueron las ardientes llamaradas de la crepitante hoguera

    Que nos deslumbró en sus calores y colores del alba encendida.

    Hoy, que el viejo calendario de la pared ya se queda sin hojas

    Hoy, me pregunto cómo fue…

    Y con ternura trémula, te veo pasar con pasos lentos

    Y se confunde en mí el sentimiento procaz y la pasión del ocaso encendido

    Luego…

    Siento que asoma al umbral de mis ojos una lágrima

    Porque a mis años, por fin, he aprendido a amar.

  • Por qué Picasso siempre gana

    Este 2023 se conmemora el cincuenta aniversario de la muerte de Pablo Picasso, artista referencial del siglo XX en virtud de su vital contribución a la radical transformación artística llevada a cabo por las vanguardias.

    Este aniversario coincide con el punto álgido de la polémica entre quienes afirman que su despectiva, posesiva y cruel actitud hacia las mujeres invalida su aportación a la historia del arte y quienes, por el contrario, consideran que es posible poner tierra de por medio entre el artista y la persona.

    En medio de este complejo e inagotable debate, en el que puede llegar a estar en juego, ni más ni menos, la condición de “artista más relevante e influyente de la historia”, existe un campo en el cual las emociones y preferencias individuales ceden ante la objetividad de unos datos cuantitativos que otorgan al malagueño el lugar más alto entre sus pares: el mercado del arte.

    El más grande

    Las cifras que año tras año registra el mercado de Pablo Picasso a nivel mundial –395 millones en ventas en 2022– apenas admiten comparación con las de cualquier otro artista, con independencia de la época. Desde 2000, año a partir del cual la base de datos Artprice ofrece información acerca del sector del arte, procedente de manera exclusiva de los datos del mercado secundario, es decir, de ventas en subastas, Picasso es el artista que más volumen de ventas ha alcanzado en el sistema del arte global.

    Más aún, a lo largo de este casi cuarto de siglo, el español ha ocupado prácticamente cada año el lugar más alto del ranking de Artprice, cediendo dicho honor únicamente en siete ocasiones en las cuales Andy Warhol (2007, 2012, 2013, 2014 y 2022), Zhang Daqian (2011) y Qi Baishi (2016) fueron los artistas que registraron mayores ventas anuales.

    Un sinfín de obras

    Varios tomos del catálogo razonado de la obra de Pablo Picasso, elaborado por Christian Zervos.
    Wikimedia Commons / multichill, CC BY

    Desde la perspectiva estrictamente cuantitativa, esto es, dejando de lado el valor cultural, social o artístico de la obra de Picasso, dos son los factores que permiten este distanciamiento comercial con respecto a otros grandes nombres de la historia del arte.

    El primero, y más relevante de ellos, es el ingente volumen de obras producidas por el artista español a lo largo de sus 91 años de vida. De ello da buena cuenta el zervos, catálogo razonado de la obra de Picasso editado por Cahiers d’Art, cuyos 33 volúmenes recogen más de 16 000 pinturas y dibujos del artista.

    Si a esa cifra se le suman las esculturas, así como las ediciones de cerámicas, grabados o ilustraciones, el corpus total de trabajo puede estimarse en un número aproximado de 140 000 piezas, muy por encima de cualquier otro artista. La consecuencia para el mercado es evidente: la cantidad de sus obras que anualmente cambian de propietario es también superior a las del resto.

    Así, solo en 2022 se vendieron 3 252 piezas de Picasso frente a las 2 163 de Warhol, las 1 623 de Chagall, las 1 569 de Miró o las 999 de Banksy, sus inmediatos perseguidores en esta carrera.

    El segundo factor, relacionado con el anterior, tiene que ver con la capacidad de sus obras para encontrar compradores con independencia de su calidad y su valor económico. A este respecto, Picasso es de nuevo el artista con mayor número de obras vendidas en prácticamente todos los niveles de precios.

    Lo es para el tramo de entre 1 000 y 5 000 euros, típico de las ediciones en papel. También lo es para el comprendido entre los 10 000 y los 50 000 euros, donde es posible encontrar cerámicas, dibujos y acuarelas. Y lo es para las pinturas que superan el millón de euros. En este segmento se venden anualmente entre 40 y 50 obras de Picasso. Una vez más, en cada caso, sus cifras superan con creces las de otros artistas.

    Gana Picasso

    Por todos estos motivos Picasso siempre gana. Su mercado es, en una palabra, colosal. Mirando al futuro, el interrogante principal que se plantea es qué podría desbancar al artista español de su lugar privilegiado en lo más alto del mercado del arte.

    Por una parte, la irrupción de una personalidad similar, capaz de producir obras de gran valor con un ritmo vertiginoso, y hacerlo de manera continuada durante varias décadas.

    Por la otra, un cambio drástico en el gusto general, que derive en una devaluación superlativa de su obra. Eso presagian algunas voces en relación con su potencial caída en desgracia a los ojos de una sociedad que ha dejado de tolerar los abusos machistas, incluso con carácter retroactivo. Y de una historia del arte en la que el concepto romántico del genio, del cual Picasso fuera quizás el mayor exponente, ha pasado a mejor vida.

    Como quiera que sea, ambas circunstancias se presumen ciertamente improbables en el corto plazo. Todo apunta a que el mercado del arte seguirá teniendo en la figura de Pablo Picasso, asentada sobre su descomunal corpus de trabajo y su condición de adalid de la vanguardia artística, uno de sus pilares fundamentales.The Conversation

    José Luis Guijarro Alonso, Doctor en Historia de Arte, comisario independiente. Director del Máster en Mercado del Arte, Universidad Nebrija

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Desde cuándo una imagen vale más que mil palabras

    La amplia difusión de esta sentencia de aparente coherencia la ha convertido en una especie de aforismo que se propone como pauta en la ciencia o el arte.

    Una frase publicitaria de la industria del automóvil, “one look is worth a thousand words”, condujo a Fred Barnard a publicar un artículo en 1921 elogiando la efectividad de la ilustración en la publicidad, con el título One picture is worth a thousand words, en el que atribuye la frase a Confucio, tal vez para darle más credibilidad.

    Origen publicitario del aforismo y anuncio de F. R. Barnard en 1927.

    Esta idea de confrontación de valor entre texto e ilustración ya aparecía en una novela de Turgueniev (1862), cuyo protagonista, cuando observa las imágenes de unas montañas, es interpelado a que, como geólogo, haría mejor en consultar libros que no dibujos. Él responde que “un dibujo me representa, de un golpe a la vista, aquello que en el libro ocupa diez páginas enteras”. Es la misma idea que subyace en la publicidad moderna.

    Recopilación de citas (O’Toole, 2022)

    Comparaciones similares (como las de la figura), no siempre referidas a la imagen, nos indican que, más que elogiar el valor de la imagen, se refleja una impresión desfavorable hacia el discurso, quizás como respuesta a la preferencia histórica por el texto.

    No siempre ha sido así…

    El proverbio inglés “pictures are the books of the unlearned” define las imágenes crudamente como los libros del ignorante. Una idea reflejada en los primeros libros ilustrados y difundida, entre otros, por el reformador Calvino, que perdura en la actualidad:

    “Lamentablemente, nada ha cambiado hoy, excepto que las imágenes se han multiplicado exponencialmente junto con lo no aprendido”

    Paul Derengowski, 2018.

    Texto e imagen siempre han estado enfrentados como modelo o paradigma de la representación humana. En la comparación clásica ut pictura poesis, que refiere la poesía como “pintura que habla” frente a la pintura como “poesía muda”, la literatura siempre salía reforzada, al atribuir al poeta una especie de don creativo de tipo espiritual, frente al carácter manual de la imitación artesanal del artista visual.

    El tratado de Da Vinci da la vuelta a esta consideración:

    “¿Qué poeta podría presentarte con palabras la verdadera imagen de tu capricho con tan gran fidelidad como el pintor? No vemos cosa alguna de las que habla, cosas que sí veremos si alguien habla por pinturas, las cuales entenderemos como si hablasen”.

    Un precedente de comparaciones posteriores que irán favoreciendo el valor social de la imagen, especialmente cuando comienza a ser fácilmente reproducible y accesible. Esta accesibilidad técnica comienza con la cámara oscura de los pintores y nos conducirá, a través de la fotografía y el cine, hasta las pantallas actuales.

    Narrativas y niveles de lectura

    La comparación conciliadora permite compartir espacio entre la creación literaria y la visual, comprendiendo sus diferentes narrativas. Si para construir la imagen digital de las modernas pantallas se necesita escribir gran cantidad de palabras o signos alfanuméricos, estos tienen poco sentido por sí mismos. De igual forma, las palabras son signos que para ser asociados a un concepto van a requerir una gran cantidad de imágenes mentales, que por si mismas pierden entidad. Por tanto, si bien una imagen vale mil palabras, un texto podría valer mil imágenes.

    En defensa de la lectura, se suele hablar de la categoría del “falso lector”: persona que valora positivamente la lectura pero que no tiene hábito lector y busca producir la impresión de parecer lector, cercana a la deseabilidad social.

    Si llevásemos esta descripción a la narrativa visual, podríamos igualmente hablar de falsos lectores que, aunque no poseen el hábito lector de las imágenes, tendrían una consideración alta de su valor en esta época de alfabetización visual.

    Niveles de lectura y comprensión

    La comprensión lectora se caracteriza por la interpretación activa de lo leído, al crear significados y hacernos más conscientes de la lectura en general. En el otro extremo, se sitúa el nivel más superficial de la lectura, caracterizado por la eficiencia lectora de textos e imágenes, con contenidos concretos y breves.

    Esta lectura superficial se puede dar por igual en ambas narrativas y leemos imágenes de forma superficial y eficiente. Basta observar los hábitos adquiridos en determinadas aplicaciones.

    La lectura activa, de imagen o texto, nos permite profundizar en el significado a través de los aspectos formales y gramaticales. Ambas lecturas ofrecen aspectos interpretables a partir de elementos estructurales, sujetos a normas de la gramática verbal o visual.

    Ni la imagen es de ignorantes, ni el texto goza de especial espiritualidad. Aunque con resultados diferentes, ambas representaciones reflejan la misma capacidad de abstracción del pensamiento humano. La creación humana es visual y textual y la alfabetización, en ambos lenguajes, adquiere hoy un especial valor ante la potencialidad de la inteligencia artificial para crear textos e imágenes complejas.The Conversation

    Pedro Urchegui Bocos, Doctor en Pedagogía. Profesor Colaborador, Universidad de Valladolid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Se minó el bloque más grande en la historia de Bitcoin y fue un meme NFT

    El desarrollador independiente, Udi Wertheimer, y la empresa minera de Bitcoin, Luxor, afirmaron esta semana haber hecho historia en la cadena de bloques de Bitcoin tras extraer el bloque más grande hasta la fecha.

    Con un enorme tamaño de 3,96 MB, apenas por debajo del límite de 4 MB de Bitcoin, el bloque contenía —nada más y nada menos que— un NFT. En específico, el bloque almacenaba un archivo JPG tokenizado de lo que parece ser un garabato de un mago calvo y barbudo con gafas de sol. El NFT se acuñó a través del protocolo Ordinals.

    El gigantesco bloque fue minado por el equipo de Luxor Technologies, que aseguró en Twitter que se trataba del bloque y la transacción más grande en la historia de Bitcoin. Wertheimer también compartió orgulloso el hito:

    Por muy curioso o ridículo que pueda parecer la imagen en cuestión, el diseño parece estar inspirado en uno de los primeros memes de Bitcoin que presentaba un mago similar, como recuerda CoinDesk, toscamente representado en Paint, que invitaba a todos a “unirse” al entonces popular foro en Reddit, subreddit r/bitcoin.

    El NFT se acuñó bajo el nombre “Taproot Wizards“, en español “los magos de Taproot“, que hace referencia al meme original, llamado “Magic Internet Money: Bitcoin Wizard“, (“Dinero mágico de Internet: el mago de Bitcoin”).

    NFTs aterrizan en Bitcoin

    El movimiento se produce en medio del revuelo generado por Ordinals y la llegada de los NFT a la cadena de bloques de Bitcoin, un asunto que ha provocado acalorados debates entre los entusiastas de la criptomoneda insigne.

    A inicios de mes debutó Ordinals, un protocolo que busca facilitar a los usuarios la creación de NFT en la red Bitcoin. La solución es posible gracias a la actualización Segwit de 2017, que logró que almacenar datos en la cadena de bloques de Bitcoin fuera un 75 % más económico. Así como a la actualización Taproot, puesta en marcha en 2021, que hizo que almacenar estos datos en transacciones únicas fuera un 10 % más económico y fácil (en lugar de distribuirlos entre varias), como recoge The Block.

    La nueva herramienta ha logrado que almacenar NFT en Bitcoin ahora sea mucho más barato que hacerlo en Ethereum, la principal red para este tipo de desarrollos. De hecho, va más lejos que Ethereum en tanto que la imagen real del coleccionable digital se almacena en la cadena de bloques, en lugar de simplemente vincularse a alguna imagen almacenada en un sitio web externo (como ocurre en la otra).

    Sin embargo, aún quedan algunas complicaciones: Bitcoin sigue siendo fungible. A diferencia del formato ERC-721 de Ethereum, cada moneda de Bitcoin aún se puede usar indistintamente y de forma intercambiable.

    Ordinals soluciona esto utilizando “inscripciones” o contenido arbitrario como texto o imágenes que se pueden agregar a satoshis, o “sats” (las unidades más pequeñas de Bitcoin), numerados secuencialmente para crear “artefactos digitales” únicos que se pueden sostener y transferir a través de la red Bitcoin, como explica su creador, Casey Rodarmor.

    Esto convierte a BTC en un activo no fungible, aunque, como explica The Block, la característica no es compatible de forma nativa con el software de Bitcoin y aún puede hacer las cosas muy complicadas para los usuarios que quieran acuñar NFT en esa red.

    No todos están contentos

    Aunque los NFT no son nuevos en Bitcoin, los esfuerzos más recientes ahora han separado a la comunidad en dos bandos: los puristas que creen que Bitcoin debería limitarse a las transacciones financieras, siguiendo fielmente el concepto original de Satoshi Nakamoto (el creador de Bitcoin); y aquellos que consideran que la red debería abrirse a más casos de uso, incluso si esto significa acuñar memes.

    Cabe señalar que los bloques de transacciones de Bitcoin tienen un límite de 4 MB, mientras que las transacciones individuales están limitadas a 1 MB, a menos que un usuario se acerque directamente a un minero para procesar una transacción no estándar más grande que llena un bloque completo (que fue lo que hizo el masivo NFT).

    Wertheimer colaboró con Luxor para que su meme pudiera acaparar un bloque completo de Bitcoin. El NFT además aparentemente no incurrió en tarifas de transacción, según CoinDesk, (aunque probablemente se pagó una tarifa premium fuera de la cadena).

    Mientras algunos de los puristas se movilizan para frenar el spam (los NFT) en Bitcoin, otros más entusiastas de la iniciativa ya se han apresurado a probar el nuevo protocolo. Los usuarios ya han llevado una copia de los Ether Rocks, uno de los proyectos NFT más antiguos de Ethereum, a Bitcoin, así como también algunos de los coleccionables de Trump, según reportó The Block.

    Los responsables del gigantesco NFT reciente, por su parte, han declarado una guerra a los puristas y han sugerido que esta podría ser tan solo el comienzo de la acuñación de memes en Bitcoin. Luxor alzó un grito en Twitter:

    ¡He aquí, el mago principal, sin ataduras y liberado de su esclavitud! Se niega a ser censurado, se niega a ser silenciado.

    “¿Te unirás a los Guardianes y tratarás de revivir la Maldición? ¿O te unirás a los Magos Taproot y asaltarás las Puertas?“, agregó Wertheimer en un canal de Discord dedicado al proyecto.

    Fuente: DiarioBitcoin

  • Inteligencia Artificial de Google genera música sorprendente

    Google ha desarrollado un nuevo y sorprendente sistema de inteligencia artificial (IA) llamado MusicLM, que puede generar música en cualquier género con una descripción de texto. Sin embargo, debido a los riesgos asociados a la tecnología con el copyright, la compañía no tiene planes de lanzarlo de inmediato.

    MusicLM no es el primer sistema de inteligencia artificial generativa para canciones. Anteriormente se han intentado desarrollos como Riffusion, que compone música visualizándola, Dance Diffusion, AudioML de Google y Jukebox de OpenAI. Sin embargo, estos sistemas han fallado en producir canciones complejas en términos de composición o calidad de sonido debido a limitaciones técnicas y una falta de datos de entrenamiento.

    MusicLM es el primer sistema que parece superar estas barreras. Según un artículo académico, MusicLM fue entrenado en un conjunto de datos de 280,000 horas de música, aprendiendo a generar canciones coherentes a partir de descripciones de texto, con un nivel de complejidad significativa. Por ejemplo, se le puede proporcionar una descripción como «canción de jazz encantadora con un solo de saxofón memorable y un cantante solista» o «techno de los años 90 de Berlín «. Las canciones generadas suenan sorprendentemente como si hubieran sido compuestas por un artista humano, aunque pueden no ser tan inventivas o cohesivas musicalmente.

    Es importante destacar la calidad del sonido de las canciones generadas por MusicLM, ya que no hay músicos o instrumentistas en el proceso. Incluso cuando se le proporciona descripciones de texto más largas y detalladas, MusicLM logra capturar matices como riffs instrumentales, melodías y estados de ánimo.

    Las capacidades de MusicLM van más allá de la generación de clips cortos de música. Los investigadores de Google han demostrado que el sistema puede basarse en melodías existentes, ya sea que se cante, silbe o toque con un instrumento. Además, MusicLM puede tomar varias descripciones escritas en secuencia (por ejemplo, «hora de meditar», «hora de despertar», «hora de correr», «hora de dar el 100%») y crear una especie de narrativa melódica, perfectamente adecuada para la banda sonora de una película.

    Los investigadores de Google reconocen los desafíos éticos que plantea el uso de material protegido por derechos de autor en la música generada. Hay problemas legales importantes por resolver en cuanto a la apropiación indebida de contenido creativo.  En 2020, el sello discográfico de Jay-Z presentó acciones contra los derechos de autor contra un canal de YouTube, Vocal Synthesis, por usar IA para crear versiones de Jay-Z de canciones como ‘We Didn’t Start the Fire’ de Billy Joel. Después de eliminar inicialmente los videos, YouTube los restableció y descubrió que las solicitudes de eliminación estaban ‘incompletas’. Pero el tema todavía se encuentra en un terreno legal difuso. Eric Sunray, pasante legal de la Asociación de Editores de Música, argumenta que los generadores de música de IA como MusicLM violan los derechos de autor.

    Es probable que en poco tiempo se tenga claridad sobre el asunto relacionado con la IA que genera música. Varios juicios podrían estar relacionados con los derechos de los artistas cuya obra se utiliza para entrenar IA con o sin su autorización. Pero por ahora, es un tema en desarrollo y por lo visto incluso con CHAT GTP3, ni el cielo parece ser el límite.

  • Signo de interrogación a un así llamado arte

    Hoy aparece un verdadero fraude a la inteligencia algunas expresiones de lo que pasa por arte moderno donde se expone una camiseta sucia con un trozo de materia fecal que con un spot se adorna para que de contrabando se introduzca como una realización artística. Mario Vargas Llosa denuncia con su característica solvencia algo de esto en La civilización del espectáculo y en otro plano artistas como Avelina Lésper también salen al cruce de este absurdo. Pero no es cuestión de agarrárselas contra el mercado pues este no es un lugar ni una cosa, es un proceso en el cual participan todos los humanos y las respectivas valorizaciones pueden ser acabadas o bochornosas a juicio de terceros que solo pueden revertirse vía la educación a la sensibilidad estética. A veces se recurre al negocio con cierta carga peyorativa pero lo que está mal no es el comercio sino en nuestro caso valorizaciones de dudoso contenido que cada cual tiene todo el derecho de sostener si lo estima pertinente, pero también cabe el derecho a criticar.

    Antes he escrito sobre este tema pero dado el reforzado embate contra la excelencia se hace necesario volver a la carga sobre este asunto que a la postre resulta controvertido. Desde la época de la pictografía en las cavernas ha existido una preocupación y un interés por lo bello, por las condiciones estéticas. En los diálogos platónicos encontramos largas disquisiciones sobre la belleza (especialmente en “Hipas mayor”, “Fedón” y el “Banquete”). Kant intenta precisar la idea de belleza en la séptima sección de su Crítica del juicio, la cual diferencia de simples gustos, preferencias y ponderaciones puramente decorativas. En este sentido se ha dicho que “sobre gustos no hay nada escrito” pero en realidad hay ríos de tinta sobre distintos gustos, en verdad el adagio latino dice que “sobre gustos no hay disputas”, lo cual recalca las preferencias subjetivas de cada cual. Pero cuando se trata de la belleza y más específicamente sobre las bellas artes el asunto es distinto, puesto que como apunta Thomas Edmund Jessop en The Objetivity of Aesthetic Value (La objetividad del valor estético), el crítico de arte no lleva a cabo una mera confesión personal o autobiográfica sino que implica que hay ciertas propiedades en la obra que se juzga y que se diferencian de la opinión de quien no entiende de arte, de lo contrario, si el arte fuera todo, no habría tal cosa como arte.

    Hay mucho de misterioso en el arte ya que el artista es quien cambia paradigmas y rompe normas, puesto que si se limitara a hacer lo que le han enseñado en la academia sería un copista. Sin embargo, como, entre otros, enseña John Hospers en Understandig the Arts (Entendiendo las artes), hay ciertas cualidades que distinguen una obra de arte de la basura lisa y llana, del mismo modo que el músico diferencia una composición musical de simples ruidos. Por su parte, George Santayana en The Sense of Beauty (El sentido de la belleza) concluye que “la belleza es el placer que se percibe respecto a la calidad de algo” y Joshua Reynolds en su discurso inaugural en la Real Academia de Londres en 1769 subraya el carácter evolutivo del arte (lo cual también destaca Ernst Gombrich en su Historia del arte) y plantea la paradoja de la necesidad de seguir reglas generales, aunque “las reglas no son cadenas para el genio” en cuyo contexto afirma que el artista debe armonizar las normas de sus predecesores con la introducción de aportes en un esfuerzo metódico para alcanzar la excelencia siempre que “no se destruyan los andamios antes de que se haya levantado el nuevo edificio”.

    David Hume en el capítulo décimo tercero de sus Ensayos morales, políticos y literarios insiste en que la regla para en definitiva juzgar la calidad de una obra de arte es el transcurso del tiempo. Pero en cualquier caso, en estas líneas reiteramos lo señalado por otros en cuanto a que no pocas manifestaciones en el teatro, la pintura, la escultura, la música y la literatura constituyen la antítesis del arte y más bien contribuyen a la demolición de todo sentido estético.

    Ortega, en La deshumanización del arte, consigna que muchos exponentes modernos “adoptan ante el (arte) una actitud insólita: le enseñan los dientes, prestos no se sabe bien si al mordisco o la carcajada”. Juan José Sebreli asevera en Las aventuras de la vanguardia que la neovanguardia proclama “la muerte del arte” y subraya que esta línea sostiene que “las escuelas de arte debería ser la inutilidad de todo saber” y ejemplifica con “Ben Vautier exhibiendo frascos con su orina y Manzoni vendiendo en 1961 latas firmadas y numeradas que contenían ´mierda del artista conservadas al natural´ (…así) la vanguardia arribó insensiblemente a la exhibición de excrementos humanos”.

    Lionel Lindsay, en El arte morboso, escribe que “la belleza era una de las metas del arte (…) pero ahora la fealdad, la deformidad y la discordancia han sido establecidas como nuevos mandamientos”. Jorge Bosch afirma, en Cultura y contracultura, que el llamado arte moderno es el resultado de una mezcla de snobismo, estupidez y primitivismo, lo cual suscribe Paul Johnson en varios de sus escritos. Carlos Grané, en El puño invisible: arte, revolución y un siglo de cambios culturales resume que el futurismo, el dadaísmo, el cubismo y similares son manifestaciones de banalidad, nihilismo, vulgaridad, escatología, violencia, ruido, insulto, erotismo grotesco y sadismo (en el epígrafe de su libro aparece una frase del fundador del futurismo Filippo Tomaso Marinetti que reza así: “El arte, efectivamente, no puede ser más que violencia, crueldad e injusticia”).

    ¿Qué ocurre en ámbitos cada vez más extendidos en aquello que se pasa de contrabando como arte? Es sencillamente otra manifestación adicional de la degradación de las estructuras axiológicas. Es una expresión más de la decadencia de los valores. En este sentido se conecta la estética con la ética. No se necesitan descripciones acabadas de lo que se observa en muestras varias que a diario se exhiben sin pudor alguno: expresiones repugnantes, personas desfiguradas, alteraciones procaces de la naturaleza, embustes de las formas, alaridos ensordecedores y soeces, luces que enceguecen, batifondos superlativos, incoherencias múltiples y mensajes disolventes. En el dictamen del jurado del libro mencionado de Garné que obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco (presidido por Fernando Savater), en Guadalajara, se deja constancia de “los verdaderos escándalos que ha vivido el arte moderno”.

    ¿Qué puede hacerse para revertir semejante espectáculo? Solo trabajar con paciencia y perseverancia en la educación, es decir, en la trasmisión de principios y valores que dan sustento a todo aquello que puede en rigor denominarse un producto de la humanidad, alejándose de lo subhumano y lo puramente animal, en un proceso competitivo de corroboraciones y refutaciones que apunten a la excelencia y no burlarse de la gente con apologías de la fealdad y explotar el subsuelo del hombre con elogios a la indecencia, la ordinariez y a la tropelía. Incluso la forma en que nos vestimos trasmite nuestra interioridad. Un dicho popular precisa la idea: “El hábito no hace al monje pero lo ayuda mucho”. La elegancia y la distinción se dan de bruces con los piercing, los tatuajes, los pelos teñidos de colores chillones, estrambóticas pintarrajeadas del rostro y las uñas, la ropa zaparrastrosa y estudiados andrajos en el contexto de modales nauseabundos, vocabulario procaz, ruidos guturales patéticos que sustituyen la fonética elemental con un ataque inmisericorde al lenguaje (que como sirve para pensar y para trasmitir pensamientos, las dos cosas se deterioran significativamente).

    La bondad, lo sublime, lo noble y reconfortante al espíritu naturalmente hacen bien y fortalecen las sanas inclinaciones. El morbo, el sadismo, lo horripilante y tenebroso dañan la sensibilidad y afectan lo mejor de las potencialidades del ser humano. No es indiferente a nuestra alma la contemplación de la belleza o la mirada al esperpento y lo aborrecible. Todos los días nos formamos, entonces, lo que leemos, la música que escuchamos, las producciones cinematográficas que disfrutamos, el teatro al que asistimos, las pinturas y esculturas que admiramos configuran nuestro comportamiento.

    Debe distinguirse con toda claridad, por una parte, la imperiosa necesidad de abstenerse de recurrir a la fuerza para intervenir en las preferencias de otros (siempre y cuando no lesionen derechos de terceros) y, por otra, las opiniones que puedan esgrimirse sobre la conducta de los demás. Son dos campos de naturaleza sustancialmente distinta. Un dicho que resume bien el pensamiento liberal es live and let live (vivir y dejar vivir), que primero fue título de una novela de Catherine Sedwick de 1837 y, un siglo después, la composición musical de Cole Porter cuya extraordinaria letra final es de este modo: “Live and let live, and remember this line/ Your business is your business/And my business is mine” (Vive y deja vivir, y recuerda esta línea/Tus asuntos son tus asuntos/Y los míos son míos), lo cual, no solo abarca todas las relaciones pacíficas, libres y voluntarias con el prójimo sino que, como queda dicho, incluye las opiniones que puedan suscitarse sobre modalidades ajenas, lo cual no es óbice para que eventualmente se intente persuadir a otros y argumentar sobre la conveniencia de modificar conductas y procedimientos.

  • AARON, vida y obra de la primera inteligencia artificial creativa

    Su nombre es AARON y pintaba bodegones, series de atletas y paisajes surrealistas, entre otras muchas cosas, cincuenta años antes de que DALL-E, BOTTO, Midjourney y toda una saga de inteligencias artificiales recién nacidas estén poniendo en jaque al universo de la pintura y la creatividad.

    El desarrollo de AARON se inició en 1973, en la década en la que la tecnología comenzaba a permear los lienzos, y funcionaba con 1,5 megabytes de código LISP (uno de los lenguajes de programación más antiguos todavía en uso). Nació de la mano de un artista británico llamado Harold Cohen, que exploró los algoritmos como pinceles. Las obras de AARON se expusieron en grandes galerías de arte.

    ¿Soy yo el artista?

    “¿Soy yo el artista o es AARON el artista?” Harold Cohen, creador del robot pintor AARON, dijo no saber responder a esa pregunta.

    Cohen fue un pintor pionero en el arte computacional, y estableció un puente entre el arte y la computación con la creación de AARON, uno de los sistemas inteligentes creativos más longevos.

    Cohen definió el primer marco computacional para la generación de arte, formalizando el proceso creativo y reduciéndolo a una serie de reglas y cierta aleatoriedad. Esta formalización cobró vida en un sistema experto que modelaba el hacer de un artista. Su nombre comienza por A porque Cohen estimaba que sería el primero de varios programas creativos. Sin embargo, dedicó su vida entera solo a AARON.

    La mano humana

    Cohen nació en Gran Bretaña en 1928, pero se marchó a EE UU donde se convirtió en artista y profesor en la Universidad de California. Comenzó a trabajar en AARON en la década de los años 70 en su intento de responder a la cuestión “¿cuál es la mínima condición para que una serie de marcas se consideren una imagen?”. Según Cohen, se requería que el espectador creyera que las marcas habían sido creadas en un acto humano o similar. Así surge la idea de crear a AARON, inteligencia computacional que exhibió capacidades cognitivas como las de los humanos para crear imágenes.

    A lo largo de su niñez, partiendo de representaciones sencillas del conocimiento de su creador, AARON sólo podía distinguir entre formas cerradas o abiertas, y realizar simples manipulaciones con las mismas.

    AARON aprendió a pintar como los niños

    Un punto de inflexión tiene lugar en 1980, cuando Cohen observa cómo los niños pintan sus primeros garabatos buscando una pista para mejorar a AARON. Algo tan sencillo como trabajar con formas que se conectan entre sí, con unas reglas que modelan las articulaciones, permite que AARON comience a dibujar sus primeros garabatos.

    En 1985 pinta unas figuras que evocan a la Estatua de La Libertad, y progresa con creaciones cada vez más complejas, como pinturas de atletas o pinturas que incluyen vegetaciones.

    AARON no era capaz de proporcionar una perspectiva tridimensional, aunque los objetos se superpusieran correctamente en el espacio. Por ello, a mediados de los años 80, Cohen incorpora en AARON representaciones sofisticadas codificadas por muchos más puntos.

    AARON comienza así a generar figuras más realistas, proyectando una representación del mundo tridimensional en un cuadro bidimensional.

    La obra:

    Harold Cohen Art Main Gallery.

    AARON aprende a pintar en color

    En 1992 AARON comienza a pintar con colores. La complejidad de modelar cómo trabajan los pintores con los colores había llevado a Cohen a posponer esta faceta.

    Como a Cohen no le gustaban mucho las imágenes electrónicas, ingeniaba grandes máquinas impresoras que AARON utilizaba para plasmar sus cuadros, usando pinceles y pinturas reales. Además de almacenar información sobre objetos y sus relaciones, almacenaba normas relativas al uso de pinceles, teoría de colores, composición, etc. Más aún, el robot aprendía de lo pintado previamente, y tenía como norma no repetir lo anteriormente creado, generando siempre obras únicas.

    Si bien es cierto que esto le dotaba de gran capacidad de creación, se veía limitado por el hecho de que se rigiera por un conocimiento establecido inviolable, por ejemplo, nunca pintaría personas con dos cabezas o una sola pierna.

    AARON fue creciendo hasta el fallecimiento de Cohen en 2016. Sus obras han sido expuestas en muchos museos y el propio AARON ha sido objeto del fascinante debate sobre si las máquinas pueden ser creativas.

    La discusión sobre la creatividad

    La creatividad implica que existe un pensamiento que produce un resultado novedoso y de valor. Este valor puede venir dado porque sea útil, interesante o simplemente bonito, como puede ser una obra de AARON. La novedad puede darse respecto al propio individuo o desde un punto de vista histórico. Los niños pueden ser creativos en sus dibujos (novedad respecto al individuo), sin necesidad de hacer obras de arte (novedad respecto a la historia).

    AARON es creativo en ambos sentidos, innovando en cada uno de sus cuadros que son admirados en museos y galerías de arte.

    Por otra parte, para que una obra sea creativa, el pensamiento que la produce no debe ser convencional. En este sentido, algunos argumentan que AARON al fin y al cabo sólo sigue las reglas introducidas por Cohen, pero éste responde “el programa se compone de las reglas pero, independientemente del origen de dichas reglas, el programa genera un material que yo nunca hubiera generado por mí mismo ni imaginado”.

    Retomando la pregunta planteada por Cohen sobre quién es el artista, sin duda Cohen es un artista y AARON es arte. ¿Pero es AARON también un artista? AARON es un reflejo pictórico del arte de Cohen pero crea de forma autónoma y, tal y como expone Cohen, “Si lo que hace AARON no es arte, ¿qué es exactamente, y en qué maneras, al margen de sus orígenes, se diferencia de «lo real”?“.The Conversation

    Elena Verdú Pérez, Profesora Titular de Universidad – Área de Ciencias de la Computación y Tecnología, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Muro de Berlín, símbolo del fracaso comunista y la voz de Nino Bravo.

    Es curioso como en ocasiones pasamos toda una vida oyendo una canción, pero sin escucharla. O si la escuchamos, no tenemos contexto para interpretarla. Esto posiblemente les suceda o les haya sucedido con “Libre”, por Nino Bravo. Para quienes quieran refrescar la historia o no conocen la que se esconde tras ella, se la compartimos en un día tan importante para la libertad: hoy, 9 de noviembre, en 1989, caía el Muro de Berlín, o muro de la verguenza, símbolo del fracaso del comunismo como sistema.

    Aunque en la letra no aparece el nombre, la canción habla del primer alemán que murió intentando atravesar el muro de Berlín, Peter Fechter, un joven obrero de la construcción de 18 años, que intentó huir junto con un amigo y compañero de trabajo, Helmut Kulbeik, el día 17 de agosto de 1962, aproximadamente un año después de la construcción del muro. Tenían pensado esconderse en el taller de un carpintero, cerca del muro, y, tras observar a los guardias de la «frontera» alejarse, saltarían por una ventana hacia el llamado «corredor de la muerte», lo atravesarían corriendo y saltarían por el muro cerca del Checkpoint Charlie, a Berlín Oeste.

    Hasta llegar al muro las cosas salieron bien, pero cuando se encontraban arriba, a punto ya de pasar al otro lado, los soldados les dieron el alto, y a continuación les dispararon. Helmut tuvo suerte y logró pasar; Peter resultó alcanzado por varios disparos en la pelvis, cayó hacia atrás, y quedó tendido en el suelo en la «tierra de nadie», durante cincuenta angustiosos minutos, moribundo, desangrándose, a la vista de todos, y sin que nadie hiciera nada.

    Gritó pidiendo auxilio, pero los soldados soviéticos que le habían disparado no se acercaron, y lo único que pudieron hacer los soldados americanos fue tirarle un botiquín, que no le sirvió de ayuda, ya que sus graves heridas internas le impedían moverse, y poco a poco fue perdiendo la consciencia. Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados de Berlín contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de ambos lados para que lo ayudasen.

    Pero ambos bandos tenían miedo de que los del otro lado les disparasen, como había pasado en otras ocasiones anteriores; aunque ninguna en una circunstancia tan perentoria como esta y a las dos del mediodía, con tantos testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental.

    Los soldados del lado oriental, zona a la que pertenecía en realidad la «tierra de nadie», tampoco lo ayudaron, y no se acercaron hasta pasados 50 minutos, seguramente para que sirviera de ejemplo aleccionador para cualquier otro que pensase huir.

    Cuando por fin se acercaron los soldados de la RDA y se lo llevaron, los ciudadanos de ambos lados gritaron repetidamente «¡asesinos, asesinos!». En el lado occidental, se sucedieron las protestas y las manifestaciones los días siguientes, y los habitantes del Berlín Oeste comprendieron claramente lo difícil que sería para sus familiares y amigos del Berlín Este el intentar escapar. Asimismo, también se dieron cuenta, decepcionados, de que en pleno auge de la Guerra Fría, pocos harían nada para ayudarlos en circunstancias similares. Fue un duro golpe para la esperanza de los berlineses.

    Entre 1961 y 1988, más de 100.000 ciudadanos de la RDA intentaron huir a través de la frontera interalemana o el Muro de Berlín. Más de 600 personas fueron abatidas a tiros por soldados fronterizos de la RDA o murieron de otra forma al intentar huir. Algunos de ellos murieron ahogados, sufrieron accidentes mortales o se suicidaron al ser descubiertos.

    Entre 1961 y 1989, tan sólo en el Muro de Berlín perdieron la vida unas 140 personas o murieron en relación directa con el régimen fronterizo de la RDA: 100 fugitivos que intentaron superar las instalaciones fronterizas fueron abatidos a tiros, se suicidaron o murieron de otra forma; 30 personas tanto del Este como del Oeste fueron tiroteadas o murieron de otra forma a pesar de que no tenían intención de huir; 8 soldados fronterizos de la RDA en servicio fueron abatidos por desertores, camaradas, fugitivos o un policía de Berlín Este. Además, murieron unos 251 viajantes procedentes del Este y del Oeste al llevarse a cabo los controles en los pasos fronterizos de Berlín. Incontables son las personas que murieron de tristeza y desesperación por los efectos que tuvo para su vida la construcción del Muro.

    Hoy día un monumento recuerda la muerte de Peter Fechter, el triste protagonista de la canción de Nino Bravo.

    El 9 de noviembre de 1989 se permitió el paso hacia Alemania Occidental, y las primeras brechas en el muro aparecieron hasta su derrumbe casi total. Los restos del muro que quedan en pie, son un fuerte recordatorio de que la llama de la libertad es mucho más poderosa que cualquier idea que quiera cercenarla. Ya lo dijo un periodista en los años 60 y lo recogió Jean-François Revel. «El fracaso del comunismo no se evidencia cuando cae el muro sino cuando lo tienes que levantar. Verte obligado a impedir el tránsito libre de tus ciudadanos es un gran fracaso».

    Letra: y por si no conocía las historia, ahora te hará mucho sentido.

    Compuesta en 1972 por José Luis Armenteros y Pablo Herrero, adaptada a las características de la voz de Nino Bravo.

    Tiene casi veinte años y ya estáCansado de soñarPero tras la frontera está su hogarSu mundo y su ciudad
    Piensa que la alambrada solo esUn trozo de metalAlgo que nunca puede detenerSus ansias de volar
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad
    Con su amor por bandera se marchóCantando una canciónMarchaba tan feliz que no escuchóLa voz que le llamóY tendido en el suelo se quedóSonriendo y sin hablarSobre su pecho flores carmesíBrotaban sin cesar
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad

    http://www.youtube.com/watch?v=x_QaKmERzEE

     

  • La ejemplaridad de Miguel de Cervantes

    El 29 de septiembre de 2022 se cumplieron 475 años desde el nacimiento, en Alcalá de Henares, de Miguel de Cervantes. Bautizado en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor el 9 de octubre, se supone que debió de nacer el día de San Miguel.

    Casi cinco siglos después, y tras muchas luces –pero también algunas sombras– en la transmisión, recepción e interpretación de su obra, Cervantes está más vivo que nunca en este siglo XXI que tanto necesita su ejemplaridad y sus valores.

    La obra de Cervantes nos ayuda a afrontar los conflictos de hoy

    ¿Cómo es posible que una obra escrita en un contexto histórico tan diferente al nuestro pueda arrojar tanta luz sobre el presente? ¿Es posible que su imagen de lo humano nos pueda ayudar a afrontar conflictos de hoy?

    Cervantes trasciende la circunstancia vital que refleja su obra para llegar a la raíz misma de la condición humana. Se adelanta a su tiempo (y al nuestro), como dijera Harold Bloom en su libro ¿Dónde se encuentra la sabiduría? Se anticipa tanto en su concepción de la libertad, por la que cree que se puede dar la vida, como en su visión radical de la igualdad: ningún ser humano “es más que otro si no hace más que otro”. También se anticipa en su visión de la fraternidad y la solidaridad.

    Siempre me han impresionado las palabras de Fiódor Dostoyevski (Diario de un escritor, 1876) al referirse al Quijote:

    “En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésa. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre”.

    Dostoyevski concluye reconociendo que en la obra de Cervantes se encuentran las claves del sentido de lo humano.

    Ejemplaridad e imagen de vida

    Como afirma Javier Gomá, nuestro autor es ejemplo e ideal de vida:

    “El nuevo ideal es Cervantes. Si el Quijote fue el libro de la conciencia moderna, la perdurable imagen de su autor está llamada a valer de gran mito posmoderno. España sería mejor, más cívica, más urbana, más humana, si se asemejase más a Cervantes, si imitara más su ejemplo, si fuera más cervantina. Y el resto del mundo también”.

    Idealidad (sin perder el contacto con la tierra), amabilidad y benevolencia, así como ironía y sentido del humor caracterizan el núcleo de la obra cervantina. Desde su admiración por Aristóteles busca siempre el equilibrio, la mesura y los grandes ideales de verdad, bondad y belleza.

    Hacer frente a las adversidades: cada cual se fabrica su destino

    Miguel de Cervantes no tuvo una vida fácil. Nació en Alcalá de Henares en 1547, donde se encuentra una de las más importantes universidades de su tiempo. Pero, incluso teniendo verdadera pasión por el saber y la lectura, no pudo estudiar en la Universidad por los problemas económicos de su familia. A pesar de ello, su obra refleja una cantidad y calidad de lecturas verdaderamente excepcionales. Por ello no nos extraña que una de sus frases más conocidas y profundas sea: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”).

    Cervantes en Lepanto, pintura de Augusto Ferrer-Dalmau Nieto.
    Wikimedia Commons, CC BY-SA

    Cuando inicia su curso como poeta y se publican sus primeros versos por López de Hoyos, tiene que abandonar su país (no se puede asegurar del todo por qué) y se dirige a Italia, donde decide hacerse soldado. Sin haber cumplido aún los 24 años, en la batalla de Lepanto, queda gravemente herido y sin movilidad en su mano izquierda. A pesar de ello sigue librando batallas por un Imperio y un rey que nunca supieron agradecer adecuadamente sus servicios.

    Cuando decide regresar para dedicarse a su pasión, la escritura, es apresado por piratas frente a las costas de Cataluña y vive una amarga experiencia de cautiverio en Argel. Pero tampoco queda atrapado en su mala fortuna. Cuando recuerda la experiencia aprendió a tener paciencia en las adversidades. Sigue luchando porque cree que cada cual debe forjar su vida. Así hará decir a Cipión en la Numancia: “Cada cual se fabrica su destino;/ no tiene aquí fortuna alguna parte; / la pereza fortuna baja cría,/ la diligencia, imperio y monarquía”.

    Tampoco tuvo suerte en la “República de las letras”. Hizo grandes aportaciones al teatro, pero quedaron eclipsadas por su contemporáneo Lope de Vega. Publicó su primera obra, La Galatea con casi cuarenta años, en 1585, y tardó otros veinte años en publicar la segunda, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605). Aunque le dio cierta popularidad e hizo posible que fuera publicando otras obras (Novelas ejemplares, Viaje del Parnaso, Ocho comedias y ocho entremeses), el Quijote no le solucionó su precaria situación económica, que tuvo que afrontar como recaudador de impuestos y que le llevó varias veces injustamente a la cárcel, como cuando quebró su banquero, Simón Freire.

    Para colmo, sus enemigos quisieron empañar el éxito del Quijote, y cuando estaba a punto de finalizar la segunda parte, se adelantaron con el Quijote apócrifo firmado con el falso nombre de Avellaneda. No pudo ver impresa la obra que creía mejor entre las suyas: Los trabajos de Persiles y Sigismunda, que vería la luz tras su muerte.

    Un proyecto vital lleno de valores

    Nada de todo ello desvió a Cervantes de su proyecto vital y literario. Siguió avanzando, abriendo caminos y se convirtió no solo en el creador de la novela moderna, sino en quien la llevó a su más alta cima, nunca igualada en los varios siglos de literatura posterior. Se suele afirmar que todos los recursos de la novela posterior a Cervantes aparecen de algún modo en el Quijote.

    Pero lo más hermoso, lo más asombroso, es que Cervantes mantuvo siempre una imagen y unos valores de existencia extraordinarios, basados en la libertad, la responsabilidad, la humildad y el perdón, el imperativo de no hacer daño a los demás, de corregir las injusticias, lo torcido (“enderezar tuertos”), denunciar la corrupción y ayudar a quienes más lo necesitan (especialmente, mujeres y niños).

    Su propia vida ofreció abundantes ejemplos de todo ello: fue siempre profundamente agradecido y nada envidioso; respetuoso con las mujeres y responsable al dar su nombre a la hija que tuvo con una mujer casada, antes de su matrimonio; generoso, cuando decide que con el dinero de su rescate liberen antes a su hermano, permaneciendo él en el cautiverio…

    El centro de la obra de Cervantes es el amor: a la vida, a los demás (con una importancia especial para esa forma peculiar del amor que es la amistad), a la naturaleza, a la literatura y al arte.

    Hasta tres días antes de su muerte, el 22 de abril de 1616, afirmó su voluntad de vivir y aceptó con dignidad su final, despidiéndose alegre de sus amigos. Sin duda si leyéramos a Cervantes y nos dejáramos impregnar por sus valores, este mundo sería mejor. Es la forma más adecuada de celebrar que hace 475 años nació un extraordinario ser humano que con su palabra cambió el mundo.The Conversation

    Manuel Angel Vázquez Medel, Catedrático de Literatura Española (Literatura y Comunicación), Universidad de Sevilla

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.